22 de febrero, VALE LA PENA RECORDAR

 

QUE NO SE NOS OLVIDE QUE UN DIA COMO HOY, 22 DE FEBRERO, 

FUE ASESINADO DON FRANCISCO MADERO

El señor Díaz, extraordinario militar, (José de la Cruz Porfirio Díaz Mori), nacido en Oaxaca en 1830, se desempeño como presidente, en distintos periodos, desde el 28 de Noviembre del 76 hasta el 25 de mayo de 1911… fue nombrado General de División por el mismo Benito Juárez y recuperó para las tropas de la República, la Ciudad de México el 15 de junio del 67... Se levantó contra Benito Juárez en el plan de la Noria, y después contra el presidente Sebastián Lerdo de Tejada en el plan de Tuxtepec… después de lo cual se quedó como presidente, primero por la fuerza de las armas y después, supuestamente de acuerdo a la constitución de aquel entonces…

Antes de concluir el siglo XIX se presentó una recesión económica mundial que ocasionó la caída de precios de la plata, lo que produjo un desajuste en los precios de las exportaciones mexicanas, causando una escasez en los productos que se vendían desde el interior. La crisis económica se agravó en febrero de 1908 y en varios puntos se alzaron motines en contra del gobierno de Díaz

El alza de precios en la canasta básica y el cambio de respaldo de la moneda de plata a oro decretada por Dïaz, el pánico financiero que la recesión económica mundial produjo, el desempleo que ocasionó la caída de la economía con lo que miles de trabajadores comenzaron a emigrar por primera vez a los Estados Unidos y la deportación de mexicanos  a México, correspondiente, no se hizo esperar lo cual agudizó aún más la situación social.

En julio de 1908, como la cereza del pastel, se presentó una enorme sequía que hizo que en México se viviera una escasez de alimentos y un terrible desempleo ocasionado por la baja de salarios en la industria y el comercio.

El general Porfirio Díaz se postuló nuevamente a las elecciones de 1900, y salió electo en un período que duraría hasta 1904. Para las nuevas elecciones, Díaz usó la misma estratagema que había utilizado con relación a la competencia entre Limantour, ministro de hacienda y Reyes, gobernador de Nuevo León. Lo cual desató una competencia entre ambos políticos que ocasionó una gran agitación política, Díaz lanzó su postulación presidencial, pero en un gesto que se interpretó de apoyo hacia Limantour

El descontento popular hizo que el presidente declarara a un periodista estadounidense afirmando que permitiría que la oposición formara partidos que contendieran en 1910. Los partidos políticos aprovecharon la declaración y el terrateniente Francisco I. Madero, lanzó su Plan de San Luis.

Poco antes de las elecciones, Madero difundió su ideal político en las ciudades de Saltillo, Monterrey y San Luis. En esta última ciudad dio su último discurso electoral afirmando que era necesario rescatar las aspiraciones democráticas, y que ya no se podían permitir a las dictaduras. Muchos se unieron a Madero,. En esa misma ciudad, Díaz ordenó la captura de los maderistas y del propio Madero, enviándolo preso a San Luis Potosí. De donde más tarde escaparía

El Plan de San Luis fue el documento en que se basó el movimiento maderista, en el que desconocía los resultados de las jornadas electorales del 26 de junio y del 10 de julio, en él se señala una Revolución que iniciaría a las seis de la tarde del 20 de noviembre, señaló a Madero como encargado provisional del poder ejecutivo y quien se encargaría de convocar a elecciones, sin embargo  fueron descubiertas células maderistas en todo el país, En Puebla, el activista Aquiles Serdán fue descubierto con propaganda su casa fue atacada y destruida la mañana del 18 de noviembre, este fue el incidente que desató la rebelión.

Madero fue a vivir a Florida, EEUU desde donde se enteraba que la sublevaciones revolucionarias contra Díaz habían sucedido con éxito, y desde esa misma ciudad enviaba cartas a los jefes rebeldes para dirigir la lucha.

En abril, la mayor parte del país —18 estados— ya tenía grupos revolucionarios levantados en su territorio. El 10 de mayo, los revolucionarios de tomaron la plaza militar de Ciudad Juárez lo que supuso el golpe final al gobierno, y en ese mismo mes, los revolucionarios entraron en varias partes del país, mientras que el ejército optó por retirarse a la capital y zonas aledañas.

En la Ciudad de México, Porfirio Díaz se encontraba convaleciendo de una enfermedad,  ya estaba medio sordo y el agotamiento físico de ochenta años de edad, y ante la derrota de sus fuerzas militares en Ciudad Juárez, comenzó a pensar en su renuncia.

El 22 de mayo renunció el gabinete del gobierno de Díaz, el mismo general Díaz renunciaba y dejaba en su lugar a Fracisco León de la Barra. A las 11 de la mañana del 25 de mayo, se aprobó el documento de renuncia del dictador. El día 26 inició su viaje hacia Veracruz para tomar el barco Yripanga que lo llevaría hasta Francia en compañía de su familia.

Madero no se precipitó militarmente y congruente con su dicho democrático, esperó el proceso completo de las elecciones en la que resultó triunfador, pero ese triunfo no solucionó los problemas sociales ni las presiones de los Estados Unidos, y menos las expectativas de los jefes militares que durante el mandato de Díaz, sólo esperaban la caída del dictador, para entrar en acción y tomar el poder militar y político. 

En la madrugada del 9 de febrero de 1913, los generales Manuel Mondragón y Gregorio Ruíz, encabezaron una revuelta con el fin de derrocar al presidente Francisco I. Madero. Lo cual lograron tras casi diez días de bombardear prácticamente la Ciudad de México .

Mondragón y Ruiz se levantaron en armas, primero, utilizando un grupo de cadetes de la Escuela Militar de Aspirantes de Tlalpan, y a una parte de la tropa acuartelada en Tacubaya. Pretendían capturar al ministro de Guerra, Ángel García Peña, y lograr la liberación de dos de sus cómplices: los generales Bernardo Reyes, quien estaba preso en la cárcel de Santiago Tlatelolco, y Félix Díaz, encarcelado en la penitenciaría de Lecumberri. Todos ellos altos mandos porfiristas, contaba además con el apoyo del gobierno de los Estados Unidos, que veían con malos ojos las intenciones nacionalistas de Madero en relación a los ferrocarriles y el petróleo, y la simpatía de muchos terratenientes, los propietarios de minas, fábricas, haciendas y enormes capitales en contubernio con los gobiernos extranjeros. 

La primera movilización hacia el Palacio Nacional tuvo éxito, y la avanzada de cadetes logró tomar una parte de palacio, haciendo prisioneros al ministro de Guerra, a Gustavo A. Madero, hermano del presidente, y al intendente Adolfo Bassó. Sin embargo El general Lauro Villar, logró sorprender y desarmar a los golpistas.

Mientras por otra parte  Reyes y Díaz que habían sido liberados en Lecumberri, encabezando otra avanzada hacia Palacio nacional. para volver a tomarlo. Villar fue muerto y Madero resulta herido.

Hubo bajas de ambos lados, pero mayoritariamente del de los levantados, cuyo contingente optó por retirarse y hacerse fuerte en La Ciudadela, edificio que servía como depósito de armas y municiones y estaba resguardado por fuerzas maderistas. Fue tomado por traición, consiguiendo los golpistas 27 cañones, ocho mil quinientos rifles, cien ametralladoras, cinco mil obuses y veinte millones de cartuchos

Por su lado, cuando Francisco I. Madero supo de los hechos, dejó el lugar donde estaba —el Castillo de Chapultepec— y, escoltado por los cadetes del H. Colegio Militar y varios amigos y seguidores, se dirigió al Palacio Nacional en una acción conocida por la historia como Marcha de la Lealtad, aqui fue donde solicitó la ayuda de Felipe Angeles, pero nombrando comandante militar de la plaza a Victoriano Huerta, en sustitución del  general Villar. 

Grave error. Huerta se aliaría con Félix Díaz y, simulando defender la causa, terminaría traicionándolo y quedándose con el poder.

Mientras los enemigos avanzaban y se fortalecían, la prensa difamaba, enaltecida por la información alarmista del embajador estadounidense Henry Lane Wilson, cuya pretensión era lograr la intervención de su presidente, William Howard Taft.

Las presiones diplomáticas se fueron intensificando, pero Madero se mantuvo firme, defendiendo su plaza y sus ideas.

El día 16 de febrero, con el pensamiento puesto en las necesidades de la población general se dieron 24 horas de tregua: de 2 am de ese día a la misma hora del día 17. Para ese momento, la casa particular de Madero ya había sido incendiada. Pero la tregua no fue respetada, lo golpistas aprovecharon para acercar más sus ametralladoras y se retomó el fuego a discreción a las 2 pm de ese día, todo bajo la complacencia de Huerta —quien fue descubierto por el secretario particular de Madero, Juan Sánchez Azcona, en pláticas con el enemigo, pero el presidente no valoró la situación en toda su gravedad… y el golpe avanzó

El 18 de febrero, el golpe de Estado triunfó definitivamente. Ese día fueron aprehendidos en Palacio Nacional Francisco I. Madero y José María Pino Suárez. El leal hermano del presidente, Gustavo, corrió igual suerte, pero en el restaurante Gambrinus.

Finalmente, para dar aspecto de legalidad, se negoció un pacto entre los golpistas con la intervención del embajador Wilson, en la embajada estadounidense. A este encuentro se le llama Pacto de la Embajada, aunque es mejor conocido como Pacto de la Ciudadela. En él se desconoció a Madero y a Pino Suárez, y se estableció un gobierno provisional bajo el mando de Victoriano Huerta, con un gabinete mezcla de seguidores de Bernardo Reyes (reyistas) y Félix Díaz (felicistas).

Sería la embajada japonesa la que asilaría esa trágica noche a la familia del presidente, salvo su hermano Gustavo, quien fue entregado a la tropa golpista , fue torturado, le sacaron el ojo que tenía, le arrancaron la piel de las plantas de los pies obligándolo a bailotear  y lo golpearon hasta su muerte.

Ante la situación, y siempre congruentes con no llevar al pueblo a una nueva guerra, Madero y Pino Suárez renunciaron a sus puestos a favor de Huerta, el cual sólo esperaba eso para declarase legítimo. El Congreso aceptó las renuncias,

Familiares y amigos de Madero y Pino Suárez intentaron su libertad por todos los medios, pero los golpistas no aceptaron ningún tipo de intervención

A la mañana siguiente, muy de madrugada los subieron a un vehículo, bajo la promesa de que  serían llevados a un juicio público, la comitiva se detuvo y les ordenaron que cambiaran de automóvil, cuando iban a abordar el segundo vehículo, fueron balaceados por la espalda, era el 22 de febrero de 1913.

A partir de ese momento, todas las fuerzas maderistas se movilizaron en todo el territorio nacional para expulsar a Huerta, y a todos sus cómplices, esta fue la parte más dolorosa, cruenta y sin sentido que vio nuestra historia y que ha vivido México.

Aprendamos de la Historia y consideremos no solo las bellas palabras de la política salamera de un ideólogo mesiánico, sino el poder que dan las armas a personajes sin escrúpulos que prefieren la violencia a la razón… en el año 17 Carranza logró la promulgación de nuestra Constitución, y también  fue asesinado, Obregón, Villa, Zapata, y un sinfín de hombres valiosos, también cayeron destrozados por la ambición las balas y la traición.  

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