Comentando la reunión de este jueves

 

Comentando la reunión de este jueves

Curiosamente  en el zoom de ayer día 18, y tras haberse despedido don Alejandro Mejía, quedamos en la pantalla Zepe, Rafa, Tavo, Arturo y un servidor, Gustavo le preguntó a Arturo si tenía estudios formales en Ingeniería, y eso fue motivo para que el Diácono nos diera una tremenda relatoría de su asombrosa trayectoria curricular, en la cual él estuvo al frente de los departamentos de sistemas del banco donde trabajaba, por lo cual tuvo que enfrentarse, hace cuarenta años, entre otras cosas a la instalación de los primeros “cajeros automáticos”, lo cual implicó trabajar en diversos sistemas y lenguajes de cómputo, desde la adquisición de equipos hasta la puesta en operación de complejos sistemas, y sin embargo, no tiene más que diplomas en lo referente a estas experiencias, (ya que su título es de otra área) en las que tuvo bajo su responsabilidad técnica a decenas de ingenieros y personal con maestrías en el tema de sistemas… La pregunta iba encaminada a que todos los que en ese momento estábamos presentes en la sesión de zoom, tenemos antecedentes de Ingeniería…

La exposición de Arturo dio pie a los comentarios de Rafa, que de manera similar, nos compartió su experiencia personal trabajando dentro de la Comisión Federal de Electricidad, después de haber estudiado Ingeniería Civil,  en particular, relacionda a la forma como había tenido que incursionar en el area de sistemas, y aunque sin tener grandes conocimientos, pero mucha tenacidad y gran sagacidad, se fue involucrando en el mundo de los sistemas, lo cual le proporcionó importantísimas experiencias y satisfacciones personales que lo colocaron en una excelente posición profesional, gracias precisamente en el mundo de los sistemas computacionales.

A continuación, Fernando, nos dio un pormenor de su trayectoria personal después de haber dejado los hábitos. Estudió en el IPN la carrera de Ingieniería en Comunicaciones y Electrónica, y estuvo trabajando para importantes empresas (Olivetti y Printaform) donde le dieron excelentes oportunidades para tomar cursos y trabajar en el extranjero dentro de su área profesional. Después se fue a vivir al norte, donde empezó por trabajar en sociedad con otros amigos, y luego quedarse al frente de su propio negocio, todo esto en torno de los servicios de ingeniería para los equipos de sistemas, es decir desde la venta, instalación, programación y mantenimiento hasta la capacitación, en actividades afines… a uno y otro lado de la frontera… sin embargo existía en él la inquietud de poder compartir con su familia toda esa parte de espiritualidad y de vivencias de su formación marista.

Esta búsqueda lo llevó a acercarse a la comunidad religiosa a la que pertenecía su esposa y su hija, y más tarde a recibir toda una formación teológica dentro de su Iglesia, para poder consagrarse al ministerio… esto aunado a la crisis financiera mundial de esos años (década de los 90) lo animaron a buscar otros derroteros en el país del norte. Donde según su relato, encontró la respuesta que le pedía a Dios para su vida y pudo dedicarse de manera integral al ministerio. Actualmente está jubilado y ya no tiene la responsabilidad que le implicaba su Iglesia, pero vive feliz, y da todo tipo de apoyo a la propagación del Evangelio y donde ahora, gracias a Laudetur, ha encontrado a los compañeros, hermanos que lo han aceptado tal como él ha dado su respuesta al Señor.

 

Comentarios sobre los comentarios

Estos comentarios nos hicieron reflexionar de manera muy especial con respecto al derrotero personal de nuestras propias experiencias personales, y el “milagro que esto esconde”, en las cuales compartimos la extraordinaria vivencia de haber recibido en una época de nuestra vida la formación marista… sí, pero además, en este grupo, y con compañeros que aunque no están específicamente en nuestro Laudetur, FORMAMOS UNA GRAN FAMILIA, que nos hace doblemente hermanos, con todos aquellos que han logrado atravesar por el proceso de haber abandonado formalmente al instituto.

Existe en todos nosotros la experiencia de haber sido juniores, postulantes, novicios o profesos, incluso perpetuos,  Y DESPUÉS HABER AFRONTADO LA REALIDAD DE UNA SEPARACIÓN, por los más diversos motivos, circunstancias o historias personales, pero cada uno de nosotros y en forma totalmente independiente EXISTIÓ UN NUEVO PROCESO DE RECUPERACIÓN, DONDE TODOS ESTOS VALORES EN LOS QUE FUIMOS FORMADOS, HAN SIDO REINTEGRADOS A UNA NUEVO ESTILO DE VIDA DIFERENTE, hay quienes han abrazado la vocación matrimonial, otros la del ministerio, y otros simplemente una valiente soltería.

En la mayoría de los casos hemos regresado – quizá por inercia o porque es lo mejor que sabemos hacer – a la docencia o a actividades escolares,  pero eso no es lo más importante, sino que EN NUESTRA VIDA SE HA PROYECTADO, CON NUEVOS BRÍOS, TODO ESE ESQUEMA MARISTA QUE NOS HEREDÓ DIRECTAMENTE MARCELINO, empezando por el espíritu de Fraternidad, la conciencia de la presencia de Dios y el amor inmenso y en primer lugar a nuestra Buena Madre; María, reflejado en el servicio y en la acción directa e inmediata, poniendo nuestra vida, habilidades y aptitudes de manera irrestricta al servicio, en la solidaridad y la búsqueda del bien comunitario en especial el desarrollo integral de los jóvenes y niños.

 

NO ES FORTUITO que del esfuerzo incansable de muchos hermanos “retirados” hayan brotado nuevas instituciones educativas, como fue el caso del Centro Unión, del Montaignac, de los Keeplin, el Champagnat de Irapuato, el CIPAE, los colegios en Oaxaca, Chiapas etc etc. etc

 

TAMPOCO ES CASUALIDAD O ACCIDENTE que muchos de esos hermanos “retirados” se hayan incorporado a todo tipo de instituciones educativas, sea como docentes, administradores, ejecutivos o promotores… muchas universidades, escuelas superiores, e instituciones asociadas a las actividades educativas reconocen la participación de distinguidos personajes cuyo origen se identifica con las casas de formación marista. En la actualidad, los mismos colegios tradicionalmente administrados por la congregación, ofrecen empleos como docentes o en los cargos directivos, o la administración total del plantel a profesores cuyos antecedentes hayan sido las casas de formación.

 

Sin embargo, independientemente de las capacidades adquiridas por los que recibieron esta formación y de las fuentes u oportunidades de trabajo que más tarde encontraron estas personas, yo creo que LA PARTE MÁS IMPORTANTE ES REDESCUBRIR, ES LA FORMA COMO EL “ESTILO” Y EL “MENSAJE” DE CHAMPAGNAT, HA LOGRADO PREVALECER A PESAR DE ESE PROCESO DE DESINCORPORACIÓN Y RUPTURA con la formalidad del Instituto.

 

Cuando una persona que invirtió de cinco a diez años de su vida en el seno de un proyecto que ofrecía la certeza de un marco virtual que comprendía toda la vida, la respuesta más evidente de un rompimiento completo, radical y definitivo, como sucedería en el caso de un divorcio, un accidente, una traición o un crimen.

Sin embargo, en este caso, encontramos todo tipo de historias, en las cuales el común denominador, es una RECONSTRUCCIÓN PERSONAL, en la que los valores más profundos (agregados en las casas de formación), y el sentido de la existencia misma se ve “reconstruido” en base a los mismos principios originales.

 

Cabe señalar que existen elementos que definitivamente marcan una diferencia radical con respecto a la estructura funcional de la vida religiosa:

En primer lugar, está LA OPCIÓN POR EL MATRIMONIO. En la mayoría de los casos, encontramos que los que abandonaron el formato de la vida religiosa institucional, deciden FORMAR UNA FAMILIA, dentro de un matrimonio estable y en la mayoría de los casos con hijos.

 

En segundo lugar, está el hecho de que quienes abandonan el formato de la vida religiosa institucional, ENCUENTRAN UNA ACTIVIDAD PROFESIONAL CENTRADA EN EL TRABAJO COMPROMETIDO Y RESPONSABLE, por lo general muy intenso, de gran actividad intelectual y física, a la vez, y que combina actividades de instrucción, capacitación o liderazgo

 

En tercer lugar, entre  los que abandonan el formato de la vida religiosa institucional encontramos como rasgo  el PREDOMINIO DE ACTIVIDADES DE COMUNICACIÓN, DE ACCIÓN SOCIAL, O DE DESARROLLO COMUNITARIO, el gusto por actividades artísticas, culturales y deportivas.

 

Debemos considerar que estos dos últimos rasgos se desarrollan también dentro de las estructuras de vida religiosa convencionales, pero con una enorme diferencia: el marco de la libertad para la toma de decisiones que se ve  limitada por el principio de la “obediencia, dentro de la vida religiosa”.

Existe la característica del sometimiento de la voluntad personal a la decisión de terceros, que se manifiesta a través de las órdenes que imponen los superiores o en su caso los directores, encargados o consejos, que determinan la forma en que el interesado debe canalizar su acción. Por ejemplo, el caso de que cada año se recibe un nombramiento para trabajar en una ciudad o un plantel asignado por un periodo determinado. Aunque esta disciplina puede ser muy valiosa para una institución y su organización, en el fondo desquicia gran parte de las metas y objetivos personales, el alcance de la obediencia en aras del bien común puede alcanzar no solo a actividades generales, sino incluso a la forma de realizar las actividades personales, lugares, horarios, responsabilidades, etc. Lo mismo se podría agregar en el caso de las decisiones de carácter económico, el superior y la comunidad son los que deciden el destino y el manejo de los recursos económicos y de los bienes en general.

De acuerdo a lo anteriormente expuesto, la gran problemática para fijar la diferencia entre la vida de una persona consagrada  (dentro de los cánones de una estructura religiosa convencional) y un cristiano seglar, estaría precisamente en entender la forma de asumir las responsabilidad y los alcances de las promesas establecidas en los tres votos: es decir, la forma de entender la pobreza, la castidad y sobre todo la obediencia.

 

En la actualidad un movimiento internacional (dentro y fuera del Instituto) nos permite buscar, para las familias, la opción de las FRATERNIDADES, que son estructuras que refuerzan el compromiso de la vida personal y  matrimonial, especialmente en su relación a las responsabilidades con respecto a la educación de los hijos; promueven la disponibilidad para las tareas y compromiso en acciones de desarrollo social y comunitario, e inculcan valores para distinguir en el sano manejo de las finanzas personales y familiares… todo esto dentro de la espiritualidad del fundador, en este caso de acuerdo a las enseñanzas de Marcelino y a la adopción de las características del evangelio tal como las vivió María. Y por supuesto con el apoyo comunitario de compromiso para recibir la orientación y la dirección de los coordinadores designados por la misma institución religiosa.

 

En México, las fraternidades han funcionado con cierto éxito. En muchos casos los padres de familia creen que por el hecho de ceder su tiempo y sus esfuerzos bajo la dirección de un hermano, van a obtener beneficios adicionales para sus hijos y de esa manera lo establecen solo por los periodos escolares, pero la realidad es que es muy difícil incursionar en la problemática familiar, los religiosos (así como los presbíteros)  desconocen el desarrollo de los asuntos de la intimidad familiar, como son los temas de  autoridad, economía, el trabajo, disciplina, sexualidad, las drogas etc y la psicología de las relaciones intrafamiliares; para que esto funcione, es necesario que familias con amplia experiencia, quieran desarrollar programas en los que se apliquen tanto la espiritualidad de Marcelino, como el mismo Evangelio.

 

 

epilogo

El caso de las comunidades formadas de manera natural por la amistad entre los excompañeros que compartieron la espiritualidad marista, y previo reencuentro personal con sus propios valores religiosos, están mucho más cercanos a nuestro objetivo de VIDA, que la experiencia de las fraternidades, y en muchos casos de las mismas comunidades regulares, porque entre nosotros encontramos la experiencia de la vida real, de un matrimonio real, de la soledad, las obligaciones de los hijos, el trabajo , las enfermedades y la riquísima espiritualidad personal compartida por cada uno de nuestros amigos.        

No necesitamos crear superestructuras que nos encajonen en formatos de moda, simplemente debemos asumir con responsabilidad la realidad de nuestra vida, y aplicar en todo momento toda esa avalancha de enseñanzas que recibimos en nuestra formación y las experiencias de vida de nuestros hermanos

Con todo repeto, LAUDETUR J CH

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