ANECDOTARIO DE MIS HERMANOS MARISTAS
JORGE A SERRANO MORENO 1929-2003,
ingresó a juniorado en Tlalpan en 1941, en ese entonces, estaba muy reciente la persecución religiosa, muchos de los colegios habían cerrado o cambiado de nombre, y trataban de obtener la "incorporación oficial", ese fue el caso, en esta ciudad de México, del Colegio México, que gracias a las gestiones de don Eugenio Cenoz, logró que sus alumnos y maestros salieran de la clandestinidad en las calles de Artes, y registró como escuela incorporada al Colegio México. primero en la calle de Córdoba y luego en la calle de Mérida. A Jorge le tocó estudiar en esos grupos clandestinos, y luego "estrenar" el Colegio. Los hermanos vivieron tiempos muy difíciles, y los aspirantes a maristas eran enviados a Francia, o los tenían en diversas casas para iniciar sus estudios, y un pequeño grupo aprovecharon las instalaciones de la Quinta Soledad en Tlálpan para establecer su Juniorado, pero pronto, la situación cambió cuando se abrió la oportunidad de que en Querétaro se consiguiera una propiedad que pudiera ser dedicada a la formación de los nuevos hermanos, un numeroso grupo de "juniores" fueron concentrados en el antiguo Molino.
en el 42 le tocó
“el cambio” hacia el Molino de San Antonio con todos los juniores que
estudiaban en la quinta. Profesó en Querétaro en 1945 entre otros, junto con
Ignacio Ocaranza, Oscar Sanchez Basurto, Carlos Toral, Arturo Chavez de la
Mora, etc.
en 1948 fallece su padre en Ciudad de México, dejando solas a su madre y su hermana, por lo que es asignado al Internado México que inicia labores en 1950 y al hacer la división de provincias se queda en Occidente, fue profesor de biología química y física, más tarde estudió Filosofía en la UIA, realizó estudios de posgrado en el Instituto Católico de Paris, viviendo ese año en el legendario “21 bis rue Dareau”, a su regreso convalidó materias para obtener el doctorado, fue el primer doctor en filosofía graduado por la UIA, se dedicó por completo a la docencia y a la investigación, especialmente en el área de la Filosofía de las Ciencias, inclusive fundó un posdoctorado. Publicó varios libros en esa materia. Cuando se vendió el inmueble del Internado México, pasó a vivir a la Quinta Soledad ya que todas sus actividades eran en la UIA. En su juventud era fanático jugador del footbol, buen nadador, excelente clavadista, jugador en torneos de ajedrez con múltiples adversarios, tocaba el piano y el órgano, muy retraído y poco social, pero excelente maestro y amigo.
En 1979 se retira de la congregación y se casa, previa
anulación de votos y con todos los permisos, con la señora Hortensia, madre de
cinco hijos, y se consagra a sacar adelante a esta familia, por motivos
familiares se muda a la ciudad de Morelia, donde debido a la dificultad para
desarrollar su actividad docente, se deprime hasta llegar a perder totalmente
la memoria y terminar así su vida
Anécdotas: Sería interminable relatar el sinnúmero de
historias que viví cuando al lado de mi tio, en aquellas épocas él nos visitaba
(visita de familia) solo una vez cada dos años, y llevaba consigo un altero de
libros que entre plática y paseo, se devoraba… me contaba chistes, me enseñaba
una serie de trucos, acertijos, me enseñó a jugar ajedrez, dominó y damas
cuando yo tenía 4 años… me ponía el radio en la legendaria XELA o Radio Unam, y
me exigía que le dijera el nombre, autor y movimiento de la sinfonía que escuchábamos,
a veces qué sinfónica o que director
ejecutaba y siempre contaba una anécdota del compositor… en cualquier momento
del día, podía decirme, sin consultar el reloj, la hora exacta incluyendo, a
veces, segundos.
(aquí comienzan las anécdotas) 1 cuando yo fui a participarle que habiendo dejado yo a la congregación me había decidido a casarme, esto fue en el 1976, él cerró la puerta de su celda y corrió las cortinas y ventanas, prendió un cigarrillo y me dijo, “esta es la mayor alegría que me puedes dar, porque yo estuve siempre ligado, por motivos ajenos a ti y a mí, a representar para ti un “modelo” y el hecho fue que estudiaste en el México, te fuiste a Querétaro, te convertiste en marista y eres profesor y buen estudiante, pero ahora, me demuestras que nuestros caminos están totalmente separados e independientes, así que Dios te Bendiga, y que seas muy feliz, como yo lo soy en este momento, en que me siento totalmente liberado… de alguna manera fue una fuerte “carga de responsabilidad” durante toda mi vida…
Lo conocí como el mejor hermano, amigo y compañero de mi
tio, cuando Jorge estuvo convalesciente en una de tantas veces que estuvo
enyesado, durante su eterna estancia en el Internado México, Torre López fue su
enfermero y su hermanito, al grado de que Jorge descargaba en su contra su mal
humor y le gritaba y exigía como si fuera un sirviente, mi mamá y mi abuela,
estaban impresionadas de ver con cuanta paciencia, cariño y esmero lo atendía y
lo procuraba. La amistad con Jorge fue algo fuera de serie, lo cual pude
comprobar en un sinfín de ocasiones y por ende, la amistad con él trascendió a
mi madre y a mi abuela.
Pasaron los años, yo ya me había casado, y tuve un fuerte
problema financiero porque el señor que me vendió mi departamento, lo hipotecó
a posteriori, sin notificarnos, por lo que jamás se le pagó al banco; llegó el
momento en que el banco trató de recuperar el inmueble, y yo en ese entonces no
tenía ninguna solvencia económica… mi mamá fue a verlo a la quinta soledad y le
explicó mi situación… “dígale a Jorge que venga a verme…” fue toda su
respuesta. El día que acudí, el hermano Torre López, no me hizo ningún
cometario ni siquiera me hizo firmar un recibo, solo me entregó un cheque con
la fuerte cantidad que necesitaba, ¿está bien a tu nombre? Preguntó, no supe
que responder… yo pensaba explicar mi situación o algo al respecto… pero literalmente
no me dejó hablar. Gracias a este préstamo pude afrontar el pago y recuperar mi
departamento. Mi mamá se encargó de cobrarme y devolver el dinero, estuve tres
años trabajando horas extras y vacaciones, para poder salir de este trance, esa
fue mi principal anécdota con este santo hermano.
JESÚS CALDERÓN AMAYA, Nació el 21 de Octubre de 1928,
profesó en 1946, al lado, entre otros de Gabriel Rodríguez M del C, Alberto
Godinez, etc
ALFREDO CASARÍN GARCILAZO, Nacío el 5 de marzo de 1916,
profeso en 1933, del mismo grupo de Alfonso Wimer y Javier Ibarra; se retiró en
1962 y más tarde fundó un colegio que recibía a muchos rechazados del México.
En 1959 el Colegio México, de la colonia Roma ocupaba
para la primaria el edificio de Mérida 50, en la colonia Roma, y la para la
secundaria el edificio de enfrente, Mérida 33, la primaria contaba con un
enorme edificio de tres niveles y 14 aulas, que era la construcción más
reciente, y la vieja casona señorial, que fue el domicilio original, en el cual
se acomodaban tanto la dirección y oficinas administrativas como varios (10) salones
de clase, además se ocupaba inclusive los sótanos donde se alojaban los
“primeros” grupos de “A” a “D”, la dirección general estaba en el edificio del
número 33 y la ocupaba el señor Alfredo Casarín… Yo nací a finales del 54, y al
cumplir los 4 años el médico recomendó que se me inscribiera cuanto antes en
una escuela ya que vivía solo y rodeado de mamá abuela y tía, los kindergarden
eran muy costosos y exclusivos. Asi que me inscribieron directamente a una
escuelita particular incorporada, a cargo de una vieja amistad de mi abuela, yo
me convertí en el mayor dolor de cabeza de mi profesora, de nombre Aurelia
Torres con la que cursé mi primer año escolar… pero al siguiente año por
diversas razones mi madre y mi abuela tomaron la decisión de que ingresara al
Colegio México, así que fuimos allá para solicitar la inscripción, previo
examen y presentación de documentación esperando ser apuntado en segundo año.
Cuando el profesor Calderón reviso detenidamente mis
documentos, después de haber presentado mis exámenes aprobatorios, llamó a mis
mamás y les expuso categóricamente que sería imposible recibirme, por motivos
de mi edad, yo cumpliría cinco años en noviembre, asi que debía esperar un año
para poder anotarme en primer año… Mi madre y mi abuela, con mucha pena,
agradecieron al señor Calderón y ofrecieron estar en contacto para poder
inscribirme en el próximo año lectivo… y se retiraron, pasando a despedirse del
Señor Casarín… el cual, no entendía por qué ellas se veían tan acongojadas y
apenadas, mi mamá le explicó la situación… ¿cómo pasó el examen para segundo?
Mi mamá comentó que afortunadamente bien, pero el problema, estaba claro, que
era mi corta edad. Don Alfredo fingió que estaba atendiendo otro asunto, y
tomando el teléfono pidió que le comunicara con la dirección de la primaria…
cuando Don Jesús Calderón tomó la llamada, Casarín, sin preguntar nada, dijo:
“hágame el favor de inscribir inmediatamente al sobrino de Serrano, gracias
hermano” y colgó el auricular. Después con una enrome sonrisa les indicó a las
señoras, “ustedes disculpen, hubo una pequeña equivocación, pero pasen por
favor con el señor Calderón, ya todo está listo”. Mi mamá al ver lo que estaba
sucediendo, comenzó a tratar de explicar que no había problema si regresábamos
en un año… pero Casarín, sabiamente respondió con toda amabilidad: si Jorge no
tiene la madurez necesaria, tarde que temprano tendrá que repetir un año, pero
si no, va a cargar toda su vida con este rechazo, mejor vamos a apoyarlo y
vigilar su respuesta y su comportamiento, así que adelante… bienvenidos al
Colegio México.
Calderón me inscribió sin mayor problema para el curso
1960 en primero de primaria, donde fue mi titular el señor Ignacio Gómez Arceo;
al año siguiente tanto Casarín como Calderón pasaron a otras comunidades y
llegó a la dirección de la primaria (prefectura) el Señor don Ignacio Ocaranza.
Que es motivo de otras anécdotas, mi titular al llegar a segundo era
precisamente Héctor Ocaranza, su hermano, quien solo estuvo unas semanas antes
de la llegada del señor Villalobos. Estuve a punto de reprobar primer año por
causa de la tosferina que coincidió con el periodo de exámenes, pero en 4º y 6º
estuve de hecho en el cuadro de honor, pienso que el mito de la falta de
maduración, al menos en el sentido escolar, no fue nunca un obstáculo.
Volví a encontrar a don Jesús Calderón prácticamente
después del año 2000… me impresionó que cuando me presenté con él, lo primero
que me preguntó fue acerca de mi mamá, a quien la recordaba como una niña,
visitando a su hermano en Querétaro, ya que mi tio Jorge y él fueron
contemporáneos en el juniorado. Además me conmovió de qué manera tenía presente
en toda su plática a Marcelino Champagnat, con ejemplos vividos y exactos… él
me entusiasmó para unirme al grupo de “ex” maristas que se reunían cada mes, a
veces en el Colegio México o en el Centro Unión, y que en el 99 habían ido a la
canonización a Roma… encontré en él a un enorme amigo, y traté de seguir en ese
grupo de fraternidad marista mucho antes de que se institucionalizaran las
fraternidades como hoy las conocemos, desarrollamos algunos proyectos, y
seguimos en amable comunicación hasta la fecha.
Uno de los proyectos que emprendimos con ese grupo de
antiguos hermanos, fue la constitución de una sociedad civil, el objetivo esta
apoyar diversas iniciativas que coincidieran con la catequesis y la educación
marista, por motivos económicos esta asociación desapareció, sin embargo, Don
Jesús vio la oportunidad de sacar a la luz un libro que él había escrito
anteriormente, y lo publicó con la idea de que entre todos en esa sociedad,
ayudáramos a difundirlo y venderlo… el libro se titula “Y serán Uno” y era
relativo a la pareja y al matrimonio cristiano.
Fue un grandioso éxito lograr venderlo, ya que en la
actualidad, en primer lugar, los jóvenes no se entusiasman por el matrimonio,
sino que lo rehúyen, además, las parroquias que promueven los cursos de
preparación obligatoria, ya cuentan con mucho material, por lo que agregar el
costo de un libro más, resulta muy conflictivo… el libro es excelente, pero, en
fin, era muy difícil colocar sus ejemplares, sin embargo al fin y al cabo y
mucho esfuerzo, se logró vender esa edición y se le entregaron los beneficios a
don Jesús … en la siguiente reunión, don Chucho nos comunicó que ¡había
contratado la segunda edición!…. La respuesta fue un silencio sepulcral, y
después de estar paseando todos los nuevos ejemplares de casa en casa, yo los
conservo aún, sin poder hacer nada con ellos.
JOSE IGNACIO OCARANZA SAENZ. Nació el 9 de mayo de 1929,
profesó en el 45, en la generación posterior a don Basilio, es decir que fueron
sus compañeros entre otros, Don Marcos Mora, Oscar Sánchez Basurto, Carlos
Toral y mi tio Jorge. Abandonó la congregación en 1969, estuvo a cargo del
Instituto Motaignac y ha participado en múltiples y diversos proyectos
desarrolladores de instituciones educativas, el último proyecto en que
participó oficialmente, fue el intento de lograr una ampliación para su querido
Montaignac en el predio que se había comprado para este fin en el centro de
Coyoacán, y que había pertenecido al memorable “Centro Union”.
Esta es una anécdota familiar, que a base de ir rodando
por ahí, va perdiendo algunas cosas verdaderas y recogiendo otras que no lo
son… en 1942, llegaron los juniores a Querétaro, en una, quizá la primera
visita de familia, esperando los papás a los jóvenes juniores que iban siendo
llamados a la recepción cuando arribaba su respectiva familia, estaban en
antesala los padres de Ocaranza y los padres de Serrano, la familia Ocaranza
venía de Guadalajara y la de los Serrano de México, rompiendo el hielo, y
tratando de ser amables trataron ambos papás de iniciar una plática, como lo
haría cualquier persona… ¿qué tal el viaje?, ¿desde dónde vienen ustedes?
¿Cuántas horas de camino?... y al haber agotado esta primera etapa, empezaron
los señores a quejarse o presumir del asunto laboral… pues, yo soy empleado
federal, a lo que el contraparte contestó, pues yo también… de qué secretaría?
De comunicaciones… No me diga, yo también, bueno, soy “telegrafista” y mi
esposa también fue… no me diga, nosotros también somos telegrafistas… cuál es
su clave… tal y tal, de Guadalajara… no me diga, ¡compa!, yo soy tal y tal… de
México… caramba, resulta que usted es … don xxx! y usted es don xxx! Viejos amigos que se
habían conocido y habían llevado una gran amistad a través de su trabajo por
muchos años, y que jamás se habían visto la cara frente a frente.
Increíble entender lo maravilloso de este encuentro, en nuestra
época en que las comunicaciones nos permiten no solo el uso del teléfono, sino
de las aplicaciones del celular y gracias a ellas tenemos oportunidad de
videollamadas instantáneas y directas, personales o múltiples a cualquier parte
del mundo… remontémonos a los tiempos de Juárez: las comunicaciones eran por
medio de una carta que llevaba un mensajero a caballo… o en un buque que
tardaba meses en llegar a puerto y ser enviadas por medio de bestias… En el
porfiriato se creó la red ferrocarrilera más impresionante de la historia en
nuestra patria, pero junto a cada estación de ferrocarril, se añadió una estación
de telégrafo, que permitió efectuar la comunicación de una manera
impresionantemente rápida, a comparación del uso del correo, a la red de
telégrafo cien por ciento ferrocarrilero destinado a la información y control
de viajes y trenes, se añadió el servicio telegráfico… en las oficinas de telégrafos.
Cualquier usuario podía enviar un mensaje a través de la red nacional, a
cualquier parte del país… uno debía escribir su telegrama y depositarlo, previo
pago del servicio, en la oficina local de telégrafo, el encargado en turno,
tomaba el mensaje que no debía exceder de diez palabras y debía pasarlo de
inmediato al operador, el cual mediante un aparato llamado pulsador, trasmitía
letra por letra cada palabra del mensaje hacia otro operador que en alguna otra
estación, solo escuchaba una especie de
timbrazos o pitidos, largos y cortos, la combinación de ellos significaban
letras, y de esa manera se transmitían letras y completaban palabras y mensajes
de texto, el operador telegrafista, utilizaba una serie de claves para
determinar cuál era el destino del mensaje, y así, se retrasmitía de estación
en estación, hasta llegar a su destino final… cuando el mensaje llegaba, era
transcrito con máquina de escribir a un papel, era ensobretado y enviado por
medio de un veloz mensajero hasta el domicilio del interesado. El proceso se
realizaba en unas cuantas horas como máximo.
Dentro de ese sistema, los telegrafistas, anclados todo
el dia al aparato transmisor o receptor, además de enviar y recibir mensajes,
conversaban en clave con sus interlocutores y llegaban a formar grandes cadenas
de amistad aún sin conocerse físicamente, se hacían bromas, conocían algunos
detalles familiares, enfermedades, noticias, oportunidades, etc formando una gran hermandad y siempre estaban
en contacto con sus amigos… sin conocerse físicamente jamás, a excepción de los
compañeros que cursaron juntos en la escuela. Esta fue la situación que se
desencadenó en el momento que se encontraron los señores Ocaranza y Serrano,
padres de los dos juniorcitos Nacho y Jorge, ambas familias establecieron una
amistad extraordinaria y se visitaban en sus respectivas plazas de una manera
más formal, Junto con Nacho, ingresaron a la congregación algunos de sus
hermanos y las familias quedaron hermanadas para siempre.
Cuando yo pasé a segundo año de primaria, llegó don
Ignacio Ocaranza al Colegio México, y siempre estuvo, como un ángel guardián,
al cuidado de mi persona, por supuesto se encargó de que todos mis profesores
fueran maristas, y yo sabía que Nacho estaba allá en la dirección aunque nunca
tuve necesidad de pedir ninguna concesión o permiso especial. Lo perdí de vista
al pasar a la secundaria.
Veinticinco años después, cuando yo me divorcié de mi
esposa en el año 90, llegué a un acuerdo con respecto a la educación de mi
hija, mi hija y mi señora escogerían el plantel y yo lo pagaría… mi hija perdió
un año escolar y tuvo muy amargas experiencias en el segundo intento
acercándose a diversas escuelas que no vale la pena mencionar… así que mi
esposa tuvo conocimiento del colegio Montaignac, y decidió inscribir en él a mi
niña, dándome instrucciones para que pasara a pagar colegiaturas y gastos… al
llegar al plantel, lo primero que vi fue la imagen de Nuestra Señora, el
personal me atendió con excelente trato, y me ofrecieron de inmediato todas las
instrucciones, folletos y formatos para que pudiera proceder a complementar la
inscripción… regresé a a casa feliz y sorprendido, y empecé a revisar toda la
documentación que me habían entregado… era evidente que en la dirección del
colegio, y a la cabeza de esta institución estaba la familia Ocaranza… encabezada
por don José Ignacio…
Mi hija me pidió que de ninguna manera tratara yo de
intervenir ni menos que la recomendara… pero una vez en clase, fue el mismo
profesor Ocaranza el que la mandó llamar para preguntarle sus datos familiares,
“me recuerdas a una persona que conocí hace mucho” le dijo. Y efectivamente en
esa época es impresionante el parecido de mi hija con mi madre, en dos
fotografías, que se tomaron cada cual al cumplir 17 años… Tuve que presentarme
en la escuela y platicar ampliamente con don Ignacio y platicarle mi situación…
ambos acordamos respetar esta supuesta secrecía… tan fue así que en tercero de
secundaria el personal de orientación nos mandó llamar a los padres de mi hija
por problemas de falta de aprovechamiento, y nos exhortó a tomar las
providencias previo compromiso por parte de la estudiante para superar sus
calificaciones, sin que don Nacho interviniera. La experiencia del Montaignac
fue extraordinariamente rica y formadora una parte que complementó
maravillosamente la educación de mi hija. Hecho que le agradezco infinitamente
a la familia Ocaranza y al talento de don Ignacio y su equipo.
Despúes de la época de oro del Montainac en la colonia
del valle, seguí tratando a Nacho y supe de su proyecto de establecerse en
Coyoacán y de pretender una hermosa ampliación que le permitiría renovar
totalmente el colegio. Nunca pude tener una entrevista con las personas que
hacían la gestión, pero lo que pude investigar entre de los empleados de la
delegación, de que había “consigna” para no permitir esa construcción y no solo
eso sino cerrar esa escuela, y opiniones de que los gestores de ese colegio
eran muy prepotentes… lo cual me llenó de tristeza.
Mi trato con don Ignacio siguió a través de los desayunos
de antiguos hermanos en los cuales, mientras su salud se lo permitió siempre
estaba presente y participaba con verdadero entusiasmo y fervor.
NACHO GÓMEZ ARCEO Nació el 21 de agosto de 1940, profesó
en el 56 y se retiró en el 60,
Fue mi profesor en primero de primaria, he vuelo a
tratarlo sobre todo en los desayunos de antiguos hermanos, despúes de dejar la
vida religiosa estudió Actuaría y trabajo en la Universidad Anáhuac, pudo
identificarse mucho con el estilo de vida y de trabajo de los Legionarios, y
tuvo la oportunidad de participar en la implantación de la carrera de Actuaría
en esa universidad.
Anécdota: en un desayuno de antiguos hermanos, en el
colegio México, estábamos en la misma mesa desayunando cinco personas, que de
hecho no nos conocíamos, estuvimos hablando del clima y de las ultimas noticias
del programa televisivo, y comenzaron a salir los temas de trabajo, el caso es
que don Ignacio comenzó a decir que él había estado presente cuando se construyó
el ala nueva del Colmex, aunque él no había dado clases ahí sino en los
antiguos sótanos de la antigua casa… de ahí surgió tema para reconocernos, yo
reconocí a mi antiguo maestro, y él me identificó como su antiguo alumno… otro
de los compañeros que compartíamos el desayuno, expresó que él no tenía nada
que ver, que había estudiado en el Instituto México, en Amores, entre tal y
cual año y después se había dedicado a la docencia… eso dio pie a que yo
hiciera cuentas y resultara que él había sido mi alumno en la corta temporada
que di clases en el Instituto… curiosamente estábamos almorzando juntos y sin
saberlo, tres generaciones de
profes... existe la casualidad?
MIGUEL ANGEL VILLALOBOS GALLARDO nació el 26 de agosto de
1938, profesó en 1957, se retiró en el 86. Fundó en Irapuato el Colegio
Champagnat, que cuenta con preescolar, primaria, secundaria y Preparatoria… una
enorme obra, además ha organizado un grupo de laicos (fraternidad) que es una
de las pocas que han operado en nuestra provincia desde hace más de 20 años.
Fue mi profesor en segundo “A” y en sexto “E”, en el
Colmex. En segundo año tuvo que trabajar muy especialmente conmigo ya que en
ese entonces yo era un chamaco con problemas familiares y poco interés por la escuela;
en sexto volvió a ser mi profesor, pero en ese momento pude apreciar con mucho
mejor aprovechamiento, que se trataba de un profesor extraordinario, recuerdo
que preparaba unos mapas mudos que cubrían de piso a techo toda el área del
pizarrón, en los cuales señalaba, división política, orografía, hidrografía,
capitales, mares, golfos y demás accidentes, y nos hacía competir sanamente en
emocionantes competencias, para identificar los nombres de capitales, sierras,
ríos, estrechos, mares, etc… era de una pulcritud extraordinaria y nos llevaba
con precisión, en cada disciplina.
Dos anécdotas en que recuerdo con mucho gusto al que
considero el mejor maestro que he tenido en toda mi vida:
Cuando mi padre por su edad se quiso retirar del trabajo,
más o menos en el ’87, construyó una casa en Irapuato, vendió sus negocios en
ciudad de México y Neza y se mudó a su nueva casa en la tierra de las fresas,
sin considerar que sus hijos tenían otros intereses, en particular mi hermanito
que cursaba secundaria en el Col Mex y vivía rodeado de amigos de la colonia
Roma, al viajar a Irapuato se terminó su
pequeño mundo, y el aspecto escolar se fue a pique… pasaron meses y exámenes
reprobados en todas partes y una gran frustración… se volvió un joven huraño y
taciturno, y un poco agresivo… Mi papá me platicaba de todos los esfuerzos que
se hacían para recuperar a mi hermano… Yo visitaba a mi padre con alguna
frecuencia, hasta que en una ocasión que viajé a Irapuato mi padre estaba
feliz, porque había encontrado a un “maestro viejito”, que le había regresado
la alegría a mi hermanito, “no sólo porque ya está estudiando para prepararse a
los próximos exámenes, sino porque ahora va a jugar todos los días algún
deporte y volvió a tener amigos”… ¿es alguna escuela especial o algo así?
Pregunté… “no, solo que este señor viejito ha hablado mucho con él y primero lo
puso a jugar básquet, y poco a poco lo ha venido componiendo… vamos mañana para
que lo conozcas...” -de acuerdo, vamos mañana a conocerlo…- respondí.
A la mañana siguiente en que íbamos a conocer al maestro
que había logrado sacar de la depresión a mi hermano, pensaba que era un venerable
anciano o un líder politiquillo o algún charlatán divertido… pero finalmente me
llevaron a conocerlo… Tremenda sorpresa cuando llegamos al sitio, que se
trataba nada menos que del Colegio Champagnat, en el cual destacaban la imagen
de la Virgen y la de Marcelino… pensé que se trataba del Pedro Martínez, que yo
no conocía, pero no vi ningún letrero que lo identificara… veía una magnifica
escuela, canchas de futbol, muchachos practicando deportes e incluso algunos
tomando clase a pesar de ser sábado, pregunté por el director, y me encontré
nada más y nada menos que a Miguel Angel Villalobos… “¡Jorgito!” me gritó
cuando me reconoció a lo lejos y corrí para abrazarlo… fue tanta la emoción y
tantas cosas que platicar, que el tema de mi hermano quedó en segundo plano…
Miguel Angel me mostró todo lo que se tenía en el plantel
y en pocas palabras y sin exageraciones, sino con toda sencillez me explicó la
enorme labor que había desarrollado y después me llevó a conocer su casa y su
familia. A partir de ese encuentro, cada vez que visitaba Irapuato, era
obligatorio pasar a visitarlo.
En una de tantas ocasiones que lo visité, Miguel Angel me
dijo, tú eres ingeniero, acompáñame porque quiero comprar unos terrenos para
mis maestros, vamos para que me des tu opinión… se trataba de adquirir algunos
terrenos para poder construir y ofrecerles “casa” a sus profesores. Asi que
fuimos a ver los terrenos que pretendía comprar… Después supe que las presiones
económicas habían frenado este proyecto, y que había tenido algunos problemas,
y nunca supe qué fue lo que pasó, para mí lo mas importante e increíble era
considerar que él pensara a ese extremo, en el bienestar de sus profesores y
trabajadores. Falleció en Irapuato el 1 de mayo de 2023
JAVIER OLMEDO BADÍA, (EL PESCA) Nació el 9 de enero de
1939, profesó en el 57 en el grupo de
Jaime Villalba, Gerardo Cano, Jaime Nieto, etc… Fue mi profesor en 3º de
primaria, todos lo conocían como “el pesca” son pocos los recuerdos escolares
con él, pero le gustaba leernos libros de aventuras, y ponernos a dibujar… En
una ocasión un compañero tomó una pequeña armónica que yo había introducido al
salón, y trató de hacer algún sonido con ella. El pesca se la recogió y le puso
un severo castigo a mi amigo… al final de clases fui a hablar con nuestro
maestro y le dije que la armónica era mía… entonces después de explicarme que
era tan malo haberla llevado a clase como haberla sonado… me prometió que
“después” me la devolvería… yo pensé que de hecho la había perdido
definitivamente pero, él me la devolvió el día que terminaron las clases… lo
interesante es que él supo perfectamente cumplir su palabra.
A Javier lo he seguido tratando a través del grupo de
antiguos hermanos que nos reunimos periódicamente… sabemos de él que fue uno de
los grandes personajes que logró echar a andar el gran proyecto de la
Universidad Pedagógica Nacional, donde él entregó la mejor parte de su vida.
Además él sigue siendo vocero oficial de muchas de los comunicados de la SEP en
lo que se refiere a esta universidad, varias ocasiones me ha tocado verlo o
escucharlo en la radio o la televisión con ese tipo de noticias. Pero esto no
se resta que siga a cargo de una serie de actividades académicas como exámenes
profesionales y eventos escolares.
En lo personal, sigue siendo un excelente amigo… unos
meses después de que yo cumpliera mis sesenta años, al terminar una de las
reuniones en la quinta soledad, me llamó y me dijo: “que se siente?” - a qué te refieres? – respondí, “a estar ya
en este grupo de los sesentones! Ja ja
ja…” me sorprendió que él supiera exactamente mi edad y fecha de aniversario
después de 54 años de haberlo tenido como maestro… En otra ocasión me dijo con gran entusiasmo,”
Jorge, no dejen de invitarme a cualquier reunión o evento, tanto de antiguos
hermanos o de exalumnos, esto es para mi una parte importantísima que me da
Vida…” muchas veces no puedo asistir o tengo o tengo otros compromisos, pero
para mí, este encuentro con los amigos, es algo que me renueva, gracias de antemano.
JUAN RUIZ MARTÍNEZ Nació un 24 de octubre de 1934, perteneció
al grupo de Ignacio Ramírez,
Antonio Franco, Manuel Menchaca, Juan Ortiz Gallegos etc.
y profesó en 1951 el sigue perseverante.
Fue mi maestro en cuarto año, “A”… era un profesor
excelente y que nos impulsaba mucho a estudiar, su forma de enseñar era muy
simple y directa, no le gustaban las complicaciones, pero lograba que nos
entusiasmáramos en obtener las mejores calificaciones, era estricto, nos
cumplía castigos y premios y asimismo nos exigía calidad y dedicación razonada.
El fue el primero que me invitó a ser catequista, y a
participar todos los sábados en la catequesis que se hacía en las colonias
populares, yo en 1963 era un niño de nueve años, pero el hombre más feliz del
mundo al enseñar a rezar a otros niños más pequeños que yo… gracias a esas
actividades me hice gran amigo del señor Ruiz, y de algunos otros maristas que
también participaban en esa catequesis ahí conocí a don Felix, a Francisco
García Olvera, aunque casi todos los compañeros catequistas eran de sexto o
secundaria. Eran dos centros de catequesis: la Vasco de Quiroga y la Nueva
Atzacoalco. Cada ocho días los sábados a las 16 horas partían sendos camiones
llenos de catequistas, con material didáctico, balones y a veces redes de
volley ball, botes de dulces y los codiciados boletos, a cada niño que asistía
a la iglesia su catequista lo premiaba con un boleto, estos boletos se
canjeaban al fin de año por ropa, juguetes o víveres… además se les formaba
para salir, a fin de entregarles un puñado de dulces en su mano, a veces había
bolsitas, pero normalmente era en la mano…
Al regreso se rezaba el rosario, en el transcurso del
viaje en el camión, al final comenzábamos a cantar todo tipo de canciones
cómicas o lúdicas… y a veces todavía nos daba tiempo de un juego antes de
retirarnos del Colegio.
Juan Ruiz, era un hermano que siempre estaba presente en
todos esos momentos, y yo lo veía como a un verdadero prototipo de lo que
debiera ser cualquier otro profesor… no entendía en realidad que era un
auténtico marista, pero yo anhelaba ser como él cuando creciera…
Cuando lo vi, alguna ocasión ya siendo él un viejo y yo
un hombre, me sorprendió que llevaba en un apunte que doblaba y escondía en una
pequeña agenda de bolsillo, con una letra manuscrita impecable, los nombres y
apodos de cada uno de sus alumnos de 30 años atrás.
AVELINO MEJÍA BETANCOURT, nació como mi tio y yo un 16 de
noviembre, pero de 1942; profesó con el numeroso grupo de Jorge Muñoz, Gaspar
Ceja, Ignacio Camarena, Sergio Zamorano etc.
El nunca fue mi profesor, pero precisamente con motivo de
las catequesis sabatinas y su respectiva preparación los viernes por la tarde,
siendo profesor de tercero y yo estudiando cuarto, con deliberada intención
vocacional, me permitía cada semana “ayudarle” a las diversas labores que debía
realizar como profesor… esto me enloquecía de gusto y alegría: calificar
exámenes, llenar listas de calificaciones, sacar promedios, incluso preparar
material didáctico… como si fuera yo un estudiante de normal, me explicaba cómo
se preparaba la clase, como se medían los tiempos, como se preparaban las
preguntas de los exámenes, y hasta cómo se utilizaba el gis y el borrador…
pasaba horas enteras a su lado mientras él realizaba sus tareas y yo aprendía a
ser profesor… además de que me daba tareas que para mí eran maravillosas como
llenar listas, o pasar calificaciones
Pero no quedaba todo en eso, de una manera especial me
desarrollaba con sus pláticas un amor especial a la Virgen, y a Marcelino, me
platicaba historias y vivencias, y me preguntaba como iba ya a explicárselo a
los niños que me asignaran en las clases de catecismo…
La amistad nos llevaba a que me platicara de sus años de
infancia, cómo su papá le enseñaba a predecir la lluvia, y a medir el tiempo, a
saber si un animalito estaba enfermo, a orientarse en el campo y miles de
detalles que me parecían maravillosos, todo era un cuento, un juego, una vida
por vivir… Nunca me propuso ni me preguntó si deseaba ser marista, pero fue el
que con su entusiasmo y forma de ser, la persona que con mayor impacto, forjó
en mi corazón la pasión por ser marista algún dia… no era una elección que
estuviera sujeta a una decisión, sino una hambre de trabajar en lo que más me
gustaba: aprender y enseñar, darlo el todo por el todo, vivir sólo para eso que
significaba estar frente a un pizarrón y poder trasmitir un mensaje de
entusiasmo y amor a cualquier grupo de alumnos.
Pasaron los años y nunca volví a tener esas maravillosas
lecciones con mi querido profe, pero un dia en el juniorado, mientras veíamos
un partido de football, él estaba de paso porque no vivía en Querétaro y ambos
esperábamos que terminara un partido, para poder jugar… en ese momento comenzó
a hablarme de la Virgen como lo hacía cuando yo era niño, y sin ningún
preámbulo, me dijo, “nunca te sueltes de las enagüas de la Virgen, aunque pasen
todos los vientos y huracanes, nunca te sueltes de sus faldas, agárrate con
todas tus fuerzas y no dejes de pedirle que ella te enseñe el camino para
llegar a Jesús… ella siempre te va a responder, ella siempre estará ahí para
ayudarte… recuerdo la sonrisa de Avelino al mencionar el nombre de nuestra
Madre Santísima, como si la estuviera viendo, como si estuviera escuchando su
voz o sintiendo su presencia… sonó un silbatazo y tuvimos que bajar al campo
para empezar el partido, que no recuerdo si ganamos o perdimos, pero la
expresión de su cara nunca la podré olvidar.
Estando en el noviciado en Morelia, se acostumbraba tener
un par de semanas dentro de una comunidad, nos enviaban por parejas, y éramos
asignados a alguno de los colegios para ponernos bajo las órdenes del director
de la comunidad. Me tocó como compañero a Reynaldo Reynoso, y perdimos el
camión al trasbordar en ciudad de México… pedí ayuda a mis familiares y tomamos
el siguiente camión que nos llevara a nuestro destino. El hecho es que
retrasamos nuestro viaje cuatro o cinco horas, y llegamos a nuestro destino
después de las doce de la noche… dimos con la dirección y llegamos al colegio,
donde suponíamos que nos esperaban… era el Colegio Victoria, en Teziutlán
Puebla… encontramos el plantel y vimos que obviamente, estaba todo cerrado,
buscamos la casa de los hermanos y también encontramos todo cerrado y las luces
apagadas, empezamos a tocar la puerta en medio de un tremendo frio… después de
un buen rato, apareció el señor director, precisamente don Avelino Mejía, que
nos abrió la puerta, agazapado con un tremendo cobertor y apuntándonos con una
pistola… Una vez hachas las identificaciones y presentadas las disculpas
correspondientes, él mismo nos pasó a la cocina para darnos algo de cenar y nos
llevó a nuestras habitaciones, al dia siguiente había que trabajar y los
alumnos nos esperaban… fue una experiencia inolvidable.
En varias ocasiones lo volví a encontrar: en el Instituo
México, y en Toluca, donde había formado varias fraternidades de laicos que lo
recordaban con un inmenso cariño.
JOSE REFUGIO RUIZ ZAPATA. Nació en 1934, perteneció al
mismo grupo que Miguel Angel Villalobos, porque profesó en 1957, se retiró en
el año 67
Fue mi profesor de Quinto grado. Tengo muy pocos
recuerdos de él , solo sabía que estudiaba Filosofía por las tardes y que tenía
en gran estima a mi tío Jorge.
FRANCISO XAVIER JIMÉNEZ ESQUIVEL Nació en enero del 42,
perteneció al grupo de José Lagunas, Antonio Piña, Carlos Martinez Lavin, etc
que profesaron en 58. Se retiró en el 74.
Fue mi titular en primero de secundaria, grupo “C”,
además de darnos religión era nuestro profesor de Inglés, era conocido como “la
bruja” no por otra cosa sino la forma de su nariz, era una persona muy dinámica
y excelente profesor.
Tuve la oportunidad de invitarlo este año 2020, a una
reunión de exalumnos en la que asistió como uno de nuestros profesores de hace
54 años, actualmente vive en Toluca y trabaja en el plantel de esa ciudad.
Pertenece a una de las fraternidades que se fundó en esa misma ciudad.
MIGUEL DÍAZ ORDAZ Y DEL RIVERO, Nació el 5 de julio de
1910, profesó en 1929 con el grupo de don Pablo Preciado y don Jesús Gil. Se
retiró en 1968.
Fue nuestro titular en Segundo “A”, impartía las materias
de historia y dibujo. Yo lo imaginaba como un gran buque en alta mar que seguía
su camino un poco solitario pero cumpliendo estrictamente su trayectoria, con serenidad
y aplomo… lo veíamos siempre sereno e inmutable, aunque siempre buscando
innovación, era curioso que continuamente buscaba formas de crear el interés y
la respuesta de nosotros; preparaba en el “mimeógrafo” hojas multicopiadas con
dibujos que él mismo diseñaba, para que nosotros los ilumináramos, en la
actualidad es muy fácil sacar fotocopias, pero en ese entonces, ese trabajo
implicaba una serie de trabajos que él realizaba como apoyo didáctico y
que nos hablan de su gran iniciativa.
Trataba en clases una serie de temas que en aquel entonces eran tabú como la
masturbación y la relación sexual… con gran sencillez y respeto, nos
recomendaba lecturas, investigación y muchas actividades muy avanzadas para su
tiempo.
Tuve conocimiento, pero no me consta, que murió viviendo
solo y en medio de una gran austeridad y pobreza.
JAVIER LONGORIA GARCÍA DE LEON, nacido un 29 de
noviembre, en el año 27, perteneció al grupo de Humberto Alvarez Ruesga, David
Kuri, Raúl Sanchez Basurto y Javier Toral que profesaron en 1947. Murió
perseverante.
Fue nuestro titular en Tercero “C”, además de darnos
religión y Física. Era un hombre sencillo y muy dedicado a cualquier tarea que
desarrollaba, facilitaba siempre todo lo necesario para que las cosas pudieran
salir de la mejor manera, el era de los más entusiastas promotores de la
catequesis sabatina, en muchas ocasiones que no había chofer, él conducía el
autobús, era muy participativo, por lo general dirigía el rezo del Rosario
cuando veníamos de regreso de la catequesis… En clase era muy preciso, tal como
correspondía a las materias que nos impartía. Su mirada era muy profunda e
invitaba a la reflexión y a la actividad directa e inmediata…
Siendo mi profesor titular en tercer año de secundaria
fue uno de los directamente involucrados en mi ingreso al Juniorado, aunque el
promotor vocacional era don Miguel García Olvera, Javier estuvo durante todo el
año muy al pendiente de mi caso. A mi me invitaron a ingresar al terminar
sexto, pero debido a mi edad, propusieron que nos esperáramos a terminar la
secundaria, y así p fue. Ellos dos fueron a mi casa a ultimar detalles para la
entrada a Querétaro.
Después de esto perdí por completo la comunicación con
El… yo sabía que el estaba estudiando ingeniería, y que a eso se debía su
facilidad para las materias tecnológicas. Uno de mis compañeros que acabó
siendo ingeniero nos comentó que varios años des lo encontraba con frecuencia
en la facultad de ingeniería y tomaban juntos algunas materias. Asi que asumo
que pudo terminar sus estudios como ingeniero.
Un año antes de su muerte, lo volví a ver, precisamente
en el plantel de Acoxpa, nos encontramos en uno de los largos e impecables
pasillos, lo encontré exageradamente delgado, y su comentario fue, “Jorge, hace
un año estuve muy delicado, pero el Señor me concedió unas cuantas horas extra,
así que, estoy viviendo mis horas gratis, y estoy feliz, todo lo que Dios me
quiera dar de vida será muy bienvenido, hoy no tengo enfermedades ni presiones
de trabajo ni otras actividades asi que estoy disfrutando al cien porciento
este periodo, bendito sea Dios”
ANGEL DANIEL GOÑI LERENDEGUI, Nació el 28 de Febrero del
año 22 en España, profesó en 1939 al igual que Anastasio García, José Ibañez,
Teodoro Liébana, y Rafael Palomar entre otros. Murió perseverante.
Fue mi profesor de Química en tercero de secundaria, me
volvió a dar clase, esta vez de Matemáticas en san Javier en la prepa de Querétaro…
pero yo lo conocía desde que íbamos a la catequesis sabatinas, el era, con don
Felix y Longoria uno de los más entusiastas. Como profesor era un excelente personaje,
claro, directo y muy estricto. Como persona, hacía honor a su nombre, un
verdadero Angel, por su emotividad, su sencillez, su delicadeza y su atención a
las necesidades de todos los que lo rodeaban… tomaba decisiones rápidas en
medio de una sonrisa que no le dejaba hablar.
En una de las últimas tareas que le asignaron fue ecónomo
de la Editorial Progreso, durante esa temporada tenía una especial atención a
las actividades de nuestra fraternidad de antiguos hermanos retirados, asistía
a la mayoría de los eventos y participaba con verdadera devoción en la
eucaristía… siempre estuvo atento a que todos contáramos con nuestro misal
producido por la editorial, así como algunas otras publicaciones.
En una ocasión lo busqué en la Editorial, para pedirle la
liturgia de la eucaristía que se celebraría en nuestra siguiente reunión en
Tlalpan… además de revisar que todas las oraciones y lecturas estuvieran exactas, le confesé que yo no me
sabía bien el “Sub tuum praesidium”, para qseue me hiciera favor de
facilitármelo escrito… pero don Goñi no quiso, es decir, se puso a enseñármelo,
palabra por palabra hasta estar seguro que yo más o menos lo había memorizado.
ENRIQUE DE JESÚS VIGNAU QUIROZ. Nació un 21 de Marzo,
como Benito Juárez, pero en 1925…
Profesó en 1944, en aquel extraordinario grupo de Basilio
Rueda, Baltasar Santillán, Gabriel Ibañez y muchos otros gigantes de la
provincia. Se retiró en el año 77.
Fue nuestro director del colegio México después del señor
Casarín, a partir del 60, y mantuvo la sede de esta dirección en el edificio
del número 33, así que lo volví a encontrar todos los días al pasar a
secundaria. Era un hombre impecable que impresionaba por su sobriedad y
rectitud, usaba siempre un traje negro, camisa blanca y corbata negra… los
compañeros bromeaban diciendo: “¿viste el traje que se puso hoy?, - sí, el
negro…”, -no, no es cierto, se puso el
“otro negro”… Entre otros apodos se le
identificaba como “el mazo”, porque “siempre cae de golpe”…, gracias al sistema
de intercomunicación que había en los salones que todos conocíamos como
“chismógrafo”, él escuchaba continuamente todo lo que ocurría en los salones,
así que al mínimo desorden acudía al salón donde había algún problema, y se
presentaba inmediatamente, por eso decíamos que “siempre cae de golpe”… además
ingresaba a los salones de clase por la puerta trasera, cuando nadie lo
esperaba, esto le acarreó otro apodo no muy agradable.
Durante los desórdenes del movimiento estudiantil, en el
67- 68, había amenaza de que los contingentes de estudiantes tomarían nuestro
plantel, máxime porque nuestro amado colegio recién se habían incorporado al
sistema de la UNAM… no podíamos suspender clases todos los días, así que
continuaron las clases en medio de un gran temor… un día, como era de
esperarse, llegó un grupo de estudiantes a las puertas del colegio… las
actividades en los salones se suspendieron y nos bajaron al patio en medio de
una gran expectativa… Vignau subió al primer piso y desde una ventana que daba
a la calle, les dirigió la palabra a los visitantes. No sabemos qué les dijo,
pero con gran aplomo, los enfrentó y los invitó a retirarse… y así lo hicieron.
El milagro ocurrió y todos regresamos a clase, de manera casi milagrosa, en
perfecto orden.
Participé en una serie de eventos vocacionales dentro de
mi preparación para mi ingreso al juniorado, una de ellas fue un “retiro” en la
denominada “casa de Tequesquitengo”, que era una hermosa casa veraniega el el
lago del mismo nombre… mucho tiempo después supe que esa propiedad era de la
familia Vignau… La última ocasión que
pude platicar con don Enrique fue un desayuno de exalumnos del colegio México,
en el que compartimos la mesa… él ya se había retirado de la congregación y
trabajaba en funciones administrativas del CUM.
ANTONIO CAMPOS DE COS nací el 19 de noviembre de 1926. Fue
compañero de Gabriel Rodríguez, Jesús Calderón, Alberto Godínez, que profesaron
en 1946
Fue director de la secundaria del Colegio México en 1968
precisamente mi tercero de secundaria, nuestro plantel, y bajo la sabia
dirección de don Antonio, llevó a cabo el cambio de incorporación, ya que anteriormente la secundaria operaba bajo
la supervisión y con los programas de la SEP, los cuales privilegiaban los
tiempos de actividades tecnológicas o talleres, y pasamos a estar incorporados
a la Universidad Nacional como bachillerato básico. Se redujeron drásticamente
los talleres y aumentaron muchas actividades que se calificaban a base de
créditos y “cocurriculares”, trabajos de investigación y una orientación mucho
más humanista. Implicó una serie de medidas y cambios que supo operar con el
apoyo del gran equipo que dirigía… en mi caso durante primero y segundo, me
volví un especialista en encuadernar libros, teníamos ocho horas semanales en
el taller, el profesor me daba a encuadernar sus propios trabajos y yo estaba
encuadernando dos libros a la semana… al pasar al sistema UNAM, solo quedaron
dos horas a la semana en actividades tecnólogicas, pero desapareció
encuadernación, y obligatoriamente tuve que tomar taquigrafia y mecanografía,
que obviamente fue mucho más útil en mi vida. Llevamos cineclub, seminario de
historia y actividades musicales, artísticas y culturales.
JOSÉ MARÍA (CHEMA) LIZARDI IÑIGUEZ. Nació el 12 de
febrero del año 35… profesó en el 54 y fue compañero de Enrique Gómez Levy,
Luis Benavides, Jesús Hernández, Pablo Hernández y Alejandro Mejía, entre
otros.
Fue mi profesor de matemáticas en secundaria en el 66-67…
ese año era titular de otros grupos, era un hombre totalmente sencillo y
modesto, fue el que me introdujo en el divertido mundo del álgebra… como
profesor era un personaje extremadamente puntilloso, cuidadoso y ordenado,
exigía utilizar el color rojo para dibujar los márgenes en cada media hojita de
block, donde se realizaban los exámenes así como en nuestros cuadernos, un
número en cada cuadrito, y el uso exclusivo de lápiz, para poder borrar sin que
notara… junto a nuestro nombre y número de lista debíamos poner las iniciales
VJMJ.
Hacía ver sus razonamientos y explicaciones con una
claridad extraordinaria, exigía siempre el desarrollo de cada uno de los pasos,
marcar los signos con color, y resaltar las respuestas, pero siempre dentro de
un ambiente ligero y amable…
Participaba también en la catequesis sabatina. Lo perdí
de vista al terminar la secundaria. Lo volví a encontrar, muchos años después
en una convivencia de antiguos hermanos en Queretaro, trabajaba en la
Universidad Marista, a él le encargaron una investigación con motivo de los 70
años de la presencia Marista en Querétaro, y le estuve enviando algún material.
FÉLIX (EL PAPAYO) GONZÁLEZ GARCÍA (NICASIO FELIX de
religión) nacío en su amada España el 11 de Junio de 1922, profesó en 1940, fue
compañero de José García Olvera y muchos otros, en ese tiempo hubo muchos
hermanos extranjeros.
Fue mi profesor de Español en secundaria y era titular de
otros grupos. Tenía a su cargo la atención de la tienda de útiles escolares,
por lo que era un personaje muy popular en todo el plantel, de tiempos
inmemoriales le había quedado el apodo de “el Papayo” por lo que a la tienda de
útiles escolares se le llamaba la “papayería”… Era un hombre muy transparente y
tenía un carácter extraoridinariamente amable, que “caía bien a todos”… se
desarrolló el mito de que estaba enamorado de la actriz Rocío Durcal, que en
ese entonces brillaba por su juventud y su fama internacional.
Sin embargo era un excelente maestro, nos hacía leer
bastante, además de estudiar sus materias, su temperamento afable no cedía para
permitirnos ningún descuido en los trabajos, exigía no solo buena presentación
sino excelente caligrafía y ni un solo error ortográfico… una y otra vez
explicaba la razón de ser de las reglas de Ortografía… gustaba de hacer
lecturas y de recitar de memoria poemas enteros en clase…
Lograba mucha afinidad con sus alumnos, y lo buscaban
mucho como a un buen amigo, aún después de haber terminado su relación con él
como alumnos, yo lo había conocido desde los tiempos de la catequesis sabatina,
ya que era uno de los encargados y más asiduos promotores de esa actividad
motivo por el que lo conocía mucho tiempo antes de que me diera clase. Pero le
perdí contacto al terminar mi secundaria
Se cuenta la anécdota que algunos de mis compañeros,
quizá ya estando en el CUM o en la universidad, tuvieron la ocurrencia de
agendar una cita para que el buen Papayo fuera a conocer en persona a la Rocío
Durcal a su hotel, en una de las giras de la cantante española… platicaron con
ella explicándole que su antiguo maestro era un fanático de su música y
actuación y al final accedió a recibirlo por unos momentos en algún privado de
su habitación a una hora que resultara cómoda… después fueron con don Félix y a
base de medios engaños le dijeron que iban a proporcionarle “algo” que el
siempre había deseado… inocentemente pidió los permisos para ir a convivir con
sus antiguos alumnos y una comitiva pasó por él para llevarlo al hotel donde
ella se hospedaba… cuando le explicaron cuál era el motivo, el buen hermano se
sintió totalmente cohibido y explicó que por ningún motivo podría pasar a un
lugar privado con la artista, precisamente porque él era religioso marista y no
quería que absolutamente nada pusiera en entredicho su fidelidad… los muchachos
se sorprendieron de la negativa del maestro, y tuvieron que explicarle a la
artista esta situación, y pedirle que por favor, ella bajara al loby del hotel
para saludar al viejo maestro… ella lo entendió, y con mucho gusto accedió a
bajar para saludar y conocer al buen religioso…
Tuve la
oportunidad de acompañar a ese mismo grupo de “amigos” de don Felix en una
comida que hicieron en su honor en el restaurante Covadonga, a una cuadras del
Colegio México, en una época en donde don Félix ya no daba clases y solo vivía
en esa comunidad… Me sorprendió cómo su sola presencia era un impresionante
apostolado, sin necesidad de grandes explicaciones ni menos discursos
egocéntricos, se dejaba querer y no perdía oportunidad de expresar sus
sentimientos y su consagración marista.
Al regreso al colegio lo acompañé a su casa, aprovechando
la ocasión de encontrarlo solo, le pregunté, “ y ¿cual es ahora su actividad
principal?, ¿le dedica buen tiempo a la oración?,
“ si, pero” me contestó dando espacio para enfatizar su
respuesta… “mi apostolado actual es la Presencia…” y me explicaba, el hecho de
estar ahí con mis hermanos, con la gente que visita el colegio, incluso con los
albañiles de la esquina o el señor que recoge la basura… me siento feliz de
poder dedicar un tiempo para conversar y estar con ellos… eso es ahora mi forma
de apostolado, no puedo hacer más. El
apostolado de la presencia era para él una actividad importante que ponía en
manos de nuestra Señora, y con toda seguridad era totalmente fructífera.
FRANCISCO GARCÍA OLVERA nació en 28 de febrero de
1926… y profesó en el 42, se retiro en
el 69.
Lo conocí sólo en las catequesis sabatina, era uno de los
entusiastas promotores de esta actividad, cuando yo estaba en primaria, le
llamó mucho la atención a mi tio Jorge cuando le comenté que él nos acompañaba…
seguramente algún recuerdo se cruzó en su mente porque cuando Jorge entró al
juniorado, Francisco entraba como escolástico.
Es interesante que yo pueda recordar su entrega a la
catequesis porque era verdaderamente impresionante su fervor y dedicación… le
perdí la pista por completo, pero supe por medio de su hermano que había
fallecido y que fue excelente profesor dentro del sistema de educación superior
en una de las FES.
MIGUEL GARCÍA OLVERA nació un 20 de Noviembre, en 1931…,
perteneció a una gran familia que aportó brillantes hombres a la congregación,
profesó en el 48 con Federico Pardo y David Preciado, parece que su nombre de
pila es José Edmundo, pero de religión fue Miguel Alejo, motivo por el cual
siempre se le conoció como “Miguel”, de hecho todos lo conocíamos como Migarol,
o “la Hormiga…”. Se retiró en el 71 después de un importante trabajo,
especialmente en la atención a las comunidades indígenas en la tarahumara… él
continuó sus estudios de especialidad en antopología y su labor docente a nivel
universitario además de llevar un hermoso matrimonio en Querétaro.
Cuando yo estudiaba la secundaria él era el encargado de
la promoción vocacional, asi que desarrollo su tarea conmigo, y fue uno de los
que fueron a hablar con mi mamá para obtener su anuencia para ingresar al
juniorado en 68, en ese entonces viajaba incesantemente en su Volkswagen… en su
misión de “robachicos”
JUAN CRUZ PARDÍO nació el dia de la candelaria de 1937,
profesó en el 55, junto con Alfonso Ayala, Horacio Bautista y Jesús Camarena. Se
retiró en el 77
No fue mi profesor, pero era titular de otros grupos,
Don Poli, fue precisamente el hermano que me recibió en
el Juniorado de San Javier en 1968, siendo el director. En ese entonces el
juniorado funcionaba en dos secciones, la de “los grandes” que comprendía los
estudiantes de preparatoria y algunos cuantos de secundaria cuya edad
justficaba que pertenecieran a esa sección, y la de “los chicos” que comprende
a los estudiantes de secundaria.
Al lado de don Apolinar estaba el prefecto (Toño Piña),
como profesor de la prepa Francisco Castro, y director administrativo de la
prepa, don Manuel Gutiérrez Mora… En la sección de chicos colaboraban Jorge
Muñoz, Agredano…
MANUEL PRECIADO PALACIOS
PABLO HERNANDEZ
Comentarios
Publicar un comentario