jubiloso jubilo 2

Pensar en 125 anos de un solo golpe de memoria, seria imposible... por eso es necesario desmenuzar este recorrido, para ir asimilando las distintas situaciones que representan esta historia, nos quedamos en que los primeros hermanos llegan a tierra continental americana.

Es hermoso imaginar a los primeros hermanos atravesando el Océano en un enorme buque para desembarcar en el legendario  Puerto Progreso o en Nueva York y de ahi a Guadalajara, y llegar por fin, y ser recibidos en medio de los tamborazos de una grandiosa banda municipal y una multitud de curiosos que están ahi para aplaudir la llegada de los "frailes franceses" y después pasar a entrevista con esos entusiastas señores que habían ofrecido todos los apoyos para que ellos se pudieran establecer en nuestra tierra... pero la realidad, además de un recibimiento quizá muy emotivo, es que empezaba el trabajo. El objetivo no era llegar, sino poder desarrollar su trabajo, y así como un carpintero requiere unos trozos de madera, una sierra y un martillo para empezar a trabajar, los hermanitos requerían de un alumnado y un colegio, además de estudiar la manera como en estas tierras se impartía la educación y podrían organizar su actividad. 

Todo lo anterior, dentro del contexto de un esquema que en nuestros días es muy difícil de comprender, ellos venían "como hermanitos de María" sujetos a una regla Marista, como parte de una congregación religiosa y con un doble propósito, por supuesto el de la educación de los niños mexicanos, pero además y sobre todo, a realizar un proceso de apostolado de catequesis cristiana, en el cual debían antes que nada, lo más importante era proyectar la imagen de una verdadera organización muy formal, dedicada de manera específica a la educación de niños y jóvenes, pero sujeta primordialmente a todas las reglas que les imponía su compromiso religioso. Ellos debían segur paso a paso todos y cada uno de los pensamientos de Marcelino, para la realización de todas y cada una de sus acciones... No era un grupo de inversionistas que se dieran cita en un lugar exótico para iniciar un negocio, o para ver por sus intereses personales y además lograr un gran negocio, sino que eran en primer lugar, una familia, en la que todos y cada uno ponían todos sus esfuerzos para lograr llegar a esa meta a corto plazo que se llamaba "escuela con alumnos"... y una escuela donde se pudiera sembrar el gran mensaje del amor, tal como lo predicó Jesús.

en nuestra época, es decir ya desde los años sesenta, en todos los lugares de la República, los papás estaban conscientes de la importancia de que sus hijos cursaran al menos la educación primaria y si era posible la secundaria y más, esto fue resultado de que en la constitución del 1917, el tercer artículo constitucional consagra el derecho universal a la educación primaria...numerosas campañas especialmente en las décadas de los años 30 y 40, nos hicieron caer en la cuenta de la obligatoriedad de contar al menos con la instrucción primaria, y esto fue un logro de los gobiernos post revolucionarios, sin embargo, durante el porfiriato, que fue la época en que llegaron los primeros hermanitos, los padres de familia no tenían conciencia de la necesidad ni menos de la obligatoriedad de que sus hijos aprendieran de una manera escolarizada. La educación primaria y más la secundaria eran un verdadero "lujo", al que pocas familias y muy pocas personas, podían aspirar... El interés primordial de los padres estaba centrado en que los muchachos aprendieren cuanto antes las actividades agropecuarias, para que se pudieran incorporar a las actividades del campo: la siembra, la cosecha, la cría de ganado, el cultivo de frutas y legumbres, el pastoreo, el cuidado de los animales para poder obtener leche, lana, y cárnicos, las distintas habilidades para el cuidado del agua y de la tierra, eran las actividades que todo mundo debía saber... en las ciudades se concentraba la gente con mayores recursos y un ejército de sirvientes, provenientes del medio agropecurio. Además también se encontraban las fábricas que empezaban a producir de manera industrial los distintos satisfactores de la vida diaria, en especial muebles, ropa, utensilios domésticos y tela en general, fábricas que a su vez requerían la participación de gente que no necesariamente tuviera una gran preparación escolar.

Por eso, a la labor de pretender poner en funcionamiento una escuela, la tarea principal era convencer a los padres de familia de la gran utilidad que tenía para el desarrollo de sus hijos, la formación escolar, en particular la lecto escritura, las nociones de aritmética y una visión científica de los procesos de la naturaleza, además de un conocimiento general de la Geografía y la Historia. Por otra parte, la disciplina y el desarrollo físico en la práctica de los deportes organizados. Muchos de los interesados en la educación que ofrecían aquellos hermanitos franceses, era precisamente el aprendizaje de las lenguas extranjeras y la posibilidad de aspirar a una educación en el extrajero, sin el problema de tener que aprender el idioma. Mucha gente creía que las clases serían en francés y a muchos les interesaba que se les diera también los principios básicos del inglés.

De entre las pocas escuelas que existían, era común encontrar escuelas totalmente rurales, financiadas por la comunidad y que operaban en el traspatio y gracias al financiamiento de los curatos parroquiales, en ellas los profesores sólo asistían dos o tres veces a la semana, y el método más frecuente era el de que el alumno aprendiera de memoria los textos de los libros escolares, bajo la dirección del compañero más adelantado. Cuando el alumno ya era capaz de memorizar, el profesor venía a "explicar la lección". Imaginemos la gran innovación que representaba que los profesores estuvieran todo el tiempo en la escuela y que convivieran a diario con sus alumnos...que aquellos jóvenes con acento francés, jugaran con ellos por largas horas de recreo, pero que además les dedicaran tiempo para aprender oficios, cantos y oraciones. Una disciplina razonada y la exigencia de una competencia leal, que eran conceptos muy poco vistos en México.

Ese fue el verdadero reto de aquellos primeros colegios, por supuesto, vinieron a retomar las escuelas parroquiales, o a su alumnado, y a reforzar las tareas de los comités de padres de familia que sostenían esas viejas instituciones. En  Guadalajara, el comité les ofreció varias opciones a los hermanitos, y ellos eligieron el antiguo colegio de San Ignacio.

 El primer colegio a cargo de los hermanos se abrió en Guadalajara, el 21 de agosto del 99, fue el Colegio de la Inmaculada. que pudo duplicar su alumnado gracias a los tres hermanos que llegaron en noviembre. En ese momento, el Hno Pedro, aprovechando la ocasión para cortar de tajo las murmuraciones, por parte del comité, en el sentido de que eran muchos los gastos del colegio, decidió no recibir ninguna ayuda económica, porque el plantel ya era autosuficiente.

Pero no todo es miel sobre hojuelas, en mayo del año 1900, un incendio acabó con el colegio, y tuvieron que mudarse a otro inmueble, la antigua casa Corona, que entre otras ventajas, un amigo les prestaba los patios de su casa, contigua, para que los alumnos tuvieran todos los jueves, fronton albera y juegos de salón...

en 1902, un nuevo bienechor les cedió una casa en Tlaquepaque, donde se fundó la escuela de San José. en esa casa los primeros hermanos ya recibieron a jovenes externos con la finalidad de prepararlos para formar nuevos hermanitos maristas. Esta escuela tuvo tantos alumnos, que el Señor Arzobispo, Mons Ortiz, puso a disposición el antiguo convento de los agustinos.

Al hermano director, Pedro Damian, le dieron el engargo de ir a fundar otro colegio en San Cristobal las Casas, quedando al mando el Hno Teysier, la antigua casa de la Corona, fue insuficiente y se mudó al plantel que operaba en el antiguo convento de los agustinos, ahi ya se pudieron establecer, en 1908 la sección infantil la de educación media y la de estudios comerciales. de ahi muchos jóvenes encontraban facilmente trabajo en bancos, negocios y comercios,

También en 1908 se abrió una nueva escuela en Cocula, en diciembre. se trata de la escuela de la Purísima Concepción, la señora Luisa Garibi, se comprometió a construir la casa y a dar una cooperación mensual. Este plantel dio un gran impulso al desarrollo de esta población.

¿pero qué sucedió con los hermanitos que llegaron a Yucatán?, bueno ellos llegaron en un viaje más directo, es decir, sin escalas en Nueva York, así que de Puerto Progreso, pasaron directamente a Mérida el dia 20 de octubre, es decir unas semanas después que los que llegaron a Jalisco. Recordemos que los señores que habían solicitado la presencia de los hermanos eran don Rafael y don Alonso Regil, pero murieron antes de ver realizado su deseo, fue su viuda, doña Renata la que le tocó recibirlos, a ellos se les encomendó la Escuela de San Rafael, en este caso las asociaciones que apoyaron al colegio fueron los grupos de laicos de "las conferencias de San Vicente de Paúl", estas personas aseguraron su subsistencia.

a partir de 1901, los herederos de los señores De Regil, abrieron una escuela gratuita, denominada "del Sagrado Corazón de Jesús.

Poco después de poner a trabajar el colegio de San Rafael, abrieron una escuela nocturna para obreros. en 1902 una de las conferencias adquirió el cascarón de una vieja fábrica de hilados y la cedió a los Hermanos, en donde de inmediato abrieron la Escuela de Artes y Oficios de San José, conocida como El Telar, donde se impartieron los talleres de herrería, mecánica, imprenta, y carpintería a personas adultas.

por otra parte, anexo al seminario, existía un viejo colegio para varones, el colegio de San Ildefonso, cuando llegaron los hermanos y empezaron a trabajar en el San Rafael, el rector, les pidió a que se hicieran cargo del de San Ildefonso, y así fue.

 


      

  

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