ojo con las recomendaciones
Hay que corregir, pero no intervenir
El domingo de hoy las lecturas nos involucran en una
dinámica de gran responsabilidad de frente a las acciones de los que nos
rodean… es muuuy grave:
En la primera lectura, a través de Ezequiel dice: “cuando
oigas palabra de mi boca, les darás alarma de mi parte,si, por ejemplo yo digo:
“¡malvado! eres reo de muerte…” aquel morirá por su propia causa, pero a ti te
pediré cuentas de su sangre, pero si tu pones en guardia al infeliz malvado,
para que cambie su conducta, él morirá igualmente por su culpa, pero tú habrás
salvado la tuya.
En la segunda , a través de Pablo, se nos recuerda que “no
le debas nada a nadie, sino amor”, hermosa frase, pero que Pablito nos aclara,
es verdad que la ley dice “no cometas adulterio”, “no robes”, “no mientas”, “no
envidies” y todos los demás “No, no no”, pero todos se resumen en uno que es
“AMA”, ama a los que están a tu lado como te amas a ti mismo… , yo entiendo,
convive y trata a los que están contigo de la misma mamera que te gusta que te
traten a ti. Por ejemplo: te gusta que te traten como un número? “el 234 pase a ventanilla 2”, “los que traen
el boleto que empiece con cinco, pueden abordar” “ el sexto de la tercera fila,
por favor guarde silencio”
O que te traten como un objeto? Los que están gordos a la
derecha, los que están chaparros en la línea de en medio…” “los de azul van en
el segundo piso, los de rojo regresen mañana…”
O que te traten como un
caso? “Si usted es pensionado, puede hacer la solicitud” “si es casado
tome la boleta blanca” “y si es menor de edad, vuelva acompañando a sus papás”
En ninguno de esos casos y en muchísimos más ejemplos,
olvidamos que las personas tienen sensibildad, necesidad de cariño comprensión
y respeto, simplemente de ser escuchadas y atendidas y encontrar una mirada de
atención y de ternura y el ritmo de la
vida actual nos lleva por ese camino de objetividad que nos arrastra a la
imperiosa necesidad de convertirnos en simples datos…numero, cosas. objetos
Pero la tercera lectura nos coloca en una posición
tremendamente más comprometida: y Jesús nos recomienda: “si tu hermano peca,
“hazle ver su error a solas”, si persiste “vuélvele a decir, pero no vayas
solo, sino con alguien que pueda ser testigo de que lo que dices es verdad”
pero si él vuelve a reincidir, “dícelo a la comunidad”… y si aún continúa, ignóralo, como si fuera un extraño o un forastero…
este es el punto donde podemos encontrar el hilo de la madeja, es decir, ¿por
qué no considerarlo desde un principio como un extraño o un forastero?
¿Por qué no quitarnos se encima esta necesidad de buscar la
corrección de las faltas que cometió tu hermano?, precisamente por eso, porque
es tu hermano… y la palabra de Dios te compromete, si él es castigado por SU CULPA, el Señor a ti
te pedirá a ti culpa por su sangre…
La misericordia de Dios no solo es un asunto de conciencia personal, sino un asunto comunitario, tenemos una gran responsabilidad como personas conscientes, como ciudadanos e incluso como patriotas, vecinos o amigos, de defender del mal a todos los que nos rodean, lo cual por supuesto NO NOS DA DERECHO DE CRITICAR Y MUCHO MENOS DE JUZGAR O CONDENAR, pero sí nos obliga a poner todos los medios para compartir la mitigación del daño que como grupo o sociedad causamos a nuestro alrededor.
En la actualidad tenemos a nuestro alcance muchísimas
justificaciones, pero no hay más que una sola conciencia, y esta sí podemos
compartirla y modificarla, y además acrecentarla. En una guerra o en una
situación de desastre, nos damos cuenta de las prioridades y los valores…y en un análisis frio y cuidadoso y
siempre tenemos la LIBERTAD de decidir por nuestras acciones, pero es
importante que todos tengamos la habilidad para compartir nuestra visión y
entender que los demás tienen su propia versión… si yo sé que esa puerta no
conduce a un lugar seguro, no puedo dejar que los demás corran en tropel hacia
esa puerta… mi silencio es igual que llevarlos al matadero… si yo sé que un edificio
está por derrumbarse, no puedo dejar que la gente se refugie en él, si yo sé
que el barco salvavidas tiene un agujero en el fondo, no puedo sugerir a la
gente que se suba en esa balsa, o si é que un avión no cargó gas, no puedo
dejar que vuele … Lo mismo ocurre con las opciones de conducta: si mi amigo
está en malos pasos, si sé que su camino no es el más adecuado, mi amistad debe
enfrentar la situación y hacerle ver tu punto de vista, TU NO PUEDES decidir
por él, por eso, Jesús nos recomienda que si no te hace caso, tú regreses a la
carga y lo vuelvas a aconsejar, acompañado de otros que puedan dar testimonio
contigo, pero si la persona no cambia su proceder, entonces no te queda más que
decírselo a tú comunidad, para que todos unidos puedan trabajar al respecto.
Los estándares actuales te recomiendan todo lo contrario, lo
cual está básicamente fundamentado en una falta de respeto, de atención y de
amor, y en un egoísmo alejado de Dios, escuchamos continuamente decir “tu no te
metas”, “si te metes de redentor, vas a salir crucificado” “ olvídate, porque
esa no es tu responsabilidad” “ cada quien tiene su costalito, asi que cuida el
tuyo y olvídate del del vecinito” “mira, deja que viva su vida, al final el
tendrá que pagar el precio de sus errores”… la Misericordia de Dios, EMPIEZA POR tener amor a la
parte más miserable de nosotros mismos, por eso debemos entender las faltas,
las culpas, los errores y los fracasos de los que nos rodean, especialmente de
los más jóvenes, o de los que no han transitado por nuestro camino… Hoy las
lecturas nos recuerdan que el amor no es un bello sentimiento etéreo, sino una
responsabilidad, de frente a los problemas de la vida. Ahora bien , no es lo
mismo luchar juntos que involucrarse en resolver los problemas de las vidas
ajenas… Dios te pedirá cuenta de lo que está a tu alcance, no de la culpa
ajena. Es por eso que antes de acercarnos a hablar con alguien para proponerle
un cambio de conducta, debemos orar por él, y pedirle a Dios que nos haga
entender lo que piensa y lo que siente la otra persona, y que no digamos ni
hagamos nada que no creamos que es justo para nosotros mismos
Ahora bien, Jesús concluye esta recomendación diciendo, si
dos o más se reúnen para pedir algo a mi Padre del cielo, les aseguro que se
los dará, porque yo les aseguro que cuando dos o más estén reunidos en mi
nombre, YO MISMO, estaré en medio de ustedes.
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