REYES Y OLVERA JOSE MANUEL
JOSE MANUEL REYES Y OLVERA
Estudió su educación primaria en el Instituto Queretano. Cuando todavía era niño, su mamá sufrió un grave evento cardiovascular que la llevó a perder casi la totalidad de movimiento en su cuerpo, motivo por el cual se le tuvo que mantener con una serie de cuidados especiales, muchos años hasta el momento de su muerte. Manuel era la única persona capaz de comunicarse con ella, empleando para ello prácticamente una forma de telepatía.
Una tarde al regreso de la catequesis sabatina, por venir corriendo a campo traviesa, sufrió un accidente (se le terminó el piso) que le obligó a llevar el yeso en su pierna por unos cuantos meses, los cuales aprovechó para ejercitarse en el piano. Manuel era muy concentrado en aquello que estaba pensando, motivo por el cual, parecía que era distraído, una vez en el comedor estaba tan absorto en la conversación que alguien le detuvo la mano derecha mientras otro amigo le estuvo dando de comer... cuando se dio cuenta, se enfureció y se retiró de la mesa.
Entre sus compañeros de grupo estaban Jorge: Landaverde, Eliseo López, Jose Luis Medina, Mauricio Guerrero y Tarsicio Cruzaley, todos ellos llegaron a la profesión de votos, además en ese grupo figuraban entre otros: Miguel Angel Tello, Francisco Bravo, Francisco Gómez Arreguín, David Cruz, Pepe Alvarez, Víctor Campos, Juan Márquez y muchos otros como Roberto Gomez que se añadió más tarde a ese mismo grupo. El director del Juniorado era don Apolinar M Aguirre, en la secundaria le tocó ser alumno de extraordinarios hermanos como Villalobos, Mejía, Herrera, etc.,en la prepa el director fue Juan Ortiz y sus maestros Antonio Piña, Manuel Preciado y Joaquín Flores, en la normal Don Santiago Gutiérrez y Enrique Ruiz. Manuel como casi todos los juniores era excelente futbolista, incansable caminante en los paseos, muy creativo y diligente.
Terminada la etapa de Juniorado, pasó a Morelia, bajo la dirección de don Baltazar Santillán, dos años, para realizar su postulantado, la toma de hábito, su noviciado y su primera profesión religiosa. Especialmente durante el noviciado, se caracterizó por su afición a la música, él era el encargado principal del órgano, los cantos y los coros y muchas de las actividades relacionadas a la música, sin dejar de lado sus estudios al respecto. Fue a su iniciativa y la de un pequeño grupo de sus compañeros músicos, que se solicitó al maestro Roberto Oropeza, profesor en el conservatorio de las Rosas, que nos diera un curso especial sobre composición y armonía…
Una vez como hermano, fue enviado con su grupo a Tlalpan, para efectuar el periodo llamado escolasticado, en el cual se estudiaba la normal superior por las tardes y por las mañanas se asitía al Seminario Conciliar para tomar Teología. El director era Luis Benavides, ya en ese entonces ese grupo se había reducido a Landaverde, Eliseo, Mauricio Guerrero, Medina y Manuel. En la Normal Superior que estaba en Sadi Carnot , Manuel estudiaba la especialidad de Biología.
Fue en ese periodo cuando Manuel sufrió el comentado “accidente”… el grupo de escolásticos se encontraban en un paseo muy cercano a las grutas de Cacahuamilpa, y estaban explorando la rivera de un río (probablemente el mismo que lleva a las grutas) en una zona totalmente inocua, mientras que los encargados preparaban la comida... Manuel se alejó del grupo siguiendo el cauce del rio, pero ese inofensivo río de pronto hacía una inmersión en una caverna imposible de accesar a pie, debido a la velocidad que llevaba el agua, convirtiéndose de pronto en un estrecho túnel en el que el cauce del rio se hacía más profundo y sin ninguna manera detenerse, el rio estaba lleno de estalactitas y estalagmitas y piedras y viajaba a una velocidad considerable… Manuel perdió el equilibrio y fue arrastrado por este río, parecía que se trataba de una broma, y la corriente era tan fuerte que lo arrastró rápidamente hacia el túnel, según él, lo más peligroso era estrellarse con alguna roca o algún obstáculo porque la velocidad y la fuerza del agua lo llevaban demasiado rápido y de manera incontrolable… al final del túnel que tenía una longitud considerable ( estimo de dos o trescientos metros), el túnel se acaba y el rio vuelve a quedar expuesto a cielo abierto pero alojado en el fondo de un cañón… las paredes de este cañón tenían una altura considerable y estaban llenos de vegetación. El cauce del rio se ensanchó y la velocidad bajó, pero en el lecho del rio no permitía detenerse a caminar por él; las paredes del cañon también eran muy escarpadas y no había manera de escalar, Manuel tuvo que flotar hasta que fue atajado por un tronco de árbol que se había quedado atorado en un recodo… Manuel se asió a ese tronco y buscó llegar a una de las paredes, donde encontró una pequeña socavación natural en la roca, misma que le permitió subir a ese hueco y salir del agua… el problema era que la vegetación, el ruido del agua del rio y la posición de la cueva donde se encontraba hacían prácticamente imposible que fuera visto por aquellos que lo intentaran buscar desde la superficie del terreno, en la parte alta del cañon…
Manuel vio pasar en varias ocasiones a compañeros y personal de auxilio que se habían incorporado a la búsqueda, pero no lo podían ver ni oir, a pesar de que él se desgañitaba dando de gritos para que lo auxiliaran… de hecho quedó totalmente afónico. Pasaron varias horas y empezó a caer la tarde, Benavides tuvo que avisar a las autoridades y a la familia de Manuel… y llegaron al sitio todo tipo de grupos de auxilio y rescate… Uno de los escolásticos, el hermano Mauricio (el Morris), era un indómito caminador, y pese a la dificultad, pensó en buscar explorando por la otra orilla, al lado de la otra pared del cañon, y antes de que oscureciera, se lanzó a hacer la búsqueda por el lado contrario al que habían buscado todo el dia… él fue el que lo pudo alcanzar a ver… y logró hacerle señas para indicarle que ya venía el auxilio… Mauricio regresó al punto de encuentro de todos los buscadores y comunicó a todos el punto exacto donde se encontraba el interesado…
Al final de ese año lectivo yo también fui enviado a trabajar y a medio año regresé a la Quinta y al fin de año escolar me retiré, por lo que perdí totalmente contacto con Manuel… regresé a vivir a la casa de mi abuela… ese año, 1975 fue muy complicado para mí.
En el año 77 ocurrió el deceso de la mamá de Manuel… una tarde recibí una llamada desde Querétaro, por parte de sus hermanas, pidiéndome de favor que lo localizara para avisarle de la dolorosa noticia… como el joven queretano apenas se había avecindado en la Capital no contaba con un teléfono, ni con una dirección a donde informarle de la triste noticia, así que me pedían que lo encontrara y le avisara… tomé mi auto y me fui al punto donde la última vez lo había dejado que se bajara de mi auto, camino de su habitación… empecé a buscar de edificio en edificio cerca de la zona de uno de los accesos a la Universidad
… en esa época muchas personas rentaban los cuartos de azotea para los estudiantes, pero como era una práctica prohibida, nadie lo manifestaba ni daba informes de los muchachos que vivian en esas azoteas, los edificios, por lo general contaban con puertas de cierre automático, por lo que tuve que hacer una serie de maniobras, edificio por edificio para poder subir a sus azoteas, y una vez ahí, empezar a gritar como energúmeno… afortunadamente, después de algunos intentos apareció el desventurado huérfano, me dijo que en esos momentos estaba tomando una siesta y que estaba soñando que estaba en el regazo de su mamá, yo sentí un balde de agua helada que me recorría todo el cuerpo, pero me sobrepuse, y le inventé una historia para que me acompañara a mi casa y se pudiera comunicar telefónicamente a su casa en Querétaro…cuando salió de mi recámara, habiendo colgado el teléfono estaba en un mar de llanto, le ofrecí un té y le propuse llevarlo a la terminal de autobuses, así fue…
Cuando Evita tendría unos seis meses, se me ocurrió ir a Querétaro con la finalidad de llevar a presentar a mi hija con unas ancianas tias que residían en la bella ciudad de la Constitución. Mi auto se averió en el camino, precisamente en San Juan del Rio, lo metí a una pensión y tomamos un autobús. Llegamos a Querétaro cuando ya estaba oscureciendo… y resulta que mis ancianas tías, después de las 19:00 no abrían su puerta, ya que desde tiempo atrás habían habilitado su zaguán como un estanquillo, y por seguridad, habían determinado que después de las siete, no abrían esa puerta por ningún motivo para evitar molestias y un posible robo.
Manuel siguió en México hasta que terminó la carrera como licenciado en Física, sus hermanos se casaron y su hermanita Teresa, como ya comenté ingresó al convento, y fue enviada a España. Su hermana Guadalupe se casó con un gran amigo de Manuel: Roberto, quien estudiaba Matemáticas… los tres hacíamos un gran equipo para divertirnos cuando las obligaciones familiares y los compromisos escolares nos lo permitían. Roberto vaticinó: "de los tres, el único que va a ejercer su carrera es Jorge", aunque en esos tiempos yo ejercía como profesor , estudiaba ingeniería, Roberto decía: "yo voy a acabar atendiendo el negocio familiar que es la venta de computadoras, y quizá deje de lado la Matemática; Manuel se dedicará a atender la ferretería de su padre, y dejará atrás la Física, pero Jorge tal vez sí pueda aplicar y vivir lo que está estudiando… y así fue,
Otra actividad que desarrolló, muy ligada a la música era visitar los órganos de las iglesias, no solo en la ciudad de Querétaro, sino en los pueblos… encontrándose con verdaderas joyas de la paleontolología organística de las diversas misiones franciscanas, dominicas y agustinas que se desarrollaron en la región
Manuel hablaba con los curas o encargados y pedía la autorización para subir a sus coros y revisar sus equipos, si el órgano requería un mantenimiento menor, ahí mismo se lo realizaba, pero si esto implicaba un remplazo de piezas o un servicio mayor, hablaba con los interesados hasta conseguir la autorización y los recursos para realizarlo. Manuel conocía a organeros y técnicos que lo apoyaban en esta labor… de esta forma, en una ocasión encontraron dentro de los tubos de un antiguo órgano del siglo XVI partituras originales de aquella época, llevó su hallazgo con auténticos maestros organistas y consiguió que las obras fueran grabadas en radio universidad de Querétaro, y entregó los manuscritos a un museo… Manuel siempre estuvo en contacto con diversos organistas, cabe mencionar al maestro Felipe Ramírez no solo para escuchar sus conciertos, sino para promover sus eventos y apoyarlos con sus proyectos. Recuerdo una serie de conciertos del maestro Ramírez precisamente en el conservatorio nacional, don Felipe se apoyaba únicamente en la persona de Manuel para desarrollar sus actividades. En una ocasión nos invitó al terminar su concierto a festejar el natalicio de Juan Sebastian Bach, a quien había dedicado ese concierto en particular.
Otra actividad a la que dedicó gran parte de su vida fue la Botánica. De hecho su afición se inició con sus estudios de normal superior en la especialidad de Biología… además de haber dado clases en alguna ocasión, y debido a la recomendación de un amigo(¡?) fue encargado por las autoridades locales queretanas, a fin de llevar a cabo una investigación mas o menos seria con respecto al famosísimo "Arbol de la Cruz", ese que según la leyenda popular, creció en el convento de la cruz, después de haber retoñado del bastón que utilizaba el emblemático Fray Antonio Margil de Jesús… el fraile regresó de uno de sus viajes y lo clavó en un jardín enfrente de su celda y lo olvidó… cuando regresó, este vástago había echado raíces y retoñado… la particularidad de este retoño, que es en sí un mezquite, es que todas sus espinas adoptan la forma de una pequeña cruz perfectamente simétrica… el atractivo para los vendedores de “souvenirs” es que este árbol no se puede reproducir, y que es único en el mundo… las espinas se osbsequian a cambio de una pequeña limosna voluntaria…
De todas sus plantas conocía el nombre científico, y la mayoría de sus cualidades y particularidades, las procuraba con verdadero tesón, las regaba, les cambiaba tierra, las podaba y las colocaba donde les diera la insolación correcta... vigilaba los retoños y se alegraba inmensamente cuando lograba tener nuevos especímenes, regalaba a sus amistades estas plantitas, si y solo si estaba seguro de que las iban a cuidar y a atender correctamente.
Otra parte importantísima de la vida de Manuel fueron sus hermanos, el hecho de que su papá una vez que había guardado el luto durante el tiempo que juzgó conveniente, buscó una compañera y se casó en segundas nupcias, el criterio que don Anatolio expersaba es que no deseaba que al morir, sus hijos se preocuparan por repartirse las herencias, sino que ellos debían ocuparse de ver por sus hermanos menores y sacarlos adelante , y en ese tenor , de su nuevo matrimonio con la señora Victorina, vinieron a este mundo cuatro hermosas pequeñitas: Clara, Laura, Patricia y Dolores. A la muerte de don Anatolio, efectivamente, los hermanos mayores, se encargaron de ver por las menores… sin embargo cuando los hijos mayores tienen sus propias ocupaciones, es difícil que le dediquen el tiempo y los recursos necesarios, preocupados de otros menesteres. Guadalupe se casó, tuvo un hijo y estudió psicología y se consagró totalmente a la enseñanza y al ejercicio profesional, el hijo abrazó también la carrera de la música. Luis después de muchas peripecias y una vida muy complicada, estudió derecho y se dedicó tanto al comercio como a su profesión, Gonzalo se dedicó a la investigación en el área marítima y nutricional..obtuvo premios nacionales, Margarita se dedicó a su familia… asi que Manuel, muerto su padre, se dedicó más que cualquier otra persona (y después de su madrastra) a ver por sus hermanitas… Clarita es médico y se dedica especialmente al área de la nutrición. Laura estudió la licenciatura en música, siendo su instrumento la flauta… actualmente estudia su especialización en los estados Unidos, ya es directora de orquesta sinfónica, y ha dirigido orquestas en México con carácter de suplente… Manuel estaba muy orgulloso de ella.también les dio carrera a las más pequeñas Patricia y Dolores.
De mi parte sería ocioso tratar de reseñar tantas
ocasiones en que pedí su ayuda a Manuel para organizar una misa o un evento,
(bodas, primeras comuniones, o hasta los 25 años de la profesión perpetua de mi
mamá y de varias hermanas del convento), me acompañó cuando murió mi abuela, cuando murió mi padre y de manera especial cuando murió mi tio Jorge en Morelia, y participamos juntos en misas y eventos que él me pidiera mi
colaboración, pero lo más interesante no era en sí lo que podríamos tocar o
interpretar, sino todo ese espacio de amistad donde podríamos cada cual
comentar sus problemas, experiencias, temores o motivaciones asi como compartir,
tal como sucede con un verdadero amigo…las conversaciones nunca se cerraban y
siempre podían seguir adelante, aún habiendo pasado muchos años… quizá por eso
ahora caigo en cuenta que me falta mucha información de precisión, ya que los
detalles siempre se quedaban para después… su último whats me compartió una
interpretación en trompeta para un preludio a la marcha nupcial…
Pero lo importante siempre estaba en el primer plano y sin necesidad de decirlo: la consagración al Señor, el amor a nuestra Buena Madre del cielo, la verdadera espiritualidad Marista de Marcelino, la auténtica caridad cristiana y muchas otras cosas… Para Manuel Reyes nunca estuvo en segundo lugar su esencia de persona consagrada al Señor... tal vez por ello nunca tuvo una relación formal, aunque no faltaron las oportunidades de mujeres muy interesadas en él... Su relación con el dinero, aunque tuvo muy buenas temporadas, nunca se centró en la ambición, utilizaba del dinero para lo que era estrictamente necesario, y casi siempre en función de las necesidades de las personas que lo rodeaban, Manuel estaba totalmente conectado a muchas de las cosas que ocurrían en el mundo marista, conocía los "destinos" de los hermanos, asi como la vida y detalles de muchos de los que nos retiramos, es decir, después de su familia genética, sus verdaderos hermanos éramos toda esa amplia familia de los seguidores de Marcelino, criticaba, participaba y no se quedaba atrás para colaborar. En la última convivencia de antiguos hermanos que se organizó en san Javier, ademásde todo lo que él participó en los preparativos, en el momento que le propuse que compráramos flores para "ofrecer" él inmediatamente se movilizó para que fuéramos a comprarlas, por ello, estoy seguro que esa mañana del dia 11 alguien le informó que no había organista y se necesitaba organizar en el cielo los cantos para las “mañanitas” de nuestra Buena Madre, y Manuel, sin pensarlo más se levantó temprano para preparar sus partituras, copiar los cantos, y subir de volada, conseguir las llaves del órgano, y los demás instrumentos, invitar a sus cantores especiales y empezar a practicar y poner a tono los coros, esto, por supuesto soltando de repente una que otra palabrota… y alguna mentada de madre, pero buscando siempre la precisión de las entradas y la afinación perfecta de los cantores. Descanse en Paz.
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