JJA GS 1
A U T O B I O G R A F I A D E
J O R G E D E J E S Ú S A U R E L I O G U Z M Á N S E R R A N O
E HISTORIAS COMPLEMENTARIAS
índice
La presente recopilación de recuerdos la inicié en 1997, durante mi convalecencia, cuando estuve enyesado y con una pierna rota en Irapuato; la primera revisión la realicé en el 2014 con motivo de mis sesenta años, pero descubrí que en el 97, cuando escribía esto, yo estaba muy molesto con mi padre, faltaban muchos elementos y era necesario realizar una nueva versión, más completa, y objetiva, pero no pude trabajarla… hoy con motivo del COVID y la obligación de estar en casa, me propuse adelantar un poco este relato, traté de darle una nueva organización general, añado datos obtenidos de algunos documentos oficiales y algunas otras fuentes, pero desgraciadamente mi memoria se ha demeritado significativamente en estos 23 años, y muchos de mis familiares que me hubieran aportado información, han fallecido, sin embargo es un magnifico esfuerzo que dedico de todo corazón a Georgina, Aranza y Evita. Tal vez ellas puedan valorar la importancia de estos recuerdos.
INTRODUCCION
La vida es el mayor don, y la conciencia su corolario, la raza humana es la única que tiene el privilegio de reflexionar sobre la propia existencia. Las únicas actitudes posibles ante una reflexión seria son la gratitud y el respeto. AGRADEZCAMOS Y RECONOZCAMOS el enorme privilegio de la vida.
La primera actitud es la GRATITUD, fruto de entender que ”lo dado” es siempre ajeno a nuestras propias capacidades e iniciativas, pese a la libertad misma que es el medio en el que se enmarca su propia existencia;
El RESPETO es también una consecuencia de entender que la realidad que nos sobrepasa, pese a que existe en y sólo en nosotros mismos, es una punta de lanza semántica hacia una forma de existencia diferente y superior. El “res-spectum” de los griegos sigue activo en nuestro mundo: estar en“stand-by” frente a la realidad y asumirla como es. Es lo que yo entiendo como “saber vivir”.
Cuando leía a Marcel Proust, en la preparatoria, nunca imaginé cuan reconfortante es dejar volar la imaginación por el pasado, hurgando en esos recónditos laberintos de lo fantástico, en búsqueda de esa parte de nosotros mismos que está ahí, en nuestra memoria, entramando nuestra personalidad, a través de todo ese arsenal de emociones, esperando que el tiempo acabe de diluir esa fantasmagórica pléyade de personajes, actuaciones, sentimientos y recuerdos... Al escribirlos, uno simplemente espera que al igual que el náufrago que deposita en el mar sus últimas palabras, algún pescador en tierras lejanas, encuentre la botella flotante con un recadito adentro; si es capaz de descifrar los mensajes de nuestra salvación, tal vez sufrirá y hasta se divertirá con nosotros, y nos brinde una oración o una ayuda; si no es capaz de entender, arrojará el mensaje al mar para que se pierda definitivamente y utilizará la botella para llenarla con ron o quizá para enviar otro mensaje igual a otra isla lejana...
Pero además hay algo muy importante: en el reconocimiento de nuestro pasado, surgen las figuras de todos aquellos que nos precedieron física y culturalmente, y al entenderlos y aceptarlos con todas sus vicisitudes como parte de nuestra propia historia, hacemos realidad la obligación moral de honrarlos. En la Biblia, el mandamiento relativo a los ancestros es el único que ofrece un premio inmediato y directo que da fundamento a todo este proceso de auto-reconocimiento al valorar las acciones de nuestros padres, abuelos y bisabuelos, y al entender sus motivos, sus circunstancias y limitaciones, estamos aceptando la esencia de nuestra propia historia y eso nos llena de fortaleza y alegría. Cada una de nuestras células vivas y de las neuronas activas en nuestro cerebro, cada una de las partículas de nuestro DNA, son portadoras de todas esas vivencias de todos y cada uno de los que nos precedieron, es hermoso compartir nuestra vida, nuestro momento actual con esa parte latente en la memoria genética de nuestro propio cuerpo, porque así como tenemos rasgos en el color de los ojos o la forma de las uñas o el tamaño o resistencia de los huesos, también tenemos formas de sentir y de amar, de razonar y de entender que están ahí a merced de que sean reactivados con un instante de conciencia. Amamos, esperamos y tenemos fe, tal y como ellos lo hicieron, y asimismo nuestros hijos y los hijos de nuestros hijos, aunque no lo sepan, han sido contagiados de nuestra forma de razonar y de creer.
El tiempo no "se va", por el contrario, tan sólo "llega y se queda con nosotros", y sólo existe en la medida que es algo que se entiende dentro de nosotros mismos. Apreciamos la existencia como algo dinámico, sin embargo, no podemos entender de qué manera existe el devenir, así lo está planteando el sofisma presocrático de la flecha y la tortuga, porque el “paso” del tiempo no tiene en sí mismo una consistencia, es un ente que se da en nosotros, es una realidad abstracta, es una mera ilusión intelectual en la cual nos percibimos inmersos pero sin entender realmente el cómo se da.
El pasado por lo tanto no existió jamás, está ahí, en nuestro presente bajo la ilusión de ser un recuerdo, como un mecanismo o un recurso de abstracción que le da orden a nuestra intelectualidad; y bajo cierta perspectiva corresponde tan sólo al mismo instante en que lo experimentamos como real aún en (o dentro de) lo que llamamos recuerdo. El futuro tampoco existirá en sí mismo, existe sólo una avalancha dinámica de experiencias que aparentemente se suceden unas a otras, pero que en realidad simplemente se dan en el instante mismo en que las estamos experienciando, porque si bien nunca terminan, tampoco “empiezan por sí mismas” fuera del instante en que las estamos viviendo, por ello tampoco tienen consistencia ni existencia propia. Y en este sentido, todos nuestros antepasados están presentes a través de nosotros mismos en este mismo momento, la muerte es solo un recuerdo y una ilusión, la genética está viva y llena de energía dinámica.
Por ello este ejercicio está describiendo simplemente todo aquello que es mi existencia, todo lo que está ahí actuando dentro de mí en este periodo conceptual de mis sesenta y tantos años. Nadie conocerá jamás la realidad en sí misma, tan sólo conocerá un intento de la apreciación de mi experiencia en este momento.
La conceptualización es el mecanismo de defensa mental más interesante que pudo haberse construido, aquellos a quienes nos falta capacidad para crear nuevas historias, las tomamos como una “creación nueva”, del arsenal de los recuerdos, asociándolas, corrigiéndolas, y simplemente matizándolas, y quienes no estamos conformes con nuestra propia historia, la llevamos al quirófano de la fantasía para maquillar los fantasmas, quitarle filo a las dagas, recortar el cielo etéreo y pegarlo con la tierra agreste, y soslayar así un paraíso dentro del abismal océano en el mosaico maravilloso aparente de nuestra propia “versión”, más o menos detallada. Por eso insisto: ni en esta ni en ninguna historia autobiográfica nadie conocerá jamás la realidad en sí misma, tan sólo conocerá un intento de la apreciación de una experiencia en el momento en que fue escrita.
Vivir es simplemente experimentar un cúmulo de emociones, todo el conocimiento y todo el verborréico razonamiento se traduce en la asociación de emociones. Finalmente, aún la más selecta abstracción, está precedida por, y se resuelve en una emoción; el mismo concepto, por ejemplo del número, se traduce en la vivencia de conceptualizar y abstraer la forma múltiple y cuantificada de los objetos, lo cual está asociado a una satisfacción en el intelecto que encuentra placer en descubrir y asociar la propiedad numérica a la realidad. Así la felicidad de la auto realización sólo puede darse en la conceptualización satisfactoria de nuestra existencia sintetizada o re-analizada en una historia. La fe misma, es esa actitud frente a nuestra propia historia que se devana en hechos que se yuxtaponen existencialmente en el instante mismo de la toma de conciencia propioceptiva.
Vayan pues estas líneas con un inmenso agradecimiento a todos los protagonistas de estos relatos, y en particular como mi mejor herencia a mi amadísima “Guguita y sus cachorritas”. jorG ?
antes de iniciar he incorporado esta guia para ayudar a identificar a los personajes en una visión grafica de las relaciones familiares, gracias.
Capítulo 1 antecedentes maternos
1.1 Mi ABUELA y su familia
Cuando yo nací, mi abuela era una mujer de 61 años, en ese entonces ya era viuda, su hija, María Estela era mi mamá y los tres vivimos formando un maravilloso núcleo familiar hasta que yo salí de casa para ir a Querétaro a estudiar la prepa.
1.1.1 María de Jesús (*043)
María de Jesús, o familiarmente “Chucha Moreno”, cuyo nombre en el acta de nacimiento es Milburga, nació el día 23 de febrero de 1893 en el pueblo de Senguio, Michoacán, de joven había estudiado para telegrafista y trabajado en este mismo empleo. Contrajo matrimonio el 29 de diciembre de 1927 a los 34 años con mi abuelo, tuvo sólo dos hijos, Jorge y Estela. Don Jesús Serrano muere el 1 de julio de 1948, ella se ocupó –gracias al apoyo de una gran amiga-, como encargada de una escuela comercial llamada “Juana de Arco”, donde fungía como directora en la época en que yo nací.
Era una mujer extraordinariamente sagaz, directa, y prudente, con una cultura amplísima y una inteligencia preclara, tenía desde su más tierna infancia el hábito de la lectura, leía en exceso todo tipo de lecturas en particular libros de novela y ensayo, no perdía un día la revisión completa del periódico. Le encantaba hablar en público y lo hacía con propiedad, era siempre la que tomaba la palabra, sin perder en lo más mínimo su modestia y mesuramiento, para expresar una felicitación, una oración o un parabién y era quien decía la última palabra en muchos de los asuntos familiares... pero tenía además un enorme corazón, capaz de darle cabida a todos, tenía los brazos abiertos para recibir el dolor y percibir la necesidad de todos los que la rodeaban, era especialmente sensible y comprensiva, afable y empática, además de que sabía trasmitir sus sentimientos con dulzura, creatividad y entusiasmo y la prudencia para hacerlo en el momento adecuado y de la forma más sencilla y conveniente, aunque también tenía un profundo sentido de la justicia y le gustaba llamar al pan pan y al vino vino, así que era muy dura para evaluar a las personas y a sí misma, y así como exaltaba las virtudes, también señalaba los defectos y no tenía cortapisas para expresar lo que le parecía mal.
Tenía una caja con papel especial membretado y perfumado que se mandaba hacer en imprenta para escribir sus cartas y era muy adicta a mantener correspondencia con diversas personalidades, Inclusive llegó a recibir correspondencia con la Casa Blanca, habiéndole mandado una carta de felicitación y un obsequio personal al Presidente Kennedy con motivo del nacimiento de uno de sus hijos.
Ella recordaba con verdadera veneración a lo largo de su vida, a la profesora Libradita, quien, de acuerdo a sus relatos, he llegado a la conclusión de que enseñaba con el método lancasteriano auténtico: en una escuela rural, la maestra sólo asistía uno o dos días de la semana, los niños mayores hacían memorizar párrafo a párrafo, libros enteros a los menores; la maestra daba la explicación de cada lección sólo cuando él o los pupilos habían podido repetir el texto íntegro sin chistar.
La maestra no consumía su tiempo y energía en obtener dicha memorización ya que esta tediosa labor era responsabilidad de los alumnos más adelantados, los cuales se encargaban de que sus compañeros dentro de un ejercicio que tenía fronteras con el juego, aprendieran “par coeur”, como dicen los franceses, -de corazón- o para nosotros de memoria, aquellas definiciones tan ininteligibles como impecablemente redactadas. Por otra parte, existía la garantía de que el alumno, habiendo comprendido o no, podría recordar toda su vida (como ocurría con mi abuela) aquellos textos perfectamente bien establecidos y digerirlos a lo largo de sus requerimientos personales. Igualmente, los trabajos de escritura eran supervisados por los alumnos mayores y sólo hasta que estaban inmaculadamente terminados eran presentados a la profesora, para que ella pudiera señalar cual era el siguiente trabajo a desarrollar.
Mi abuelita siempre parecía estar serena y contenta, aunque internamente la mataban los nervios y las preocupaciones, en particular por los problemas ajenos, ante los cuales era incapaz de permanecer impávida. Era capaz de quitarse literalmente el pan de la boca, el suéter o el rebozo para regalárselo a quien más lo necesitara, la vi hacer esto en repetidas ocasiones. Jamás la vi derramar una lágrima salvo bajo condiciones extraordinarias o levantar la voz. Continuamente tenía nuevos proyectos en mente, por ejemplo confeccionar un mantel para un altar o una cortinita para el sagrario, o tejer una prenda, o realizar un bordado o una pintura; ella con muchísimo tiempo preparaba todo el material necesario, compraba los insumos correspondientes y de pronto se instalaba para empezar su labor… para lo cual no exigía ningún tipo de consideración, por ejemplo, montaba su tabla de pintar, sus pinturas y pinceles utilizando el espacio necesario, pero así como los ocupaba, diariamente los recogía y guardaba cuidadosamente, estos trabajos a veces le ocupaban meses, y jamás hacía ostentación ni de su trabajo ni de sus habilidades. Tenía una gran percepción artística y un gusto exquisito, combinaba los colores, los tamaños y las formas, con excelente precisión. Gustaba de los colores fuertes, de los contrastes firmes, y de los detalles finos, sabía poner el toque de distinción en una mesa, en el vestido o en una carta. Se alegraba mucho con la música, sabía letras de muchísimas canciones por supuesto muy antiguas, que canturreaba o silbaba continuamente. Y tenía además una memoria prodigiosa, sin perder nunca la intención de lo que estaba realizando.
En día de reyes, cuando era necesario, obligaba a sus hijos, sin ninguna consideración, a regalar el juguete más querido o el que acababan de recibir, a otro niño, familiar o desconocido, asi les enseñaba lo que significa el auténtico desprendimiento cristiano. Cuando nadie la veía pasaba grandes ratos llorando en silencio, especialmente de 4:30 a 6:00 de la madrugada, rezando el rosario y musitando en medio de no sé cuántas lágrimas, todo género de plegarias.
Su familia vino a México cuando apenas era una niña aproximadamente de 12 años, estimo que en 1905 (aunque pudo haber sido unos dos o tres antes o hasta cuatro años después). A ella le toca escuchar, siendo una niña recién llegada del pueblo y viviendo en esta capital, la campaña presidencial de Madero, y saber de la captura de los hermanos Serdán en Puebla… a esa niña preadolescente, le toca saber que el 25 de mayo Díaz presenta su renuncia y Huerta lo escolta hacia Veracruz para abandonar el país, terminando así 30 años de dictadura… leyó en las noticias periodísticas del día la manera como el licenciado Lascurain asumió el gobierno provisional y preparó las primeras elecciones libres del país en las que en 1911 triunfa abrumadoramente Madero, y también ver cómo, unos meses después se desmorona su gobierno en medio de la crítica social y el descontento general…
María de Jesús vivía en esta ciudad, en la nueva calle del Carmen Número 8, a diez minutos del zócalo. Aquella mañana del 9 de febrero de 1913 cuando los generales Bernardo Reyes y Félix Díaz, (“el sobrino”) salieron de prisión y se dirigieron a Palacio Nacional con la intención de tomar esta plaza, Reyes fue acribillado, y Lauro Villar, el defensor de Palacio resultó herido, motivo por el que Madero pone al mando a Victoriano Huerta y sale hacia Cuernavaca para buscar el apoyo de Felipe Ángeles; los días 10,11 y 12 de ese febrero trágico la ciudad se vuelve un caos, y los cañonazos entre Palacio Nacional y la Ciudadela… el día 16 se aceptó un armisticio que permitió que la genta saliera de sus casas a abastecerse… sólo hasta el mediodía; luego siguieron los cañonazos... (este relato lo escuche muchas ocasiones, con la voz entrecortada y una lagrima furtiva escapándose de sus ojos) el día 18 en la embajada americana se firma un acuerdo entre el embajador americano y los generales Huerta y el sobrino de Díaz.. y el presidente es aprehendido… el día 19 Madero y Pino Suarez firman su renuncia… Lascurain de nuevo, en su calidad de ministro de relaciones exteriores, toma provisionalmente el poder y nombra como ministro de Gobernación a Huerta, inmediatamente después Lascurain renuncia y Huerta toma el poder como presidente interino. El día 22 de febrero, como todos recordamos, Madero y Pino Suarez son asesinados en su traslado de Palacio Nacional a la Penitenciaría… Según sus historias personales, ciertamente ella vivió todos estos hechos como parte del pueblo… como una adolescente miedosa e indefensa, escondida y rezando, no sé qué tanto, en espera de que un día el sol de la paz volviera a salir para México.
Pero ¿por qué dejaron Senguio? Avelina su hermana, hija mayor de don Teodomiro, nacida en 1886, vino a México con la intención de ingresar al convento, con ese motivo, después de haberlo intentado sin éxito (es decir, habiendo descubierto que ser monja no era su vocación) analizó la situación del país y la angustiante situación de pobreza en que vivían ella y sus hermanos en aquel pintoresco pueblito perdido en la zona boscosa del hermoso estado de Michoacán y decidió tomar las riendas, vender lo que restaba del rancho y mudar a la familia a la Capital del país, en búsqueda de mejores oportunidades de desarrollo para los muchachos y tranquilidad para sus padres.
Ella y sus hermanos pertenecían a la fusión de dos familias que probablemente fueron importantes en aquel pueblo al principio del siglo XIX, la familia de los Moreno, que fueron descendientes de antiguos poseedores de minas en los minerales de Tlalpujahua y El Oro, convertidas con el paso del tiempo en familias acomodadas pero carentes de fortuna, de los cuales los últimos hijos, sobrevivían sólo de los recuerdos.
1.1.2 Mi bisabuelo, (*056)
Don Teodomiro Moreno y Sandoval, hermano de Don Angel (*056.1) e hijo de Don José María Moreno (*064)
Se dice que cuando don Angel hombre murió, el pueblo entero de Tlalpujahua hizo duelo una semana completa porque fue “el patrón” de una de las minas que más progreso le dieron a esa población– pero Teodomiro, nacido en 1854 no sabía de minería, a diferencia de su padre, el había estudiado para profesor de escuela, y participaba en el Registro Civil, inclusive como oficial titular. Pasaba su tiempo libre amaestrando y enseñándole suertes a los caballos, estrenando ropa que le llegaba de “La Palestina”, la tienda de arreos más importante de la Ciudad de México, sacando lustre a su pistola y a los adornos de su sombrero y sus trajes, gustaba de los juegos de cartas, y aprovechar los pocos recursos que le quedaban a la familia, lo anterior al encanto del aroma de una exquisita taza de extracto purísimo del más refinado café, al estilo árabe, compartiéndolo con sus amigos en aquellos atardeceres encantadores de los alrededores boscosos de Senguio Michoacán, a unos minutos, por la sierra, del hoy santuario de las mariposas.
En su casa se recibía al Obispo, y al Gobernador, por ser la familia más digna y distinguida del pueblo. Don Teodomiro ocupó el cargo de Juez de Paz de enero a mayo de 1886, pues encontramos en un viejo registro, las actas de nacimiento y defunción en Senguio, de ese periodo firmadas por él.
A María de Jesús la más pequeña de los Moreno, le venía bien el prestigio del apellido, ya que si bien, era menuda y debilucha, además de muy morenita, no le gustaba hacer las labores de la casa ni comer, ni lavar ni coser, pero era la niña más notable de la escuela del pueblo, y siempre le tocaba decir de memoria los discursos oficiales, declamar o encabezar las oraciones en la iglesia, como niña.
Por los relatos de mi abuela, su padre era un hombre muy formal y serio, pulcro y de una sola pieza, un hombre de costumbres al cual era difícil arrancarle una sonrisa o hacerle cambiar sus rutinas, paradójicamente era muy sociable y tenía una personalidad muy atractiva, siempre tenía el tema de plática adecuado para cada quien, pero no era de esas personas parlanchinas ni chismosas, conocía bien el arte de relacionarse, aunque tal vez menospreciaba a los que le rodeaban por sus insulsas pláticas.
Su mayor pasatiempo eran sus caballos, y el difícil arte de amansarlos, en su casa tenía una especie de rodeo, donde hacía circular innumerables veces a la bestia bronca, dándole de comer pequeños trozos de azúcar sin dejar de darle golpes con el látigo... cuando el caballo estaba rendido, al igual que en un rodeo se monta a un toro salvaje, el adiestrado jinete brincaba para montar por primera vez al caballo, y este se resistía intentando arrojar al aire a su captor… pero en ese momento la tenacidad del jinete medía sus fuerzas con el ánimo salvaje de la bestia… todo era cuestión de tiempo y de habilidad… una vez montado, y con un método similar, había que acostumbrarlo a la montura, y al freno, después venía la segunda parte, que era enseñarle al animal a obedecer las órdenes con la rienda y las espuelas… por supuesto en una etapa posterior, se le enseñarían las suertes y los pasos especiales…
Probablemente su hijo mayor, Agustín fue su primer discípulo, y los pequeños Francisco y José también aprendieron este arte, aunque el alumno que superó al maestro fue definitivamente el pequeño José. No cabe duda que lo que bien se aprende nunca se olvida, también Chuchita Moreno sabía montar a caballo con perfección, contaba que en una ocasión ella sola siendo una señora joven, fue capaz de apaciguar y parar a un caballo desbocado a todo galope…
Cuando yo era niño y ella tendría unos 70 años, fuimos en una ocasión a un rancho y nos ofrecieron un viaje que se hacía a caballo, ella fue la primera en montar y en enseñarnos a conducir con seguridad al caballo… seguramente todo esto también lo aprendió de su padre, tenía una seguridad impresionante para cabalgar y podía montar y desmontar sin ayuda de nadie.
A don Teodomiro le gustaba sentarse en la sala rodeado de todos sus hijos y leer seguramente con una excelente elocuencia los textos de diversos libros… los niños no podían hablar ni reírse mientras duraba la lectura. Si el texto contenía una palabra incómoda o una escena comprometedora, el lector colocaba una hoja de papel y cerraba el libro de un tajo, para evitar que los hijos escucharan de sus labios aquellos pasajes inconvenientes… pero la pequeña María de Jesús, mañosamente buscaba la lectura interrumpida, tomaba el libro y trataba de encontrar para leer a solas, las páginas censuradas.
Es interesante imaginar cuales eran esas lecturas, ya que a finales del siglo XIX era muy poca la literatura que era posible hacer llegar a un pueblo en la serranía michoacana… aunque no es difícil imaginar que don Teodomiro se las agenciaba para obtener además de sus arreos charros, una buena y abundante lectura, considero que en ese entonces todavía estaba fuertemente arraigada la influencia del romanticismo europeo, aunque con algunos tintes del positivismo de avanzada… la tendencia literaria había pasado del romanticismo exacerbado al realismo y al subjetivismo, imagino algunas lecturas de Gustavo Adolfo Bequer, Rosalinda Castro, y a Nuñez de Arce, y en la cepa nacional, Manuel Ma. Flores, Guillermo Prieto y el genial Ignacio Manuel Altamirano.
Me parece muy interesante pensar que en esos días en que no existían el cine la radio y la televisión, los libros, para la gente preparada y que sabía leer, ocupaban gran parte de la mente de los buenos lectores. Aunque en la actualidad hemos perdido de manera desastrosa de los hábitos de lectura y nos parece increíble, pero durante el siglo XIX y XX para una gran parte del pueblo, las personas que sí sabían leer, el libro ocupaba uno de los ejes del quehacer diario, por lo cual leer una buena pieza, era una auténtica prerrogativa que marcaba la diferencia.
La buena lectura transportaba a aquellos niños y hombres pueblerinos por encima de las limitaciones de las labores cotidianas, como segar el campo y ordeñar las vacas, por un mundo de poesía, aventuras y mundos de intrigas y pasiones, de valores y de profundos sentimientos. Insisto en este aspecto por la exagerada pasión por la lectura que tuvo la joven María de Jesús, pues es un hábito o un vicio que conservó hasta la senectud y que sólo pudo haber adquirido en su más tierna infancia y de nadie más que de su propio padre, que en su juventud parece ser que estudió para maestro de escuela, aunque nunca ejerció, tenía una hermosísima letra y seguramente su lectura llevaba la entonación y la fuerza de la comprensión exacta y necesaria.
Para hacer las oraciones todos debían adoptar la posición de hincados, mamá doña Josefita, dirigía diariamente los rezos, especialmente el del santo rosario, don Teodomiro vigilaba atentamente que todos sus hijos estuvieran perfectamente arrodillados, si alguno buscaba una posición más cómoda, algo para recargarse, no respondía o empezaba a ser vencido por el sueño, recibía un fuerte recordatorio con el bastón de su padre sobre su cabeza, y hay de aquel que se atreviera a reírse o burlarse del hermano castigado, porque recibiría doble ración de castigo.
Murió don Teodomiro el 5 de junio de 1914 en Senguio, literalmente de tristeza al poco tiempo después de haberse consumado la mudanza familiar a esta Noble Ciudad de México.
La segunda familia de la que descendían los Moreno Sánchez era la de Josefita.
1.1.3 Mi bisabuelita, (*057)
Chucha Moreno y su mamá Josefita
Josefita Sánchez García, hija de Don Paulino (*062) y doña María Gabriela (*063), se dice era la menor de una familia bastante numerosa, entre sus hermanos estaban: Magdalena, Carmen, Lorenzo, Ambrosio, José, Albina, Cayetana, Sacramento, Patricia y Leovigildo… Se dice que su padre y sus abuelos fueron unos de los terratenientes más poderosos de la región y pueblos aledaños: Irimbo, Áporo y Contepec las tierras de sus propiedades no se alcanzaban a recorrer en dos días a caballo, su casa, la vieja casona que se ostentaba como la mejor construida del pueblo, frente a la plaza central, estaba hecha de cantera rosada, con portales externos labrados de la veta de cantera que se tenía en el mismo solar, y de la cual se donó casi todo el material para la erección del templo, cuya característica es que solo tenía una torre campanario, contiguo por supuesto a la casa.
Esa casa, según relatos se incendió en 1860 y todo el pueblo acudió a socorrerla, acarreando agua y tierra, los viejos que participaron aseguran que el oro escurría fundido desde el tapanco llegando hasta los cimientos...
Don Paulino y doña Gabriela, contrajeron nupcias civiles el 8 de diciembre de 1890, don Paulino tenía 73 años y María tenía 70 años, hija de don Joaquín García (*074) y Cástula Torrez (*075), ¿extraño? Ciertamente, y más si nos enteramos de que el acta de defunción del señor Paulino data de 1892, y la de la señora Gabriela el 19 de agosto de este mismo año justamente a los dos años de su casamiento… (otro detalle interesante en el acta es que don Paulino no declara el nombre de sus padres, sino que dice de “padres desconocidos”) la edad de estos abuelos nos hace recapacitar que ellos nacieron y vivieron en medio de un periodo de guerras precisamente en esta parte de nuestra patria, entre 1817 y 1892: con la guerra de independencia, antes de que nuestra patria fuera declarada un país libre y soberano. Y que vivieron y experimentaron la historia nacional en forma extraordinaria.
A la muerte de Hidalgo, la lucha de independencia de nuestra Patria, se concentró en Michoacán. Ignacio López Rayón estableció el Primer Congreso Nacional Gubernativo o Suprema Junta Nacional Americana en Zitácuaro, (esto está a una hora de Senguio), el 21 de agosto de 1811.
El 22 de octubre de 1814, se decretó en Apatzingán la “Primera Constitución o Decreto Constitucional para la Libertad de la América Mexicana”. Sí, donde, Morelos dio lectura a los “Sentimientos de la Nación“, primer documento donde se considera México como Nación independiente. En Michoacán, la guerra de Independencia finalizó con la toma de Valladolid por parte de Iturbide el 22 de mayo de 1821 de ahí siguió hacia el sur para perseguir a Guerrero. El 17 de diciembre de 1821 se crearon las diputaciones provinciales, y en febrero de 1822, la representación del nuevo gobierno libre para Michoacán se instaló en ciudad Valladolid.
Por lo tanto, cuando los abuelos nacieron, Guerrero se enfrentaba en el sur con Iturbide, y seguramente estas enormes propiedades y su gente tuvieron mucho que ver con la conformación del ejército trigarante, del México independiente e incluso con la integración del estado libre y soberano de Michoacán. Como todos sabemos, después del derrocamiento de Iturbide, se creó el Estado Libre y Soberano de Michoacán y al expedirse el Acta Constitutiva de la Federación Mexicana, el 31 de enero de 1824, en ese decreto Michoacán aparece ya como uno de los estados confederados. En 1825 Michoacán estrenó su constitución política y se dividió el estado en 4 departamentos y 22 partidos. Sólo hasta 1831 se volvió a cambiar la división territorial y se establecieron 61 municipios, don Paulino tenía 7 años.
En 1842 Michoacán perdió el territorio de Colima, en el 46 cedió parte de su territorio para el estado de Guerrero. En 1847 Michoacán envía tropas para luchar contra la invasión Yanqui, se decreta en este estado la instalación de hospicios para mitigar los daños causados por la invasión americana. Con mucho orgullo, este estado ha sido un pivote en la historia de nuestra Patria, y grandes hombres supieron cumplir con su misión ciudadana.
Cuando Paulín y María Gabriela eran jóvenes ocurrieron la invasión norteamericana y la francesa. Ellos sufrieron la guerra en que Juárez persiguió a Maximiliano… porque el ejército francés fue a atacar y destruir Zitácuaro. Mi abuela contaba que su mamá y sus tias, en una ocasión en que los franchutes ocuparon el poblado, fueron a esconderse al agua de uno de los bordos fuera del pueblo que almacenaban el vital liquido, y estando dentro del agua una de ellas, comenzó a ahogarse... un soldado francés que también estaba huyendo, la auxilio y la sacó del agua... el soldado viendo que ella temblaba de panico, le preguntó por qué temía... si ellos también venían huyendo de los federales... "es que dicen que ustedes son tan horrorosos... " contestó la tia.
Al triunfo de Juárez y la República para ellos fue novedoso que el Estado quisiera implantar el Registro Civil , ya que antes las bodas sólo se celebraban ante la autoridad Eclesiástica, así que ellos, para dar cumplimiento a las leyes de reforma, aceptaron formalizar su situación, en el acta se hace mención que se trata de dar cumplimiento a la ley relativa a las relaciones familiares, de 1869.
Sin embargo, de la grandiosa fortuna paterna antes descrita, Josefita, sólo heredó la casa principal, totalmente saqueada y un terreno inútil y fatigado que se podía recorrer en unos cuantos minutos a pie y donde estaba por supuesto la veta de cantera, donde el encargado todos los días sacaba piedra para diversos usos.
Mucho antes de eso, los padres de Josefita “negociaron” el matrimonio de sus hijas, con los hijos de los “Moreno”, ellos actuaron equivocadamente (porque los padres no supieron el nombre de las pretendidas el día de hacer la petición oficial de las respectivas novias), y lo más increíble es que así se celebraron las bodas y así fueron felices toda la vida… es posible que varios matrimonios de las hermanas de Josefita hayan tenido esa intención de “acomodar” a los hijas con las nuevas familias sobresalientes.
Josefita tuvo seis hijos de don Teodomiro, que llegaron a adultos; el primero fue Agustín que nació en la tercera sección de Áporo y se registró en Irimbo, el 29 de mayo de 1890, papá Teodomiro tenía 33 años y Josefita 29, eran vecinos de Áporo. Avelina debe haber nacido en 1896. Recordemos que en el año 90 contrajeron nupcias civiles los abuelos el 8 de diciembre, en la fiesta de la Inmaculada. En agosto de 1889 fallece el pequeño José María de ocho meses, en la hacienda de Carindapaz y Guadalupe nace en 1891. Agustín, Avelina y Guadalupe fueron los hermanos “grandes”.
Luego nacieron: María de Jesús, su acta de nacimiento, fechada el 4 de marzo afirma que fue registrada como “Milburga Moreno nacida en Senguio el 25 de febrero de 1893 hija legítima de Teodomiro de 36 años y Josefa, de 34”. Después vinieron José Arcadio que nació el 7 de enero de 1895 y Francisco Teclo, el 8 de octubre de 1897 ambos nacieron en Senguio. Así, vivió la gentil Josefita, compartiendo su vida con el encantador caballero equivocado, de gran alcurnia y raquítica riqueza, menguada cada día más, hasta llegar al extremo de mal vender y abandonarlo todo, para no sucumbir en la miseria.
Una anécdota que platicaba mi abuela era la relativa a su primer viaje a México. Cuando Avelina logró encontrar un lugar para vivir en la Capital, tuvo necesidad de llevar a la Ciudad de México a su mamá, para supervisar la nueva casa, y todo lo referente a la gran ciudd; el viaje se realizaba por medio del ferrocarril, y se hacía haciendo transbordo en Maravatío, la estación del ferrocarril estaba retirada del pueblo, y se requería una carreta para hacer el viaje... a base de engaños fue fácil distraer a la pequeña María de Jesús, quien de pronto descubrió que mamá Josefita se había ido, ella adoraba a su padre, pero no podía vivir sin su mamá, así que sin medir consecuencias, a hurtadillas el dia siguiente se escondió en la carreta para ir a la estación, como era una niña, fingió ir acompañada de alguna familia, y tomó el tren a Maravatío, allá, gracias a que sabía leer los letreros, buscó el primer tren a México y buscó la manera de colarse, cambiando de vagón en vagón durante el viaje para no despertar sospechas. El problema fue la llegada a la terminal de México. En que se vio totalmente desesperada en una ciudad desconocida. Después de que la niña fue entregada la autoridad de la estación, le notificaron a don Teodomiro por vía telegráfica y es cuando se enteraron de que la niña estaba fuera de casa… Teodomiro se logró comunicar por vía telegráfica con Avelina, y acudieron a recoger a la pequeña que estaba triste pero no asustada. Esto habla del enorme cariño que tenía a Josefita.
María de Jesús y sus hermanos quedaron huérfanos de mamá el día 14 de Julio de 1916, a las 9:45 al morir doña Josefita, de tifo, a los 53 años de edad, en las calles del Carmen No 8. Chucha se siguió manteniendo como telegrafista, hizo pie de casa a sus hermanos menores Francisco y José, estudió pintura, piano, y diversas artes manuales. Hacía óleos para el ornamental de los altares y los sacerdotes, bordaba, tejía, hacía gancho, deshilado, copias al óleo y repujado, pero sobre todo, su vicio era leer.
1.1.4 Tía Avelina, (*043.2)
La hija mayor de este matrimonio, con pretensión de ingresar al convento, visitó México, la Capital, antes de que se iniciara la lucha revolucionaria en 1910 y gracias a su gran intuición, tomó la decisión por abandonar Senguio y traer a su familia a México en busca de mejores opciones de supervivencia. Se cuenta que mientras don Teodomiro tomaba café con sus selectos amigos del pueblo, Avelina y Guadalupe lavaban ropa ajena, y se colocaban como sirvientes en las casas… la gente se burlaba y decía “saquen el dinero que tienen escondido…”, pero ellas permanecían calladas, en primera por no tener dinero, y en segunda por no causar disgustos a sus padres, afrontando una situación cada vez más difícil.
Mamá Josefita nació en 1863, hay que considerar que en el 62, el gobernador del estado, Eptacio Huerta, abandonó su gobierno para ir a combatir a los franceses… en el 63 fue nombrado Berriozabal como gobernador, y se llevó la sede del gobierno de Morelia a Uruapan, porque el estado estaba sitiado por franceses y conservadores. Melchor Ocampo, el gran ideólogo de Juárez, había sido fusilado por los conservadores en el 61, las leyes de reforma se habían promulgado en el 57 y a partir de eso, el gobierno Juarista se había encargado de quitar todas sus propiedades a la Iglesia y a sus simpatizantes a quienes consideraban como encubridores de la ley de manos muertas, como fue el caso de la enajenación del Seminario Conciliar de Morelia en el 59… hay que entender que si los padres de Josefita eran terratenientes, de origen español y muy católicos, tuvieron que haber pensado y actuado como conservadores y haber empeñado gran parte de su fortuna en apoyar a la causa antigobiernista y posiblemente a los franceses, y sufrir los embates de los gobiernos liberalistas. Esto explica su afán de ocultar su riqueza, dividiendo en vida y por la vía legal, todas sus propiedades y herencias entre los hijos y yernos y procurar que las hijas quedaran casadas con familias ligadas a fortunas que no tuvieran nada que ver con el origen de los antiguos encomenderos y los actuales hacendados.
En 1886 Porfirio Díaz se rebeló contra Lerdo de Tejada en el conocido Plan de Tuxtepec. Los gobernadores del estado de Michoacán primero defendieron a Lerdo, luego a Jose Ma. Iglesias y acabaron por aceptar a Díaz después de que el General Manuel González toma por la fuerza el gobierno del estado, y es nombrado como gobernador un tal Patiño, es cuando el régimen porfirista logra un poco de paz en el estado. Como es bien sabido, el gobierno de don Porfirio promovió la industria minera y al ferrocarril, Maravatío se convirtió en un importante punto de encuentro gracias a este medio, pero lo que quedaba de las minas en Tlapujahua fue afectada por un gran accidente geológico que acabó con la mina y parte del pueblo.
Esta década porfirista es coincidente con la primera infancia de mi abuela Ma. de Jesús y con la mejor época de la vida de mamá Josefita, esto es entre 1895 y 1905… A partir de la entrada del nuevo siglo la situación fue cada vez más estresante por la enorme diferencia social en todo el país, don Porfirio dio entrada a muchos capitales extranjeros, la política del campo que de acuerdo a las leyes de reforma, beneficiaban no a los campesinos sino a los propietarios del campo, el apoyo a la tecnología y las comunicaciones férreas, y la imposición del ejército para reprimir tanto a bandidos como a líderes sociales, y el laicicismo que buscaba a toda costa arrebatar propiedades y desmoronar a la Iglesia que antes de Juárez había sido garantía de estabilidad y desarrollo… abrió completamente el abismo que desembocó en la revolución.
Al estallar la revolución y al triunfo de Madero en Ciudad de México, en Michoacán se desata una lucha paralela, por una parte los maderistas hacen su proclama en 1911 y el gobernador Aristeo Mercado, que había sido impuesto por Don Porfirio se retira con licencia, lo suceden cinco gobernadores provisionales, entre los que destaca el Dr. Miguel Silva… en el congreso del estado la lucha es entre los Silvistas y el naciente Partido Católico Mexicano, hasta que en 1913 después de la primera ofensiva revolucionaria por parte del General Gertrudis Sánchez, son nombrados desde México sucesivamente tres gobernadores militares… el último entrega la plaza de Morelia al convencionista Gertrudis Sánchez, fiel seguidor de Carranza, que supuestamente había logrado unificar a las fuerzas revolucionarias en la zona, y se mantiene en el poder hasta 1915 en que es asesinado…
Imaginemos el triste panorama al que se enfrentaba esta familia que además de no tener ningún apoyo financiero, eran señalados como terratenientes y como fanáticos católicos y porfiristas. Los chismes que bullen en el pueblo son confirmados por Avelina en su estadía en México y toma la decisión de huir de ese infierno y saltar al vacío para buscar en la Capital una opción.
En plena época revolucionaria, la tía Avelina logró negociar en esta ciudad de México, la compra de una casa en las calles del Carmen (Nueva del Carmen No 8 bajos), en el Centro de la Ciudad de México, hizo que los hermanos menores y su sobrina Remedios ingresaran a la Escuela de Artes y Oficios, y a los mayores les logró acomodar en trabajos fijos hasta que se casaron.
A María de Jesús la hizo ingresar como “huérfana” en la Casa de Cuna, en donde ella misma fungía como encargada - sin saber leer - Chucha era quien le leía las indicaciones de las recetas médicas, las “fórmulas” e instrucciones para la preparación de biberones y las notificaciones oficiales.
Se hicieron contratar después como sirvientes en una casa de huéspedes españoles, por lo que no faltó nunca gracias a Dios y a las habilidades de la colonia española en esta ciudad, la comida, incluso durante el terrible “año del hambre” en 1917. A eso y al origen español de su abuela, se debe el sazón de la comida y los platillos se hacían en la casa con un exquisito toque de la cocina española.
Avelina, la mayor de las hermanas Moreno Sánchez celebró su matrimonio civil a los 36 años de edad, el 25 de febrero de 1922, con don Jesús Pérez Ochoa, originario de Jalisco, de 36 años. En este acto reconocen como hijos suyos a Pablo que había nacido en 1917, a Eduardo, de 1919 y a Felipe, nacido en 1921. Esto significa que al año siguiente del deceso de mamá Josefita, ella se fue a vivir con don Jesús y tuvo a su primer hijo.
Don Jesús era un sastre que enseñó este oficio a sus hijos Felipe y Jesús, pero al parecer desentendió de los otros hermanos y trato muy mal a su mujer. Felipe, trabajando como sastre les dio carrera a los demás hermanos. Don Jesús falleció el 26 de marzo de 1945
Todos estos hermanos reconocieron de tal manera los esfuerzos de su madre que a sus hijos los apellidaron Pérez-Moreno... Uno de esos hermanos fue el prestigioso arquitecto y maestro de la carrera de Arquitectura en el IPN, Eduardo Pérez Moreno quien trabajó arduamente en la reestructuración del programa de su carrera, para incorporar las tendencias de Urbanismo derivadas de Le Courvoassier, en boga en sus tiempos como catedrático.
La tia Avelina murió en 1952, el 29 de Octubre, en la vieja “casa de Tacuba”, sita en Mar Negro 131.
1.1.5 El tío Agustín, (*043.1)
Agustín Moreno Sánchez no nació en Senguio sino en Áporo y fue registrado en Irimbo, el 29 de mayo de 1890, papá Teodomiro tenía 31 años y Josefita 29, por lo que seguramente su infancia fue más alejada de las tendencias de “refinamiento” de los Moreno de Senguio y cercano a la tradición de trabajo y de costumbres rudas de familia de los Sánchez que se desarrollaron en el pueblo de Áporo como fueron las familias del tio Leovigildo y la tia Albina (ambos Sánchez García) Tío Leovigildo se casó con Isidra Coronel, y su hija fue Socorro, mamá de Raquel Becerril, de quien hablaremos más adelante; la tía Albina se casó con José Velasco, papás de María y abuelos de Mello, Remedios González Velasco, mi tercera mamá, originaria de Áporo.
Mi tío Agustín, al estallar la revolución tenía 21 años, y no sé si por voluntad propia o por qué, fue llevado por la leva, tuvo que participar en la revolución, esto fue uno de los datos que seguramente influyeron mucho en la decisión de Avelina, ya que, aún siendo el hermano mayor, no pudo esquivar la avalancha revolucionaria… y se marchó a la guerra dejando sin apoyo a sus padres y hermanos.
Después de la revolución, él realizó la mayor parte de su vida en Áporo y en Ciudad de México, se casa con Felisa Luna Venegas, y sus hijos son Teresa, Alicia, Amancio, Job, Rosalba, Ernestina, Enrique, Consuelo y Francisco. La mayoría dedicados al comercio, de las ganancias de su negocio que era una gran tienda de abarrotes, construyeron un edificio sobre avenida Central o Morelos, (casi enfrente al Centro Médico Nacional) muchos años después Amancio y Job en asociación con otros parientes establecieron en Michoacán una fábrica de maletas de viaje, y su tienda; “Jobama” estuvo establecida muchos años en el Eje Central Lázaro Cárdenas muy cercano al cine Teresa que todos recordamos.
Murió en el 21 de abril de 1950
Amancio Y Job fueron los hijos emblemáticos de la familia del tío Agustín, independientemente del gran cariño que se tuvieron como hermanos, del amor y respeto a mi abuela, fueron las personas de esta rama familiar con las que mayor cercanía tuvo mi mamá, ellos eran altos y corpulentos y a mí, siendo un niño pequeño, me aventaban hacia el techo, haciéndome volar por el aire, y me recibían en medio de carcajadas diciendo “¿y este niño?”.
1.1.6 La tía Lupe, (*043.3)
Guadalupe Moreno Sánchez, nació en 1889, desde su infancia en Senguio hasta el último día de su vida tuvo obsesión por la limpieza, el orden y el ahorro. Había fallecido su padre, pero todavía vivía su mamá, Josefita cuando se casó, el día 20 de octubre por la vía civil, y el 12 de noviembre de 1915 en la parroquia de Santa María la Redonda por la iglesia, con don Enrique Hernández Medrano que era peluquero originario de la ciudad de Guanajuato, y tenía 23 años mientras ella tenía 26.
El tío Enrique, declaraba que había sido hijo “natural y reconocido” por don Hipólito Hernández y doña María Medrano probablemente por esa razón acostumbraba quitarles el apellido “Hernández” a sus hijos mayores y utilizar sólo “Medrano”. Rafael, Carmen y José Luis, siempre fueron conocidos por el apellido “Medrano”, con los problemas legales que esto generó.
Don Enrique era un hombre muy trabajador peluquero y a la vez, un apasionado bohemio que tocaba violín, pero ante todo un excelente padre y esposo. La tÍa Lupe, con el dinero ahorrado en más de diez años exclusivamente de las propinas de la peluquería, inició la construcción de un inmueble en el que finalmente se construyeron cuatro departamentos en lo que hoy es la colonia Álamos -en aquel entonces, a las afueras de la ciudad, en terrenos aún no urbanizados- con un departamento para cada uno de sus hijos, para lograrlo, primeramente, hizo que tío Enrique, su esposo, se independizara, le compró la mejor silla de peluquero y rentó un buen local en la Merced para la peluquería de su marido...
Don Enrique, además del servicio de la peluquería utilizaba sus tiempos libres para fabricar perfumes y esencias que vendía dentro de su propio negocio, y cuyas fórmulas llegó a negociar. Muere el 22 de noviembre de 1946, en la inolvidable casa de los Alamos, sita en castilla 69.
Parece ser que en 1920 tuvieron a su primer hijo, que murió pequeñito: Gerardo Enrique, nacido el 14 de febrero, ellos vivían en Jesus María No 61; en el año 1921 nació Rafael Santiago (*043.31), el dia 27 de Noviembre y se registró el día 10 de Febrero del 22.
María del Carmen (*043.32) nació a las 12 horas del 8 de febrero de 1824 en las calles de Jesús García 107, en 1926 y también un 14 de febrero, nació en República del Salvador 184, el pequeño José Luis (043.33), y hasta el 18 de mayo de 1930 el más pequeño Enrique, a las 7 horas. Ellos tres se registraron hasta el 31 de noviembre de 1931.
La tía Lupe, era una mujer infatigable, como ya lo comenté, muy activa y práctica, a la muerte de su padre construyó su propio nido de amor, y se consagró con todas sus energías a apoyar a su marido. Ocuparon diversas viviendas y distintos lugares para establecer su peluquería y su hogar, también el hogar era fuente de ingresos, criaban pollos y palomas en la azotea, vendían dulces y “combustibles” en estanquillo de puerta cerrada, etc. pero mediante el hábito del ahorro, lograron establecerse. La casa de los álamos en la calle de Castilla 69 es la muestra física y el testimonio de lo que ella quiso hacer de su familia, en ese pequeño solar, fueron edificados cuatro pequeños departamentitos, comunicados por un patio central, dos dan frente hacia Castilla y dos hacia la calle de Alfonso. En la casa principal, vivió ella hasta el momento de su muerte, donde nunca abandonó ni a su hija Carmen, que se casó con el señor Pepe, ni una jerguita para limpiar, que siempre llevaba en su mano…
Cuando yo era niño, Carmen (Medrano) (*043.32) estaba casada y vivía con su marido, mi tio Pepe, Don José Olaguivel Zamora y ambos tenían dos niñas: Rosita y Tere. Más adelante llegó el pequeño Martín Gerardo, a quienes amé en mi infancia de todo corazón como mis verdaderos hermanitos y a quienes hasta la fecha siento y considero como esa parte íntima de mi familia (ellos son “mi sangre”, así nos decimos coloquialmente) ya que con ellos realmente se forjó mi vida infantil, aunque sólo los veía cada domingo.
El hijo mayor de tía Guadalupe, Rafael, (*043.31) se casó con la hermana del señor Olaguivel, esposo de su hija Carmen, esta señora, (Susana) ya tenía otras hijas cuando se casó, lo cual incomodaba mucho a doña Guadalupe, tuvieron un hijo: Enrique Medrano Olaguibel (*043.311) … ellos vivieron mucho tiempo en Torreón. Enrique, hijo de mi tio Rafael fue para mi, solo un primo ´mayor, ausente, con el que muy pocas veces conviví... supeque fue ingeniero civil y que viviía de su profesión.
Tan solo limitados por un patio, al apartamento de mi tia Carmen "Medrano" se comunicaban las otras tres casas: la del tío José Luis, el siguiente hijo de doña Lupita y la del tío Enrique el último hijo... que daban frente a la calle de Alfonso, y la de Rafael, hacia la calle de Castilla en aquella manzana de forma triangular. En ese patio que es reducido, pero a nosotros nos parecía enorme, domingo a domingo nos reuníamos a jugar todos los primos: Rosita y Teresita, (ya mencionadas, hijas de Carmen), Guadalupe, Pepe Luis y Leonardo, (hijos de José Luis) Enrique y Rafael (“Quico y Falo”, hijos de Enrique). Más tarde llegaron Martín Gerardo (de Carmen) Hortensia, Gabriel y Jorge (de Jose Luis) y Angeles. (de Enrique) El caso es que en las consuetudinarias reuniones dominicales y en las festividades de santos y cumpleaños, en piñatas y navidades y otras fiestas nos reuníamos las tres generaciones: Las dos abuelas para llorar, quejarse de la vida, darle gracias a Dios, aconsejar y dar bendiciones a todo mundo... los papás, que recordaban viejos tiempos, tomaban una copita, regañaban niños, cuidaban bebés, exhibían los errores y diferencias con las esposas y se quejaban del trabajo y el costo de la vida, presumiendo sus logros, adquisiciones y amistades etc. y acababan pidiéndole la bendición a las abuelas, y nosotros para jugar, en todo aquello que pudiéramos imaginar, subíamos a las azoteas, atravesando las casas, salíamos a la calle, rodeabamos la manzana y dábamos una colosal batalla interminable.
Tío José Luis (*043.33) se había casado con la joven Estelita Barriga, en sus años de juventud, reina de la primavera, en Quiroga Michoacán, cuando José Luis andaba haciendo sus prácticas de ingeniería. En México trabajó mucho tiempo en una constructora propiedad de un tal ingeniero Malagón, hasta que logró independizarse y fundar y trabajar con su propia empresa: MACSA, que fue líder nacional en el diseño y la construcción de silos. Más tarde (cuando yo tenía 13 años) se mudó a la zona de Satélite a unas cuantas cuadras de las emblemáticas “torres” (diseñadas por Panni) cuando en aquel entonces toda esa hermosa zona de Satélite lucía llena de lotes baldíos y salpicada con unas cuantas residencias.
Enrique, (*043.34) el hijo menor de la tia Lupe intentó abrazar la vida sacerdotal, pero descubrió que su vida no era esa, regresó al mundo y se casó con la señorita Cruz Torres. trabajaba en Olivetti y tuvieron a sus hijitos. Enrique, Rafael, Angeles y otros más. Se dice que don Quico, cuando salió del seminario y estaba nuscando trabajo, se presentó a esa fábrica de maquinas de escibir... sin mayor preámbulo le entregaron las piezas de una máquina totalmente desarmada, y lo dejaron solo frente al equipo... cuando los jefes regresaron, la maquina de escribir había sido totalmente rearmada y funcionaba perfectamente, esto le valió su empleo y su puesto. Murio relativamente joven pues no superó un ataque cardiaco, sin haber llegado a ser viejo.
Muchos años después, Carmen compró las partes de la casa de José Luis y de Rafael y continuaron viviendo en esa casa de Castilla 69 donde murió don Enrique, la tia Lupe, y posteriormente murieron: la misma Carmen y don Pepe.
Mi prima “Rosi” (*43.321) estudió Arquitectura en ESIA y se casó con Hector Gaytan y después de haber intentado poner en marcha un negocio de comida, sin éxito, se fueron a vivir al país del Norte. Allá tuvieron dos hijas: Victoria y Eugenia (*043.3211 y 3212), y después de tener una serie de dificultades, Rosi ya separada, regresó a México con sus dos creaturas, Vicky recibió toda la ayuda de una organización religiosa anglicana y se graduó con honores en el TEC DE MONTERREY y después de un año de trabajo, fue a estudiar su postgrado a la universidad de Columbia, donde también se graduó con honores y radica en NY. Eugenia se graduó en Odontología en la UNAM y se dedica a su profesión.
Mi prima “Tere” (*43.322) se recibió como Lic en Administración, y casi siempre se ha desempeñado en el área gubernamental, con muy diversos puestos, en diversas secretarías de gobierno, de acuerdo a los vaivenes políticos; el pequeño Martín Gerardo (*43.323) estudió la carrera de Ingeniería Civil y se ha desempeñado en muy diversos puestos, una gran temporada (14 años) estuvo como gerente en embotelladoras de PEPSICO, estuvo en la administración Obama dentro del área inmobiliaria de la embajada americana, y tiene familia en Guadalajara. Martín fue el único familiar que me acompañó presencialmente el dia de mi examen profesional. Tuvo una empresa embotelladora de Tequila, pero además de las enormes dificultades para la comercialización fue victima de un robo en el que desaparecieron todos los activos de su naciente empresa... . también fue victima de robo con violencia en el metro de esta ciudad de México tardando varios meses su recuperación.
1.1.7 el Tío Pancho (*043.4)
Visitaba casi dos o tres veces por semana a mi mamá grande, y la llamaba lacónicamente “Jesús”; leían juntos el periódico, comentaban las noticias del radio o los chismes familiares y al final en un ritual siempre idéntico, después de un gesto de ansiedad, se deslizaba la mano a través de la leontina, extraía un viejo reloj de ferrocarrilero de la bolsa izquierda del viejo chaleco, levantaba la tapa y veía con extremada seriedad la hora, tomaba su sombrero, se ponía de pie muy ceremoniosamente y se despedía.
Mi mamá grande invariablemente lo retenía unos cuantos minutos más, volvían a sentarse, y cinco minutos más tarde, con exactitud inglesa, volvía a iniciarse el ritual de la despedida que se iniciaba por la meticulosa revisión de la hora consultada en el viejo reloj, extraído del bolsillo del chaleco. Desde mi punto de vista infantil, muy cercano al piso, me impresionaba ver los lustrosos zapatos impecablemente limpios, la caída y la raya del planchado de los pantalones de casimir inglés, el chaleco y aquél misterioso y mágico reloj de bolsillo con su respectiva tapa. Me fascinaba ver a este personaje que tanto amaba a mi abuela y que a mí también me amaba.
Mi tío Francisco tuvo cuatro hijos: Alfonso, Carmen, Alberto y Graciela.
Federico Alfonso (*043.41)
era casi de la edad de mi mamá, por lo que ellos tuvieron una singular amistad e influencia recíproca, podríase decir que Alfonso suplió como hermano mayor la ausencia física de mi tío Jorge, cuando él se fue a Querétaro; Alfonso también intentó ingresar al seminario Marista, pero duró muy pocos meses en su afán. Fue de los pioneros en estudiar la carrera de contabilidad en la ESCA, del Politécnico, se recibió con todos los honores con las novedosas siglas de C.P.T. (Contador Público Titulado) y realizó una brillante carrera profesional, en su juventud se dedicó a las auditorias empresariales, y el destino lo llevó a convertirse en socio ejecutivo de la empresa Peat Marwick & Mitchell Co. Empresa norteamericana líder en auditorias especializadas para compañías estadounidenses radicadas en México.
Federico Alfonso se casó con la señorita Enriqueta Bocanegra, una maravillosa persona, que entre sus grandes habilidades dominaba el piano, era un verdadero ángel sobre la tierra, con gran sentido humanitario y una profunda sensibilidad artística, y tuvieron dos hijitas, Laura María y Lucía del Carmen, esperaban tener un tercer retoño, pero ambos, madre e hijo, perdieron la vida en el alumbramiento. Este trauma conmocionó terriblemente a mi tio Alfonso que para recuprarse tuvo que estar en el hospital siquiátrico.
Debido a su trabajo el necesitaba salir continuamente de la ciudad y sus hijas necesitaban atenciones debido a su corta edad, probó vivir en la casa de María del Carmen, su Hermana, y probó vivir también con nosotros, es decir con su tia María de Jesús y mi mamá, pero no tuvo éxito, probó también un orfanato y finalmente decidió casarse con una profesora especializada en educación elemental, que pudiera hacerse cargo de las pequeñas y su educación, la nueva esposa se llamaba Consuelo Gutiérrez, y vivía tan solo con su madre… ellos formaron una familia hasta que las niñas crecieron y se casaron, después Alfonso se divorció y cuando se sintió mayor, fue a vivir a un asilo. Varias veces cambió de asilo hasta que un día fue llamado a la casa del Padre. Mi mamá siempre estuvo a su lado como compañera amiga y confidente en muchos aspectos.
Cabe mencionar que en el año 67 y ocupando un excelente puesto dentro de la citada empresa Peat Marwick, mi tio Alfonso invitó a mi mamá a trabajar en esa empresa… mi mamá estuvo al principio directamente bajo las órdenes de su primo, pero poco a poco fue siendo reconocida en distintas áreas de la empresa y le asignaron distintos puestos, a mi tio le incomodó esta situación y trató de crear dificultades. La ayuda que recibió mi mamá fue muy importante, hacía tres años que la empresa a donde ella había servido desde los días en que yo nací, había sido declarada en quiebra, así que Estela buscó distintos trabajos, pero por ningún motivo aceptaba los tiempos completos a fin de poder atender mis horarios de “hacer la tarea”…
El trabajo que pudo desarrollar, fue el que le ofrecieron en el hospital francés, transcribiendo informes de radiología… ella era excelente mecanógrafa y lo hacía bien, pero el sueldo era bastante raquítico y menor a lo que ella ganaba en la empresa anterior. Por eso en el momento que Alfonso le ofreció trabajo, fue algo maravilloso, sus percepciones subieron no al doble ni al triple, sino más de cinco a uno, además de que profesionalmente se sintió más cercana al desempeño administrativo, para el que ella estaba preparada. En esa temporada logró pagar sus deudas, y adquirió la tele y el automóvil, por supuesto que ambos se los vendió el mismo Alfonso, pero finalmente mejoró totalmente su estatus de vida. Años más tarde ocurrió la reconciliación con mi papá y esto la obligó a dejar Peat Marwick y a Alfonsito.
Mi tía María del Carmen (*043.42)
Se casó a muy corta edad con uno de los más grandes y entrañables amigos de su hermano Alfonso, el señor Manuel Palma, por supuesto también excelente contador. Tuvieron cuatro niños: Manuel, Héctor, Aurora y Raúl. Fue una familia típica pero muy especial, que tuvieron oportunidad de vivir siempre en distinguidas colonias de esta ciudad, pasear y divertirse, A Carmen le gustaba disfrutar de las buenas oportunidades, viajaron mucho a Chicago donde tenía familia don Manuel , tenían buenos autos y excelentes oportunidades.
Cuando creció Manuelito, (*043.421) el hijo mayor comenzó a tener fuertes dificultades con su mamá al grado de abandonar la casa para ir a vivir con su tia Graciela, padeció tremendas crisis de depresión y acabó trágicamente su existencia en un accidente en el metro.
Mi primo Héctor (*043.422) conocido como “Totó”, cuando fue mayor se separó totalmente de la familia, Aurora (*043.423) se casó con un hombre de negocios que tiene una misión muy importante en la supervisión de organizaciones no gubernamentales al servicio de la filantropía internacional, Aurora es parte de ese equipo de ayuda internacional y radican en Europa (Holanda) viajando por todo el mundo, especialmente las regiones más desamparadas, en zonas marginadas o vulnerables.
Raúl (*043.424), el hijo menor siempre ha vivido al lado de María del Carmen, su mamá; estudió Administración de empresas en la UIC y se ha desempeñado en diversas compañías y brindando asesorías por su parte. En una temporada estuvo colaborando conmigo, y pude ver el enorme valor humano y profesional que tiene, por supuesto no puede negar su visión contable y un poco cuadriculada de la realidad, exige una precisión casi enfermiza sobre los cargos y egresos, los comprobantes, las facturas y los cálculos de las retenciones, pero por encima de eso, es un hombre extremadamente sensible y humanitario, su rectitud hace parecer que en él no cupiera ese lado amable y bondadoso, tiene una enorme capacidad para el trabajo y para la organización de los eventos. Raúl no es sólo mi gran primo, sino un gran compañero y verdderohermano, él es de aquellas personas con las que puedo platicar, bromear y seguir platicando sin limitación, interrumpir y continuar después de seis meses o seis años con el mismo tema. Contrajo nupcias con la señora
El siguiente hijo de mi tío Pancho, es el profesor Alberto Moreno Ramírez (*043.43)
… no era tan afecto a frecuentar la casa de la tía Chucha como lo fueron sus hermanos mayores, mi mamá lo veía como un precioso niñito, travieso y latoso como cualquiera pero muy atento y agradable, extremadamente predispuesto para caer bien a todos; creció y estudió la carrera de profesor normalista, gracias a su buen desempeño y una pizca de la ayuda de su primo Jorge pudo ingresar a trabajar en el Colegio México donde hizo una brillante carrera casi por 30 años. Siempre fue un hombre responsable, cuidadoso, detallista, muy activo y buscaba todo tipo de oportunidades para hacer negocios, tenía tres camionetas para servicio de transporte para los mismos niños del colegio, daba diariamente toda la tarde, clases particulares, organizaba excursiones, tandas, eventos y todo aquello que le permitiera obtener algún beneficio extra, además fue un pilar dentro de la organización de los maestros no maristas, defendiendo las prerrogativas y derechos que tenían como empleados del México. Estudió más tarde la especialidad (normal superior) en los cursos de verano de la FEP.
Casó con la señorita Hortensia Zamudio de Morelia, compró un departamento en las calles de Torno y luego el departamento de junto, y tuvieron a Francisco, Aurora, Javier, Alberto y María de la Luz… Cuando yo era niño, tomaba mi bicicleta y visitaba su casa que me resultaba a unos cuantos minutos … Alberto, durante las vacaciones y cuando sus hijos eran todavía pequeñitos, pasaba a mi casa y me llevaba a pasear, a la montaña rusa o a Chapultepec y pasábamos hermosas mañanas de sana diversión que nunca podré agradecer suficientemente. Cuando vivíamos en Balbuena, también a mí me brindó el servicio de transporte en su camioneta.
Hortensia también frecuentaba mucho la casa, y buscaba en mi abuela a una segunda madre. Llevaba a sus pequeñitos, mis primos, que jugaban conmigo y pasaba eternas tardes en un sano ambiente familiar. También Hortensia en ocasiones, buscaba el sabio consejo de mi abuela para comentar algunos disgustos que tenía con su marido. La carga de trabajo y las responsabilidades con los niños fue minando la situación conyugal hasta llegar a la separación, la señora Zamudio se mudó con sus hijos a Morelia y Alberto se quedó solo y trabajando como profesor, más adelante ampliaré estos comentarios. Después de jubilarse, se fue a vivir a Tonatico, a unos cuantos minutos de Valle de Bravo e Ixtapan de la Sal.
La hija menor del tío Francisco es Graciela Moreno Ramírez, (*043.44)
Mientras Alfonso y María del Carmen, desde que fueron niños acostumbraban frecuentar casi a diario a la familia de mi abuela, y Alberto sólo ocasionalmente los visitaba, Graciela siempre permanecía al lado de su madre.
Mi tío Pancho falleció en 1960, o sea cuando Graciela era realmente una niña; ella y su madre, se quedaron haciéndose compañía. En la medida que Graciela creció y se convirtió en una mujercita, su mamá y ella se convirtieron en grandes amigas, el problema es que, con la edad, mi tía Aurora fue perdiendo paulatinamente la vista hasta quedar totalmente ciega. Esto obligó a Graciela a buscar un estilo de vida en el que por ningún motivo pudiera abandonar a su mamá.
Tuvo un hijo, con un señor de apellido Tellez, que se encargó de la manutención del niño exclusivamente hasta que el joven cumplió su mayoría de edad, de hecho, le pagó a Alberto su cuñado, el importe del departamento donde vivía Graciela, su hijo y su mamá, pero la situación de Graciela siempre fue muy incómoda, y en momentos, verdaderamente heroica. Los sobrinos y familiares pensaban que ella vivía en casa de su mamá, y con los recursos de su mamá, cuando en realidad vivía en el apartamento de su marido, sin su marido y sin ningún ingreso propio, un marido que solo pagaba algunos gastos de su hijo, pero que nunca pudo brindar el apoyo franco y completo a Graciela. Fue muy poca la ayuda que en realidad tuvo durante muchos años, para poder solventar los gastos de la madre y del hijo.
En una temporada cuando yo necesitaba de una secretaria, ella se prestó a ayudarme, fue la segunda vez en su vida que se atrevió a dejar a su madre, para desempeñar un empleo, su horario de trabajo era por las mañanas y básicamente para contestar el teléfono y tomar algunos recados, Su ayuda fue invaluable y nos ayudó mucho a organizar mis trabajos, aunque ella no sabía operar una computadora, preparaba todo, hacía todo tipo de encargos, hacía archivo y apoyaba con una gran pulcritud en todo lo que se podía dentro de las labores de la oficina.
No faltó un compañero de mi colegio de ingenieros que intentó cortejarla, y llevaron una bonita amistad hasta que él falleció. A partir de los días en que actuó como mi secretaria, ella se reintegró completamente a mi historia y a pesar de resultar una tia, fue para mí una amiga, confidente y un enorme apoyo para toda mi vida. Acompañamos a Graciela en abril de 2003 cuando mi tia Aurora pasó a su descanso eterno. Cuando murió Alfonso, Graciela fungió como albacea y recibió un pequeño apoyo económico.
1.1.8 el tío José (*043.5)
José, el último de los hermanos Moreno Sánchez, era un hombre tentado por el peligro, desde su más tierna infancia se distinguió por su afición a las situaciones extraordinarias, él aprendió de niño a domar caballos broncos y los entregaba perfectamente domesticados a su padre con gran orgullo, sufrió todo tipo de peripecias, accidentes, golpes y aventuras y murió trágicamente al caer desde un carro cisterna de Pemex, donde trabajaba haciendo aforos de gasolina.
Casó con María de Jesús Silva y sus hijos fueron Angélica y Federico
En los últimos días de mi abuela, durante los años en que ya no coordinaba bien sus funciones cerebrales, me confundía mucho con él, llamándome José, por lo que creo que tal vez tuve algún parecido físico o caracterológico con él, el más desafortunado de sus hermanos.
1.2 MI ABUELITO CHUCHO y su familia
1.2.1 Jesús Cándido (*042)
Don Jesús Cándido Serrano Ramos, era a la luz de todas las referencias que hasta hoy he conocido, un hombre extraordinario. A su talante serio y reservado dibujado por su tez blanquísima, su sombrero de ala caída y los amplios y negros bigotes, se seguía una personalidad de una sola pieza.
Siempre alegre, sereno y pródigo de atención y respeto. Un hombre muy inteligente y a la vez modesto y servicial. Se ufanaba de ser “empleado de gobierno”, extraordinariamente puntual. Contundente con sus decisiones y muy congruente con la palabra. Gustaba mucho de hacer bromas de las cuales jamás se inmutaba, en realidad era solo el hecho de llevar hasta sus últimas consecuencias el significado de lo dicho… : por ejemplo, si solicitaba una quesadilla, detestaba que se le preguntaba “que de la quiere?...” evidentemente si es “quesadilla”, debía ser “de queso”... Generalmente tenía la respuesta exacta para lo que se le consultara, sin embargo normalmente no hacía ostentación de sus conocimientos, antes al contrario, gustaba de consultar algún libro, o de encauzar al interesado a la biblioteca pública.
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Jesús decía ser originario de México, nació el 2 de febrero de 1898, lo que le valió el nombre de Cándido, por haber nacido precisamente el día de la Purificación de nuestra Señora y la presentación de Jesús en el templo, fiesta conocida popularmente como “la Candelaria”. Pero según su acta de nacimiento él nació en Querétaro y fue registrado en la ciudad de México. Fue el cuarto hijo de la familia, aunque su hermano Luis murió siendo niño.
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| mamá Simoncita |
El Padre de Jesús Cándido era Don Jesús Cosme Serrano Hernández, (*054), que era sastre, originario de Querétaro, nacido en 1864. cuyos padres fueron a su vez, Felipe de Jesús Serrano (*062) y Benigna Hernández Ramírez (*063).
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| Fachada actual del templo de Santa Anna en Querétaro |
Ellos vivían en Santa Anna en Querétaro, Benigna tuvo varios hermanos entre la que destaca Dolores (*063.6), quien casó con don Luis Landaverde, una de sus hijas se llamaba Placida, que a su vez casó con don Domingo Medina. Existía una gran afinidad entre los hijos de don Domingo, y los hijos de Jesús Cosme, probablemente compartieron el techo en su infancia.
Chucho, prácticamente se desenvolvió toda la vida, desde 1900 en México, así era nombrado familiarmente, se quedó en casa (Lecumberri 46) sirviendo de jefe de familia cuidando de su madre Simona y sus hermanas: Lolita, Carmen y Consuelo... quienes respectivamente se casaron y fundaron sus propias familias. Mamá Simonita murió el 11 de abril de 1933 a las 19 hrs.
Jesús estuvo enamorado de María de Jesús desde que la conoció, en la Escuela de Telégrafos, allá por los años 15, y la pretendió sin menoscabo de la atención que le consagraba a su familia. 12 años duró el noviazgo, en el cual por supuesto María de Jesús alternó diversos pretendientes. Pero la seguridad en sí mismo y el tesón se impuso y vino a casarse felizmente el 29 de diciembre de 1927, aún vivía su mamá Simonita. Recordemos que el presidente Obregón había estado ostigando a la Iglesia Católica, motivo por el cual los sacerdotes cerraron los templos y no había servicios religiosos, al final del año 27 empezaron a disminuir las hostilidades, pero ellos se casaron en una ceremonia privada
El feliz matrimonio fue bendecido con sus dos hijos: Jorge Alberto y María Concepción Estela, hijos que fueron su mayor orgullo y su más preciado don. Cuando mi mamá nació, en el 31, mi abuela quedó muy enferma porque tuvo muchos problemas en el parto, por lo que Chucho redobló todos sus cuidados para encargarse personalmente, y hasta el dia de su muerte, del aseo y las labores pesadas de la casa.
De hecho, cuando se casó, advirtió a mi abuela lo siguiente: “No soy más que un simple empleado de Telégrafos y no voy a cambiar esto, recibo un sueldo muy limitado, y además debo compartirlo al 50% con mi madre y mis hermanas que son menores aún, y como no te puedo tener servidumbre, yo mismo me he de encargar de que nunca te tengas que preocupar de nada del quehacer.”
Al llegar de la calle, se quitaba la ropa del trabajo, se quedaba en calzoncillos largos y se ponía a hacer el quehacer, y a revisar tareas, siempre con una sonrisa, siempre con una seriedad que hacía resaltar más aún sus bromas. Su ingenio era extraordinario: a mí me tocó leer alguna carta que le escribió a mi abuela, simulando lo que el bebé -mi tio- decía a su mamá desde el vientre, antes de nacer... la carta era una verdadera miniatura, escrita con una letra verdaderamente minúscula, bellísima, pero no solo eso, además hizo el sobre al tamaño, debidamente pegado y rotulado. Para el diez de mayo, cuando mi mamá era una niña, mandó sacar fotografías de ambos hijos y ordenando la impresión simulando los timbres postales, hizo que en la oficina de correos se los cancelaran con el matasellos oficial.
En su trabajo era un buen elemento, según he podido averiguar, se encargaba de controlar el mantenimiento a nivel nacional de las líneas foráneas de telégrafos nacionales; en su lecho de muerte deliraba dictando oficios a las diversas plazas del interior asuntos relacionados con las líneas telegráficas. A su muerte uno de los jefes dijo a mi abuela, tenemos quince hombres tratando de cubrir el sitio que él dejó, y no se pueden dar abasto. En su escritorio sólo encontraron dos cajones a reventar llenos de envolturas de aspirina, por lo que seguramente el crónico dolor de cabeza lo atormentaba mucho tiempo atrás.
El principal legado para sus hijos fue su alegría y su paz interior, aún los regaños más serios se enmarcaban en una sonrisa afable y exigente, jamás acompañada con un grito o un golpe.
Mi tío Jor le causó dos grandes dolores: el primero fue cuando ingresó a la escuela, El Francés Morelos, de religiosos maristas, por supuesto, auspiciado por una de las señoras de alta sociedad que le consiguió una beca. Don Jesús Cándido, por supuesto que no quería que Jor fuera a una escuela confesional... ¡ él mismo se encargaría de enseñarle todo a su hijo ! vaya pretensión.
La segunda fue cuando el mismo Jor quiso abrazar la vida religiosa a los 12 años y marcharse a Querétaro a estudiar... parece ser que hasta pretendió volarse la cabeza y para ello adquirió un arma. Ante tan grande sentimiento, uno de los padres de Loreto, y a solicitud de doña Chucha, lo convenció de que debía ser razonable ante la vocación religiosa de su hijo como parte de la voluntad divina.
Tampoco estuvo jamás de acuerdo con la relación que tenía su hija, (mi futura mamá) con un tal Rodolfo Guzmán, no solo le prohibió el noviazgo, sino que le demostró a su hija, con documentos, que ese tal güerito ya tenía esposa e hijos registrados, y que había vivido con varias mujeres...
Su vida fue bastante efímera, tal vez tanto como grandes sus proporciones morales e intelectuales. La muerte lo sorprendió a los 50 años de vida, en perfecto orden y a la misma edad en que murieron sus hermanos, tras una breve agonía que duró unas cuantas semanas. Un terrible dolor de cabeza lo llevaba a estados de inconciencia y de delirio, en el cual él continuaba “despachando”, dictando oficios y memoranda de su trabajo. Dentro de su escritorio se encontró un cajón lleno con las envolturas vacías de analgésicos…
ultima foto de mi abuelo, al fondo la parte trasera de uno de los salones del Queretano
Ya desahuciado, del hospital fue trasladado a su hogar y una bella mañana con sus hijos recostados uno a cada costado, se quedó felizmente dormido para la eternidad, con una sonrisa en los labios. Jorge ya era profesor de un grupo de tercero de primaria en el Queretano, y con votos temporales, y pidió permiso para acompañar a su familia. Estela tenía 17 años. Fue el día 1 de Julio de 1948
Mucha gente que lo conoció han dicho que de qué manera me educó él a mí, Una ocasión la que era mi esposa me dijo: ” tantas cosas te enseño tu abuelo, que debe haber sido muy dolorosa su muerte para ti”, y la realidad es que yo nací 7 años después de su partida. Sin embargo, su espíritu permaneció en la casa por mucho tiempo la mirada penetrante desde sus fotografías me recordaban siempre la corrección el respeto, la responsabilidad y el amor que debía yo tener en mi casa.
La forma de chiflar, de usar el papel sanitario, de acomodar el servicio de la mesa, el estilo de tender la cama, hasta de bolear los zapatos, y de exprimir una jerga, yo lo hago tal y como él lo enseñó a mi madre. Mis tías que también fueron educadas por él, lo han reconocido en mis modales y mi persona. Ciertamente algunos rasgos de carácter y cualidades intelectuales también han sido parte de mi herencia sicosomática, aunque francamente creo que mi tío Jor se llevó la mayor tajada. Un hecho curioso es que la gente que me aprecia bien y en los ambientes especialmente de trabajo, curiosamente y de forma espontánea siempre me llaman “Serrano”.
1.2.2 Mi tía Carmen
Carmen Serrano Ramos (*042.5), durante mi infancia, la persona más cercana a mi mamá, después de mi abuela y del tío Jor. Mi tía Carmen es realmente esa parte ancestral de la familia que siempre estuvo con nosotros caminando a nuestro lado dentro de su particular estilo de vida.
Nació en 1909 Fue la última en casarse y lo hizo con Don Adrián Esqueda Bañuelos, el 29 de mayo de 1935 ella de 26 años y el de 34, muchos años después ellos fueron los padrinos de velación de mis papás. Adrián era un hombre muy robusto y elegante, joyero de profesión y murió joven, de un paro cardiaco el 2 de septiembre de 1954, justo dos meses antes de que yo naciera.
La tía Carmen fue secretaria en la “Papelera Abastecedora Nacional S.A.”, al casarse dejó de trabajar. Cuando enviudó, a los 20 años de casada, regresó a su puesto en el trabajo, vio pasar a tres generaciones en la Compañía y no quería dejar de trabajar. A sus 80 años (jamás declarados) aún tenía arrestos para manejar sola su coche, y viajar en él hasta la ciudad de Puebla cada ocho días... Fanática de sus discos, en el tocadiscos de su casa conocí: boleros, danzones, mambos, música ranchera, a Javier Solís, Juan Gabriel, a José José y escuché a muchos más.
Domingo a domingo íbamos a su casa, en una vecindad de las calles de José Joaquín de Herrera, en la parte vieja del centro que colinda con la Colonia Morelos, y ahí nos ofrecía siempre un refresco, dulces, galletas, a veces palomitas, etc. Me fascinaba ayudarle, limpiaba sus juguetitos de la sala, o la ayudaba a barrer. Ella me llevó algunas veces a Puebla en su flamante Renault “gordini” de tres velocidades... Jamás dejó de presentarse en mi casa un día del Santo o cumpleaños, siempre me daba mi domingo, mis regalos y sobre todo un cariño muy especial.
Después del Sismo del 85, pidió autorización a mi tio Manuel García para fincar en el traspatio de su casa ubicada en las calle de Quemada, en Narvarte, un pequeño departamentito donde vivía haciéndose compañía con su hermana. Aproximadamente en el año 2005, la tercera y última esposa de Manuelito, Liz, decidió reorganizar la vida de sus suegros, esto implicaba vender la casa de la colonia Narvarte y enviar a los abuelos a un pequeño departamento que se adquirió para este fin en el conjunto Lomas de Sotelo… que en realidad estaba mucho más cercano a la casa que ellos ocupaban en la colonia Irrigación, esto “forzó” la circunstancias para que la tía Carmen tuviera que abandonar la vivienda que se había construido dentro de la propiedad de Narvarte, cabe señalar que esa construcción se había hecho con sus propios recursos y con la plena autorización de su hermana y su cuñado, pero, ante esta nueva perspectiva, se vio forzada a ingresar a un asilo. Mi mamá a pesar de estar en su convento, estuvo viendo opciones y los trámites necesarios para poder efectuar el ingreso. El asilo elegido fue el Hogar de Ancianos de Santa María de Guadalupe, sito en la cerrada de Calvario 10, muy cerca del convento donde vive mi mamá y de la Basílica de Guadalupe. Mi tía para ingresar al asilo se preparó muy bien, además de sus efectos personales, antes de ingresar quiso pasar al salón de belleza y se compró ropa nueva, para estrenar todo en ese día.
En varias ocasiones tuvimos la oportunidad no solo de visitar el asilo, sino que de pedir que ella saliera para pasar el dia con nosotros, la llevábamos de compras, al salon de belleza, y pasábamos un día muy agradable, tenía una memoria portentosa, y muy buen humor, desgraciadamente hubo una serie de eventos que ella nunca supo, porque no quisimos que ella se enterara, como la muerte de su hermana y la de su sobrino Manuelito
La tía Carmen fue ingresada a un asilo donde murió en abril de 2009. Falleció a los 103 años de edad.
1.2.3 Mi tía Chelo
La tia Chelo, María del Consuelo Escolástica Serrano Ramos (*042.4),
Nació el 11 de febrero en 1903 fue bautizada el 12 de marzo casó muy jovencilla con un hombre inquieto y talentoso... Mi abuelo tuvo que conceder la mano de su hermana ante las circunstancias forzadas por la naturaleza biológica del fruto de su amor... sin embargo, Don Jesús, como jefe de familia exigió un largo año de noviazgo rigurosamente supervisado. El afortunado cuñado era mi tío Manuel García Monraz,
Mi tío Manuel es un verdadero personaje de novela: habiendo nacido en Guadalajara, vecino de infancia de “la doña”, María Félix, vino a la Capital a estudiar y sin abandonar estudios conoció todos los empleos que un estudiante de Derecho puede realizar, fue maestro de Historia y Geografía, e inclusive repartidor en bicicleta… Al llegar a la edad de su servicio militar se alistó en la armada para aprender a pilotear aviones, y fue transferido a los Estados Unidos con este mismo objetivo; estalló la guerra y tuvo que adoptar la nacionalidad americana para terminar de alistarse como piloto e ir a pelear con los aliados a bordo de naves de combate americanas en los tiempos en que un avión no tenía más aparatos que un motor una hélice y unos alerones.
Después de la guerra volvió a México y fue uno de los primeros en hacer vuelos comerciales surcando el océano. Su licencia de piloto civil fue la 006. Se dice que realizó como capitán, el primer vuelo comercial de CMA entre México y Europa.
Aprovechó los viajes para ilustrarse. Ya en edad madura, cursó la carrera Diplomática, tuvo una gran pasión por la Historia y se distinguió por sus méritos profesionales en esta materia. Murió por su propia voluntad, apretando el gatillo de una cuarenta y cinco bajo su paladar, cuando sintió que ya era un problema para sus familiares, el 27 de enero de 2006.
El único hijo de esa feliz pareja fue “Manuelito” (García Serrano), del que mos ocuparemos más adelante.
1.2.4 La tía Lolita
La tía Lolita, María de los Dolores Serrano Ramos (*042.3), nació el dia 18 de Septiembre de 1905, cuando se casó fue a vivir a Puebla, con su esposo, el tío Roberto José Delgadillo, originario de San Luis, él era tapicero de oficio, y trabajó la vida entera al igual que varios de sus hijos en el Ferrocarril, “Los de Puebla” eran nuestra familia alejada, no por la sangre sino por la distancia: Roberto, Javier, Adrián, Natalia, Chelo, Josefina y Graciela... La lejanía física marcó bastante la distancia, pero en nuestro corazón siempre estaban presentes, sobre todo a través de las pláticas y noticias de mi tía Carmen.
1.2.5 la tia Challo
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| Rosario Molina |
Me refiero a la esposa de mi tio Manuel Serrano, hermano de mi abuelo; la señora Rosario Molina que desde que tuve ocho dias de nacido, nos ofreció el servicio de ser mi niñera, así, se convirtió en mi tercera madre. Ella nació en Colima y estudió también para telegrafista. Mas adelante me refiero a ella más ampliamente.
1.3 mi tío Jor (*031.1)
La figura masculina paterna fue en mi infancia por supuesto la de mi “TIO JOR” Dr. Phil. Jorge Alberto Serrano Moreno, también nacido en esta ciudad, y precisamente en la misma fecha que yo, pero de 1928, consagrado a la Vida Religiosa Marista, vivía en aquel entonces (durante toda mi infancia) en el inmueble que fuera por más de 30 años el “Internado México”, en Huipulco, Tlalpan, (hoy Colegio México Acoxpa Bachillerato)
En ese entonces daba clases de Biología, Física, Química y Matemáticas, y se destacaba por su pasión por el fut bol; 16 veces estuvo enyesado por motivos deportivos, asimismo era buen clavadista, su menudo cuerpo siempre afectado por enfermedades entre las que destacaba “el estómago” y “los nervios”, ocultaba a un excelente deportista, hacedor de hazañas increíbles en casi todos los deportes. Se caracterizaba por su afición a la música clásica y a tocar piano y órgano, su pasatiempo favorito era el ajedrez y la lectura de novelas de Agatha Christie.
Su plática, aunque bastante reservada, siempre era amena e interesante, yo diría que apasionante. Para mí siempre tenía acertijos, problemas de matemáticas, adivinanzas, juegos geométricos, historias y chistes adecuados a mi edad, me enseñaba palabras y frases en francés, en latín, en griego, adivinanzas, tocábamos la armónica o me ponía a chiflar las melodías de Mozart que el interpretaba al piano, me enseñó a jugar ajedrez cuando tenía 5 años, damas chinas, y el inolvidable 7 mágico. Resultaba un personaje tan extraordinario que era casi imposible alcanzarlo, tocarlo o al menos imitarlo, y sin embargo yo era el otro Jor, el Jor Chico... y él aunque viviera lejos, era mi ejemplo de vida y la ilusión de mi vida, y de alguna manera debía emularlo.
Estudió la primaria en el Francés Morelos, en la calle de Artes, precisamente cuando era alumno, se desató la persecución, pero pocos años después en el 37, se incorporó el Morelos al sistema oficial (dejando la clandestinidad gracias a las gestiones de don Eugenio Cenoz), cambiando de nombre a Colegio México y mudándose a las calles de Jalapa, al siguiente año pasó a las calles de Mérida 50.
Después de terminar su primaria 1940 ingresó a Tlalpan en el 41, para iniciar sus estudios como hermano marista en lo que era el equivalente a la secundaria-normal. En 1942 todos los estudiantes de la casa de Tlalpan pasaron a Querétaro, para ocupar el viejo Molino de San Antonio, que había sido adquirido para este fin, el cual tuvieron ellos mismos, los jóvenes estudiantes, que acondicionar. En cuanto a estudios académicos, iniciaron allá la normal primaria con la apertura de la Escuela Normal Queretana.
En esta foto los juniores en Querétaro, en el 42, demasiadas caras reconocidas
Fue enviado a México con motivo del deceso de su padre y asignado al Internado México que estaba por ser inaugurado.
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| primera comunidad del Internado México |
Aprovechando vacaciones escolares, al igual que muchos otros compañeros, estudió la Normal Superior para poder dar las materias de Química, Física y Biología… Su expediente fue extraviado oficiosamente por la SEP, después de muchos años de búsqueda y cuando comprendió que era imposible recuperar su documentación como normalista (debido a que fue descubierto su carácter como religioso y desaparecido intencionalmente) decidió estudiar bachillerato en el CUM y posteriormente Filosofía en la UIA que recién acababa de iniciar actividades.
Al terminar su licenciatura en la Ibero se fue a cursar postgrado al Instituto Católico de París, en el 68 y a su regreso obtuvo el primer Doctorado en esta disciplina, por la Universidad Iberoamericana, llegó a publicar más de 30 títulos de libros de Filosofía, algunos de los cuales sirven como texto en nivel preparatoria y profesional. Fue profesor de Filosofía en casi todas las universidades importantes de la Ciudad de México, impartió clases desde nivel primara hasta en doctorados. Se caracterizó por tener siempre como meta fundamental el cuidado y la formación de sus alumnos. Al final de su vida estudió un “post-doctorado”... para poder dirigir sin cortapisas las tesis de los aspirantes a doctores en Filosofía. Llegó a representar a México en diversas simposia internacionales.
En 1978, habiendo abandonado el instituto de los hermanos maristas contrajo nupcias con la señora Hortensia Zamudio, después de que ella se divorció de su esposo y que ambos obtuvieron las autorizaciones necesarias, Jorge no abandonó la cátedra en la Iberoamericana, y Hortensia, se veía obligada a viajar continuamente a la ciudad de Morelia, para ver a sus familiares mayores y a sus hijos. De esa manera se combinaban las expectativas académicas de Serrano con las exigencias de la familia.
Sin embargo, cada vez más, era indispensable la presencia y permanencia de Hortensia en la ciudad de Morelia, por lo cual ella se fue a vivir allá, se invirtieron las funciones y Jorge viajaba cada vez más a la ciudad de los ates, lo cual se volvió una rutina muy pesada para ambos. Hasta que llegó el momento en que ambos tomaron la decisión de mudarse a Morelia.
El problema no era el alojamiento ni la cuestión económica, porque hasta ese momento, no había habido problemas graves de salud y existía una gran estabilidad financiera en la familia, pero, la problemática se comenzó a presentar al descubrir que en la colonial ciudad donde vio la luz el Siervo de la Nación, no había un campo de acción correspondiente a la infatigable actividad del profesor Serrano. Fue muy difícil para él adaptarse a un ritmo de vida totalmente diferente al que él acostumbraba tener en la vertiginosa ciudad de México. El ambiente cultural y académico de la ciudad de Morelia era totalmente distinto, y fue verdaderamente complicado para él lograr encontrar una estabilidad productiva.
A esta tremenda privación de su hábitat natural, dejando el centro de una de la universidades más importantes del país y en una de las ciudades más poblada del mundo, para venir a enclaustrarse en una hermosa jaula de oropel en una ciudad tradicionalmente conservadora y provinciana. Se agrega el fraude del que fue objeto por parte de uno de sus mejores amigos, quien a base de engaños, habiéndole pedido una interesante suma de dinero, jamás se lo regresó. Jorge a pesar de ser una persona muy inteligente, nunca imaginó que fuera posible una maquinación de esta naturaleza. El confiaba que con ese dinero había logrado asegurar de una manera honrosa, los últimos años de su vida, pero al ver desaparecer este patrimonio, su inquietud y su angustia repercutieron en diversos estadíos de desesperación y de tristeza.
En la medida que disminuyeron sus cátedras y su reserva monetaria, la vida se le fue angustiando, y poco a poco empezó a entrar en un proceso de deterioro interior que terminó por dañar seriamente su organización mental. Al principio fueron una serie de acciones cómicas o ilógicas, y la pérdida de la memoria inmediata, una pérdida de memoria que lo llevaba a vivir situaciones muy complejas, ya que la alternancia entre los estados de lucidez y de pérdida de control, fueron más recurrentes cada vez. Murió el dia 23 de enero de 2014 en Morelia.
Capítulo 2 antecedentes paternos
2 Mi PAPA y su familia
Cuando yo nací, papá y mamá vivían separados, ella había salido de la casa donde vivía con él, en la colonia Moctezuma, esto ocurrió unos días después de que se había confirmado la noticia de que yo venía en camino en su vientre, por eso María Estela regresó a casa de su mamá. Rodolfo decidió tomar con calma el asunto y a pesar de que buscó a Estela dos o tres veces, no se enteró de mi nacimiento sino mucho tiempo después. Su familia siempre me dio mi lugar, y su cariño.
2.1. mi abuelo Basilio Aurelio Guzmán Vargas (*040)
Nació en el año 1900, hijo de don Rafael Guzmán Orozco (*050) y doña Francisca Vargas Molina (*051), probablemente en el pueblo de Las Veredas, Municipio de Pénjamo, en Guanajuato… desde joven fue un hombre muy industrioso y comprometido con la tierra y con los asuntos comunales y del ejido. Se dice que tenía mucha capacidad para encontrar pacíficamente la solución a los problemas de la comunidad, lo que le acarreó grandes envidias y enemistades.
Las rencillas familiares cobraban en aquellas tierras en ese entonces centenares de vidas inocentes, en medio la ignorancia y la ambición donde solo la ley del más hábil con las armas dominaba. Vivía con su mujer Adelaida Ramos(*041), y era padre de Rodolfo de seis años y Gustavo de dos, Gustavo (*030.2) fue registrado en Numarán el dia 9 de agosto de 1933, habiendo nacido el dia 1 de ese mismo mes. Esperaban a su tercer hijo (que sería mi tia Alicia Guzmán (*030.1)) cuando el 14 de enero de 1935 en una emboscada en el rancho Los Arroyuelos, perteneciente al municipio de Penjamillo fue arteramente balaceado por asesinos a sueldo. cuando defendía los derechos comunales sobre algunas tierras.
La muerte en esas condiciones dejó, no solo el dolor, sino una situación de grave vulnerabilidad a esa familia formada por mi abuela y mi papá… que cuidaban del pequeño Gustavito… el alumbramiento próxmo de la señora, complicaba más la situación. Lo primero que hizo mi abuela fue abandonar ese pueblo y buscar ayuda con familiares… dos familias cercanas sufrieron esta misma suerte, es decir que sus jefes de familia también fueron asesinados, por lo que las tres mujeres viudas fueron a pedir ayuda al cura de la Piedad, era más lógico que se hubieran acercado al cura de Pénjamo o san Francisco del Rincón, que era más cercano y en cuyos pueblos vivía toda la familia, pero era mucho más riesgoso, por ello, trataron de poner tierra de por medio y acudieron a la parroquia de la Piedad. Allá el cura les dio asilo a las tres familias y les proporcionó un cuarto en la parte trasera de la iglesia, en lo que ellas lograran reacomodar sus vidas…
Por supuesto este trauma familiar acompañó siempre a cada uno de los miembros de la familia… Adelaida quedó totalmente desamparada y a merced de cualquier abuso, pero no solo eso, sino que esperando al nacimiento que derivó en el alumbramiento de la pequeña hermosa hija sin padre… Alicia. Eran tres boquitas que alimentar y sin contar, definitivamente con el apoyo del marido… y lejos de la familia y del terruño, Rodolfo se crió sabiendo que era el responsable de su hermano y de su hermana, y sabía que no había nada más sagrado en la vida que proteger a su madre mantenerla y ayudarla en todo. Gustavo se desarrolló como un dependiente del hermano mayor, al que nunca podría alcanzar ni superar, y considerándose como una carga… esto se tradujo en su carácter taciturno y esquivo… Alicia a pesar de no tener nunca el apoyo y la presencia de su padre, era una mujer muy brillante, que supo salir adelante, ver por su madre, organizar a sus hermanos y formar su propia familia. Rodolfo siempre fue la sombra del padre que normalmente estaba ausente, pero ella se las arreglaba para dar su lugar en primer lugar a su madre, y recibir la ayuda de Rodolfo, sin descuidar a Gustavo. A pesar de ser la menor, fue siempre el mayor apoyo para su madre y sus hermanos, y posteriormente fue una excelente madre.
2.2. Rodolfo Cirineo Guzmán Ramos
Nació don Rodolfo Guzmán Ramos (*030) en Pénjamo Guanajuato, en un poblado denominado Las Veredas, el 1 de Noviembre de 1929, sus padres fueron Basilio Aurelio Guzmán y Aldelaida Ramos Navarro. Su vida se desenvuelve como una película de aventuras en medio de un sinnúmero de emociones
Destacan en su vida su gran tenacidad, su suerte extraordinaria, su violencia y brutalidad para imponer su voluntad a cualquier costo, el altísimo concepto de sí mismo, narcisismo exacerbante. Su lema único es “ no te comprometas, elude cualquier tipo de compromiso” que es el principal mecanismo de defensa para su propia supervivencia.
En una palabra, en ocasiones era un insoportable macho mexicano, carente de sensatez y capacidad de compromiso, favorecido por la suerte con un físico atractivo e imponente y una riqueza nada despreciable y una inteligencia intuitiva, bronca y directa pero en ocasiones, por gracia de Dios, él era el mejor padre, amigo y compañero del mundo, sensible y preocupado por asumir su papel providente, agradable y extraordinariamente cálido y humano.
2.2.1 la infancia de Rodolfo LAS VEREDAS, PÉNJAMO
Su más tierna infancia (hasta antes de los seis años) se desarrolla al lado de sus padres, él era el hermano mayor, y con mucha frecuencia acompañaba a su papá, el día que fue emboscado y muerto por un grupo de pistoleros, por un verdadero milagro no lo acompañaba... Muerto su padre, su madre y sus hermanitos fueron a vivir la casa de uno de los abuelos y luego a un cuarto en la parte trasera de un curato, refugiándose de esta manera en un hogar integrado por una veintena de primos huérfanos y tres tias viudas, con los cuales en corto tiempo tuvo grandes dificultades, por lo que el joven Rodolfo decidió ir a buscar suerte a la Ciudad de México, sin más armas que su procaz y silvestre intrepidez y sus estudios de tercer año de primaria en una escuela rural, donde lo expulsaron por poner espinas en el asiento de la profesora.
Fueron sus abuelos, Rafael Guzmán Orozco (*050) por parte de Padre y Amador Ramos Ramos (*052), por parte de madre, los dos pilares más vetustos en cuya imagen, de manera casi obsesiva él cimentó los principios básicos de la vida. Parece ser que el bisabuelo Rafael era un hombre muy industrioso, que llegó a construir un molino de harina en su rancho... curtía cuero, sabía hilar y fabricar cerámica... Se había consolidado el respeto comunitario desde jovencillo, asesinando a mansalva un tipo que siempre le decía al pasar “adiós perro de casas grandes...”, un día se bajó del caballo y le corto el cuello al tipo con una navaja, la solidaridad familiar se manifestó en ese momento, ya que todos y cada uno de sus hijos, mis tíos , consumaron el crimen, empleando para ello sus respectivas navajas de campo asumiendo de esa manera la responsabilidad civil correspondiente como en Fuente Ovejuna...
Ese fue el cimiento que marcó la pauta de su conducta y su moralidad. Más tarde un grupo de Guzmanes se sortearían la venganza de mi abuelo Aurelio, y así de generación en generación, la vendeta seguiría tal vez hasta nuestros días.
Hablando del bisabuelo Rafael, tenía una recua de más de 150 burros con los cuales mantenía comercio hasta la costa de Guerrero, hizo introducir una espuela de ferrocarril dentro de su propiedad y utilizaba una caída de agua del río para mover su molino, según Rodolfo, hizo instalar un generador de energía eléctrica.
Su otro abuelo, del lado de los Ramos, Amador, era también industrioso, responsable y trabajador pero además lo favorecía la suerte, al excavar para construir una fosa séptica en su patio, encontró una olla llena de monedas de oro.
Rodolfo le robaba dinero a un abuelo para llevárselo al otro, y eso le valió que cuando el primero murió, el otro pudo mantener a su familia. La muerte de los dos abuelos le obligó a irse a vivir definitivamente a Ciudad de México.
2.2.2 la adolescencia y juventud de Rodolfo, CIUDAD DE MEXICO
Abandona ese hogar, en donde se habían tres familias de huérfanos y viaja a la ciudad, calculo yo que entre 1938 y 1941. Conoce en México todas las formas de pobreza y de miseria, sin embargo, nunca se doblegó ante la calamidad, al contrario se sobrepuso buscando a brazo partido obtener siempre una situación ventajosa de su condición.
En una de las primeras casas donde lo hospedaron, descubre cómo la esposa del hombre que le había dado alojamiento, le es infiel a su marido y además es una situación hecha costumbre, hecho que lo trauma definitivamente para toda la vida, creando una psicosis de misoginia de la que nunca podrá liberase . Para Rodolfo, siempre tiene la idea subconsciente de que todas las mujeres son iguales y no son capaces de ser fieles…
Dentro del submundo donde se desarrolla, las mujeres que conoce y trata en su adolescencia, son por lo general prostitutas o gente sin principios, por lo cual introyecta un esquema existencial comercial en el que todo en la vida se traduce a ganar o perder, engañar o ser engañado, apantallar o ser vituperado, comprar, poseer y dominar a cualquier precio, incluso la voluntad ajena. Sexo, poder y dinero son la única moneda y se confunden entre sí dentro de su inocente naturaleza campirana.
En la ciudad ( y en esas condiciones) no existen los valores, no existe la ética, no existe la religión ni la moral, sino la ley del más fuerte, del más ”vivo”, del más rápido y del más poderoso. Vive en un mundo totalmente hostil y traumatizante, la gente trata de abusar de él en todos sentidos. El amor es una quimera, el escaso respeto que le merecen algunas personas siempre resulta corrompido por situaciones viles de engaño y violencia. Fue graduado en la Universidad de la Vida, como él mismo decía, a base de dolor, pena y sacrificio, sin opción a segundas vueltas ni exámenes extraordinarios.
Seguramente la mayor aportación de instrucción básica la recibió de su noviecita Estela, mi mamá, pese a que él jamás lo haya reconocido y aceptado, yo doy fe, porque desde la manara de razonar para hacer las operaciones aritméticas más elementales, la forma de la letra, la firma, la manera de rezar oraciones, y muchos estilos modismos y vicios de pensamiento, son comunes con mi mamá, además ella también me enseñaba a mí de la misma manera... aunque definitivamente yo modifiqué en mis hábitos las costumbres, a Estela antes de terminar la primaria... y curiosamente, de manera casi fantasmagórica, ahora que soy mayor, cuando veía escribir o razonar a mi papá, asaltaba mi memoria un resabio de aquellos años de infancia.
La siguiente bocanada de educación la recibió en su servicio militar, ya que le tocó bolita negra, con lo cual tuvo que ir a sus 18 años a Cuernavaca a “marchar” durante todo un año a cumplir con este patriótico deber, experiencia que le sirvió para añadir a su vida los principios de lealtad, tenacidad y carácter. Se forjó como un hombre de bien, responsable valiente y formal, quizá un poco tramposo, pero definitivamente tenaz y recto, para alcanzar sus objetivos y metas.
2.2.3 la juventud de Rodolfo, DON JORGE
Sin embargo, la mayor experiencia "en a universidad de la calle" que le cambió de su vida la constituyó Don Jorge, su patrón. Mi papá se ocupaba de dia como cobrador en un camión de pasajeros, como mecánico y en la noche en una cantina, ayudando a asustar a los borrachos para pagar las cuentas y sirviendo como personal de seguridad. En un pleito de cantina, en donde el encargado del negocio, un tal señor Enrique, le había sugerido que se le acercara a “aquel hombre que se encontraba solo”, se inició una balacera y Rodolfo tuvo que intervenir y ayudó a salvar vida a este extraño personaje. Unos cuantos días después unos hombres pulcros, impresionantemente corpulentos, con cara de pocas amistades y actitudes misteriosas se bajan de una limosina y lo invitan a acercarse; en su interior se encontraba aquel señor al que él había defendido, quien le ofrece una tarjeta para que lo fuera a visitar...
El misterioso personaje resulta ser uno de los hombres más
acaudalados. que haya tenido la historia del país, Don Jorge (Pasquel
Casanueva) fue un hombre que nació en 1907 en el estado de Veracruz, hijo de un
gran empresario que tenía plantaciones de tabaco y se dedicaba a la fabricación
de puros y cigarros. En su juventud pretendió entrar a la política, pero el
mismo General Calles puso obstáculos para vetarlo como político, ya que él acabó
por casarse con la hija del presidente, pero en la administración de Alemán se
convirtió en “dedito pequeño” del señor presidente en turno, hacía trabajo aduanal,
exportaba gasolina, tabaco y licores, tenía en su haber entre muchas otros
detalles, arsenales de joyas, armas, licores y otros bienes, decenas de cadillacs..
tenía fábricas, y comercios de todos tipos y residencias en diversos estados de
la República. En su vida sentimental según la prensa, figuraban varias de las
divas del momento, entre ellas una de sus más grandes y preciadas conquistas
fue la propia “doña” María Félix, para la que construyó una de las más bellas y
bonitas mansiones en una de sus enormes propiedades, en la cual mandó construir
un enorme mural diseñdo por el propio Diego Rivera y realizado por varios de
sus discípulos.
Pero su más grande debilidad era su pasión por el Base Ball, no solo fue dueño de varios equipos, sino que fue presidente de la liga mexicana (LMBB) y promotor de este deporte a nivel internacional, intentó que la liga mexicana fuera reconocida a nivel mundial y para ello contrataba para los equipos nacionales a los más grandes peloteros del momento, en esa época dominada por la guerra mundial, los mejores beisbolistas norteamericanos eran requeridos por el ejército para ir a pelear, por lo que don Jorge aprovechaba para hacerles increíbles ofertas de trabajo en los equipos nacionales, fue uno de los entusiastas empresarios que financiaron la construcción del Parque Delta, y se dice que para castigar al equipo que logró vencer a sus “rayados del Veracruz”, compró al equipo, le cambió la directiva, los reubicó, y lo rebautizó como los "diablos rojos"…
Don Jorge logra que Rodolfo se sienta feliz, tal y como aquel niño soñó un día al salir de su pueblo natal: bien vestido, bien calzado, bien peinado, “de pura parada” frecuentando los lugares más exclusivos y rodeados de la gente más refinada y aristocrática, Don Jorge le enseña a distinguir la falsedad y la doble intención de la gente, y lo que es más importante: lo hace sentirse verdaderamente importante, porque le confía un sinnúmero de tareas, a veces inexplicables, pero que siempre se debían de cumplir con denodada precisión.
Conoce Rodolfo las principales ciudades del País e incluso diversos puntos del extranjero, se conecta con todo el mundo del comercio, la política y de la seguridad policiaca, aprende a negociar, a vestir, a trabajar como trabajan los magnates y a vivir como Dios manda ( y además él sólo es el mensajero, el encargado o el ayudante, no tiene más responsabilidad que hacer “lo que le diga el patrón”…
Aprovecha hasta las más mínimas oportunidades para aprender, crecer y ser alguien. Obtiene el reconocimiento y el apoyo incondicional de Don Jorge, sin embargo, este muere trágicamente en un accidente aéreo, tratando de pilotear uno de sus aviones particulares, según se supone, en perfecto estado de drogadicción. El destino le vuelve la cara brevemente, en especial cuando el hermano de Don Jorge emite un exhorto judicial para boletinar a todo el personal que servía al difunto, tal que nadie pueda usufructuar las prerrogativas que le otorgaba a gente como él, por haber estado a su servicio. Publican en el periódico la foto de Rodolfo para que nadie haga ningún trato o negocio relativo a los Pasquel, con él.
2.2.4 la madurez de Rodolfo, después de Don Jorge
Sin embargo esto no merma su buena estrella, viaja a Acapulco y de pronto lo vemos convertido durante varios años en un hotelero prominente a cargo de su propio negocio. Aparentemente asesina en un pleito en su propio bar, a un hombre y tiene que esconder el cadáver de su víctima con sus propios medios (y gracias a la ayuda de una mujer, doña Julieta), por lo que regresa a México fastidiado del ritmo de vida que llevaba. Toda la gente que lo conoció con Don Jorge y que ahora ha mejorado su condición, le brinda ayuda.
Convierte la vieja tortillería manual de su mamá Adelita, por medio de una máquina, en una tortilladora automática, y después Inicia el negocio de los molinos convirtiendo un sitio donde se cocían a mano las tortillas, en una pequeña tortilladora, monta su primer molino también en su casa, en la propia colonia Moctezuma, después empieza a expandirse, y en pocos años cuenta ya con varios molinos: El Popito, El Volcán y Tlaltelolco y una buena cantidad de tortilladoras (mas de treinta). Además se convierte en el gran distribuidor de las máquinas tortilladoras de Verastegui y Celorio en todo el país.
En Ciudad Nezahualcóyotl se convierte en pionero de la industria del maíz, adaptando un tractor agrícola como fuerza motriz de su propio molino, cabe señalar que al motor de dicho tractor se le hacía trabajar con gas... Si un equipo requería 3 caballos de potencia, él le colocaba un motor de 10, para que no se desgastara tanto. En un negocio contiguo a un mercado, donde los vecinos le robaban la energía eléctrica, él mandó instalar dos transformadores en la vía pública, uno para él y otro para todos los demás. En todos sus negocios construía un aljibe gigantesco de 20 ó 30 m3, para nunca padecer la carencia de agua, instalaba además una "salchicha de gas" para evitar los cortes, etc. etcétera.
Su máximo logro fue equipar un molino como planta industrial, esto es, automatizando a base de tolvas, cangilones, bombas y equipo de control eléctrico, todas las operaciones, de tal manera que se requería tan solo de un par de encargados para efectuar la producción de 15,000 kgs de masa al día. Con objeto de no pagar el mantenimiento de su equipo de repartición, regalaba camionetas a sus clientes más importantes, con la única condición de que ellos se hicieran cargo de su mantenimiento y pagaran la gasolina. Jamás economizaba en mejoras para el negocio, no obstante se valía de todos los medios para abatir los costos en pagos, impuestos y salarios.
Rodolfo Guzmán se convierte así en un importante industrial molinero reconocido en el medio, en la Ciudad y en el Estado de México, maneja tres o cuatro molinos y una o dos veintenas de tortilladoras, tiene además otros negocios, entre los que destaca un estudio fotográfico, una pulquería “La Chuparrosa”, acciones como socio de “Guanos y Fertilizantes”, y una importante participación en la labor periodística, instala en su casa de Cd. Nezahualcóyotl un aparato de TELEX, y se involucra con diversos periodistas y agencias de noticias (Word Press) lo que le permite cobrar regalías ante las diversas instancias de gobierno por concepto de difusión de información oficialista.
Desde ese bastión se proyecta como líder nato dentro de diversas organizaciones: la ANPAC, Asociación Nacional de Periodistas, la CRAS, Central Revolucionaria de Acción Social, dependiente del sector popular del PRI, el PARM en Neza, financiado por el propio Prigobierno para simular la existencia de una oposición democrática
El clímax de esta carrera ocurre cuando es propuesto como precandidato del PRI para la presidencia municipal de Neza. El propio gobernador del Estado de México lo había designado; los regalos, el dinero, las invitaciones y las manifestaciones de apoyo crecen de manera incontenible y desmesurada, sin embargo, el terror se apodera de él y opta por renunciar hábilmente antes de involucrarse más, sin demérito de su prestigio y ascendencia política en la comunidad.
2.2.5 la jubilación de Rodolfo, el proyecto de Villas
Conforme pasó el tiempo y el estilo de vida se fue mejorando, las expectativas de un auténtico y oportuno descanso se fueron acrecentando. El siempre había soñado con regresar a su tierra, el estado de Guanajuato, y probablemente tener algo así como un rancho, rodeado de vegetación y al margen de la violencia citadina, a la vez, tampoco deseaba renunciar a la actividad, ni a las comodidades que ofrecía la gran urbe.
En ese entonces ya vivía establecido en la colonia Roma, al lado de su señora, Mari y mis dos hermanos Marilú y Rafael. Durante los periodos vacacionales visitaba su terruño, Guanajuato, quizá en busca de alguna oportunidad que le permitiera cristalizar su sueño.
Un buen día me invitó y fuimos específicamente en plan de trabajo, con la intención de encontrar algún terreno o casa en venta en el estado de Guanajuato. Encontramos así el terreno de Villas de Irapuato. Después de una excelente negociación, pensó inmediatamente en construir.
No obstante yo había llegado a desarrollar un ante-proyecto para la construcción de esta obra, y efectuado el levantamiento topográfico, por motivos ajenos a mi voluntad me alejé por espacio de un año de la casa, tiempo suficiente para que él fincara una hermosísima residencia en una de las zonas más exclusivas de la Ciudad de Irapuato, con base en un proyecto realizado por un Arquitecto del lugar.
Por aquellos días Marilú, mi hermana, terminó la preparatoria, hicimos diversos intentos para que ingresara a las universidades de la Ciudad de México, sin embargo no fue sino en la Universidad Quetzalcóatl, con sede en Irapuato donde finalmente se inscribió. Lo anterior la hizo venir a radicarse sola, en una casa de huéspedes en esa ciudad, y violentó a mi padre para agilizar la construcción de la casa con el propósito de mudarse a la provincia con toda su familia a la brevedad posible. No se había terminado de construir cuando Marilú se mudó a la finca, aún estando en obra negra. Durante dos años y medio, Rodolfo iba a Irapuato cada fin de semana y veía la construcción de la casa y a su hija.
Cuando yo volví a frecuentarlos, la casa estaba terminándose y prácticamente sólo faltaban los acabados. Finalmente se mudaron a Villas, Rodolfo, María y Rafael, abandonando la casa de las calles de Chihuahua en la colonia Roma. Entonces Rodolfo comenzó a viajar a México cada ocho días de manera análoga al tiempo de la construcción, pero en sentido inverso. Concentró prácticamente todos sus negocios en el molino-planta de Neza, y comenzó a abandonar todos los demás quehaceres en la Ciudad de México.
La casa de Villas ocupaba un terreno de 1801 m2 y situado sobre una ladera en una de las zonas más codiciadas del Fraccionamiento, por su vista hacia la lontananza; la construcción se desplantaba a base de medios niveles ligados por una escalera central, en una superficie total construida de 600 m2 aproximadamente en tres plantas. Los acabados eran de semilujo, y los muebles y cortinajes responden al propósito de la construcción. Esta casa representó para Rodolfo y su familia el mayor símbolo del triunfo y de la posición social adquirida,
Era indispensable el uso del automovil, por lo que en este caso contaba con dos o tres vehículos, a saber uno de lujo y otros menos impresionantes. Era indispensable contar con servidumbre, es indispensable contar con personal especializado para la jardinería, se requiere porteros automáticos para evitar asaltos y accidentes, se requiere el uso de antena parabólica para poder ver la televisión, es indispensable el teléfono, etc. sin embargo, Rodolfo ha logrado la síntesis perfecta para su ideal de vida: está en la provincia y cuenta con todas las comodidades de la gran urbe, ha encontrado negocios y ocupaciones que le sirven como distracción y puede vivir en un ambiente sano y respetable, sereno y digno, que da estabiliad, prestigio y a la vez constituye en sí un patrimonio familiar.
2.2.6 las mujeres en la vida de Rodolfo
Pocas son las cosas que un hijo puede saber con precisión al respecto de este renglón en la vida de su padre, sin embargo, existen diversos personajes que aparecen en los tradicionales relatos familiares, historias, comentarios y en fin, un cúmulo de anécdotas que a continuación trato de describir.
Parece ser que una de las primeras novias fue una de sus primas que vivía en el pueblo de las Veredas, Ma de Jesús, a quien frecuentaba cuando regresaba a su pueblo, viviendo en la Capital. Con ella tuvo a Mireya y a Teresa, La primera es mayor que yo cinco años, la segunda es un poco menor, ambos. Teresa y mi papá niegan su relación paterno filial, sin embargo, Teresa y yo confrontamos muchos rasgos hereditarios cuando nos conocimos. (Teresa sí cuenta con el apellido Guzmán en su acta)
Existe un acta de matrimonio con Julia Cruz González. La Historia de la madre de Rodolfo, mi hermano mayor, fue como sigue, ella era mesera en una fondita del rumbo de Loreto, y era a todas luces la novia del Güero Rodolfo, Un buen día pasó de carrera a visitar a mi abuela Adelita para mostrarle al recién nacido fruto de sus amores... Adelita se conmovió y cuando regresó su hijo le preguntó si estaba consciente de ese hijo y lo mandó a hablar con la susodicha. Así lo hizo Rodolfo, y confirmó que era suyo.
De alguna manera, otro pretendiente de noble corazón acogió a esa buena mujer con todo e hijo, y le ofreció matrimonio a condición de que nunca más volviera a aparecer el Güero en sus vidas. Este hombre se convirtió en un prominente ingeniero Pemex, que a su vez heredó a su hijo adoptivo la carrera, haciendo de él un próspero hombre de bien, avecindado en el estado de Veracruz.
La catastrófica historia de Estela Serrano está relatada en otro capítulo, cabe señalar que para Rodolfo, constituyó el único matrimonio de su vida, Lo respetaba desde lo más profundo de su corazón y siempre creyó que si él se lo propusiera, Estela habría de regresar a él en cualquier momento. Yo constituyo de alguna manera el fruto más excelente de esa relación y una de las fuentes de orgullo y satisfacción que más lo complacen, su preocupación por mí, a su manera y estilo es clara y persistente, y no obstante todas las graves diferencias que nos separan, el lazo de amor que unió en alguna época a mis padres le sigue dando algún sustento importante a mi existencia.
Menciona Rodolfo entre sus viejos amores a una tal Blanca, con la que vivió mucho tiempo precisamente en la colonia Moctezuma, esa mujer tenía una hija llamada Rosa, la cual se crió como hija de mi padre, y cuando llegó mi mamá a esa casa, esta jovencita aún vivía aún ahí, con mi abuela Adelita.
Otra persona que seguramente ocupó un lugar muy importante en la vida afectiva de Rodolfo fue la Profesora María Elena, a la cual favoreció en varias ocasiones, y quien, según lo he podido corroborar personalmente, le infundió un profundo cariño que previve aún sin haber dejado hijos.
Como ocurre en casi todos los casos de nuestra realidad mexicana sería interminable la lista de amores, amistades y aventuras que tiene un hombre como él, atractivo, agradable, afectuoso y delicado con la mujer, extremadamente pulcro y muy seguro de sí mismo, en todas las esferas donde se ha desarrollado y en cada una de las épocas de su vida hubo mujeres que compartieron con él momentos, historias, sueños e ilusiones, desde personajes de la alta sociedad como la Sra Periyacs, hasta gente como la famosa tia Julieta, tortera, a la cual aún le brinda una vieja casa; una de sus últimas secretarias la insufrible Carmelita, terriblemente fea, ignorante, mentirosa y con cierta inclinación a la cleptomanía, y todo tipo de personas.
Cabe mencionar en un lugar muy especial a su ÚLTIMA mujer y que ha jugado el papel de verdadera esposa, comprensiva compañera y fiel amante en el más honroso de los sentidos, la Señora Maria de la Luz Hernández Flores, madre de mis hermanos Mari Luz y Rafael. Nacida en Torreón Coahuila, hija de una modesta familia de comerciantes, vino a la Capital en busca de trabajo y fortuna.
Siendo recepcionista en un consultorio médico conoce a Rodolfo y se deja atraer por él. Ella jura que jamás habría aceptado esa relación de habernos conocido a mi mamá y a mí. Bajo esa seguridad absoluta, se entregó a él, dando a luz a Mariluz. Defiende su posición frente a él en beneficio de su hija tras una dolorosa etapa de crisis.
Después aparecemos en escena Maria Estela y yo... Mi papá quiere que yo sea padrino de la niña. Mi mamá busca para esa niña una casa más digna y educación garantizada. Vienen a vivir a la casa de las calles de Chihuahua en la Colonia Roma.
Con el tiempo, y estando yo ya casado, la relación con mi padre se hace más estrecha y rutinaria, de familia a familia, de casa a casa, y sin intervenir en lo absoluto mi madre, lo cual me permite tener una excelente relación con ella, que sirve de marco y cobijo para esta nueva forma de comunicación, en beneficio de mi hermanita y de mi padre.
Cuando estamos esperando el nacimiento de mi hija Eva, María se embaraza de mi hermano Rafael, quien nace unos meses después de mi niña, Rafa y Eva se ven como hermanos o primos y conviven ampliamente incluso a la fecha así se tratan.
Siempre me ha brindado Doña Mari un lugar muy especial, al lado de mi padre, y pese a las mil y una dificultades que se han presentado accidentalmente, ha sabido sortear la situación de excelente forma. Considero su presencia como una verdadera bendición en particular por el cariño tan profundo y verdadero que le tiene, por ser el padre de sus hijos y porque su lealtad y entusiasmo son el puntal de estos años en la vida de mi padre.
2.3 MIS HERMANOS
2.3.1 RODOLFO (*020.5)
No obstante, mi padre asegura que en diversas ocasiones hemos convivido, nunca fuimos presentados formalmente, y puedo asegurar que no lo conozco, sé de él, y él sabe de mí, Sé que tiene un buen número de hijos y que incluso nietos, que ha sido un gran profesionista, como ingeniero petrolero y sé que quizá algún día podamos conocernos abiertamente y encontrarnos fraternamente.
2.3.2 MIRELLA (*020.4)
Es mi hermana mayor, la conocí cuando comencé a visitar a mi mamá en la casa de la colonia Moctezuma, Ella estaba casada con José, un buen hombre, responsable y trabajador. Tenían tres hijos: Alicia, Araceli y Rodolfo. Mi mamá logró que ellos se unieran en Santo Matrimonio ante la Iglesia. Unos años más tarde mi papá se las ingenió para que Pepe encontrara a otra mujer para que dejara a Mirella.
Alicia (*020.43) es madre soltera y tiene una hermosa niña Jeannette. Por azares del destino se casó una vez, con un hombre de mala cepa, irresponsable y abusivo. Años más tarde llegó a su vida Eleazar quien ha sido su fiel compañero
Araceli (Ara) (*020.41) vive con su marido y sus tres hijos que ya son profesionistas. El marido de Ara era “sparring” para entrenar a los boxeadores de segunda fila… esto enorgullecía a Don Rodolfo que rememoraba sus viejos tiempos, pero acabó por perjudicar las facultades del pobre hombre que vivía de recibir golpes en la cara…
Rodolfo, (*020.42) mi sobrino, tuvo una mujer de nombre María con la que procreó dos hermosísimas niñitas y vive con su madre Mirella.
2.3.3. MARILUZ (*020.1)
Se podría creer que en ocasiones no la trato como a mi hermana sino como a mi hija, de hecho es mi ahijada y en ese sentido siempre la he visto como a una criatura a quien profeso todo mi cariño y atención de hermano mayor.
Cursó su primaria, secundaria y bachillerato en el IPAE, para estudiar su licenciatura se fue a Irapuato, como punta de lanza de la familia. Una temporada se quedaba sola en la casa en construcción, durmiendo con una pistola debajo de la almohada. Estudió en la Universidad Quetzalcóatl la carrera de Psicología, después estudió un posgrado en Guadalajara, a base de viajes relámpago. En el 97 se tituló finalmente de su licenciatura, tuve el honor de ayudarla un poco con la transcripción de su tesis.
En el 78 casó con don Armando Corona, contador público, y tuvieron tres pequeñitas llamdas Astrid Lucia, Celeste y Alma Valeria quienes vinieron a llenar de luz, gozo y paz la casa de Irapuato. A partir de la separación con Armando, y la mayoría de edad de las peuqueñas ellas han hecho su vida independiente
Actualmente Astrid ha contraído matrimonio y tiene un pequeñito de nombre Adrik
Marilú se desarrollaba como profesora en nivel secundaria, encargada de Orientación Vocacional en el Tecnológico de Monterrey, campus Irapuato, atiende pacientes con trastornos de conducta y estaba por crear un centro de atención para refuerzo de aprendizaje para niños con problemas de aprendizaje.
2.3.4 RAFAEL (*020.2)
Rafa, como todos lo conocen, es un joven sano y bastante desarrollado de estatura, su carácter es bastante reservado al menos dentro del ámbito familiar, Gusta de tener muchas amistades y una intensa vida social, pero fuera de la casa. Tiene una excelente conversación y agudeza para plantear sus problemas y puntos de vista. Estudió la carrera de BIOLOGIA
Quizá es de nosotros el que más ha sufrido la “ausencia” de mi padre, dentro de la paradoja de que es el único que ha contado con él fisicamente toda su vida. La diferencia de edades y de mentalidades hacen estragos en esa mente joven y lúcida y existieron serios problemas de comunicación entre ambos.
Capítulo 3 mis CUATRO MAMÁS
3 ¿Quiénes desempeñaron la sagrada misión de ser “mi Madre”?
Viví en mi primera infancia al lado de mi madre, mi abuela y mi tia “Mello”, en contraposición a la imagen paterna, crecí con una fuerte imagen materna compartida con cuatro mujeres. Ciertamente cada una de ellas aportó su propia imagen paterna según sus respectivas experiencias personales. La primera de ellas MARÍA CONCEPCIÓN ESTELA SERRANO MORENO (*031), era en el momento de mi alumbramiento una joven de 24 años; natural de la Ciudad de México, secretaria de oficio, y auxiliar de contabilidad por toda escolaridad, era llamada familiarmente “la Nena”, y a pesar de ser mi madre, así es como yo la nombraba. Ella consciente e inconscientemente traspuso su propia imagen paterna, derivada de su propio padre, don Jesús Cándido. El fue mi padre ausente más presente que Rodolfo, pese a que su partida ocurrió 6 años antes de mi nacimiento. Más adelante relato más de esta historia.
Como Estelita se tenía que ir a trabajar, al igual que mi abuela, mi nana cuidadora y madre sustituta fue la tia ROSARIO MOLINA, tuvo la experiencia de ser esposa de un hombre extraordinario, el hermano de mi abuelo. Es indiscutible que la influencia de los Serano Jesús y Manuel, modelaron de alguna manera a sus respectivas esposas, Chucha y Rosario, y es también indiscutible que esa influencia de imagen paterna recayó sobre mí.
La influencia del lado paterno de mi abuela MARIA DE JESUS MORENO SANCHEZ (*043), es definitivamente la imagen de papá Teodomiro, porque independientemente de las grandes virtudes que heredaron y tuvieron todos sus hermanos y hermanas, tengo la sensación de que ella fue la que con mejores frutos, absorbió los rasgos (y quizá el cariño) de Teodomiro, esa ansia por la lectura, la rectitud, la prudencia y la excelente capacidad y sensibilidad para crear empatía y lazos de amistad, compromiso, seriedad, respeto y amistad. Son rasgos que sin duda me inculcó y trasmitió como la parte paterna de mi legado paterno. Aunque es una atrevida suposición, el nombre de “Milburga”, creo yo que fue por obra y gracia de don Teodomiro, por una parte la fiesta de santa Milburga se celebra el 23 de Febrero, corresponde a una santa inglesa del siglo VI que nadie conoce, perteneciendo a una familia noble, abrazó la vida religiosa y llegó a ser abadesa. Lo interesante es que la fecha de nacimiento asentada en su acta es del día 25, debió ser alguien que conocía la historia de santa Milburga la que haya tomado el nombre de dos días anteriores…la palabra es unión de las voces inglesas mildi, “amable, generoso, entusiasta”, y burg, “protección, seguridad”. La traducción literal es “la generosa protección”. Ó “La dulce protectora” y se dice que la santa tenía una extraña habilidad para conversar con los pájaros y pedirles que no estropearan las cosechas…
MELLO, REMEDIOS GONZALEZ VELASCO, (*057.241) era un crisol, que combinaba el amor con el servicio. Siempre se mantuvo a la distancia necesaria como la persona que realizaba las labores más pesadas y difíciles, pero en sí misma tenía una vida rebosante de alegría y de “la alegría en el servicio”. Para mi era algo así como una hermana mayor, muy mayor, la cual no tomaba ningún partido. La autoridad era sin lugar a dudas mi abuela, ella decía siempre la última palabra, pero, todas las decisiones especialmente de tipo económico eran de mi mamá, como si el varón fuera mi abuela y la mujer la “nena”… o viceversa pero con respecto a mi educación, los papeles se invertían, mi abuela era el personaje amable, comprensivo y afectuoso, y mi mamá la persona que me corregía, me regañaba, me aplicaba los castigos y me exigía una respuesta, Mello estaba ahí, como una sombra, como parte del mobiliario, que escuchaba, sonreía, sufría y ayudaba en todo lo posible
Estadísticamente en 12 años viví en 8 casas diferentes en ninguna de ellas permanecí más de 3 años, geográficamente sobre un mapa, todas ellas incluyendo la que actualmente es mi departamento, se localizan en un eje oriente poniente de 12 kms de longitud, con una desviación máxima de 2 kms.
En todas estas casas, el esquema era el mismo, sala, comedor cocina baño y dos o tres recámaras, una de ellas especialmente para Mello, quien no salía de su recámara sino a la cocina, ni siquiera “se tomaba el atrevimiento” de utilizar el baño de nosotros.
La recámara, que era propiamente nuestro estar, estaba compuesta por un par de camitas gemelas de madera con tambor y tablas y sus respectivos buroes, el viejo ropero de mi abuelo, tallado en madera de encino con su gran espejo de cuerpo completo, el tocador y ropero de mi mamá.
Desde bebé contaba con mi cunita, al cumplir ocho años Mello me regaló una preciosa cama nueva de latón... aunque era demasiado grande siempre me acompañó.
En aquella recámara destacaba el enorme cuadro de la Virgen del Perpetuo Socorro cuyos caracteres en griego me hacían imaginar historias maravillosas. En la cabecera de la cama de la Maru estaba una pequeña repisa donde se colocaba la imagen del Sagrado Corazón, y arriba de ésta la Bendición Papal. Del lado de la cama de mi mamá estaba otra pequeña repisa con la estatuilla de Santa Teresita del niño Jesús (la de Lisieux) recuerdo que se le ponía en unos diminutos candeleritos unas velitas de las que se usan para decorar los pasteles.
Junto a mi cama por supuesto no podía faltar la repisa de Señor San José... Cuenta la leyenda que como mi mamá no podía enseñarme la manera de hacer pipí, esta imagen cobrando vida, cuando yo era muy pequeñito, descendió para enseñarme -de hombre a hombre- a bajarme la bragueta, y a orinar de pie volteado hacia el retrete... el caso es que a la fecha todavía no puedo hacerlo en un mingitorio público, o en la calle, porque debo seguir los modales recatados que con toda seguridad me enseñó el mismísimo ¿¡ San José ?!...
La pieza o recámara de Mello aunque siempre fue el mismo nivel, era algo así como una buhardilla o un ático ajeno por completo a la casa, en primer lugar siempre permanecía cerrada. En ella se encerraba a piedra y lodo su inquilina, seguramente porque todo estaba demasiado desordenado y porque olía muy mal. En ella se encontraba su vieja cama alta de latón, dos o tres maniquíes, una decena por lo menos de bolsas de retazos de tela donde se podría encontrar sin lugar a dudas desde un simple trozo de percal hasta el más sofisticado trocito de encaje... una vieja máquina de coser, varias cajas del Palacio de Hierro con abrigos por componer, una retahíla de cuadros, entre ellos los del Santo Niño Mueve Corazones, y varias almohadas tapizadas con papelitos insertados a base de alfileres, donde se encontraban: oraciones, recetas medicas, recetas de cocina, órdenes de trabajo.
Por supuesto estaba sobre un viejo buró, un antiguo radio de los que ahora llamaríamos de colección, con una tremenda bocina de 10”, y sus ingeniosos botones concéntricos sintonizadores. con un sonido extraordinariamente bello, siempre viciado al inicio por el zumbido de los bulbos y por la falta de una buena antena.
En la recamara de mis mamás, las colchas se cambiaban rigurosamente cada mes, y ostentaban preciosos bordados de iniciales o trabajos de gancho hechos a mano, en algunos casos era lo único que quedaba de las luidas telas. En particular mi cama lucía preciosos trabajos de crochet (gancho) sobre un fondo de tul azul en las que resaltaban mis enormes iniciales. Las sábanas se cambiaban cada quince días pero cada ocho se ponían al revés...
Los dobleces y el acomodo de las cobijas sábanas y fundas era preciso y podríase decir que perfecto... mis sábanas en especial, y algunas de las de ellas, lucían hermosos trabajos de bordado a mano en la sobrecobija, las de mi abuela eran borlas y bastos caprichosos tonos naranja y amarillo, las mías eran personajes de mis cuentos de Walt Disney que yo mismo había ayudado a calcar antes de que mi mamá desarrollara sobre las telas, el bordado.
La ropa en el interior de los cajones y en los roperos, se encontraba en un orden perfectamente racional y exacto. Cada cajón tenía una razón de ser, y dentro de él, el orden obedecía a una lógica perfecta: por usos, colores, tallas modelos y antigüedad. En las puertas del ropero mi mamá colocaba la lista de la ropa que se debía de usar cada día de la semana, pegada con unos pedacitos de durex perfectamente simétricos, cuando se compraba o se desechaba ropa, se tenía que actualizar esa lista. Existía una lista para mí, otra para ella y por supuesto, jamás se retiró la última lista que dejó pegada mi abuelo. Los zapatos también estaban siempre en su lugar, ordenados en sus cajas y colgadores por color, antiguedad y uso. Las carpetitas, los adornos de navidad, las bolsas más irrelevantes tenían un sitio preciso racional e inamovible. Nunca había nada fuera de su lugar, y el principal motivo de regaños para mí era “por ser desordenado”.
Cuando muy niño, una ex sierviente de la familia se quedó en la casa para cuidarme, y yo como todo bebé, me oriné... la buena señora al percatarse de lo ocurrido limpió el piso, me cambió de pañal, hizo un bultito con el pañal mojado y lo dejó en un rincón del baño. Fue entonces que yo prorrumpí en llanto.
Cuando ella dejó de intentar arrullarme, darme biberones y palmaditas, y me dejó en el piso yo me callé, entonces, a señas y a gatas la llevé hasta el sitio donde estaba la jerga para limpiar el piso, ella comprendió el mensaje y se puso a limpiar, después volví a llorar hasta que me llevó al sitio donde había dejado el pañal y la hice que lo recogiera, la llevé mediante el mismo método hasta el lavadero. ella entendió nuevamente el mensje y se puso a lavarlo... al terminar volvió a incurrir en el mismo error dejando el pañal lavado hecho bolita en un rincón del lavadero y yo empecé a llorar de una vez mas..., entonces, de plano comenzó a preguntarme qué debía de hacer, yo a base de señas, la llevé al sitio donde estaba el mecate exclusivo para mi ropita, donde se tendían mis pañales, ella extendió mi pañal y sólo entonces me dormí en paz. Si esto no fue verídico, la historia se escuchó tantas veces que llegó a convertirse en realidad en mi memoria.
A las 7 de la noche en punto, yo tenía que dejar perfectamente alzados todos mis juguetes, cada cual en su respectiva caja y éstas dentro de la gran caja que servía para contenerlas...
Siendo mayor, jamás me fui a la cama sin antes dejar todos mis juguetes, libros útiles escolares y demás propiedades perfectamente guardadas y en orden. De hecho era parte del ritual, antes de acostarme, dejar mi ropa zapatos y libros, inclusive mi torta envuelta en papel de estraza de una de las bolsas del pan, meticulosamente recortada con tijeras, dentro de una bolsa de plástico, preparados para el día siguiente, antes de hincarme para hacer mis oraciones.
Dentro de los burós estaban entre otras cosas los libros de rezos, El de lado de mi abuela era un poco más desordenado y en él se encontraban libros de meditación, revistas de La Cruz, Almas, Esquila Misional entre otras, una botellita con alcohol, otra con glicerina, otra con agua bendita y una más con aguarrás.
En el lado de mi mamá se encontraba el viejo misal de “Lefevre” en latín y en español para poder seguir la misa, así como una libretita de hojas intercambiables con broche eléctrico, forma italiana tamaño esquela, de 6 argollas, en la que ella había transcrito a mano todas y cada una las novenas que mensualmente ellas rezaban, por lo general antes de acostarse; En la contraportada llevaba un pequeño índice en donde decía qué día debían iniciarse las novenas, me llamaba mucho la atención porque tenía sus separadores de plástico y las novenas aparecían por orden alfabético: Santa Teresíta para iniciarse los días 26 y terminar el día 3, la de San Pascual, la del Perpetuo Socorro, la de la Divina Providencia y algunas otras. Sobre el buró de mi mamá estaba el viejo radio, más moderno y menos espectacular que el de Mello, con él yo pasaba horas enteras intentando captar onda corta.
El comedor era de madera de caoba oscura y constaba de una vitrina, un aparador, un trinchador una mesa cuadrada pero con extensiones, y las sillas de bejuco. Los cristales de la vitrina y el aparador siempre lucían impecables, y en el interior de la vitrina las copas y vasos apoyadas sobre carpetitas realizadas a mano, y perfectamente ordenados daban un toque exquisito a aquellos milenarios objetos sin mayor valor que las viejas historias que encerraban y los valores afectivos de los mismos. Siempre nos acompañó en dicho comedor un cuadro de la ultima cena y algunos óleos pintados por mi abuela.
La sala era bastante sencilla y constaban de los tres sillones convencionales, una vieja mesa de centro rectangular cuyo vidrio normalmente estaba roto, todos ellos de corte modernista. Parte del mobiliario de la sala era el viejo y amadísimo piano, las mesitas laterales que no checaban con el estilo de la sala: la de la máquina de escribir de mi mamá (cubierta con una caja de madera hecha a la medida de la mesita y de la máquina de escribir), y la del viejo tocadiscos que se alojaba en una caja de madera con tapa embisagrada y frente de tela acústica.
3.1 Mi mamá Grande (*043)
A MARIA DE JESÚS La llamábamos en casa “mamá o mamá grande”, para los familiares era la “tía Chucha” y representaba para mí a la vez, todo lo bello dulce tierno cariñoso y amable que puede tener una mujer sobre la tierra. Para los demás, parientes, familiares, amigos y vecinos, que inclusive le venían a pedir la bendición, era algo así como la moral, la fe y la encarnación misma del “deber ser” dictaminado directamente por la Voluntad Divina. Fue más mi mamá que mi propia madre, y conmigo jugó todos los papeles de madre, abuela, maestra, ley hecha mujer, sensibilidad, poesía, arte, belleza, ecuanimidad, y religión expresados en lenguaje humano.
De su vida, cabe señalar tres hechos, interesantes:
El primer hecho es para nosotros una interrogante, ella llegó a México aproximadamente en 1905, a los doce años de edad (más o menos 5 años), y su hermana Avelina logró que fuera recibida como huerfanita en la casa de cuna donde ella trabajaba… un poco más adelante la vemos estudiando la carrera técnica como telegrafista y trabajando en este mismo empleo ¿Por cuánto tiempo?… sus padres murieron en 1915 y 1916, y sus hermanas mayores hicieron su vida al lado de sus respectivos esposos, ella se quedó al frente de la casa y cuidando a Mello y a sus dos hermanos, José y Francisco.
Pero, ¿qué fue de su vida entre 1917 y 1927, el año en que se casó?. La primera versión de la historia nos dice que mi abuelo Jesús la pretendió desde que estaban en la escuela, pero eso significaría un noviazgo de aproximadamente diez años. La segunda versión nos habla de un segundo pretendiente que estudiaba medicina, ella no aceptó casarse hasta que él terminara la carrera y lo esperó los cinco años que comprendía la Medicina, el tiempo del internado médico y quizá una especialidad. Este señor cuando tuvo su título en la mano, en una tarde de juerga con sus amigos en una cantina, declaró que así como había logrado su título, y gracias a él, la pretendida novia sería suya ese mismo día y que nunca se verificaría el prometido matrimonio…
Al salir de la cantina y después de haber dejado muy claro ante todos sus compañeros sus perversas intenciones, fue arroyado por un vehículo y perdió sus dos piernas, con lo que todos sus sueños y proyectos se vinieron abajo. Por supuesto, se terminó el noviazgo con María de Jesús, y esto se confirmó definitivamente más cuando ella se enteró de los propósitos del joven galeno. Este hecho conmocionó a María de Jesús, y lo consideró “providencial” Fue hasta entonces cuando verdaderamente escuchó la voz de don Jesús Cándido, que haciendo gala de no tener dinero ni título, y siendo empleado federal como telegrafista, habría de hacerla verdaderamente feliz…
De cualquier manera, este periodo de la juventud de Chucha Moreno coincide con épocas muy difíciles para los católicos y comprende la revolución cristera o más bien la persecución religiosa… recordemos que nuestra Constitución Política fue aprobada en Querétaro en 1917 auspiciada por la protección de Carranza, que intentando quedarse con el poder, prometió garantías tanto a los revolucionarios norteños, bajo la bandera de Villa y a los revolucionarios del sur, bajo la batuta de Zapata, en el texto de la nueva constitución prácticamente fueron copiados todos los artículos de cuño Juarista, en los que se buscaba arrebatar a la Iglesia sus bienes y toda posibilidad de intervenir en educación en política y la imposibilidad para sus autoridades, de actuar. La discusión en el congreso no se centró en los “temas religiosos” que se dieron como un hecho, y la discusión se centró en los temas laborales y de reparto agrario… Carranza que se distinguió como un despiadado perseguidor de la Iglesia, pero finalmente no pudo gobernar es traicionado y muerto.
Después de una serie de revueltas, Obregón logra poner el orden y su gobierno se sitúa entre 1920 y 24, las atrocidades de don Álvaro, buscan más que nada infiltrar el pensamiento comunistoide y promover la unión de todos los grupos de poder que no tuvieran relación con la Iglesia, para formar un partido institucional; con la finalidad de demostrar su poder, hizo estallar una bomba tratando de destruir la imagen de la Guadalupana, y otra frente al arzobispado, expulsó a las autoridades de la iglesia mandó colocar banderas bolcheviques en la catedral y llevó a cabo expropiaciones, Su sucesor fue don Plutarco, que gobernó del 1924 al 28… en cuyo gobierno se promulgó la ley Calles, con la cual se recrudecieron los ataques contra la Iglesia, durante su gobierno varios gobernadores se ensañaron en contra de los fieles católicos, las iglesias y los curas, en toda la república, hasta el punto en que el 31 de Julio de 1926, el Episcopado Mexicano, es decir la institución que agremia a todos los obispos de nuestro país, publicaron un decreto por el cual se suspendían todos los actos de culto, en el territorio nacional, exigiendo que se modificara precisamente esa Ley Calles…
La presidencia de la república, no hizo el menor caso y continuó con sus actos de vandalismo en contra de las instituciones religiosas y el pueblo mismo. Y de acuerdo a las indicaciones de las autoridades de la Iglesia, todos los curas retiraron todas las imágenes y objetos de culto de los templos, se refugiaron en las casas de los fieles y dejaron de decir misas y usar la sotana…, las puertas de las iglesias se dejaron abiertas de par en par y totalmente sin adornos.
El gobierno se dedicó a buscar las casas de las personas que habían dado asilo a los curas, y que escondieran imágenes, ornamentos u objetos de culto… esas casas eran expropiadas, a los dueños se les castigaba además con fuertes multas y cárcel, a los ancianos se les dejaba adentro de las casas para que murieran de hambre, la mujeres eran violadas y los niños deportados a algún orfelinato del gobierno, los curas eran remitidos a la penitenciaría para ser fusilados o en caso de ser extranjeros, deportados.
De agosto a diciembre la sociedad misma se organizó y en el año 27 se inició la actividad militar, especialmente en los estados de Jalisco, Guanajuato, Michoacán y Colima. La gente que se levantaba llevaba toda la fuerza moral de la defensa de los derechos humanos y la libre expresión de su fe, era gente que conocía perfectamente el territorio y que contaba con el apoyo popular… el ejército federal estaba constituido por viejos ex revolucionarios militares y advenedizos que buscaban afianzarse en sus puestos gubernamentales, pero no tenían armas ni tropa… la tropa la formaban por la gente de las cárceles, y la leva, gente que no sabía pelear, desperdiciaba el parque, perdía las armas y no conocía el terreno ni la disciplina… los cristeros eran precisos y buscaban posiciones estratégicas y no agredían a la población, por el contrario, llevaban alimentos y provisiones para los pueblos.. Las bajas en el ejército federal solo en los años 27 y 28 fueron de 50,000 hombres.
Los soldados federales, cuando lograban atrapar a un sacerdote o a cualquier cristero vivo, no lo fusilaban sin antes hacer todo tipo de escarnios y atrocidades con ellos a fin de sembrar el miedo y el terror. Nuestro suelo se llenó de mártires y hermosos ejemplos de hombres, mujeres jóvenes y niños que valientemente dieron su vida por Cristo Rey, no eran fanáticos, sino simplemente católicos responsables de su fe.
En el 28 se modifica la constitución, con lo que se abre la posibilidad de la reelección, sea para Calles o para Álvaro, que realiza una excelente campaña, Obregón gana en esas elecciones y antes de tomar el poder acabó asesinado por un fanático católico: Toral. Se dice que en su cuerpo había mas de 70 impactos de bala de calibres diferentes… asi que de hecho fue una conspiración orquestada por don Elías, y en la que se usó a Toral para poder culpar a los cristeros.
El gobierno federal, convencido de que jamás podría vencer a las tropas cristeras, decidió en un plan urdido por las autoridades religiosas protestantes norteamericanas, detener a dos ancianos obispos pertenecientes a la conferencia del episcopado mexicano y después de detenerlos en Estados Unidos y tenerlos secuestrados por dos días sin alimento ni descanso, les propusieron que firmaran los dichosos “Acuerdos” el 21 de junio de 1929, en la reunión estuvieron presentes ministros protestantes americanos y chilenos, pero nunca se consultó con los verdaderos dirigentes militares de los cristeros ni con el pueblo… En los acuerdos, el gobierno ni dio marcha atrás en ningún punto de la ley Calles, y solo se comprometieron a pedir que los ejércitos levantados se comprometieran a entregar las armas y los curas a reanudar el culto. El ejército mexicano en un término de diez años se encargó de asesinar, uno a uno a todos los que participaron en esas luchas y depusieron las armas.
Mi abuela se casa el 29 de diciembre de 1927, en pleno apogeo de las hostilidades contra los católicos y una fecha poco usual. Contaba la abuela que cuando nació mi tío Jorge, en noviembre del 29, un sacerdote que venía huyendo, disfrazado como plomero, entró a la casa por la azotea en el momento del alumbramiento; después del parto lo bautizó, cambió su disfraz y salió por la puerta principal, para no despertar sospechas… no sabría yo si esta historia fue real o adaptada de las anécdotas que con mucha frecuencia deben haber sucedido meses antes o después en circunstancias semejantes… la persecución a los curas fue algo totalmente real, y el apoyo que las familias católicas daban al clero era también un hecho indiscutible, y la participación de María de Jesús fue un hecho comprobado.
En nuestra recámara siempre estuvo una hermosa imagen de la virgen del Perpetuo Socorro, por sus dimensiones, la forma y estilo del marco, no sería lógico que fuera una imagen para colocarse en una casa y menos en una recámara; entiendo que debe haber sido de los iconos de alguno de los templos aledaños, que en esos tiempos fueron a parar a mi hogar. Las tias de Querétaro, relataban que la sagrada imagen de la Virgen del Pueblito, estuvo escondida en su casa y que ellas varias veces se sentaron sobre el cajón donde la tenían, mientras se realizaba la inspección a la casa…
Un sacerdote conocido de la familia, platicaba una anécdota que a su vez gustaba de comentar mi abuela; este sacerdote estaba prisionero junto con muchos de sus compañeros, y habían dado la orden de ajusticiarlos, uno de los militares dijo,” - para no gastar parque, mejor hay que ensartarlos de tres en tres con un mismo sable… de todas maneras se van a morir…” y así empezaron a matar de tres en tres a todos los curas que estaban detenidos, el padre que relataba esta historia era chaparrito, gordo y bastante simpático… así que cuando le tocó a él y gracias a la altura de los otros dos religiosos que fueron ajusticiados, a él no le alcanzó a atravesar el sable… el militar a cargo le dio mucha risa que por su gran panza y su estatura no le hubiera alcanzado la muerte, y dando una gran carcajada, ordenó “a ese chaparro póngalo de mi caballerango” y como el padrecito sabía bastante de caballos, pudo hacer muy bien las labores que le asignaron y así salvó su vida.
El segundo hecho importante fue sin duda, la forma como mi mamá y mi tío, fueron favorecidos para poder hacer sus estudios de primaria en escuelas privadas. Ellos estuvieron en edad de asistir a la escuela, probablemente alrededor de los años 1935,37. Después del mandato de Calles y la muerte de Obregón, ocupó la silla Portes Gil, hasta febrero de 1930; lo sucedió el Nopalito, Ortiz Rubio, hasta septiembre del 32, era el primer presidente que no era militar; y continuó don Abelardo Rodriguez que estuvo hasta noviembre del 34, fue el último con un periodo teóricamente de tres años… asi empezó don Lázaro, que estuvo en el gobierno desde diciembre de 34 hasta 1940. En 1934, con don Abelardo, se acrecentó la persecución contra las escuelas católicas, y empezaron a trabajar muchos grupos clandestinos en las colonias San Rafael y Santa María la Ribera.
Después de lo ocurrido durante la persecución, y una vez que las Iglesias y templos siguieron operando con normalidad, la estrategia del gobierno fue crear escuelas “oficiales”, para erradicar lo que ellos llamaban “fanatismo”, pero recordemos que hasta antes de la revolución, y durante todo el tiempo anterior a la persecución, la educación elemental normalmente estuvo sostenida básicamente por la Iglesia, que por lo menos aportaba un espacio de los curatos para que los maestros rurales dieran la educación elemental… en la nueva fisonomía de las ciudades surgidas de la revolución, era bastante novedoso que fueran construidas escuelas y que el gobierno federal proporcionara este servicio.
En los púlpitos de las iglesias, los comentarios eran bastante adversos a la educación “oficialista”, especialmente por toda la propaganda comunistoide que intentaron imponer Obregón y Calles… a los nuevos profesores normalistas. Así que las “escuelas de gobierno” no tenían alumnado y las escuelas religiosas y particulares trabajaban en la clandestinidad.
Mi abuela estaba en un dilema, porque en realidad no tenía un referente válido de las escuelas oficiales, y Don Jesús Serrano la presionaba diciendo que él iba a encargarse de preparar a sus hijos, de hecho él había enseñado prácticamente a leer a mi tio Jorge, desde los tres años, gracias a los letreros de las calles y los anuncios de los comercios… él en lo personal siempre fue autodidacta, presentó sus exámenes de admisión a la escuela de telégrafos gracias a su esfuerzo personal, preparándose en las bibliotecas públicas, y María de Jesús también consumía bastante tiempo en las bibliotecas…
Así que su plan era olvidarse de las nuevas escuelas oficiales y preparar a sus hijos como autodidactas, pero no faltó una amiga de la iglesia que quisiera aconsejar a la señora Serrano, y le propuso que inscribiera a mi tío Jor a una de esas escuelas clandestinas, dirigidas por religiosos… ella argumentó que no tenían los recursos para pagar el costo de ese tipo de colegio, ni para el servicio de transporte… La buena dama, sin chistar, le ofreció que ella y su familia se encargarían por completo mientras durara de la educación de ese niño. Más adelante se encargaron de encontrar a otra benefactora, para que se hiciera cargo de la educación de la hermanita de Jorge…
¿Quiénes fueron estas almas caritativas? En el caso de mi tio Jorge, fue precisamente la señora Amelia Sodi, sí, precisamente perteneciente a esa familia que desde siempre ha ocupado un espacio en las noticias de sociales, y que han desarrollado proyectos importantes. Pero la historia del apoyo recibido de parte de esta familia, no terminó aquí, más adelante comentaré más al respecto.
En el año 36 el señor Eugenio Cenoz, el hermano marista, director encargado de esos grupos clandestinos, logró la incorporación del plantel a la Secretaría de Educación y abrió el Colegio México… Jor sólo estudió la primaria porque en el 42 ingresó a la casa de formación de los Hermanos Maristas.
La otra familia, que asumió el apoyo para la educación de mi mamá, fue la de la señora Ortega, esta dama era la esposa del Licenciado Ortega, que fungía como apoderado del Banco Francés de México, en ese entonces en liquidación, el nombre de la señora era Doña Mercedes Serralde, y era nada más y nada menos nieta del autor de la letra de nuestro Himno Nacional Mexicano. Y ambos a pesar de su excelente posición eran personas sencillas y verdaderamente capaces de ayudar sin hacer sentir el mínimo rasgo de prepotencia.
Apoyaron a mi mamá en el Colegio Francés Pasteur durante la primaria y durante sus estudios en lo que sería equivalente a secundaria, que en ese entonces ofrecía una carrera corta como auxiliar de contabilidad o teneduría de libros.
Al terminar sus estudios, los señores Ortega ofrecieron a mi mamá un trabajo en el mismo banco que dirigía el licenciado Ortega. Y no solo eso, además la invitaban al teatro y a la ópera, y le facilitaban durante la función, las joyas y vestuario necesarios. Los señores ortega sólo tuvieron un hijo, el cual aunque estudió a fuerzas la carrera de abogado, nunca quiso ejercer porque a él le parecía que era una actividad que obligaba a quitarles a unos para darles a otros, que por lo general eran los más poderosos. Asi que él entregó su título en derecho, a sus padres y se dedicó a desarrollar una gran imprenta en la que él mismo trabajaba, tenía una excelente voz y le gustaba participar en los ensayos de bellas artes. Tuvo muchos hijos entre los que se encuentra el gran artista Claudio Brook.
Asi que doña María de Jesús contó con sus dos enormes ángeles de la guarda. Las señoras Sodi y Ortega. Muy caro le costó el atrevimiento de haber aceptado la educación para Jorge, porque como ya hemos comentado, a los 12 años se decidió a abrazar la vida religiosa, además del dolor que representaba para mi abuela renunciar a su hijo, esta situación le causó una tremenda contrariedad don don Jesús Serrano… quien habiendo conocido todas las atrocidades que se hacían contra la Iglesia, no podía aceptar que su hijo fuera a acabar vistiendo una sotana… de hecho, cuando Jorge les comunicó su decisión, don Jesús fue a comprar una pistola y decía, primero me vuelo la tapa de los sesos que mi hijo se vuelva cura… pero doña María de Jesús, logró llegar a un entendimiento…
Jorge y todos sus compañeritos, en el mismo año de 1942 pasaron a ocupar la finca denominada el Molino de San Antonio en las afueras de la ciudad de Querétaro, los jóvenes estudiantes de las generaciones anteriores habían sido enviados a Europa para terminar su formación, y esta generación fue la primera en realizar todo su proceso en nuestro país. En 1948, mi abuelo después de un proceso bastante avanzado de meningitis, falleció un dia 1 de Julio. Al dia siguiente fue sepultado. Mi abuela quedó a cargo de su hija Estela, y Mello nunca las abandonó.
Mi abuela nunca perdió la costumbre de asistir diario a misa, y al igual que había sido abordada 12 años atrás, al final de la misa para hablar del colegio de Jorgito, al día siguiente del entierro, la misma señora Sodi, la sacudió para decirle, “quiero que te arregles bien y que vayas a mi escuela hoy mismo”, la señora Amelia dirigía una escuela comercial de su propiedad, donde se enseñaban carreras cortas como cultora de belleza, corte y confección, enfermería, secretaría ejecutiva y algunas más. Cuando se presentó, le informó que a partir de ese momento ella iba a ser la encargada del plantel… sin más preámbulo la puso al tanto de sus obligaciones y le exigió que se presentara a partir del día de mañana. Mi abuela nunca buscó trabajo ni una ocupación que le ayudara a sortear el luto, simplemente cambió sus actividades domésticas por un puesto hecho a su medida en el que se desempeñó 16 años. Años más adelante la escuela fue vendida, pero ella fue parte del inventario, el nuevo Dueño, el licenciado Curiel, la confirmó en su puesto y todo siguió marchando a la perfección, cambió la dirección del plantel, cambiaron las carreras, los maestros y ella siguió adelante hasta que por su misma edad ya no era conveniente que siguiera y la convencimos de que volviera a la casa.
3.2 mi mamá la Nena (*031)
Para poder entender un poco la personalidad de mi madre, habrá que decir que fue la segunda hija del matrimonio de Don Jesús Cándido Serrano Ramos, y Doña María de Jesús Moreno Sánchez, nació el 31 de Diciembre de 1930 a las 24:15,( o sea el dia 1 de 1 de 31 a las 0:15 hrs) fue bautizada el día 6 del mismo mes, y recibió la 1ª Comunión en esa misma fecha, a los seis años de edad, en el templo de Teresitas.Don Jesús se propuso desde aquel día prestar un particular esmero en evitar que su esposa realizara ninguna actividad física pesada La pequeña Estelita fue entonces objeto de todas las atenciones directas de su padre. Mi tío Jor había nacido dos años antes sin crear problemas a su mamá, sin embargo enfermó del estomaguito desde los primeros meses, así que concentro siempre toda la atención y cuidados de su mamá, de esta manera el hijo fue atendido más por la madre y la hija por el padre.
Desde que estuvo en edad escolar recibió la tutela económica de la familia Ortega-Serralde en especial de la señora doña Mercedes, gracias a quien pudo cursar sus estudios en el Colegio Francés Pasteur, y más tarde estudiar piano.
El colegio llamado Frances Pasteur, fue una de tantas escuelas que el gobierno trató de cerrar en tiempos de la persecución religiosa, las hermanas que atendían este plantel eran religiosas que pertenecían a la congregación de “la Providencia de Gap”, una familia religiosa francesa originaria de la región de los altos Alpes franceses, (fundada el 14 de enero 1872) tienen entre sus apostolados la enseñanza y la atención a los más desamparados de lo que se deriva a atención a niños abandonados, hospitales y asilos, ellas fueron las primeras en utilizar esos amplios sombreros blancos, que después pusieron de moda las hermanas de la Caridad, para distinguirse de otras religiosas durante la guerra. Durante la persecución religiosa siempre siguieron las instrucciones y recomendaciones de los maristas, una congregación religiosa varonil, de origen francés dedicada a la enseñanza de jóvenes y niños… por lo cual establecieron muchas semejanzas en el estilo de aprendizaje.
En la Ciudad de México los hermanos maristas fundaron en 1902 el colegio de San Luis Gonzaga, que con el tiempo cambió su nombre al de Frances Morelos, y que más tarde cambió su nombre a “Colegio México” y “Centro Universitario México” para obtener la incorporación oficial, por lo que, para un plantel que atendiera señoritas se utilizó el nombre de “Francés Pasteur”, en honor del científico francés y que entonara con la nomenclatura.
Estela recordaba con gran cariño a sus maestras religiosas entre las que se destacan Madame Teresita, que fue su profesora en 3º de primaria y la madre Regina de la Paz, que fue su maestra de 6º y la directora, de las cuales recibió una influencia muy grande y conservó su amistad por toda la vida, recordemos además que su hermano, Jorge, estudiaba en el Frances Morelos.
Estelita era la niña pequeña de la casa por lo que se le llamó siempre, familiarmente “la Nena”
En su medio ambiente familiar la figura más importante después de papá y mamá era. obviamente su hermano Jorge, quien le llevaba dos años de edad, a eso se agregaba que el Jor era un chamaco brillante, con excelente estrella, líder en juegos deportes y habilidades y por si fuera poco, con una extraordinaria inteligencia, su padre lo hacía leer a los 3 años todos los anuncios de las calles... y toda su vida fue el niño saca-dieces del Colegio Francés Morelos.
Ella se ufanaba de su hermano, y encontraba en él protección y respeto. Hubo muchos primos y conocidos de la familia que nacieron el mismo año que ella y que compartían a su hermano en juegos y aficiones: entre ellos destacan: Alfonso Moreno, el hijo del tío Francisco, José Luis Medrano, hijo del la tía Lupe. Beto Delgadillo, hijo de la Tía Lolita y Gustavo Tayabas, hijo de la doctora Meches, entrañable amiga de mi abuela.
A los 17 años su padre, don Jesús Cándido fue a descansar con el Señor, murió víctima de meningitis, a los 50 años de edad. Desde más joven quizá a los 13 años, Estela había conocido a Rodolfo, mi padre, quien la tomaba como una quimérica musa, y al cual además de amar con el fervor y locura de una adolescente, lo trató de convertir en una persona valiosa, desarrollándole la autoestima y una serie de valores que nunca abandonaría. Le enseñó a bañarse con asiduidad, vestirse modestamente bien, un poco a leer y escribir, a rezar, a comportarse con educación, y en general a todas aquellas cosas, modales y prácticas que una hija de familia modesta puede transmitir a su escasa edad a su novio, un joven huérfano recién llegado de la provincia (Pénjamo Guanajuato)... pese a la prohibición paterna.
La boda de María Estela
A los 20 años de edad, el 27 de enero de 1951, ella abandonó la casa y se fue a vivir con él, habiendo para ello malbaratado el piano y hurtado de la casa materna algunas cosas valiosas y dinero de varias personas a quienes se les colocaba para réditos.
Casó con él contra la voluntad de su madre y toda la familia el día 6 de mayo de 1951, en el Templo del Carmen, en el centro de la ciudad, con el vestido de novia más barato que se pudo conseguir, gracias a Mello, la prima mayor que vivía en su casa, tal que terminando la misa empezó a descoserse... (esto provocó un terrible malentendido durante la fiesta de bodas ente mi papá y uno de los primos de mi mamá, José Luis Medrano quien fue sorprendido ayudando a su prima a sostener con seguritos el corrientísimo vestido).
Estela estuvo viviendo con mi padre en la colonia Moctezuma hasta que quedó embarazada 4 años más tarde, viviendo esa temporada bajo unas condiciones de enormes carencias materiales y llena de limitaciones, en las que no faltaban las continuas discusiones, amenazas y golpizas.
El regreso a la casa materna
Gracias a los ruegos y advertencias de mi abuela Adelita, en mayo de 1954 abandonó Estela a Rodolfo y regresó a su casa materna. -“Váyase Estela”-, le decía suplicante Adelita, entregándole una “planilla” (boleto) para el camión, porque a este hombre (Rodolfo) se le mete el diablo y un día hasta la va a matar, y ahora usted tiene que cuidar a su bebé... no sea que le dé un mal golpe y se pierda la criatura...”-
La criatura golpeada en el seno materno era yo... El infierno sólo comenzaba, aquella fatídica noche del 18 de mayo de 1954, en que ella huyó para salvar mi vida, sin imaginar que en su casa materna, no le esperaba sino un rechazo absoluto... no era fácil olvidar que para casarse, Estela había robado empeñado o malvendido las pocas cosas de valor que había en la casa de la Viuda de Serrano...
Pero lo más doloroso para mi abuela Chucha no era la pérdida de los bienes materiales sino la transgresión a los principios y a las normas y principios ancestrales: “el matrimonio es para toda la vida”, y de que “quien apoye o coadyuve a la destrucción de matrimonio, o a la separación de los esposos, se condena irremediablemente, junto con la pareja disoluta... ”
Gimió, lloró y suplicó durante toda la noche en que regresó, para que Doña María de Jesús la admitiera en casa, y de no haber sido por los buenos oficios de Mello quien fue a llamar a un cura del templo de Loreto, frente a la casa, para que interviniese, no habría ocurrido el milagro... El R.P. Ricardo Navascuez, Misionero de los Sagrados Corazones de Jesús y de María, acudió y estuvo hablando con ellas casi por 8 horas continuas…
Y finalmente se le permitió a Estelita, en medio de alegatos y discusiones sin fin, llenos de condiciones y reproches, entrar a la casa. El Padre Ricardo se encargó de dar seguimiento espiritual a ese bebé... “el hijo de tantas lagrimas no puede perderse” decía, parafraseando a Santa Mónica, la madre de San Agustín, el maestro de Hipona, que llegó a ser santo, después de haber tenido un hijo natural a los 17 años. Por ello Navascuez fue mi padrino y mi padre espiritual hasta su muerte.
Estela transcurrió aquel embarazo como la peor condena que pudo tener una mortal sobre esta tierra, en medio de la indiferencia, la incomprensión, la desesperanza y la vergüenza, peor que una prostituta madre, peor que una mujer violada en la guerra, peor que una bruja condenada por la inquisición, devanándose entre los principios morales de mi abuela, y el desamor; el orgullo estúpido y el machismo de Rodolfo y la indiferencia general y la frustración más honda y profunda.
Mientras yo me desarrollaba en su seno, ella perdía dramáticamente peso... la única persona que se preocupaba por su salud y por llevarle de comer a la salida del trabajo era Mello ( sí aquella prima de mamá que vivía en la casa). Hasta los 7 meses de gestar, presentó su renuncia laboral en la Cámara, (la institución donde prestaba sus servicios) nadie creía que estuviese embarazada, yo me había ocultado completamente en su vientre, y la angustiosa situación la habían hecho inclusive reducir su talla. La única esperanza era que regresara por ella su príncipe azul... pero eso jamás sucedió.
Tengo el recuerdo de dos sueños obsesivos que se me presentaban n mi infancia y adolescencia cada vez que tenía altas temperaturas: “las raíces de palmeras” y “el colchón sin fin”. Las palmeras fueron algo que reconocí a los 32 años de edad, de manera conmocionante, durante un recorrido por las obras del metro, una madrugada, precisamente en las inmediaciones de San Lázaro, en el sitio exacto donde Estela debió haber tomado aquel camión urbano que la regresó hacia Loreto aquella noche terrible descubrí que las raíces de unas palmeras desenterradas, eran iguales a los mosntruos que se presentaban en mi sueño.
Los “colchones devoradores” era la sensación de estar desplazándome en el vacío y hacerme cada vez más pequeño hasta desaparecer, absorbido por un medio acuoso cada vez más viscoso y rígido, asfixiante y compulsivamente inasible, e incontrolable, como una pulguita en un colchón gigantesco que la envuelve hasta convertirla en parte de sí mismo... imagino e interpreto que puede ser mi vida intrauterina, sometido a terribles descargas de hiel y adrenalina, en medio de contracciones violentamente reprimidas y ahogadas en la amargura y la desolación.
Cuando niño muy pequeño, era notable el estado de ansiedad y la irritación que me provocaba el sonido de los coches, el sonido del claxon como el del “chevrolito” de mi papá, y el simple murmullo de los pleitos y discusiones en la calle. Recuerdo con lujo de detalle durante mis primeros años de vida, cada vez que tenía fiebres, al menos dos veces al año, y aún en la secundaria, las dos pesadillas obsesionantes: “unas raíces de palmera en la oscuridad” y “los colchones devoradores”.
Mi alumbramiento
El día que yo nací fue un martes, Estela y su mamá se disponían según la costumbre a ir a visitar y felicitar a Tlalpan a mi tio Jorge, quien obviamente celebraba ese preciso día su cumpleaños por ser 16 de noviembre. El sábado y domingo anteriores se lo había pasado pintando “a rodilla pelada”, el piso, de color verde, y poniendo unas cortinas verdes y amarillas en honor de San José, para el día cuando yo naciera.
Aquel día no se podía “ni mover” entre los dolores de parto y el cansancio por haber pintado y arreglado la casa en un estado tan avanzado de su gravidez: Un vecino, Don Antonio Hernández, el carpintero que debía numerosos favores ( y prestamos económicos) a las buenas señoras, se ofreció a llevar en su camioneta a Estela al hospital, y de ahí a llevar a Doña Chucha a ver a su hijo Jor, y a regresarla después al hospital.
Nací la mañana del martes 16 de Noviembre de 1954 a las 10 horas en un hospital de la Colonia San Rafael, ubicado en Guillermo Prieto No. 2: mi mamá y mi abuela vivían en las calles de San Ildefonso, en el primer piso del edificio que se encuentra en la esquina del jardín, frente al viejo templo de Loreto, en el Centro Histórico de la Ciudad de México.
Estela, cuando me tuvo entre sus manos, lo primero que hizo fue contar que mis deditos estuvieran completos y que mi cráneo no estuviese deforme, debido al pánico que le provocaba el remordimiento de las salvajes patadas recibidas en su vientre nueve meses antes, a continuación formó con los deditos de mi mano la señal de la cruz, pero se equivocó, porque la hizo primero con mi mano izquierda, luego lo hizo con mi otra mano, y me hizo santiguarme, arrastrándome el bracito para hacer la cruz, después perdió la conciencia ya no supo de sí, después comenzó a gritar como loca y a llorar vociferando que “ese niño era para Dios”.
Cuando ocurrió el parto, ella tuvo que permanecer 8 días en terapia intensiva en el hospital, debido a su deplorable estado físico y su crisis nerviosa. Yo nací físicamente bien y muy sano, pero enfermo de nostalgia y desamor, con rabia y deseo de venganza abrupta e indescriptible en la sangre, con sabor a hiel en los labios, un color amarillo en mi piel y mi ánimo destrozado.
Evidentemente mi abuelita, la Señora Ma.de Jesús Vda. de Serrano costeó todos los gastos en hospital particular, el cual inclusive contaba con teléfono y un pequeño privado para visitas, características de “súper lujo” en aquella época. Por supuesto, Rodolfo ni siquiera se enteró de que yo había nacido.
Se programó el bautizo para el viernes 19, que se calculaba que Estela pudiera ser dada de alta, sin embargo no fue así, por lo que me llevaron al Sagrario Metropolitano mi mamá grande, mi tio Jorge y el Padre Navascuez, quienes se disputaron toda la vida la función y el compromiso de ser mis padrinos,
Uno quedó en la boleta y otro en la fotografía, el padre Navascuez sostuvo la vela, respondió durante toda la ceremonia en voz fuerte y en latín, y se preocupó toda su vida de velar por mi educación y mi formación cristiana, mi tio Jor permaneció callado pero a la hora que en la notaría parroquial pidieron el nombre del padrino, él se adelantó diciendo en voz alta su nombre, siempre se preocupó durante su vida de estar al pendiente de mí. Recibí el bautismo de manos del presbítero en turno, don Rosendo Rodríguez, el acta fue firmada por el Rdo. Cango. Ramón García Plaza, así que me convertí en cristiano el día 19 de noviembre de 1954, a las 18 horas en el Sagrario Metropolitano de la Cd. de México, hoy parroquia de la Asunción, anexa a la catedral.
Mi nombre es herencia directa de mi tío Jorge en primer lugar: hermano e hijo respectivamente de mis dos mamás: la Nena y la Grande; Aurelio fue resultado de una promesa hecha por María Estela, a su marido Rodolfo, en el sentido de que, si algún día llegaban a tener un niño, le pondrían el nombre de su abuelo (el papá de Rodolfo). Y “De Jesús” es por sí mismo una consagración de mi persona al Señor, tal como siempre lo soñó y pregonó María Estela, sin embargo tiene dos connotaciones importantes, en primer lugar por el lado de los Serrano, mi abuelito se llamó Jesús Cándido Serrano, mi bisabuelo Jesús Cosme Serrano, y el tatarabuelo Felipe de Jesús Serrano… habría sido poco probable que permitieran que se perdiera esta tradición, pero, por parte de mi mamá grande, ella era María de Jesús, como que era de esperarse que existiera una huella, aunque fuera en el tercer nombre con una reminiscencia táctica obligada en ese sentido.
Mi nombre corto era Jor, igual que mi tío y para ser específicos, “Jor Chico, el de la Nena”, para diferenciarme de “Jor Grande”. Estela nunca me llamó “mi hijo”, sino “mi niño” o “mi jor”; mi mamá grande jamás me llamó “nieto” ni yo le dije “abuela”, yo era Jor, Jorín o Jorito.
Fui confirmado en la misma Catedral Metropolitana a los dos años de edad. Una amistad de mi abuela, la Srita Jovita Barragán, tenía un conocido suyo que era obispo en su dioécesis, en una visita a México “aprovechó” para llevar a cabo la ceremonia. Por eso mis documentos no aparecían en los registros ordinarios de confirmación, pero finalmente quedaron asentados en la secretaría de la Catedral.
Las amigas y amistades de mamá
Quiero recordar en este espacio con particular cariño a las amistades de la “Estelita” de aquel entonces, durante mi infancia y hasta que por diversos motivos, se diluyó de alguna manera, a tres importantísimas personas que no son familiares, pero que compartieron grandes experiencias.
En primer lugar cito a la profesora AURELIA TORRES, esta singular mujer no sólo fue mi profesora en 1959, sino que desde que Estela era una jovencita, ella y mi mamá se hicieron muy amigas, Aurelita era sobrina de la profesora Carlota, familia en la que abundaron los profesores y profesoras, también el papá de Aurelita vivía de esa profesión, ellos procedían de Misantla Veracruz, y vivían en la colonia Moctezuma. Su casa fue demolida cuando se amplió el trazo del eje 1 norte en el curce con Emilio Carranza
La tía Carlotita, tuvo toda su vida la ilusión de fundar y mantener un colegio, que diera educación de calidad a los niños muy necesitados, de hecho lo logró por algunos años. Cuando yo era alumno, el plantel ocupaba una vieja casona en el centro de la ciudad, por el rumbo de Loreto, con un solo grupo de cada grado, desde prescolar a sexto; la escuela estaba dedicada y llevaba el nombre de un viejo obispo,( hoy recientemente canonizado por el papa Francisco en el 2016) : don Manuel González y García (obispo de Málaga y Palencia, fundador de la Unión Eucarística Reparadora, fallecido en 1940…).
La señoríta Carlota tenía una plaza como directora en la SEP, y con su sueldo se ayudaba para poder mantener la escuela. Las rentas y las bajas colegiaturas asi como el afán de sobrevivir, enviaron la escuela a la colonia Iztaccihuatl, donde estuvo varios años y finalmente fue a instalarse al pedregal de Santa Úrsula, ocupando un predio irregular, motivo por el que la escuela fue desalojada y Carlotita se quedó con una pequeñísima propiedad que abarcaba dos cuartos y el espacio para una vaca, ahí falleció la señorita Carlota…
Carlotita era una gran amiga de mi abuela, y por lo tanto existió una gran oportunidad para que hicieran una entrañable amistad Aurelita y mi mamá. Aurelia era la mayor de una familia de cinco hermanos, de los cuales solo ella era mujer, motivo por el cual, su padre le confió su educación y cuidado a su hermana… así que Carlotita y Aurelita vivían juntas y frecuentaban a la señora Serrano y a su hija…
Carlotita siempre propuso a Estelita como ejemplo para muchas cosas de la vida proctica a su sobrina Aurelita, asi que las dos señoritas coincidían en ropa, zapatos, peinados, clases de piano y todas esas cosas que entusiasmaban a esas jovencitas, Aurelia estudió evidentemente para maestra normalista y su primer año al terminar sus estudios, fue en la escuela de su tia, quedando a cargo del primer grado, donde yo fui su alumno estelar… yo recuerdo que durante grandes temporadas, ellas nos visitaban todas las tardes.
Más tarde la maestra se casó y tuvo dos niños, y toda su vida se desempeñó como profesora de educación primaria.
En segundo lugar, Los señores Ortega. El primer trabajo de mi mamá, al salir de la escuela comercial, equivalente a secundaria, fue con el Licenciado don Eulalio Ortega, recordemos que su querida esposa, doña Mercedes Serralde de Ortega era la nietecita de don Francisco González Bocanegra, que fue el autor de los versos originales del nuestro Himno, un gran poeta, escritor y crítico en su época; pues esta señora, durante el tiempo de la persecución religiosa, se comprometió a financiar todos los gastos escolares de Estelita y gracias a los señores Ortega, pudo estudiar en el Francés Pasteur… Los Ortega, le ofrecieron trabajo a mi mamá en el mismo banco donde trabajaba don Eulalio, el señor era uno de los ejecutivos del Banco Francés de México, en liquidación, es decir una institución bancaria sin operaciones al público, en proceso de disolución, los activos de este banco pasaron a pertenecer a Banco de Comercio, así como después pasaron a ser parte de BBVA…
Los señores Ortega eran profundamente practicantes religiosos, tenían su residencia en la calle de Colombia, (una enorme casona que yo conocí en la cual, además de contar con elevador, una gran biblioteca y un capilla con en Santísimo permanentemente presente), sólo tuvieron un hijo… el joven era muy extremista, y no quería nada con el dinero ni con la posición social y económica de sus padres,
Se dice que él decía: “un abogado actuando normalmente, jamás podrá llegar al cielo en el ejercicio de su profesiòn”, así que, estudió Derecho por obligación, y al terminar les entregó su Titulo profesional a sus padres, se buscó una novia totalmente ajena a la alta sociedad, para casarse con ella y puso una imprenta para vivir de su trabajo como impresor, su única pasión era el canto, y debido a su gran preparación musical y a su bella voz era requerido en funciones de los más altos círculos artísticos, en los cuales participaba como incógnito o con pseudónimo, haciendo papeles de ópera y formidables actuaciones; tuvo quince hijos, de entre los cuales solo es conocido en el medio artístico uno de ellos, bajo el pseudónimo de Claudio Lenk. Dos de las hijas fueron religiosas y llegaron a importantes cargos en sus respectivas congregaciones.
Los señores como personajes de sociedad y entusiastas fanáticos de la buena música, no se perdían un solo concierto en Bellas Artes, y en muchas ocasiones invitaban a Estelita, para que pudiera compartir el gusto de la buena música, pero no solamente la invitaban a asistir, sino que antes de la funciòn la ataviaban con vestidos y joyas, para no hacer mal tercio en los elegantes palcos, al regreso, obviamente Estela regresaba todo su ajuar antes de volver a casa… y ellos siempre le recordaban: "Estela recuerda que la belleza no es exterior, sino está en la juventud y en el corazón". La señora Ortega, -lo recuerdo bien-, cuando supo que yo estaba preparándome para la primera comunión, fue a visitarnos y me llevó una bella cajita de cartón, perfectamente cerrada y un pequeño orificio en la parte superior, asimismo me entregó una bolsita llena de semillas de trigo… “cada vez que hagas una buena acción – me explicó – vas a poner uno de estos granos de trigo dentro de la cajita, y cuando estés a unos días de tu encuentro con Jesús, me llamas para que yo mande hacer las hostias con esos granitos de trigo que tú hayas reunido con tu esfuerzo. El experimento no funcionó porque a pesar de tener mi cajita llena de semillas, no hubo manera de entregárselas, con oportunidad, a la Señora Ortega
Esta señora que fue todo un ángel en la vida de mi mamá, murió con toda sencillez y modestia, semiabandonada, comiendo todos los días en fonditas del mercado Abelardo Rodríguez. Sus familiares nunca reclamaron ninguna propiedad ni ningún derecho y dentro de su discreción ayudó a innumerables familias en todas las formas posibles, de hecho había muchísimas viviendas con “rentas congeladas” en un enorme conjunto de “vecindades” que habían sido de la familia Ortega. En ese rumbo.
Después del banco, y habiendo transcurrido la muerte de mi abuelo y algunos otros hechos, mi mamá se colocò como secretaria en las oficinas de los juzgados del DF, primero fue secretaria de un abogado que trataba de ponerse al día con una interminable cantidad de casos que por no haberse resuelto habían quedado en el olvido debido a la falta de recursos de los interesados, el buen funcionario, llevaba estos casos de manera altruista para promover la resolución aprovechando sus tiempos libres, gracias a ese señor más tarde le ofreció trabajo a Estela, directamente para el tribunal… ahí conoció a REBECA JATTAR, ella tenía una hermana de nombre Esther, que a su vez tuvo tres hijos, que después de haber estudiado en el Colegio México, ingresaron a la casa de formación marista… con su amiga Rebeca se formó una amistad que no pudo disolver el paso de los años y a su muerte aún persistía el cariño y la amistad con aquellos niños, sobrinos de su entrañable amiga: Isaìas, Antonio Gustavo
Posteriormente trabajó para la entonces naciente Cámara de la Industria de la Transformación donde fue su amiga la inolvidable ELENA ALPIZAR que vivía en las inmediaciones de la calzada de la Viga, cuidaba a su madre anciana y tenía una pequeñita de nombre Susanita.
La Época de oro de mi mamá
A partir de mi llegada al mundo la situación cambió y gracias a Dios, madre e hija restablecieron de nuevo aquel viejo hogar complementándose recíprocamente para brindarme todo el ambiente necesario para mi desarrollo. Estela encontró trabajo en una compañía denominada Asurbin S.A., ubicada en la calle de Bucareli No 12 desde un mes posterior a mi llegada, hasta casi 1964.
Recuerdo que pasamos una temporada bastante apretada, ya que ella nunca quiso renunciar a pasar las tardes al pendiente de mi tarea, y casi todos los trabajos se le exigía el tiempo completo. Por lo tanto mientras encontraba un buen empleo, hacía trabajos a máquina, gestionaba algunos pagos ajenos, pero no encontraba nada fijo.
Un buen día encontró en la calle a Madame Regina de la Paz, su profesora en la primaria y le ofreció trabajó en el Hospital Francés, a una cuadra del departamento que habitábamos en una vecindad sobre la calle de Niños Héroes, en la colonia de los doctores. La religiosa vivía en la comunidad religiosa del hospital que se encontraba en la misma avenida, prestando sus servicios en el departamento de Radiología. El trabajo de mi mamá consistía en pasar a máquina todos los resultados de interpretación que los médicos especialistas hacían de las placas obtenidas en las radiografías.
El Dr. Guillermo Santín era el Jefe de esa área, y les brindó a Mme y a mi mamá, todas las facilidades, al principio se concretaron a dictarle directamente en horario especial, finalmente compraron un dictáfono y de esta manera modificaron el sistema, dejando libre a los médicos el horario para la interpretación de sus placas y permitiéndole a Ma. Estela en un horario fijo y cómodo la transcripción desde el dictáfono.
Debido a lo complicado de la terminología médica y a la necesidad de una excelencia en la presentación del informe, se requería una persona con la experiencia mecanográfica, tenacidad, velocidad y dedicación como la de Ma. Estela.
Un tiempo después el tío Alfonso la invitó a trabajar en Peat Marwik, Mitchell & Co. Inc., una empresa americana especializada en la auditoría a empresas de su propio país, avecindadas en México. Alfonso había llegado a ser socio de primer nivel, y estaba a cargo del departamento de personal, Ma Estela estuvo un tiempo realizando las labores del departamento de Personal, y despuès llevando libros contables que se llenaban como una cortesía de servicio a algunos clientes especiales, tal era el caso de Mennen de México, Anderson Clayton, Seysmograph y otros, durante cortas temporadas, gracias a sus habilidades y según el propio Alfonso, ella estuvo a punto de reemplazarlo, lo cual era inconcebible, finalmente ella obtuvo el reconocimiento dentro de la empresa y estuvo desempeñando varios cargos dentro de la compañía, ya por sí misma y sin la sombra de su primo Alfonso
Ese fue el trabajo más gratificante que tuvo en su vida, el salario se multiplicó más de 10 veces de lo que siempre había ganado, la actuación profesional también fue altamente satisfactoria, la experiencia de colaborar en una empresa líder en su ramo, con una metodología y sistemas de primera, son experiencias intransferibles. Pudo liquidar el pago de la casita que se había empezado a pagar en la calle de 1810, e iniciar la compra de la casa vecina, adquirió el coche, la tele, ropa y mil satisfactores que le dieron esplendor a la última etapa de mi vida a su lado.
El nuevo Purgatorio de Estela
Por razones que más adelante he de detallar, el Príncipe Azul regresó al final del día, y con 20 años de atraso hizo su entrada en escena, Rodolfo volvió con Estela, o más bien Estela regresó a él. Tras una corta temporada de conversaciones motivadas por mi correspondencia, en 1972 cuando yo vivía en Morelia realizando mi noviciado, Rodolfo fue a vivir durante unos cuantos días a la casa ubicada en año 1810, después Estela se fue a vivir con Rodolfo a la colonia Moctezuma... El paso de los años había hecho estragos y lo que en 1954 no se pudo dar, ahora menos podía verificarse. Aquel mundo de perfección orden y equilibrio donde todo se movía mágicamente en medio de orden y disciplina se trastocó en el caos más espantoso que un ser humano pueda imaginar y vivir.
Era la (nueva) casa de la colonia Moctezuma, en Oriente 170 número 260, la parte alta de un galerón que servía como molino de nixtamal, en la planta baja se alojaba una serie de cuartos mal construidos forrados desde la fachada con cintilla color gris siempre sucia y en pésimas condiciones, el primero de ellos era un local con frente a la calle, y cortina metálica, totalmente insalubre que servía de mostrador, además de mugre y basura continuamente estaba lleno de humedad y porquería de ratas.
A continuación estaba el molino propiamente dicho, donde estaban las máquinas que molían el nixtamal, confundiéndose con el mostrador, siempre había ahí herramienta, piedras de molino y diversos herrajes y accesorios de las máquinas como bandas, poleas, catarinas, etc.
Después estaban las tinas, continuamente llenas de grano en reposo o en pleno proceso de cocido, estas tinas debían recibir la cantidad exacta de maíz y de agua a 95 grados durante un tiempo bien determinado y mezclar en ellas la cal. A la vaporización natural del agua con maiz se agregaba el olor reseco y característico de la cal y el asqueroso olor de los sudorosos trabajadores removiendo con largas palas el contenidos de esas tinas de 4 mts. de longitud,
Al fondo, y en medio de la penumbra apenas acariciada por un foco de 40 watts, el depósito del grano, en costales de yute, de 75 kg. cada uno. Era espectacular ver cómo llegaba un camión de la “Conasupo” y en unos cuantos minutos el espacio de suyo reducido de esos cuartuchos se ensanchaba para hacer caber hasta el último saco de varias toneladas del preciado grano. Los siguientes cubículos eran ocupados por la familia de mi tío Gustavo, hermano de mi papá, su mujer, Esperanza y su media docena de hijos, la mayor de 6 años. Al final todavía estaba un cuarto donde se almacenaba herramienta y máquinas viejas y refacciones.
La otra mitad del predio que en el día servía como patio era en la noche un garaje donde se hacían caber los 3 ó 4 carros y camionetas de Rodolfo. Al centro y ocupando la parte baja de la escalera al aire libre que comunicaba con la parte alta, estaba la caldera que continuamente se mantenía en operación, y que emitía perennemente un sofocante calor y un terrible hollín contaminante.
Ahí regresó Ma Estela en búsqueda de rehacer una vida que hacía mucho tiempo había quedado sepultada, victimada entre el egoísmo, la indolencia y la ignorancia. Vivían además ahí, mi abuela Adelita y Rosa, una niña recogida por mi padre, hija de una mujer llamada Blanca, la cual había vivido con él en esa casa muchos años. Mi Padre siempre negó la paternidad sobre aquella jovencita de 16 años, sin embargo siempre le prodigó toda la asistencia y cuidados necesarios, criándose prácticamente como hija de mi abuela Adelita.
No obstante mi papá trató de dar su lugar a Estela, la casa de la colonia Moctezuma jamás fue su sitio. Ahí fue víctima continua de robos, engaños, chismes y todo género de abusos por parte de la gente que vivía en esa casa, empleados, familiares, trabajadores y conocidos, vivió Ma Estela esa temporada como una oveja llevada al matadero, sin chistar una sola palabra, llorando en silencio como si compurgara una condena, pretendiendo comprar para mí la satisfacción del deber cumplido sacrificando para ello las últimas gotas de su dolor y su existencia.
A las dificultades domésticas no hemos de olvidar que el principal problema de Rodolfo fue su temperamento violento y su falta de ecuanimidad y de madurez psicológica y mental, era él, quien en plena edad madura y florecimiento económico debía afrontar las obligaciones de compromisos, negocios, imagen social y además de Estela un segundo frente en Nezahualcóyotl, donde había nacido ya mi pequeña hermanita Marilú.
El compromiso de liderear organizaciones sociales con sesgo político, como la CRAS y la ANPAC; más de 25 negocios entre los que destacan 3 molinos de nixtamal y una pulquería, e incluso hacer frente a la propuesta de su precandidatura para la presidencia municipal de Cd. Neza. lo volvían estúpida y altivamente irresponsable. Rodolfo tuvo que hablar personalmente con el señor Gobernador para declinar su postulación, porque como él mismo me lo confesó, “le dio miedo…”
Estela, por su parte, debía seguir esperando su llegada, noche a noche, al igual que 20 años atrás, en medio de un cansancio extremo, para recibir el insulto del perfume de otros brazos en la solapa del saco, del lápiz labial en las camisas y la indiferencia a la labor realizada y a los problemas asumidos, y quizá en más de una ocasión, la cólera de las frustraciones narcisistas y las exigencias del macho que solicita y exige como un dios, toda la atención, la ternura y el cariño de su hembra a como dé lugar.
Dios socorre con la desgracia, en medio de la desgracia. “Afortunadamente” mi abuela María de Jesús y Mello una tarde que iban al pan, fueron embestidas por un automovilista irresponsable, recibieron fuertes golpes y se golpearon muy fuerte la cabeza con la banqueta, tuvieron que ser llevadas de emergencia al hospital, esto fue en el año 1977, La Nena tuvo que ir a auxiliarlas.
La abuela estela
En el 78 nació mi Evita, mi mamá cuidaba a sus dos ancianitas y se las arregló para que nos mudáramos a 1810 un poco antes del alumbramiento, después arregló las cosas para que nosotros no regresáramos a San Antonio donde teníamos nuestro departamento sino nos fuéramos a la casa de enfrente, marcada con el número 25 por un año, al terminar el año, de nuevo hizo arreglos para que nos regresáramos al número 22 y ella se quedó en el número 25 Fue en ese sitio donde murieron mi Mello y mi abuela en 1983
Además en esa temporada, mi hija pasó de ser una bebita dormilona a una pequeñita que acababa de aprender a caminar, que estaba prendiendo a hablar y que tomaba entre sus manos para llevarse a la boca todo aquello que estuviera a su alcance, asi que la recién aprendiz de abuela tenía que compartir sus tiempo con sus tres niñas… además de realizar sus ocupaciones personales, prepararnos la comida y ayudarnos con la “lavada de la ropa”; era una vida muy ajetreada y que a veces rayaba en la imprudencia, dejaba solas a las ancianitas, o dejaba sola a la nieta… en una ocasión una trabajadora social en el IMSS se percató de que la buena señora, había dejado a su nieta sobre un pilar de una cierta altura en el centro de una fuente seca, en el medio de los enormes patios del Centro Médico Nacional, la observó y vio que mi mamá subía al cuarto piso para ver a su mamá… ¿por qué lo hace, señora? Porque no me dejan pasar con la niña a la zona de enfermos… respondió con cinismo… ¿pero, por qué trae a la niña, ¿no la puede dejar en su casa?¿no sabe que se puede caer o se la pueden robar?... No, no le va a pasar nada… ¿cómo está tan segura? Porque desde allá arriba me la están cuidando, y es sólo un momentito… la trabajadora terminó por hacerse amiga de la buena abuela y ayudarla a cuidar a su nietecita…
Fue en esa temporada, una vez que visitó el convento cuando habiendo entrado a uno de los patios donde habían dejado a un perro guardián suelto, quedando ella encerrada con la nieta entre sus brazos… el perro le dio varias mordidas, pero ella nunca permitió que la bestia tocara a su bebita…
Una tarde, Mello se quedó dormida, pero Estela se percató de que ya no respiraba… en ese momento se fue la luz… bajó enseguida a cambiar el fusible, y me llamó por teléfono, cuando ella regresó y yo había llegado, efectivamente corroboramos que Mello no presentaba signos vitales, hablamos al médico, al IMSS y comenzamos a tomar todas las providencias… en la casa se sentía una gran paz y Mello se nos había adelantado… Al día siguiente ella y yo nos dedicamos a llevar a cabo todos los trámites para poder sepultarla.
Unos meses después ocurrió lo mismo con mi abuelita, aunque de hecho ella no murió en la casa; como expliqué antes, muchas veces al llevarlas al hospital eran retenidas durante algunos días, sea para observación o curación, en este caso mi abuelita fue retenida varios días, mi mamá iba muy temprano, porque si estaba en la lista de las personas que iban a ser regresadas en la ambulancia a su casa, era mejor que ella estuviera presente en el hospital muy temprano… en esa ocasión se presentó y buscó a su madre en la cama donde la había dejado la víspera, pero no la encontró… preguntó por ella y sus amigas enfermeras, le informaron que ya había partido de este mundo… fue a buscar al médico responsable, y como era un jovencito de guardia, la empezó a examinar con una serie de preguntas de rutina… “así que originalmente usted la ingresó por un problema de lesión traumática por un accidente automovilístico?... “pues, sí, hace ya varios años… “ contestó ella, “entonces este es un asesinato del que tiene que tener conocimiento el MP… yo no les puedo entregar el cadáver de ninguna manera…”
Estuvimos alegando toda la mañana, hasta que cambió de turno el joven galeno, y pudimos retirar los restos para llevarlos al velatorio, esa tarde se reunió para acompañarnos, muchísima gente, familiares, amigos, etc, fue una representación de los hermanos maristas y otra de las hermanas agustinas del plantel donde yo prestaba mis servicios, por lo menos hubo cuatro misas en el velatorio, en la última, celebrada por un cura de la parroquia de Santa María de Guadalupe de los hospitales, a cuya jurisdicción pertenecía el velatorio, me regañó severamente porque no se debía haber celebrado más de dos misas el mismo día para una velación… en fin, no faltaron misas ni rosarios todo el tiempo… al dia siguiente, y habiendo seguido todos los pasos que habíamos aprendido con motivo del deceso de Mello, nos fue sumamente sencillo realizar la inhumación, ellas dos quedaron en el mismo panteón y en la misma fosa. Todo esto incide en que por una parte no hubo una gran temporada de agonía para mi abuelita, tampoco hubo una velación en casa, como se acostumbra en muchos casos, no hubo duelo, porque toda la mañana nos la pasamos discutiendo don el doctorcito, y el tramite del sepelio fue muy ágil. Por lo que Estela no tuvo tiempo de sentir el rigor de lo que es una muerte convencional, y ciertamente olvidó con el paso del tiempo, toda esa triste aventura que representa la pérdida de una madre…
SOR MARIA DEL SOCORRO
María Estela, después de la muerte de mi abuela, empezó a tomar, aún sin así desearlo, unas auténticas vacaciones, habían cesado sus dos dolores de cabeza más pesados, había renunciado al sueño de volver con Rodolfo, en esos días (el 20 de enero de 1984) yo presenté mi examen profesional, y su única distracción y mayor preocupación era mi hija mi esposa y yo, además de su ilusión cada vez mayor de ingresar al convento.
Se la veía en esos días radiante y contenta, quizá aumentó un poco de peso, pero la ausencia de sus viejitas, en vez de hacerla entrar en una vida más sosegada, parecería que la obligó a entrar en una febril actividad que la ocupaba todo el día, entraba, salía, recogía a “su muchachita”, iba a la calle, regresaba, hacía comida, volvía a entrar y salir, volvía a regresar, y todo parecía marchar sobre ruedas, pero a cien kilómetros por hora. A Rosa y a mí nos molestaba un poco esa manera de ser porque en su afán de atendernos invadía en ocasiones nuestra privacidad, de buena fe, pero de manera incómoda, sin embargo, nunca hubo un roce o una dificultad seria al respecto.
Una noche con una sonrisa muy difícil de olvidar, nos pidió que nos pusiéramos a la mesa porque tenía algo que enseñarme; como ella acostumbraba ser tan ceremoniosa para los más mínimos detalles, pensé que se trataría de algo sin importancia, o de alguna sorpresa, como la vez que nos mandó a Mérida de vacaciones en un VTP, inició diciéndonos en un tono muy serio que había un señor al cual ella había conocido antes que a mi papá y que últimamente, después de todo lo ocurrido se habían estado entendiendo y frecuentando, y que finalmente él le había pedido que se fuera ella a vivir con él a su casa, y que no quería hacer las cosas a escondidas, sino que por el contrario deseaba que yo la fuera a entregar simbólicamente para después poder apadrinarla en su posible próxima boda...
Me reí creyendo que se trataba de una más de sus bromas, y le dije que se había equivocado de argumento para sus payasadas, que cualquier otra historia le podría sentar bien, menos aquella de que María Estela, a estas alturas pensara en irse a vivir con un hombre, y luego, sin haber un sacramento de por medio, -considerando su manera tan observante de vivir la religión -.
Un escalofrío recorría mi cuerpo internamente, presintiendo que alguna decisión importante habría tomado y que algo muy serio nos estaba tratando de comunicar, envuelto en toda aquella historia... le dije entonces que me daba mucho gusto, y que pues, eso merecía una copita, y pregunté en tono de burla que cómo se llamaba el afortunado, mientras tanto, hice el intento de levantarme para servir unas cubitas, fue entonces cuando no dejando que me levantara me entregó, para que yo leyera, los papeles que contenían un folder bastante gastado, que desde el inicio de la plática ella había estado jugueteando entre sus manos sobre la mesa.
Era una carta del Tribunal Eclesiástico en la que se le informaba a Estela Serrano Moreno que después de haber apelado, había obtenido por parte de dicho tribunal el fallo definitivo para la disolución del vínculo matrimonial, dejándola en libertad para contraer nupcias eclesiásticas de acuerdo a lo que manda la Santa Iglesia Católica...
Condenaba asimismo a Rodolfo Guzmán a solicitar un permiso especial del Ordinario para casarse en caso de que así lo deseara. El fallo se daba en este sentido tras una segunda apelación y en virtud de haberse demostrado que esta última parte, se había reservado para sí el privilegio de la fidelidad. - ¿Qué con eso? - pregunté un poco molesto... Entonces me relató cómo había empezado hacía más de tres años este proceso, con intención de ingresar al convento.
En un principio, según ella, sólo solicitaba de las monjas un sitio para vivir el día de mañana cuando la vejez se apoderara de ella, ofreciéndose como portera, veladora o algo por el estilo en el convento, la superiora la invitó entonces a exponer su caso ante un director espiritual, promotor de vocaciones, este sacerdote, a su vez la puso en contacto con otro colega abocado a los asuntos jurídicos de tramitación de este tipo de situaciones ante la Mitra.
Se llevó a cabo todo un proceso análogo al que se vive en el fuero secular, citatorios, declaraciones, idas y vueltas, interrogatorios, revisiones y un fallo de primera instancia que resultó desfavorable, una apelación y una segunda ronda de averiguaciones de la que en aquel día se había otorgado la resolución definitiva y favorable. ¿cuáles son entonces tus planes? pregunté desconcertado, “simplemente que me lleves al convento,”- contestó segura de sí misma, como siempre.
Pensé por un momento en todo lo que me dejaba, especialmente en el sentido de qué hacer yo o cómo disponer de sus cosas. La salita, el comedor, las cosas de Mello, sus libros, las viejas camitas, en fin, habría muchas cosas por hacer. Entonces, adivinando mis pensamientos acabó de explicarme que se me había adelantado un poquito, que ya había vendido, regalado o colocado absolutamente todo, y que con algunos ahorros adicionales había logrado entregar su dote, y que, para variar, estaba confiando absolutamente en mí, porque en el caso de que se tuviera que salir, yo me tendría que hacer cargo de ella por completo... “al fin te acordaste que tenías hijo” pensé para mis adentros, mientras la acompañábamos a su casa, ya era un poco noche.
Mis ojos no podían creer lo que vi esa noche, la parte de la casa del número 25 que ella ocupaba, estaba totalmente vacía y solo quedaba una pequeña maletita y unas cuantas cajas junto a su modesto catre. Al día siguiente la fuimos a llevar al Convento de las Hermanas Clarisas Capuchinas de Santa María de Guadalupe, en las calles de Galeana No, 5 en la Villa de Guadalupe, Gustavo A, Madero.
Efectivamente, a Jesús, el hijo del carpintero de Nazareth, lo había conocido mucho antes que a mi papá, efectivamente se trataba de irse a vivir con él para consagrarse a su servicio, efectivamente, deseaba que la llevara y que posteriormente la apadrinara, el día que pudiera llegara hacer sus votos perpetuos, efectivamente tenía la sartén por el mango, su documento de liberación matrimonial y sus cosas preparadas y listas para marchar con paso firme y definitivo hacia ese nuevo horizonte que se le antojaba como una maravillosa oportunidad para reiniciar una vida llenándola de otro tipo de valores, otra clase de moneda, otro sentido más auténtico, un cariño y un amor más profundo, desinteresado, noble e infinitamente más gratificante.
Transcurrió un tiempo, los meses de Postulante, creo que dos años como Novicia y finalmente profesó, haciendo votos temporales anuales renovándolos no recuerdo si siete o más ocasiones hasta venir a hacer su profesión perpetua. Alternando momentos de febril entusiasmo, momentos de denodado trabajo inclusive físico, momentos de angustia y desesperación en particular de no poder estar a mi lado cuando he tenido mis épocas de crisis, sin embargo, en todo momento, irradiando esa inquebrantable fe, necesaria para poder asumirla vida consagrada.
Sin duda, a mi entender, lo que más trabajo le ha costado es su vida de relación comunitaria, en particular debido a la dificultad para convivir con hermanas que tienen una mentalidad tan diferente a la suya, costumbres tan silvestres o campiranas y valores y puntos de vista tan disímbolos. Una mujer como Estela Serrano, que jamás se metió en la cocina, o que no era capaz de iniciar una actividad sin tener todo absolutamente bien planeado, especificado y en orden, difícilmente es comprendida por algunas hermanas que ni siquiera saben leer pero que desde muy niñas han sabido echar gordas, moler salsa en molcajete y batir tamales.
Sin embargo, ellas no saben lo que es tener un hijo, haber estado casadas, manejar un auto en la ciudad, escribir a máquina o llevar una contabilidad... ahí es donde ella pudo aportar su granito de arena. Durante varios años se encargó de hacer las compras en la Central de Abastos, llevar a las hermanas al doctor, hacer las entregas de galletas o preparar a máquina las Lecturas de la Liturgia.
Estela Serrano ingresó al convento en 1984, aunque ya conocía a la comunidad y estaba perfectamente consciente de todas las implicaciones de la vida conventual de clausura, debió aceptar el tiempo que exige el derecho canónico para cumplir su postulantado y noviciado. Fue hasta el día 15 de octubre de 1986, cuando pudo profesar sus primeros votos solemnes, y el 4 de octubre de 1989 sus votos perpetuos. El caso de la madre Socorro siempre estuvo cargado de excepciones, pero siempre estuvo buscando la voluntad de Dios y la adaptación de la realidad tanto del convento como de la persona a la voluntad divina.
La hermanita Socorro, de esta manera puso a la disposición de toda la comunidad todo lo que ella sabía hacer, pensar y decir, a pesar de que por su misma historia personal y sus características, no pudo nunca aprender de origen, como lo haría una postulante joven, todas las tareas que normalmente se aprenden en las épocas de postulantado, a cambio de esto, ella realizaba una serie de tareas que la mayoría no podía desarrollar, en primer lugar lo que ella llamaba “la manejada”, es decir, convertirse en la conductora oficial de la camioneta, esto implicaba salir a la calle y desempeñar una serie de actividades que no podían combinarse con el hecho de permanecer al cien por ciento en la clausura: hacer pagos, compras, visitas, entregas, ventas, acompañamiento al médico, recepción de las visitas que se recibían en central de autobuses o en el mismo aeropuerto, etcétera, ella combinaba sus salidas para desarrollar actividades personales como visitar a enfermos, familiares y benefactores, siempre dentro de la obediencia que le obligaba a pedir previamente permiso, avisar de su llegada y rendir cuentas de su tiempo, actuaciones y resultados, y por supuesto, rezar por su cuenta todo los rezos que habían quedado pendientes durante su ausencia…
Por otra parte su experiencia de trabajo, la colocaba en la facultad de desarrollar otras actividades internas, que no son tan comunes dentro de la vida conventual, durante toda su vida, su gran herramienta era la máquina de escribir, a la cual se agregaba su conocimiento de la taquigrafía, la taquigrafía que ella dominaba permitía que otra persona le dictara a la velocidad de una plática convencional, en un sistema grafológico extremadamente veloz, que ha caído en desuso debido a los modernos medios de comunicación, pero esta herramienta le permitía, por ejemplo, tomar notas de las conferencias, de las discusiones y de los acuerdos de las mismas hermanas y después pasarlos a máquina, ella era encargada de redactar las actas y hacer las minutas de las reuniones oficiales, además, utilizaba su máquina para preparar las novenarios, y algunas de las liturgias especiales… en este mismo tenor, ella ayudaba a la preparación de la documentación que se le presentaba al contador… recopilaba los recibos de pagos, y preparaba las carpetas con la documentación, era muy minuciosa en llevar las pequeñas cuentas de gastos diversos y un sinfín de actividades semejantes, aunque no era muy asidua de atender las labores de la cocina o de la limpieza.
Independientemente de las relaciones interpersonales con todas y cada una de las hermanitas de la casa, ella tenía, desde su llegada el apoyo y la identificación personal de su prima la hermanita María Adoración que antes de entrar al convento, se llamaba Raquel Becerril Sánchez, ellas dos, desde niñas eran grandes amigas que compartieron una serie de vivencias, Estela se casó y yo nací, Raquel nunca se casó, pero tuvo un novio que inclusive ya le había comprado casa y su ajuar de novia, sin embargo vivía al cien por ciento dedicada a cuidar a su mamá, doña Socorro Sánchez, que era prima hermana de mi abuela… motivo por el que eran muy frecuentes las visitas, y la relación entre las dos familias, Raquel tenía una tienda muy bien surtida, en el barrio de Magdalena Mixiuca; sus hermanos eran Juan y Nemesio. Las dos jóvenes primas eran miembros de la Adoración Nocturna Mexicana, y se acompañaban cada mes para asistir a la iglesia que les correspondía para pernoctar toda la velada en oración, junto con los demás miembros de la asociación, fue en una de esas “veladas” cuando Raquel percibió el llamado del Señor, y decidió ingresar al convento.
Nuestras visitas a “Raquel”, cuando yo tenía 10 ó 12 añitos, se convirtieron en visitas a “(la hermana) Adoración”, y así mi mamá estuvo en contacto con el convento, cada vez más hasta que tuvo la oportunidad de ser admitida. Por supuesto que esta amistad entre las dos primas se volvió fundamental para la vida de Estela, convertida en Socorrito.
Estela murió simbólicamente el día de su profesión perpetua (definitiva): tirada de bruces frente al altar, con una corona de espinas en la cabeza y recibiendo un baño de pétalos de rosas que simbolizaban su entierro. El cabello recortado públicamente, en señal de renuncia total al mundo, María del Socorro experimentó por unos instantes ese momento definitivo de la entrega final al Señor. Un detalle que me conmovió en esa celebración, fue que a mi mamá le asignaron leer en la primera lectura la historia en que Dios le pide a Abraham que sacrifique a su hijo Isaac, Abraham se dirige al monte sin llevar otra víctima que a su propio hijo y se dispone a hacer el sacrificio; en ese momento a Estela se le quebró la voz, porque ella, en su momento, le entregó al Señor a su único hijo, es decir a mí, por medio de la vida religiosa marista… (otra cosa muy diferente y por mi propia voluntad y al margen de las decisiones de Estela, que yo terminara abrazando la vida matrimonial)
Al pronunciar sus votos a perpetuidad, ofrecía su persona en un holocausto completo, incluyendo su misión como mamá, en su corazón seguía sacrificando lo único y más valioso y preciado de su existencia, que era yo. Con la ofrenda de sí misma, renunciaba en forma definitiva a intervenir en mi vida, y con ello ponía en las manos del Dios de la promesa, mi propio futuro y mi propio destino. El hecho fue que en este caso no apareció un ángel que le retuviera la mano a esta nueva sacerdotisa. El sacrificio se había consumado desde aquella tarde de noviembre de 1968 en que María Estela y su madre me habían ido a entregar a la casa de formación de Querétaro.
Una vez más se confirma que los que siguen al Nazareno reciben el ciento por uno en esta tierra y después la vida eterna. Estela, o más bien María del Socorro, ha elegido vivir desde ahora la dicha infinita de estar exclusivamente al servicio de las cosas del Padre Celestial, luchando en esta tierra no sólo contra los demonios que nos esclavizan en el mundo, sino sobre todo, construyendo a través de una comunidad simbólica y escatológica, el reino que inició con su propia existencia el Salvador y Redentor del mundo, en horabuena.
El final
A finales de 1996, estando yo en Irapuato, la hna. Socorro fue sometida a estudios oncológicos debidos a que una biopsia mamaria que resultó positiva. Así comenzó sus tratamientos con quimioterapia. Ese fue el principio del final de esta existencia física.
Mucho después, en el año 17 tuvo que ser intervenida de urgencia, debido a un problema con la vesícula, estuvo sólo tres días en el hospital, cuando regresamos al convento se sentía tan bien que ella quería servirnos como anfitriona, como cuando se le visitaba para otro fin. Esa fue la prueba de que quedó perfectamente.
En el 2018 tratando de recoger los botes de basura, en plena tormenta de agua, se resbaló sobre su propia pierna y quedo yerta en el piso por un buen rato, el femur se había roto, fue internada en el hospital del seguro social y sometida a una intervención por la que por medio de un tornillo le sujetaron las dos parte del hueso fracturado, esto ayudó a que la recuperación fuera relativamente muy rápida, sin embargo al darla de alta, se le prohibió definitivamente el uso de escaleras, esto le impidió definitivamente volver a su amada celda (que estaba en la planta alta), lo cual mezclado con su falta de memoria inmediata, la hacía creer que vivía fuera del convento, ella creía que estaba en la casa de mi tia Guadalupe, en la colonia Álamos… y todas las tardes espera la ocasión de regresar al “convento de la Villa”, porque no encuentra su celda ni sus cosas personales, medio convento se le desapareció y la otra mitad quedó convertido en las reminiscencias de una casa que sólo está en su imaginación…
A partir del 2020 paulatinamente fue perdiendo una parte importante de su memoria inmediata, con lo cual regresan a ella vividos recuerdos de su padre y de su madre, que confunde con la realidad, platica con ellos, viaja con ellos, y de pronto se topa con un mundo real, totalmente diferente.
Con motivo de la pandemia del año 20, se redujeron drásticamente las visitas al convento, pero no solo eso, se perdió la atención y continuidad con algunos de los médicos que vigilaban la salud de las hermanas, todo eso demeritó completamente a la hermanita Socorro que atravesó por temporadas de falta de lucidez. Las medidas precautorias que se tomaron restringieron tajantemente las visitas al convento, nosotros fuimos solo una ocasión en todo ese año,
En diciembre del 21, de La Hermana Lilia, que era la que atendía más directamente a Socorrito, me pidió que tuviéramos una entrevista para hacerme ver que la salud de mi mamá ya era muy vulnerable, de hecho todo el tiempo estaba en la cama, casi no hablaba, sólo tomaba pequeñas cucharadas de alimento y medicinas había que cambiarle ropa y atenderla para todas sus necesidades. Nos invitó a pasar a saludar a la hermana Socorro que se encontraba ya muy disminuída, para empezar, hacía tiempo que estaba en cama, es decir sin caminar, prácticamente no podía moverse y hablaba y escuchaba con gran dificultad, las hermanas le daban sus medicinas y alimentos con una cucharita cada determinado tiempo, su cuerpo y sus manos estaban muy frias y se encontraba cubierta por cobijas, le molestaba un poco la luz, y las hermanas me prometieron que la iban a cambiar a una cama de las que se usan en hospitales.
Unas semanas después hice otra visita para llevarle unas batas y unos pañales desechables, esto fue el domingo 9 de enero, y sólo yo pasé a verla, estuve con ella un rato en perfecto silencio, sólo tomé una de sus manos con mi mano y coloqué sobre su cabeza la otra mano, ella parecía dormida, pero respondía por reflejo cuando había algún sonido fuerte… tengo la impresión de que nuestros pensamientos se entrelazaron profundamente en ese ratito, que me pareció eterno, es increíble cómo, la presencia y la mente son capaces de establecer un puente de comunicación dentro del silencio, sin la limitación de las palabras, los gestos y las expresiones más comunes… me retiré así como llegué y esa fue la última entrevista con ella.
El lunes 17 de enero de 2022, recibí una llamada cerca de las 13 horas, de la misma Hna. Lilia Molina, informándome de que mi mamá ya había partido a la patria celestial… después de hacer una serie de llamadas telefónicas para avisar a familiares y amigos, fuimos a visitar el convento, Tere y yo, allá se encontraban mi maestra Aurelita, ya había pasado gran parte de ese día ahí, mi prima Laura Moreno. También estaban ahi sus hermanas de Tere: Micaela y Carmen, así como Nelson, Iván, y Elizabeth (sobrinos de Tere), Brenda, y mi ahijadito Gael… En la entrada nos recibió la hermana Maricruz, quien nos informó que había una situación especial: el brote “omicron”, del coronavirus había llegado a esa santa casa y se encontraban infectadas varias de las hermanas, motivo por el cual no se podía recibir a nadie, nos invitaron a que viéramos los restos que ya descansaban e la caja mortuoria y que nos retiráramos por favor lo más pronto posible…
Asi fue, se había programado una misa para el día siguiente, antes de ir al panteón, pero más tarde nos informaron que también se había suspendido debido a la pandemia. El día siguiente, martes 18 nos presentamos unos minutos antes de las 12 para acompañar a la carroza que nos guió hasta el panteón Guadalupe Hidalgo, en la parte posterior del cerro del Tepeyac, donde fue sepultada la hermana Socorrito… nos acompañaron sólo dos religiosas y una novicia, mi prima Laura Moreno y su esposo, y nosotros dos., el campo santo se encontraba con muy pocos visitantes, y no hubo otra ceremonia que la inhumación en sí misma.
aparecen aqui Laura Moreno y su esposo Gustavo, las hermanas Chabelita, Maricruz y una novicia y Tere que nos acompañaron ala la inhumación
3.3 Mello
La “TIA MELLO”, era mi tercera madre: Remedios González Velasco, originaria del pueblo de Áporo Michoacán, prima segunda de mi mamá, pero de la edad aproximada de mi abuela, una señorita mayor, con todo el encanto de las ancianitas cariñosas, el tesón y la constancia en el trabajo propias de un atleta, la Modestia hecha vida y la mansedumbre en persona. Fue nieta de la tia Albina, hermana de mi bisabuela Josefita, su madre era María Velasco, y su padre don Santos González, que murió muy joven, tuvo cinco hermanitos que murieron siendo niños.
Al morir su padre, su mamá quedó totalmente desolada y confundida, un supuesto pretendiente intentó quitarle lo poco que le quedaba y ella decidió viajar a México llevando consigo a su niña Remedios, para encontrar una mejor fortuna, pero en el ferrocarril que viajaba le robaron todas sus pertenencias y el poco dinero que llevaba, lo cual la acabó de trastornar… Seguramente ambas sufrieron eventos muy traumatizantes en esos días que coinciden con los primeros años del siglo XX, y la tia María quedó totalmente traumatizada desde su llegada a México, ambas acudieron a la casa de doña Josefita y sus hijos y se agregaron a la famila, Remedios, al igual que sus tios (Ma de Jesus, Francisco y José) y bajo la dirección y el cuidado de la tia Avelina, asistió a la Escuela de Artes y Oficios.
Se quedaron a vivir en la casa de mi bisabuela en México, y desde que su madre murió, seguramente alrededor de 1915 y se hizo parte de la familia, envejeciendo consagrada al trabajo y al servicio desinteresado a los demás. Estudió en la escuela de Artes y Oficios, alta costura y alta repostería, y se mantenía trabajando como costurera especializada en El Palacio de Hierro hasta el día de su jubilación, Entonces se ocupó de la cocina de la casa, aunque durante muchos años le siguieron dando trabajo de costura “por fuera” en el prácticamente hasta que pudo seguir cosiendo.
Era ferviente devota de la Virgen del Carmen, a medida que dejó de trabajar consagraba cada vez más su tiempo libre a la propagación de la devoción del “escapulario” y a esta advocación mariana. Frecuentaba mucho el templo del Carmen del Centro. Iba mucho a la Ermita Sabatina que se localiza en Tacubaya. Fabricaba, vendía y regalaba una cantidad innumerable de escapularios, hacía colectas, listas enormes de difuntos y de mamás vivas y difuntas para estas dos fechas en particular, anuncios y propaganda carmelita, repartía oraciones y estampitas en la calle, el camión, el trabajo etc.. Fundó en el templo de Nuestra Señora Aparecida patrona de Brasil, la cofradía de la tercera orden del Carmen, y logró mediante una colecta de varios años, comprar y poner al culto la Imagen de Nuestra Señora que ahí se venera.
En su cuarto, al cual solo yo tenía el privilegio de acceder, tenía un desorden perfectamente bien organizado, al centro estaba su cama de latón, y aun lado su viejo ropero, contaba con un viejo radio de bulbos, con un sonido extraordinario, toda vez que se había sintonizado correctamente… una vieja mesa de trabajo, muy rustica y robusta, llena por supuesto de piezas de ropa abiertas, descocidas o en pleno proceso de reparación, tenía una plancha eléctrica tres o cuatro planchas de carbón y dos burritos fijos para para planchar; además de una serie de burros de diversos tamaños y con distintos recubrimientos para cada ocasión, por ejemplo uno se usaba exclusivamente para las mangas y otro para los hombros… todo lo que sobraba de espacio, estaba repleto de costales de retazos de tela de todos los materiales y tamaños que se pudiera uno imaginar, además de cajitas de todos tamaños con hilos, agujas, tijeras, aros para bordar, agujas de crochet, dedales y huevitos de madera para remendar medias y calcetines… no faltaban los trozos de jabón para marcar los cortes y decenas de dispositivos, cojines llenos de alfileres y agujas de todos tamaños y formas.
En las paredes totalmente ocultas por las bolsas de telas y retazos, imágenes para venerar, en primerísimo lugar la de la virgen de Guadalupe, el Sagrado Corazón, del Niño mueve corazones de Atocha, la Santísima Trinidad, San Miguel, San Martín Caballero y no sé cuantos más. Agregando un toque más de ambiente de trabajo, encontramos cuatro o cinco maniquíes, unos sueltos y otros con sus respectivas bases de madera, terminados en tripiés. Y una o dos veladoras de cera, normalmente encendidas. Siempre tenía dos bacinicas, porque ella nunca usaba los servicios sanitarios o el baño de nosotros, una siempre estaba vacía y la otra cubierta con periódicos viejos, porque en ocasiones había sido utilizada…
Mello actuaba como una especie de autómata, que nunca participaba en ninguna plática o actividad de la casa, simplemente entraba a la cocina y se dedicaba a preparar la comida, ya que el desayuno y merienda lo preparaban mis mamás, asimismo, mamá lavaba toda la losa de la comida, asi que Mello preparaba solo la comida y lavaba los trastes en los que se preparaban los alimentos, hervía la leche y se preparaba sus propios alimentos, también era la que se encargaba de hacer las compras de los alimentos, iba diario al mercado y cada semana a la Merced, y o cuando estuve en edad de cargar bolsas, la acompañaba. Cuando teníamos alguna visita, la hacía de sirviente, así que preparaba algún refresco, galletas o lo que se sirviera en la mesa… pero jamás se le consideró como personal de servicio. Su humildad era extraordinaria y gentil, siempre amable, y con una enorme afabilidad en su gesto… nunca se quejó de salud ni de problemas en su alimentación, sabía infinidad de remedios para todas las enfermedades, siempre tenía a la mano la hierbita necesaria para todo tipo de malestares, y se apresuraba a hacer el té que fuera necesario.
Preparaba también en un rito extraordinario, un magnífico café, nuestra costumbre era tomar a diario el café con leche, preparando previamente el extracto de café mediante un procedimiento muy especial, semejante al que se acostumbra en los cafés de chinos, ella sabía comprar el grano a utilizar y la mezcla exacta necesaria, que se mandaba moler, con ese café previamente molido, se preparaba el extracto, solo ella sabía en donde se compraba, cómo se hacía la mezcla y cómo se hacía el extracto. Y además era una excelente cocinera, sabía los trucos para preparar cualquier tipo de platillo, y conocía los tiempos exactos de cocción y de preparación incluso de pasteles y platos especiales, desgraciadamente el estómago de mi abuela era muy sensible y no aceptaba muchos alimentos, no comía nada de chile, nada de grasa, nada de pescado, nada con muchas especias, pero Mello sabía perfectamente lo que debía llevar cada alimento, preparaba sus salsas, condimentos y adornos y no reparaba en explicar los procedimientos y “recetas” a quien así se lo solicitara… y era capaz de complacer al paladar más exigente con los recursos con que contaba…
Toda su juventud y madurez trabajó, como ya comentamos como costurera del Palacio de Hierro, los clentes que solicitaban al comprar sus prendas, la corrección o adecuación de alguna prenda de vestir, solicitaban a la tienda que se les realizara la enmienda, entre las personas encargadas de esta labor estaba precisamente la señorita Remedios, la tienda se inauguró en 1891, precisamente uno de los atractivos desde su construcción es que fue edificada con estructura metálica, como la torre Eiffel; con miras a celebrar su 10 aniversario, en 1901, se amplió y se le agregó al edificio original una segunda parte por la calle de Venustiano Carranza, en ese entonces calle de San Bernardo. Para celebrar los 20 años se adquirió la única propiedad que faltaba por adquirir en esa manzana, por la calle de Monterilla, hoy 5 de febrero y se completó la fachada, durante esta construcción la tienda envió a sus empleados a una bodega en el barrio de Tlaxcoaque… En ese año, 1910, se celebró los cien años de la Independencia Nacional, el edificio nuevo se inauguró hasta el 2 de octubre de 1911. Mello recordaba esa época, por lo que seguramente ya trabajaba en el Palacio para este entonces. También recordaba que un enorme grupo de costureras colaboraron para arreglar de emergencia un enorme vestido de doña Carmen Romero Rubio de Díaz… quizá fue precisamente para los festejos del centenario del inicio de la guerra de Independencia, en el año 10, porque Díaz renunció en mayo de 1911. El Palacio de Hierro sufrió una quemazón en 1914, y fue reconstruido con motivo de sus treinta años, y se reinauguró el 14 de octubre de 1921, ya bajo el gobierno de Alvaro Obregón, la reconstrucción se realizó en 14 meses, tratando de aprovechar los festejos del centenario de la Consumación de la Independencia. A partir del año 22 la atención del Palacio de Hierro se concentró más en el menudeo que en la venta al mayoreo, esto coincide plenamente con la época en que la joven Remedios pudo haber desarrollado su mayor productividad.
3.4 la tia Challo
Mi otra mamá era mi TIA CHALLO, que nació en Colima en 1895, sus padres fueron don Nicolás Molina e Ynés Zamudio. La Sra. Rosario Molina Posadas, viuda de Serrano, era la concuña de mi abuela, Fue esposa de mi tío Manuel Mariano Serrano, hermano de mi abuelo, con quien se casó el 31 de mayo de 1918 por la via civil, y el 2 de junio en la Iglesia del Carmen.
También fue telegrafista tendría unos 60 años de edad cuando se vino a encargar de mí. Ya que nunca tuvo hijos carnales, se dedicó a lo largo de su invaluable vida a cuidar y educar a algunos de los sobrinos, entre los que orgullosamente me encuentro, y entre los cuales aún en la actualidad, nos disputamos las prerrogativas de haber sido los verdaderos consentidos. Ella fue para mí no sólo una verdadera madre adoptiva, era mi amiga, compañera educadora y consejera.
Por encima de las “recomendaciones” de mis dos mamás carnales, ella, mi tercera madre, me enseñó a gatear, revolcarme en el suelo, bañarme en tina abierta, con agua templada, jugar e imaginar historias con mil personajes imaginarios, a comer enormes tacos de frijoles, y bolas de masa cocida untadas de manteca y sal, a cantar canciones rancheras y corridos, a hablar fuerte, a reír y a disfrutar de lo bonito de esa vida, que en sí era tan monótona como las cuatro paredes impecablemente limpias y esos pisos de madera corriente, relumbrosos a base de escobeta y jabón de lejía.
Ella se encargaba de mí cuando no había escuela, con el paso del tiempo y debido a su edad dejó de ir diariamente a la casa y las visitas se institucionalizaron a que fuesen los días miércoles, ese día de la semana al regresar del colegio ella comía conmigo y me acompañaba durante algún rato de la tarde.
Ella vivía en la colonia Portales, en Victor Hugo 105, domicilio que se asentó en mi acta de nacimiento como de mi madre.
Vivía con su hermana Juanita a quien yo también denominaba tía. Ella era una señorita mayor, un tanto cuanto neurótica, menudita y delgada, generalmente desaliñada y tesonera en su quehacer, pero que me toleraba y quería muchísimo, se cuenta que de joven recibió una descarga eléctrica atmosférica al guarecerse de la lluvia bajo un árbol de encino, cuyos restos permanecían carbonizados en un rincón del patio.
Cuando yo tenía 4 años enfermé de tosferina y el doctor recomendó que saliera una pequeña temporada de la ciudad... tan contaminada ( ..en 1958 !!! ), esas vacaciones diariamente me llevaba a aquella casa con rico sabor provinciano en lo que practicamente eran los suburbios de la capital... hoy la colonia Portales
Mi tia Challo al enviudar optó por que se le otorgara en vez de una pension una pequeña liquidación, misma que entregó a su hermano Miguel a cambio de que le construyera un par de cuartitos en aquel terreno de Portales... que habían recibido como herencia los tres hermanos Molina.
Miguel, el hermano de tia Challo era un hombre joven lleno de entusiasmo y actividad, trabajaba en los estudios cinematograficos de Churubusco como utilero, y tenía una hermosa familia con su esposa Esther, y una media docena de hijos: Miguelito, Hector, Jesús, Jorge, José, Malena, Ines, y mantenía el equilibrio entre su familia y sus hermanas. Miguel le pidió a Rosario dinero para construir su casa, y a cambio, le construyó y asignó unos cuartos al fondo de su propiedad. Un lamentable accidente segó la vida de aquel hombre emprendedor, murió aplastado por un camión que efectuaba una maniobra en reversa en los estudios, cuando él se acomedía a regresar por un equipo cinematográfico que se había rezagado...
Esta desgracia no solo dejó en el desamparo a su familia, sino que convirtió a las tías en unas verdaderas intrusas en su propia casa. Solo Miguelito y Josesito, el mayor y el menor de lo sobrinos las consideraron como verdadera familia y las procuraron hasta el final.
Josecito, por cierto, fue mi primer amigo mucho antes de ir a la escuela, con él comencé de hecho a hablar mis primeras palabras, a jugar y a crecer en el mundo en mi más tierna infancia.
Capitulo 4 EL NIÑO JOR
4.1 antes del Colegio México
1954
4.1.1 san Ildefonso
Mi infancia se liga a las vicisitudes de un par de mujeres solas que por distintos motivos pasaron la vida mudándose de casa en casa. Yo abrí mis ojos a la luz en un departamento del primer piso en la esquina de San Ildefonso y la plaza de Loreto, frente al templo del mismo nombre, de ahí sólo recuerdo vagamente el color blanco y rojizo de los mosaicos del piso intercalados en forma de tablero de ajedrez y la algarabía de niños jugando en el patio...
En esa misma casa había muerto don Jesús Cándido hacía unos años, también de esa casa había salido mi tio Jor hacia la casa de formación marista.
El casero exigió su casa para evitar crear antigüedad y porque no podía aumentar la renta de acuerdo a la legislación vigente, así que cuando aún estaba yo demasiado pequeño, mis mamás y yo tuvimos que abandonar esa casa llena de recuerdos para buscar un techo en otra parte.
Yo nací en el mes de noviembre, pero ese mismo año ocurrieron muchas cosas interesantes y nacieron grandes personalidades como yo. El 10 de Febrero se inauguró el hospital de la Raza, el 22 de marzo iniciaron formalmente las clases en la recién construida Ciudad Universitaria, el 26 de septiembre el famoso peleador Ratón Macías obtiene el título mundial de peso Gallo… al iniciar la pelea, declaró: “si gano, todo se lo debo a mi entrenador y a la Virgen de Guadalupe”, al terminar se le volvió a preguntar, a quién le debía su triunfo, él contestó, “nada más a la virgencita de Guadalupe, porque a mi entrenador ya le pagué”. Era un año internacionalmente dedicado a la Virgen, por ser el centenario de la proclamación de la Inmaculada Concepción.
1955
4.1.2 Los Álamos
Nos cambiamos a “los Álamos”, para ser exactos a la calle de Castilla 69, de la colonia Álamos, en una casa de color gris, propiedad de “la tía Lupe”, hermana de mi abuela quien de buen grado ofrecieron esta oportunidad a mis mamás. La tia Lupe construyó esta casa con mucho esfuerzo, pensando en ofrecer una vivienda digna a sus cuatro hijos… uno de ellos, Rafael, se avecindó en Torreón y la parte de su apartamento se encontraba deshabitada, fue la que nos ofrecieron a nosotros
Dice el refrán que “el muerto y el arrimado a los tres días apestan” y aunque no era precisamente el caso, mis mamás nunca estuvieron cómodas en esta casa, había muebles como el piano que nunca pudieron ocupar un lugar adecuado, el departamentito era demasiado pequeño y tenía una hermosa escalera de caracol sin barandal, demasiado peligrosa en particular para un bebé tan inquieto como yo, además quedaba muy retirado e incómodo del sitio de trabajo de ellas, por lo que decidieron mudarse tras una corta temporada.
Fue en este espacio donde yo aprendí a caminar, quizá como parte del entretenimiento que me brindó mi prima Lupita, quien era dos años mayor y ya sabía caminar y quería a toda costa enseñarnos a mi y a su hermano, mi primo Pepe Luis, quien es de mi edad…
Ese año el evento de mayor trascendencia fue la celebración de los VII Juegos Panamericanos, aunque en ese entonces no se tenía como hoy el bombardeo televisivo… en ese año apenas se logra la fusión de los canales 2,4 y 5 para formar la empresa Telesistema Mexicano… A partir del 1º de marzo se establece el sistema de cobro en los telefonos, del “tiempo medido”… Por primera vez se aplica en México la vacuna contra el paludismo… el 3 de julio se realizan elecciones para diputados federales y por primera vez votan las mujeres… en ese año Juan Rulfo publicó Pedro Páramo.
1956
4.1.3 nos cambiamos a GUATEMALA
De la casa de “los álamos” nos fuimos a las calles de Guatemala, (número 16 altos 26, precisamente a espaldas de la Catedral Metropolitana), edificio “escalerillas” donde guardo aún los más bellos, vetustos y vagos recuerdos de mi más tierna infancia.
En esa casa Mi tia Challo cuidó de mí todos los días, de las 8:30 a las 14 horas, y hasta que pude ira a la escuela, es decir desde el 54 al 58
Aunque yo era demasiado pequeño como para poder recordar, ese año se inició en México la aplicación de la vacuna contra la poliomelitis… y también se instalan en las calles los primeros teléfonos de alcancía, Lázaro Cárdenas recibe el premio Stalin de la paz.
Mi mama normalmente cada año organizaba las vacaciones con una salida al interior de la República, casi siempre era a Querétaro a visitar a unas tías, primas de mi abuelito Chucho, ellas eran Placida, Josefina, Concepción, Guadalupe y Catarina Medina Landaverde, más dos hermanos residentes en los Estados Unidos y dos hermanas religiosas, hijas de don Domingo Medina.
Las educó de una manera tan rigurosa que la única opción para ellas diversa a la casa fue el convento, una de ellas fue a Búfalo California donde murió en olor de santidad, otra permanecía en un convento contemplativo en la propia ciudad de Querétaro. A los hijos varones los despidió de la casa una ocasión en que llegaron tarde... fueron a parar a New York, donde hicieron familia, uno de sus hijos de viaje por México, vino a la casa paterna y reeencontró a las tías, hermanas de su padre. En uno de estos viajes a Querétaro fue donde comencé a balbucear mis primeras palabras, que fueron “vacs tors”,
1957
4.1.4 El gran Temblor
Mi vida como niño que recién había aprendido a caminar, y que estaba aprendiendo nuestro idioma, no tuvo mayores pormenores, pero ocurrieron varios hechos que registra la historia. El 16 de abril, lunes santo, fallece el señor Pedro Infante, que además de ser un buen intérprete, había incursionado en el cine, convirtiéndose en el ídolo del momento… él abordó a las 7:45 en Mérida el avión XA KUN de la empresa TAMSA, que se desplomó dos minutos después de despegar. En el mes de Julio el presidente inauguró el Viaducto Miguel Alemán y la unidad Santa Fe del IMSS, primera y única en su tipo en ese entonces.
La noche del 28 de Julio se experimenta en esta ciudad un movimiento telúrico, calificado en ese entonces de 7.5 grados en la escala de Mercalli, que destroza gran parte de la ciudad, provoca 67 muertos y cientos de heridos… el evento más impactante es que la estatua de la angelita de la Independencia, salió volando de la columna y se despedazó al llegar al piso porque, como todos comprobamos, no sabía volar… Nosotros vivíamos, como ya comenté a espaldas de la catedral, y pudimos observar cómo las campanas sonaban sin que nadie las tocara, impulsadas por el movimiento sísmico.
1958
Este año nace, dentro de la industria televisiva, la primera telenovela, “Senda Prohibida”… pero, nosotros no teníamos televisión, éramos muy aficionados al radio
También ese año la empresa Aurrerá abre la primera tienda de autoservicio en todo el país, esto fue en el galerón que estaba en Bolívar y Lucas Alamán… yo era demasiado pequeño para entender estos negocios.
Mis dos mamás se levantaban para irse a trabajar, Mi abuela regresaba después de mediodía, mientras tanto mi tia Challo había estado conmigo toda la mañana, a veces me bañaba, me ponía a secar en el balcón, o jugaba conmigo no sé que tantos juegos, me daba de comer y me auxiliaba para hacer mis necesidades, me intentó enseñar la clave del telégrafo jugando con un par de cucharas y me hacía soñar con sus interminables historias.
1959
4.1.5 ingreso a la escuela Manuel González y García
Cuando cumplí 4 años, el doctor Eduardo del Razo que me atendió desde que tenía 8 días hasta que él murió, en 1967, sugirió a mis mamás que yo debería estar en un medio más heterogéneo donde existieran niños de mi edad, y de mi género... por lo cual sugirió me inscribieran en una escuela.
En aquel entonces, la maravillosa profesora Carlota Torres Lara, dirigía y luchaba por sacar adelante a una pequeñita escuela particular incorporada denominada “Manuel González y García”, en honor al ilustre clérigo jalisciense. La señorita Carlota fue un personaje encomiable por su dedicación a la educación católica en México y falleció en 1995, Era una gran amistad de la familia desde los días de la persecución religiosa. Su sobrina, Aurelita, acababa de terminar sus estudios como Maestra normalista, la profesora Aurelia Torres Ibarra, fue nombrada como titular del primer grado... y a mí me ingresaron en aquel su maravilloso salón de primero, ese año... (sin cursar preescolar)
Muy poco duró mi fervor en aquel templo del saber, ya que a partir de las vacaciones de semana santa, el gran entusiasmo y disciplina que manifestaba en un principio se convirtió en una pesadilla para mi mentora Aurelita, quien estuvo a punto de sucumbir ante la baraúnda de travesuras, distracciones y situaciones conflictivas que ya propiciaba a mi corta edad, mi indómito carácter y mi imparable imaginación... desde el simple estar hablando en clase, hasta dejar caer una mochila llena de libros y un chorro de refresco desde el corredor del primer piso, exactamente a un lado de la abuelita de la señorita directora... desde el destruir en solemne acto de protesta las espantosas orejas de burro, con las que se me había castigado, hasta arrojar a través de una escalera llena de niños un par de botes llenos, uno de agua y otro de tierra, en divertidísima cascada, al momento de la salida, etc.
En una ocasión le propiné un inocente abrazo de tres minutos a un compañerito de kinder, que lo hizo llorar por media hora. En otra ocasión coloqué un trozo de madera, de manera tal que la tarima desde donde Aure impartía su cátedra, se balanceara mientras yo introducía mis manitas en el extremo, en un espacio tal que si la profesora se quitaba, la tarima me aplastaría los dedos, pero si no, yo estaba columpiándola a ella a mi arbitrio, en medio de la carcajada batiente de todo el salón...
Así empecé a ir a la escuela, precisamente al plantel de la señorita Carlota, la escuela González y García donde cursé mi primer año escolar sin haber pasado por el preescolar. Aurelita hacía plegarias al Señor para que yo no me presentara a clase, pero, siempre fui el primero en llegar y el último en salir.
Mi tía Challo se encargaba diariamente de pasar por mí, para recogerme a la salida, luego pasábamos por el mercado Abelardo L Rodríguez, y si todo iba bien, me compraba una excelente paleta de limón, un helado o un vasito con pepinos o zanahorias rayados, pero con mucha sal y limón.
4.2 en el Colegio México
1960
4.2.1 inicié Primero de Primaria e ingreso al Colegio México
Al siguiente curso escolar gracias a la recomendación de mi tío Jor, mi mamá pudo inscribirme en el Colegio México, no obstante, yo aún no cumplía el requisito de la edad y necesitaba cursar hasta el siguiente periodo, de nuevo, mi primer año.
Ocupaba la dirección del colegio el Sr. Don Alfredo Casarín, y como prefecto -una especie de subdirector ejecutivo que atendía la dirección total de la primaria-, el Señor Calderón. Ambos directivos eran frailes y viejos compañeros de mi tío Jor. Presenté los exámenes de admisión, como si fuera a cursar segundo año, me hicieron los exámenes médicos, y revisaron todo mi antecedente académico proveniente de la González y García, y todo iba bien hasta que se presentó la solicitud firmada por los padres, en la cual se asentaba específicamente mi fecha de nacimiento y mi edad...
Don Jesús Calderón Amaya, llamó a mis mamás y les explicó con todo comedimiento que era por demás, pese a que todos los resultados de mis pruebas eran aprobatorios, intentar inscribirme en segundo año a los 5 años, y que regresara el próximo año para mi posible ingreso a primero. Ellas tristes, aunque agradecidas, asintieron y pasaron a despedirse del Sr. Casarín. Este al oír el relato, tomó el teléfono y marcó una extensión (el teléfono rojo que intercomunicaba ambas oficinas), y mientras terminaba de escuchar la perorata y los cumplidos que seguramente expresaba mi mamá, con una sonrisa “nazi” dijo con voz serena y grave “Jesús, por favor inscribe al sobrino de Serrano, gracias” y colgó la bocina... - ya pueden pasar dijo, se trataba de un pequeño error, asintiendo con la cabeza y extendiéndoles la mano derecha para despedirse enseñándoles la puerta con la otra... así quedé inscrito en primero de primaria.
Me inscribieron al Colegio México, sito en Mérida 50 de la colonia Roma todavía vivíamos en el centro de la ciudad, me recogía mañana y tarde la camioneta del Señor Rodríguez precisamente en las calles de Palma... El departamento estaba en una antiquísima construcción que posiblemente date del tiempo de la colonia, en aquellos días hubo un terrible rumor de que el primer cuadro se iba a cerrar a la circulación de vehículos y que sería imposible que pasara transporte alguno por mí, además en ese primer año, el horario de trabajo era mixto, es decir, había clases por la mañana y por la tarde, por lo que se complicaba mucho tener que intercalar la hora de comida, viviendo en el centro de la ciudad por lo que de Guatemala nos mudamos a la Colonia Doctores.
Siempre me caractericé por tener en cada ciclo escolar un solo amigo muy especial. Con Aurelita fue Jesús Colín, En primero, con el Profr. Gómez Arceo, fue Alfredo Remes Culebro, tan profunda y arraigada fue esta amistad que perduró hasta su muerte, con el hoy difunto Ingeniero Químico y Maestro en Filosofía, quien, recurrentemente en las veladas en que compartíamos algunas copas, hace algunos años, declaraba que su afición por la Filosofía nació de mis pláticas infantiles...
1960
4.2.2 doctor Jiménez
Mi mamá encontró en la colonia Doctores un departamento en planta baja en la esquina de Doctor Jiménez Numero 90 letra “C”, que era un inmueble dividido en varios apartamentos, el que nosotros ocupábamos era totalmente independiente, solo había vecinos en la planta alta, Gladys y Hugo. La construcción era una forma de “L”, en una esquina y yo tenía todo el patio para jugar.
El camión pasaba por mí, pese a que el colegio estaba relativamente cercano, la casa era muy poco asoleada y por ende fria, yo siempre me enfermaba y padecía altas temperaturas. Y por estar en la planta baja contaba con un hermoso patio, pero era muy frio.
Por lo que respecta al Colegio, y aunque mis recuerdos son muy vagos, cuando llegamos al colegio, este operaba en una vieja casona muy grande y señorial, cuando la colonia Roma estaba todavía considerada como una zona practicamente residencial, casona acondicionada como escuela, la cual tenía un gran patio y al fondo una ala relativamente nueva que confinaba el patio, esta ala nueva sí era definitivamente un edificio escolar, con aulas, pasillos, escaleras y servicios adecuados, pero la vieja construcción era una complicación, aunque era muy bonita, los salones eran salones familiares y no de clase, y todo era adaptado, la parte más crítica era la zona de los primeros años, que estaba alojada en los sótanos, los cuales además de tener una serie de inconvenientes, llegó en alguna ocasión a inundarse. Sólo los alumnos de primero podíamos pasar, porque el acceso estaba confinado y era muy incómodo.
Fue mi profesor en Primero, el profesor Ignacio Gómez Arceo... recuerdo que para mí era bastante fácil distinguir con mi imaginación su hermosa aura amarilla y escarlata, especialmente durante las clases de religión. en 1º “C”, aquel sótano del ala vieja, que se inundaba cuando llovía... En ese año se colocó la primera piedra del nuevo edificio, y vino a bendecirla Monseñor Miguel Darío Miranda, en ese entonces nuestro señor Arzobispo Primado
Tengo tres fuertes recuerdos de la temporada en que vivimos en doctor Jiménez:
El primer recuerdo, es mi primera comunión, yo había sido preparado con un numeroso grupo de mi salón en el mismo Colegio México, pero me enfermé en la fecha en que se realizó la ceremonia en el Colegio, tuve que esperarme hasta noviembre y hacerla solo.
Recibí la Primera Comunión el 19 de Noviembre de 1960 en la misa de las 8:00 a.m., de manos del mismo Padre Navascuez, siendo mi padrino mi tio Jor, en el Templo conocido como “de La Enseñanza”, en las calles de Donceles en el corazón del Centro Histórico de la Ciudad. (Por cierto Jor iba camuflajeando con su abrigo café un enorme chaleco de yeso, ya que en un partido de futbol algún jugador del equipo “America” había saltado sobre su espalda rompiéndole la columna vertebral...) Yo portaba el mismo uniforme de gala del Colegio México: pantalón color crema, saco azul y camisa blanca, con una hermosa corbatita de moñito azul y dos brazaletes de moño blanco, uno de ellos decorado con un óleo que pinto mi abuela con la incripción “JHS” y el otro era parte del ajuar.
Llevaba también dos misales, uno de fantasía de pasta marmórea, bellamente ilustrado con ridículas imágenes de beatos santos y angelitos con cara de bobos, oraciones mal transcritas y un enorme letrero que decia “recuerdo de mi primera comunión”... acompañado de un rosario de cuentas blancas pequeñisimas, que al primer intento de usarlo para rezar se rompió.
El otro misal era el que diariamente yo llevaba a misa, el cual había sido forrado por mi mamá con un papel lustre color blanco, desde la víspera, para que no desentonara con todo lo demás, y “me pudiera concentrar en la misa” siguiéndola con mi habitual librito, por cierto, nada me dio más coraje que a la hora de la Consagración el estúpido fotógrafo estuviera sacando fotos, en vez de venerar a Jesús sacramentado, me pareció en mi mente infantil, la peor ofensa que se le podía hacer a Dios Nuestro Señor adentro de la iglesia... ¡vaya con mi mentalidad, estricta e intransigente !
Después de la misa que en aquellos tiempos debía ser muy temprano por aquello de que la vigilia eucarística debía durar desde la noche anterior, fuimos a desayunar a un restaurante ubicado en el primer piso del legendario pasaje comercial Catedral, o pasaje Guatemala, que comunicaba esta calle con Donceles. Fue la primera vez en mi vida que vi una gran mesa de banquete adornada para mí y nuestros invitados. Todo fue muy bello. Desgraciadamente ya no vivíamos en Guatemala así que al terminar el desayuno regresamos a Doctor Jiménez…
El segundo recuerdo: Ya en aquel entonces me ponía muy mal de los nervios, y una de tantas curas maravillosas recetadas por no sé qué sabio loco, era que se me bañara en el patio con cubetadas de agua fría, dos o tres veces lo hicieron… En esa casa empecé con el reumatismo saltarín, hidrófilo, levemente deformante en mis rodillas y en la articulación superior del femur, que me acompañaría toda la vida, gracias a esta modalidad tan psicosomática de reumatismo, yo podía predecir con toda precisión, intuitivamente el dia y la hora en que iba a llover, o la proximdad en kilometros, de lagos presas mares o concentraciones de agua, gracias a la forma de mi dolor.
El otro fuerte recuerdo: una mañana llegó mi tío Alberto a comunicarnos que mi tío Francisco había fallecido… yo no entendí qué relación tenía Alberto con Francisco, y menos aún sabía lo que era un fallecimiento, ni como se velaba a un difunto… fue en esa ocasión cuando entendí que el tío Alberto era Hijo de aquel caballero de los zapatos relucientes que cuando vivíamos en las calles de Guatemala llegaba a saludar a mi abuela y le decía lacónicamente “Jesús, ya me voy” mientras miraba su reloj de bolsillo. Mi tio Pancho (Francisco Moreno Sánchez antes mencionado) hermano de mi abuela, había muerto.
En el funeral que fue en su casa de la colonia Narvarte, vi por primera vez un féretro y muchas personas vestidas de negro que se acercaban y lloraban y entendí lo que era un muerto. Ahí conocí a mi tia María del Carmen, que tuvo la gentileza de llevarme con mi tia Graciela que casi era todavía una niña, a comprarnos una paleta, para distraernos y sacarnos un rato de ese ambiente tan pesado.
Pero la calamidad seguía rondándonos, y ese mismo año también murió la esposa del otro hijo del tio Pancho: Alfonso, falleció “Queta” (Ma. Enriqueta Bocanegra). El tio Alfonso era de la misma edad de mi mamá, contador público titulado, egresado de la ESCA, del Poli. Mis primitas Laura y Lucía de 1 y 3 años, quedaban huérfanas.
Yo era demasiado pequeño, pero recuerdo con mucho cariño a esa señora Enriqueta que desbordaba cariño para sus hijitas y cuidados para mi tío Alfonso, a mí me quería mucho y me permitía jugar con sus dos hijitas como si fuésemos hermanitos… Alfonso esperaba tener un tercer hijo varón, pero tuvo complicaciones así que fallecieron madre e hijo durante la labor de parto.
1961
4.2.3 pasé a 2º, nos cambiamos a Cumbres de Maltrata
Con respecto al colegio, fue muy impresionante que al regresar de vacaciones el edificio antiguo había sido demolido y se había terminado la obra civil de la nueva ala, así que estrenamos salón de clase, en el grupo de 2º “A”, en Segundo y en sexto fue mi profesor don Miguel Angel Villalobos, aunque una pequeña temporada me dio clase el Señor Héctor Ocaranza... hermano de Ignacio, nos tocó inaugurar en 1961 las nuevas aulas, en particular 2º “A”.
A partir de este año lectivo, es decir del ‘61 el director del Colegio era el Señor don Enrique Vignau (que remplazó a Casarín), y el prefecto a cargo de la primaria era el señor Ignacio Ocaranza Saenz ( quien a su vez remplazó a don Jesús Calderón)
Así que mi regreso a 2º fue espectacular, el edificio nuevo era imponente, se veía extremadamente amplio e iluminado, sentíamos estar dentro de un verdadero sueño, todos los detalles estaban perfectamente cuidados, las puertas y ventanas, los pizarrones nuevos, y los espacios para útiles y didácticos, estaban perfectamente previstos, los pisos estaban relucientes y las escaleras cómodas. Era nueva la plantilla de profesores. En Segundo mi mejor amigo como alumno fue Mario Nishimura quien murió de cáncer en la sangre al terminar ese mismo año...
Ese año, escolarmente fue complicado no tanto por la cuestión académica sino porque tuvimos que compartir el techo con el tio Alfonso y sus niñitas y yo me veía muy limitado para realizar tareas y tener toda la atención. Mi tío estuvo probando diversas opciones para rehacer su vida y una de ellas fue, ir a vivir con nosotros, por eso se rentó un departamento que tuviera capacidad para recibir a las dos familias y nos cambiamos a Cumbres de Maltrata, en la Colonia Narvarte.
Era un hermoso departamento en primer nivel, muy grande y asoleado, con vista a la calle y con tres o cuatro recámaras, frente a la Iglesia del Perpetuo Socorro. Recuerdo que, como todos los edificios de productos, modernistas de esa zona y esa época, tenía sus grandes escaleras de granito alojadas en un amplio cubo interior, totalmente cerrado, con pasillos muy largos en cada piso, totalmente repetitivo. En los escalones de aquellas escaleras me encantaba sentarme solo y ponerme a cantar jugando con las notas más altas de mi tesitura de soprano infantil y los solitarios ecos que se formaban en aquellos espacios desérticamente urbanos. Para hacer la tarea y para jugar tenía también que esconderme a reserva de que mis primitas, casi bebés, me interrumpieran y echaran a perderlo todo.
Teníamos una muchacha criada, muy tonta, la cual me hacía perder los estribos con mucha frecuencia por sus estupideces, recuerdo mis primeras rabietas conscientes, haciendo por ejemplo ex profeso mal mi tarea, o la vez que rompí de lado a lado el “sagrado” cristal de la mesa del comedor... La situación con mi tio Alfonso era muy tensa, él estaba enfermo de los nervios, y no me dejaban que tocara siquiera nada de lo de ellos, mis primitas por supuesto sí podían jugar con mis cosas. Acabó mi tío por irse a casa de su hermana Carmen, fue cuando decidimos regresar a nuestra vida independiente, después internó a las niñas, luego se casó... su nueva esposa se llamaba Consuelo, era profesora de educación elemental y yo llegué a odiarla por la rígida disciplina que imponía a mis primas.
1962
4.2.3 nos regresamos a la Doctores, NIÑOS HEROES y pasé a 3º
Regresamos entonces a la colonia de los Doctores, a la calle de Niños Héroes 180 altos “C”, Esta fue sin duda la mejor época de mi infancia estaba a dos cuadras de la vieja casa de Doctor Jiménez, a una cuadra del hoy ya desaparecido Hospital Francés, estaba cercano a la Iglesia, Nuestra señora de Guadalupe de los Hospitales, y a la escuela.
En el colegio, en Tercero, fui alumno de don Javier Olmedo Badía (El pesca), en 3º “A”. En clases mi mejor amigo fue Alberto García Castellanos.
La casa de Niños Héroes era un pequeño departamento tipo duplex que remataba el frente de una vecindad, ya teníamos teléfono, su número era el 21 17 37. La calle de Niños Héroes era una amplia calzada de doble circulación, y seis carriles, que nacía en Río de la Loza, junto a la escuela Revolución y al canal 2 de televisión (todavía no se construía la estación Balderas del STC) y remataba en la zona de los hospitales, cuando nos cambiamos se estaban construyendo los tribunales, nuestra vivienda estaba frente al Instituto Nacional Indigenista, también estaba recién inaugurada la Tesorería principal del DDF. Vivíamos a unos pasos de la Arena México, y del Cine México etc, etc.
Yo disfrutaba la vida en toda su extensión, viviendo en esa casa cursé 3º., 4º. y 5º. de primaria y comencé a irme solo a la escuela, a abordar yo solo los camiones, a ir a visitar a mis amigos, a traer mandados, en fin, sin dejar de ser niño, comencé a ser un buen auxiliar de mi abuelita cuando salía al centro, me encargaba de parte del aseo, participaba mucho en las labores del hogar.
Hacer los nacimientos era todo un ritual que me empleaba varios días: se colocaba primero un arreglo de cajas, tablas y cartones que sirvieran de base, a continuación las series de foquitos, perfectamente probadas y con una determinada secuencia que controlaba con botones a control remoto, después iba una forro de plásticos para evitar la humedad y encima papel periódico a través del cual solo pasaban los foquitos de tal manera que los cables jamás se pudieran ver, después ponía la lama perfectamente acomodada y finalmente el heno. La lama la regaba cada tercer día y con tijeras recortaba una a una las puntitas de cada ramita de heno para obtener la altura precisa. El portal debía ser confeccionado cada año con trocitos de madera virgen, cortezas de árbol, palitos de madera, tronquitos o cualquier otra cosa, El pesebre también era especial, debía reflejar la pobreza de Belem y la gloria del Salvador, junto con todo el afecto y el cariño que una persona le podría manifestar a Dios. Por supuesto no se debería quedar a la vista ningún foco, únicamente, las imágenes deberían ser iluminadas dando la impresión de una fría noche campirana.
También las fiestas de los santos implicaban la realización de un altar especial para cada uno de ellos, especialmente, la del Sagrado Corazón, que era el santo de la Maru, Santa Teresita, y Señor San José. De manera análoga, yo preparaba el sitio, la iluminación y forraba todo con telas de colores alusivos al santo, por ejemplo, para San José era el verde el amarillo y el blanco. El verde representaba la vitalidad la fuerza y la esperanza, el amarillo la estirpe real de la que nació el Mesías y el blanco la pureza.
Los colores de los foquitos y las velitas también obedecían a este propósito. Santa Teresita se decoraba con tela rosa, por ser mujer, blanca por su pureza y café por su raíz carmelitana. Al Sagrado Corazón obviamente con rojo y blanco. Añadíamos además floreros con flores naturales: azucenas para San José, Violetas y nardos para Santa Teresita y gladiolos con nube para el Sagrado Corazón.
No resultaban inadvertidas las festividades de Nuestra Señora: La Virgen del Carmen el 16 de julio, la del Perpetuo Socorro el 27 de Agosto, la Inmaculada el 8 de diciembre y la Guadalupana el 12. Todas eran para mí motivo de gran emoción en donde yo debía participar haciendo algo realmente conmemorativo dentro de mi casa.
Por supuesto a medida que fui creciendo, no había aparato al que no le metiera mano: desde la máquina de escribir, la de coser, el radio y la estufa, y hasta al mismo piano. Un día llegó mi mamá y encontró totalmente desarmado el viejo piano, según ella confesó más tarde, pensó que ya nunca lo habría de componer... el caso fue que no solo lo limpié, lo rearmé y le pegué algunas partes que estaban despegadas safadas o rotas, sino que inclusive ¡lo afiné!, vaya osadía, y cuando de nuevo lo tocó mi tío, sin saber lo ocurrido, me felicitó por la afinación.
Sería imperdonable no mencionar en este párrafo a mi querido patín del diablo, que también me trajeron un día los reyes... en él me llevaba durante alguna temporada mi mamá a la escuela, y más tarde era mi medio natural de transporte fuera de casa. Llegamos a formar un club de patinadores en la escuela, entre los que íbamos por la tarde a dar catequesis, me fascinaba arreglar mi patín, pintarlo, aceitarlo, y decorarlo hasta con alfombra. Según yo en él hacía todo tipo de suertes y acrobacias, en realidad era poco lo que se podía hacer pero, para mí era lo máximo.
1963-64
4.2.4 pasé a 4º
En Cuarto, fue mi maestro el Señor profesor Juan Ruiz Martínez, en el salón de 4º “A” desde ese entonces me invitó a dar Catequesis todos los sábados en los barrios pobres y más tarde fue un excelente amigo y compañero dando clase en los colegios. Ahí nació mi amistad también con el hermano don Avelino Mejía, que en ese entonces atendía 3º”A”. En cuarto mi mejor amigo de clases era José Salles Arévalo, él vivía muy cerca de la escuela., su tío era también hermano marista. Don Guillermo Salles que tuvo un excelente apostolado en Querétaro, Salles me platicaba de su tío y yo le platicaba del mio.
En ese mismo año al final del año iniciamos quinto. En quinto “A” fue mi maestro Don Refugio Ruiz, que estudiaba Filosofía con mi tío en la Ibero. En quinto mi gran amigo fue Guillermo Sienra Loera hoy físico, catedrático de la UNAM.
El colegio estaba relativamente cercano, mi mamá me llevaba en mi patín del diablo, había que cruzar una parte de la doctores, la avenida Cuauhtémoc y ya estábamos en la Roma, atravesábamos el minibarrio de “Romita” que era una zona un poco conflictiva y dos calles más habíamos llegado al Colegio.
Estábamos a unas cuantas cuadras de la parroquia de Nuestra Señora de Guadalupe de los Hospitales, al final de la calle de Niños Héroes, ubicada frente al Hospital General, en ese entonces se estaba reconstruyendo el templo, para lo cual los padres Agustinos Recoletos, hacían toda suerte de colectas, inolvidables serán para aquella feligresía entre la cual me honro de haber pertenecido, el Padre Antonio, -superior y gran recaudador- el Padre Pedro y el Padre Eugenio, -mi confesor- empecé a ser verdaderamente un entusiasta feligrés, yo solito solicitaba boletos y colectaba, bajo mi cuenta y riesgo “importantísimas sumas de dinero”, considerando mi corta edad, para las rifas y colectas, los padres me decían “el niño de la cajita mágica”, pues llegaba feliz para entregar el dinero que sacaba de una pequeña cajita de cartón, cada vez que había podido terminar un block de boletos de las aportaciones voluntarias para la reconstrucción de nuestro templo… sin más prejuicio me apostaba por las tardes (a la hora del cambio de turno) frente a la entrada del hospital general y corría para interceptar a cualquier persona mayor, especialmente cuando tenían apariencia de Doctores…
Coleccionaba estampitas con lemas vocacionales, tenía además de mi viejo misal unas hojitas en donde en ese entonces se popularizaba la misa en español, así como los cantos populares -en aquel tiempo apenas existía entre los cánticos litúrgicos “modernos”, la denominada “Misa Comuntaria”:
“vayamos jubilosos al altar de Dios, al sagrado altar nos guie, tu verdad y tu justicia, a ofrecer el sacrificio que le da gloria infinita...etc
Yo iba a confesarme cada ocho días, los sábados, a las nueve de la mañana, con el padre Eugenio, y si no con el padre Antonio, viví con verdadero entusiasmo la construcción del nuevo templo y yo me entendía de maravilla con ellos, y mucho más que mis mamás, con todos los padres de la parroquia.
Siempre me gustó la bicicleta, y cuando cumplí 5 años los reyes me trajeron una hermosa bicicletita azul rodada 18. Los domingos me sacaba mi mamá a tratar de dar la vuelta, íbamos a los patios de Indianilla donde ahora están los juzgados, para poder aprender, sin riesgos. Cuando aprendí bien, la bici era demasiado pequeña, y prácticamente un estorbo... Más tarde me compraron una bici rodada 28, que era de un trabajador de la fábrica de la empresa donde trabajaba mi mamá, estaba yo aún pequeño y en un principio esa bici casi no la podía controlar. La pinté de esmalte blanco, la arreglé y la comencé a usar hasta que la dominé totalmente. Cuando llegamos a 1810, a mi mamá se le ocurrió hacerle una jaula para dejarla en la calle. Duró dos días en su flamante estacionamiento, porque voló automáticamente a la tercera noche.
Finalmente me compraron, para reponer la perdida, una vieja bici rodada 28, media carrera, francesa, color gris aluminio que tenía unos 20 años arrumbada y había sido de un sobrino de mi tía Challo, era de cuatro velocidades y súper ligerísima. Con ella viajé por toda la ciudad, iba a la escuela, visitaba a mis amigos y familiares y recorría distancias inimaginables para un chamaco de 12 años. Llegue a ir a CU, a la Villa, a Xochimilco: me metía inclusive al viaducto por los carriles centrales. Era la única diversión extramuros.
1964-65
4.2.5 pasé a 6º
En el colegio, mi profesor volvió a ser el señor Villalobos, además de un excelente maestro un gran amigo, y guía en todos los sentidos.
En clase nos hacía competir mucho, en velocidad, excelencia, memoria, etc. hacía unos mapas gigantescos que cubrían el doble o el triple del pizarrón, para cada una de las especialidades de geografía, (países, capitales, ciudades, ríos, mares, montañas) y con su regleta nos señalaba el lugar, para que dos o tres competidores gritáramos cuanto antes la respuesta…
Mi mamá tuvo que dejar su trabajo porque la empresa donde prestaba sus servicios, Asurbin S.A., quebró, entonces fue a trabajar al Hospital Francés, fue ahí porque se encontró en una espera de camión a la encantadora “madame Regina” una religiosa de la Providencia de Gap que había sido su maestra en 6º. de primaria en el Colegio Francés Pasteur, la monja le ofreció a Estela el trabajo de mecanografa en el departamento de radiología, para elaborar a máquina los reportes médicos que dictaban los doctores especialistas en la interpretación radiográfica. Esto ocupaba toda la tarde de mi mamá.
Pero, gracias a las invitaciones de “madame” podíamos ir a misa todas las mañanas a las 6:30, y a las 18:00 al rosario… en su capilla, dentro del gran hospital, se tenían todos los servicios religiosos y además continuamente nos invitaban al cine o cineclub, a eventos de tipo cultural etc. Yo estudiaba mi sexto año y me sentía muy a gusto.
En “mi cuartito”, destacaba un gran armario improvisado con madera en el que se alojaban todos mis juguetes y una mesa desde donde atendía mis asuntos... entre mis juguetes destacaban el “Tinker toy” que era un conjunto de palitos y rueditas de distintos colores y tamaños con el cual al igual que con mi mecano era capaz de construir desde un aeroplano una casa, un carro o cualquier otra cosa... mis cochecitos de escala H0, mi juego de química, mi autopista y mis modelos para armar. No olvido por supuesto mi herramienta: martillo, pinzas, desarmadores y una vieja garlopita que yo acomodaba afanosamente en una tabla llena de clavitos y donde se tenía dibujado los contornos de las herramientas.
Quizá debido al hecho de que vivía con tres mujeres, o al ritmo de ocupación de tiempo tan intenso que tenía, nunca pensé en buscar amigos en la calle, mi mayor ilusión, - en particular en las épocas de vacaciones- era poder jugar ampliamente en la soledad de mi recámara, dando vuelo a mi imaginación.
Siempre tenía retos por alcanzar, por ejemplo, construir determinado aparato con mi mecano, un cochecito al que se le movieran las llantitas desde un volante o que se autoimpulsara con una liga o un motorcito de pilas, o qué sé yo.
Hacía maquetas que duraban unas horas, empleando para ello las dos camas de mis mamás juntas, y haciendo pasar por ellas la carreterita, la autopista que era modificada y arreglada para tal efecto, además a base de conexiones hechizas lograba que los carritos eléctricos efectivamente circularan solos, hacía puentes, caídas de agua, simulaba los caseríos empleando los adornos del “nacimiento” en pleno verano, hacía decenas de arbolitos con papel maché palillos y plastilina, más adelante les ponía sonido, preparaba una grabación en mi grabadora, de aquellas primeras que empezaron a existir, (con rollos de cinta magnética de 3 pulgadas) imitando los programas radiofónicos, para hacer la presentación de mis carros...
La función sólo se representaba tres veces: una para mi mamá otra para mi abuelita y otra, si bien me iba, para mi tía Challo, no obstante consagraba para ello hasta ocho o diez horas de entretenimiento. El problema era recoger todo antes de acostarme. Jamás se quedó nada fuera de su lugar una sola noche, salvo permiso específico de mi mamá.
En el Hospital, “Madame” (Regina de la Paz) me quería prácticamente como a un nietecito, me enseñó un poco de latín y a acolitar la misa, a contestar en latín (tal como se acostumbraba), a rezar el rosario en francés, me llevaba al centro cuando ella iba de compras, me preparó para el concurso nacional paulino de conocimientos sobre la biblia, - en el que nunca participé - y dentro del ámbito de Radiología en el Hospital, me enseñaba todos los secretos del manejo de los equipos, y el instrumental de esta especialidad.
También era gran amigo del capellán, en un tiempo el padre De la Mora, que murió en una excursión ascendiendo al Aconcagua hecho que nos conmovió profundamente a todos, y del padre Franco, con quien también ocasionalmente me confesaba.
Nunca perdí un solo punto en Conducta ni en la clase Religión, y casi siempre al final del año obtenía las medallas de Conducta Aprovechamiento y Moral (premio Eugenio Cenoz). Y a veces Asiduidad... (asiduidad la perdía debido a mis faltas por enfermedad, ya que año con año me tenía que enfermar de las anginas...) y pese a mis esfuerzos sólo logré aparecer en el apartado de mención de honor del almanaque o memoria anual en 4º y en 6º.
Cabe señalar que en el Colegio, en aquel entonces se entregaba semanalmente la boleta de calificaciones con escala del 0 al 10 para cada una de las materias académicas, incluyendo la de Moral, que era la de Catequesis, además de la calificación de Conducta y de actividades deportivas. Esto además de las boletas oficiales que pedía la SEP.
Yo estudié bajo el antiguo sistema de las 6 áreas: Protección de la Salud y mejoramiento del Vigor físico, Conocimiento de medio ambiente, etc. etc.
Los libros escolares eran por lo general por partida doble, en primer lugar los que vendía y exigía el colegio y que eran obligatorios, se entregaban (y vendían) una semana antes del inicio del curso entre ellos figuraban todos los de la Editorial Progreso, y los cuadernos del colegio, el block y las reglas cuadradas de madera, a su lado los estorbosos y ridículos libros de la SEP, los llenábamos simplemente como diversión cuando faltaba algún maestro o al final de curso cuando ya se había cubierto el programa y sólo para repasasar. - pensaba yo en aquel entonces - libros para los pobres niños retrasados de las escuelas de gobierno...
Mis amigos eran pocos y muy seleccionados, aunque no tenía dificultad para establecer amistades funcionales con el resto del grupo... Y en sexto año comenzamos nuestra amistad Abraham Nahamad Achar y yo, quizá el más querido amigo de mi infancia, con quien, pese a su religión judaica y su pasión por negociar y vender todo... compartíamos una devoción por las carreras de resistencia y los temas intelectuales, hoy reconocemos que no nos equivocamos con esa amistad que perdura hasta nuestros días ya en la secundaria, por ejemplo, descubrimos o intuimos el “número i” para las raíces negativas de los números imaginarios, y lo fuimos a consultar con nuestro maestro de Matemáticas, don Andrés Baca Canales quien quedó sorprendido de nuestro interés y nuestra intuición.
1965-66
4.2.6 pasé a la Secundaria. Nos fuimos a JARDIN BALBUENA
Mi abuela había logrado a través de Pensiones (organismo del ISSSTE) el crédito para un departamento en condominio en la recién inaugurada colonia “Jardín Balbuena”, mismo que otorgaba el Banco Nacional Hipotecario Urbano y de Obras Públicas. En un principio (desde 1960) el departamento fue ocupado por una amiga suya, la señora “Meches” y la familia de su hijo Gustavo. La Señora Mercedes Tayabas era ex - telegrafista, exvecina y maravillosa amiga de mi abuela, viuda y que se dedicaba al ejercicio de la medicina homeopática atendiendo una farmacia en las calles de Peña y Peña, era teosofista y practicante profunda de su religión. Tuvo cinco hijos todos ellos varones y fue abandonada por su marido que a su vez evadía sus responsabilidades en aras de sus servicio como ministro de culto en otra secta.
Todos los hijos fueron profesionistas y cada cual ocupó altos cargos ministeriales en sus respectivas iglesias ya que dos abrazaron la familia mormona y los otros dos otras sectas protestantes. El más retrograda, pedestre humano, católico e “impuro” de los hijos era Gustavo, era de la edad de mi mamá, fue el que finalmente supo ver por su madre hasta el último momento, pese a que tenía 6 hijos, comía carne “impura”, era técnico y trabajaba como negro aún en sábados y domingos. El fue para mí una vaga imagen paterna y sus hijos mis hermanos o primos adoptivos.
Cuando Gustavo se pudo hacer de casa en Ecatepec, y su madre doña Meche encontró un departamento justamente en el mismo edificio donde tenía su pequeña farmacia en Jardín Balbuena, nos devolvió el inmueble, y tras interesante sesión de acuerdo familiar (mi mamá, mi abuela y yo) nos pasamos entonces a vivir a la colonia Jardín Balbuena.
Así que al iniciar el año escolar de secundaria Llegamos al Retorno 11 de Genaro García, Edificio 47 C, int 3..el mismo día que aparecieron el en el cielo los Ángeles Azules (aviones caza supersónicos, que por primera vez llegaban a México). Estoy hablando de 1965. Nuestra cercanía al aeropuerto era una novedad auditiva, pues era molesto escuchar a todos los aviones interrumpiendo la conversación cotidiana, pero nos acostumbramos.
La Colonia era un portento de Urbanización, creada bajo las ideas de la Supermanzana, a base de cuatro avenidas entrecruzadas de forma caprichosa y que son Genaro García, Iglesias Calderón, Nicolás León y Cecilio Robelo, y cuatro ejes que la delimitan, Fray Servando, Taller, Francisco Del Paso y Galindo y Villa, se intercomunica a base de andadores peatonales que nacen las áreas de estacionamiento localizadas al final de pequeñas privadas denominadas “retornos”, entreverados de intensas zonas jardinadas.
En el trazo original de la colonia se entremezclan en cada supermanzana vivienda de interés social, unifamiliar y edificios de 16 departamentos en 4 niveles cada uno con sus respectivos núcleos de comercio y estacionamiento y lotes unifamiliares con frente a las vialidades secundarias . Nosotros vivíamos en un departamento en la planta baja de uno de esos edificios de cuatro niveles. era bastante generoso en cuanto a dimensiones y contaba con una gran sala comedor, cocina, baño y cuarto de tendido.
El edificio estaba rodeado de jardín, que tomábamos como un patio privado y daba a un andador que a menos de 50 pasos nos comunicaba con un estacionamiento, el del retorno 11, asimismo nos comunicabamos entrando por el retorno 18 de Av del Taller y el retorno 12 de Nicolás León. Era un verdadero paraíso para las bicicletas, los andadores y los lotes vacíos se prestabas extraordinariamente bien para jugar, el ambiente verde, verdaderamente hacía honor al título de la colonia “Jardín Balbuena”.
La Secundaria la cursé en el viejo edificio de Mérida 33, donde actualmente se encuentra la sede del campus Roma de la Universidad del Valle de México, enfrente del edificio donde cursé la primaria. Fue muy estresante tener que responder ante un grupo de profesores, cada uno en su respectiva especialidad, además había horarios vespertinos para algunas materias como Educación Física. Transcurrió de una manera un poco traumatizante para mí seguramente porque ese año de diferencia con el resto de mis compañeros acrecentaba las diferencias de intereses con mis condiscípulos, por lo que mis amistades se centraron en amigos de la primaria, o de grados inferiores. entre ellos se destacan Juan Martín Martín, y Jesús Galván Muñoz y todos sus hermanos, etc.
Recuerdo en primer lugar como director al Señor don Enrique Vignau, durante 1º y 2º, , a mi titular en 1º”C”, Javier Ximénez, “la Bruja”, en 2º “A” a Miguel Díaz Ordaz, al que le debo mi apodo de “Cuauhtémoc”
Recuerdo entre mis profesores Sr. Rodríguez, “el Borracho” que daba Español e Historia, él me hizo perder la poca caligrafía que me quedaba, al Sr. Correa que daba Geografía, y a su hermano que daba Biología, al Doctor Agustín Lemus T. que daba Biología e Historia en tercero, a Don Andrés Baca Canales en Matemáticas, a Kurt Groenewold y a Don Guillermo Orta V en Música. A don Pablo Hernández y sus clases de Dibujo. Al equipo de Don Constancio Córdoba, Sagardoy y Mercado, que nos propinaban unas bestiales competencias en Deportes, al Señor Hernández que nos enseñó el arte de Encuadernar, Al “Papayo, Don Félix González que daba Español, y a “la Borrega” que nos daba Civismo.
1966- 67
4.2.7 pasé a 2º
Nos tocó vivir en Jardín Baalbuena en el tiempo en que se construyó la Unidad Kennedy. Mediante un subsidio de la Alianza para el Progreso, que financió el gobierno de los Estados Unidos, se construyó la obra con lo cual no solo fueron ocupadas las áreas de dos grandes supermanzanas que estaban remanentes con edificios tipo de 60 departamentos cada uno, mucho menos áreas verdes, y nulos estacionamientos sino que se dio un importante auge comercial a la zona y todos los pequeños lotes colindantes a las vialidades fueron ocupados y construidos en un breve lapso, experimentándose una redensificación y un cambio total a la fisonomía del barrio.
Ese año, encontrándome en Querétaro, durante unas vacaciones puede corroborar fielmente la existencia de los Santos Reyes. Habida cuenta por parte de todos mis amigos de que nuestros padres eran los verdaderos reyes magos, una noche de 5 de enero, en vez de escribir la tradicional cartita acudí a un templo me puse a orar en silencio y solicité mis juguetes por medio de una sentida plegaria a los auténticos y verdaderos santos Melchor, Gaspar y Baltasar, escogí y pedí en dicha oración juguetes que sólo había visto y conocido en Querétaro, después hice la carta oficial, donde sólo escribí algunas tonterías, y no le expliqué nada a mi mamá, a mi regreso a México yo fui el primero en entrar a la casa, todos y cada uno de aquellos juguetes pedidos en silenciosa oración, estaban en mi casa, insisto, yo fui el primero en entrar a casa aquel de regreso de esas vacaciones !... y me quedó la certeza de la existencia y poderosa acción de aquellos magos de oriente.
Al llegar a segundo de secundaria, ya me preparaba para irme con los maristas, me empecé de la noche a la mañana a interesar por la música clásica, cambié entonces súbitamente de mis estaciones a XELA y a radio UNAM, aunque en realidad aún resultaba bastante tedioso para mí, que no tenía ninguna formación musical en serio, así que antes de terminar la secundaria cambié de nuevo y me volví ferviente devoto de la música instrumental, de las grandes orquestas de aquel entonces como Paul Mauriat. Percy Faith, Ferrante y Tiger, Ray Connyf, etc., me volví adicto a radio trece y a 620. en mis ratos de ocio que me sentía genio me dio por conectarle una antena al antiguo radio de bulbos y escuchar onda corta.
1967-68
4.2.8 pase A 3º nos fuimos a vivir a la COLONIA DEL PARQUE
El nuevo director era el Profesor e Ingeniero Antonio Campos de Coss en 3ª. y El titular de tercero “C” el Señor Javier Longoria que en ese entonces estudiaba ingeniería civil.
Nuestro medio habitual de transporte era el camión urbano en alguna de estas tres rutas: el “Peralvillo Cozumel Tlacotal, Taller”, el “Sonora Peñon” y el “Juarez Loreto, (donceles o uruguay)”... apenas hasta este año mi mamá logró adquirir gracias a su primo Alfonso un autito, era un “renault dauphine”.
Mi mamá grande de todas formas en su denodado interés por el análisis del periódico, diariamente seguía buscando obsesivamente casa pues Jardín Balbuena era muy lejos...(en toda mi infancia debemos haber visitado por lo menos unas 150 casas anunciadas en este medio), generalmente para renta, alguna vez para venta. Y el que persevera alcanza, una ocasión, en una de las paradas del camión la “Maru” vio que había un anuncio en una callecita de la colonia Del Parque, se bajó del camión y fue a verla. Por la tarde regresamos, ya con mi mamá Nena, quien ese mismo día preparó un planteamiento económico y fuimos a ver a unos familiares que tenían la posibilidad de apoyarnos, los Tello... ellos en diversas ocasiones habían colocado su dinero gracias a los buenos oficios de mi mamá, de esa manera, en esta ocasión, aceptaron gustosos apoyar a mis mamás con la petición que se les hacía...
“Nena, si es para ustedes, y de veras la quieren, yo no tengo nada que objetar, vamos a verla, es lo memos que podemos hacer por mi tia Chucha”- dijo sonriente Don Chava Tello (tan cercano familiarmente como lo era Mello, pero de otra rama genealógica y muy hecho a la vida de Senguio, ellos se quedaron con la casa de mi bisabuela Josefita.)
Don Chava, Doña Cristina y Doña Celerina eran nietos de la tia Cayetana, hermana de la abuela Josefita, tenían un próspero negocio de venta de blanquillo, en otro tiempo de venta de pollo fresco. Salvador, en su juventud trabajó en el servicio postal mexicano, y era hermano de Cristina, ambos hijos de Concepción Ponce y Anselmo Tello; Celerina era hija de Celerina Ponce y José Rodriguez. Los tres vivian como una familia y tenían gran cariño y enorme respeto por mi abuela
Esa misma tarde la fuimos todos a ver la casa, y al día siguiente estábamos con el notario, la casa quedó a nombre de Celerina Rodríguez Ponce, y después, cuando acabó mi mamá de pagar, se puso a mi nombre, así fue como finalmente fuimos a parar a la Colonia del Parque, en la calle Año 1810 No 22.
Mi mamá, por otra parte había renunciado al trabajo en el Hospital Francés para ir a trabajar con su primo Alfonso, con un sueldo mucho mejor, por lo que pudo tomar el compromiso económico La casita aparentemente estaba predeterminada desde toda la eternidad especialmente para nuestras necesidades y para nosotros, ocupaba el terreno 49 m2, sin embargo tenía una distribución extraordinaria, en planta baja contaba con sala y comedor separados, cocina y baño completo, además de una pequeña azotehuela; en la planta alta, contaba con un pequeño vestíbulo, el acceso a la escalera de caracol para subir a la azotea, y dos amplias recámaras con vista a la calle y balcón - terraza, baño completo y una alcoba de buenas dimensiones. que se convirtió en mi cuarto.
4.3 GENERALIDADES DE MI INFANCIA, LO COTIDIANO
4.3.1 el despertar
En aquel mundo maravilloso en el que la inconsciencia - no la inocencia- se derrama grotescamente, Estela logró hacerme creer que el mundo, en realidad era perfecto, Jamás hubo un pleito, una escena o una tribulación grande en la casa. Los eventos se sucedían de una manera natural, programada, sencilla y ecuánime. Todos los días me despertaba el ruido de mi mamá al golpear con el trapeador o el cepillo de barrer las patas de la cama, o bien los rezos matinales de mis mamás entre los que destacaba infaliblemente el rosario.
La Nena siempre estaba corriendo y tenía que batallar un poco para lograr que me despertara, el baño estaba listo, así como mi ropa. La Maru se levantaba mientras, para que el desayuno estuviera listo cuando mi mamá y yo nos acercáramos a la mesa.
A las 8:20 estábamos en el pórtico de la escuela en las calles de Mérida, o bien a la hora correspondiente en la espera del camión. A la salida siempre me recibían sin ningún contratiempo, al llegar a la casa estaba lista la comida, normalmente comía con mi abuelita, ya que mi mamá regresaba de trabajar un poco más tarde, siempre buscó trabajo corrido con el objeto de poder ayudarme con la tarea.
4.3.2 la tarea.
Mi mamá y yo nos sentábamos frente a frente a la hora de la tarea, ella traía su trabajo, o alguna actividad de tipo administrativo mientras yo desarrollaba mis tareas, por lo general yo no necesitaba que se me ayudara, sin embargo ella siempre revisaba no solo la tarea sino los avances en mis cuadernos. Cuando la dificultad natural de la secundaria empezó a complicar las cosas, yo debía de salir a la calle a comprar materiales como colores, monografías o mapas, o bien localizar en la enciclopedia las investigaciones para mis trabajos. Ella simplemente me transcribía a máquina mis escritos pero jamás intervenía en la redacción, es más, pese a tener una excelente ortografía, me preguntaba con qué letra debía de escribirse determinada palabra, con el fin de que yo decidiera o investigara lo correcto.
A estudiar sí me ayudaba un poco, especialmente porque era una fantástica nemotecnista, inventábamos juntos palabras para recordar cosas, y así, jugando, me auxiliaba para memorizar, por ejemplo, el “medicamento de las preposiciones” era “codiadil cadefiteco” (copultativas, disyuntivas, adversativas, hilativas, causales, etc...) la de los adverbios era “Lutimo Caordunea” (lugar, tiempo, modo, cantidad, orden, duda etc.), la capital de Bulgaria era una mujer muy vulgar: Sofía, yo pensaba obviamente en Sofía Loren... La capital de Hungría debería ser algo muy mal oliente, como las húngaras que veneran a Buda y viajan por el mundo sin tener un sitio para bañarse, y apestaban... por eso se llamaba “Buda-apest-a.”. En la bota de la península Itálica, cabe perfectamente un monte de a-Pep(n)inos
4.3.3 la merienda y los rezos antes y después de acostarse.
Terminando la tarea, la merienda estaba lista, invariablemente desayuno y cena era de café con leche y pan, la leche era suministrada por el lechero de reparto en aquellas botellas de vidrio con tapa de cartón y un alambrito soldado que servía muy bien para jugar por su ductilidad. Mi mamá tenía sobre el refrigerador a un lado de la puerta, una cajita donde quincenalmente colocaba en pequeños montoncitos, uno para cada día, el importe exacto de los dos litros de leche ($2.40). Se hervía siempre hasta que se tirara por lo menos dos veces... pese a que siempre la estaban vigilando.
El café era de extracto, hecho con café de grano molido sometido al viejo proceso casero de destilación en cafetera de latón, sin filtros... un pequeño chorrito coloreaba y daba un sabor exquisito a aquellas grandes tazas de 700 ml, el pan era siempre abundante y de excelente calidad y alternaba los panes de dulce y los bolillos, casi siempre había algo de mantequilla en la mesa, alguna vez mermelada o cajeta. Antes y después de cada alimento se rezaba sin ninguna excusa, una oración, misma que yo debía iniciar por ser el hombre de la casa “dígnate Señor bendecir los alimentos que vamos a tomar, para conservarnos en tu santo servicio...”
Al saltar a la cama y al abandonarla, también era indispensable hacer mis oraciones,
y alabo tu gran poder
porque con el alma en el cuerpo
me dejaste amanecer (anochecer)
así te ruego y suplico
me dejes anochecer(amanecer)
me des tu gracia para obedecer
y poder cumplir con mi deber...
Padre Nuestro, Avemaría, Gloria
¡Oh Virgen María! Botón de Clavel
mi madre me dice que te ame con fe
y cuenta que tú eres
mi madre también
y que en la noche, cuando dormido esté
si soy buen niño, me vendrás a ver...
¡Oh Virgen María! Botón de Clavel (en la noche)
Dulce Madre no te alejes
tu vista de mí no apartes
ven conmigo a todas partes y nunca solo me dejes (en el dia)
Sdo. Corazón de Jesús en vos confío
Sdo. Corazón de Jesús en vos confío
Sdo. Corazón de Jesús en vos confí
papa Josesito, cuídame
papá Josesito ampárame
papa Josesito defiéndeme
papa Josesito ayúdame y
sé tú mi papá
y sé tú mi papá
y sé tu mi papá
y sé tu mi papá
que yo te vea
que yo te sienta
que yo herede tus virtudes
que yo herede tu obediencia
que yo herede tu pureza
que yo herede tu AMOR a MARÍA
Angel de mi guarda, mi dulce compañía
no me desampares ni de noche ni de día
Avemaría
Santo Domingo Sabio
ruega por mí
y hazme un niño bueno
y hazme un niño bueno
y hazme un niño bueno
3 aves marías por las misiones
Padre Nuestro, Ave María y Gloria por el Papa
3 aves marías de la Consagración a María (estas me las recetaron en el colegio y las tomé como algo personal, aparte de lo que debía rezar con mi mamá.)
Irremediablemente a las 20:30 estábamos los tres en nuestra respectiva cama, atentos para escuchar la novela radiofónica de “Chucho el roto...” a Dios gracias no tuvimos “tele” sino hasta que yo estaba en tercero de secundaria. A las 21:30 se apagaba la luz y el radio y todo mundo dormía.
4.3.4 los fines de semana
Sábados y domingos eran especiales, el sábado para hacer un poco de limpieza más profunda y las tardes para ir al cine o a visitar a algún familiar. Los domingos íbamos a misa a las 8:00 o a las 9:00 a más tardar, - “las misas vespertinas son para la gente floja”- decía mi abuela- a continuación íbamos a dar un paseo a Chapultepec, a la alameda o a visitar a algún familiar. Alternábamos con mayor frecuencia la tía Carmen y los Álamos. Normalmente alcanzábamos a regresar a tiempo de comer, ese día todos juntos, por supuesto se colocaba un mantel especial, y había arroz con huevo además de la sopa, y algún platillo especial, los domingos comíamos con refresco, y mi mamá con cerveza, (entre semana nunca había refresco) además cuando fui mayor, salía y compraba un postre que normalmente era helado que yo mezclaba con agua de limón y vino tinto, palomitas con queso, o algo que sólo a mí se me ocurría.
Acabada la comida dominguera, mis mamás dormían la siesta, después jugaban baraja y ponían en el radio la corrida de toros... para mí era muy aburrido, pero al menos estábamos los tres juntos y sin tareas y sin las carreras de la semana.
Días especiales eran las visitas de mi tío Jor, cada dos o tres meses, y en sus vacaciones, cada dos años... el ceremonial empezaba por ir a recogerlo a Tlalpan. Regresábamos en taxi a la casa, y después de que tocaba un rato el piano, mientras se servía un aperitivo. La comida era especial, por supuesto, con arroz, de seguro había carne molida (albondigón), lomo relleno o filete de pechuga empanizada. El siempre quería ir a buscar algún libro a alguna librería, visitábamos a un familiar y el tiempo se iba como agua... a las 6:30 iniciaba la cuenta regresiva y el ritual inverso culminaba en abordar un taxi para ir a llevarlo a Tlalpan. De regreso yo siempre lloraba porque lo amaba entrañablemente y no me gustaba que se quedara solo.
También eran especiales los días de fiesta, mi casa se llenaba de visitas, familiares y conocidos quienes se daban cita en la casa, cada santo o cumpleaños, especialmente de la mamá grande o míos. La gente empezaba a llegar a las 5:00 y se retiraba después de merendar, a más tardar a las 9:00 ó 9:30. A mi mamá nadie la celebraba porque propiamente no se llamaba Estela, sino María Concepción Estela, por lo que pasaba inadvertido su onomástico, y como el cumpleaños era el 1 de enero, tampoco a nadie se le ocurría festejarla.
Durante los trece años que duró mi infancia jamás fuimos a una fiesta después de las 10 de la noche, jamás fuimos al teatro, o al cine por la noche, jamás hubo un pleito en el que se levantara la voz, jamás dejamos de desayunar, comer o merendar exactamente a la misma hora, en nuestro sitio, con nuestros mismos trastes, cubiertos y servilletas en una perfecta armonía y paz.
4.3.5 las vacaciones
Recuerdo que en las más antiguas ocasiones, el mercado de San Francisco aún se encontraba en la vía pública en el centro histórico de la Ciudad de Querétaro; para llegar a la casa de mis tías teníamos que atravesar en medio de los puestos instalados en la calle, y la algarabía de los comerciantes que abrían a las 6 de la mañana nos despertaba a diario... Más tarde fue la remodelación de la Ciudad, y la casa recuperó la privacía del bello “andador Libertad”, en que se ubicaba esa casa. Era maravilloso visitar a mis tías de Querétaro, todo era mágico y emocionante, la comida riquísima: el dulce de camote, las gelatinas, los atoles, los dulces, los tamales... y nunca faltaba la visita a San Juan del Río y a Tequisquiapan.
En aquel entonces en Tequisquiapan todavía existía agua caliente de manantial con la que se surtían los baños, casi todas las casas tenían baños públicos a base de alberquitas privadas en las que cada familia de turistas se encerraba a sus anchas para retozar en el agua. Esta privacía encartaba a mis mamás, quienes casi nunca frecuentaron albercas abiertas.
En algunas vacaciones, el viaje no era a Querétaro, sino a Senguio, el pueblo de mi mamá grande. Qué hermoso era para mí aquel paraíso de casitas de adobe encalado y techos de teja o tejamanil a dos aguas, rematados por anchas calles empedradas, el zócalo y la Iglesia, las viejas casonas con tapanco, pasillos interiores, ventanas de madera y las huertas interiores. El río lleno de piedritas relucientes y arena, agua helada y luces multicolores en movimiento perenne. Los vetustos arboles, la capillita del a Virgen de Talla. Las mil y una historias de aparecidos, muertos y tesoros. El sabor auténtico de la tortilla de maíz azul, el agua filtrada en cántaro y el pulque amargo curado con hierba del burro, los frijoles de olla de las brasas de carbón de leña, el queso, la crema y el requesón fresco y de primera. , etc. etc.
El día que fue asesinado el Presidente Kennedy salí por primera vez solo de viaje, es decir, sin mis mamás, íbamos a Áporo con Mello y mi tía Challo, también nos acompañaba Josesillo, uno de los sobrinos de mi tía Challo que también era un inseparable amigo. La travesía duró algo más de 15 días, en los cuales no puede ir al baño porque solo existían fosas sépticas con retretes de madera y esto me provocaba una extraña imposibilidad para obrar, todas las noches me ponía enfermo con una especie de urticaria y fiebre que me atacaba con un terrible escozor todo el cuerpo, a la mañana siguiente todo volvía a la normalidad.
Mello tenía casa en Áporo, al pueblo solo se llegaba por medio del tren, el viaje duraba casi 15 horas y había que transbordar en Maravatío. Independientemente de las vicisitudes, la experiencia fue maravillosa, definitivamente aquí no había agua, solo pulque, todo lo teníamos que improvisar en aquella casa, desde prender lumbre en el brasero, limpiar el patio, acarrear agua, preparar petates etc.
Aprendí a montar a caballo, íbamos diariamente al cerro, en fin todo era una experiencia nueva. Dos o tres veces acompañé a Mello en este viaje.
En otras ocasiones las vacaciones fueron un viaje a Veracruz. A María Esthela le gustaba mucho organizarse y de esa manera cuando había oportunidad, y sobre todo factibilidad económica, se hacía el esfuerzo para que el viaje fuera más interesante.
De pequeñín fuimos una o dos veces, y en el 68, precisamente unos días antes de que se inauguraran las Olimpiadas también fuimos. Nos acompañaba siempre la tía Challo, íbamos a hoteles muy modestos, uno o dos días disfrutábamos de las playas.
Semana a semana, desde que estaba en 4º, y gracias a la invitación de uno de los profesores que era hermano marista, acudía viernes y sábado por las tardes al Colegio, Los viernes para “preparar” y los sábados para “ir a dar” Catecismo entre los niños más necesitados en algunas colonias proletarias, durante esos años había dos centros de atención, uno en la colonia Nueva Atzacoalco, y otro en la Vasco que Quiroga, este último por el rumbo de las calles de Martín Carrera, a donde casi siempre me tocó ir.
Ahí nació mi irrefrenable deseo e dar clases, se me encargaba un pequeño grupito de niños, por supuesto menores que yo, y de acuerdo a lo que se había preparado la víspera, yo tenía que atenderlos durante toda la hora, a la usanza marista,
Debíamos iniciar por una oración, pasar lista, contarles algunas historias, hacerles preguntas, ponerlos a hacer dibujos o darles dictado, enseñarles cantos y hacer una evaluación,
Recuerdo con toda precisión una temporada que por motivo de la premura para la primera comunión, me dejaron a cargo de un contingente como de 30 ó 40 niños exclusivamente para enseñarles a persignar,..
“todos, vamos a poner la manita extendida, yo extendía mi mano izquierda, ahora doblamos este dedo, que se llama índice, y sobre él ponemos al dedo gordito, formando la cruz, fíjense que se quedan derechitos atrás estos tres deditos que son el símbolo de la Santísima Trinidad... y al frente se forma una cruz y ahora dibujamos en el aire tres crucesitas, una sobre la frente, otra sobre la boca y otra sobre el tórax, a ver tú, señala el tórax... ahora tú señala en abdomen...arriba mano derecha, arriba mano izquierda, abajo las dos, empezamos (haciendo los movimientos simétricamente inversos con mi brazo izquierdo)
Por la señal, de la Santa Cruz, de nuestros enemigos...
No no no más fuerte, todos parejitos, como si fuera una porra a Dios Nuestro Señor...”.
Era una verdadera fiesta sábado a sábado, no sólo el verdadero fervor para preparar y enseñar, sino todo lo que se hacía, los juegos, la formación, los premios y los dulces para estimular a los niños, etc. Además esas tardes de viernes y sábado, antes y después, junto con los demás catequistas, en los patios del Colegio México, para nosotros solos, era también un auténtico agasajo, jugábamos basket, cascaritas de fútbol, volley o patinábamos en el patín del diablo sin nadie que nos molestara. Además convivíamos con los profesores, (obviamente maristas) que nos llevaban a la capilla, al comedor, nos daban refrescos, dulces, jugaban con nosotros etc.
De ahí fue muy fácil que me invitaran en cualquier momento o en muchos momentos, para que fuera uno de ellos.
4.3.6 el cine, la radio, la televisión
Íbamos con frecuencia al cine, mi mamá procuraba que estas salidas fueran un verdadero estímulo, es decir, generalmente era un premio por algún logro que yo había realizado, en muchas ocasiones invitábamos a algún compañerito de la escuela. La película era lo más importante, y no la salida, así que siempre estábamos pendientes en el periódico para elegir alguna cinta que fuera de nuestro común agrado, o por recomendación de alguien, y en la primera oportunidad que sirviera como estímulo efectivo íbamos.
En alguna temporada de vacaciones, dimos en ir con demasiada frecuencia al “Cine Avenida” que se encontraba en San Juan de Letrán, y en el cual sólo pasaban una función corrida con caricaturas, y cortometrajes, del gordo y el flaco, los tres chiflados y el profesor voligoma.
Cuando alguna película era muy especial, llevábamos a algún familiar o conocido, por ejemplo, al Padre Navascuez lo llevamos a ver el Cid, y por supuesto los Diez Mandamientos, a mi amigo Salles lo llevamos a ver La Espada En La Piedra, La Noche de las Narices Frías; El Padrecito de Cantinflas la fuimos a ver no menos de ocho veces, con ocho diversos invitados. Mis mamás también iban solas cuando las películas no eran para todo público... como ocurrió con el “Juicio en Nüremberg”. Acudíamos también a algunos cineclubes, como el del sindicato de periodistas los domingos, o al de la ACJM en las calles de Morelia.
El radio era la diversión más recurrente en nuestro diario acontecer, fuera de las horas de sueño o de tarea, normalmente estaba prendido...
Si la interesada era mi mamá Nena, sintonizaba Radio Centro, con “música ligada a su recuerdo”, si la interesada era la Maru, se sintonizaba la W, “la voz de la América Latina desde México”... el aparato era de bulbos y había que dejarlo calentar un ratito, después sintonizarlo bien para evitar las molestas distorsiones, a medida que yo fui creciendo, era yo el que prendía el radio, cuando estaba solo, y muy de niño escuchaba Radio mil y la D.F., que en aquel entonces tocaban “música Moderna”, rock’nd roll, twist, yerk, y una pléyade de baladas románticas: eran los años de oro de Teen tops, Hoolligans, Rebeldes del Rock, Locos del ritmo, Enrique, Cesar, Manolo Muñoz, Leo Dan etc... mis mamás por supuesto no estaban de acuerdo en que yo escuchara esta música para locos, sin embargo mientras estaba solo, no me perdía una sola canción... he de confesar que gracias al interés de mi mamá grande, también me volví asiduo seguidor de las radionovelas, en primer lugar por supuesto Chucho el Roto, Porfirio Cadena, El Dux de Venecia, y muchas otras.
Al llegar la secundaria, mi gusto se volvió muy refinado, debido a la influencia de los compañeros, - que ahora juzgo demasiado fresas- yo tenía que escuchar exclusivamente estaciones con música moderna pero en ingles, así mi estación era radio capital y a veces radio éxitos. para entonces ya era la época de oro de Beatles, Doors, Rolling Stones, Animals, Led Zeppelin, Creedence, Monkeys etc.
La “caja idiota” no llegó a nuestro hogar sino hasta 1967 cuando estaba en segundo de secundaria, fue el tío Alfonso al que se le ocurrió deshacerse de la suya, para comprar un moderno televisor a color (cuando apenas se veían sólo algunos programas en colores... mi mamá le compró en abonos su vieja tele, que francamente estaba extraordinariamente bien tratada, y así fue como nos hicimos de este aparato, al principio la veíamos con recelo y demasiado respeto, con el mismo manejo que se la daba al cine, pero día a día se le fue perdiendo el miedo y poco a poco caímos en el vicio de verla diariamente. Era toda una experiencia semanal ver Mission Imposible, Daktari, El súper agente 86 y algunas otras series.
4.3.7 los cuentos.
Mi lectura preferida era sin duda los “Cuentos e historietas de Walt Disney” era tal mi pasión por ellos que era el peor castigo que alguna semana no los adquiriéramos, formé así una colección con más de 100 ejemplares, que todavía debe existir por ahi, cabe señalar que exclusivamente eran de Walt Disney (Pato Donald o Mickey) o de Tom & Jerry.
Recuerdo lastimosamente y con un terrible pavor, la ocasión en que por jugar, oprimí el acelerador del coche de mi tía Carmen, en plena marcha. Ella se asustó mucho y todo el mundo me regañó en el momento, al llegar a la casa, mi mamá sacó el “cuento” que me tocaba recibir esa semana, y que ella a hurtadillas ya me había comprado, esperando unas buenas calificaciones para entregármelo, y en mis narices lo rompió y no solo eso, lo quemó sin dejar que yo me retirara hasta no verlo totalmente destruido como un merecido castigo.
Los niños, obviamente éramos una marabunta que recorríamos todas las casas, subiamos a las azoteas, salíamos a la calle, íbamos al parque, entrábamos en tropel, eramos corridos, regañados, corregidos, asustados, castigados o felicitados dependiendo la hora, el humor y el juego que habíamos decidido cada ocasión.
En particular a los primos con los que más conviví fueron Rosi Tere y Martín. Pretendieron que yo fuera el padrino de bautizo de Martín, pero no me lo permitieron por la edad, lo fui de primera comunión, Yo pasaba por Martin y lo llevaba a Tlalpan durante las vacaciones, para ir a nadar al Internado México, lo llevaba a mi casa en bicicleta, ibamos al parque, al cine y mil eventos.
Rosi terminó como Ingeniera Arquitecta en ESIA, actualmente da clases en la Ibero y en la Anahuac, y tiene un par de bellas niñas. Teresa es Administradora y ha trabajado mucho tiempo en Nafinsa. Martín es Ingeniero Civil y casi toda su vida profesional la hizo en la Pepsicola, la cual salióal terminar el maximo de años contratables , se ha radicado en diversas ciudades del interior y tiene dos niños.
Capítulo 5 QUERETARO
5.1 san Javier
1968
noviembre 1 el ingreso a San Javier
5.1.1 el ingreso
Era la tarde del día domingo 1 de Noviembre de 1968, en aquella queridísima ciudad colonial de Querétaro, mis mamás y yo estábamos tocando el timbre al lado de un portón verde en la barda enorme, simple de una construcción y modernista, llevaba conmigo dos maletas en las que rigurosamente habíamos colocado todo el “ajuar” que recomendaba la lista que nos habían entregado hacía un mes y medio...
Atrás de nosotros quedaban, junto con mi infancia, los límites arcaicos de aquella pintoresca y amadísima ciudad de los arcos del acueducto, cuyo último reducto familiar era el bastión de la casa de mis tías (las hermanas Medina Landaverde, primas segundas de mi abuelo a donde llegábamos de vacaciones cada año).
Con el mismo nerviosismo que nosotros llegó otra familia, en un momento, y abierto el portón, nos vimos rodeados de jóvenes entusiastas que nos recibieron, nos comieron a preguntas, tomaron nuestras cosas y nos hicieron pasar al interior de aquello que para mí era como un sueño de fantasía: amplios corredores interminables y silenciosos, rodeados de inmensos jardines sobrios, hermosos, modestos y bien cuidados, al fondo construcciones a base de elementos prefabricados y gran cantidad de ventanería, al centro una construcción especial que por su forma era indudablemente una capilla Algunos árboles vetustos, cobijando con sus ramas pequeñas plazas y zonas empedradas decoradas con flores y jardinería, rompiendo con los trazos rectos de esa arquitectura modernista aplanada y sobria.
Yo no podía terminar de entender si era verdad o un sueño lo que en ese momento experimentaba, creía estar en una antesala al Cielo, a mi lado mi mamá lloraba en secreto, según la promesa que le obligué a hacerme (no vas a llorar, ¿verdad?) embargada de emoción y manifestando esa naturalidad cursi con la que siempre cobijaba su temperamento explosivamente sentimental de las grandes ocasiones.
Acudieron a nosotros después de esa pléyade de jóvenes, un par de hermanos, hombres maduros vestidos con su impecable sotana y una sonrisa colgatera, expeliendo bonachonería y paz, e intentando explicar los procedimientos usuales, dando recomendaciones, y por supuesto preguntando por mi tío Jorge en cuanto se enteraban que yo era el “sobrino de Serrano”.
Los jóvenes me llevaron a lo que a partir de ese momento sería “mi” dormitorio ayudándome a acarrear mi equipaje: era un enorme salón en un segundo nivel, con cuatro hileras de camas 20 ó 25 en cada una de ellas, todas iguales, separadas entre sí por un modesto roperillo de dos puertas, entrepaños de un lado y colgador para ropa del otro, me asignaron el cuarto espacio entrando al segundo piso, a mano derecha. El ambiente de algarabía y entusiasmo era general, los que íbamos llegando, preguntando todo, y los que ya estaban desde antes, tratando de explicarlo todo.
En la planta baja de ese edificio en vez de camas el espacio era abierto y estaba ocupado por mesitas de juego, sillas, un futbolito unas dos o tres mesas de ping- pong, había algunos viendo tele, otros jugando, otros conversando etc. Familias, hombres de sotana, y muchos jóvenes oliendo a jabón y frescura.
Bajé de nuevo, ya sin cosas, despedí a mis mamás y sonó la campana, di media vuelta y me encaminé con paso firme hacia la capilla, que era aparentemente el sitio de reunión para nosotros y atrás de mí quedaron de nuevo solas aquellas dos mujeres que ahora compartían una vez más la misma historia y la misma soledad: dejar al hijo en Querétaro para obedecer al mandato de la Vocación haciendo un holocausto en su corazón a cambio de un futuro incierto encomendado del todo a la Divina Providencia.
Estela era ahora una nueva “María de Jesús”, como mi abuela, ella tenía a su Jor enfilado hacia el ideal marista, su Jor, aquel que también había nacido en un 16 de Noviembre, hoy se convertía en una imagen viva del hermano adorado, ¡ qué importaba todo aquel peregrinaje amargo, aquellos años de infierno al lado de Rodolfo, aquellos dias negros, y aquel destino cruel y demoledor, si su niño, si el fruto de sus entrañas era ya un hombre de Dios, de la misma forma como lo era su propio hermano...!
Para mí esta etapa era un reto, no sabía lo que sucedería conmigo lejos de mis mamás, no sabía cuantas dificultades, sacrificios y privaciones me esperaban, pero no importaba nada, solo que deseaba ser marista, pero no como mi tío, mi tío era otra cosa muy diferente, yo había conocido a muchos hermanos muy distintos a Jor, todos ellos muy inteligentes, llenos de vida y de entusiasmo, excelentes maestros, insuperables amigos, entregados de lleno al trabajo en las escuelas, no como el genio de Serrano que era tan excéntrico y especial.
Sí, yo quería ser profesor, maestro, educador, no sabía y no me atrevía a decirlo: quería ser apóstol, predicador y catequista en esencia. Era mucho lo que nos habían hablado al respecto, eran muchas respuestas las que ya sabíamos y que estábamos dispuestos a asumir, pero ¿cómo sería eso?, por lo pronto a estudiar, y a estudiar duro. ¿serían demasiado rígidas las clases? ¿estaría yo suficientemente preparado? ¿sería esta prepa más difícil que el CUM ? ¿cómo podría demostrar que sí tenía vocación ? Por lo pronto, todo era cuestión de abrir bien los ojos y aprender rápidamente.
Esa tarde nos dieron la bienvenida, primero en la capilla en un pequeño discursito del Hermano Director, don Apolinar Magdaleno Aguirre, “Don Poli” se nos asignó un padrino que en mi caso fue Paco Covarrubias. Los “padrinos” nos iban guiando personalmente para hacer los rezos y conducirnos a los sitios de reunión, podían hablarnos en voz baja, en cualquier momento para explicarnos todas las cosas que se debían hacer, responder, o disfrutar a lo largo de todas las actividades del dia, pero a su vez eran responsables si nos llegábamos a extraviar o a faltar a a un evento.
Era fabuloso para mí la forma como se rezaba, eran aproximadamente 40 voces masculinas juveniles, roncas, uniformes, llenas y vibrantes de entusiasmo e ilusión que cadenciosa, fraternal, ordenadamente y con precisión, respondían al líder en turno, éste por lo general no recitaba una oración por inercia, sino que en su voz se podía entreverar una profunda emoción y fervor muy lejos de un formato de mojigatería.
El calorcito reseco propio de la provincia queretana, el olor a tierra húmeda de los enormes jardines incesantemente acariciados por las regaderas de rehilete, el característico aroma a “huele de noche” y el canto de los grillos y cigarras hacían más patético el momento, era como estar realmente en la gloria, alabando a Dios y sirviéndole con todo nuestro ser.
Pasamos al comedor, ahí, después del “benedicamus” (una especie de “rompan filas” en el que el director dice” -Bendigamos al Señor-” y todos contestan, -Demos gracias a Dios-)…
la algarabía fue desbordante, todos pasaron a saludarnos de nuevo, a abrazarnos, a decirnos los nombres y ponese a nuestras órdenes, - ¡de dónde eres ? - -¿cómo te llamas?- - ¿Te gusta el fut bol ?, - ¿de qué colegio vienes, quién te reclutó.?.. inmediatmente comencé a hacerme de amigos, por supuesto comenzando por mi padrino... no tardaron en aparecer los pequeños grupitos, la gente de Zamora, de Jacona, del DF o de distintos colegios de todo México
La cena no era excelente, pero con el hambre que tenía me pareció exquisita, después otro campanazo y la oración de acción de gracias, pasamos a recreo donde se podía ver un rato la tele; otro campanazo y pasamos a la capilla para rezar las oraciones de la noche y el canto de la Salve en latin, después el silencio mayor, donde ya no se puede hablar para nada sino hasta el dia siguiente. Ordenadamente nos dirigimos al dormitorio.
Todo mundo se apresuraba a correr para lavarse los dientes y cepillar sus zapatos, preparar la cama, y en un santiamén unas palmadas... todos se arrodillaban junto a la cama. Padre nuestro, Ave maría y unas jaculatorias e instantaneramente se apagaba la luz. Tras unos momentos correspondientes al ruido de meterse en las cobijas, el silencio humano dio cabida al concierto de una infinidad de alimañas, iniciando por los grillitos que en la provinciana noche. A lo lejos, después de un rato, se escuchó el paso del ferrocarril, todo lo cual me recordaba las viejas historias que se platicaba en casa sobre mi tio Jor y sus fobias.
Yo tenía miedo, pero no de lo que me pudiera pasar, por el contrario, de no dar de mí lo suficiente, de resultar demasiado aniñado, o demasiado débil, o demasiado torpe o ignorante, no extrañaba a mi mamá por desear sentir su presencia, o mis juguetes o mis amigos, extrañaba estar en un ambiente tan estructurado, lleno de gente dinámica, ágil, fuerte y comprometida con Dios donde yo no era mas que un escuincle medroso y quizá demasiado dependiente. Pronto me venció el sueño, y en un tris, al día siguiente de nuevo un rudo timbrazo nos arraigo en el mundo de la disciplina.
Todo el mundo brincó desde la cama para arrodillarse en el instante mismo que se encendían las luces fluorescentes, y al igual que en la noche, una voz prorrumpió rezando “-laudeatur Jesus Christus- -”et Mariam mater ellus”- Dios te salve María, etc. ..al terminar, unos cuantos corrían para ducharse, los demás para lavarse vestirse, hacer su cama y llegar a tiempo al rezo matutino en el oratorio.. allá fui yo tratando de asimilarme a los demás.
En cuanto llegó el último compañero, el Hno. Director dio dos golpecitos y el viejo armonio dio el tono para iniciar el dia de nuevo con el canto de la Salve.. prosiguió el rezo matinal, al términar el mismo Hno. director nos dio un pequeña conferencia que servía de base para un ratito de meditación, al terminar pasamos a la capilla en donde se celebró la misa. Salimos de ahí directamete al comedor, al menos ya sabía esa rutina, pero esta vez no hubo “Benedicamus”, sacaron un viejo librito, y mientras desayunábamos, por orden de lista se alternaban los lectores amenizando con aquella vetusta lectura la sustanciosa carta del desayuno.
Terminado el desayuno nos explicaron que se iban a hacer “los empleos” en lo que iniciaban las clases, a mí me tocó ayudar en la limpieza de los dormitorios -para todo íbamos con el padrino-.parecía sencillo y fascinante, hasta el hecho de barrer aquí me resultaba emocionante, los minutos volaron, y de pronto sonó la campana. Todos corrieron a dejar alzados los implementos de del aseo y se dispusieron a concentrarse en los salones de clase que se encontraban al fondo de los corredores en el extremo opuesto a los dormitorios, era muy sencilla la distribución, en un aula 1º., en otra 2º., y en otra 3º., por supuesto, en la sección de preparatoria.
Sonó la campana y todos ingresamos al salón, en los corredores había gente desconocida para mí., todos eran alumnos de la prepa, en realidad, aquella era la seccion de Preparatoria del Instituto Queretano, dicho plantel contaba también con primaria y secundaria, pero estaban localizadas en otra finca.
El Juniorado de Santa María de Guadalupe o simplemente “San Javier”, contaba con lo necesario para una casa de formación marista para jóvenes de secundaria y preparatoria, y esta sección del inmueble era precisamente los salones de clase, la secundaria era exclusiva para juniores, es decir, aspirantes a maristas (esa era nuestra denominación: “Junior”), la prepa en cambio funcionaba como la Preparatoria del Instututo Queretano y recibía indistintamente a juniores y a los “externos”, (procedentes de la secundaria del propio Instituto Queretano.
5.1.2 la perrada
Iniciaron las clases, como en todos los años de enseñanza en escuela marista, con una oración y con un mensaje de bienvenida del profesor encargado así como del Director, el ambiente era de “todo nuevo” especialmente para nosotros, los “nuevos”, aunque había que reconocer que en ese momento, también para los externos todo era nuevo. En este plantel, construido originalmente para que los juniores o formandos maristas, pudieran tomar clases de secundaria y preparatoria, había abierto sus puertas a alumnos de la ciudad, que desearan cursar la prepa, en ese entonces el Instituto Queretano sólo contaba con primaria y secundaria, y por lo tanto resultaba muy conveniente que en estas mismas aulas se impartieran las clases de prepa para los formandos maristas como para los muchachos externos. Las aulas de esta sección alojaban en 1º 2º y 3º de secundaria solamente a jóvenes formandos maristas, y los salones del bachillerato superior, se compartían con los externos.
Un extraño nerviosismo flotaba en el ambiente, y según rumores que comencé a entender en el primer momento de descanso, el problema era que en cualquier momento harían su aparición los compañeros de la preparatoria de la Universidad Queretana con objeto de “pelar a los perros” es decir a la gente de nuevo ingreso a la Prepa, comenzarían por los propios alumnos del plantel oficial, y luego vendrían a rematar con nosotros.
En un momento hicieron su arribo, y el salón entero se desbordó a través de las ventanas para correr despavoridamente por encima de una pequeña huerta que limitaba aquella sección hasta precipitarse por la cerca de malla que limitaba la propiedad. Todos corrimos casi por instinto prácticamente gregario, yo habría alcanzado a saltar con toda comodidad, pero me quedé a ayudar a algunos que reconocí como compañeros hasta que llegaron otros a los que ya no reconocí y que acabaron por darme algunos tijeretazos en el recién peluqueado corte de cabello que yo llevaba, trataron de quitarme el citurón y algunas otras pertenencias, pero finalmente no fueron de mayor interés para ellos.
Hicieron algunos estropicios en el salón de clase, y estuvieron haciendo varias visitas intempestivas durante dos o tres días más, ya sin ningún logro significativo, casi todos nosotros habíamos caído en sus manos, antes o después de la cerca, y si no, habíamos sido sacrificados a manos de los compañeros de segundo de la propia prepa en San Javier.
Algunos se tuvieron que rapar, otros simplemente se arreglaron el cabello y otros más entre los que yo me cuento, nos dejamos así, en son de protesta, el cabello sin cortar varios meses, casi un año, usando una ridícula gorra durante todo ese tiempo.
5.1.3 Las Clases
Cuando el río tomó su cauce, me encontraba de nuevo en el ambiente típico escolar de toda mi vida en el Colegio México. Nunca experimenté una verdadera presión por la dificultad de los estudios ya que el nivel académico que yo llevaba era muy superior al de la mayoría de los compañeros, quizá por que en el Colegio, incorporado de hecho al sistema de la UNAM. o simplemente por el tipo de educación capitalina, exigía un leve aunque significativo avance en cuanto a temas y conocimientos generales.
Me era difícil sin embargo acostumbrarme al tiempo tan corto que se nos proporcionaba para el estudio, yo estaba acostumbrado a emplear, diariamente un promedio de 4 a 6 horas de estudio para realizar tareas en la secundaria en México, de las 4 a las 7 y después de merendar en ocasiones dos y hasta tres horas adicionales, especialmente cuando había que entregar prácticas de Biología o trabajos del Seminario de Historia, trabajos de 20 ó 30 cuartillas a máquina con ilustraciones a veces a base de pintura de óleo o tinta china...mapas a tinta china en papel albanene iluminados a detalle y forrados con papel celofán, jamás empleaba esas estúpidas monografías recortadas o investigaciones “de a peso” de las estampitas de la papelería de la esquina... utilizaba generalmente varias fuentes, iba a bibliotecas o pedía prestados libros a mis familiares, etc. y me servía de mi mamá para dictarle mis trabajos en ocasiones hasta altas horas de la noche.
En Querétaro teníamos en cambio, una escasa hora para estudiar, por la tarde y media hora en la mañana... a mí me parecía ridículo que a los futuros profesores maristas, se nos diera un tiempo tan corto para estudiar y tanto tiempo para jugar... porque había dos recreos libres y uno organizado y aparte juego diario obligatorio de casi hora y media todos los días... en fin, una cosa compensaba a la otra: la ventaja que llevaba en materia académica con el escaso tiempo del que disponía para estudiar, sin embargo los domingos trataba de resarcir el tiempo de estudio que me hacía falta, mis trabajos bajaron de calidad, y tuve que aprender a estudiar y efectuar trabajos bajo consigna en tiempos record, y a aprovechar hasta el último minuto de estudio en base a un horario que yo mismo me elaboré para organizar mi mermado tiempo de hacer tareas, aprendí algo de lectura dinámica y me hice un excelente redactor de notas extrasintéticas durante las mismas clases.
Transcurrió así ese año académico, entre mis profesores recuerdo singularmente y con un entrañable cariño al Hno Jaime Villalba, titular, y encargado de Inglés, al Hno José Manuel Gutiérrez Mora, Director académico del plantel, y encargado de Literatura, al Hno Apolinar Magdaleno Aguirre, director de la comunidad y encargado de Biología, al Hno Antonio Piña Garza, prefecto de disciplina y encargado de Psicología, al Hno Angel Goñi, que nos daba Matemáticas, y a los profesores de la calle (seglares) el Lic. Duran -el Comanche-que nos daba Derecho Positivo Mexicano, al Lic en Filosofía -el Osito- Ruelas, al Lic en Economía que nos daba esta misma materia, y a algunos otros.
Entre nosotros, una vez en el salón de clase no había diferencia, e inclusive creo que me llevaba mejor con los compañeros externos que con algunos de los internos, éramos, al iniciar el curso, 15 juniores en ese grupo de primero, cinco de nuevo ingreso, de los cuales casi todos procedíamos de la Ciudad de México: Dioniso Hernández Orozco, Fernando Espinosa Golzarri, Arturo Corona, de Pachuca, y Yo, entre los otros juniores que ya habían hecho en Querétaro la secundaria estaban Victor Zambarano, Pepe Covarrubias, Ramón Galicia, Enrique Pelcastre, José el “Chelo”Gonzalez, José “Pepe” Castro Leñero, actualmente pintor de renombre internacional, Ignacio Navarro, Ignacio Ramón Lemus, Mauro Pavón y algunos más.
5.1.4 Cómo Era El Juniorado
Aquella casa era el fruto de una proyección demasiado optimista y triunfalista, desarrollada a principios de los años 60, en la que se esperaba un auge vocacional desmesurado, y que daba cabida a unos trescientos aspirantes o juniores, todo estaba dividido para dos secciones, la de “chicos”, correspondiente a los estudiantes de secundaria y la de “grandes”, para los preparatorianos y algunos que por su edad debían compartir las instalaciones de los mayores, aún cursando la secundaria.
De esa manera había dos dormitorios, cada uno de ellos con dos pisos y unas 150 camas en cada uno, y area de recreo (tele ping pon y juegos de mesa) en planta baja con zona de servicios y baños en cada nivel, dos oratorios, dos comedores, una capilla que tenía en sí las dimensiones de un templo urbano, además de una seccion de celdas de los hermanos formadores, y su propio comedor y la cocina con acceso independiente para mantener aislado a su personal. Todo esto se enlazaba en torno a un gran jardín central rectangular, por medio de largos pasillos cubiertos y completamente abiertos al jardín en sus costados.
En otra zona y con el mismo ambiente arquitectónico, los salones de clase, tres de secundaria y tres de preparatoria, laboratorios y talleres y area de la dirección, biblioteca y cubículos para entrevistas o visitas. y dos cuerpos de sanitarios, salones de música (entre los que destacaban tres cubiculos independientes, cada uno de ellos con su respectivos viejos pianos de estudio) todos ellos a su vez enlazados por medio de corredores en torno a otros patios jardinados.
Limitando estas dos extensiones una gran área cementada que alojaba cuatro canchas de basket ball o volley según el caso, y al fondo unos terrenos empastados que me parecían enormes y que estaban destinados a canchas de foot-ball, teníamos campo “C”, “D”, “Júpiter”, “Saturno”, “la luna” y “siberia” todos ellos idoneos para partidos profesionales...
5.1.5 Las Actividades adicionales a las Clases
Todas las tardes había además del recreo libre al terminar la comida, un recreo organizado donde debíamos practicar un rato de basket o volley según se programara, y además el tiempo de juego, que prácticamente era un partido completo de 90 minutos de foot ball, utilizando ropa y zapatos adecuados, en esas terribles canchas y que precedía al baño.
Se intercalaba el tiempo de los empleos que era como ya se describió antes el momento de efectuar la limpieza diaria de todas las instalaciones, y se iba rotando por grupos, había por ejemplo el aseo de los sanitarios, el de los dormitorios, el de los pasillos, el de los comedores, los salones de clase o la capilla. A este espacio había que agregar un dia a la semana denominado “trabajo manual” en que se dedicaba también por equipos a efectuar labores manuales de tipo más pesado, y también de mantenimiento general al inmueble, como por ejemplo pintar determinado salón, limpieza profunda a los tinacos, cortar el pasto de alguna cancha, introducir alguna línea de drenaje etc.
Además de los momentos propios de oración y meditación, nos daban pláticas específicamente de lo que significaba la vida marista, la historia del Instituto o del Padre fundador, Marcelino Champagnat, y diversos cursos sobre catequesis y biblia. Todos los días asistíamos a Misa antes del desayuno, además por las tardes se rezaba el Rosario, nos formábamos en tres o cuatro hileras, y como soldados en guardia, recorríamos un sin número de veces algún pasillo, yendo y viniendo, marchando respetuosa y acompasadamente mientras aquel compañero que estaba en turno, iba dirigiendo la oración mariana.
Algunos días, para variar, lo hacíamos en algún jardín, en torno de una imagen adoptando cada quien la postura que más le confortaba, o también algunos días se rezaba en la capilla. Asimismo, todos los días, antes de pasar a la comida se rezaba el Ángelus en la capilla, todos juntos.
Invariablemente se iniciaba y se terminaba el día con el canto de la Salve, “Salve Regina, Mater Misericordiae vita dulcedo, estpes nostra salve, ad te clamamus ....etc” se escuchaba a lo lejos cuando el contingente de alguna de las dos secciones terminaba sus oraciones. Francamente yo habría supuesto que esto era el renglón más importante en este periodo de formación, pero no era así, ya que se daba demasiada importancia al aspecto de los juegos y a los trabajos manuales y a las actividades escolares. Cuando fui mayor, los diversos cambios que se integraron a los programas de formación, reflejaron que esta impresión y sentimiento tan personal e inconfesada era totalmente válida.
En los tiempos de recreo libre, y algunos domingos había oportunidad de realizar distintas actividades, según las preferencias y aptitudes personales excepto permanecer en el dormitorio o pasar a los salones de clase, por ejemplo: aprender a tocar un instrumento, ver la televisión, escuchar un disco o simplemente entretenerse con el futbolito, el ping pong, las cartas, el ajedrez o algún juego de mesa, eran los momentos más adecuados para platicar con los amigos y muchas veces se formaban pequeños grupitos para planear alguna actividad, hacer alguna mala broma o simplemente comentar lo ocurrido en determinado caso. Era muy frecuente ver a dos o tres dialogando o discutiendo durante varias sesiones consecutivas, caminando por los pasillos de manera interminable.
5.1.6 Los grupillos y los grupos
Después de mi llegada y pasado el desconcierto natural de los primeros meses, poco a poco caí en cuenta de que en aquel supuestamente paradisiaco mundo no era ciertamente ninguna antesala del cielo, y ni siquiera una verdadera comunidad con identidad de objetivos, por el contrario, podían existir tantos objetivos como personas distintas estábamos ahí.
Algunos de plano llegaban a confesar que simplemente deseaban terminar la preparatoria porque carecían de recursos en sus hogares y que aceptaban el sacrificio de estar ahí con el propósito de obtener estudios en forma prácticamente gratuita., se daban el lujo de ufanarse de que tenían su novia que los esperaba en su pueblo y de que habían logrado engañar propositivamente una y otra vez a los hermanos encargados de los asuntos vocacionales.
La mayoría pensábamos que efectivamente nos encontrábamos ahí por vocación y que estábamos a prueba para aprender lo que significaba la vida marista, y demostrar nuestra buena disposición al respecto, sin embargo, existían vertientes de pensamiento y sobre todo de acción muy encontradas.
Algunos pensábamos que el objetivo más importante - como en una quimérica fantasía -era dejarnos modelar por los formadores, tratar de seguir a pie juntillas todas las indicaciones y estar al pendiente de esa vocecita interna en la que Dios mismo nos hablaba en nuestro corazón... se trataba de ser dóciles y buenos, atentos y sinceros, dispuestos a afrontar cualquier tipo de situación y a luchar principalmente contra las pasiones desordenadas y las tentaciones que surgían dentro de nosotros mismos, el egoísmo, la vanidad, el orgullo, la violencia, el deseo desmesurado de bienes materiales, el deseo del poder, la posibilidad siempre presente de abandonarlo todo y seguir por el camino del triunfo según el mundo, terminando una profesión y formando una familia.
Otros por el contrario me parecían en ese entonces a mí, fuera de foco. Hablaban de que la vida marista debía renovarse, hablaban de compromiso con lo pobres y los marginados, hablaban de sus planes por servir a los demás en cualquier forma que permitiera el desarrollo integral de la persona, y de prepararse fundamentalmente como gente útil a la sociedad, pensaban en la educación de la juventud, pero no en los niños ricos de los colegios más prestigiosos del país, sino en los cientos de jóvenes de la colonias populares, en los miles de jóvenes campesinos totalmente olvidados de nuestro sistema educativo nacional, de los jovenes sin techo y sin hogar para los que nunca habrá un futuro, pensaban en la educacion cristiana para los rockanroleros, los rebeldes sin causa y en los hippies que empezaban a estar de moda, pensaban en proponerles a esos jóvenes una libertad que fuera más lejos: las ondas sicodélicas, la mariguana y el L.S.D. Cantaban canciones de protesta, vibraban con las consignas de los lemas de paz libertad y amor que enarbolaba la juventud de todo el mundo de los años 60. Algunos discutían abiertamente con los hermanos, otros lo hacían veladamente o simplemente lo iban cocinando lentamente en su corazón.
Para mí existían tres grupos de personas en aquella sección de grandes, representados plásticamente casi por los tres grados escolares: los de tercero, los de segundo y nosotros... Los de tercero casualmente y quizá porque su misma edad los hacía parecer ante mí, demasiado hechos y formales, eran algo así como unos verdaderos gigantes, y el fruto más preciado y exquisito de aquella vida de formación marista, El panzón Herrera, el ropero de Beto Castro, el singular músico Eduardo Elorriaga, Javier Hernández, Gabriel Ríos y Valles, Pineda, cada uno de ellos con alguna especialidad en la música, en el juego, en la catequesis. Destacaban en todo, organizaban todo, hacían y controlaban el equipo, dominaban por su caracter firme, dócil, servicial, entero y distinguido, la mayoría eran también de la Ciudad de México, y aparte de todo eran modestos y muy amables para conmigo que, siempre buscaba en alguno de ellos orientación y guía.
Los de segundo (entre ellos Francisco Bravo, Manuel Reyes, Tarsicio Cruzaley Diaz Barriga, Juan Márquez, Victor Campos, Palomino, Jorge Landaverde Trejo, David Cruz, ), eran en su mayoría del estado de Michoacan: Jacona, Sahuayo, Uruapan, Zamora, o del Bajío: León, Querétaro, San Luis, Irapuato etc. Eran la otra cara de la moneda, algunos verdaderamente burdos, prosaicos y corrientes, desde su manera de hablar como “rancheritos”, y me impresionaban por su fuerza y resistencia física, especialmente en los partidos de futbol y en los trabajos manuales, hablaban siempre de su tierra, en su pueblo siempre se daban las frutas más grandes, se cocinaban los platillos más exquisitos, y se encontraba a las mujeres más hermosas; hablaban a gritos, se reían de las cosas más estúpidas, no entendían los chistes finos o de doble sentido ni los acertijos lógicos. Carecían de modales refinados, y lo peor de todo es que me hostigaban porque les parecía ridícula mi manera de ser.
No soportaban que yo me preocupara tanto por el estudio, me escondían libros, cuadernos y trabajos, colocaban alimañas y animalitos en mi pupitre o en mi ropero no entendían que se solicitara públicamente hacer caso a ciertos puntos reglamentarios, y yo me desquitaba rastreramente, tiraba a la basura sus objetos personales cuando los dejaban abajo de la cama u olvidados en el baño, los ponía en evidencia y en fin, eran mi pesadilla.
El tercer grupo era el de nosotros, la gente menuda y normal, los más jóvenes pero con deseos de aprender, superarnos y que nos sentíamos muy lejanos a la perfección y que no dejábamos de ver como gigantes a los de segundo y tercero.
5.1.7 Costumbres
La característica más especial para mí, del Juniorado era la disciplina y el culto al horario: un timbrazo y corríamos a clase, un campanada y corríamos a la capilla, una palmada y salíamos hacia el comedor, todo era metódico, rítmico y racional, hasta los momentos de diversión y esparcimiento eran normalmente bien organizados, había comisiones para todo, encargados de todo; prácticamente no había restricciones para nada, con tal de pedir permiso y justificar la actividad.
Todo era además “en equipo”, para salir a la calle (decíamos “salir a la Ciudad” ) el requisito era ir en grupo... pedíamos en ocasiones permiso para asistir a determinada película, o a un concierto o a una conferencia, y normalmente nos lo daban, previa programación y mediante el consabido acompañamiento, por lo menos de un compañero. Era el Hno Piña el que con su lacónico “organícense…” nos conminaba a presentar todas nuestras peticiones debidamente fundamentadas y programadas de acuerdo al esquema general.
5.1.8 las visitas de nuestros padres y parientes
Las visitas familiares se organizaban cada dos o tres meses, en que nuestros familiares y amistades de la familia nos visitaban, ese día toda la casa se vestía de alegría, se limpiaba todo y en ocasiones se decoraba con anuncios y blasones de bienvenida, el evento central era la santa misa a lss 12:00, para la que se preparaban los mejores cantos con los mejores coros, moniciones y apdaptaciones litúrgicas.
Después venía la comida, en la que en ocasione se buscaba que nuestros visitantes compartieran sus platillos entre sí, y todos participran de la comida que se tenía preparada para ellos, al final había un momento de efemérides, y algunos de los compañeros presentaban un pequeño coro, un programa preparado por la rondalla, una representación teatral, o un obra dedeclamación que habían preparado para tal efecto.
Los jardines se llenaban de perqueños grupos familiares y la casa entera se veía en una febril actividad llevando viandas de comida o refrescos trastes desechables o botes de basura. A algunos compañeros los visitaba sólo uno de sus papás, otros se veían rodeados de todos los hermananos, primos, tios y familiares... era muy común ver platicar a los jóvenes internos con sus padres, adoptando posturas de mucha seridad, además, no faltaban ocasiones para que los papás trataran de platicaar con los formadores. o encontrar los padres haciendo plática con otros papás, todo en un bendecido ambiente de cordialidad.
Al acercarse las seis de la tarde empezaban las despedidas, los abrazos y en ocasiones los llantos. Muchos de los compañeros recibían regalos, otros más eran portadores de obsequios que los padres de familia teraían para todos los muchachos. Asiismo había tal como ya dije, algunos a quienes nadie visitaba, o como era mi caso, los papás recogían a sus hijos y lo llevaban a pasear por la ciudad sin participar el evento
5.1.9 los hermanos encargados
omo yase mencionó el Juniorado estaba dividido en dos secciones, la de grandes y la de chicos,(secundaria) cada una de estas secciones tenía a sus propios hermanos encargados, en realidad el Director,
5.2 el Molino de san Antonio
1969-70
5.2.1 pasé a 2º y nos cambiamos al Molino de San Antonio
Fue al regresar de vacaciones después de ese maravilloso primer año, que nos encontramos con grandes sorpresas. Nuestro nuevo director era el hno. Juan Ortiz Gallegos, el director de la prepa era el Hno Manuel Preciado, el único que continuaba con nosotros era el prefecto; Antonio Piña. Habíamos sido citados una semana antes del inicio de clase con el objeto de que pudiéramos hacer el cambio… La sección de Grandes dejaba San Javier para ir a ocupar el Molino.
Hacía varios años que las instalaciones de la finca denominada El Molino, al otro lado del rio de Querétaro, habían sido desocupadas por el último grupo de escolásticos, y tan solo estaba ocupado por la primaria y la secundaria del Instituto Queretano.
Como era de esperarse, fue un trabajo fenomenal el llevar todo lo necesario desde la casa de San Javier hasta el Molino… decenas de manos jóvenes, camionetas, camiones de mudanza y varios viajes fue suficiente para acarrear mobiliario, ropa de cama, enseres, bibliotecas, archivos etc. a la nueva casa, o más bien a la “vieja” casa… Todo fue rápido emocionante y divertido.
Para nosotros no era extraño estar sometidos a ese tipo de trabajos, como los días que tocaba el famoso “trabajo manual”, rápidamente hacíamos equipos, de dos, cuatro, seis o diez personas y empezábamos a cargar, a hacer cadenas o a acomodar cosas.
5.2.2 como era El Molino
El viejo molino de San Antonio debe su nombre a la torre chimenea de un viejo horno de pan en torno al cual se desplantaban las viejas construcciones de un casco de hacienda en el cual se molía el trigo, muy espectacular construido en la margen del Río. La construcción principal es un enorme galerón rematado por almenas con torrecitas en forma octogonal en las cuatro esquinas… y un hermoso pórtico central que recibía en la parte superior una espaciosa terraza, el galerón contaba con dos niveles y gruesos muros de piedra con enormes ventanales y entrepiso de vigas de madera y terrado, cubierto con piso de mosaico. El techo superior rematado a dos aguas con lámina y plafond. El pórtico permitia el acceso a un impresionante vestíbulo libre que comunicaba con el patio trasero en el cual se encuentra todavía la vieja chimenea… y tenía por el interior una enorme escalera compensada, que con su planta semicircular permitía el acceso al vestíbulo superior; a ambos lados de estos vestíbulos centrales se encontraban cuatro amplísimos salones que en su tiempo sirvieron como dormitorios a los formandos. En esos años, la planta baja, en uno de sus lados estaba dividida en dos partes y era ocupada por nosotros como salón de juegos y como comedor.
La entrada al predio era por la calle de que era precisamente la que tenìa un puente para cruzar el rio y comunicaba hacia el barrio de la Cruz…, por esta callecita del acceso se ingresaba a la propiedad por un hermoso camino limitado por vetustos arboles a ambos lados; al lado izquierdo encontrábamos una cancha de futbol, que contaba con una pequeña gradería… al lado derecho de este camino se encontraba un desnivel que bajaba prácticamente hasta las playas del remanso del rio… en ese espacio a desnivel, unos 7 metros abajo del nivel de la cancha y la calzada, se encontraba una pequeña canchita de futbol improvisada. La primera fachada exterior del edificio era una alta barda en cuyo centro se encontraba el gran portón. Al lado izquierdo, es decir del lado de la cancha, iniciaba la construcción del viejo colegio, el memorable Instituto Queretano…
El “Quere”, como afectuosamente lo llamábamos tenía dos alas de construcción, paralelas entre sí y perpendiculares a la vieja construcción principal del Molino… formando un patio interior, parte jardinado y parte cubierto por pavimentos, el ala del lado NNN tenía dos niveles y contaba con un pasillo longitudinal y escalera central que interconectaba por el lado del patio a todos los salones, y al segundo nivel con una planta semejante.
En forma casi simétrica se encontraba la otra ala, y digo casi simétrica, porque contaba con tres niveles de construcción. Los dos primeros con salones de clase con un pasillo por el lado NNN y el tercero habilitado como dormitorio. Esta ala remataba prácticamente en el extremo de la vieja casona principal del molino,
Así se formaba el gran patio del acceso principal, adornado por enormes árboles que brindaban hermosas sombras y jardines bellamente arreglados que se confinaba entre estas dos construcciones, la del viejo casco, el ala nnn del colegio y la enorme barda del portón principal, que daba la vuelta siguiendo la margen del rio por el lado NNN
En la parte trasera, es decir en torno al patio de la torre del molino encontramos una vieja construcción en dos niveles que eran las habitaciones de los hermanos, y la vieja capilla que a su lado tenía un oratorio, que ocupàbamos como salon de actos. ambos, viejos galerones adaptados, y algunas otras construcciones menores, quiza todo esto fue parte de las instalaciones del viejo molino que según algunas historias llegó a utilizar el agua del rio para mover sus maquinarias… En estas construcciones irregulares estaba la casa de las hermanas que preparaban la comida y hacían el aseo de nuestra ropa… cerrando el patio, encontramos una vieja casona, quizá una vieja casa de campo en dos niveles
Todavía, atrás de la construcción que hemos descrito como la casa de los hermanos, encontramos otro gran patio habilitado como cancha de futbol que remataba por el lado NNN con las instalacioes de un frontón… y con la barda final. En el extemo NNN se formaba una cuchilla aprovechada para una pequeña alberca con vestidores
5.2.3. El Reto De La Normal
Este año aparte de la novedad de la nueva casa… la novedad consistió en que, por las tardes, todos los juniores, estudiantes de la preparatoria, habríamos de cursar, como en los viejos tiempos, la Normal Primaria… es decir se reducían los tiempos de descanso y meditación y se condensaban las materias de manera que pudiéramos llevar al mismo tiempo las materias de la Normal.
Hemos de recordar que, en una época no muy lejana, 5 ó 6 años antes, en estos mismos salones hoy recién ocupados por la preparatoria, los hermanos escolásticos cursaban la normal en la memorable Escuela Normal Queretana, y aprovechaban la presencia del “Quere” para llevar a cabo sus prácticas escolares como normalistas.
Así, los muros de estos salones estaban salpicados del ambiente de enseñanza normalista y volvían de nuevo a la “normalidad”. Los viejos dormitorios del escolasticado volvían a estar ocupados por jóvenes en proceso de formación como normalistas.
El tiempo volaba, llegamos a cursar simultáneamente 14 materias. Eran fundamentalmente cuatro nuestros profesores, Don Juan Ortiz Gallegos, como director, de feliz memoria, Don Antonio Piña Garza, prefecto; el Director Administrativo de la prepa, Don Manuel Preciado Palacios y el flamante ingeniero recién egresado de la Universidad de Jalapa, Don Joaquín Flores Segura QPD… En las materias de la normal cooperaban los hermanos de la comunidad del Queretano y los de San Javier. Hay que mencionar que en la vieja casona de los hermanos, estaban recluidos algunos de los más insignes ancianos de la provincia, entre ellos recordamos al Señor Luciano Dernat, al queridísimo “Brother Gregory” (Pierre Toulengne) que todos los días regaba todos los rincones del Molino con su rezo del santo rosario y se encargaba de dar dulces y platicas de catecismo a los niños del barrio contiguo… y al extraordinario Hermano Santiago Gutiérrez, Don Chendo. Que con precisión matemática no solo nos daba excelentes clases, sino nos alegraba la vida con sus bromas y anécdotas.
Los hermanos de la comunidad que atendía al Queretano, cuyo director era Enrique Lozano, en realidad convivían poco con nosotros, teníamos una vida muy independiente y tenían sus zonas restringidas, prohibitivas para nosotros, aunque la convivencia era muy cordial y coincidíamos en los actos litúrgicos y a veces en los deportes, y más de alguna ocasión, los juniores entraban a suplir la falta de algunos profesores de la primaria.
5.2.4 la desbandada de los radicales
Entre las más interesantes aventuras de este periodo eran los tiempos de vacaciones o semana santa en los que se organizaban las famosas “misiones”, una o dos semanas en que íbamos a la sierra queretana o a las inmediaciones de Pachuca para organizar catequesis intensiva, preparar niños a la primera comunión, alentar a los adultos amancebados para el matrimonio y reavivar la vida espiritual de esas comunidades marginadas y relegadas por las dificultades de la comunicación y el abandono de los sacerdotes y de la sociedad.
En una de esas misiones, o en las catequesis sabatinas se gestó entre un grupo de radicales, el deseo incontenible de organizarse de manera independiente para formar un grupo que abandonara la formación religiosa y se convirtiera en una comunidad dedicada de lleno al apostolado, que buscara sus propios medios para sobrevivir y trabajara con los grupos marginados… Fue interesante ver oir y callar, y dejar pasar esa ola de inconformidades y de opiniones encontradas que culminó en el retiro de un pequeño grupo de juniores descontentos. Esta interesante experiencia terminó unos meses más tarde, pero dejo encendido el foco de alerta… era necesario redescubrir la espiritualidad dentro de los enormes periodos de formación casi totalmente académica que para algunos era desperdicio de tiempo.
Era necesario revitalizar y encauzar las ansias de apostolado y el ímpetu misionero que aquellos jóvenes, atraídos por los ideales de Marcelino.
1970
5.2.5 pasamos a 3º
El regreso para el segundo año el Molino fue mucho más tranquilo que el año anterior, nuestro grupo era el de los más viejos, y no había gente nueva, convivíamos con los de segundo ya en el molino desde el curso anterior. El ritmo de trabajo a pesar de estar en 3º de prepa y 2º de normal, ya era conocido por nosotros. Tito Carrillo ingresó al juniorado y se incorporó con nosotros
En cuanto a las materias académicas para mí fue muy importante que a medio año se incorporara el Hno. Joaquin Flores. Uno de los profesores más temidos por todas las generaciones anteriores era el Ing. Herbert, encargado de las clases de Química. Inició el curso y por algún motivo tuvo que renunciar, asi que llegó un ing. Joven, de apellido Yaca. El cual a los dos meses tuvo también que renunciar por motivos personales… estuvimos sin profesor todavía un mes, y fue cuando se presentó a darnos clase un hermanito que venía de la comunidad de Orizaba, acababa de graduarse como Ingeniero Químico y nos abordó con un discurso más o menos como sigue:
Así como un día dijimos adiós a San Xavier, sin saber cuándo el destino nos daría oportunidad de regresar a esa casa así también un día dijimos adiós al Molino, la casa marista por excelencia, cuajada de un siglo de historia y de recuerdos inmensos, salimos de vacaciones para no volver más. Nuestro destino era el postulantado del Morelia
Capítulo 6 MORELIA
1971-1972
6.1 Postulantado en Morelia
Apenas si recuerdo cuando llegamos, por supuesto mis dos mamás y yo, con el nuevo ajuar, el ánimo en alto y la incertidumbre por todo lo que esta nueva vida significaba... Ahora si era en serio, ahora sí se acababa la escuela y comenzaríamos de lleno a ser maristas de tiempo completo.
El pequeño saloncito de la recepción de pronto se iluminó como una ráfaga, con la sonrisa imperturbable del Sr. Santillán, el Maestro de Novicios... quien nos recibió, o más bien, recibió a mis mamás, con la consabida platica acerca de mi tío.
Pronto todo quedó atrás, no era yo aquel niño abandonado en el grandioso “juniorado”, no había ya ningún “snob”, por el contrario, era yo un joven más maduro, lleno de vida y con la convicción plena de lo que quería: soñaba y amaba yo esa vida que en cortos periodos nos habían hecho probar, entregados de lleno a la oración y al estudio de veras religioso.
Al igual que a nuestro arribo a Querétaro, se nos asignó un padrino que nos enseñaría los detalles: los lugares de reunión y de trabajo, la forma de hacer las oraciones, las costumbres en la mesa y muchas otras cosas... mi padrino fue José Luís Medina, de San Luis Potosí, el “guicho”, perdón, ahora era Fray Guicho... él me enseñó y heredó la carpintería, que fue mucho tiempo mi “empleo”.
Además del Señor Santillán, “Don Balta”, formaban la comunidad, el Hno Franco (Francisco Franco) y el Hno Menchaca (Manuel QPD), ambos de México Occidental. Santos varones llenos de virtudes afabilidad y entusiasmo.
Los grupos de Querétaro se habían reducido, quedábamos solo cinco de mi generación: Tito Carrillo, Victor Zambrano, Dionisio Hernández, Tarsicio Cruzaley y Yo, y eran otros cinco los de la inmediata anterior, nos veíamos reforzados con los de Occidente: Quique Escobar, Javier González, “Chabelo” y Victor Aurelio Zúñiga de Guadalajara, Rogelio “Querio” de Cocula, , Pancho López de Aguas´n Calientes´n, el “Esse”, Aquiles Bustillos, de Sisoghichic, municipio de Huachochic, de la mision Tarahumara de Chihuahua, Jorge, “el Caballo” Ibarra Camino QPD y Enrique Antonio Gil Villegas de Mérida etc. , a los que también había sucedido lo mismo. Asi que comenzamos a amalgamarnos con nuestras respectivas tomas de posición.
Los tiempos de reflexión y de oración eran más grandes, la vida era placentera, suave y lenta, el trabajo intenso, la sobriedad y el recato extremos, las actividades se efectuaban en forma rígida y mecánica, era como entrar a un submarino, tratando de conservar el oxigeno... era una carrera de resistencia, de audacia, de reflexión demasiado dura, y de un enfrentamiento con nosotros mismos y con nuestro deseo profundo de llegar a ser...
El ambiente resonaba místico, la casa era menor que el viejo Molino y que San Javier de Querétaro,, los pasillos eran mucho más cortos, y no había tantos jardines, el tono de la construcción era grisáceo, y había muchos elementos de lambrín de cerámica y madera, la casa en si era mas vieja, que san Xavier, pero mucho más nueva que el Molino...
Se distinguía en seguida a dos grupos de gente: los que llevaban sotana y los que no... es decir los “postulantes” que aun no tomaban el habito, y los “novicios”. Era chistoso, ver a nuestros antiguos compañeros del molino portando el santo hábito... y un nuevo elemento, es que esta casa se compartía con la provincia de México Occidental, es decir con sede administrativa en Guadalajara... también a ellos los conocíamos en algunas semanas de convivencia, pero no era lo mismo.
El objetivo de este periodo cubría dos metas: durante el primer año seríamos postulantes, y nos preparábamos para tomar el habito, con esto ya éramos considerados como “Hermanos”, es decir, entrábamos a la familia marista de manera oficial y recibíamos por ello la vestidura oficial, aunque incompleta, la sotana y el cuello romano, pero sin el cordón que significa los votos.
1972-73
Noviciado y profesión en Morelia
6.2 El hermano Jorge, mi Noviciado
El día maravilloso llegó, después del consabido retiro espiritual ignaciano, recibimos el santo hábito, y nuestros compañeros mayores, del grupo precedente hicieron sus votos y se marcharon, los de occidente iban a Monterrey y nuestros compañeros de México central iban a Tlalpan a seguir con el escolasticado. Recibimos a los nuevos postulantes y comenzó el segundo año: el santo noviciado.
El segundo año, siendo ya novicios, nos preparábamos para profesar, esto es, emitir oficialmente los primeros votos, recibiendo así el cordón que complementaba nuestro hábito oficial. En todo este periodo no habría estudios académicos, visitas a la casa, vacaciones y las visitas de los familiares eran más restringidas.
Pocas personas pueden comprender el terrible desgaste emocional e inclusive físico que representaba estar continuamente en esta confrontación. Al principio sabíamos de ese peso, era como una vacaciones prolongadas, y poco a poco te ibas sumergiendo en una terrible misantropía, las actividades forzaban a salir de ese encierro y a mediar con los demás en esa vida de soliloquio intenso... al final del día nos encontrábamos exhaustos, el hambre y el sueño nos dominaban, las manos endurecidas por los trabajos manuales la vista cansada por la lectura de todos los libros que podíamos alcanzar a leer, los pies cansados tanto de las labores como de las distintas idas y venidas por los largos corredores; a los dos meses empezaban los rostros a demacrarse, los pantalones a flotar, las barbas a dejar de rasurarse y todo mundo a ejecutar sus actividades de manera autómata y extraviada. Era tiempo de reflexión.
En Tlalpan, ese año se había iniciado una nueva modalidad, ya que un numeroso grupo de júniores que sin terminar la preparatoria habían iniciado su año de postulantado al que le llamaron “postulantado adelantado” con la finalidad de obtener una toma de conciencia y un compromiso religioso más serio, antes de proseguir con su formación académica… a nosotros no nos afectaba, la vida en el Noviciado transcurría en la santa paz que envolvía aquella santa casa, y al parecer a toda la ciudad de Morelia
Las obligaciones eran mayores, la disciplina parecía algo natural que flotaba en el ambiente. Oración, estudio, trabajo en los talleres y juego organizado era nuestro pan nuestro de cada día.
Participábamos en todos los eventos importantes de la ciudad, desde la asistencia al espectáculo de un hipnotista que conmocionó a la ciudad, como a la audición de un trio de jazz… al grito del 15 de septiembre, etc. En ese año cumplía yo los 18 años, por lo que el Hermano Maestro, junto con otros compañeros, “arregló” las cosas con un viejo militarote amigo, para que no fuéramos a marchar, sino que asistiéramos sólo a la “jura de bandera”…
6.3 mis papás en escena
En aquellas largas tardes de sábado o domingo, esto es cuando no salíamos al consabido paseo… y habíamos recibido correspondencia, nos dábamos a la tarea de contestar las cartas… Mi mamá escribía cartas kilométricas, que llegaban a extenderse a cuatro o seis cuartillas escritas a máquina, a renglón seguido y con párrafos trasversales para aprovechar aún las solapas o los márgenes de las paginas… en ellas me relataba hasta el último detalle de su metódica vida… no faltaban decenas de alusiones a mi ausencia y a la melancolía que le producía todo el ambiente de la casa… “oimos la cancion que a ti te gustaba, y vimos la televisión con el programa que a ti te gustaba tanto…, salimos a la calle y paseamos por los lugares que siempre recorríamos juntos etc…” Yo me daba de topes en la pared, al percibir esa soledad y esa angustia de mi mamá, y pedía a Dios el milagro de que algo ocurriera para que ella dejara de pensar en mí…
El domingo de la fiesta de Pascua, se presentaron por un lado mi Papá y por otro mi mamá y mi abuela… pidieron permiso para sacarme a pasear… fue una experiencia impresionante. Después fueron una o dos veces más, y mi mamá me contó que habían platicado muchísimas cosas y que ellos habían decidido volver a vivir juntos… pasó mi papá unos días en la casita de 1810 y después mi mamá accedió a ir a vivir a la casa de la colonia Moctezuma. Yo estaba feliz, pero con muchas dudas, no era posible que fuera posible un arreglo tan maravilloso en tan corto tiempo y sin consecuencias…
Pero no había tiempo para pensar ni para dudar, los días para la profesión estaban contados, y además de toda esta situación tan fuera de contexto, se presentaba la decisión más importante de mi vida… y esto no me eximía de todos los trabajos que se tenían que hacer, las cosas en que se tenía que pensar y la preparación emocional para este evento tan importante.
6.4 La Profesión Religiosa
Fue un 4 de julio, en el templo del Santo Niño de la Salud, a las afueras de Morelia, Estela se quedó como siempre esperando a mi papá, quien nunca llegó. La ceremonia fue espléndida, recuerdo bien que cada quien expresó sus motivaciones ante toda la comunidad -el templo a reventar con unas 800 personas- yo, muy a la moda hippie, externe que buscaba en mi vida Paz, Libertad y Amor... y que por eso deseaba hacer votos, según la manera de Marcelino Champagnat.
A nuestro regreso a la casa noviciado, la comida fue opípara, todo era alegría, fiesta y regocijo, y al final comenzaron los adioses. De nuevo empezaban vacaciones para NUNCA REGRESAR, o mas bien, para regresar a otro sitio. Nunca volví a ver a muchos de mis compañeros.
En el camino de regreso a México, mi mamá comenzó a hablarme con los ojos llenos de lágrimas... supe que yo tenía una media hermanita, supe que yo estaba nominado para ser su padrino de bautizo, supe que Estela seguía siendo la mujer más infeliz sobre la tierra.
Capítulo 7 TLALPAN
1973-1974
Tlalpan
7.1 El ingreso a Tlalpan
La escasa semana de descanso familiar apenas dio margen a asimilar el cúmulo de experiencias que se habían dado. De pronto se acabó ese pequeño descanso y tuvimos que presentarnos en Tlalpan.
Después de dos años había regresado yo a mi casa… pero hoy todo era diferente, mamá ya se había ido a vivir a la Moctezuma, y apenas habíamos tenido tiempo de platicar; a mi abuela la veía muy mal, su senectud había cobrado la factura y era muy repetitiva en sus pláticas, un tanto persistente en cosas irrelevantes, con una gran pérdida de memoria… y con enormes discusiones sin sentido. Yo ya no encajaba ahí, en mi casa, los días pasaron como el viento y tuve que presentarme en mi nuevo destino: Tlalpan, en a vieja casona de Moneda 15, conocida como la Quinta Soledad, casa provincial que albergaba a las máximas autoridades de la provincia de México Central, a algunos hermanos ancianos y esperaba la llegada del nuevo grupo de escolásticos para reforzar a nuestros viejos compañeros que habíamos despedido en Morelia y que hoy nos recibían.
7.2 la Nivelación Pedagógica,
Con esa misma aceleración que encierra en sí misma la propia de la Ciudad de México, al día siguiente de nuestra llegada nos pusimos en marcha para ir a la Normal. Debíamos cursar durante esas mismas “vacaciones” la Nivelación Pedagógica, las clases eran en Sadi Carnot 44, a un paso del Monumento a la Revolución, a dos horas de camión desde Tlalpan. Era para personas con nivel de bachillerato que desearan ingresar a la normal superior sin tener el título de profesor normalista ( nosotros no habíamos terminado la normal primaria ni habíamos presentado examen profesional de la misma y nos caía como anillo al dedo) las clases empezaban a las 8:00 y terminaban a las 16 horas... las tardes para estudiar... nos vimos envueltos como en otros tiempos en la vorágine de estudiar, hacer trabajos, investigar, trabajos en equipo, recreos, exámenes etc.
7.2 El Seminario y la Normal Superior,
Cuando se acabó ese curso de nivelación, y tras otra media semana de vacaciones en que hicimos trabajos manuales del escolasticado, tuvimos que presentarnos de nuevo, en la misma escuela pero para cursar por las tardes la Normal Superior, y para estudiar de acuerdo a la especialidad escogida, yo elegía Matemáticas. Por las mañanas asistiríamos como externos, al Seminario Conciliar de la Cd de México... en ese entonces denominado ISEE (Instituto superior de Estudios Eclesiásticos)
En el nuevo esquema de vida, aquel capelo o cubierta prefabricada para nosotros en el santo Noviciado, se hace pedazos y de pronto nos encontramos envueltos en la vida diaria, en lo que sería nuestra verdadera vida…
Esa temporada de curso de nivelación en vacaciones sirvió para darnos sólo una pequeña prueba de este nuevo esquema: asistir a una escuela “no marista” a donde tendríamos que convivir con personas “no maristas” y salir adelante con cursos no diseñados por maristas ni para maristas… compitiendo, colaborando e interactuando en una sociedad real, con personas de carne y hueso, con sentimientos, aficiones y objetivos diferentes de los nuestros…, personas que sufren, esperan, trabajan, sobreviven y luchan estudiando una carrera que les permita mejorar social y económicamente.
Era como reingresar al mundo, ese mundo que habíamos abandonado hace cuatro o cinco años, ahora con un compromiso muy claro en nuestra frente y en nuestro corazón: el ser maristas Como colofón, en esta nueva etapa además, por las mañanas deberíamos tomar clases en el Seminario Conciliar, asistiendo normalmente al “semi”… a unos cuantos pasos de nuestra casa en Tlalpan.
Toda una experiencia, una experiencia maravillosa. Al igual que en una escuela superior de una institución grande, o una facultad de la UNAM, en el seminario se cursaban estudios superiores de Teología y posgrados, con compañeros de distintos orígenes, de diversas congregaciones con distintos horarios y objetivos, no solo seminaristas sino inclusive muchos laicos que deseaban estudiar teología. Encontramos y convivimos ahí con seminaristas, hermanos y hermanas de muchas y diversas congregaciones y con los mismos seminaristas diocesanos.
De acuerdo a las instrucciones de nuestro Hermano Superior, nos inscribimos en las materias que deberíamos tomar, sin importar los antecedentes académicos. Eso complicaba más algunas cosas, porque nosotros deberíamos ponernos al corriente para poder aprobar (y a veces hasta para poder asimilar) estas asignaturas.
Los tiempos de estudio eran muy reducidos, porque por las tardes debíamos asistir a la Normal Superior… sábados y domingos eran para leer, investigar y hacer trabajos. Comparativamente eran mucho más complicadas las asignaturas estudiadas en el seminario ya que implicaban muchísima lectura e investigación, por lo general, se refería a materias muy específicas que implicaban muchos conocimientos anteriores (como griego y latín) que debíamos subsanar por nuestra cuenta.
Se perdía el encanto de leer aquellos libros que más nos gustaba para dedicarnos a leer especialmente aquellas cuestiones que nos eran indispensables, ciertamente, cuando estudiábamos la normal primaria y la prepa en el viejo Molino de Querétaro teníamos un ritmo de trabajo muy semejante, pero nunca se puede comparar los estudios profesionales con los de una formación de bachiller. En este caso, los estudios, en ambas instituciones implicaban tomas de posición ideológica y personal que comprometía totalmente nuestra vida. Yo lo encontraba francamente apasionante.
A esto habría que añadir las distancias a recorrer dentro de esta gran ciudad, el seminario estaba muy cerca de nuestra casa y podíamos ir y venir a pie; pero la normal implicaba por lo menos una hora de viaje de ida y otra de regreso… aprendimos a leer en el camino, en el metro, o en el camión, yo recuerdo tener un ritmo de lectura de dos libros a la semana los cuales realizaba yo a bordo de algún transporte público.
El otro gran componente, que era el de nuestro círculo social, que ahora se abría de par en par para dar cabida a los nuevos compañeros y compañeras tanto de la normal como del seminario, esto implicaba un nuevo tipo de conversación, diferentes horizontes, ciertos conflictos de interés, tiempo de atención para diversas actividades etcétera, era importante para nosotros manifestarnos definitiva y llanamente como hermanitos maristas en formación, lo cual a veces resultaba interesante, aunque muchas de las ocasiones también era incomprendido.
Para la gran mayoría de nosotros era una experiencia totalmente novedosa el encuentro con la mujer, tener amistades femeninas que compartieran estudios, metas y tiempo. Era un aprendizaje muy importante y un estilo de vida dentro del celibato, pero perfectamente abierto a establecer nuevas amistades con personas del género complementario, y sobre todo lograr que esas amistades nos permitieran avanzar dentro del proyecto de entrega absoluta a nuestro ideal marista.
En este contexto cabe mencionar, en mi experiencia personal la presencia de Rocío Brunet durante la etapa de la Nivelación Pedagógica, y en la Normal Superior, de: Rocío Rodríguez, de María Elena Bedolla, y de Rosa Sánchez, entre otras. La Brunet era una chica hija de familia, que asistió a la nivelación pedagógica, extremadamente ágil de mente, precisa en sus conceptos, y directa en sus actitudes, se esfumó al terminar ese curso, pero su recuerdo me impactó mucho tiempo, tal vez por ser la primera mujer con la que pude tener conversaciones interesantes después de los años de los primeros años de formación en Querétaro. Las otras tres personas, compañeras de salón, que comento durante el periodo de la Normal Superior, estuvieron muy presentes en ese año, la primera era muy insistente en mantener un diálogo conmigo, me platicaba su vida, sus triunfos y fracasos escolares y sus expectativas y se molestaba exageradamente cuando otras personas interrumpían nuestra conversación, dándome indicios de exigir una relación más allá de una simple amistad, lo cual estaba muy lejos de mis expectativas.
El caso de María Elena, era muy diferente, era una religiosa, muy concentrada en su vida espiritual, para quien los estudios académicos ocupaban un segundo plano… muy preocupada por su escuela y sus alumnos (era directora de su escuela primaria), pidió permiso a su confesor para que yo fuera su director espiritual, lo cual yo rechacé de manera contundente, nació entre nosotros una grandísima amistad en torno a nuestra consagración religiosa, y cuando yo me retiré, ella me ofreció trabajo en varias ocasiones hasta que yo accedí.
El caso de Rosa (que después se convertiría en mi esposa), es muy similar al de la relación que yo mantuve con muchos amigos y amigas, en donde se compartía las experiencias de la vida diaria, en ocasiones se profundizaba un poco en determinados aspectos personales y se concluía en acciones reales en torno a nuestra condición de jóvenes profesores estudiantes, intercambiábamos apuntes de clase, tareas, explicaciones de los temas académicos, pláticas de familia etc.
7.4 Los formadores
He omitido al inicio en este capítulo mencionar a los que fueran nuestro Director y nuestros formadores en esta etapa de “Escolasticado”… denominamos así a esta etapa en la que tradicionalmente los hermanitos, ya con votos temporales se dedicaban a prepararse como profesores, estudiando y haciendo sus pininos en los salones de clase de las escuelas, a lo que deben el nombre de “escolásticos”.
Anteriormente, los hermanos hacían el noviciado después de la secundaria, esto implicaba que el escolasticado se empleara para cursar los estudios de Normal Primaria; en el caso de nuestra generación, veníamos con estudios de preparatoria y dos de tres años de normal primaria, por lo que era conveniente que se estudiara la Normal Superior, tradicionalmente el escolasticado tenía una duración de tres años, pero nuestro caso fue diferente.
El director era don Luis Benavides Ilizaliturri, un hombre reconocido en muchos ambientes por su gran capacidad intelectual, brillante pedagogo, excelente matemático, profundo teólogo, dominador de lenguas, excelente comunicador, con una gran sensibilidad artística, con una inagotable creatividad, pero sobre todo y ante todo un gran amigo.
A su lado estaba el benemérito hermano el Sr Gerald Mugnault, hombre nacido en Boston, de ascendencia irlandesa, criado en el sur de la Unión Americana y que ingresó a la congregación a los 12 años… le tocó la persecución, fue a Europa y regresó para trabajar en diversas comunidades antes de estar en el CUM, y de ahí al escolasticado, un hombre escrupulosamente metódico, atento y disciplinado, perspicaz, profundo y lleno de fervor mariano y apostólico, emanaba el espíritu marista y su corazón era inmensamente abierto a descubrir a cada momento la presencia de Dios. Recuerdo con gusto la forma en que el Señr Mignault nos enseñaba Geometria Euclidiana en la Normal, y sus cursos de inglés avanzado durante 15 minutos tres veces a la semana que se complementaban con las conversaciones en inglés durante el desayuno, con multa de 10 pesos por cada palabra que se dijera en español.
Mi presencia en el Escolasticado fue en un principio una piedra en el zapato de Luis, o “Guicho” como familiarmente lo conocíamos… para empezar, durante los primeros meses yo era el único que le hablaba de “Usted” haciendo notar mi distancia y mi respeto… como decía unos párrafos arriba, para mí, en esos momentos se estaba desvaneciendo sobre nuestra cabeza esa cúpula que nos había protegido durante toda nuestra formación anterior.
Mi relación con la autoridad era demasiado vertical, pero al mismo tiempo era frágil y pesada… para mí era tremendamente difícil compaginar la imagen de autoridad que representaba nuestro Hermano Maestro de Novicios en Morelia, con la del nuevo Superior de Escolasticado… no entendía su razonamiento, me sentía solo, perdido en un desierto, y por si fuera poco, totalmente angustiado ante la situación que estaba viviendo mi mamá.
Para mí lo más importante era sacar adelante los estudios en ambos frentes, seminario y normal que revirar sobre mí mismo y atender mis asuntos familiares… Luis insistía en concentrarnos y conectarnos con lo que pasaba en nuestro interior para poder valorar y consolidar nuestra vocación en medio de un ambiente completamente adverso… un esquema de formación totalmente de avanzada, pero que en mi caso rompía totalmente mis expectativas. No se trataba de pegar tabique por tabique para ir construyendo lentamente, sólidamente y sin fallos, sino de sumergirnos violentamente en un crisol a cientos de grados de temperatura, para forjar un espíritu a toda prueba.
No sé cómo, pero Luis empezó a trabajar conmigo para desarrollar y consolidar muchos aspectos personales que me permitieron finalmente esta introspección y ese deambular por un nuevo horizonte más vital y real. Cómo me hubiera gustado proseguir a su lado hasta consolidar este proceso, sin embargo, al terminar nuestro primer año en el escolasticado, fuimos enviados a un colegio para empezar a trabajar, es decir que se recortó nuestra estadía en el Escolasticado a su mínima expresión: un año.
Fue esta etapa quizá, la más importantes de toda mi vida y donde se sientan las verdaderas bases de mi estructura adulta, no sólo como hermano, sino como persona, en mi opinión una etapa inconclusa pero absolutamente realista. Siento que a muchos nos faltó mucho por aprender no solo de Guicho, sino de la experiencia marista a la luz de Guicho.
A cada cual nos motivaba de manera muy particular, y nos enviaba a desarrollar actividades de diversos tipos como parte de nuestro proceso formativo. Por lo general era todo lo contrario de lo que nosotros esperábamos, y los cambios eran constantes y a veces violentos o dolorosos.
Aparte de las actividades propias de nuestro estado y correspondientes a nuestros estudios, Guicho nos asignaba diversos trabajos, actividades o responsabilidades… desde manejar un auto, responder el teléfono o dictar una conferencia… era impredecible, del infinito mundo de ocupaciones y responsabilidades reales de Luis, se desprendían como los destellos de un cometa, actividades en las que de una manera u otra nosotros quedábamos engarzados.
Alguien le tenía que ayudar a dar unas clases, otro le debía acompañar para estar presente en una reunión, otro más debía reemplazarlo o preparar un material para una conferencia o unas clases o algo… todo tenía un matiz específico y una finalidad perfectamente calculada por ese hombre que era una verdadera metralla de trabajo…
Así fue que me envío a dar catecismo los sábados a un centro de catequesis denominado Santa Isabel de Hungría, a cargo de las hermanas del Verbo Encarnado, en una iglesia localizado en la colonia Santa María Insurgentes, a unos pasos del Monumento a la Raza, en las épocas en que no existía el circuito interior, se estaba construyendo… Este grupo era comandado por la Hna. Sor Ma. del Consuelo Gutiérrez Zamora Del Rio y estaba integrado por una docena de jovencitas que estudiaban en este centro social comunitario.
El propósito era muy evidente, mientras otros compañeros eran colocados en un ambiente en el que ni por equivocación hubiese trato con mujeres, a mí me hacía estar totalmente rodeado de hermosas jovencitas. No solo se trataba de ponerme a prueba, sino de desarrollar una serie de aspectos de personalidad y de ampliación de mi criterio con respecto a muchos aspectos de la vida religiosa. Tuve oportunidad de desarrollar una intensa experiencia de amistad con Sor María del Consuelo, “Chelo”, y no solo con ella sino de hacer un interesante equipo de trabajo con otras personas, entre ellas Dora Luz Fernández y Mercedes Nava.
Siempre había una rendición de cuentas, y siempre una invitación para seguir adelante, también siempre había un cambio de perspectiva que nos ampliaba el horizonte, así era Luis. Chelo, Dora y Meche fueron integrándose a mi vida sin restar un ápice de mi consagración religiosa, se trataba de involucrar como una parte verdaderamente personal un apostolado real y concreto sin dejar de lado los estudios y menos la vida marista.
7.5 Tehuacán
En una temporada de vacaciones Luis nos preguntó ¿qué vamos a hacer para aprovechar estos días?... entre otras sugerencias, yo propuse que tratáramos de terminar los estudios de normal primaria que habíamos dejado inconclusos. El se dio a la tarea de investigar en qué parte de la república aún se seguía ese viejo programa de tres años, para ver si nos podíamos incorporar… creyendo que había esos cursos en Oaxaca, partimos para allá, pero no tuvimos éxito y perdimos una semana, entonces se supo que el programa estaba vigente en Tehuacán, Puebla; inmediatamente nos dirigimos para allá y logramos incorporarnos para obtener el tercero y último grado, en nuestro caso.
Era el Centro Transitorio por cooperación para la Capacitación del Magisterio… una escuela bilingüe que recibía a profesores rurales pagados por el Instituto Nacional Indigenista y que en los periodos de vacaciones les iba acreditando materias académicas. Para nosotros fue una experiencia extremadamente provechosa... nuestros compañeros y maestros al principio desconfiaban de nosotros, pero finalmente nos aceptaron… desde el punto de vista académico no había mucho que aprender, pero desde el punto de vista humanitario esos compañeros profesores nos dieron una lección invaluable, al trasmitirnos sus experiencias como verdaderos apóstoles de la educación, totalmente ignorados en sus comunidades indígenas.
Tal como lo dije anteriormente, el periodo del escolasticado voló como una ráfaga y de pronto nos encontramos trabajando arduamente, como auxiliares en el apoyo al “retiro” que tenían nuestros hermanos de comunidades, se ocuparon todos los dormitorios de la quinta Soledad, y tuvimos mucha actividad para mantener la limpieza y el orden. Al término del retiro, fueron leídos los nuevos “destinos” para todos los hermanos de la provincia… y fue entonces cuando nos enteramos de que ya habíamos sido nominados para pertenecer a una comunidad escolar y abandonar así el Escolasticado.
Todavía nos tocó estar unos días en la quinta y renovar ahí nuestros votos temporales en ceremonia privada, de hecho ya estábamos fuera.
Capítulo 8 EL AÑO DE LA PRIMERA SACUDIDA
1974
El Glorioso Instituto México
8.1 mi primer año como profesor
De acuerdo a la usanza marista, al terminar el retiro en que participaban los hermanos de toda la provincia, se leía la lista de destinos, es decir los nombramientos para el nuevo año lectivo, en los que se asignaba la comunidad en que cada hermano residiría y desempeñaría su apostolado.
A Tito (Laurencio Carrillo), al Tar (Tarsicio Cruzaley) y a mí nos habían incorporado a la comunidad del Instituto México que se encontraba en las calles de Amores 1317 Esta escuela estaba enclavada en la colonia Del Valle. El Colegio México y el Instituto México eran las dos escuelas “grandes” de la Ciudad de México, ambas tenían separadas la primaria y la secundaria, en el caso del Instituto, en “amores 1317” se encontraba la primaria y la secundaria en las calles de Popocatépetl: los egresados pasaban al CUM a cursar prepa. Existía una gran diferencia de nivel socioeconómico entre los alumnos del Instituto y los del Colegio, las instalaciones del Instituto eran un poco mayores, y mejores, albergaban seis grupos de cada grado y casi 60 alumnos en cada salón, el edificio era imponente, sobrio y espacioso, contaba con todo lo que una escuela primaria puede requerir, incluyendo auditorio, salones para maestros, biblioteca, capilla etc.
A mí me tocó ser el profesor de tercero “b” y encargarme en cierta manera de la coordinación con los demás profesores (no maristas) de tercer año, me comisionaron también las actividades de la banda de guerra. La disciplina era en general bastante rígida, la mayoría de los profesores tenía muchos años de servir en el instituto y también varios años en el mismo grado escolar, por lo que se habían convertido en unos verdaderos expertos en sus respectivas áreas de enseñanza… Había un Director y un prefecto de disciplina, así que toda la escuela marchaba sobre ruedas, nosotros veníamos realmente a aprender a dar clases, incorporándonos a una institución perfectamente establecida.
Mis métodos de trabajo, en particular en lo que se refiere al proceso enseñanza-aprendizaje eran sin embargo bastante diferentes y novedosos, “chocaban” con los procedimientos establecidos. En mi cabeza aún estaban calientes todas las teorías psicológicas y pedagógicas, en torno a la libertad que estaban en boga tanto en el Semi como en la Normal, y estaba ansioso por aplicarlas, sin importar el contexto… esto generó prontamente reacciones e inconformidades.
En cuanto a la comunidad, todos los hermanos que la formaban eran excelentes personas (llamamos comunidad al conjunto de frailes o hermanos destinados para atender una determinada escuela) Nuestro director de comunidad el Hno Padilla era muy cordial y amable… (Pepe Romero, David Preciado, Pedrito Flores, Miguel Gutierrez, etc)
Todos vivían en una sana independencia donde cada quien se dedicaba a sus quehaceres, motivo por el cual, fuera de los momentos de las comidas, todos desaparecían durante todo el tiempo… ni siquiera para la misa o para las oraciones podíamos estar todos reunidos. No existía un proyecto común ni metas a mediano o corto plazo. En el mejor de los casos algunos avisaban a donde iban a ir o dónde se les podía localizar.
En el caso de Tito, Tarsicio y Yo, teníamos que asistir a clase al CUM todas las tardes, para continuar los estudios de Teología, con ese pretexto nos reuníamos más que todos los demás, pero aún así, en cualquier momento nos separábamos del grupo y desaparecíamos. Yo por ejemplo, pedí permiso para seguir asistiendo todos los sábados a Santa Isabel de Hungría. Me iba a tocar el piano yo solo por muchas horas en uno de los salones más apartados, donde nadie me escuchara.
Había muchísimas cosas, de las costumbres personales de los hermanos que yo no podía aceptar: el uso de artículos personales, de ropa excesivamente fina, el uso particular del automóvil, las bibliotecas privadas, las cavas particulares, los cigarros y los puros de colecciones privadas etc. y sobre todo ese ausentismo perenemente justificado que reducía la vida comunitaria a su mínima expresión. Además de esto, las continuas visitas a “amistades” personales y el desinterés manifiesto por las obras de apostolado, hacían que mi inconformidad se reflejara en muchas actitudes.
8.2 el desenlace y el siquiatra
Lo anterior aunado a las dificultades motivadas por mis métodos en el salón de clase comenzó a aumentar mi “estrés”. Un buen día, en medio de mi desesperación me fui a tocar el piano al salón de instrumentos, al fondo de la escuela, donde nadie me oyera y comencé a alterarme cada vez más, empecé a romper todo lo que estaba a mi alcance, rompí casi todas las guitarras de la estudiantina y algunos otros instrumentos musicales… me encontraba muy confuso, rabioso y alterado, mi mamá me propuso que fuera a ver a un psicólogo.
Me recomendó a un viejo conocido que trabajaba en el Hospital Francés y fui a tomar consulta con él, definitivamente no empatizamos, me acusaba de “proselitista”, definitivamente ese señor no tenía idea de lo que era la vida religiosa ni la Teología de la Liberación. A mi regreso el Hermano director me propuso que fuera a ver al psicólogo que atendía a los hermanos… el Doctor Flores Villasana.
Fui a visitar a este facultativo y tampoco pudimos entendernos… sin embargo hubo un punto de contacto, el me preguntó -“ ¿por qué ha tomado Usted la decisión de retirarse del Instituto de los Hermanos Maristas?” - , yo respondí - “oiga Doctor, yo no he tomado esa decisión, ¿habla usted así por Usted o por una consigna? – el asintió, en ese momento me incorporé y me despedí, creo que lo dejé hablando solo…
Regresé desesperado a la casa de Amores, y busqué a mi Director, le comenté brevemente que había ido a tomar consulta con el Dr Villasana y le pedí autorización para ir a ver al Provincial a la quinta Soledad de Tlalpan… (el provincial era ) y llegué como pude a hablar con él y le comenté lo ocurrido con el Doctor… “bueno, Jorge, es que hemos pensado que quizá sería lo mejor que dejaras por un tiempo… es más, ya tenemos un sustituto para ti en el salón de clases…” “por lo pronto te pediríamos que vinieras a vivir aquí en la Quinta, mientras te preparas a tu retiro y que vayas buscando lo que vas a hacer en lo que termina tu periodo de votos” “y, otra súplica, que no se lo comentes a ninguno de tus compañeros o a los formandos, pues te tienen en gran estima y quizá no entenderían la situación”.
1975
ENERO
8.3 de nuevo la quinta
Esa fue la última comunicación “oficial de mi adiós al Instituto” al día siguiente le pedía a mi mamá el coche y fui a recoger mis cosas de Amores para trasladarme yo solo a la Quinta… allá estaba todavía Luis Benavides, con quien pude platicar ampliamente en esa temporada. El no agregó nada nuevo, tal como era su estilo, pero me buscó actividades que me ayudaran a pasar el tiempo de una manera productiva y a pensar.
Estuve ayudándole a un profesor a preparar material “Montessori”, estuve ayudándole a Luis a preparar algunos de sus apuntes… se presentó la oportunidad para ir a Monterrey. Sor María del Consuelo y otras hermanas que recién habían abandonado su congregación y se habían ido a vivir solas a Monterrey con el propósito de trabajar allá, organizaron un retiro para sus alumnas… a Luis se le ocurrió que yo podría ayudarlas en ese retiro, así que preparé mi material y me fui para el norte un par de semanas… el retiro se llevó a cabo y pude dialogar ampliamente en forma personal sobre el tema vocacional con varias de las ex hermanas que habían decidido irse a Monterrey.
A mi regreso, se dieron varias circunstancias: por una parte aquella escuela para profesores bilingües de Tehuacán, había revisado nuestros expedientes, y había detectado que nos faltaban algunas materias para completar el plan curricular correspondiente en cada uno de nuestros casos, por lo tanto nos citaba para presentar exámenes a titulo de suficiencia… algunos debían tres o cuatro materias, y yo debía seis… mi tarea además de prepararme para los exámenes, fue preparar los apuntes para estudiar y ayudar a mis compañeros que estaban trabajando y no podían ponerse a investigar y luego en dos días, ponernos todos a estudiar para acudir y presentar los exámenes, los cuales se presentaron en forma satisfactoria.
Fue un maratón de trabajo que resultó mucho muy fructífero. Yo solo tuve que regresar a Tehuacán una semana más tarde para arreglar algunos asuntos administrativos y aproveché para hablar con la monja que estaba al cargo de la comunidad que nos había dado hospedaje, y con el director del centro Transitorio, mi intención era irme a vivir a Tehuacán y servir al Instituto Nacional Indigenista… No fue fácil convencerlos, pero ambos me dieron esperanzas…
Cuando estaba a punto de terminar mi misión en Tehuacán, providencialmente estaba a punto de iniciarse un retiro espiritual para señoritas precisamente en la casa que nos había dado hospedaje las monjas… y se enfermó el padre que iba a dar el retiro. Sí, yo me quedé para dar el retiro, precisamente aprovechando todo el material que había preparado para Monterrey. Platiqué con el director del Centro de Capacitación y me propuso quedarme a trabajar en Tehuacán, también hable con la superiora de la comunidad josefina en donde nos habíamos alojado y donde se había dado el retiro a las jovencitas… pero yo tenía que regresar a México.
De esa manera se cumplió el plazo fijado para que se concluyera mi compromiso religioso… debía abandonar de manera definitiva la Quinta Soledad.
Capítulo 9 RECUPERACIÓN
1975
JULIO
La salida, (colgando los hábitos)
Supongo que cuando un hermano quiere retirarse, espera con ansiedad el día de su retiro para poder echar a andar una serie de proyectos, asimismo cuando un formando ha determinado que no es esa su vocación, espera el fin del curso para poder largarse… No era esa mi situación, yo, como un reo condenado a muerte, todavía esperaba algún milagro que pudiera cambiar mi situación hasta la madrugada, ese día por la mañana yo asistí a misa normalmente y pedí al Señor que me diera fuerza para afrontar mi nueva responsabilidad y luz para emprender un nuevo camino del que yo no veía ningún objetivo más que la supervivencia.
9.1 mi primera chamba y mi primer “depa”
Unos días antes, un hermano que había compartido mi estancia en el Instituto México, me recomendó con un amigo en una constructora… yo estaba muy indeciso para tomar ese trabajo, yo no sabía nada de ingeniería, pero de alguna manera era un sueldo seguro, de haberme ido a Tehuacán era mucho más riesgoso poder instalarme. El Provincial al despedirme me dio un pequeño cheque con el que podía rentar un apartamento, encontré uno en la colonia del valle. Recogí mis cosas, de nuevo le pedí el coche prestado a mi mamá y me mudé de la Quinta Soledad a Diagonal San Antonio, a un departamento pequeñísimo, que solo contaba con una estancia, baño y cocina… improvisé mis muebles con cajas de cartón y huacales y me dispuse a iniciar así mi nueva vida…
Fue casi un mes de trabajo, en el que me coloqué como ayudante del ingeniero encargado de los “precios unitarios” en una empresa constructora (es decir, se calculaba el costo de las obras, pero analizando los gastos reales de cada uno de los elementos constructivos de una obra).. Como todo era nuevo, resultaba muy interesante para mí todo aquello relacionado con la práctica de la ingeniería. Desayunaba mal, comía en la calle, y me pasaba todo el día en el trabajo muy contento… obviamente el salario era muy inferior a lo que yo esperaba. Mi papá estaba muy incómodo con todo lo que mi mamá le decía que yo había hecho y mi mamá tremendamente angustiada… yo utilizaba muchas (demasiadas) pastillas para tratar de equilibrar mis nervios.
Un día llegó a mi departamento como por arte de magia una de las jóvenes que habían estado con nosotros, como parte del grupo de trabajo en Santa Isabel de Hungría, se trataba de Mercedes Nava… Ella fue la única persona que me supo me pudo escuchar… pero también estaba llena de problemas, se le había diagnosticado un aneurisma que viajaba en su cerebro, estaba contando sus últimos días de vida esperando el desenlace. El 15 de septiembre fuimos a ver parte del desfile, y de regreso a mi soledad tomé somníferos hasta quedarme dormido, pasé tres días en total inconciencia, caminando como loco por las calles de la ciudad… un familiar me vio, y le informó. Mi mamá fue al departamento para rogarme que volviera a la casa de 1810 y practicamente me llevó por la fuerza a mi antigua casa, yo todavía estaba medio dormido.
Mamá vivía un infierno en la colonia Moctezuma con mi papá, yo había quedado sin trabajo y estaba fuera de temporada para poder dar clases en algún colegio, mi abuela estaba cada vez más torpe de su cerebro. Todos los días teníamos que discutir por algo, en interminables peroratas
Durante aquellos días de regreso a la casa, el mundo había cambiado su eje, su rotación y su azimut para mí, no encontraba realmente sentido nada de lo que hacía, jamás me imaginé fuera del Instituto Marista, jamás creí que mi vida pudiera ser distinta a la de dar clases en un colegio, estos últimos ocho meses habían pasado demasiado rápido para mí. era como si hubiese caído del camión, y aun siguiera rodando cuesta abajo en un desfiladero sin fin...
En esas condiciones, ya estando de nuevo en 1810, cuando explotaba la crisis de resentimiento o melancolía, yo empezaba a arrojar y romper cosas y ventanas, desbaratar libros, quemar cosas, tirarme de los pelos, gritar, gritar y gritar, entonces los vecinos intervenían, y fue así que mi prima Alicia, que era mi vecina y en ese entonces estudiaba Psicología en la UNAM, me trató de orientar... Teníamos largas conversaciones, y ella trataba de inducirme a una terapia más formal. Después de una gran crisis, ella llegó y me propuso visitar a uno de sus maestros, “está loco, como todos los psicólogos”, dijo, “pero es un tipo divertidísimo, le expuse tu caso, y me ofreció ayuda...”,
9.2 El analista
Pedro Valdés Alcántara era un hombre como de unos 40 años, su consultorio estaba en su propio departamento, un penthouse en uno de los edificios que circundan una de las características plazoletas anexas a las entradas a la UNAM, por el lado de Copilco, su complexión era alta y delgada, su cara afilada y afable y una sonrisa optimista que dibujaba el final de todas sus frases, en ese momento que te tenías que poner a pensar, aunque no dejaba de dar risa, como lo decía mi prima. (Lo identificaba yo como mi sicólogo, pero mucho tiempo después entendí que era doctor en siquiatría, encargado de todos los planes y programas de idoneidad para las opciones vocacionales de la UNAM, además era investigador de tiempo completo y administrador de empresas)
Las primeras sesiones fueron un tanto “formales”, y se dedicó a hacerme todo tipo de “tests psicológicos” después, se dedicó a escucharme y finalmente comenzó a atacar directamente a las fibras más importantes. En unos cuantos días empezó a tratarme de manera integral y a tomar por un momento las riendas de mi historia, ciertamente me recetó medicamentos, pero inició por hacer un análisis detallado de todo lo que había sucedido para llegar a esta situación… examinó la relación con mis padres, mi niñez, mi condición actual y me fue motivando para que en base a mis propias capacidades determinara y alcanzara metas a corto o mediano plazo fijadas exclusivamente por mí.
Me practicó, sin que yo supiera de que se trataba, el examen de admisión a la UNAM y determinó que estaba apto, con altas posibilidades de éxito, para tomar cualquier carrera, pero me recomendó que no eligiera una carrera relacionada con todo ese bagaje didáctico y religioso que me producía tanta indigestión… , asimismo me sugirió tres metas: un trabajo fijo en el que dependiera de un ritmo de actividades diario; estudiar y terminar una carrera, y tratar de encontrar una amistad femenina… duré ocho años en terapia asistiendo cada ocho días con este terapeuta. Más adelante regresaré sobre este tema. Transcurrió el final del 75 y el principio del 76 tratando de adaptarme a mi vida en la casa de mi abuelita, daba clases particulares, trataba de reacomodar todo en mi mente y sobre todo esperaba con verdadero interés mi visita al psicólogo.
1976
9.3 el PRODEL
Todo comenzó con la fiesta de los cuarenta años de casados de mis tíos Chelo y Manuel. Yo había ido ese mismo día a otra celebración en Ecatepec, y llevaba a mi abuela, mi mamá me había prestado el carro. Llegamos al fin al templo de San Sebastián, a la misa, y de ahí a la casa de los tíos, en las calles de la Quemada, en Narvarte.
A todo mundo yo le platicaba de mi situación, de que no tenía trabajo, etcétera... platiqué someramente con Manuelito, hijo de mi tía Chelo y me dijo que lo visitara en su trabajo.
Uno o dos días después fui a verlo, El Ingeniero Manuel García Serrano (Manuelito) ocupaba la Gerencia de Diseño y Construcción del Programa Descentralizador de las Explotaciones Lecheras del D.F., fideicomiso del Banco Nacional de Crédito Rural, su secretaria ejecutiva era la L.A.E. Laura Patiño, más conocida como Laurita, unas semanas antes, con otros compañeros ella había sufrido un grave accidente automovilístico, en el cual, creo que incluso perdió la vida uno de sus acompañantes, y ella estaba incapacitada temporalmente.
Tras una breve platica, quedé contratado para suplir por lo pronto a la dichosa licenciada Laurita. Me convertí en el pequeño todólogo, ayudante de mi querido tío Manuelito, era cuestión de llevarle la oficina y de no dejar que ningún asunto quedara sin ser atendido en tiempo y forma, preparar las respuestas a la memoranda, clasificar los oficios, asignar claves a los trabajos, leer y resumir los documentos largos e importantes, revisar la agenda, y la ortografía, tomar todas las llamadas que no eran esenciales, administrar el archivo, etc. un trabajo muy interesante y que no requería mucha especialización, pero sí creatividad e ingenio. Unos meses después renunció Manuel y se fue a una empresa relacionada con el Metro.
Manuelito García Serrano era amigo desde la preparatoria de Luis Vicente, uno de los hijos del presidente de la República, este joven había estudiado la carrera de Médico Veterinario Zootecnista, y tenía pasión por los animalitos y millonarios negocios en este ramo. Recordemos que en este entonces los problemas de la Ciudad de México, eran resueltos por las autoridades federales, y uno de los graves problemas de salud y de alimentación en esta metrópoli eran los establos.
Luis Vicente, con una serie de expertos y amigos de alta capacidad como Manuel, hicieron un enorme trabajo de investigación para determinar cuáles eran y en qué condiciones estaban todos los establos que en este entonces operaban en la capital. Determinaron que en primer lugar los establos y todo el proceso lechero se realizaba en condiciones higiénicas inaceptables, desde la manera de colectar la leche, de manipularla y venderla… toda la gente en esta ciudad, sabía que la leche era “bautizada” pero nadie tenía idea de la infinidad y variedad de productos y trucos que se utilizaban para que la leche pudiera ser vendida, adicionada de una enorme cantidad de agua, sin perder la consistencia, el sabor, y el olor originales, por supuesto en condiciones muy lejanas a la higiene.
Por otra parte, los estableros de la capital, salvo distinguidas excepciones, utilizaban un ganado totalmente sobreexplotado, la cantidad de leche producida, a pesar de que se ordeñaba en ocasiones hasta cuatro veces al día, no producía por cabeza ni la mitad del promedio internacional para las vacas destinadas a este fin, el problema era renovar el ganado, renovar las condiciones de higiene en que se conservaba el ganado, replantear la manera de ordeñar y manejar la leche y someterla sin excepciones a un proceso de pasterización y envasado que garantizara al público en general el consumo de un producto de buena calidad, nutritivo e higiénico.
Se planteó entonces la construcción de una ciudad lechera, en la cual se ofertaran mediante créditos a mediano y largo plazo, establos que sólo serían vendidos a los ganaderos que actualmente tenían sus establos en el Distrito Federal,
Estos establos además de contar con todos los beneficios de un espacio higiénico, tendría equipo para la ordeña y recolección de manera totalmente mecanizada, el excremento también sería totalmente recolectado por medios mecánicos, y sería convertido en pellets de fertilizante; el alimento sería almacenado en silos totalmente ecológicos que garantizarían el alimento aún en las temporadas de escasez. Las vacas productoras serían repuestas una a una, por ejemplares de raza con un rendimiento satisfactorio, y su precio incluido en el crédito del establo. Se importó una cantidad importante de esperma para poder garantizar mediante inseminación artificial, que las vacas recién adquiridas, no perdieran genéticamente la capacidad productora de leche. Finalmente habría también una zona habitacional para los granjeros y vaqueros encargados del cuidado de los animales y de los servicios en general… Se eligió la ciudad de Tizayuca por la cercanía a la capital y las facilidades para la obtención de insumos y alimentos así como el beneficio social que esto representaba.
La gerencia de Diseño y construcción se encargó de desarrollar desde la urbanización la construcción y todos los estudios correspondientes al área de ingeniería, para los establos, sus vialidades, la planta pasterizadora, los modernos silos, las plantas peletizadoras, los equipos para ordeña, los dispositivos para la recolección de excremento y el tratamiento de basura, la zona habitacional y todos los detalles que constituyeron aquel proyecto.
La parte visible del proyecto fue la desaparición, con elementos legales, de todos los establos de esta ciudad, y la puesta en venta de una nueva marca de leche pasterizada: Boreal. Pero el gobierno subsecuente no tuvo el mismo interés y el gran proyecto de Tizayuca después de una corta operación quedó en el olvido. En este contexto, podemos imaginar la enorme cantidad de trabajo de ingeniería que existió en este entonces en este proyecto específico. La temporada, casi dos años en que yo participé, fue el arranque de las obras y trabajos de urbanización, de construcción de los establos y la construcción de las viviendas.
Cuando regreso Laura, mucho antes de que se retirara Manuel, hábilmente me asignó con César. El Ingeniero Cesar Augusto Mondragón Lerma, era el gerente de construcción. Había sido seminarista, estudió Ingeniería Civil y hablaba de un sin número de obras en que había participado. Mi trabajo consistía en realizar lo mismo que con Manuel, pero en este caso Cesar aprovechaba todo mi tiempo, incluyendo actividades para realizar asuntos personales como ir a pagar la luz o el teléfono de su casa. En ocasiones me citaba a las siete de la mañana, en su casa y terminaba mi jornada a las nueve o diez de la noche… me enviaba en ocasiones hasta tres veces en el mismo día al sitio de la obra, que estaba en Tizayuca, y lo más importante es que le fascinaba explicarme con lujo de detalles todos los aspectos de ingeniería y del proceso de construcción, incluyendo las “mañas” “ajustes” y trucos que hacen los constructores y los contratista… me explicaba como si yo fuera un ingeniero pasante, pero cuando notaba que no lo estaba comprendiendo empezaba de nuevo, desde el principio, para que yo pudiera formar un criterio, fue un periodo relativamente corto, pero muy intenso y mucho muy productivo.
9.4 Mondragón y mi ingreso a la municipal
En una ocasión se requería contratar ingenieros topógrafos, y me pidió que pusiera un anuncio en el periódico, lo cual realicé de inmediato, la siguiente tarea era recibir a los candidatos y hacerles una primera entrevista de selección y explicarles en qué consistía el trabajo, antes de iniciar los trámites de contratación.
El día de la entrevista con los prospectos, yo estaba realizando algunas otras actividades, pero Mondragón me pidió que buscara un expediente de manera urgente… como yo controlaba archivos, se me hizo fácil, y al identificar que el documento solicitado pertenecía a su archivo personal, le hice una seña para justificar que me quedaba dentro de su propio privado buscando el documento mientras él continuaba la entrevista… y me tuve que quedar ahí, escuchando toda esa conversación sin ninguna esperanza de encontrar el folder que buscaba.
Mondragón, al ver que el candidato era estudiante de Ingeniería Municipal, empezó a solicitarle santo y seña de la carrera, dónde se impartía, los horarios de la escuela, cuantas y cuales materias se enseñaban, costo de la colegiatura, requisitos de admisión, etc… aunque me pareció excedido todo lo que mi jefe le estaba preguntando a un simple candidato, me pareció muy interesante, al final Cesar, le preguntó al topógrafo: ¿quieres el trabajo?, el joven asintió feliz, entonces continuó diciendo: -“pues si quieres que te contrate, vas a tener que traerme la boleta de inscripción a la carrera a este joven que ya te entrevistó antes que yo”- yo me quedé sorprendido, y entonces dio un manotazo en el escritorio, y dijo, “ya está Jorgito, así que si no te inscribes, no voy a recibir a tu recomendado…” mientras le hacía indicaciones al candidato para que se retirara…
En cuanto se retiró el desconcertado muchacho, yo intenté restablecer la plática con el Ingeniero… - “oiga, No es mi recomendado” – él dijo, -“me da igual, si no te inscribes, lo corro a él y te corro a ti, esta es una magnífica oportunidad para que inicies tu carrera de ingeniero, o no te gustaría?... –sí pero, el horario, mi trabajo…- él terminó diciendo, se trata de que en cuatro años tú tengas un título y puedas hacer profesionalmente todo lo que ahora estás haciendo y viendo que nosotros hacemos… ¿no te gustaría?, ¡adelante pues!, yo te voy a ayudar, olvídate de horarios y tareas, se trata de que inicies y no lo dejes… , Ingeniero, comenté asintiendo con mi cabeza y con un nudo en la garganta, le dije “ y además no aparece el expediente que Usted me solicitó”… Dando una gran carcajada, hizo gesto de levantarse para poder liberar un folder sobre el que él mismo estaba sentado, y colocándolo sobre el escritorio, me dijo, “claro que no lo ibas a encontrar nunca…”lo que quería es que te quedaras y escucharas cómo le sacaba la sopa a este chamaco… así que ponte de acuerdo con él y quiero ver esa boleta de inscripción cuanto antes…
Unos dos meses después, el ambiente en el fideicomiso era terrible porque la salida del Presidente Echeverría, cambió totalmente todas las perspectivas. Había auditorías en todos los departamentos y a todos los niveles; una de esas fue para César, que muy molesto, se preparó para responder a todas las acusaciones… todavía yo le pude ayudar a preparar las evidencias de su actuación correcta, y en menos de una semana se había terminado el procedimiento, y a mi Jefe lo habían exonerado totalmente de cualquier cargo y le pidieron una disculpa, pero él no la aceptó y presentó su renuncia de inmediato… Yo sentí que se me caía el piso hasta un pozo sin fondo, pero él me dijo, así es esta carrera, esto a mí me sirve para poder largarme a otra parte… no te desesperes, luego te llamo para que te de chamba en otra parte…
A la salida de Mondragón inmediatamente me pusieron al servicio del nuevo Gerente de Construcción que, aunque me respetaba mucho, no tenía la misma empatía conmigo que el buen Cesar. Se sorprendió cuando le expliqué que estaba empezando la carrera y él me dijo que me había visto actuar y consideraba que yo ya era un joven ingeniero… así que me envió al departamento de control de contratos bajo las órdenes de otro ingeniero municipal, (nunca supe cuál era su profesión, hasta que recientemente vi una esquela) ahí estaba yo apoyando en los aspectos técnicos a los abogados y contadores que no podían terminar convenios, pagos y finiquitos por no conocer las equivalencias aritméticas de los asuntos técnicos. Era una época en que todos los días se llamaba a una docena de empleados para entregarles el finiquito y darles las gracias; pronto me quedé yo solo y sin empleados bajo mis órdenes… entonces me mandaron llamar, era evidente que me iban a liquidar… en el camino al tercer piso, yo pensaba qué iba a hacer con el dinero de la liquidación, pero para mi sorpresa, me estaban aumentando un 25% mi salario… Este hecho me hizo temblar y pensar en que este trabajo, aunque resultaba atractivo no era seguro, y que no podía yo estar tranquilo de que iba a permanecer sin contratiempos, así que empezamos a buscar alternativas.
9.5 un mundo color de Rosa
Todavía vivía en el Instituto México, todas las tardes asistíamos al edificio del C.U.M., a tomar clases de Teología en el ITES, un día viajando en el camión, para mi sorpresa al momento de ofrecer el sitio a una joven la reconocí, ella era una ex-compañera de la Normal: Rosa Sánchez Alfaro. En algo así como cuatro cuadras, no hubo tiempo más que de intercambiar los números telefónicos. Casi tres años después, y gracias a las recomendaciones del Doctor Valdés, me atreví a marcar ese teléfono. Asi comenzamos a citarnos y a salir en el 76, cuando yo ya trabajaba en el PRODEL
Pedro Valdés me había fijado tres objetivos básicos: en primer lugar, obtener un trabajo fijo y productivo, estudiar una carrera y encontrar una compañera de vida. La primera meta se había cumplido gracias a Manuel. Gracias a Mondragón entré a estudiar Ingeniería, y la tercera meta se volvió realidad con Rosa aceptando ser mi novia.
Pasaron no más de tres meses cuando de buenas a primeras ella me pidió que nos casáramos... esa misma noche en una hoja de papel cuadriculada, trace un plan, un programa de actividades, metas a corto plazo y objetivos para lograr nuestra empresa, añadí un programa financiero y al día siguiente, después de mostrarle mi plan cuadriculado, le lo propuse no solo la fecha sino todas las acciones y actividades que deberíamos realizar para nuestra boda. Corrían tiempos de devaluación, la salida del poder del presidente Echeverría fue un detonador económico que obligaba a la gente a cerrar todo tipo de contratos…
A partir de esa fecha (6 de Mayo de 1976) y hasta que me separé de Rosa no deje de verla un solo día (excepto cuando fui a España), hablábamos, jugábamos, visitábamos sitios, ella me enseñó a gustar de las comidas populares, en los mercados y plazas, ella me enseñó a bailar, los dos manejábamos mucho y cada quien tenía su auto, a los dos nos entusiasmaba la docencia, siempre estábamos hablando de nuestras experiencias con los alumnos. Era un verdadero placer hablar, caminar, soñar, vibrar ante la vida con un horizonte gentil y maravilloso en nuestras manos.
Pasábamos juntos todos los fines de semana, uno de esos nos escapamos a Guanajuato. Qué maravilla era vivir la vida, por nosotros mismos. Jamás abusamos de nuestra relación, todo era lucido, claro, transparente, mancomunado, extraordinario, libre, personal, respetuoso, fructífero, inmensamente feliz.
Se acercaba el dia de nuestra boda y de acuerdo a programa, tuvimos que enfrentarnos a nuestros respectivos padres. Primeramente ella me invitó a su casa, yo estuve esperando en la puerta más o menos media hora porque hubo un mal entendido y no me atrevía a tocar… la mamá de Rosa, doña Eva era una mujer menudita, de unos 40 años, extremadamente claridosa (decía lo primero que pensaba y no medía las consecuencias de aquello que decía), el padre era el señor Adolfo, de unos 50 años, que se ganaba la vida como radiotécnico, una persona muy inteligente, alto y fuerte, bien parecido a pesar de su edad, después entendí que era alcohólico de la categoría “social”, es decir, sólo bebía en compañía de los amigos y en el contexto de una amigable camaradería, pero era capaz de soportar dos o tres días o una semana de esa “amigable camaradería”, pero nunca perdía la compostura o caía en la violencia, por el contrario era la persona capaz de hacer amistad con el mismo demonio y tranquilizar, mediante una copa de “bacachá” al hombre más violento… de ese matrimonio habían surgido dos hijos que estaban en su plenitud, el joven Rafael y la pequeña María Elena, él estudiaba la preparatoria y atravesaba por la crisis de la adolescencia, ella era una niña que había llegado a la pubertad. Por supuesto la que hacía frente a todos los gastos de manera formal era la señora, ella trabajaba en la secretaría de Hacienda, y era ferviente defensora de su sindicato y de todos los problemas que tuvieran que ver con sus derechos como trabajadora, como mujer y como persona… Ella estaba al frente de todas las responsabilidades del hogar, tomaba decisiones y era en una palabra el centro del hogar. Cuando se casaron, ella era madre soltera y ya tenía dos niñas, esto yo lo supe muchos años después, la primera era Susana, y la segunda precisamente Rosa. Don Adolfo, desde un principio aceptó a las dos niñas como suyas, y formaron una bella familia antes de que nacieran los hermanitos menores.
Fui recibido en el seno de esa familia, desde el primer momento, con toda sencillez y naturalidad, sabían perfectamente que yo era un joven solo y que no tenía apoyos familiares y que todo lo que hiciera sería por mi propio esfuerzo, lo cual llevaba el riesgo de cualquier matrimonio. Don Adolfo también tenía una historia complicada, su padre nunca se preocupó de sus hijos, y la mamá a pesar de proceder de buena familia fue excluida en el momento de que tuvo hijos. Y curiosamente, cuando Don Adolfo hizo su vida con doña Eva, también fue excluído de la vida de su mamá…
De mi parte, tenía tres fuertes obstáculos, el primero era abandonar a mi abuela, pero en las condiciones en las que se encontraba, consideré que era como regresar a unos meses atrás, cuando ella vivía sola, de hecho no dependía de mí. El segundo era compartirle mi decisión a mi mamá, para ella ante la problemática en que vivía y sin poder hacer nada por mí, aceptó como una buena solución mi deseo de contraer nupcias… el tercer obstáculo que en un principio no consideré, fue mi papá.
Rodolfo vivía una de las épocas más activas de su vida, el regreso de mi mamá si bien le había llenado de satisfacción, le había complicado la vida, él tenía un pequeña niña, hija de la señora María, en una de sus propiedades en Nezahualcóyotl, a un costado del edificio de gobierno del municipio, (al final de la avenida Chimalhuacán) en ese inmueble tenían además de sus habitaciones conyugales, un pequeño negocio de fotografía que la señora atendía al público. El negocio importante de Rodolfo eran los molinos de nixtamal, y las tortillerías asociadas a dichos molinos (un estimado de 30 locales), había una en Vallejo, otra en la colonia Moctezuma, y otra precisamente en Neza… y su tiempo libre lo dedicaba a actividades de servicio social, pero no con la idea de aportar algo, sino porque era la manera de mantenerse en una buena posición para sus negocios particulares, así por ejemplo, consumía enorme tiempo y fortuna en actividades periodísticas, en actividades políticas y de acción social comunitaria en Neza… El día se le hacía corto para poder vigilar sus negocios además de las decenas de actividades, entrevistas, eventos, giras etc, que surgían de sus relaciones sociales y su incipiente vida política. En ese contexto, la presencia de un hijo de 22 años, y una esposa que no sabía otra cosa que llevar contabilidades de empresas multinacionales no le sentaban nada bien.
El hubiera deseado que al igual que los hijos de sus amigotes, yo estuviera todo el tiempo como parásito, perdiendo el tiempo y malgastando su dinero en viejas, autos y todo tipo de diversiones… El hecho de que estuviera en un “seminario” le preocupaba por el mito de la pérdida de “hombría”, pero el hecho de que su hijo se case y sea un asalariado, era insultativo para él. Por lo tanto, hizo lo imposible para evitar ese matrimonio, inclusive habló con Rosa y le ofreció compensarla con un viaje a Europa o un auto último modelo, a cambio de que desistiera de casarse. Por supuesto que no asistió ni al juzgado civil ni a la ceremonia religiosa, pero antes de iniciar la misa estuvo en la entrada del templo para hacer rechinar las llantas de su auto en el momento que inició la misa…
9.5.1 san Antonio
Don Adolfo era una persona muy atenta y muy hábil, él estuvo buscando y encontró un departamento que se vendía, precisamente en la Avenida San Antonio, en San Pedro de los pinos, el letrero exterior decía que con un 20% se entregaban los departamentos, Rosa y Yo acudimos a visitar el sitio, efectivamente nos pedían un enganche de este monto para poder “apartar”. El vendedor era un ingeniero muy hábil para los negocios, que construyó el edificio y después de explotarlo durante unos diez años, rentando cuatro departamentos en cada nivel, ahora quería vender, para lo cual acondicionó tres departamentos en cada nivel y los vistió como nuevos, para poder venderlos. Nosotros sólo podíamos pensar en el departamento más económico que resultaba de 125,000.00, y tuvimos que esperar a que Rosa recibiera el aguinaldo de ese año para poder realizar la operación que afortunadamente se realizó.
Desde mediados de ese mismo año, en el 76, y a la salida del gobierno del señor Echeverría Álvarez, la economía se desplomó y por primera vez en mi vida consciente, vivímos lo que era una devaluación, primero subió el costo de la gasolina, y a continuación todos los bienes y servicios derivados de este insumo, a continuación, el precio del dólar comenzó a subir desmesuradamente… No era posible comprar nada más que en efectivo, y los vendedores, a pesar de haber recibido el dinero contante y sonante, trataban de “actualizar precios” para entregar el bien o el servicio contratado, por lo que era una verdadera aventura salir de compras, lo que el día de ayer estaba a 30 pesos, hoy se vendía a 50 ó a 60… la gente andaba como loca, desesperada porque el valor adquisitivo de su dinero se había desplomado… había restricciones para comprar y vender dólares, y las tasas bancarias estaban por los cielos, asi que era un terrible dolor de cabeza comprar, vender, alquilar o aceptar un salario.
9.5.2 El evento
El 2 de diciembre, cerca de las dos de la tarde acudimos al Registro Civil, ubicado sobre la avenida Patriotismo, por cierto esa mañana yo me presenté normalmente a trabajar y pedí permiso porque iba a asistir a la ceremonia de un aamigo… de ahí nos fuimos todos a la casa de Rosa.
El 18 de Diciembre nos presentamos en la Parroquia de San Juan Evangelista, situada en la calle de Augusto Rodin, entre Insurgentes y Patriotismo, para recibir el sacramento del matrimonio, la cena se sirvió en el salón parroquial del templo de la Divina Providencia, exactamente enfrente del centro urbano Presidente Alemán, y al terminar nos fuimos de nuevo a la casa de Rosa, en la madrugada, pasamos a 1810 a recoger algunas cosas y partimos hacia Veracruz… eran las vacaciones de diciembre y nuestra luna de miel.
Dos semanas antes del evento asistimos a una despedida de soltera para Rosa, al salir, encontramos que nuestro autito había sido golpeado, con el golpe además de la lámina se descuadraron los ejes, asi que con las llantas todas desalineadas hicimos nuestro viaje de bodas, se consumieron tres llantas, pero fue parte de la aventura… al regreso llegamos felizmente a San Antonio, a empezar una nueva etapa de vida.
1977
9.5.2 el Agustín de Hipona
Durante los primeros meses fue muy complicado, porque tanto Rosa como yo teníamos trabajo en la mañana y por la tarde debíamos asistir a clases… además de todo lo que significaba el acondicionar nuestro nuevo hogar, pero como es lógico no pensábamos en otra cosa que en nuestra felicidad… Visitamos a una de nuestras antiguas amigas compañeras de la normal, que era una religiosa que vivía muy cerca de la Basílica, María Elena Bedolla nos invitó a que participáramos en el proyecto de una nueva escuela que estaba por inaugurarse en Atizapán… me ofrecía trabajo como profesor en sexto de primaria… el sueldo era exactamente la mitad de lo que yo estaba percibiendo en el Prodel, pero tenía dos grandes ventajas, el horario era exclusivamente en las mañanas, lo que me aseguraba tener toda la tarde disponible para asistir a mis clases en la escuela de Ingeniería, pero lo más atractivo era que mi permanencia no estaba sujeta a asuntos de la política y las auditorías que reinaba en mi empleo del Prodel… tal vez yo podría fallar como profesor, pero no dependía de las decisiones de altos funcionarios. Así que nos decidimos a probar suerte en el Agustín de Hipona.
Durante el primer curso fui asignado como profesor de 6º año, y solo tenía tres alumnas, el colegio se había inaugurado y era normal que se trabajara con un alumnado mínimo, la SEP nos permitía operar así, bajo la condición de “en proceso de incorporación”. Por las tardes sin mayor problema podía llegar a comer y salir con tiempo para asistir a la escuela de Ingeniería.
Al siguiente año lectivo, María Elena fue removida de la dirección y quedó otra vieja amistad de cuando estudiábamos la normal superior… la hermana Josefina Ballesteros, a mí me nombraron subdirector secretario, gracias a la documentación que pudimos presentar, especialmente por estar estudiando una carrera técnica y acreditar estudios de normal superior… Además del puesto de subdirector, me asignaron las materias de Matemáticas, y ayudaba con la catequesis de los grupos desde 3º de primaria hacia arriba. Como era el subdirector, era parte de mi trabajo organizar los horarios, y para eso, contratar a los profesores, y después estar vigilando sus programas de trabajo, así que me convertí en asesor de todas las materias, y en muchas ocasiones suplente… La directora tenía muchas atribuciones dentro de la congregación así que continuamente dejaba la ciudad, y entonces yo era la persona que atendía padres de familia, autoridades, profesores, revisiones, disciplina, y clases, etc. En el hogar, la gran ventaja es que Rosa terminó su cuarto año en la Normal… pero tuvimos que buscar trabajo, para que pudiera abandonar la primaria, donde solo contaba con interinatos que no le creaban antigüedad.
1978
9.5.3 el nuevo año escolar
En el siguiente ejercicio escolar, la madre Josefina también fue designada a otra actividad y vino en su lugar la hermana Juana Gómez… ella sí estuvo totalmente consagrada a la escuela, pero siguió con la inercia de encomendarme todas las funciones que desarrollaba yo en ausencia de la madre Josefina, así que ella se dedicó a la primaria y a mí me dejó todo lo demás, hubo mucho más empatía y me participaba de todas las actividades inclusive de la comunidad religiosa, yo asistía a los rezos, íbamos de compras, yo dirigía algunos trabajos de remodelación y hasta llevaba a las hermanas al doctor…
Capítulo 10. EVA y sus primeros años
10.1 la preparación, mi regreso a 1810
La primera etapa del embarazo de Rosa, fue muy normal, y vivimos en el departamento de San Antonio, desde que llegamos, el dueño del edificio no había dejado de hacer trabajos en los otros departamentos, la crisis económica y no sabemos qué otras presiones financieras, lo obligaron a tomar la decisión de construir, sin nuestro consentimiento, un Pent House exactamente encima de mi departamento, lo cual aumentó no solo el ruido y las molestias sino los albañiles que continuamente estaban en todas partes del edificio, Rosa se quedaba en nuestro departamento, pero en cuanto yo llegaba empezaba a quejarse de todo lo que había ocurrido en el dia… fue entonces cuando mi mamá logró astutamente que yo me fuera a vivir a la casa de 1810, num 22: el pretexto fue que mi esposa se encontraba embarazada y habría que poder atenderla por cualquier complicación que se pudiera presentar.
Preparó con todo detalle la parte alta de la casa reinstalándose con sus dos ancianas en la planta baja, compró inclusive un pequeño tanque de gas y una estufita con la intención de que pudiéramos tener vida “totalmente independiente”, sin embargo, esto jamás pudo ser de esa manera, los días transcurrieron muy veloces y afortunadamente suegra y nuera pudieron convivir con un alto grado de recíproca aceptación y madurez.
10.2 nace Evita
Aún la víspera del alumbramiento de Eva ambas realizaron juntas una gran caminata. El día cero, (el 3 de marzo de 1978) mamá nos acompañó hasta el hospital que nos correspondía, el Darío Fernández, sito en Barranca del Muerto y Revolución y estuvo con nosotros en todo momento, cuando Rosa ingresó a labor y nos dijeron que todo estaba en orden, yo salí del hospital para atender un asunto...
A mi regreso, María Estela estaba ahí, preguntando cada 15 minutos acerca del estado del parto. En una de tantas vueltas, acabándome de sugerir que fuésemos a comer a una tortería cercana, regresó con una amplia sonrisa y en medio de su natural rictus de angustia me dijo, “acabas de ser papá, a las 14:05, bendito sea Dios, es niña, pesó 3.500 y midió 51 cms. “ -”¿está bien?”-, pregunté, -”todo muy bien”-contestó. El tiempo de visita estaba mu limitado, asi que visité a Rosa, me mostraron a Evita en su cuna y me fui a la escuela… al salir de clases hice un comentario, por lo que uno de los compañeros me dijo “¡cómo es posible, Jorge, que te hayas venido a clases mientras que tu esposa está en el hospital..! “ sí, le dije tranquilamente, con todas las visitas no me iban a dejar estar con ellas…
Así fue que Estela se convirtió en abuela... en vez de dos ancianas ahora tenía tres niñas a quienes cuidar, al mes intentamos regresar al departamento de san Antonio, pero fue inútil, tuvimos que utilizar la casa de enfrente (marcada con el número 25).
Una de los grandes deseos en mi vida era que lo primero que escuchara mi hijo o hija al nacer, fuera la 9ª. sinfonía de Beethoven, y los versos de Shiller, así que al tercer día de su feliz arribo, cuando dieron de alta a la madre y a su hija, estuve en el hospital. Segun Rosa hasta dejé mal estacionado mi automovilito, en segunda fila, sobre avenida Revolución... yo estaba muy nervioso, y al subir al auto, utilizando un cassete, pudimos escuchar la parte más representativa de la obra, en el viaje de regreso a la casa, es decir a 1810. Eva era una niña muy apacible, y nos extrañó que desde que la recogimos no había llorado para nada, quizá porque estaba escuchando la 9ª sinfonía.
Durante la cuarentena Rosa y yo permanecimos en 1810 número 22, al lado de mis tres mamás, la casa tenía una nueva habitante que la llenaba de alegría. Rosa supo manejar con habilidad las incapacidades porque recuerdo que fue una buena temporada en casa antes de regresar a trabajar, pero finalmente tuvo que hacerlo. Y mi mamá nos auxiliaba para cuidar a la pequeña y con la comida.
Yo tuve algunos enfrentamientos con mi papá por el hecho de que trató de hacerme sentir su molestia por el hecho de que yo finalmente me había casado, los primeros días, Eva se parecía mucho a Él, pero poco a poco empezó a adoptar sus facciones definitivas. Estas espantosas discusiones telefónicas con mi padre, fueron la causa de que Rosa perdiera su capacidad de producir leche natural, lo cual hizo que tuviéramos que afrontar todas las consecuencias de la alimentación con leche en polvo.
10.3 el conflicto del 25
Mi prima Alicia, mi vecina, aquella que me presentó al doctor Valdés, se casó y con su marido rentaron un año antes, para vivir, el número 25, es decir el piso superior de la casa de enfrente (yo vivía en el número 22). Por aquellos días se les presentó una oportunidad y decidieron abandonar la casa, como faltaban dos meses para terminar el año, solicitaron al casero les devolviera sus dos meses de depósito. El casero argumentó que normalmente el depósito se devolvía despúes de terminado el contrato y cuando ya hubieran entregado la casa para garantizar la reparación de cualquier desperfecto…, el caso es que ambos se pusieron en un plan intransigente. Mi primo Juan, hermano de Alicia seguía siendo universitario y pertenecía a un grupo de porros a quienes se les hizo fácil venir al número 25 y hacer todos los daños que se pudiera para compensar de esa manera el importe de la garantía que no se quiso devolver.
El casero era el Ing. Antonio Islas Azpeitia, que era viejo conocido de nosotros desde niño, él había rentado la casa precisamente por recomendaciones de mi abuela, a favor de los familiares políticos de mi mamá… El buen Toño, tenía más de cinco años de haber contraído Matrimonio y vivía con su esposa Berta en la planta baja del número 25, por alguna razón no habían podido encargar bebés y en esta temporada, parecía que se había cumplido su milagro, Berta estaba por fin encinta. Pues todo este problema se dio precisamente en contra de la señora Berta que fue la que vio entrar a los porros y se les tuvo que enfrentar… a riesgo de perder a su bebé. La casa la dejaron hecha un asco: dañaron pisos, yesos, vidrios despedazaron la taza del baño etc, pero afortunadamente llegó la policía y pudieron detener a algunos de los agresores, el ingeniero Toño entre otros trabajos era perito voluntario en la procuraduría capitalina, lo que le valió para recibir ayuda inmediata y aunque mis primos pidieron ayuda a mi papá para poder salir de la delegación, el asunto nos convirtió en aparentes enemigos de la familia de mis primos.
10.4 el primer año de Eva
Independientemente de la actitud de mis parientes, yo me presenté con don Toño para reparar y corregir todos los daños materiales. Antonio, tenía una propuesta para irse a trabajar a Colima durante todo un año, por lo que me pidió, que en vista de las circunstancias, yo cuidara de su casa, en ese punto fue cuando mamá Estela apareció y propuso que nosotros nos quedáramos ese año para cuidar la casa y yo recuperara con el uso, el dinero que había invertido en las reparaciones, asi se hizo, y por esa razón no regresamos a San Antonio.
Evita vivió en esa casa todo su primer año de vida, en perfecta calma, y cuando también las enfermedades le dieron un respiro, porque en el momento de su nacimiento tuvo fuertes problemas con sus flemitas que nos obligaron a llevarla en varias ocasiones a al área de emergencias. A partir de entonces y durante todo ese año la abuela Estela nos cocinó y atendió, lavaba algunas cosas de nuestra ropa, y por supuesto cuidaba de Evaestela cuando su madre tuvo que reincorporarse a trabajar.
Yo no quise que el Bautismo se celebrara de inmediato, sino traté de que fuera una ceremonia bien preparada, no solo muy solemne, sino que dejara una huella y sobre todo una experiencia didáctica para todos aquellos que nos acompañaran, propuse este proyecto a mis grandes amigos, Manuel Reyes y Daniel Hernández y ellos me ayudaron para que la ceremonia tuviera estas características. Manuel se encargó de la liturgia y los cantos, Daniel preparó un folleto que se mandó imprimir en una imprenta, para que toda la gente pudiera seguir la ceremonia y conservar como recuerdo este folleto. Combinamos el bautizo de Eva con la primera comunión de María Elena, la hermanita de Rosa, y por supuesto la ceremonia fue impresionante.
1979
10.5 de regreso al 22
Al finalizar aquel maravilloso año en que nació mi pequeña Eva (la Guguita) y que vivimos en el número 25. María Estela había arreglado las cosas de manera inversa a cuando vinimos a vivir a 1810, ahora “la casa del 22 estaba cayéndose de falta de cuidados, y era demasiado grande para ella”, así que manejó de tal manera la situación, que tuvimos que mudarnos de nuevo al número 22, hacer unos arreglos y ella se fue a vivir al 25, con todo y sus queridísimas ancianas
El siguiente año escolar, las actividades prosiguieron más o menos en la misma forma, Evita cumplió dos añitos, hicimos una gran fiesta con salón y payaso hasta los tres años
1980
La vida proseguía en nuestras cotidianas rutinas, ya en el ochenta, yo me había acostumbrado a mis diarias excursiones a Atizapán, aunque muchas veces había reuniones de trabajo en Toluca o en Naucalpan, en esos días, se puso en marcha la descentralización educativa de la SEP, es decir, la educación primaria y secundaria, siguieron siendo atribuciones del gobierno federal, pero este gobierno nombró “delegaciones” en cada uno de los estados para que todos los trámites se dejaran de realizar directamente en las oficinas centrales de la Secretaría enclavadas en el centro de la ciudad de México, sino que se atendieran de acuerdo a la zona correspondiente, la Geografía del Estado de México obligó a que se crearan oficinas en Naucalpan, pero había asuntos que debían resolverse en Toluca… asi que muchas veces tenía que ir a uno u otro lugar en vez de asistir a Atizapán.
Por lo que se refiere a Rosa, una vez terminados sus estudios de la normal superior, tuvo que ingresar sus documentos a la delegación del DF, para ponerse a disposición. El sistema de las secundarias es un poco difícil de entender, los interesados en prestar servicios como profesores deben presentarse ante las oficinas centrales, cuando un directivo de una secundaria del sistema requiere maestros también debe solicitarlos en oficinas centrales, así que después de unas semanas los candidatos son llamados para ofrecerles diversas opciones, el interesado va a conocer la secundaria y platica con su director o subdirector para conocer sobre todo, los horarios disponibles, porque el contrato es por cuatro horas a la semana, de acuerdo a un horario establecido… cada maestro es libre de poder combinar las horas en que puede prestar servicios en diversas escuelas, la SEP supervisa que no se “encimen las horas”, pero no da ninguna facilidad para que un profesor pueda atender oportunamente las distintas escuelas, finalmente, si te interesa, el director da aviso a las oficinas centrales para que se te asignen esas horas… en cada turno un alumno recibe aproximadamente treinta horas a la semana, pero en ninguna escuela le ofrecen a un maestro esas treinta horas, le ofrecen 12 ó 16… con cuarenta horas a la semana un maestro recibe el equivalente de un salario justo pero para lograr eso debe estar brincando de una secundaria a otra y tratando de llegar a tiempo, en esos años Rosa logró acomodarse y lograr una escuela cercana y con horarios compatibles y cómodos
10.6 el final de clases de mi generación
En el último año de la carrera de Ingeniería, por lo general los profesores dejan trabajos y se desarrollan algunos proyectos que no implican la asistencia diaria al salón de clases, pero sí mucha investigación a veces el trabajo se hace en la casa o el despacho de alguno de los compañeros, y hay que presentarse el dia de la entrega del trabajo, asi que en este último año fue un poco más benigna la asistencia a clases aunque eran más intensos los tiempos de desarrollar trabajos… mis compañeros y yo nos organizamos para que al terminar la carrera fuera mínimo el número de “materias adeudadas” que tuviéramos pendientes, asi que se hizo un plan para reducir al máximo los compromisos que nos obligaran a seguir como eternos fósiles pasantes… por otra parte, en lo económico, hicimos un plan que partir de segundo año, en el cual, todas las copias de los apuntes, fueran canalizadas a un compañero que obtuviera las copias en sistema offset, esto disminuía el costo, las copias de los apuntes y nos eran entregados a crédito, el costo de estas copias estaba de todas maneras por abajo del costo normal que en ese entonces era de $3.00 la copia por un lado ; asi que al final del cuarto año teníamos una buena cantidad de dinero ahorrado, con eso se compraron varios atractivos aparatos para rifar, y de esa forma teníamos la cantidad necesaria para pagar lo básico de nuestra celebración final. Los anillos y la cena si fue pagada por cada uno de nosotros, pero se contaba con una cantidad para negociar el salón y la bebida, y para apoyar a los compañeros que no podían pagar sus anillos o sus boletos, curiosamente yo fui el administrador desde que iniciamos el sistema de copias, y al final sobró dinero con el que se rentó un local para ponernos a elaborar nuestras tesis en conjunto…
La ceremonia de graduación se llevó a cabo en el edificio del Congreso del Trabajo, situado en Flores Magón, nuestro padrino fue el Ingeniero José Carreño Romaní, en ese entonces director de construcción del Colectivo de Transporte Metro de la Ciudad de México. Por la noche en ese mismo inmueble, se celebró la cena baile. Fuimos un grupo relativamente numeroso, un poco mayor a los cuarenta egresados, y muchos de nosotros todavía mantenemos lazos de profunda amistad.
10.7 El mejor estudiante de México
Por el mes de Noviembre recibí una invitación para asistir a un homenaje que la asociación “INSTITUTO MEXICANO DE CULTURA” heredero del ATENEO DE LA JUVENTUD, brindaba en coordinación del periódico, el Sol de México y CONACIT, y bajo la supervisión del a Secretaría de Educación Pública, a los mejores estudiantes de México, por haber obtenido el promedio más alto de la generación en mi carrera en el año 1980. La entrega del diploma se realizó el 25 de Noviembre, pero fue una semana de festejos, visitas guiadas, eventos y actividades, nos regalaron algunos libros y la oportunidad de obtener una beca en CONACYT, misma que no aproveché.
Capítulo 11 LAS MUERTES
1981
11.1 Fallece Mello
Estaba Estela mi mamá en la casa del número 25, realizando sus tareas cotidianas, una tarde, cuando de pronto se fue la luz eléctrica y bajó de inmediato a cambiar el tapón fusible, y cuando regresó le pareció que Mello se había dormido muy profundamente.
Mi mamá me llamó inmediatamente, se percibía en toda la casa un ambiente muy especial, como lleno de una gran paz, no hubo una sola lágrima ni un solo sentimiento de tristeza, por el contrario, todo se revistió de entusiasmo y de alegría interna. Llamamos a los médicos y no se atrevían a dar el parte porque no parecía haber sufrido nada, sino simplemente dormir y haber elevado su espíritu como una paloma que vuela hasta Dios. Ahí mismo la velamos, no se embalsamó ni nada por el estilo y sin embargo su cuerpo no perdió la compostura, su rostro se iluminó de una sonrisa que irradiaba ternura, bondad y satisfacción, y uno se sentía bien de estar ahí, acompañándola en ese último adiós. Como siempre, ella se adelantó para prepararle el camino a mi mamá grande. Era el 17 de febrero de 1981 fallece Remedios González V a las 18 horas Se enterró 18 de febrero
11.2 Fallece mi mamá grande
A los tres meses, la situación de mi abuela empeoró. Recuerdo con gran agradecimiento la participación en toda esa temporada de “Victoria o Tolla”, la viuda de Beto Delgadillo, de los tíos de Puebla, quien ayudaba a mi mamá a cuidar a Mello y a mi abuela, ella era enfermera profesional y daba este servicio en los domicilios, por lo que fue un apoyo inmenso para aprender a tratar y cuidar a nuestras dos viejitas. Nos enseñó a hacer maniobras, lavar, medicar, asear y en una palabra atenderlas.
Cada vez era más indispensable estarla llevando al hospital, venía la ambulancia por ella y había que bajarla desde del primer piso de la casa del número 25, y pasaba unos cuantos días en el hospital del IMSS (centro médico nacional)... después regresaba y había que volverla a subir.
Sugerimos a la Nena que mejor se quedara el tiempo que fuera necesario en la casa (en el número 22), especialmente para agilizar las maniobras, pusimos la cama de Eva en la sala y ahí estuvo de nuevo mi mamá (grande) por una corta temporada yendo y viniendo al hospital.
La mañana del 28 de julio apenas pasadas las 5.00 a.m. mi mamá Nena me habló desde el Centro Médico para informarme que “la Maru” ya se nos había adelantado hacia el Señor.
Llegué tan rápido como puede para acompañar a María Estela, tardaron demasiado para entregarnos el cadáver, éste sí perdió mucho su apariencia a partir de la muerte y hubo que maquillarlo un poco, debido a que el rictus del dolor había hecho estragos en ella. Su mandíbula se había salido de sitio hacía unos cuantos meses y en fin, la enfermedad la había ido minando.
Hubo una estúpida mala interpretación del parte redactado por el médico de guardia que tocó en turno para hacer el acta de defunción indicando como antecedente directo el accidente automovilístico por el que se había iniciado esta agonía hacía dos años, y el ministerio público ordenó una autopsia que finalmente no se le practicó. El parte médico que suscribió el médico de guardia se duplicó con otro parte suscrito por el médico encargado... y en esa discusión se perdió todo el día.
Gracias a Mello efectivamente habíamos aprendido todo el caminito hacia el panteón y las cosas que había que hacer y los trámites fueron muy fáciles y rápidos, a excepción de que tardaron mucho en entregarnos el cuerpo, y que el padre que dijo la última misa, se molestó porque a su criterio se le dedicaron excesivas celebraciones.
A mi abuelita se le veló en el Velatorio del IMSS situado en Doctor Lucio 237, esquina con Doctor Olvera en la colonia de los Doctores, a unas cuadras del CMN, con un cúmulo de misas (al menos 5), rezos y personas que vinieron a despedirla, asistieron todos los familiares que tuvieron oportunidad, de las familias de Agustín, Avelina y Guadalupe y Francisco, la mayoría de los sobrinos, con sus esposas e hijos; asistieron algunos Hermanos Maristas y una representación del Consejo Provincial de Occidente y el hno. Torre López acompañando a mi tío Jorge, así como un numeroso grupo de alumnos y exalumnos, tanto del Internado México, como de la Universidad Iberoamericana, Amistades de mi abuela de la Juana de Arco, de la gente de Loreto, de Nuestra Señora de los Hospitales, del Hospital Francés, un grupo de religiosas de la escuela Agustín de Hipona y compañeros de mi trabajo, compañeros de mi escuela, vecinos y mucha gente que no sabemos de dónde fue. Fueron también mis suegros y algunos familiares de Rosa.
La enterramos la mañana del día siguiente junto a Remedios en el Panteón Jardines del Recuerdo, como siempre quedaron juntitas, una cuidando de la otra y viceversa. El acta dice que falleció en el Hospital de Convalecencia, del Centro Médico Nacional, el 28 de julio de 1981 a las 3:30 AM básicamente de septicemia. La enfermera que la atendía nos confesó que ya no quiso que sufriera tanto y aumentó un poquitín la dosis del calmante, en todo caso solo adelantó un poco su encuentro con el Padre. Mi mamá Rosa y yo estuvimos todo el tiempo juntos, y muy serenos. No hubo ningún inconveniente ni imprevisto ni situación extraña que nos impidiera acompañar a la BISA, hasta el último momento.
Capítulo 12 la tesis el viaje y el examen
12.1 La tesis
Al terminar el año escolar 80, tuvimos Rosa y Yo una fuerte discusión, con respecto a que si había terminado la carrera no tenía sentido que siguiera trabajando como profesor en Atizapán, y menos aún que cada vez me absorbía más el trabajo, mi hora de llegar ya no era como dos años atrás, justo a tiempo para ir a la escuela, sino que cada vez era más tarde, nunca faltaban los pretextos para justificar mis atrasos y en realidad yo cada vez me sentía más involucrado con la vida de la escuela. “Yo ya me chingué mucho, -decía Rosa-, aguantando tu raquítico sueldo de profesor” y “ahora tienes que hacer lo que necesite para sacarle provecho a tu carrera”. Esto tampoco era muy exacto, porque mi salario se había triplicado desde que salí del PRODEL, y era casi el doble de lo que ella percibía
Fue por eso que decidí hacer un parteaguas, y ese año escolar 81-82 ya no me presenté a trabajar, abandoné a las monjitas y decidí empezar a realizar exclusivamente mi tesis. Mi idea era utilizar gran parte del material que tenía el ingeniero Antonio, relativo al comportamiento sísmico de las construcciones, y algunos libros que había traído de Japón, que era material novedoso en México, y aplicarlo al cálculo de la estructura para una escuela primaria.
Con el grupo de exalumnos obtuvimos una lista de temas de tesis, apoyados por el hermano de uno de nuestros compañeros que acababa de terminar su mandato como presidente municipal y era diputado local en el Estado de México, él habló con diversos presidentes para conseguirnos proyectos viables y para ponernos en contacto y poder hacer nuestra investigación. Así que a mí me tocó Apaxco, Estado de México, solicité la autorización para mi tema y el director de la escuela me determinó: “Estudio Urbanístico y socioeconómico que sirva de base para la construcción de una escuela primaria de 600 alumnos por turno, zona recreativa y sala audiovisual”
Mis recorridos a Apaxco eran semejantes a los que acostumbraba hacer a Toluca. Así que me dediqué a trabajar muy fuerte, el presidente municipal se hizo un gran amigo y me apoyó con mucha información, y me recomendó que platicara con el cura y con el profesor de la escuela, también con ellos logré una gran empatía, el Cura me explicó información valiosísima de la historia y de las costumbres, el profesor, resultó ser conocido de la normal en donde estudiamos Rosa y Yo, así que me abrió las puertas de la escuela para poder hacer mi investigación. Me facilitó a los alumnos de su grupo para llevar a cabo un censo pequeño pero directo y confiable. De esta manera fue creciendo el material, preparé planos y estudios y me volqué a un trabajo que llevaba casi las 500 hojas. Y todavía me faltaba complementar una serie de datos.
1982 un año increíble
12.2 la enfermedad y el viaje a España
Había un pequeño colchón económico para poder afrontar esta temporada así que mientras más rápido era mejor, pero acabó el año y empezó el siguiente, y yo seguía con mi rutina de llevar a mi hija a la escuela, ponerme a trabajar tranquilamente en mi tesis, ir por Rosa a su trabajo y pasarme la tarde haciendo la tarea de mi hija y viendo tele… y como el tiempo me sobraba hasta decidí ir a ver al dentista.
En el consultorio del dentista fui contagiado de una bacteria que no se atacó correctamente, era tifoidea, y comenzó a hacerme estragos, como se le atacó con distintas penicilinas de poca amplitud se hizo resistente y yo entré en un cuadro muy delicado, al final comenzó a ceder la enfermedad.
En esos días recibí la invitación para asistir al IX Congreso de Ingeniería Municipal en Madrid España… y como yo veía las cosas, todo mi problema era obtener el dinero… Acudí a mi padre y me dijo que si iba solo, sí me pagaba todo el viaje… hicimos todos los arreglos y me lancé a visitar el otro lado del Charco… La experiencia fue muy interesante, descubrí que la Ingeniería Municipal es una actividad que en todas partes del mundo es reconocida y necesaria, y que en México aunque tenemos lo suficiente, estamos muy lejos de poder tener el reconocimiento de esta actividad como un servicio profesional.
Al terminar el congreso y todas las actividades colaterales, mis compañeros se desaparecieron de Madrid, porque ya tenían planes para viajar en Europa… me quedé solo y además no tenía mucho dinero, pero fui a visitar una agencia de viajes local y me recomendaron un viaje en tren, en segunda clase a Roma, que era lo que me interesaba conocer, llegando a Roma perdí (o me robaron) mi cartera y con ella la escasa libertad para poder movilizarme… asi que fui a buscar si tenía algún amigo marista estudiando por allá, y fui a la casa general y me encontré a un amigo que me paseó por la ciudad de Roma y me enseñó a moverme, me invitó sólo por un día a comer y participar en el festejo de Marcelino Champagnat el 6 de junio en la casa general; visité el Vaticano y todos los museos que estuvieron a mi paso. El tren se fue por Florencia y el regreso se hizo por Venecia, asi que pude conocer algunos lugares, paré todo un dia en Barcelona y finalmente regresé sano y salvo, sin un centavo… también no es cierto que haya regresado sano, porque tenía un coctail de tifoidea anidado en mi estómago y en pleno desarrollo.
A mi regreso fuimos a ver a un acupunturista supuestamente homeópata, que me recetaba por teléfono… me estuvo recetando por esta vía y las fiebres, dolores de cabeza y mareos seguían cada vez peores, hasta que un dia entré en Shock. Mi cuerpo se enconchó en posición fetal, perdí la visión y solo escuchaba los sonidos muy lejanos… vi el famoso túnel de luz por el cual yo me desplazaba a una velocidad increíble y no sentía mi cuerpo… Rosa llamó a mi mamá y fueron a buscar al médico más cercano… el señor dijo que no se podía hacer responsable de mí, debido a la cantidad de medicamentos que había ingerido… Cuando volví en mí, no podía articular palabra, y poco a poco volví a hablar, pero no podía recordar rápidamente muchas palabras… como parecía cosa psicológica, pensamos en acudir con mi sicólogo, Pedro Valdés… y fuimos a verlo esa misma tarde…
Pedro me auscultó detenidamente, nos explicó que lo del habla era pasajero, pero que esto le daba pauta para solicitar un estudio más detallado, un electroencefalograma… asimismo nos explicó que antes de cualquier asunto de tipo psicológico, era urgente corregir el problema de la tifoidea, asi que me canalizó hacia un médico general, que fuera confiable ( lo chistoso es que era ginecólogo)… este doctor me sacó de la tifoidea en quince días, aunque lógicamente me quedé con una serie de secuelas de todo tipo, y cada una de ellas era cuestión de ver a un especialista y empezar un tratamiento… asi que me enviaron primero a hacer un estudio radiográfico de hígado… Como ya no tenía más cartuchos que cortar, fui a buscar al viejo Doctor Santin, que había sido el jefe de radiología del Hospital Francés, después de que me tomó mi placa, y escuchó ampliamente toda mi historia, me dijo: “Jorge, si sigues por ese camino, vas a tener que atravesar por todas las especialidades, y todos te van a dar un tratamiento y a sacarte el dinero… mi recomendación es muy simple: duerme bien, come bien, y en cuanto puedas haz tu vida normal… si le sigues buscando vas a encontrar todas las enfermedades “
Estas palabras me reanimaron mucho, no solo porque en su informe no manifestó un problema mayor, sino que él para mí representa una gran autoridad moral, y me logró trasmitir, el impulso que necesitaba… a la siguiente semana me puse a buscar trabajo y me dio una cita de nuevo Manuelito…
12.3 Ingreso a ISTME
Después de este empujón moral me sentí capaz de buscar cualquier cosa, era muy diferente decir que había hecho o desecho, como empleado a decir que ya había terminado mi carrera de ingeniero… pero aunque había muchas posibilidades yo no tenía más experiencia que como profesor… Manuel trató de colocarme, pero se dio cuenta de cual era mi verdadero problema y decidió una vez más apoyarme DE MANERA DIRECTA.
Cuando Manuel abandonó el PRODEL, había tenido una invitación por parte del grupo ICA, para trabajar en una de las empresas que se dedicaban al proyecto ejecutivo del STC Metro, su nombre era Ingeniería de Sistemas de Transporte Metropolitano… El Gobierno de la Ciudad había contratado a ICA para la construcción del metro, en 1968, toda la tecnología y el desarrollo de las ingenierías se habría de hacer de acuerdo a los estudios desarrollados por la empresa francesa que había ganado el concurso, en ese entonces participaron los ingenieros mexicanos solo en el desarrollo de la obra civil, pero para la siguiente etapa ya era ICA la encargada de desarrollar el proyecto de la ingeniería, especialmente en el área civil y una parte de la ingeniería eléctrica. ICA tenía empresas para hacer las obras, tanto civil como electromecánica, y creó a ISTME para desarrollar los nuevos proyectos exclusivamente de Metro
Recordemos que todo el periodo de Echeverría 70-76 no se construyó ni un centímetro del metro, y a cambio, Hank González desarrollo los ejes viales y el circuito interior, pero una vez que ingresó Portillo, se empezaron a reactivar obras para el metro, aunque la crisis económica hizo que esto fuera muy limitado, la parte principal fue la ampliación de las líneas 1, 2 y 3, es decir para llegar a Indios Verdes, hasta CU, hasta Pantitlán y hasta Toreo. Pero nos encontrábamos al final del mandato de López Portillo… y todo mundo esperaba que, con el nuevo gobierno, se reanudarían las obras de una manera más contundente.
Así que la empresa donde trabajaba Manuelito estaba preparándose para volver a arrancar a ritmo acelerado con las obras que estaban en puertas, en esas condiciones tenía a muchos ingenieros prácticamente en espera de un “boom”, y ahí es donde me contrató de nuevo… yo no tenía un lugar fijo en oficina, porque básicamente iba a estar todo el tiempo en las obras sirviendo como intermediario para que no faltara ninguna información en campo… pero de hecho las escasas obras estaban detenidas, asi que todos esos ingenieros en espera, eran también mandados a obra, y fue cuando aprovechamos para aprender muchas cosas del metro… en la medida que las obras se reanudaron, ellos regresaron a oficina y yo me quedé solo pero con el conocimiento de los detalles de muchos sitios que habíamos visitado durante la espera… por fin en cuanto inició la administración de De la Madrid y con Ramón Aguirre en el Departamento Central, arrancaron línea 6 y línea 7, y los talleres el Rosario…
ICA elaboraba la mayor parte del proyecto y por medio de sus constructoras especializadas, llevaba a cabo las obras, pero los encargados de las obras siempre buscaban pretextos para los retrasos o para solicitar cobros adicionales, y en algunas ocasiones acusaban al proyectista por falta de información, la administración central pidió que hubiera una mejor coordinación, para evitar este pleito interno entre las mismas empresas de ICA, asi que precisamente por esta razón ISTME, la proyectista de ICA, tuvo que integrar un grupo de de ingenieros para coordinar en campo la llegada oportuna de la información… en arquitectura y proyecto estructural, asi como en todos los detalles de obras inducidas e incluso en la planeación el total del proyecto estaba a cargo y dependía de nosotros, como empresa, pero en el área electromecánica, muchos detalles debían ser coordinados con proyectistas franceses, ya que ellos tenían contratos de asesoría a mediano plazo, y el área electromecánica era la más vulnerable de los cambios y modificaciones…
Este era el punto donde yo tenía que desarrollar mi labor, permanecer físicamente en la obra y estar al pendiente de los avances y de toda la información que pudiera necesitarse, y en el proyecto obtener la información precisa así como las correcciones o adaptaciones, para poderlas difundir oportunamente y evitar los conflictos posteriores… en realidad era una especie de “agente encubierto” que debía participar en todas las juntas de obra de la mayor parte de los frentes de trabajo, pero mi única finalidad era proporcionar la información oportuna y necesaria aún antes de que fuera autorizada por las vías oficiales, para que se dejaran las preparaciones necesarias y evitar retrasos por cambios o modificaciones fuera de tiempo. Después de unos meses Manuel se fue a otra empresa más específicamente ligada a la fabricación de equipo para trenes y metro y fui asignado con el Ing Berumen con el que establecimos extraordinaria relación de trabajo
Estuve atendiendo la obra en todos los trabajos que se desarrollaron para la construcción de los talleres El Rosario, toda la primera parte de la línea 6, es decir de El Rosario a Instituto del Petróleo, ( las estaciones Tezozomoc, Azcapotzalco, Norte45, Vallejo y Ferrería, además de las correspondientes terminales) Se construyó en ese tiempo un segundo Puesto Central de Control, adjunto al existente que solo tenía capacidad para controlar 6 lineas, enclavado en el centro de la ciudad; y la primera parte de la línea 7, (las estaciones Aquiles Serdán, Camarones, Refinería, Tacuba, San Joaquín, Polanco, Constituyentes, Auditorio, Tacubaya) cuando se inauguraron esta obras el metro solo llegó hasta auditorio, pero la obra seguía con las estaciones San Pedro, San Antonio, Mixcoac, y Barranca del Muerto… que también yo atendía… lo mismo ocurrió con la línea 6, porque seguimos atendiendo los trabajos en Lindavista, 18 de marzo, La villa, hasta llegar a Martín Carrera.
En esa temporada la efervescencia de la obra intentó arrancar los trabajos para la entonces denominada línea 8, empezando por la parte más difícil, que era precisamente el centro histórico… los trabajos iniciados nunca se pudieron concluir por la presión de la sociedad y finalmente este proyecto se suspendió y se cambió el trazo (la ruta) para convertirse en la actual línea que va de Constitucion de 1917 a Garibaldi, cruzando el centro de la ciudad por el eje central Lázaro Cárdenas.
Estando a punto de terminar los trabajos de la Línea Siete, se iniciaron más formalmente los trabajos de la ampliación de la seis y la línea 9… y fue necesario que contrataran personal que me apoyara. Este tipo de obras, aunque mi responsabilidad era la gestión de proyecto electromecánico, fueron de inmensa utilidad para mí, porque me dieron oportunidad de conocer todos los procedimientos de construcción aplicados en metro… la línea 6 se construyó utilizando el clásico cajón con muros Milán, y en algunos casos con muro de acompañamiento, losas de fondo y varios procedimientos de pre bombeo y control. El cierre era con tabletas prefabricadas, relleno y reposición de todo el sistema de pavimento. En la línea 7 fueron utilizados los métodos de excavación profunda, con escudos de diversos frentes. El eje de la excavación trataba de conservar un promedio de 30 metros y el diámetro nominal del túnel era de 8m , se construían lumbreras verticales un poco más amplias para poder accesar con todo lo necesario, incluyendo camiones y máquinas, después se construían túneles secundarios para poder llegar al eje principal. Y finalmente sobre el trazo principal se montaba el “escudo”.
El escudo era una gigantesca máquina perforadora que requería rieles para poder operar, estaba equipada con diversos equipos para cortar, recoger y dar forma al ataque del frente, en ocasiones estaba equipado con equipo para colocar “dovelas” que eran segmentos de arillos de concreto prefabricados que iban conformando el túnel, se colocaban tres dovelas concéntricas para poder armar el avance de un tramo de 60 cms… la maquina abría el frente, cortaba, colocaba dovelas y permitía retirar por la parte trasera el material producto de excavación… en otros casos no se usaban dovelas sino que una vez cortado el material, se protegía mediante malla electrosoldada y anillos de alambrón se colocaba la estuctura definitiva de varilla de acero y se utilizaba el concreto lanzado. En ocasiones además del concreto lanzado se construía el muro de acompañamiento de concreto armado, colocando gigantescas cimbras, colando esperando al fraguado. El terreno de la línea 7 ofrecía muchas zonas perfectamente consolidadas en las cuales no había graves problemas de mecánica de suelos, pero en la medida que avanzaba hacia el sur, es decir a la altura de Chapultepec, el terreno se convirtió en zona de grutas y grandes depósitos de arena… esto llegó a provocar un desastrozo caído que obligó a cambiar el trazo de la línea, el equipo y la maquinaria quedó sepultado.
En las estaciones se debían hacer los trabajos a cielo abierto hasta encontrar los túneles ascendentes, los túneles normalmente no podían llegar hasta la superficie, asi que tenían que ser recibidos en enormes vestíbulos, los cortes de terreno eran impresionantes, recuerdo una ocasión en que las excavaciones del metro auditorio comenzaron a desgajar el terreno hasta afectar la vialidad de parque lira, a la altura de reforma… el riesgo fue controlado, pero hizo sufrir a todos.
En lo que se refiere a los talleres y al puesto central de control, los trabajos fueron verdaderamente interesantes, en talleres pude apreciar la construcción de una serie de naves convencionales y habilitarlas para dar mantenimiento a cada una de las partes de los vagones del metro, y todo lo necesario para desarmar y revisar los vagones. Vi la construcción de la interesante red de cambios de vía para poder hacer las maniobras necesarias dentro del taller.
En Puesto Central de control conocí todos los requerimientos para poder tener en un solo salón el control centralizado de seis líneas, comunicaciones telefónicas, tableros de mando y dispositivos para conocer e identificar a cada uno de los trenes, conocer su posición y además el estado de la vía y el estado de su señalización en cada momento… En las estaciones estuve presente en los diversos procesos de construcción, y la preparación de cada uno de los locales técnicos, servicios auxiliares, permanencias, colocación de torniquetes y todo lo necesario para poder habilitar una estación, desde las más sencillas hasta las complejas Pantitlán o Tacubaya. Creo que esto funcionó como un postgrado sin documentos. Fui muy afortunado.
1984
12.4 mi examen profesional
Me involucré de tal manera en el trabajo que casi olvido mi tesis y mi titulación. De hecho yo me había involucrado demasiado en el área electromecánica y era conocido como el ingeniero “de instalaciones” y había visto como se trataban y afrontaban los asuntos tanto en el proyecto civil como arquitectónico y no me preocupaba ya el decir que no tenía experiencia… sin embargo siempre soñaba con regresar a los proyectos civiles que se identificaban más con mi carrera como Ingeniero Municipal, así que fui a pedir informes a la Escuela, me animaron a titularme, y a terminar de alguna manera mi tesis.
Una mañana sabatina, me puse a revisar el trabajo que ya tenía listo de mi tesis, empecé a extraer la parte más sustancial, ver exactamente los cabos sueltos y analizar la forma de terminar a como diera lugar… de un total de más de 500 páginas, mi tesis se redujo a 200, ajusté planos, complementé cálculos y me decidí a terminar cuanto antes. Esa misma semana me presenté a la escuela, me pidieron que eligiera a mi director de tesis y que obtuviera de su parte una carta avalando los trabajos, como yo estaba todo el tiempo en la calle se me facilitó mucho contactar al mi asesor, el Ing. Murray Campbell, y llevarte mi trabajo para que lo revisara… después me pidieron que hiciera la impresión, el libro quedó de 264 hojas, todo el texto incluyendo tablas y cálculos fueron hechos a máquina de escribir por mi mamá, es decir que en esos tiempos no había computadoras ni programas de captura y edición de textos como en la actualidad, todos los dibujos y gráficos fueron dibujados por mí mismo y reducidos en dos o tres pasos en su caso en establecimientos cercanos al politécnico, a donde acuden los estudiantes, digo esto para resaltar que nada salió de la oficina de trabajo o de algún despacho en el que yo me apoyara. Así entregué los ejemplares correspondientes y de esta manera me dieron fecha para el día del examen profesional, esta fue el 20 de enero de 1984.
Esa mañana yo acudí normalmente a mis labores de trabajo y en la tarde pasé por un rotafolio que yo mismo construí en el que tenía montados todos los planos que se habían impreso para la tesis, y me fui a la escuela como lo hice durante cuatro años atrás.
Había solicitado que fueran mis sinodales, profesores que habían sido compañeros de banca, pero en el momento del examen sólo estaba presente el Ingeniero Murray que era mi asesor de tesis. Después de que fui examinado por los otros sinodales, Murray como presidente de la mesa de sinodales, me preguntó para mi sorpresa, mi currículum… esperaba yo que, habiendo sido nuestro profesor de estructuras, o que dedicándose a trabajos de reestructuración de edificios, las preguntas fueran sobre temas de ingeniería estructural… pero no, por el contrario, comenzó a hacerme cuestionamientos de tipo urbanístico, referentes al municipio sobre el que versaba mi tesis; hizo énfasis en las conclusiones y al final me pidió que expusiera todas las láminas que llevaba en mi rotafolio. Yo estaba bastante desconcertado, pero me sentí muy seguro de todo lo que presenté y expuse. Para terminar el Ingeniero tomó la palabra y dijo más o menos lo siguiente: “le pregunté su currículum, porque a mí me sorprendió la forma como conoce y describe el municipio, quiero hacer del conocimiento de todos los presentes que yo hice precisamente mi servicio social en este mismo municipio, ahí conocí a mi esposa, me casé y tuve a mis hijos, y<<<< quiero hacer constar que todos los detalles asentados en esta tesis son exactos y no inventados, y que la problemática es real, y que la propuesta de una escuela en ese sitio es muy adecuada, por lo que lo felicito. Y vamos a deliberar”
Terminado el examen fuimos a la casa a cenar las personas más allegadas; mi mamá me regaló un viaje de tres días a una playa y nos fuimos sin mayor preámbulo. De regreso, tuve que seguir el procedimiento para obtener el original del título ya firmado y la cédula profesional… Con motivo del examen, tuve la oportunidad de platicar con muchos antiguos amigos, uno de ellos me ofreció un puesto en una de las obras de la empresa donde trabajaba. Yo tenía la ilusión de que una vez obtenido el título y la cédula yo podría buscar mi desarrollo en áreas más afines a las actividades de un ingeniero municipal, así que no lo pensé mucho y le tomé la palabra. Renuncié a Istme, fui de los pocos casos a quienes me ofrecieron aumento de sueldo para que no me retirara, pero mi ilusión estaba fija en entrar de lleno al área de construcción civil.
La empresa donde trabajaba mi amigo se dedicaba a obras de urbanización y construcción de vivienda para el FONAHPO, el jefe estaba muy acostumbrado a obtener casi todo lo que necesitaba mediante “arreglos” particulares, acostumbraba a pagar salarios condicionados o incompletos y a mantener enormes listas de pagos pendientes, no era nada fuera de lo normal, pero yo estaba muy incómodo porque en mi puesto yo daba la cara, la situación se fue empeorando en pocas semanas y pasé de ser superintendente en uno de los frentes a ser el encargado de adquisiciones y pagos. Era muy riesgoso para mí cumplir con mis encomiendas especialmente cuando se trataba de diferir pagos o solicitar créditos… tuve dos o tres problemas y decidí abandonar esa compañía.
Estuve buscando en diversos medios, pero la situación general, de austeridad del gobierno de De la Madrid, mantenía al mercado muy contraído. Después de aquellas vacaciones de semana santa en las cuales viajamos a Querétaro con motivo de la boda del la hermana de Manuel Reyes y a Guadalajara, comencé de nuevo a retomar el esquema de cuando me afectó el shock, pero dije, cualquier actividad antes que volver a lo mismo… Ya no hay pretexto de tesis ni de examen, ni de falta de experiencia, cualquier cosa es buena…
1985
12.5 de nuevo al proyecto del metro
Fue entonces cuando toqué las puertas en COVITUR, esta dependencia del gobierno de la capital, era la encargada de llevar a cabo todas las obras para el STC metro, y yo conocía bastante bien a mis amigos de la gerencia de proyectos, desde que estaba en ISTME, ellos contrataban a las empresas que harían el proyecto y la gerencia de obras a las empresas que harían las obras… resolviendo todos los problemas de manera puntual y directa, toda vez que tuviera que ver con vialidad o transporte dentro de esta ciudad… Los nuevos proyectos eran muy ambiciosos, así como en la etapa anterior de la construcción de metro, se trató de minimizar la participación de las empresas extranjeras, en esta ocasión se trataba de deshacer el mito de que el único que podía diseñar la obra metro era ICA, así que dividieron los nuevos proyectos y mediante concursos y asignaciones, fueron intentando ganar terreno a los proyectos que antes eran exclusivos de ICA-ISTME.
Las empresas recién llegadas al proyecto específico de Metro, tenían excelentes ideas y gran capacidad operativa y técnica, pero no conocían ni los detalles finos ni muchas de las herencias tecnológicas que se habían heredado de los franceses y que eran indispensable aplicar. Así que solicitaban continuamente el apoyo para poder sacar adelante sus proyectos, este apoyo se canalizaba a través de consultas al proyectista anterior y burocráticamente se perdían en dimes y diretes… mi ingreso a covitur respondía precisamente a ayudar a zanjar esa terrible y estratégica falta de comunicación… eran tres o cuatro empresas proyectistas nuevas, y me dediqué más que a proporcionar la información solicitada, a tratar de capacitar a los nuevos proyectistas, para que conocieran los requerimientos y por lo mismo pudieran exigir específica y oportunamente todo lo necesario para desarrollar su proyecto.
Yo no podía estar contratado directamente por covitur porque todas las plazas estaban congeladas, pero una de las empresas contratadas pagaba mi salario, cuando se confirmó la asignación del proyecto del tren que correría por la calzada Zaragoza, también les exigieron tener personal con experiencia, de esta manera yo pasé a trabajar directamente para Colinas y De Buen, con dos condiciones: que en virtud de que no tenía ninguna especialidad en el área electromecánica, estaba sujeto a requerir continuamente todo tipo de asesoría, y que por lo mismo, yo no podría realizar físicamente los proyectos y cálculos, por lo que necesitaba contratar personal a mi servicio que fueran ingenieros de las diversas áreas necesarias para el proyecto, y sus respectivos dibujantes.
Capítulo 13 el sismo, el metro férreo
13.1 el sismo del 85
Estábamos en esta negociación y haciendo planes, cuando nos sorprendió, aquel inolvidable 19 de septiembre, el sismo del 85, yo pertenecía teóricamente a COVITUR, aunque no aparecía en nómina por lo que mis compañeros de COVITUR y CDB me integraron directamente en todos los trabajos de revisión de inmuebles que se requería. Cabe señalar que uno de los teléfonos que dio la televisión para reportar edificios en riesgo de caer, fue precisamente el teléfono de nuestra oficina. Por otra parte, Colinas De Buen, que era la firma que me pagaba, me asignó de inmediato a una brigada para hacer revisiones… así que durante dos meses estuve revisando edificios por toda la ciudad, la mayoría no tenían daño serio, pero los habitantes querían tener la certeza de que ese edificio era habitable, desde el punto de vista de la seguridad estructural y por eso requerían que un ingeniero hiciera físicamente una visita y al menos un reporte escrito.
El día del temblor, eran las 7:15 de la mañana y estábamos preparándonos, porque yo llevaba a mi hija a la escuela en bicicleta, vimos por nuestras ventanas como se despidió el Ingeniero Toño de su familia y salió con su pequeña hijita para dejarla en su trabajo e irse al trabajo… Eva y su mamá se quedaron en el piso superior, mientras yo bajé a la cocina a preparar los alimentos, escuché como brincaba toda la losa a causa del movimiento telúrico, les grité “está temblando, no se muevan, allá voy” traté de subir las escaleras pero no me era posible, tuve que usar las cuatro articulaciones para poder subir, cuando dejó de temblar, vino un silencio sepulcral y se escuchó a lo lejos el derrumbe de varios edificios… montamos a la bicicleta y veíamos que todos los conductores venían con una enorme cara de susto… el tráfico se había complicado porque los semáforos dejaron de funcionar. Llegamos al colegio, lo vi en pie, y le expliqué a Eva, que, si requería que el plantel fuera revisado por un ingeniero, yo lo podría hacer, me informó que no era necesario, y regresé a casa.
El tráfico de regreso fue mucho más complicado y la gente parecía estar fuera de sí... así que le comenté a Rosa, por ningún motivo se te ocurra llevar el coche, la escuela en la que ella se tenía que presentar estaba como a unas 8 calles… pero enfrente al plantel habían caído algunos edificios… yo me volví a subir a la bici y me dirigí a la oficina, porque teníamos una junta a las 8:00. Tuve que improvisar la ruta, porque todos mis caminos normales estaban desviados… decidí utilizar la calzada de Tlalpan. Parecía que la ciudad hubiese sido bombardeada… había edificios caídos, edificios humeando, gente gritando por las calles, policías, autoridades y bombreros tratando de ayudar y poner orden.
Cuando llegué a la oficina, todos mis compañeros y jefes se encontraban en la azotea o en las ventanas viendo los edificios que habían caído o que se estaban quemando… me preguntaron si estaba bien mi casa y me indicaron que hasta por la tarde íbamos a ver qué sucedía y qué instrucciones teníamos. Al salir, me dirigí directamente a la casa de mi papá, en la colonia Roma… El estaba extremadamente nervioso y asustado, me dijo que quería ir a dar una vuelta para ver, salimos a la calle y nos encaminamos sobre la avenda Cuauhtémoc, al edificio de SECOFI se le habían aplastado los dos niveles superiores y estaba a punto de seguir colapsando, varios de los “soldominios” que estaban sobre Doctor Lucio estaban colapsados, muchas casas estaban afectadas, y decidió que regresáramos inmediatamente, pasé a visitar la casa de la vecina de la casa de mi papá que lamentablemente había perdido un muro y se había formado una grieta junto a la entrada… sugerí apuntalar todo y que nadie permaneciera ahí hasta hacer las reparaciones…
El efecto del sismo no solo nos dejó atónitos de frente a todo lo que pudo haber pasado con nosotros, nuestros familiares, nuestros bienes y los de nuestros seres queridos, sino además hubo toda una secuela: un primer periodo de rescate de ocho o quince días, de búsqueda de desaparecidos, escasez de servicios, falta de comunicaciones, de transporte y calles bloqueadas por todas partes. Unos días después de que se consideraba inútil intentar un rescate, los militares pasaron esparciendo cal sobre los inmuebles derrumbados para evitar septicemia. Por todas las calles encontrábamos un predio con un edificio derrumbado, edificios que habían caído sobre un predio vacío, o sobre otro edificio, o directamente sobre la calle, campamentos en todas las colonias con gente viviendo en la calle, gente que había perdido todo, era muy difícil que las personas pudieran entrar a los predios que habían habitado para recuperar sus cosas, porque normalmente estaban acordonados; la rapiña fue algo cotidiano, veías pleitos callejeros por un poco de agua, por un espacio en las banquetas o un tipo que circulaba en sentido contrario. La ciudad se fue restableciendo muy poco a poco y más o menos después de dos o tres meses, mucha gente perdió familiares, pero muchos perdieron su lugar de trabajo o su empleo, y mucho después se inició la reestructuración.
Con respecto a los responsables de obra, el Gobierno Central decidió suspender definitivamente a todos los que estaban previamente registrados, y solo dejó una lista de 72 personas elegidas o propuestas por las instituciones que estuvieron más cercanas a los problemas de la ciudad en este rubro. Durante un periodo mas o menos de dos años, se tuvieron que acatar unas recomendaciones de emergencia para las construcciones, estas normas estaban completamente exageradas… pero tuvieron que respetarse para arreglar los edificios dañados o las nuevas construcciones.
Un año después se logró terminar y publicar la primera versión del Nuevo Reglamento de Construcciones para el DF, en el cual aparece con una serie de novedades que marcan una gran diferencia con el pasado, se crean las normas técnicas complementarias, se establece la necesidad de que dependiendo de sus características, cada obra deba contar además del director de obra con sus corresponsables… se establece la obligatoriedad de llevar a cabo revisiones periódicas a través del visto bueno y la constancia de seguridad estructural… se registrará una nueva lista con nuevos responsables de obra, que serán controlados por una comisión.
1986, 1987, 1988
13.2 El Metro Férreo
Pasada la temporada de sismo (porque durante un mes siguió temblando) vino un periodo de gran efervescencia para la reconstrucción de edificios dañados, una serie de programas del gobierno capitalino para reconstrucción (entre ellos destaca FASE II) y las cosas volvieron muy poco a poco a la normalidad. De la misma manera se fueron reactivando los proyectos, yo quedé instalado totalmente en Colinas de Buen y me di a la tarea de reclutar gente y capacitarla para el proyecto que nos esperaba. Los mismos jefes de Colinas contrataron un grupo de asesores que nos apoyaría en el proyecto tal como lo habíamos acordado. Este grupo de asesores trabajaban o habían trabajado en las áreas operativos del mismo STC y tenían los contactos adecuados para poder plantear nuestros proyectos, Cabe señalar que los proyectos de ingeniería civil sólo eran revisados por el área de contratos de covitur, mientras que los proyectos electromecánicos eran revisados por el área de proyectos de especialidades de mismo covitur, los cuales previamente tenían que obtener la anuencia del STC para cualquier proyecto particular, por lo tanto todo nuestro trabajo pasaba por dos revisiones y sin embargo tenía aprobaciones firmadas y selladas, regresadas con oficio…
El concepto general era muy simple, se trataba de un transporte económico que pudiera resolver dos de los corredores viales que más demandaban transporte en ese momento en la ciudad. Uno de esos corredores era la calzada de Tlalpan, desde Taxqueña hasta Xochimilco, y con la posibilidad de llegar al centro de Tlalpan… ese proyecto fue confiado a la empresa Bufete Industrial. Para el material rodante (es decir los trenes) se llevó a cabo un concurso nacional, la Constructora Nacional de carros de Ferrocarril, propuso un prototipo que podría ser aplicado en diversas ciudades, utilizaba prácticamente la misma carrocería del metro y se movía por medio de energía eléctrica suministrada por vía aérea y “pantógrafos” en las maquinas que llevaran motor… esta propuesta no tuvo competidores pero resultó demasiado alta, otro grupo de inversionistas, le ofrecieron al gobierno de la capital, una propuesta para rehabilitar el viejo tren eléctrico que había circulado muchos años sobre la calzada de Tlalpan… La carrocería sería totalmente renovada utilizando los viejos carros. los motores y el rodamiento se renovarían básicamente cambiando todas las piezas que fueran necesarias… Evidentemente esto sonaba a un canto celestial en los gastados oídos de la autoridad y pusieron manos a la obra, reconstruyendo las viejas máquinas y renovando el exterior de los viejos trenes… se hicieron pequeñas reparaciones a la vieja vía, se repuso la línea de alimentación aérea de acuerdo a un proyecto nuevo se implementaron algunas medidas de comunicación y seguridad que mejoraría la operación y garantizaría un servicio eficiente.
Comento todo lo anterior porque dependiendo de los éxitos y fracasos de este proyecto, se debería llevar a cabo el segundo proyecto que había sido asignado a CdB y nosotros deberíamos conocerlo, esa era mi chamba…
Colinas de Buen era una empresa dedicada a prestar servicios de ingeniería especializada en el desarrollo de proyectos que involucraran el área de construcción civil.
Toda esta discusión tardó bastante tiempo y nosotros tuvimos que empezar a trabajar los proyectos empezando por el análisis de los detalles de la línea que correría por Calzada Zaragoza, el primer punto era definir cuáles serían las estaciones terminales. Para la terminal del lado de Zaragoza se plantearon media docena de opciones, desde que la terminal se construyera junto a la actual estación Zaragoza, hasta que se optó por la opción que finalmente se construyó, dentro del conjunto Pantitlán agregándose una terminal a las tres existentes, el problema no era solamente de “acomodar” la posición de las vías férreas, sino pensar en todas las implicaciones para el movimiento de los pasajeros, la operación en general. El enlace al gigantesco paradero de autobuses, microbuses y taxis, etc etc etc.
Con respecto al área electromecánica, se tuvo que iniciar considerando que se trataba del metro convencional, simplemente considerando que sería algo muy parecido al prototipo de Constructora CNCF, del cual no se tenían aún especificaciones… y como si fuera poco, por motivos totalmente ajenos a nosotros, hubo en esa temporada un “resfrío” entre las relaciones del personal de STC con COVITUR, doble motivo para desarrollar los proyectos a prueba de cambios… En este tipo de proyectos, la parte más importante es la que se refiere a la vía, el trazo se diseña en base a una serie de normas que toman en cuenta en primer lugar las especificaciones del material rodante… y estas nos llegaron al final.
Por otra parte, el diseño de la vía, en el caso de las líneas convencionales, se diseñaba para tres sistemas de vía practicamente paralelos, pero independientes entre sí: la pista que es un perfil tipo I, muy ancho, sobre el que apoya la “llanta” de los trenes de metro, el sistema de la “barra guía” que es un perfil angular que lleva la alimentación eléctrica y se coloca también sobre el durmiente y que permite guiar los carritos o “booguies” constituidos de cuatro ruedas, sobre los que se apoyan los vagones del metro, cada vagón se apoya en dos booguies, es decir en ocho llantas neumáticas, que son importadas y que vienen listas parar ser usadas, con un manómetro e infladas con nitrógeno… el tercer sistema, se construía con un par de rieles convencionales que podrían servir de apoyo a las ruedas metálicas que llevan los booguies atrás de la rueda neumática sólo para emergencia… es cecir cuando falla el neumático. Bueno pues de este interesante sistema, el nuevo prototipo de tren sólo lleva rueda metálica y por consiguiente, el riel metálico, no lleva ni pista ni barra guía, ya que no utiliza la llanta neumática… la rueda metálica se apoya directamente sobre el sistema de rieles, que deben guiar al tren, y que deben estar diseñados de acuerdo a las curvas y velocidad de los carros, con la separación y altura necesaria para poder conducir al tren sin desgaste y con toda la seguridad en rectas y curvas. Ese riel, aunque está provisto en tramos, despúes de ser colocado y fijado al durmiente, debe ser soldado para darle continuidad, mediante el sistema que se conoce como “largo riel soldado”.
Aparte de la vía, en este tipo de transporte es necesario diseñar el sistema de alimentación eléctrica por via aérea, en lo que se conoce como “catenaria”, que comprende la postería, el cable de alimentación y la soportería de la línea de contacto. El prototipo definitivo vino además con un nuevo sistema de amortiguamiento, que permite mayor flexibilidad al carro para no trasmitir el movimiento a los viajeros.
Además de las disciplinas de vías y catenaria, se desarrollaron también las de Señalización, Mando central y comunicaciones, además de las de energía eléctrica, para los puestos de rectificación que alimentan a los trenes, como los circuitos que alimentan el alumbrado y los servicios en baja tensión de las estaciones, además se desarrolló el puesto central de control
A partir de estos elementos y gracias a la experiencia con la que contábamos especialmente de los asesores, fue posible desarrollar este proyecto, donde por primera vez el proyecto integral se desarrolló en México. En términos conservadores se elaboraron un mínimo de 2500 planos además de las correspondientes memorias, y apoyos técnicos, se elaboraron especificaciones, programas, y una serie de documentos necesarios para la adquisición, instalación y pruebas.
1989
13.3 Nace PRINSA
En Noviembre de 88 terminó el mandato de Miguel de la Madrid, y por lo mismo, fuera de las obras por inaugurar para finalizar el sexenio, el ritmo en los trabajos disminuyó definitivamente a lo largo del año y mientras no disminuyera la incertidumbre, eran esas temporadas en las que los jefes de personal te exigen que “recortes” a tu personal y continúes con lo más indispensable, CdB nunca me escatimó recursos, pero en estas circunstancias, mis compañeros y yo vimos como una opción, crear una pequeña empresa que pudiera seguir adelante, independientemente de las estrategias o políticas de la empresa para la que trabajábamos. Así que cuatro de mis colaboradores y yo nos asociamos ante un notario para crear una nueva razón social, éramos cinco ingenieros: uno electricista especialista en utilización de energía, otro especialista en potencia y alta tensión, dos mecánicos y yo. Una vez constituidos como PRINSA nos presentamos ante el ingeniero de la empresa, que era nuestro Jefe superior: el Ing Jose Luis Sánchez M y le planteamos nuestra nueva condición, él de inmediato lo examinó con su propio consejo administrativo y decidieron que siguiéramos adelante con la condición de que nosotros, como nueva empresa, recontratáramos a todos los técnicos y dibujantes que estaban bajo nuestras órdenes y nos hiciéramos cargo de todas las prestaciones sociales e impuestos, no nos cobrarían por la permanencia en las instalaciones, el uso de la energía ni todos los consumibles que requería el proyecto, y que solamente presentara factura fiscal que incluyera todos los gastos, y así fue a partir de esa fecha.
13.4 mis registros
Tal como ya lo he señalado, a partir del sismo se tuvo que revisar y renovar el Reglamento de Construcciones de esta ciudad, y con ello, se creó la necesidad de que se integrara una nueva lista de responsables de obra, conocidos de manera vernácula como “peritos…” Los peritos son especialistas técnicos que son reconocidos por las autoridades judiciales para dar un fallo o dictamen sobre cuestiones de su especialidad profesional, por otra parte, la autoridad responsable de vigilar y regular las actividades relacionadas con la construcción es precisamente el Municipio. Los municipios y en el caso de la Ciudad de México, las alcaldías, antes conocidas como “delegaciones”, cuando no tienen un órgano propio y suficiente, se fundamentan en los reglamentos que expide la autoridad del estado al que pertenecen.
En esta, nuestra Ciudad de México, desde la época de la colonia española, contamos con “ordenanzas de maestranza” que son las que dieron el realce a nuestra época colonial, como esta ciudad históricamente ha sido la sede del gobierno del país, los diversos gobiernos en turno han intentado implantar sus respectivas normas al respecto (Iturbide, Maximiliano, Lerdo y don Porfirio), incluyendo aquellas que cobraban por metro de ventana construida hacia la calle… en el México postrevolucionario se desempolvaron algunas de estas normas y se utilizaron para servir de referencia al antiguo reglamento de construcciones; fue en el temblor del 57 cuando se vio que estas normas estaban muy raquíticas porque no incluían aspectos técnicos, y hubo dos revisiones que intentaron actualizar este ordenamiento, pero el problema serio era la diversidad de temas para el aspecto técnico, así que el Instituto de Ingeniería de la Facultad Nacional, trató de adelantar el trabajo, creando normas particulares para diversos temas, a esto se agregaba las normas publicadas por el IMSS y la CFE… pero con motivo del temblor de 85, se dieron cita todos los involucrados y nació el nuevo Reglamento. Esto obligó a los ingenieros que fungían como peritos, a buscar el registro como “responsables de obra”. Los colegios de profesionistas, también realizaron campañas para que se registraran todos los que se sintieran capaces para desarrollar este servicio.
De esta manera y estando bastante baja la actividad en CDB me decidí, más que otra cosa por apoyar a mi colegio, a presentar mi examen como director de obra (DRO). Tomé dos cursos y llené la documentación que se requería, el punto más interesante era hacer una síntesis con todos los puntos reglamentarios que no cumpliera una edificación existente, y la solución para poder “actualizar” dicho inmueble… en mi caso, acudí a mi jefe directo (el Ing, José Luis Sánchez, de CDB) para proponerle mi caso y pedirle apoyo… él me canalizó con el ingeniero que estaba llevando todo el proyecto de un edificio que había adquirido Colinas y de Buen S.A. para arreglar y habilitar como su sede… el edificio estaba en la Glorieta Miravalle, lo había comprado la empresa para este fin y ya había yo trabajado en el proyecto eléctrico y de rehabilitación de elevadores, por lo que no me fue difícil tomar este caso para el ejercicio que necesitaba presentar. Y el 17 de mayo de 1989 obtuve mi registro como Director Responsable de Obra.
Mientras estudiaba para mi examen, y revisando el reglamento, me pude dar cuenta de que posiblemente mi verdadero perfil era más bien como Corresponsable de Instalaciones. Así que después de haber obtenido el registro como DRO 0498, me avoqué a revisar todos los manuales y reglamentos particulares para las diversas especialidades de instalaciones, tomé un curso, y me presenté al examen, como no había sido mi objetivo primario, no me sentí tan presionado, pero de todas maneras sí me traté de preparar de manera muy formal. Después de presentar el examen, obtuve mi registro como corresponsable en instalaciones CI 0066 en el mes de agosto.
Capítulo 14 Los últimos días de mi matrimonio
Fue mi matrimonio un maravilloso instante fugaz pero trascendente, que duró 13 años, y yace como una tumba, con toda la grandiosidad que en un mausoleo se puede rendir al honor de los caídos en combate. Nunca imaginábamos que esto nos pudiera suceder, la gente no sólo nos envidiaba, nos veía como un bastión de la seguridad de la familia feliz, nos consultaba y hasta nos exponía sus problemas íntimos.
14.1 El problema central,
Tal como aseveraba Pedro Valdés, el ser humano es evolutivo, cambiante, continuamente creativo y cuando en las relaciones humanas no se avanza, se retrocede ineludiblemente. El equilibrio es sinónimo de corrupción y muerte. Rosa y Yo construimos en 12 años una gigantesca caverna, sobre la cual edificamos una estructura regularmente sólida, el peso de esta relación se sobrecargó en un solo punto, y así, en el momento justo, en aquel, que esto debía de ocurrir, colapsó la estructura, implotó la caverna, la estructura fue devorada por la caverna y de sus restos no quedó nada, mas que recuerdos, ni el bastión externo ni el vacío cavernoso, simplemente nada, un recuerdo y una flor para ser arrancada y pisada cuyo aroma corrupto por el tiempo, se pierde en el desierto.
No eran realmente las cosas de la convivencia diaria, menos aún acciones o situaciones que corregir, la falta de dinero, la imposibilidad para dialogar ni la falta de una relación heterosexual sana, TODO IBA BIEN, ese era el problema. “No voy a permitir que sigas hablando”- vociferaba en una ocasión Rosa, blandiendo una sartén a la que no cesaba de golpear con una cuchara de servicio, - “porque si sigues hablando, una vez más vamos a llegar a un acuerdo, como siempre... y ya no quiero eso”, basta de ser “razonables”, razonables para quien ?, basta de ser “pacientes”, ante quien ?, basta de ser justos, honestos, rectos y sinceros, basta de seguir destruyéndonos en aras de esa justicia, honestidad y rectitud mental tuya.-
Nuestros pleitos eran siempre de un mismo esquema. Generalmente ella reclamaba por mi actitud neurótica ante una situación dada, yo la trataba de conciliar, después venían las explicaciones que duraban horas, entonces el siquismo de Rosa empezaba a introyectar resentimientos derivados de su complejo de víctima... todo cuanto yo dijera iba a ser usado en mi contra como evidencia de que ella era la principal afectada por lo que se hacía o decía... al final, los gritos de ambas partes. Después del clímax, de gritos, insultos y hasta destrucción de algunos objetos. las búsquedas y reencuentros, las promesas, los “te quiero, y no voy a perderte etc....” una semana de excelente trato y al rato otro incidente generaba y retomaba de nuevo la misma situación. No hubo golpes jamás, y los insultos eran muy finos, por ejemplo gustaba de llamarme en medio de la vorágine, “a ver, Mejor Estudiante de México, ¿ tú sabes lo que yo pienso o quiero en este momento ?...”
Ojalá no hubiese habido un supuesto entendimiento, no hubiese habido ese continuo renunciamiento en ambas partes, ese respeto, y esa maldita asunción de culpas. La honestidad y el deseo indomable de seguir, nos jugó una mala pasada. Si de algo fuimos víctimas, fue de la propia verdad... no hubo en ningún momento un solo pliegue de nuestro espíritu que no se haya dejado radiografiar por esta relación tan absoluta y tenaz. Era como una mirada de rayos equis, que nos permitía desnudarnos hasta del ultimo pensamiento y sentimiento... lo malo fue que en esa sinceridad, adoptamos una escala de valores patogénica, demasiado cercana a esa autodestrucción narcicista que pretende colocar los valores por encima de las personas, un racionalismo estéril desencarnado y una toma de decisiones unilateral en casa caso, en aras de desear hacer lo mejor por el compañero.
Si fuimos víctimas de algo, fue precisamente de esa manera de ser, a la cual respondíamos ambos, en plena conciencia y libertad, pero inoculando con esto en el fondo de nuestro inconsciente sendas dosis de frustración, de angustia y de resentimiento, que en un momento quisieron ver la luz, y la vieron en una erupción incontenible que arrojó fuego, devastación, muerte y dejó al descubierto la ceniza inerte de nuestro amor cineríticamente y definitivamente muerto.
Mucho influyó en esta relación enfermiza, entre otras cosas mi posición esclerótica e intransigente con respecto a la obligación de emplear el método natural de la regla, para cuidarnos de encargar familia. Ciertamente la llegada de mi hija nos impactó profundamente ya que resultó fuera de programa... esto nos creó una cierta neurosis con respecto a la credibilidad en el método, había que considerar que ella era irregular, y yo obsesionado por las cuentas, nuestra relación íntima se convirtió en una discusión continua de que si lo hacíamos “porque lo decía el calendario” o “porque apetecíamos realmente”... normalmente, los dias en que se podía eran los peores por cansansio, agotamiento o simplemente situaciones imponderables de la vida diaria que hacían casi insoportable, obligatoria y casi violenta nuestra relación. La periodicidad que al principio de nuestro matrimonio era algo natural y espontáneo, se convirtió con el paso del tiempo en una rutina cada vez más cargada de resentimiento y angustia.
En el mes de abril, después de constituir Prinsa comenzamos a crear algo de capital que decidimos invertir a fines de octubre, en equipo de cómputo, no deseábamos que en Colinas de Buen se supiera que estábamos adquiriendo computadoras así que pensamos en llevar las cosas a mi casa. Rosa quería arreglar las goteras que año con año marcaban una huella de humedad en el plafón de la recámara, así que se acordó arreglar primero la recámara de Eva y luego la nuestra, todas las cosas se cambiaron de lugar, a la vez que tenía yo la computadora en el comedor... El fatídico año de 1989 llegaba a su fin. En la escuela de Rosa, comenzaron las huelgas de maestros, y a querer y no, comenzó ella a involucrarse cada vez más, el hecho es que de cualquier forma no había clases y ella pasaba demasiado tiempo sin hacer nada, platicando con sus amigos en la escuela sin abandonar el sitio de trabajo.
Yo estaba medio enajenado tratando de entender las nuevas computadoras, y a la vez, intentando sacar a flote a PRINSA... Rafael, mi cuñado, había desocupado el departamento de San Antonio que le habíamos rentado y fue a dejarnos las llaves... Todo comenzó como un pleito normal, creo que un domingo, para variar, como corolario, ella comenzó a sugerir una separación. Ya había habido varios intentos serios de hacerme sentir que yo estaba en riesgo de no representar ya nada en su vida. Y, como siempre se imponía “la Razón”, y evidentemente “mi razón”...
Los integrantes de PRINSA, seguíamos buscando nuevas opciones, en mi caso, tuve la oportunidad de relacionarme con la empresa PLESO, que era hereditaria de un gran presitigio en Ingeniería de Tránsito, esto le valió la oportunidad de participar en el proyecto de las obras necesarias para el metro de Monterrey que se estaba desarrollando. Tenían asignado el centro de control de este sistema, los regiomontanos habían seleccionado a PLESO por tener nexos comerciales con los asesores del metro de parís SOFRETU, y esperaban que la coordinación de todas las ingenierías para su puesto de control, en realidad no tenían ni siquiera un proyecto arquitectónico definido, y además sólo querían trabajar con empresas de Monterrey, asi que estuvimos coordinando a esas empresas para lograr un proyecto que se pudiera construir… mi participación fue muy intersante y logré estar en comunicación con el gerente de la empresa francesa, que me ofreció un excelente puesto y trabajos semejantes al que yo estaba desarrollando, a nivel internacional. Yo no acepté pensando en que esa es la forma de actuar de las trasnacionales… ocupando personal a un costo relativamente regalado.
Los consuetudinarios con Rosa pleitos comenzaron a subir de color, y ella a reiterar su teoría de la separación temporal conveniente... Era algo que yo no podía entender ni asimilar, era algo inaceptable, increíble, insoportable tan solo de pensar, inadmisible por todos conceptos, ilógico, innecesario, inconveniente, y estúpido... ella persistía..., cada vez con mayor fervor; comenzó a hablar de irse a San Antonio, comenzó a hablar que era una temporada, etc., etc., yo con más elocuencia y ferocidad, como un capitán que comienza a ver que su barco se hunde en la tormenta, ordenádole a todo mundo que subiera a cubierta, yo no dialogaba, sino vociferaba con vehemencia todos los principios religiosos y morales, ancestrales de la famila, todas las promesas, todos los juramentos, todos los momentos difíciles y maravillosos que habíamos superado, ella comenzó a argumentar, aquellos que no habíamos jamás podido superar, recordó hasta los más mínimos detalles en los que yo había fallado, las grandes omisiones, los abismales errores, las cosas que no tenían ni tendrían jamás solución posible: ¿ por qué nunca tuvimos mas hijos? ¿por qué nunca me compraste ropa interior ? ¿por qué jamás te preocupaste de saber lo que yo necesitaba para desarrollarme como mujer ?, ¿ por qué siempre teníamos que ir a misa los domingos ?, por qué, por qué por qué ... Todo lo que yo dije en 13 años había sido guardado por esa fiscalía y utilizado para firmar mi sentencia de muerte...
Hubo además detalles externos cada vez más graves y sintomáticos, Rosa desaparecía todo el día, llegaba muy noche, a veces acompañada, y no deseaba ni que la abrazara para dormir...
El mundo se abría en un inmenso abismo bajo mis pies, me faltaba el aire para respirar, todo daba vueltas, esperaba un milagro, tan solo un milagro... Pasó nuestro aniversario el 18 de Diciembre, después fueron cuatro días de maratónica discusión, en la que ella acordó definitivamente separarse. Los días transcurrieron en el limbo de una pesadilla fatal. Era dia de fiesta, qué horrible, ya he olvidado muchas cosas..., ese dia desapareció toda la tarde yo me emborraché y quedé atrapado por unas tablas varias horas al intentar instlalar, ebrio, el closet del cuarto de mi hija, al fin fui a buscarla a su casa.
Ese día hasta un perro se orinó, encima de mis zapatos sentado yo en el límite de la banqueta de la calle dudando si debía buscarla o no, después ese mismo perro me acompaño hasta su casa. No recuerdo si esto fue el año nuevo o la Navidad... cada momento era una peor la conmocion... Vinieron unos dias sin discusiones... creí que la razón había llegado al fin a su corazón, era en realidad como el centro del huracán donde no se percibe la terrible vorágine que azota al derredor, Aún el día de Reyes, un día sagrado para mí, traté de congratularme, su frialdad y su escepticismo, su deliberada sentencia había sido pronunciada, no había más que decir...
Pedí una ayuda a un familiar que había pasado por esa misma situación, y me recomendó a una Psicóloga... y que a la brevedad abandonara la casa antes de que algo peor ocurriera.
personas que habíamos trabajado, y encontramos que un nuevo equipo ocupaba la dirección, fuimos entonces a Neza, y encontramos que la ULSA Neza había iniciado bajo unas circunstancias muy desfavorables, los terrenos en que se estaba construyendo habían sido invadidos por paracaidistas, la universidad tomó la decisión, una vez resuelta la situación legal, y aún perdiendo una buena parte del terreno, de terminar a la brevedad los trabajos e iniciar cuanto antes las operaciones, para evitar mayores afectaciones, y poner en marcha las carreras que brindaran mayor confiabilidad a su inversión. El flamante director, que había sorteado muchísimos problemas, no estaba ni siquiera enterado de todo lo que se había trabajado al respecto. Como en ese entonces ya había terminado mi gestión, no se hizo más al respecto.
2003 2004
Al dar por terminado mi primer ejercicio, se presentó de nuevo un terrible conflicto, el candidato más evidente era precisamente el Ingeniero Andrade que era el que me había ayudado a realizar mi campaña y a obtener el triunfo dos años atrás y que había estado a mi lado estos dos años, apoyándome en todos los proyectos, pero esa misma energía que tuvo en otro momento para impulsarme, la trató de emplear en mi contra cuando él quiso lanzarse como candidato, y no era el problema la contienda entre nosotros, desgraciadamente Andrade no era director de obra, ni valuador ni tenía mucha experiencia en ingeniería, era muy hábil para negociar, “colarse” y hablar desde determinados foros, pero carecía de prudencia, equidad y experiencia. Empezamos a tener una serie de enfrentamientos, especialmente porque, de acuerdo al estatuto, yo no podía ser reelecto y llegó el momento en que la situación era tan controvertida que tuvimos que suspender el proceso electoral, para que la asamblea pudiera cambiar el estatuto y se permitiera la reelección del presidente, dando cabida a mi propia reelección, este proceso frenó terriblemente nuestro ritmo de trabajo, retrasó muchos proyectos y lo peor de todo es que dividió y separó mucho la unidad de los compañeros municipales. De esta manera y tras un penoso proceso, y por primera vez, con un proceso de elecciones totalmente atípico, se logró una reelección para un segundo periodo, de esta manera, por primera vez la duración de mi gestión fue de cuatro años, podríamos decir que uno de ellos se perdió en contiendas.
Para concluir la historia de mis actuaciones con y por mi gremio de ingenieros municipales, quiero comentar que una vez entregada la dirección del Colegio en su nuevo presidente, quise formalizar la actuación de un comité que tuviera por objeto la promoción de la carrera, y de esta manera, acudimos a la brevedad a un notario para fundar el Instituto Nacional de Ingeniería para el desarrollo Municipal… como una asociación civil sin fines lucrativos que pudiera tener una personalidad moral para que en su estatuto se marcara como objetivo impulsar la carrera, esto daba cabida a preservar los esfuerzos que se habían hecho tanto en materia de revisión de programas, como en la certificación profesional... la primera acción que desarrollamos fue la publicación de un libro, LA INGENIERIA MUNICIPAL, en dos pequeños tomos, el primero relativo a una presentación general, de la carrera, aprovechando gran parte del material que se había trabajado para el “fascículo”, y la segunda parte, es un pequeño compendio de historias que presentan en forma novelada, las actividades a las que se enfrentan los ingenieros municipales, con una finalidad fundamentalmente de orientación vocacional.
2005 2006
16.6 Miguel Rangel
Para las elecciones del siguiente bienio, se propuso al ingeniero Miguel Rangel, , que había manifestado gran interés en proseguir con la misma línea de trabajos que se había venido realizando dentro de la presidencia del colegio, su primera acción fue adquirir con sus propios recursos, un departamento de oficinas para dedicarlo al colegio… y después pretendió elevar el importe de las colegiaturas para poder sufragar el importe de su inversión, lo cual no fue aceptado por la mayoría de los colegiados… Quiso cambiar el escudo del colegio, las reuniones en ese departamento eran bastante incómodas por falta de espacio, y lo más grave es que olvidó por completo las obligación de atender a todos los compañeros (con necesidad y sin necesidad de carta) y promover la carrera en otros ambientes que no fuera el de los directores de obra…
Un pequeño pero interesante detalle, ocurrió el día que yo le llevé toda la documentación y muebles y artículos pertenecientes al colegio, yo tuve que contratar los servicios de una mudanza, más que nada porque además de libreros, y un poco de mobiliario, organicé por medio de cajas de archivo muerto, aproximadamente unas 30 cajas, totalmente etiquetadas y relacionadas de acuerdo a su contenido… por principio se negó a recibirlo, pero como un favor lo recibió, pero jamás se responsabilizó por todo lo que estaba recibiendo. Se le entregó una computadora nueva y un CD con el respaldo de toda la parte administrativa.
Al igual que muchos de los compañeros, olvidó por completo que el colegio está constituido no solo por directores de obra, y se centró en la atención a elaborar las cartas de membresía. Nunca consideró la importancia ni el alcance de todo lo que implicaba el Colegio. Al ver que muchas de sus iniciativas no eran secundadas, perdió totalmente el interés en los asuntos del colegio
2007 2011
16.7 Jose Luis Islas
Para las elecciones del siguiente periodo, se propuso al ingeniero José Luis Islas Molina, él había sido mi profesor en el área de estructuras cuando estudié la carrera, pero no terminó ese curso, en 1977, debido a que en ese entonces rompió sus relaciones con el director de la Escuela, y del Colegio debido a inconsistencias en la tesorería de los colegiados que en ese entonces estaba a su cargo. Sin embargo era un ingeniero muy brillante, trabajaba como profesor en la Facultad de Arquitectura de la UNAM y tenía mucho prestigio como estructurista… con motivo del sismo en el 85, las autoridades del gobierno del DF, buscaron al personal de la Universidad para que apoyaran en las tareas de revisión de inmuebles afectados, en esos momentos fue imposible encontrar a los superiores del ingeniero Islas dentro del organigrama de la Unam, asi que él tuvo que presentarse a nombre de la máxima casa de estudios (de Copilco)… y precisamente por eso fue nominado en la lista de los pocos ingenieros autorizados para la revisión de estructuras dañadas por los sismos del 85, hasta que se renovó el reglamento de construcciones.
Al principio de su periodo, Islas intentó realizar algunas de las actividades que correspondían a la presidencia del colegio, pero poco a poco fue perdiendo totalmente el interés, en tres años nunca convocó a una junta del consejo directivo, ni a una sola asamblea, pasaron inadvertidas para él las fechas de las asambleas y los periodos electorales… Esta situación fue creando una gran inquietud que se convirtió en molestia entre muchos de los compañeros. El ingeniero Carmona Ramírez, hijo del Ingeniero Benigno Carmona que fuera presidente del Colegio, fue creando un grupo de compañeros que estaban totalmente en contra de la falta de acción de Islas y su permanencia al frente del Colegio. En ese entonces hubo un cambio de autoridades dentro del gobierno de la Ciudad, y fue nombrado un nuevo encargado para el control de los valuadores catastrales de Tesorería… El ingeniero Carmona, en una de las reuniones donde estaban presentes casi todos los valuadores de la ciudad interesados, en uso de la palabra, expresó: “ cómo es posible que los encargados de determinar el valor catastral en esta ciudad, ni siquiera sean ingenieros, ni en su vida hayan realizado un avalúo”, esto molestó mucho a las nuevas autoridades, y buscaron la manera de comunicarse con Islas y pedirle que nuestro Colegio moderara la forma de expresarse del ingeniero Carmona… Esto motivó a Islas para tratar de impedir a toda costa que Carmona pudiera ser candidato… y ni siquiera representante de nuestro colegio…
En el año de 2010 la contienda adquirió proporciones mayores, Islas llevó a cabo, una reunión de algunos expresidentes y les presentó un supuesto examen presentado por Carmona ante la Tesorería en el cual resultaba reprobado… y de ahí siguió con una serie de irregularidades para realizar una serie de actos totalmente fuera del Estatuto, entre los cuales obviamente llevó a cabo su reelección como presidente del colegio, con un pequeño grupo de ingenieros, menos de 10, que no estaban enterados de la situación real ni conocían el Estatuto. El grupo de los inconformes continuamos reuniéndonos y manifestando nuestra molestia, en la última reunión que tuvimos, precisamente en el Colegio México, se acordó llevar el asunto por la vía legal con un acta firmada por más de cincuenta colegiados, en la que se precisaba toda la situación en que estábamos atrapados. Cuando nos presentamos ante un ministerio público, se nos explicó que en realidad no había un delito que perseguir, sino que era una discusión que podría llegar a un Juzgado Civil, pero no había motivación suficiente… Agotados, defraudados y desanimados, decidimos mantener la calma y esperar a que las agitadas aguas regresaran a la normalidad… Cuando se inició el siguiente año, es decir en el 2011, todos los DRO, necesitábamos de manera indispensable la carta, y fue ahí donde don José Luis tomó su venganza… porque en mi caso me la negó de manera contundente argumentando que mi “conducta iba a ser evaluada en una asamblea para ver cuál era mi situación ante el Colegio”… yo pensé: si nunca convocó a una asamblea para cumplir con sus obligaciones, menos aún convocaría a una reunión para discutir mi caso… Yo estaba muy desesperado y busqué ayuda, los compañeros del Colegio Nacional de Ingenieros Arquitectos, me recibieron en cuanto presenté una solicitud de ingreso, automáticamente y como miembro distinguido y se me brindó la carta, pero en la SEDUVI, no la quisieron recibir, porque necesitaba la “anuencia” de Islas por parte de mi colegio…
Habría que recordar que Islas en esa época era una persona mayor y con diversos problemas de salud, y estaba a cargo de su madre, quien también requería de muchos cuidados. Hubo una crisis en la que la señora tuvo que ser internada en un hospital y nuestro “líder” tuvo que ser recluido también en un asilo para ancianos… El señor, siguió despachando desde el asilo y además esto le sirvió para eludir cualquier comunicación o asunto que tuviera que contestar o resolver… dos ocasiones estuve yo en la puerta del asilo, varias horas, esperando ser atendido y sin lograr nada.
Ya había transcurrido practicamente la mitad del año cuando un buen día, en el mes de julio, me llaman por teléfono para informarme que el señor Islas ya había pasado de este mundo… yo no lo podía creer, pero era algo real. Los miembros del Consejo Directivo que lo habían seguido apoyando, se reunieron de inmediato para afrontar el asunto de la pérdida de su presidente… de manera económica, fue nombrado como suplente el Ingeniero Brito Herrera, que fungía como vicepresidente, y me puse en contacto con él, explicándole mi situación, inmediatamente procedió a extender mi carta de membresía y yo fui a recogerla. Ese fue, su primero y último acto de gobierno, porque esa misma tarde tuvieron una segunda reunión para puntualizar muchos de los asuntos pendientes y la infinidad de irregularidades. Antes de iniciar la reunión, hubo una pequeña discusión entre ellos, se calentaron los ánimos, y Brito renunció de manera irrevocable por motivos de salud… el nuevo suplente fue el ingeniero Santoyo, que esa misma noche me llamó por teléfono para informarme de la situación y para pedir mi apoyo. Con la carta de Brito, pude obtener mi carnet y regresar inmediatamente a mi principal fuente de trabajo.
Por supuesto, con Santoyo programamos una reunión y le preparé una lista de pendientes que a mi juicio era indispensable resolver de inmediato.
A iniciativa del ingeniero Cárdenas, logramos presentarnos en el domicilio del difunto Islas para recoger todo aquello que pertenecía al Colegio, el ingeniero Acosta proporcionó un transporte y un local para poder almacenar…
Lo agradeció, y en muchas ocasiones me consultaba, pero no hacía lo que se le sugería, Santoyo desgraciadamente siguió muchos de los pasos de Islas, es decir, nunca convocó a asambleas, nunca promovió la actualización de los compañeros, dejó muchos huecos en la parte administrativa… entregaba las cartas incluso a personas que no eran colegiados y dejó pasar el periodo de elecciones y no fue sino hasta el año 2014, se realizó una asamblea en la Escuela, en la cual se juzgó la incompetencia de Santoyo, y se eligió al ingeniero Alejandro Cárdenas Castañeda, quien hasta la fecha de la redacción de estos recuerdos, ocupa la presidencia ya en tercer periodo de reelección, desde un principio fui nombrado secretario, y tras bambalinas he tratado de apoyarlo en todo lo posible…
Capítulo 17 OTROS CAMBIOS
Dejamos hasta este punto la mención de mis recuerdos del Colegio de Ingenieros Municipales, en donde evidentemente estuve totalmente involucrado y regresemos al 2001 para retomar mi historia personal, que no se entendería sin el contexto de lo vivido en el Colegio
Regresemos a 2001
17.1 la Arquitecta Hernández
En Noviembre serían las elecciones para la nueva mesa directiva del Colegio de Ingenieros Municipales... Yo vivía, en el departamento de San Antonio desde el año 90, y más solo desde que cerré las actividades de PRINSA, sin embargo, además de las actividades laborales trataba indistintamente y me relacionaba con diversas personas... entre ellas Rosana...Pasaba horas enteras al teléfono y en más de alguna ocasión nos citábamos en alguna parte para ir al cine o ir a tomar un café. Ella, siempre que tenía problemas de carácter técnico en su propio trabajo, me llamaba para consultarme de manera muy puntual y específica... yo gozaba mucho con su compañía, su plática y su presencia, llena de optimismo, buena fe y acciones positivas. También gozaba de una bonita amistad con su mamá, quien en diversas ocasiones contestaba el teléfono y me brindaba la oportunidad de charlar largamente con ella.
Inclusive, en alguna ocasión, con motivo de una computadora que llevé a su casa, ella me invitó a comer, hecho que según Rosana, jamás había permitido a ninguna otra amistad masculina. Rosana me pidió que le diera unas clases de “dibujo por computadora”, le preparé un pequeño temario y le dije que con gusto podríamos ocuparnos de esto algunos sábados... Desde la primera sesión se hizo acompañar de una amiga, otra arquitecta interesada. Jamás se permitió Rosana estar a solas conmigo en mi departamento, así que comenzaron a venir mis nuevas discípulos con relativa acuciosidad. Un sábado habiendo terminado la clase comenzó un intenso chubasco que nos obligó a quedarnos un poco más y dejar a un lado el tema de las clases. Su amiga que se había permitido, desde las primeras sesiones un leve coqueteo, viendo la oportunidad de permanecer más tiempo en forma informal, adoptó actitudes más familiares... Rosana se enfureció y pidió que inmediatamente las acompañara como siempre, hasta la entrada del edificio... Las clases de inmediato se suspendieron, no así la relación que siguió como siempre por vía telefónica, a pequeños intervalos y largos periodos de ausencia.
A principios del mes de agosto llamé a Rosana porque me pareció que ya hacía mucho tiempo que no nos habíamos comunicado, y ella me informó que su mamá había fallecido... la noticia me conmocionó, más por las repercusiones que imaginaba yo en ella, que por el deceso en sí.
Propuse verla de inmediato y la invité al cine. Ella accedió y al final pasamos a un restaurante a cenar... en la cena se planteó la posibilidad de un noviazgo en forma, algo que ambos accedimos de inmediato. Rosana no satisfecha, exigió una fecha para celebrar una boda... discutimos brevemente definitivamente estaba dándome UN MES para que esto se llevara a cabo... no entiendo por qué, le decía, y ella alegó que si no, no la vería más, porque ella se iría al extranjero. Ante toda esta presión, y no teniendo nada en contra, pues en realidad había sido una excelente amistad que prometía un hermoso futuro, desde hacía mucho tiempo acepté esto que más parecía un reto, que una historia de amor: una SEGUNDA BODA.
De inmediato procedió a hacer los preparativos para que yo fuera a pedir su mano ante la familia de sus tíos, Don Francisco y doña Juana quienes representaban para ella el hogar y la figura paterna que siempre compartieron ellos con su propia madre. La mamá de Rosana había quedado al frente de su familia desde muy joven y se enfrentó a la necesidad de trabajar para sacar adelante a su hermano Francisco al que le dio incluso la carrera de Ingeniero en comunicaciones.
El joven Francisco respondió con creces a la confianza en él depositada y trabajó desde muy joven para ver por su hermana y su madre mientras ella vivió. En uno de sus viajes al interior de la República encontró a su media naranja, en una joven coahuilense, inteligente e íntegra con la que contrajo nupcias. Sin descuidar por supuesto a su hermana, llegaron después los hijos y la familia quedó formada con dos hijas y después de algún tiempo un varón.
Mientras tanto la abnegada hermana puso sus ojos en un joven militar, de aquellos entusiastas que formaron los primeros batallones de paracaidistas. La joven pareja nunca tuvo éxito debido a las obligaciones de ambas partes, ella demasiado preocupada de su hermanito y él, absorto por el cumplimiento del deber militar. Concibieron a una pequeña niña, Rosana y vivieron en medio de muchas dificultades prácticamente durante toda la infancia de la menor, con ausencias prolongadas, problemas de alcoholismo y las dificultades propias de una pareja inestable.
Rosana creció al calor del hogar de los tíos, donde don Francisco fue el verdadero padre y Doña Juana compartía su amor materno con Rosanita que se convirtió en la hermana mayor de sus primos. De las intentonas de reconciliación entre los verdaderos padres, vino un embarazo que culminó con el nacimiento de dos varoncitos cuates, hermanos carnales de Rosana que se integraron a la familia de los tíos... Uno de ellos murió a los 18 años debido a una enfermedad fulminante.
Ya próxima la jubilación de la Señora, obtuvo el beneficio de un departamento de interés social por parte del ISSSTE, al que diligente se fue a vivir con sus dos hijos, Rosana y Toño, ya mayores de edad, abandonando por primera vez a su hermano y a su cuñada, viviendo allá feliz sus últimos años.
En el momento en que nos comprometimos Rosana y Yo, fuimos a pedir su mano precisamente a la casa de Don Francisco quien a partir de ese momento y con este motivo pensó en ir a ver al médico para estar en excelentes condiciones el día de la boda... esa revisión médica le hizo detectar un padecimiento terminal que lo obligó a hospitalizarse de inmediato. Durante todos los días del “noviazgo” vivimos la zozobra angustiante de esta enfermedad que lo estaba consumiendo a una velocidad vertiginosa.
Decidí ir a presentar a la pretensa con el tio Jor a Morelia y con mi papá a Irapuato. Pero en el camino, recibimos una llamada informándonos que el Tio Francisco se había puesto grave… así fue todo el regreso de ese viaje y todo ese mes, lleno de alarmas y sobresaltos.
Finalmente, el dia 15 de septiembre de 2001 se llevó a cabo la ceremonia civil en la casa de don Francisco. Fuimos a dar gracias a la Basílica.
El todavía sobrevivió unos días, pero fue inminente su partida. Aunque el plan original era que viviéramos en el departamento de San Antonio, después de la luna de miel finalmente nos fuimos a vivir al departamento de Rosana, tuvimos que hacer varias adecuaciones para poder estar satisfechos, pero finalmente logramos darle el confort necesario.
Durante el mes de octubre y noviembre todo se fue en actividades relativas a la campaña para las elecciones del Colegio de Ingenieros en la cual obtuvimos el triunfo. Mi primer acto fue la toma de protesta que se efectuó en las instalaciones de la actual Universidad Obrera de México, sita en las calles de San Ildefonso, a un lado del templo de Loreto… La intención era regresar a los orígenes de la carrera y de nuestra Escuela de Ingeniería Municipal, hicimos buenas relaciones con las autoridades de la Universidad, que de hecho ocupa lo que fue el claustro de la Iglesia de Loreto, desde las azoteas se puede ver perfectamente el edificio donde vivía mi familia cuando yo nací. Solamente ocupamos por unas horas uno de los salones, y ahí tuve la oportunidad de presentar mi plan de trabajo para mi gestión al frente del Colegio de Ingenieros. Este evento creo que marcó una gran diferencia que ponía de manifiesto mi forma de trabajo.
Todo el año 2002 estuvo lleno de sorpresas entre ellas el 30 de julio el papa visita a México para canonizar a Juan Diego y a los santos Cajonos, mi mamá nos consiguió unos pases para poder asistir a la Basílica a la ceremonia, pero de cualquier manera estuvimos demasiado lejos y fue demasiada la espera, pero Rosana me exigió que con ese motivo, llevara una carta que tenía por objeto pedirle permiso directamente a su santidad, para poder contraer matrimonio eclesiástico… evidentemente no era la forma, pero hicimos el intento y logré entregarle mi cartita a uno de los guardias, mi sorpresa fue enorme porque recibí una respuesta, por supuesto que no de papa, sino del personal de la nunciatura, diciendo que llevara a cabo los trámites normales para la anulación de mi matrimonio celebrado en el 76, y que si había alguna dificultad, nos pusiéramos en contacto con ellos… Esto dio pie para que yo iniciara el trámite correspondiente. Yo había visto como mi mamá había logrado la anulación del suyo, y de alguna manera tenía un antecedente y una guía con ella. Asi que inicié el proceso, lo cual implicó presentar una serie de documentos ante la curia, en las calles de Durango, muy cerca del Colegio México, después tuve que presentar testigos, cartas, documentales y asistir a una serie de entrevistas, someterme a una evaluación psicológica y a tratamiento con una psicóloga autorizada, etc… pero finalmente fue un procedimiento que se siguió con todo rigor, y que aunque era lento, iba prosperando.
17.2 Las Bodas y la Muerte de Don Rodolfo
En las vacaciones de fin de año del 2002 fuimos a Irapuato, mi papá estaba muy entusiasmado porque después de mucha insistencia de mi mamá (directamente con la señora Mari) habían aceptado casarse por la Iglesia… él trató de ocultarme que estaba realizando los trámites, pero para mí fue muy fácil darme cuenta de que estaba preparando esta celebración…, en esa ocasión fuimos a San francisco del Rincón, donde él recibió su bautismo y pasamos a la casa de unos de los familiares donde yo pude conocer fotografías de mi abuelo Aurelio; pasamos cerca del rancho de las Veredas y muchas historias de familia.
Finalmente en los primeros días de Febrero, se llevó a cabo la ceremonia. Cuando mi mamá trató de ingresar al convento en 1984, tuvo que declarar ante la autoridad eclesiástica que ella había contraído matrimonio ante la Iglesia, con mi papá…( y que ese vínculo ante Dios, estaba vigente, porque ninguno de los dos había muerto) la pregunta obligada era, y ¿cúanto tiempo tienen separados y por qué?... la respuesta siempre se acompañaba de toda una explicación de una dolorosa historia de veinte años… el sacerdote interesado en que Estela pudiera ingresar a la vida religiosa, le explicó que no era sencillo, pero que sí se podía lograr esa anulación, y la fue guiando a través de todo el proceso.
Precisamente en el momento en que se expidió dicha anulación fue cuando mi mamá pudo ingresar al convento, pero quiero manifestar aquí, que en dicho documento, se especifica que una vez declarado inválido el vínculo anterior, ambos cónyuges quedan en aptitud para contraer nupcias eclesiásticas… a mi mamá le daba toda la libertad de facto, y para él se le ordena que debe solicitar la anuencia del Ordinario del lugar para tal efecto.
Pero de hecho, al haber anulado su matrimonio, tanto Rodolfo como Estela quedaban en plena libertad para casarse, y ese era el requisito para ser aceptada como postulante, precisamente por eso, mi mamá, cuando supo que don Rodolfo había estado muy delicado de salud, estuvo comunicándose a Irapuato, especialmente con la señora Mari para proponerle que ella aprovechara esta magnífica oportunidad para “arreglar ante Dios” su vida.
Así que después de una recaída de salud que había tenido mi papá en el mes de diciembre, planearon llevar a cabo sus bodas eclesiásticas en febrero… Nosotros asistimos con mucho gusto y estuvimos ahí, en la ceremonia y en la fiesta… Mi padre se veía cansado y no totalmente recuperado, pero estaba feliz. De alguna manera estaba llegando a la culminación del derrotero por el que había encaminado su vida.
En la primera semana de febrero tuve una larga conferencia telefónica con uno de los médicos, porque mi papá había sido internado con fuertes problemas cardiacos y circulatorios, de hecho una de las propuestas era la amputación de una de sus piernas… el periodo de observación dentro del hospital, se alargó, fuimos y venimos en dos ocasiones y tomamos la decisión de quedarnos en Irapuato, todos los días nos decía algún médico o alguna enfermera que estábamos a unos minutos del desenlace final… el cual ocurrió el dia 18 de febrero de 2003.
El esposo de mi hermana trabajaba en un velatorio y ellos se encargaron de la velación y del funeral; hubo poca gente en la velación, y de hecho me quedé yo solo al final de la noche, haciendo oración; al día siguiente de hecho fue la cremación, y yo llevé a Irapuato a mi hermana Mirella, para que estuviera con nosotros: Mariluz, Rafa, Mirella y Yo… Después de la misa que fue pasado el medio dia, y al final de la cual pude dirigir unas palabras a todos los que nos acompañaron (especialmente familiares y conocidos), hicimos una pequeña ceremonia entre nosotros cuatro cuando regresamos con sus cenizas a la casa… Esa misma tarde me regresé a Ciudad de México porque habíamos venido posponiendo un evento con todo el colegio, el cual se llevó a cabo a las 19 horas en las oficinas de INAFED, ahí mismo, de manera espontánea en una sentida ceremonia, recibí el pésame de todos mis amigos colegiados. Regresé a Irapuato esa misma noche.
17.3 El final con Rosana
Ese año del 2003 estuvo marcado por la muerte de Rodolfo, y cargado de actividades del colegio, que se agregaron a mis actividades personales, el hecho de vivir en Iztapalapa, además de la distancia, creaba una serie de problemas secundarios, entre ellos, debido a la falta de seguridad, debíamos llegar a la casa temprano. Motivé a Rosana para que llevara a cabo su titulación profesional, lo cual realizó directamente en la misma Facultad de Arquitectura, fue una bonita experiencia…
La magia que acompaña a todas las parejas en los primeros meses de su vida conyugal, comenzó a esfumarse y empezaron a surgir todo tipo de problemas y a descubrirse todos los defectos. Al final del año y debido a las elecciones, empecé a vivir una serie de conflictos relativos al colegio y que han sido descritos en el capítulo correspondiente, pero que se sumaron a las incompatibilidades de nosotros como pareja.
Rosana vivía en torno de la problemática de la familia de su tío, y yo vivía una terrible paranoia derivada del asunto de la reelección… Pasábamos las fiestas patrias, las navidades y todos los eventos interesantes en la casa de la familia de Rosana. Otro gran detalle es que debido a la gran tensión nerviosa y al estress que causaban los trabajos que se hacían en el departamento, comencé a bajar de peso de manera muy violenta, esto me obligó a acudir al médico, el problema era de carácter cardiovascular, y como la mamá y el tío de Rosana habían muerto precisamente del corazón, ella tomó como consigna el vigilar mi salud, estableció una estricta dieta, horarios, y una serie de actitudes totalmente fuera de todo lo normal.
Aunque esto representaba su forma de dar amor, a mí me llenaba de conflictos. Por otra parte su manera de administrar el dinero no era congruente con nuestra situación, todo esto incidía en pleitos y disgustos cada vez más fuertes. Entiendo que en realidad la decisión de casarnos, fue para Rosana una manera de tratar de sustituir a su madre; en muchas cosas ella no distinguía claramente el significado de mi presencia como “marido”, trataba de adaptar dándoles un nuevo matiz a las mismas rutinas que tenía con su madre, y continuamente se enfrascaba en problemas gratuitos… un ejemplo muy cómico, es que ya casados, la primera vez que tuvo que atravesar su periodo menstrual, me mandó a dormir a un sillón de la sala…
Llegó el momento en que no soporté más tantas niñerías y una mañana, tomé mis pertenencias (ropa, zapatos, libros, documentos y artículos personales) y me regresé a San Antonio… esto ocurrió en en el mes de enero del 2004. Yo se lo había advertido en varias ocasiones y sobre todo, yo no quería que acabáramos en un vulgar pleito callejero, yo decía “por salud, vamos a dejar las cosas en paz y a poner tierra de por medio” Rosana lo entendió así, y solamente trató de lograr un arreglo que no la perjudicara en lo económico, y así, llevamos de buen grado y con un gran respeto y cariño recíproco todos los trámites para poder obtener el divorcio, que en realidad nos causó una gran tranquilidad a ambos.
En abril de 2004 muere la tia Aurora Ramírez viuda del tio Pancho, mamá de Graciela, Carmen, Alberto y Alfonso.
17.4 Más actividades para el colegio
Regresé de nuevo al departamento de San Antonio, más vacío que nunca, y me concentré en los problemas del Colegio. De hecho, como se comentó en el capítulo correspondiente de mis relatos del Colegio, para evitar la elección del ingeniero Andrade, se propuso mi reelección al frente del consejo directivo, pero para eso fue necesario, llevar a cabo previamente una asamblea específica que modificara el estatuto, de manera que pudieran llevarse a cabo elecciones legalmente, y así se hizo, se realizó una asamblea para tomar acuerdos, otra para modificar el estatuto, se obtuvo la anuencia de la SEP para el estatuto modificado, se hizo convocatoria y una nueva asamblea electoral, de acuerdo a la cual continué al frente del colegio.
Uno de las obligaciones y actividades importantes para la directiva del Colegio era precisamente la representación y la participación con otras asociaciones hermanas, grupos de ingenieros y grupos de profesionistas. El colegio era miembro de la “Fraternidad de colegios”, era miembro de la “Asociación Mexicana de Directores de Obra y Corresponsables” AMDROC, era miembro de la “Unión Mexicana de Asociaciones de Ingenieros”UMAI y de algunas otras, entre estas estaba la “Union Nacional de Asociaciones de Ingenieros” UNAI, esta última fue formada como un grupo que nació, disidente de la misma UMAI, pero que ha llevado una trayectoria totalmente independiente y en el cual participamos desde su fundación.
La UNAI se fundó prácticamente en el año 2000, gracias a la convocatoria del Ing. Arq. Eduardo Sanchez Anaya, expresidente del Colegio Nacional de Ingenieros Arquitectos, y su principal objetivo fue la difusión de la problemática que ha generado en el mundo, el Cambio Climático… en la actualidad existe ya una conciencia general a nivel internacional y particular sobre los temas correspondientes al calentamiento global y su repercusión en los cambios en todos los sistemas biológicos, ecológicos y sociales correspondientes a nuestro medio ambiente, pero hace veinte años, en el año 2000, esto sonaba como una utopía, algo demasiado lejano, poco probable y de lo que poca gente estaba enterado.
La estrategia de UNAI fue realizar “foros regionales” en distintas ciudades de la República, y hacer la convocatoria a nivel de las universidades locales, invitando a personalidades tanto del ámbito político cpmp operativo es decir: las secretarías de estado, locales y municipales así como las instituciones de investigación y desarrollo, con el fin de crear la participación y desarrollar el interés, se llevaron a cabo una docena de eventos de esta naturaleza en Monterrey, Cancun, Toluca, Veracruz, y ciudad de Méxco etc., con la participación de universidades e instituciones como el IPN, especialmente en las escuelas superiores de las áreas correspondientes, y muchas verdaderas personalidades en sus diversas especialidades. Cabe mencionar al Doctor Ing. Victor Lopez, al Doctor Ing. Héctor Mayagoitia Domínguez, al doctor Ing Victor Alcérreca, que han sido verdaderos líderes de pensamiento en estos temas, pero con ellos muchos directores de escuelas superiores, secretarios y funcionarios. Por supuesto que mucha gente solo buscaba su participación en los foros, como se dice vulgarmente, “para salir en la foto”, es decir aparecer dentro de las listas de participantes por intereses evidentemente personales, pero los verdaderos miembros de origen de esta asociación siempre trabajamos como un equipo compacto organizado y completamente identificados con nuestras metas, en esta lista debo señalar al Ing Figueroa Palomino, expresidente del colegio de Ingenieros Militares, al ing. …
Yo tuve la oportunidad de participar en casi todos los foros iniciales, lo cual me llevó a involucrarme en este proyecto, no solo como asistente o invitado, sino en toda la organización, convocatoria y seguimiento, especialmente en el manejo de gran parte de la información técnica, organización temática y de diversas coordinaciones de la logística, hacía mi trabajo desde las bambalinas, para lograr el éxito de cada uno de los eventos. Esto no solo me llena de orgullo y satisfacción, sino que me permitió conocer este tema desde todos los ángulos, conocer a mucha gente y sus organizaciones, y poner mi granito de arena para la solución y difusión de este enorme problema. En el quinto o sexto foro, tomé la decisión de involucrarme al máximo, y la respuesta fue muy satisfactoria… en realidad cada quien tiene que hacer lo que puede hacer, es decir, si coordinas no puedes desarrollar los trabajos, si haces promoción no puedes participar en acciones particulares etc., por lo tanto, esta experiencia también fue muy enriquecedora. En los siguientes foros honestamente bajé mi ritmo, porque había descuidado muchas actividades de mi actividad remunerativa… pero no me he apartado totalmente de esta asociación.
Capítulo 18 TERE Y SU FAMILIA
18.1 Mi nuevo horizonte se llamaba Tere, ¿Quién era Tere?
A partir de que regresé al departamento, procuré que la depresión no me dominara, empecé a poner orden, revisar y tirar muchas cosas obsoletas, hacer algunos arreglos y tratar de organizarme más. Fue invaluable el apoyo de Graciela Moreno, mi tia, que en ese entonces ya trabajaba para mí como asistente. En el terreno afectivo, la ruptura con Rosana, aunque desde el punto de vista racional era la mejor opción, sí dejó un gran espacio en mi interior, ya que después de diez años había logrado tomar la decisión de compartir mi vida, y ahora, lo podía ver como un nuevo fracaso, o como una nueva experiencia… después de prácticamente tres años perdidos.
Durante el tiempo que estuve casado con la arquitecta, seguí manteniendo una buena amistad con Tere, que con cierta frecuencia me buscaba para ofrecerme diversos trabajos y responsivas. Así que, cuando se desmoronó mi vida al lado de Rosana, me fue muy fácil retomar la amistad con Tere, pero ¿de donde salió esta persona? Desde que recibí mi registro como corresponsable, tuve la oportunidad de atender a diversos ingenieros municipales que eran directores de obra y requerían de mis servicios para aquellas obras o responsivas donde se exigía un CI (corresponsable en instalaciones).
Uno de ellos fue precisamente el ingeniero Roberto Roa Hernández, que tenía una desafortunada fama como “firmón”, les llamamos firmones, en nuestro medio, a los ingenieros que tienen excesivo número de obras a su cargo y que jamás revisan aquello que firman como responsables, Roa tenía un gran espíritu de trabajo y un carácter muy abierto, que le hizo tener muchos amigos en el medio de la construcción, especialmente en las “delegaciones”, esto le repercutía en estar siempre saturado de trabajo, pero le creaba muchas envidias. Esta situación provocó que más de una persona buscó la manera de perjudicarlo acusándolo injustamente como un “firmón”. El tenía su despacho en el edificio de oficinas anexo al Hospital de Jesús en el centro histórico de la ciudad, en la avenida 20 de noviembre.
Tere era una jovencita que terminada su secundaria y una capacitación de un par de meses como secretaria, empezó a trabajar en una tienda de música en esa misma avenida, ella vivía en Ecatepec y este era su primer trabajo, pero algo sucedió y un malandrín robó una guitarra, el patrón le exigió a la dependiente que pagara el importe del instrumento, descontándoselo de su raquítico salario… esta situación hizo que Tere buscara otro empleo, y fue así que llegó a ofrecer sus servicios con el Ingeniero Roa… de un sueldo de $ 300.00 su nuevo salario sería de $1,000.00 esto era increíble y asombroso, además de que ahora el trabajo era de secretaria, y no de vendedora… esto la hizo superarse de una manera increíble y gracias al apoyo de varios de sus compañeros y la paciencia de Roa, se vino a desempeñar de manera muy competente. Unos años después compartió su trabajo con sus hermanas que también fueron a trabajar con Roa.
El ingeniero se fue familiarizando con toda la familia de Tere, y decidió darles todo su apoyo personal para diversos asuntos, de hecho, según el mismo lo confesó, en vez de dar jugosas aportaciones al club de leones, decidió canalizar su dinero a aportaciones directas y concretas de beneficio a la familia de Tere. Con el paso del tiempo llevó a cabo una ampliación, dirigió la construcción de la casa de uno de sus hermanos y estuvo apoyando a esta familia en una singular obra de altruismo, convirtiéndose en padrino benefactor.
Fue la hermana de Tere la que llegó a mi oficina, de parte del Ingeniero Roa, solicitando mi apoyo para unos anuncios que llevaban iluminación y requerían mi firma. Fue así que empecé a tratar al Ingeniero. Poco más tarde tuve conocimiento de que Roa había sido suspendido como Director de obra, precisamente por esas acusaciones como firmón… esto ocurrió en el año 91, los ingenieros Hurtado de Mendoza y Jorge Infante, defendieron su caso ante las autoridades, y finalmente obtuvieron que se le devolviera su carnet para que pudiera seguir ejerciendo, pero antes de dos meses el ingeniero falleció… Su despacho, todas las tardes era ocupado por amigos y clientes que pasaban a saludarlo, tomar un café y jugar con él un partidito de dominó… en esta ocasión fue el ingeniero el que tuvo que “cerrar” el partido de su vida, sin importar cuantos puntos tuviera en su jugada.
Tere y su hermana Carmen tuvieron que buscar otro trabajo, el Ingeniero municipal Eduardo Serna, que también era Director de Obra, le ofreció a Tere que podrían seguir adelante con esa misma actividad, sin embargo el Ingeniero Serna había trabajado toda su vida en oficinas de proyecto en la secretaría de Recursos Hidráulicos y realmente no tenía una gran clientela ni experiencia para los asuntos que manejaba Roa, esto obligó a Tere a buscar a los antiguos clientes para ofrecer los servicios del DRO, pero no siempre tuvo un buen entendimiento en lo que se refiere a estas actividades… fue precisamente en esta temporada cuando ella buscó que yo la apoyara con mis responsivas.
Fueron esos días precisamente cuando ocurrió el problema con Rosana y Tere me ayudó muchísimo especialmente en el aspecto moral y psicológico para no dejarme caer de nuevo en una gran depresión. También en esos días ella me solicitó que le enseñara un poco del manejo de la computadora y esto propició que tuviéramos más acercamiento.
En el mes de abril se preparaba un evento de la UNAI, un foro que se celebraría en Cancun, y para esos días habían culminado las elecciones en el Colegio… además se desocupó para renta un departamento en el mismo edificio de San Antonio. Por otra parte, ocurrió que Tere me invitó a una fiesta en su casa y debido a la lejanía tuve que quedarme allá con todo y mi pequeño autito. Al día siguiente, el papá de Tere, Don Marcos, estaba muy molesto porque estacioné el coche encima de la cisterna, además de que había pernoctado en esa casa… toda la familia (los hermanos que estaban presentes) vino a defenderme y a apoyar a Tere, el señor estaba muy molesto, asi que comenzó el interrogatorio: ¿Cuáles son sus intenciones para con mi hija?... no tuve necesidad de hablar porque todos le respondieron que mis intenciones eran sanas y que pretendía casarme y formar con ella una bonita familia… la respuesta de él fue ¿para cuándo?... yo no supe que responder, pero le dije que “cuanto antes…” el continuó aclarando: “pero nosotros somos mucha familia…” yo no entendí el objeto de este comentario, pero, más tarde comprendí que se tendría que preparar la comida o cena para un aproximado de 200 personas… y eso representaba un pequeño gasto financiero. Todos estos pequeños detalles se conjuntaron, y cuando vi la oportunidad de ligar esta posible fiesta con el viaje Cancun después de la estresante asamblea electoral y el departamento que estaba en condiciones de rentar, empecé a pensar que todo esto era un caminito bastante claro para que yo no perdiera el rumbo que me había trazado tres años antes y tratar de seguir dentro de un esquema matrimonial…
Lo platicamos ampliamente Tere y yo y vimos la manera de solucionar todos los problemas y seguir adelante, la fiesta se fijó para el dia 22 de abril, obviamente no hubo ceremonia religiosa, y la parte civil también quedó pendiente, pero a valores perfectamente establecidos entre nosotros. Más adelante comento cómo y por qué, dos años después se realizó la segunda parte, es decir la ceremonia religiosa.
Pero antes, a continuación, una semblanza sobre quién es Tere y su familia, en tres periodos, el origen en “el pueblo”, la etapa de su vida en esta capital, y su establecimiento en donde ahora tienen su casa…
18.2 el Origen
El 7 de Octubre de 1911 nace en la localidad de Portezuelo, Municipio de Cadereyta, Estado de Querétaro, el pequeño Marcos, hijo de Don Paulino Camacho y Saturnina Camacho, nieto de Eugenio Camacho. Don Paulino Camacho era parte de una familia acomodada, pero había quedado viudo, motivo por el que se casó en segundas nupcias con la señorita Saturnina que antes de la muerte de la señora doña Ynes Marínez, era empleada de la casa, esto motivó de alguna manera un rechazo de parte de toda la familia hacia esta situación, pero para colmo de males, en 1918 muere Don Paulino Camacho Medel el padre de MARCOS, fue una muerte fulminante por fiebre, la mamá opta por “regalar a su hijo” con su hermano Pascual y en 1919 muere Doña Saturnina, la mamá de MARCOS, dejándolo en la orfandad total.
Marquitos es recibido por los tios Benigno, hermano de su padre, y Pascual, hermano de su madre, tras una corta temporada bajo ambas tutelas, opta por ir a servir a la familia Ocampo en el pueblo de Paté, donde se emplea como pastor, aprende los oficios de tejedor de lana y raspador de maguey aguamielero. Siendo ya un jovencito participa activamente dentro de la policía local para combatir a asaltantes y avigeros… y es reconocido por su espíritu de trabajo, su valentía y su honestidad.
En 1923 nace doña Eufracia en el poblado de Paté, Municipio de Cadereyta, Estado de Querétaro, hija de don Gerardo Ocampo y doña Delvisa Resendis… propietarios de grandes fincas de frutas, además de Eufrasia tienen a Rosa, a Socorro, a Dolores, a Julia y a dos varones: Florencio y Francisco. El joven Marcos les sirve desde muy pequeño y don Gerardo le ofrece como esposa a Eufracia.
En 1936 se casan Marcos y Eufrasia, en 1938 nace MARÍA MÓNICA, en 1939 nace TERESITA DEL NIÑO JESÚS y el 2 de Octubre del 41 nace el primer hombrecito: ANGEL, el “hermano mayor”.
El 5 de agosto1943 nace NIEVES, la “hermana mayor”, en 1945 nace y muere siendo un bebé JUAN en el 47 nace LEOBARDO, el 28 de Septiembre En 1948 nace y muere siendo un bebé ROBERTO, a quien se dice que se lo “chupó” una bruja, es decir, en una oscura noche, habiendo dejado al pequeño solito en la cama, cuando lo van a revisar, aparentemente está dormido, pero no respira, cuando salen de ese local para pedir ayuda, solo vieron la sombra de un horrible espectro que arrancaba su vuelo por encima del tejado.
El 4 de Octubre de1950 mueren trágicamente MARÍA MÓNICA Y TERESITA quienes acostumbraban sacar agua de un pequeño remanso de agua limpia, una de ellas se resbaló y fue arrastrada por el agua, la otra la trató de salvar pero ambas perdieron la vida. La actividad principal del joven Marcos era el pastoreo de borrego, para poder obtener la lana, después de trasquilar, sabía preparar el hilo y conocía el arte de fabricar telares, para poder elaborar algunas prendas con la lana obtenida, principalmente cobijas y gavanes; en los tiempos libres era un buen raspador y tenía muchos magueyes de los cuales obtenía el aguamiel, para vender, por lo que sus preocupaciones no eran de carácter económico, pero la pena de la pérdida de sus hijas le hizo pensar en abandonar el campo y buscar en la ciudad un mejor futuro para su familia.
18.3 se mudan a México
En 1950 MARCOS y EUFRACIA, después del triste accidente, viajan con frecuencia a México, viven en Lago Ginebra, cerca de la iglesia de Tacuba, gracias a la hospitalidad de Fidencio y Rosa, que eran parientes y se dedicaban a obradores. El 14 de Diciembre de1950 nace CARMEN y en 51 regresan a Paté, en 1952 nace y muere CRISTINA y el el 26 de marzo de 1954 nace MICAELA fue este mismo año cuando don Marcos decide definitivamente avecindarse en la ciudad de México, un amigo le intercambia su parcela en Portezuelo, por un terreno en un cerro en la colonia Ampliación Gabriel Hernández, en la calle Ignacio Ramírez 42, un poco al norte de la Villa de Guadalupe, en la jurisdicción de la entonces delegación Gustavo A Madero.
En 1956, el 26 de noviembre nace JOSEFA FELIPA, es la primera hija nacida en México, en el 1959, el 10 de Octubre nace TERE (aunque según la notaría Parroquial tiene como la fecha es de 1958). El 23 de junio de 1960 nace JESÚS. Probablemente es más confiable la información parroquial porque de otra manera no sería lógico el tiempo de gestación de Jesús.
En 1961 ANGEL se casa con una vecinita proveniente de Santa Rosa de Querétaro, la joven Dolores Granados, y en 1961 nace la primera nietecita: Guadalupe, hija de Ángel. El 22 de enero de 62 nace JOSÉ GAUDENCIO.
Ese mismo año NIEVES une su vida con el señor Ángel Pérez y va a vivir con él, de quien nace en 1963 en febrero el primer nieto varón: PEDRO, hijo mayor de Nieves y de Ángel. Don Angel era hermano de uno de los líderes trabajadores de una fábrica de hilados en Ecatepec, gracias a su hermano, tenía una posición muy especial y pudo apoyar a su familia política, por medio de trabajo, uno de los primeros beneficiados fue precisamente Don Marcos, que a pesar de la limitación que le causaba el no poder escribir y de su edad (tenía 50 años) pudo desempeñar diversos servicios en la fábrica hasta su jubilación.
En marzo de 1963 nace en el segundo nieto de don Marcos, JOSÉ BENITO, el hermano mayor de los hijos de Ángel y Dolores, y ese mismo año muere su hermanita Guadalupe, la primera nietecita de don Marcos. En 1964 nace en agosto otro nieto: Miguel Ángel, hijo de Ángel y Dolores, y el 18 de septiembre nace LUIS, el último hijo de Don MARCOS.
Más o menos en 65 Leobardo empieza a trabajar Leobardo y más tarde Carmen y Micaela trabajaron en una fábrica de chocolates denominada “La Cubana”, localizada en la Santa María la Rivera. Leobardo era un joven muy dinámico que pronto se ganó la amistad de los dueños, esto le permitió tener actividades especiales dentro de la misma organización de la fábrica, desarrollar servicios de chofer, mensajería, cobranza etc.
En octubre del 63 nace ROCIO, de Nieves, cuyo auténtico nombre es Hermelinda. En 1966 nace en mayo el nieto Rubén Cesar, tercer hijo de Ángel y Dolores, y ese mismo año nace la nieta REINA, hija de Nieves y de Ángel,
Más o menos en 1965 o 66 empiezan a asistir a la escuela primaria Tere y su Hermana que iban juntas, pero Tere tuvo que repetir dos veces el segundo año… para salvar esta situación una pariente, en aquel entonces la señorita María García Reséndiz, le ofreció que se quedara en su casa para que ella personalmente le ayudara a entender las operaciones de Aritmética elemental y algunas otras materias que se le habían dificultado en la escuela… este intercambio se fortaleció con la idea de que Tere ayudara, pese a ser una niña, a cuidar a una de las hermanas de la señorita María, llamada Carmela, la cual tenía problemas de epilepsia y requería de alguien que la acompañara y vigilara día y noche.
Esta familia también provenía del pueblito donde se originó la familia de Tere, la señora de la casa era la “tia Leodi” (Leodegaria Reséndiz) casada con el señor don Camerino García. La tia Leoidi era hermana del esposo de una de las hermanas de la mamá de Tere, la tía Rosa. La tia Rosa estaba casada con el señor Juan Reséndiz, (hermano de tia Leodi). Tia Rosa tuvo varios hijos e hijas una de ellas era Juana, que en alguna época estuvo viviendo en la casa de Tere como una hermana más, y recibió mucha ayuda y atención de doña Eufrasia… de esta manera era casi un intercambio “natural” la presencia de Tere, en casa de la familia de don “Came”… siendo una niña, y estando bajo la responsabilidad de la joven María… se supo “ganar a la familia”, a pesar de que ella aquí era llamada “Chuchita” o “correcaminos” y aprendió muchas cosas, no solo de tipo escolar, sino de la administración del hogar, la cocina, la limpieza y el orden… aprendió a hacer mandados, y a revisar con toda precisión “el vuelto”, aprendió a utilizar el transporte público y en general a desenvolverse como una persona autónoma, aparte de tener muchas prerrogativas de sólo tenía la gente más acomodada, como era el caso de don Came, ellos contaban con televisión, auto, agua corriente, baños, y un enorme refrigerador lleno toda la semana, aparte de tomar refrescos y postre todos los días… una vez que se regularizó el problema escolar, Tere regresó a su casa paterna, pero siempre que había oportunidad, inclusive en vacaciones o fiestas decembrinas, pedía autorización para irse a casa de Tia Leodi… la magia terminó cuando fue acusada de haber sustraído dinero, lo cual fue una auténtica calumnia de una de las hijas de la tia Rosa, para remplazar a Tere en sus actividades, el robo nunca fue comprobado, pero a la pequeña Tere no le quedaron ganas de regresar a esa casa.
En 1968 nace en septiembre la nieta MA ELENA, hija de Nieves y de Ángel, En el año olímpico, 1968 después de las olimpiadas nace en diciembre NORMA LILIA, hija de Ángel y Dolores, nieta de don Marcos.
En 1970 Ángel y Dolores y su pequeña familia dejan la Gabriel Hernández y se establecen en Ecatepec (violeta 62 A) don Marcos y Eufracia se quedan a vivir en el cerro, con Leobardo, Mica, Carmen, Tere, Jesús y Luis, don Marcos había decidido comprar un terreno en un lugar más adecuado para vivir, se trataba de Jardines de Tepeyac, en Ecatepec, un compañero de trabajo le ofreció venderle el predio en cómodos abonos, eran terrenos amplios y con una mínima urbanización, pero que poco a poco habrían de tener todos los servicios.
En virtud de las dificultades que representaban la vida en el cerro para una familia en crecimiento, Angel aceptó el apoyo de sus padres para irse a vivir al terreno, construyó una vivienda mínima y empezó a utilizar exactamente la mitad del predio. En noviembre 4 de 1970 nace ADA ARGELIA, hija de Ángel y Dolores y el dia 16 de noviembre nace MARGARITA, hija de Nieves que ya vivía con Ángel, su esposo en la San Felipe.
Tere terminó la primaria sin dificultad, pero en la secundaria siguió con problemas, el segundo año lo reprobó con unas materias, lo que la obligó a retrasarse con respecto a sus compañeros. Jose, por su cuenta terminó y pudo estudiar después un año de enfermería, al terminar se acomodó para servir al doctor Lopez Infante, otorrinolangólogo, que atendía un consultorio por las tardes. Mica hizo intentos de estudiar diversas opciones que en aquel entonces se brindaban a las jovencitas, pero no terminó nada. Carmen fue mucho más esforzada y cuidadosa y estuvo a punto de terminar una carrera corta en el área de contabilidad, la cuestión económica no le permitió desarrollar todas sus capacidades. Jesús tuvo la oportunidad de alistarse dentro de la academia de policía, él y Gaudencio (Lenchis) asi como Refugio, trabajaron desde muy jóvenes en la misma fábrica que don Marcos.
En 1971 el 3 de mayo nace ROBERTO NEFTALÍ, el primer hijo de Leobardo y Ma de la Luz. En un principio, Leobardo no había explicado su situación a sus padres, pero la llegada del bebé hizo evidente el compromiso y aunque en un principio tuvieron que vivir bajo el mismo techo, Leobardo tuvo que buscar un espacio para vivir.
Por otra parte Carmen era una de las empleadas más fieles a la Cubana y a su trabajo y también pronto pudo escalar a trabajos de ventas y decoración de regalos, sin embargo, en lo personal, la Historia de CARMEN fue muy incómoda porque su novio que era vecino en la Gabriel Hernández, se fue de vacaciones al estado de Michoacán y regresó con una esposa…, esta molesta situación dejó a Carmen en toda libertad para aceptar el apoyo y la amistad de otra persona y así fue relacionándose con “Jorge” que era el nombre familiar de don José Guadalupe Resendis, con quien se casa el 24 de diciembre del 71.
El joven Guadalupe era un electricista muy dinámico y eficiente, le gustaba participar y comprometerse con las causas de los trabajadores. Inmediatamente buscaron un departamento pequeño para convertirlo en su nido de amor y dejaron la casa del cerro. Desgraciadamente don José Guadalupe tuvo un accidente en un poste de alumbrado público y esto le ocasionó ir a hospital, Carmen descubrió que su querido esposo tenía graves antecedentes de salud médica, y esto lo obligaba a tener cuidados especiales y vigilancia continua.
En 72 nace OSCAR HORACIO, hijo de Ángel y Dolores, y PATRICIA; en noviembre de 1973 nace CARMEN ambas hijas de Nieves y de Ángel; nace en diciembre ETELVINA, hija de Ángel y Dolores. Fue hasta octubre 1974 cuando nace MARCO ANTONIO, el primer hijo varón de Carmen y José Guadalupe. tras una búsqueda muy complicada del bebé.
En 1975 JOSEFA se casa con el joven José Refugio Orozco, que era un vecino muy trabajador, de niño se dedicaba a lustrar zapatos por las calles y desarrolló muchos empleos. En un principio intentaron vivir en la casa paterna pero no funcionó y tuvieron que intentar vivir en la casa de los papás de Refugio, tampoco funcionó y Jose fue a pedir asilo a la casa de su hermana Nieves.
En diciembre nace SILVIA, su primera hija, esto no le impide a José Refugio seguir con su trabajo y con su verdadera pasión que era el Fut Bol. Todos los sábados se alistaba para ir a presentarse con su equipo en el sitio que fueran citados, en cualquier parte de la ciudad o inclusive en provincia para participar en los torneos, su ilusión era que algún día lo descubrieran y lo invitaran a un equipo formal aunque fuera de segunda división; cuando así sucedió, se vio en la disyuntiva de aceptar un sueldo ínfimo y poco seguro que no era suficiente para mantener a su familia, así que renunció a su sueño, pero siguió jugando apasionadamente todos los fines de semana, inclusive tuvo una grave lesión de una rodilla, que hasta la fecha lo sigue molestando.
En 1976, el 7 de enero nace NELSON, primer hijo varón de Micaela y Francisco. La historia de Micaela no es menos triste que la de Carmen, ella también fue empleada de “la Cubana”, y tuvo un amor extraordinario con un novio que tenía corazón de poeta y alma de juglar, era lo más parecido a un bohemio, que vivía conectado a su “grabadora” portátil, que en aquellos tiempos estaban de moda y reproducían casettes y radio, tenía una guitarra y en cualquier parte y a cualquier hora, con sus amigos era el primero en amenizar la reunión entonando “rolas”. Su musa era por supuesto Micaela, pero sin hacer a un lado a los amigos y las obligadas cervezas. Cuando nació Nelsón, se le amonestó seriamente y se le dio la oportunidad de vivir en la casa, en un espacio similar al de Jose y Refugio, pero los problemas fueron subiendo de tono. Del alcoholismo, pasó a la violencia y esto era incompatible con una vida de familia. De esto platicaremos más adelante.
En este mismo año nace el segundo hijo de Leobardo, que lleva por nombre también LEOBARDO a quien todos conocemos como “el Gerucho…”
18.4 se mudan de la Gabriel Hernández a Jardines en Ecatepec
En 1977 MARCOS, EUFRACIA y sus hijos dejan la Gabriel Hernández y se cambian a Ecatepec para vivir junto a Angel, en el remante del predio de Violeta 62. Para poderse cambiar, la casa cuenta apenas con dos cuartos, de manera de no interferir con la parte ocupada por Angel,
Durante varios años y principalmente gracias al ahorro y esfuerzo de doña “Faico”(Eufrasia) se fueron acondicionando los espacios, al principio era sólo un cuarto para dormir y otro para estancia comedor, se contaba con un chiquero para los animalitos y un sanitario… lo primero que añadió la señora, fue un pequeño espacio abierto a la calle para poder acondicionar un localito como accesoria, tal como el que se tenía en la Gabriel para poder vender… (vendía lo que se expende en un estanquillo de una colonia popular: refrescos, algunos dulces y golosinas, etc.)
Regresaron Jose y Refugio a la casa de don Marcos, donde doña “Faico” les asignó un par de “cuartos” para que acomodaran ahí, al paso de tiempo, se acondicionó ahí un segundo piso, las cuales son hasta la fecha, sus recámaras.
Este mismo año, en Septiembre del 77 nace ULISES, tercer hijo de Leobardo.
Para 1978 nace ELIZABETH, segunda hija de Josefa y José Refugio y MICAELA se casa formalmente con el señor Francisco Flores Romero ese mismo año nace XOCHITL IVETTE, segunda y última hija de Carmen y José Guadalupe. El 2 de enero de 1979 nace la nieta ALMA DELIA, hija de Micaela y Francisco;
Tere, al terminar la secundaria estudia contra la voluntad de su padre y un poco a escondidas una carrera corta (tres meses) de auxilar de oficina, aprende algo de taquimecanografía, suple a su hermana Jose con el doctor Lopez Infante… y despúes busca trabajo y encuentra un empleo como vendedora, en una casa de música en el centro de la ciudad, aquí ocurre el incidente relatado en otra parte, Tere busca empleo en otro sitio, y encuentra al Ingeniero Roa, quien se convierte en gran benefactor de la familia a partir del año 1979
El 5 de Mayo de 1980 nace IVÁN ALEJANDRO, el último hijo de Micaela. la situación se volvió muy violenta, entre los problemas económicos, de alcoholismo y la neurosis de celopatía, Micaela tuvo la necesidad de cortar por lo sano con el joven Flores, desgraciadamente la persona que se presentó, también estaba complicada en una serie de situaciones que resultaron verdaderamente lamentables.
Ese mismo año nace el nieto ARIEL, último hijo de Ángel y Dolores
En 1983 nace el nieto YAMIL, último hijo de Leobardo y Ma de la Luz, y el 17 de diciembre JESÚS contrae nupcias con la señorita Virginia García
El 4 de Marzo de 1984 Francisco esposo de Micaela se retira de la casa para corregir sus problemas con su manera de beber, ese año nace SELENE, primera hija de Jesús y Virginia. Por otra parte PEDRO, hijo Nieves se casa con Rosa Ramírez, es el primer nieto que se casa. En este contexto debemos advertir que en la casa de violeta viven además de los hijos de Angel, en su propia casa, las dos hijas de Jose y los de Micaela.
En enero de1985 Micaela decide salir de su casa para ir a vivir con Alberto Magallanes, en Junio, sale del país y abandona por completo a sus hijos con Tere y Jose; cabe recordar que su concubino, Magallanes, era prófugo de la justicia mexicana por su participación flagrante en diversos delitos, todo eso causa gran consternación a don Marcos y a doña Eufrasia que por varios años no saben del paradero de su hija. Probablemente esto ocasionó varias de las enfermedades de Eufracia, el 17 de diciembre del siguiente año, el Magallanes se presenta en la casa de Don Marcos para insultar a Eufracia, Josefa y Teresa, los vecinos evitaron que don Marcos interviniera; Josefa y Tere hacen frente a Magallanes por haber insultado a su mamá.
1985 nace la primera bisnieta de don Marcos: JULIETA, primera hija de Pedro, nieta de Nieves y Rosa
Este mismo año, el dia 25 de mayo, MARCOS y EUFRACIA celebran sus bodas de oro matrimoniales
En 1986, JOSÉ GAUDENCIO viaja por primera vez para establecerse en USA, recibe gran ayuda de la familia Arévalo, del esposo de Juana, la hija de Rosa, hermana de Eufracia… ellos ya radicaban en Estados Unidos y pudieron orientar a “Lenchis” para su proyecto.
Fue hasta el 18 de diciembre del 86 cuando LEOBARDO contrae formalmente nupcias con doña Ma de la Luz Baca. En 1987 nace el Primer bisnieto varón de don Marcos: CARLOS ÁNGEL, hijo de Rocío, el primer nieto de Nieves y Ángel.
Este mismo año, EUFRACIA es atacada por una primera embolia que la envía al hospital, en 1988 EUFRACIA es sometida a operación para corregir aneurisma, que se realizó el 25 de Abril, y sale avante después de una complicada convalescencia de varios meses.
También en 1988 nació AMAYA, segunda hija de Jesús y Virginia y NORMA, hija de Ángel, se casa con el señor Jorge González.
Muere la esposa de Leobardo, la señora Ma. de la Luz Baca, dejando solos a los cuatro pequeños, y desesperado a Leobardo que recurre a la casa materna para ir a vivir, la casa se llenó de niños en desarrollo: a Silvia, Elizabeth, Nelson, Iván y Alma… se añade Roberto, Leobardo, Ulises y Luis es un adolescente.
En 1989 nace JORGE ÁNGEL, hijo de Norma y Jorge, nieto de Ángel.
En el 90 EUFRACIA enferma gravemente y es operada el 10 de noviembre de la vesícula biliar.
En el 1991 nacen en marzo RODRIGO Y GUADALUPE, hijo de José Benito, nieto de Ángel, también nace en junio el nieto IRVIN, último hijo de Jesús y Virginia; Rubén Cesar, hijo de Ángel, se casa con la señorita Marta Patricia Valtierra
1991 Micaela regresa a México y vive escondida por un tiempo en casa de Carmen. Gracias a los buenos oficios del Ingeniero Roberto Roa Hernández se le permite que vuelva a la casa paterna, especialmente para que pueda atender a sus hijos y con la condición de que suspenda todo tipo de relación con Magallanes y que se responsabilice de sus hijos
En este tremendo y estresante año de 1991, el 27 de agosto, muere doña EUFRACIA. Las complicaciones en la alta presión originó un derrame cerebral que acabó con todo, muchas de los problemas eran semejantes a lo ocurrido dos años atrás con el aneurisma, pero esta vez, el accidente vascular fue incontrolable. Eufrasia de alguna manera quiso despedirse de cada uno de sus hijos, la única que no llegó fue Micaela.
18.5 Don Marcos Viudo, crece la familia en todos sentidos
El principal afectado por la muerte de su esposa es sin duda don Marcos, pero todos resienten la falta de aquella gran mujer que era el centro de la casa y de la vida de sus hijos. Sus restos fueron depositados en el Panteón…
Y poco a poco todo volvió a la normalidad: en la casa de Jardines quedó don Marcos siendo atendido especialmente por Jose, quien además de atender a su marido y sus dos hijas, se hacía cargo de todo lo que necesitaba su padre. Tere continuaba trabajando y su misión principal era hacer las compras y proveer todo lo necesario. Micaela se dedicaba a la venta de fruta y golosinas para los estudiantes de las escuelas primarias circunvecinas, “a la salida de clases”, y viviendo con sus tres hijos que en ese entonces estudiaban. Luis y Tere permanecen como “los solteros de la casa” porque Luis se casa hasta el 97 y Nelson en el 99, en ambos casos se establecen en el mismo domicilio. Gracias al apoyo del Ingeniero Roa, se había construido una parte del segundo piso, el primer cuarto, con una mayor privacía, baño independiente y balcón a la calle era el de Tere, los siguientes cuartos de la planta alta, cuando se casó Luis, fueron adaptados para que pudieran operar como un pequeño departamentito, todo en planta alta. Como ya se ha relatado, a los dos cuartos originales de Jose, se les agregaron las recámaras en la parte alta. Encima de los cuartitos de Micaela se contruyeron otros dos cuartitos cuando se casó Nelson. Don Marcos en teoría ocupaba uno de los cuartos de la parte superior, junto a los de Luis, pero la dificultad para subier y bajar escaleras, lo fueron obligando a acondicionar junto a la cantina a un lado de la sala, todo lo necesario para su recámara, curiosamente, este espacio fue el que originalmente ocuparon como tal, cuando su llegada a esta casa. La vida transcurrió, y quiero en este espacio mencionar solo algunos de los hechos más relevantes de cada uno de los miembros de esta gran familia.
1992 LUIS obtiene su título como Ingeniero Electricista por la ESIME, todos acudieron al “Queso” en la unidad profesional de Zacatenco, es el primer hijo profesionista de esta gran familia y motivo de orgullo para todos. Luis se ha desempeñado principalmente en el área de mantenimiento a los equipos de energía para las radiobases para las antenas de la telefonía celular. Hasta 2019 siguió viviendo en la casa paterna al lado de su esposa y sus dos hijos.
Este mismo año, 1992, nace ARELI, hija de Rubén Cesar, nieta de Ángel; Ada Argelia, hija de Ángel contrae nupcias con el señor Gregorio Rodríguez y MUERE ÁNGEL PÉREZ, esposo de Nieves, de feliz memoria. Los asuntos laborales se complicaron y su hermano sufre un grave atentado, don Angel queda inválido y esto es el principio de su fin.
Cabe señalar que la situación de su padre, despertó en Rocío la decisión de trabajar por la salud, y estudiar medicina. La doctora Pérez en la actualidad es una brillante médico radióloga que ha iniciado los trámites de su jubilación al servicio del IMSS. De su primer matrimonio, con el doctor Juan Carlos Rojas tuvo la gran experiencia de la importancia del estudio, especialmente para su especialidad médica, asumimos que la importancia de los estudios, prácticas y obligaciones médicas acabaron con la relación matrimonial. Rocío supo superar la separación y seguir adelante, en una segunda oportunidad sin descuidar su ejercicio profesional.
1993 Miguel Ángel, hijo de Ángel se casó con la señorita Sonia Quiroz, el siguiente año, 1994 nace Carla, hija de Ada y Gregorio, nieta de Ángel y bisnieta de don Marcos.
Miguel Angel también terminó la carrera de Ingeniero Electricista. En 1995 ocurren muchos nacimientos: VERÓNICA AZUSETI, primera hija de Miguel y Sonia, nieta de Ángel, bisnieta de don Marcos; actualmente ha obtenido el grado de licenciatura en Pedagogía y estudia una maestría
En marzo del 95 también nació ÁNGEL, Hijo de Pedro y Rosa, nieto de Nieves, también bisnieto de don Marcos; Pedro ha desarrollado múltiples trabajos especialmente en el ramo restaurantero, su hijo Angel, ha terminado el bachillerato y actualmente se desenvuelve como paramédico y miembro de base brigadista de Protección Civil.
También en marzo del 95 nació en Puebla otra bisnieta: TSULLY, hija de María Elena, nieta de Nieves.
María Elena obtuvo el grado de licenciatura y la especialidad en Odontología. Una serie de problemas dentro del seno familiar, y condiciones externas a ella, facilitaron las cosas para que ella contrajera nupcias y se fuera a vivir a Puebla, pero como el marido el señor Yuri Samuel Flores, era Peruano, salieron del país y se desempeña como gerente de ventas y odontóloga en la ciudad de Puno en el Perú.
Finalmente en 95 también nace MARCO IVÁN, en mayo hijo de Marco Antonio e Ivonne, nieto de Carmen.
Marco Antonio terminó la carrera de Contador Público, y ocupa un importante cargo en una distribuidora de productos congelados; Marco Ivan estudia la licenciatura en Medicina
Al siguiente año, en el 96 continúan los nacimientos de bisnietos: en noviembre MIGUEL ÁNGEL, hijo de Miguel y Sonia, nieto de Ángel, que actualmente ha terminado la licenciatura en Ingeniería Mecatrónica y está tramitando su examen profesional
El 26 de diciembre de 96 nace DIANA, hija de Rocío y Eligio, nieta de Nieves. Pero además ocurren nuevas uniones: la doctora ROCÍO, hija de Nieves contrae nupcias canónicas con el señor Eligio González, papá de Diana y, finalmente MARCO ANTONIO, hijo de Carmen, se casa con Ivonne.
Esta fiebre de casamientos continúa en el 97: LUIS se casa con Rosario Leyva (conocida como Rocío, hija de Moisés y Gloria),
REINA, hija de Nieves, se casa con Edgar Quiroz. Reina terminó la licenciatura en Química, por la UNAM, y por muchos años se desempeñó como encargada del departamento de adqusiciones de los laboratorios de la misma facultad
También en 97 llegan a este mundo Frida Jéssica, hija primogénita de Luis y Rosario, la nietecita consentida de don Marcos, nace también ARIANA, hija de Reina y Edgar, nieta de Nieves y bisnieta de don Marcos, en el 98 nace ALEJANDRA, hija de Pedro y Rosa, nieta de Nieves, también bisnieta de don Marcos.
En 1999 LEOBARDO, después de la invaluable pérdida de su esposa “Lucha”, forma un nuevo hogar con Marcela Resendiz, hermana de don Guadalupe, esposo de Carmen. Este mismo año nace NISA, hija de Leobardo y Marcela. Es admirable la abnegación de ambos al brindarle a Nisa todos los cuidados, ya que ella padece las complicaciones del síndorme de Down.
En 1999 NELSON, hijo de Micaela, se casa con Gloria Julia Leyva, hermana de Rocío y nace su hijo OMAR, nieto de Micaela, cabe señalar que tanto Luis como Nelson se quedan a vivir en la casa de don Marcos hasta 2019. Nelson obtuvo el grado de Ingeniero Mecánico Industrial, en el Instituto Tecnológico de Ecatepec y se ha desempeñado en su profesión, especialmente en el ramo de control de calidad.
En el año 2000 nace JOSUÉ, hijo de Reina y Edgar, nieto de Nieves, en 2001 nace CECILIA, hija de Norma y Jorge, nieta de Ángel
En 2001 LEOBARDO junior, hijo de Leobardo contrae nupcias con la Ingeniera Blanca Trejo. Leobardo y Blanca son Ingenieros Aeronáuticos, él se ha desempeñado en su profesión a cargo de importantes proyectos de aviación en diversas ciudades en todo el mundo
En 2002 nace el último nieto de Don Marcos: LUIS MAXIMILIANO, hijo de Luis y Rosario, también nace BRANDON, hijo de Ada y Gregorio, y finalmente nace DANAE, hija de Horacio y Claudia, nietos de Ángel
En el año 2003 Elizabeth, hija de Josefa contrae nupcias con el señor Lic. don Roberto Cortés. Nace este mismo año CHRISTOPHER, Hijo de Leobardo y Blanca, primer nieto de Leobardo; nacen también SAID Y JESÚS SANTIAGO, hijos de Alejandro y Magali, nietos de Micaela, Jesús Muere a los 14 días de nacido
2003, don Marcos tiene una fuerte crisis de salud que lo postra en cama varios meses, pierde el equilibrio, no puede sostenerse en pie, con grandes dificultades para comer, es necesario que al menos una persona pase la noche a su lado para evitar cualquier problema
El 22 de Abril de 2004, TERE y yo celebramos una gran fiesta por nuestra unión civil, y salimos de viaje de bodas
Pero esta alegría se ve ensombrecida porque muere CARMEN, la hija de Nieves, el 24 de mayo; es la primera nieta adulta difunta, quien ya ejercía la Odontología.
2004 el 25 de diciembre nace KHANTY IVANNA, hija de Iván Alejandro y Magali, nieta de Micaela, bisnieta de don Marcos, Ivan y Magali nos concedieron el honor de que fuéramos los padrinos de bautizo de esta pequeña. ese mismo año, 2004 nace PAMELA la primera tataranieta, hija de Julieta, nieta de Pedro, bisnieta de Nieves
En 2005 nace el bisnieto RODRIGO, hijo de Margarita y Miguel, nieto de Nieves. Margarita obtuvo la licenciatura en desarrollo agropecuario. También este año nace el bisnieto DIEGO, hijo de Leobardo y Blanca, nieto de Leobardo, y ALLAN, hijo de Horacio y Claudia, nieto de Ángel, bisnieto de don Marcos.
En ese año 2015, durante el mes de agosto se cumplieron 14 años de la muerte de la señora Eufracia, como cada siete años es necesario pagar al panteón un nuevo periodo, esta vez aprovechamos para solicitar la exhumación y el traslado al espacio que ya se había adquirido en Mausoleos de San Cristóbal… así que con los restos de la señora, se inauguró el mausoleo, unos meses después falleció el pequeño Jesús, hijo de Ivan, nieto de Micaela que apenas había nacido el 29 de octubre y fue enterrado el 11 de noviembre, para hacer compañía a los restos de su bisabuelita…
18.6 Tere y yo nos casamos por la Iglesia
Después de dos años de haber compartido la vida, el 4 de febrero de 2006 TERE contrae nupcias eclesiásticas con JORGE GUZMÁN. Como ya comentamos, yo inicié los trámites de anulación de mi primer matrimonio eclesiástico, a partir de la visita de su santidad Juan Pablo II a México para la canonización de san Juan Diego. Como respuesta a una carta que entregué a uno de los agentes de seguridad en esa ocasión, me invitaron a iniciar el trámite ante el Tribunal Eclesiástico Interdiocesano, (el que se encuentra en las oficinas de la Mitra (Durango 90) El procedimiento se inició en el 2003.
El procedimiento consiste en primer lugar en presentar un documento llamado “libelo” en el cual presento la solicitud y expreso mis motivos, después llaman a la otra parte, se nos asigna un “defensor de oficio” y se procede a la presentación de los interesados, las pruebas y los testigos, después me envían a una evaluación psicológica para la cual me dan a escoger entre una lista de profesionistas autorizados para este fin… después de esto y todos los papeleos correspondientes, una serie de entrevistas y las correspondientes comparecencias de los testigos de ambas partes y previo pago de derechos, al fin es expedido un decreto por el cual se hace constar la “nulidad de matrimonio”, en este decreto se declara nulo e inexistente “ab initio” en primera instancia, con fecha 27 de febrero del 2004, en segunda instancia se confirma con fecha 25 de Octubre. Por lo tanto se declara en forma definitiva firmemente nulo e inexistente con fecha 26 de octubre, por lo que las partes quedan en libertad para contraer un nuevo matrimonio conforme al Código de Derecho Canónico…
Esta fue una verdadera explosión de bendiciones para todos y alegría para mí, de hecho era la oportunidad para rehacer verdaderamente mi vida. Lo platiqué ampliamente con Tere, y le propuse que volviéramos a refrendar nuestro compromiso, esta vez ante la Iglesia, volviendo a hacer nuestra fiesta, y todo como en un nuevo principio, así fue que nos dimos prisa para todo lo que representaba este evento. Incluyendo la parte civil, el 5 de enero del 2005 se ingresó el trámite para el divorcio administrativo con Rosana y se declaró efectivo el día 20, según recomendaciones y en vista de lo anterior, nos recome el trámite de matrimonio del registro civil, se llevó a cabo el dia 24 de enero, nos acompañaron al juzgado Graciela Moreno y la señora Carmen, hermana de Tere.
Mi mamá nos ayudó a conseguir un espacio para la celebración de la eucaristía y el enlace matrimonial, los cuales se celebraron en la capilla de San José, que ocupa practicamente un espacio de la Basílica de Guadalupe, la nave central de la construcción que semeja una majestuosa tienda en medio del desierto, remata en los extremos, El celebrante, y por coincidencia el sacerdote que nos absolvió antes de la celebración, fue el padre Gabriel Rodríguez Martín del Campo, esto no fue una casualidad, porque el padre pertenecía al cabildo de la Basílica, pero la coincidencia importantes es que nosotros no buscamos que él fuera el confesor ni el celebrante de la ecuaristía, yo me formé como cualquier otro ante el confesionario y cuando me acerqué para confesarme, descubrí que se trataba de él. Le pedí a mi mamá que investigara quién iba a ser el celebrante de la misa en que nos íbamos a casar, y así nos enteramos que era él precisamente el que había sido asignado…, hago notar lo anterior porque el hermano Rodríguez era gran amigo de mi tio Jorge, y conocido de mi mamá desde que ingresaron a Querétaro en 1942, ya que él fue hermano marista antes de abrazar el orden sacerdotal. Como marista llegó a ser superior provincial. Es evidente que nuestra buena madre manifestó así que yo seguía estando bajo el manto marista…
Otro de los aspectos que más nos preocupaban era que don Marcos pudiera asistir, y sí lo hizo, se presentó con nosotros ante la Guadalupana para acompañarnos en esa celebración tan especial.
La fiesta fue una remembranza de la que habíamos llevado a cabo dos años antes, pero ahora sí Tere vestía el atuendo nupcial, llevábamos las arras y los anillos bendecidos, y lazo; conservamos todos estos recuerdos como símbolos como nuestro más grande tesoro, ofrecimos además de la fiesta, la comida y su correspondiente baile, y un obsequio dedicado a cada uno de los padrinos. La comida fue servida en la casa de don Marcos, por el personal de “los foquitos”, un restaurant que pertenece a un viejo amigo, René Moro, que también compartió la formación marista.
18.7 La vida continúa, nacimientos, defunciones y fiestas
También en 2006, nace ALEXIS, hijo de Marco Antonio, nieto de Carmen, y el 1 de marzo JOSÉ FABIÁN, hijo de Etel y Antonio, nieto de Ángel.
Nuestro primer difunto, ya como casados ante la Iglesia, fue el de la tia Carmen Medrano que ocurrió en marzo de 2006, cabe señalar que ella nos acompañó a nuestra ceremonia nupcial. Un poco después, en julio de 2006, muere la hija de Felipe Pérez Moreno, Avelina Perez-Moreno. En agosto muere la tia Chelo (Consuelo Serrano). En diciembre fallece el señor Cruz Navarro viudo de una de las hermanas de doña Eufracia.
En junio de 2007 en un trágico accidente carretero, de regreso de Cuernavaca, en su motocicleta a 170 kms por hora, pierde el control debido a un ataque cardiaco mi tio Manuel García Serrano, hijo de Consuelo… En Julio, muere el tío Felipe Pérez Moreno, papá de Avelina.
El 21 de Diciembre de 2007 fallece e ANGEL el primogénito de Don MARCOS, Don Angel ya era todo un patriarca, y vivía con su esposa Lolita y sus hijos (Benito, Miguel, Horacio, Cesar y Ariel, Adargelia, Norma) sólo Etel, radicaba con su esposo allende del Rio bravo, Angel era una persona muy agradable y trabajadora, un malestar crónico que parecía un simple dolor estomacal, que nunca atendió, derivó en un cuadro de cáncer avanzado; cuando Rocío, la médico hija de Nieves, lo diagnosticó, le restaban 20 días de vida, las molestias fueron aumentando y no hubo nada que hacer para evitar su partida. Don Marcos a pesar de todas sus limitaciones percibió que su hijo había muerto y quiso estar a su lado, valientemente en el velorio y acompañarlo al panteón.
En 2007 nace la tataranieta Robin, hija de Julieta, nieta de Pedro, bisnieta de Nieves. En 2008 nace VALERIA, hija de Julieta, nieta de Pedro, bisnieta de Nieves, y GAEL, hijo de Nelson y Gloria, nieto de Micaela, Nelson y Gloria también tuvieron a bien encomendarnos el honor de ser padrinos de bautizo de este pequeñín. 2009 nace el bisnieto Sebastián, hijo de Iván Alejandro y Magali, nieto de Micaela
En 2009 de hecho en el cumpleaños número 99 de don Marcos, pudimos hacer una gran fiesta en su honor, lo más sobresaliente fue que la vieja techumbre fue removida y colocada en su lugar una nueva, más alta, a base de policarbonato, se colocó en el muro lateral una gran lona como de 8 x 4 m donde se evoca a toda la gran familia, y al fondo otra lona con la imagen de doña Eufracia, asistieron muchos familiares y amigos, la comida y bebida fueron excelentes y abundantes.
Capítulo 19
LA MUERTE DE D0N MARCOS Y DEL TIO JOR
19.1 La muerte de Don Marquitos
El 25 de diciembre de 2010 FALLECE DON MARCOS CAMACHO CAMACHO. Como ya se dijo, desde el año 2003, don Marcos tuvo serios problemas de salud, no sabemos si derivado de una caída o un golpe, apareció un gran hematoma interno en la zona temporal izquierda de su cabeza, lo cual afectó gran parte de su motilidad y su equilibrio físico, obligándolo a permanecer en cama y a tener comida especial, una serie de medicamentos y una continua y especial vigilancia médica, cabe destacar el gran apoyo del internista Doctor Raúl Méndez Cruz, que atendía en la clínica particular “Médica 2000” que fue quien le dio seguimiento estos últimos años… después de muchos esfuerzos alcanzó su recuperación, y para el 2006 pudo caminar poco a poco por sí mismo, de cualquier manera requería atención personal para sus comidas, para ir al sanitario y para bañarse.
Había perdido el oído casi por completo y gran parte de su visión, a pesar de todo tenía una gran memoria y era muy cuidadoso y perspicaz… detectaba con extraordinario aserto, muchos detalles, sin ver el relox, sabía la hora y la fecha, quien entraba y quien salía, cuidaba que las puertas estuvieran bien cerradas, vigilaba que la basura fuera recogida por el servicio de recolección, etc. Precisamente el día de navidad, se levantó muy activo y encontró muchos autos estacionados en la casa, los cuales no le permitían pasar a ver los botes de basura, comenzó a pedir ayuda a todo mundo… así que bajé y le expliqué que era día de Navidad y que nadie iba a recoger la basura, él se tranquilizó, al terminar de tomar sus alimentos, se levantó y trató de colgar su servilleta en el borde de la puerta, fue cuando sintió que lo abandonaban sus fuerzas, lo sentaron y lo trataron de auxiliar, luego lo bajamos al piso y lo acomodamos acostándolo sobre una colchoneta en piso del patio tratando de reanimarlo… todo mundo corría, trataba de auxiliarlo, Ivette y su esposo, el doctor Pacheco que estaban presentes por ser el dia de Navidad, trataron en vano de dar respiración de boca a boca, y aplicar diversas técnicas de resucitación. Los niños y los adultos permanecían impávidos a una distancia razonable, tratando de entender lo que sucedía… simplemente dejó de respirar.
Cuando comprendimos que ya había abandonado su cuerpo, rápidamente lo llevamos a su cama y lo recostamos ahí, él estaba inmóvil pero no rígido, su rostro estaba lleno de paz y de tranquilidad… casi todos sus hijos estaban presentes, excepto Jose, quien había ido a visitar por Navidad, la casa de sus suegros, empezamos a rezar, a mi me acompañaron para ir a buscar a un sacerdote que le pudiera dar la última unción, el sacerdote que encontramos, lo recordó bien, y sabía de quien se trataba… En el transcurso del día empezaron a llegar amigos, vecinos y familiares, por la tarde fuimos a buscar un féretro y quien pudiera firmar el parte médico. Al día siguiente se celebró una ecuaristía en el patio de la casa con los restos presentes, y se le trasladó a Mausoleos San Cristóbal, donde se tenía preparado todo lo necesario. Sacaron de una cripta los restos de la señora Eufracia y los colocaron adentro del mismo féretro de son Marcos y se cerró la tumba. Después nos encargamos de decorar el sitio de la mejor manera que pudimos, quedaron en ese espacio del mausoleo don Marcos y los restos de su amada Eufracia y en otro receptáculo su nieto Jesus, hijo de Ivan y Magali. Y queda espacio para cinco féretros y algunas criptas que esperan ser utilizadas por nosotros, El mausoleo fue decorado y se mantiene en buenas condiciones.
Para no interrumpir así esta relatoría de la familia Camacho y entender que continúa, me permito continuar: después de la muerte, de don Marquitos, en 2011 nace Alondra, hija de Silvia, nieta de Josefa, en el 2012 nace la hija de Karla hija de angel, en 2013 nace el hjo de Ariel, hijo de Angel y también LIAM EDUARDO, hijo de Alma, hija de Micaela y pido una disculpa por todos aquellos familiares que no he mencionado en este espacio.
En 2019 Gaudencio le pidió a Nelson que desocupara, los cuartos en donde vivia; en ese entonces Luis trabajaba en Guadalajara, por lo que meses después la esposa de Luis hizo lo mismo, ambas se fueron a la casa de sus padres, llevándose para allá a sus eposos e hijos.
La casa de Jardines luce ahora un poco más libre, para cuando escribo estas líneas solo la habitan Jose y Refugio en sus habitaciones y Micaela, Alma y el pequeño Liam en sus respectivos espacios; el departamento de Nelson ha quedado totalmente vacío. El de Luis permanece con todos los muebles de Luis pero está deshabitado, el de Tere, nosotros lo ocupamos solamente en algunas ocasiones en que tenemos necesidad de pernoctar allá.
19.2 la muerte del tio Jor
Enmarcamos en el capítulo anterior una modesta recopilación de algunos datos de la historia de la familia de Tere y tratamos de poner como colofón el relato de la muerte de don Marcos, que cierra consigo misma, un gran capítulo en la vida de todos nosotros que hemos asumido ser parte de esa gran familia. Pero ahora regresaremos a mi historia personal, que habíamos dejado en los días en que de un congreso por parte de la UNAI había propiciado un viaje a Cancun, antes del cual nosotros, Tere y Yo habíamos celebrado nuestra unión en el año 2004 y que ahora llevaremos diez años después, a Morelia Michoacán
La salud de mi tio Jor venía disminuyendo a pasos agigantados, al hablar con él, preguntaba varias veces lo mismo, y en la medida que sentía angustia, era más evidente su pérdida de información en sus recuerdos. Durante muchos años su salud física fue impecable, una gran fortaleza y agilidad lo caracterizó hasta dos o tres años antes de morir… Caminaba mucho, hacía ejercicio y era capaz de hacer una serie de malabarismos, pero en la cuestión intelectual cada vez aparecían mayores lagunas que nublaban toda su buena disposición.
De la angustia pasó a la falta de memoria, y de la falta de memoria a los estados de agresividad. Poco a poco comenzó a realizar acciones violentas, destrucción de objetos, de libros, de imágenes, de apuntes, de vajillas… alegatos y discusiones por confusiones, una postración y depresión absolutas y un carácter agrio e intransigente; alternaba episodios de un terrible apetito con una inapetencia total, el deseo de salir a la calle… una calle donde era imposible caminar solo, debido a la confusión mental y a la perdida de la memoria… con un estado de pasividad absoluta; por momentos o por días perdía totalmente la capacidad de reconocer a las personas, incluso a las más cercanas, llamaba a su mamá, recitaba compulsivamente oraciones piadosas, decía frases en latín o en francés de manera irreconocible, y por momentos era el maravilloso Señor Serrano de toda la vida…
Admiro de manera absoluta, la paciencia que tuvo Hortensia, que fue la que sufrió todo este viacrucis. Medicamentos caros, consultas médicas, tratamientos interminables, una serie de complicaciones, y un comportamiento totalmente infantil, simplemente increíble para un hombre tan brillante y genial como lo fue el señor Serrano, es un caso más en el que hay que entender que el proceso de las enfermedades es implacable y que no reconocen ningún mérito ni excepción.
Así Jorge después de unos meses de postración final, abandonó este mundo, en medio de un placentero sueño que lo llevó a la presencia del Señor. Una mañana, después de haber desayunado el mínimo alimento que podía ingerir, se quedó dormido en la paz del Señor. Murió el dia 23 de enero de 2014 en Morelia.
Yo visitaba a mi tío Jorge y su familia, después de su retiro de la congregación y tras haberlo encontrado: desde que vivió en el barrio de la Conchita, en Coyoacán después en la colonia Educación, en la calle de Castellanos Quinto, a donde sin falta nos celebrábamos año con año las fiestas de santo y cumpleaños, los días 23 de noviembre y 23 de abril respectivamente… posteriormente en Morelia, en la casa ubicada en Tangaxcuan y finalmente en la casa de Jesús Urbina, que fue su última residencia en esta tierra. En los últimos años, viviendo Jor en Morelia, y encontrándose ya muy delicado, me pidió mi mamá que la llevara con él, considerando que su pertenencia al convento la obligaba a regresar el mismo día, así fue en tres ocasiones, la última vez, con motivo del cumpleaños de noviembre lo vimos muy deteriorado y pensamos en otro tipo de ayuda como que Tere se fuera a ayudar personalmente unos dias, pero Jor se nos adelantó.
Al avisarle a mi mamá de lo ocurrido, hizo todo lo necesario para poder viajar ese dia. Además de todos los familiares y amistades residentes en la ciudad, nos acompañaron el Hno Salvador Torre López, Manuel Reyes Overa, Franciso Bravo y algunos otros compañeros que fueron a compartir con nosotros, la velación, la misa y la cremación fueron en las instalaciones de Gayosso Morelia, y al final de la misa mis amigos y yo cantamos la salve antes de llevar sus restos al crematorio. El regreso a México lo hicimos de inmediato por la necesidad de mi mamá de regresar al convento a una hora razonable.
19.3 VIAJES Y FESTEJOS
Los 25 de sor Socorro
Asi transcurrieron los años. Normalmente las hermanas al cumplir los veinticinco años de profesión, es decir de haber hecho sus votos, acostumbran celebrar, renovando sus promesas ante la comunidad y los invitados, ese fue el caso de la Madre Socorro, que el dia 4 de octubre de 2011, llevó a cabo la renovación de su compromiso, la misa se celebró en la propia capilla del convento, y al terminar las hermanas ofrecieron una espléndida comida, Socorrito y las hermanas invitaron a mucha gente con la que había alguna relación dentro de sus actividades, yo hice lo propio especialmente con la gente que yo sabía que eran representativas para ella… de esta manera nos acompañaron, mi prima Rosita de los álamos, la hija de don Gustavo Tayabas, hijo de doña Meche, gran amiga de mi abuela; dos de los hermanos Saldaña Jatar, Eduardo e Isaías, hijos de Rebeca, una gran amiga de la época que trabajó como secretaria antes de que yo naciera…
Mis sesenta
Los sesenta de tere
Los sesenta de Jose
Los sesenta de Mica
Los quince de Brenda
Reuniones maristas
Capítulo 20 Obras y Vistos Buenos interesantes, detalles e incidentes.
He querido dedicar este capítulo para reseñara brevemente algunas de las “chambas” y trabajos que pudieran resultar interesantes dentro de mi ejercicio profesional, independientemente de que se trate de responsivas avalados por mis canets, es decir, mi actividad diaria desde hace casi treinta años ha estado sujeta a las “urgencias” que se generan en la consecución de licencias de construcción (manifestaciones) o vistos buenos (de seguridad y operación, que son en realidad trámites en los cuales yo tomo la responsabilidad técnica, lo anterior implica tanto la revisión física como la documental previa a la firma de los documentos correspondientes… el problema es que los gestores (y los propietarios) sólo les interesa esta ultima parte: que los documentos sean firmados para poder efectuar los trámites correspondientes, sin embargo, el problema para mí es visitar físicamente las obras y darme tiempo para la revisión documental o de escritorio… en muchos casos, es una simple verificación ocular, pero en otros es necesario investigar más a detalle la normatividad correspondiente y aplicar métodos de revisión analítica y de detalle, corregir planos o memorias de cálculo o completar proyectos, todo esto en el mismo “paquete”… sin embargo, precisamente en este sentido, ha habido obras, experiencias o trabajos que verdaderamente han implicado tiempos considerables y me han “marcado” de manera específica, a nivel de experiencias personales donde definitivamente he aprendido o aportado mucho, y a veces no siquiera se reflejan en los carnets o en las menciones curriculares, por lo que he decidido presentar en esta sección una pequeña descripción de estas experiencias.
Mi primer trabajo de ingeniería, una vez que estuve fuera de la congregación, fue como auxiliar de un ingeniero que se encargaba dentro de una constructora, de elaborar los “precios unitarios”.
Toda obra requiere para su correcto desarrollo una planeación que implica un programa tanto en tiempo como en costo; el precio de una obra se refiere a lo que la empresa cobra por su trabajo, pero no tiene nada que ver con lo que le cuesta a la empresa poder realizar ese mismo trabajo,
Por ejemplo, imaginemos un local terminado en obra negra para el cual se requiere la colocación de acabados… el dueño se pone de acuerdo con el gerente de la constructora y acuerda que el trabajo se hará por $100,000.00 pero que eso es parte de unos acuerdos por los que se realizarán otros trabajos… sin embargo ese precio no tiene que ver con lo que le costará realizar estos trabajos a la empresa, por eso, para poder planear, se requiere hacer un análisis de cada uno de los componentes, en este caso podríamos hablar de pisos, muros, techos, ventanas y puertas. Para los pisos tendríamos que analizar el precio por metro cuadrado de los trabajos que corresponden, por poner un ejemplo a la colocación de loseta cerámica… la loseta se vende por caja, y trae doce piezas que se consiguen a ochenta pesos por caja, pero una caja cubre 1.25 m2, tenemos que convertir el precio de la loseta a metros cuadrados.
Ahora bien, para pegarla, se utiliza un producto que se llama “pega azulejo”, el cual viene en bultos de 7 Kg, cada bulto rinde aproximadamente 5 m2, habrá que convertir el precio del pega azulejo a metros cuadrados para poderlo sumar al precio anterior, asimismo se requiere una cierta cantidad de agua, que también tiene un costo,
El maestro azulejero nos cobra por un día de trabajo, si tuviera todos los materiales y todo lo necesario, sin interrupciones, sería capaz de colocar hasta quince metros en un día, así que tenemos que calcular el costo del maestro, por un metro cuadrado de colocación del azulejo… en el precio del pago al azulejero, se debe considerar no solo el importe que se le paga en efectivo, sino, lo que se debe pagar al IMSS por ese día de trabajo, se debe agregar un fondo para pagar sus prestaciones, entre ellas el séptimo dia, las vacaciones y los días de descanso obligatorio, pero todo debe ser referido al precio de un metro cuadrado de piso…
Hay que incluir también las herramientas que se utilizaron y el desgaste correspondiente a un metro cuadrado, el transporte y el almacenamiento del material los servicios de limpieza y vigilancia, y los gastos administrativos de la empresa, que se deben dividir entre todos los trabajos actuales y entre todos los trabajadores que hicieron posible que la empresa estuviera en capacidad de ofrecer este servicio…
Esta tarea se denomina cálculo del precio unitario… y se debe calcular el precio por cada unidad de obra terminada, en este caso hemos comentado lo correspondiente al piso de loseta, de la misma manera habría que calcular el metro cuadrado de muro de yeso, y de su pintura, y el metro cuadrado de plafón… etc. al final y para conocer el precio de la obra será cosa de multiplicar los metros estimados en cada concepto por el precio correspondiente, quizá en este caso el costo pudiera ser de 60 ó 70,000 pesos, la diferencia es la utilidad que recibirá la empresa, pero cuidado, en ocasiones los costos reales son superiores al precio pactado, y en ese caso deberán revisarse cada uno de los conceptos para buscar la forma de abatir el costo real… esto nos lleva a buscar procedimientos y materiales que nos permitan mayor eficiencia, sin disminuir la calidad, ese es el reto. Bueno, ese fue mi primer trabajo, antes de haber cursado un solo día en la escuela de Ingeniería y fue realmente algo fabuloso para mí, porque me obligaba a conocer los materiales, los procedimientos y a hacer mercadeo para conocer precios reales… fue una bonita y formativa experiencia.
El siguiente trabajo muy interesante para mí fue el de la Cuenca Lechera, por una parte, al estar con García Serrano, aprendí muchísimas cuestiones en la parte administrativa, contratos, finiquitos y documentación de estimaciones y cobros de obra en situaciones reales… por otra parte una vez que estuve bajo las órdenes del ingeniero Mondragón Lerma. Independientemente de que él fue el que realmente me canalizó para estudiar mi carrera, fue un auténtico maestro en muy diversos temas específicos de ingeniería civil: el conocimiento detallado de muchos de los procesos de construcción, por ejemplo, cuando veíamos un colado, antes de llegar y de regreso a la oficina, yo recibía una verdadera cátedra sobre las características del concreto, del acero, de la cimbra, de su fraguado, de su resistencia, de la manera como se controla la calidad etc. los procesos de urbanización, el uso del teodolito, las características de las tuberías de alcantarillado y agua potable, el manejo de estimaciones, la forma de lastrar una obra en construcción, etc., fueron temas que sin necesidad de un programa académico, me fue induciendo hacia problemas reales y sobre todo, me hizo ver en la práctica lo que posteriormente vería en el salón de clases, y siempre a base de anécdotas realmente experimentadas por él.
Durante el tiempo que estuve en Ingeniería de Sistemas de Transporte Metropolitano, como ya lo comenté, primero bajo las órdenes de García Serrano y después, del Ingeniero Berumen, fue una de las experiencias más interesantes de mi vida, el consorcio constructor de toda la obra metro, en ese entonces era ICA, pero este grupo agremiaba a una serie de empresas, una realizaba la obra civil, otra realizaba la obra electromecánica y otra el proyecto integral, el cual era supervisado además de las empresas supervisoras nacionales, por la empresa SOFRETU, que era la misma empresa que daba asesoría para el metro de Paris… esta empresa enviaba ingenieros a México, los cuales eran alojados en las oficinas de ISTME, durante sus revisiones, y desarrollaban algunas partes finas, de los proyectos, además estuvieron dando capacitación a ingenieros tanto de ICA como del mismo sistema de transporte y de ISTME, en cada una de las especialidades del metro.
Sin embargo, en la obra muchos proyectos no avanzaban o generaban fuertes conflictos entre los constructores de obra civil y los de las instalaciones… estos conflictos debían resolverse por medio de un proyecto coordinado, sin embargo, parecía imposible evitar que ambos constructores, señalaran al proyectista como responsable de todos sus errores… ahí fue cuando se planteó como solución que un equipo de ingenieros de ISTME estuviera presente en las obras para resolver todas las dudas e incongruencias, a fin de evitar los conflictos, pero era evidente que no iban a enviar a los frentes de obra a los ingenieros más especializados encargados de proyecto.
Y ahí se dio la oportunidad para que yo ocupara ese espacio, así que mi labor era visitar los distintos frentes de trabajo, en primer lugar para resolver los conflictos que pudieran presentarse, esto significaba recoger las inquietudes en obra, y llevarlas a las oficinas, para encontrar respuestas bien fundamentadas y al día siguiente ir a entregar respuestas ejecutivas a los frentes de trabajo, y luego dar seguimiento para que toda esa información fuera vertida en los planos definitivos corregidos y entregada en la obra, esto en todas las especialidades de instalaciones…
Una tarea bastante interesante y que implicaba que yo visitara todos los puntos donde pudieran generarse los conflictos y mantenerme en contacto con todos los interesados: constructores, supervisores e ingenieros de campo por parte del departamento del DF, en aquel entonces COVITUR, tanto de obra civil como de instalaciones, y a la vez que revisara con los proyectistas las dificultades de la obra, para evitar que los conflictos y discusiones pasaran a las grandes ligas… este era un trabajo muy dinámico.
El FOUR SEASONS
COCACOLA
PLANTA DE TRATAMIENTO
ESTACIONAMIENTO MONUMENTO A LA REVOLUCIÓN
TORRE DE MEXICANA
BRIDGESTONE
RADIOBASES
FIBRA OPTICA
Índice
Jorge Serrano
Salvador Torre López
Jesús Calderón
Alfredo Casarín
Ignacio Ocaranza
Nacho Gómez Arcéo
Miguel Angel Villalobos
Javier Olmedo, el pesca
Juan Ruiz Martínez
Avelino Mejía
Refugio Ruiz
Gregorio Torres
Jorge (güero) Rivera?
Xavier Jiménez
Miguel Díaz Ordaz
Javier Longoria
Enrique Vignau
Antonio Campos de Cos
José María (Chema) Lizardi
Félix (el papayo) González
Francisco García Olvera
Miguel García Olvera
Juan Cruz Pardío
Luis Salguero
Héctor Ocaranza
Apolinar Magdaleno Aguirre
Antonio Piña Garza
Jaime Villalba
Jose Manuel Gutiérrez (Chen Chen)
El tío Pancho
George Nirshl
Juan Ortiz Gallegos
Manuel Preciado Palacios
Joaquin (el diablito) Flores Segura
Santiago Gutiérrez (Don Chendo)
Loius Dernat
Pierre Toulegne (Brother Gregory)
Baltazar Santillán
Antonio Franco
Manuel Menchaca
Luis Gonzaga Benavides Ilizaliturri
Gerault Mignon
Luis Razo
Manuel Rufrancos
De MI generación en juniorado:
José Covarrubias, Enrique Pelcastre, Ignacio Navarro, Mauro Pavón, Ramón Galicia, José González, José Castro Leñero, Ramón Ignacio Lemus Muñozledo, Victor Zambrano Zárate, Fernando Espinosa Golzarri, Dionisio Hernández Orozco, Arturo Corona y a partir de segundo Tarsicio Cruzaley Díaz Barriga, y de tercero Laurencio Roberto de Jesús G Carrillo. Y yo
De mi generación Postulantado Noviciado
Victor Zambrano , Dionisio Hernandez , Laurencio Carrillo, Tarsicio Cruzaley, Javier Ayala,
De occidente: Enrique Escobar, Javier Lopez Godina, Victor Zuñiga, Francisco Lopez, Aquiles Bustillos, Rogelio, Francisco Castro, Manuel Padilla, etc
Novicios durante mi postulantado:
Jorge Landaverde, Eliseo López, Jose Luis Medina, Manuel Reyes
Postulantes durante mi noviciado:
Jesús (chuche) Torres, Miguel Angel Tapia, Antonio Sánchez, Jesús Becerril, Reynaldo Reynoso,
De mi generación Escolasticado:
Victor Zambrano , Dionisio Hernandez , Laurencio Carrillo, Tarsicio Cruzaley,
JORGE A SERRANO MORENO 1929-2003,
ingresó a juniorado en Tlalpan en 1941, en el 42 le tocó “el cambio” hacia el Molino de San Antonio con todos los juniores que estudiaban en la quinta. Profesó en Querétaro en 1945 entre otros, junto con Ignacio Ocaranza, Oscar Sanchez Basurto, Carlos Toral, Arturo Chavez de la Mora, etc.
en 1948 fallece su padre en Ciudad de México, dejando solas a su madre y su hermana, por lo que es asignado al Internado México que inicia labores en 1950 y al hacer la división de provincias se queda en Occidente, fue profesor de biología química y física, más tarde estudió Filosofía en la UIA, realizó estudios de posgrado en el Instituto Católico de Paris, viviendo ese año en el legendario “21 bis rue Dareau”, a su regreso convalidó materias para obtener el doctorado, fue el primer doctor en filosofía graduado por la UIA, se dedicó por completo a la docencia y a la investigación, especialmente en el área de la Filosofía de las Ciencias, inclusive fundó un posdoctorado. Publicó varios libros en esa materia. Cuando se vendió el inmueble del Internado México, pasó a vivir a la Quinta Soledad ya que todas sus actividades eran en la UIA. En su juventud era fanático jugador del footbol, buen nadador, excelente clavadista, jugador en torneos de ajedrez con múltiples adversarios, tocaba el piano y el órgano, muy retraído y poco social, pero excelente maestro y amigo.
En 1979 se retira de la congregación y se casa, previa anulación de votos y con todos los permisos, con la señora Hortensia, madre de cinco hijos, y se consagra a sacar adelante a esta familia, por motivos familiares se muda a la ciudad de Morelia, donde debido a la dificultad para desarrollar su actividad docente, se deprime hasta llegar a perder totalmente la memoria y terminar así su vida
Anécdotas: Sería interminable relatar el sinnúmero de historias que viví cuando al lado de mi tio, en aquellas épocas él nos visitaba (visita de familia) solo una vez cada dos años, y llevaba consigo un altero de libros que entre plática y paseo, se devoraba… me contaba chistes, me enseñaba una serie de trucos, acertijos, me enseñó a jugar ajedrez, dominó y damas cuando yo tenía 4 años… me ponía el radio en la legendaria XELA o Radio Unam, y me exigía que le dijera el nombre, autor y movimiento de la sinfonía que escuchábamos, a veces qué sinfónica o que director ejecutaba y siempre contaba una anécdota del compositor… en cualquier momento del día, podía decirme, sin consultar el reloj, la hora exacta incluyendo, a veces, segundos.
(aquí comienzan las anécdotas)
1 cuando yo fui a participarle que habiendo dejado yo a la congregación me había decidido a casarme, esto fue en el 1976, él cerró la puerta de su celda y corrió las cortinas y ventanas, prendió un cigarrillo y me dijo, “esta es la mayor alegría que me puedes dar, porque yo estuve siempre ligado, por motivos ajenos a ti y a mí, a representar para ti un “modelo” y el hecho fue que estudiaste en el México, te fuiste a Querétaro, te convertiste en marista y eres profesor y buen estudiante, pero ahora, me demuestras que nuestros caminos están totalmente separados e independientes, así que Dios te Bendiga, y que seas muy feliz, como yo lo soy en este momento, en que me siento totalmente liberado… de alguna manera fue una fuerte “carga de responsabilidad” durante toda mi vida…
2 estaba yo buscando una ayuda para que mi media hermana pudiera estudiar en la Ibero, y acudí a él, esperando un milagro porque mi hermana venía con notas no muy brillantes y había tenido problemas en sus exámenes de admisión en diversas universidades… el caso es que Jorge me citó en su casa a las 7 de la mañana, yo ya sabía que había abandonado a los maristas, pero pensé que vivía solo, el caso es que me presenté a la hora acordada, y cúal fue mi sorpresa que me encontré con su esposa… ella me reconoció de inmediato como su sobrino y se soltó en un llanto acompañado de una serie de frases que yo no comprendía…
Jorge se quedó impávido en la puerta interior de la sala y sin decir una sola palabra, esperó a que ella dejara de llorar, y me invitó a pasar a su estudio… al igual que aquella ocasión en que yo le fui a participar mi matrimonio, cerró la puerta y las cortinas, prendió su cigarrillo (le encantaban los faritos) y con toda serenidad me dijo, “siéntate y escucha, cuando yo tomé esta decisión, los que yo creía que me iban a apoyar, me dieron la espalda, los que yo creía que me iban a rechazar, me apoyaron, así que tú estás en plena libertad de aceptarme o rechazarme”, “no temas perder mi cariño que es algo inamovible, y que aunque hicieras o pensaras cualquier cosa en mi contra, yo nunca cambiaría”, “así que tomate el tiempo para juzgar, y tú decides”. “Lo que sí te aclaro es que en todo momento he actuado conforme a mi conciencia, he respetado todas las leyes y lo que hemos hecho ha sido totalmente legal, en tiempo y forma, tanto mi salida de la Congregación como el divorcio de Hortensia, el registro civil y el sacramento en sí mismo”. “Yo no pude avisarte por no dar una molestia a mi hermana, tu madre, a quien te suplico que NO le comuniques esta situación sino hasta que yo mismo encuentre la mejor oportunidad para hacerlo”.
La situación de Jorge y Hortensia era muy compleja ya que ella fue la esposa de su primo hermano del cual se divorció; la violencia intrafamiliar derivó en una situación insoportable, donde Jorge tomó la decisión de proteger a toda costa a esa familia, y si eso implicaba un divorcio y una dispensa de votos, no paró hasta que se pudo formalizar una nueva familia en un nuevo horizonte, Jorge se hizo responsable de todos y cada uno de mis primos y empezó de cero, tomando todas las atribuciones de un padre putativo. En muchos sentidos, a pesar de su estructura racionalista, era un verdadero romántico a la antigua, que gozaba inmensamente con los detalles, de las sorpresas y los aniversarios, con flores, y un buen vino. Sin embargo hasta el dia de su muerte, siempre entre él y su señora hubo un respeto extraordinario, se hablaban de “usted” y ella se refería a Jorgio como “el Doctor”… Jorge recibió gran parte de las satisfacciones y los problemas de un viejo padre de familia y pudo desarrollar esa parte de “familia” que tuvo que truncar de niño en el juniorado, para poder seguir a Marcelino. Asimismo tuvo que afrontar el rechazo y la censura de mucha gente, especialmente de sus familiares más cercanos, debido a la situación que vivió. Su espíritu Marista y su entrega al apostolado al estilo Ignaciano aprendido en la Ibero, se sublimó en un estilo de vida totalmente diferente, y así como nunca renunció a sus libros, tampoco jamás, mientras pudo, olvidó su misa y su rosario diario, su conciencia de la presencia de Dios y su amor por la enseñanza y la naturaleza.
3 Jorge murió en Morelia, había perdido casi totalmente la razón, y así como su mente, su físico era un guiñapo, en ocasiones lloraba pero en ocasiones era muy violento, diariamente mientras que pudo, iba a misa; en medio de sus enormes lagunas mentales musitaba la salve y el rosario, una y otra vez, nunca fue violento conmigo. Por mera curiosidad, quiero hacer constar que por alguna fijación, cuando me veía y trataba de reconocerme, me hablaba en francés y me preguntaba por todos los viejos hermanos de quienes me preguntaba por su salud, y a quienes mandaba saludos… al señor Cenoz, al señor Ceite, e inclusive al señor Toulegne…
SALVADOR TORRE LÓPEZ Nació en San Luis Potosí e 2 de Septiembre de 1932, profesó en 1950 siendo compañero entre otros de Francisco Arellano, Martín Serrano, José Guadalupe Aldrete, etc.
Lo conocí como el mejor hermano, amigo y compañero de mi tio, cuando Jorge estuvo convalesciente en una de tantas veces que estuvo enyesado, durante su eterna estancia en el Internado México, Torre López fue su enfermero y su hermanito, al grado de que Jorge descargaba en su contra su mal humor y le gritaba y exigía como si fuera un sirviente, mi mamá y mi abuela, estaban impresionadas de ver con cuanta paciencia, cariño y esmero lo atendía y lo procuraba. La amistad con Jorge fue algo fuera de serie, lo cual pude comprobar en un sinfín de ocasiones y por ende, la amistad con él trascendió a mi madre y a mi abuela.
Después que yo me retiré supe que estaba a cargo de los formandos que iban en grupos posteriores al que yo pertenecí, y supe del cariño con el que lo nombraban “Chacho”, y que ahora pertenecía a México Central, también me enteré de que ocupó el provincialato.
Pasaron los años, yo ya me había casado, y tuve un fuerte problema financiero porque el señor que me vendió mi departamento, lo hipotecó a posteriori, sin notificarnos, por lo que jamás se le pagó al banco; llegó el momento en que el banco trató de recuperar el inmueble, y yo en ese entonces no tenía ninguna solvencia económica… mi mamá fue a verlo a la quinta soledad y le explicó mi situación… “dígale a Jorge que venga a verme…” fue toda su respuesta. El día que acudí, el hermano Torre López, no me hizo ningún cometario ni siquiera me hizo firmar un recibo, solo me entregó un cheque con la fuerte cantidad que necesitaba, ¿está bien a tu nombre? Preguntó, no supe que responder… yo pensaba explicar mi situación o algo al respecto… pero literalmente no me dejó hablar. Gracias a este préstamo pude afrontar el pago y recuperar mi departamento. Mi mamá se encargó de cobrarme y devolver el dinero, estuve tres años trabajando horas extras y vacaciones, para poder salir de este trance, esa fue mi principal anécdota con este santo hermano.
El nos acompañó a Morelia el día que murió mi tio.
JESÚS CALDERÓN AMAYA, Nació el 21 de Octubre de 1928, profesó en 1946, al lado, entre otros de Gabriel Rodríguez M del C, Alberto Godinez, etc
ALFREDO CASARÍN GARCILAZO, Nacío el 5 de marzo de 1916, profeso en 1933, del mismo grupo de Alfonso Wimer y Javier Ibarra; se retiró en 1962 y más tarde fundó un colegio que recibía a muchos rechazados del México.
En 1959 el Colegio México, de la colonia Roma ocupaba para la primaria el edificio de Mérida 50, en la colonia Roma, y la para la secundaria el edificio de enfrente, Mérida 33, la primaria contaba con un enorme edificio de tres niveles y 14 aulas, que era la construcción más reciente, y la vieja casona señorial, que fue el domicilio original, en el cual se acomodaban tanto la dirección y oficinas administrativas como varios (10) salones de clase, además se ocupaba inclusive los sótanos donde se alojaban los “primeros” grupos de “A” a “D”, la dirección general estaba en el edificio del número 33 y la ocupaba el señor Alfredo Casarín… Yo nací a finales del 54, y al cumplir los 4 años el médico recomendó que se me inscribiera cuanto antes en una escuela ya que vivía solo y rodeado de mamá abuela y tía, los kindergarden eran muy costosos y exclusivos. Asi que me inscribieron directamente a una escuelita particular incorporada, a cargo de una vieja amistad de mi abuela, yo me convertí en el mayor dolor de cabeza de mi profesora, de nombre Aurelia Torres con la que cursé mi primer año escolar… pero al siguiente año por diversas razones mi madre y mi abuela tomaron la decisión de que ingresara al Colegio México, así que fuimos allá para solicitar la inscripción, previo examen y presentación de documentación esperando ser apuntado en segundo año.
Cuando el profesor Calderón reviso detenidamente mis documentos, después de haber presentado mis exámenes aprobatorios, llamó a mis mamás y les expuso categóricamente que sería imposible recibirme, por motivos de mi edad, yo cumpliría cinco años en noviembre, asi que debía esperar un año para poder anotarme en primer año… Mi madre y mi abuela, con mucha pena, agradecieron al señor Calderón y ofrecieron estar en contacto para poder inscribirme en el próximo año lectivo… y se retiraron, pasando a despedirse del Señor Casarín… el cual, no entendía por qué ellas se veían tan acongojadas y apenadas, mi mamá le explicó la situación… ¿cómo pasó el examen para segundo? Mi mamá comentó que afortunadamente bien, pero el problema, estaba claro, que era mi corta edad. Don Alfredo fingió que estaba atendiendo otro asunto, y tomando el teléfono pidió que le comunicara con la dirección de la primaria… cuando Don Jesús Calderón tomó la llamada, Casarín, sin preguntar nada, dijo: “hágame el favor de inscribir inmediatamente al sobrino de Serrano, gracias hermano” y colgó el auricular. Después con una enrome sonrisa les indicó a las señoras, “ustedes disculpen, hubo una pequeña equivocación, pero pasen por favor con el señor Calderón, ya todo está listo”. Mi mamá al ver lo que estaba sucediendo, comenzó a tratar de explicar que no había problema si regresábamos en un año… pero Casarín, sabiamente respondió con toda amabilidad: si Jorge no tiene la madurez necesaria, tarde que temprano tendrá que repetir un año, pero si no, va a cargar toda su vida con este rechazo, mejor vamos a apoyarlo y vigilar su respuesta y su comportamiento, así que adelante… bienvenidos al Colegio México.
Calderón me inscribió sin mayor problema para el curso 1960 en primero de primaria, donde fue mi titular el señor Ignacio Gómez Arceo; al año siguiente tanto Casarín como Calderón pasaron a otras comunidades y llegó a la dirección de la primaria (prefectura) el Señor don Ignacio Ocaranza. Que es motivo de otras anécdotas, mi titular al llegar a segundo era precisamente Héctor Ocaranza, su hermano, quien solo estuvo unas semanas antes de la llegada del señor Villalobos. Estuve a punto de reprobar primer año por causa de la tosferina que coincidió con el periodo de exámenes, pero en 4º y 6º estuve de hecho en el cuadro de honor, pienso que el mito de la falta de maduración, al menos en el sentido escolar, no fue nunca un obstáculo.
Volví a encontrar a don Jesús Calderón prácticamente después del año 2000… me impresionó que cuando me presenté con él, lo primero que me preguntó fue acerca de mi mamá, a quien la recordaba como una niña, visitando a su hermano en Querétaro, ya que mi tio Jorge y él fueron contemporáneos en el juniorado. Además me conmovió de qué manera tenía presente en toda su plática a Marcelino Champagnat, con ejemplos vividos y exactos… él me entusiasmó para unirme al grupo de “ex” maristas que se reunían cada mes, a veces en el Colegio México o en el Centro Unión, y que en el 99 habían ido a la canonización a Roma… encontré en él a un enorme amigo, y traté de seguir en ese grupo de fraternidad marista mucho antes de que se institucionalizaran las fraternidades como hoy las conocemos, desarrollamos algunos proyectos, y seguimos en amable comunicación hasta la fecha.
Uno de los proyectos que emprendimos con ese grupo de antiguos hermanos, fue la constitución de una sociedad civil, el objetivo esta apoyar diversas iniciativas que coincidieran con la catequesis y la educación marista, por motivos económicos esta asociación desapareció, sin embargo, Don Jesús vio la oportunidad de sacar a la luz un libro que él había escrito anteriormente, y lo publicó con la idea de que entre todos en esa sociedad, ayudáramos a difundirlo y venderlo… el libro se titula “Y serán Uno” y era relativo a la pareja y al matrimonio cristiano.
Fue un grandioso éxito lograr venderlo, ya que en la actualidad, en primer lugar, los jóvenes no se entusiasman por el matrimonio, sino que lo rehúyen, además, las parroquias que promueven los cursos de preparación obligatoria, ya cuentan con mucho material, por lo que agregar el costo de un libro más, resulta muy conflictivo… el libro es excelente, pero, en fin, era muy difícil colocar sus ejemplares, sin embargo al fin y al cabo y mucho esfuerzo, se logró vender esa edición y se le entregaron los beneficios a don Jesús … en la siguiente reunión, don Chucho nos comunicó que ¡había contratado la segunda edición!…. La respuesta fue un silencio sepulcral, y después de estar paseando todos los nuevos ejemplares de casa en casa, yo los conservo aún, sin poder hacer nada con ellos.
JOSE IGNACIO OCARANZA SAENZ. Nació el 9 de mayo de 1929, profesó en el 45, en la generación posterior a don Basilio, es decir que fueron sus compañeros entre otros, Don Marcos Mora, Oscar Sánchez Basurto, Carlos Toral y mi tio Jorge. Abandonó la congregación en 1969, estuvo a cargo del Instituto Motaignac y ha participado en múltiples y diversos proyectos desarrolladores de instituciones educativas, el último proyecto en que participó oficialmente, fue el intento de lograr una ampliación para su querido Montaignac en el predio que se había comprado para este fin en el centro de Coyoacán, y que había pertenecido al memorable “Centro Union”.
Esta es una anécdota familiar, que a base de ir rodando por ahí, va perdiendo algunas cosas verdaderas y recogiendo otras que no lo son… en 1942, llegaron los juniores a Querétaro, en una, quizá la primera visita de familia, esperando los papás a los jóvenes juniores que iban siendo llamados a la recepción cuando arribaba su respectiva familia, estaban en antesala los padres de Ocaranza y los padres de Serrano, la familia Ocaranza venía de Guadalajara y la de los Serrano de México, rompiendo el hielo, y tratando de ser amables trataron ambos papás de iniciar una plática, como lo haría cualquier persona… ¿qué tal el viaje?, ¿desde dónde vienen ustedes? ¿Cuántas horas de camino?... y al haber agotado esta primera etapa, empezaron los señores a quejarse o presumir del asunto laboral… pues, yo soy empleado federal, a lo que el contraparte contestó, pues yo también… de qué secretaría? De comunicaciones… No me diga, yo también, bueno, soy “telegrafista” y mi esposa también fue… no me diga, nosotros también somos telegrafistas… cuál es su clave… tal y tal, de Guadalajara… no me diga, ¡compa!, yo soy tal y tal… de México… caramba, resulta que usted es … don xxx! y usted es don xxx! Viejos amigos que se habían conocido y habían llevado una gran amistad a través de su trabajo por muchos años, y que jamás se habían visto la cara frente a frente.
Increíble entender lo maravilloso de este encuentro, en nuestra época en que las comunicaciones nos permiten no solo el uso del teléfono, sino de las aplicaciones del celular y gracias a ellas tenemos oportunidad de videollamadas instantáneas y directas, personales o múltiples a cualquier parte del mundo… remontémonos a los tiempos de Juárez: las comunicaciones eran por medio de una carta que llevaba un mensajero a caballo… o en un buque que tardaba meses en llegar a puerto y ser enviadas por medio de bestias… En el porfiriato se creó la red ferrocarrilera más impresionante de la historia en nuestra patria, pero junto a cada estación de ferrocarril, se añadió una estación de telégrafo, que permitió efectuar la comunicación de una manera impresionantemente rápida, a comparación del uso del correo, a la red de telégrafo cien por ciento ferrocarrilero destinado a la información y control de viajes y trenes, se añadió el servicio telegráfico… en las oficinas de telégrafos. Cualquier usuario podía enviar un mensaje a través de la red nacional, a cualquier parte del país… uno debía escribir su telegrama y depositarlo, previo pago del servicio, en la oficina local de telégrafo, el encargado en turno, tomaba el mensaje que no debía exceder de diez palabras y debía pasarlo de inmediato al operador, el cual mediante un aparato llamado pulsador, trasmitía letra por letra cada palabra del mensaje hacia otro operador que en alguna otra estación, solo escuchaba una especie de timbrazos o pitidos, largos y cortos, la combinación de ellos significaban letras, y de esa manera se transmitían letras y completaban palabras y mensajes de texto, el operador telegrafista, utilizaba una serie de claves para determinar cuál era el destino del mensaje, y así, se retrasmitía de estación en estación, hasta llegar a su destino final… cuando el mensaje llegaba, era transcrito con máquina de escribir a un papel, era ensobretado y enviado por medio de un veloz mensajero hasta el domicilio del interesado. El proceso se realizaba en unas cuantas horas como máximo.
Dentro de ese sistema, los telegrafistas, anclados todo el dia al aparato transmisor o receptor, además de enviar y recibir mensajes, conversaban en clave con sus interlocutores y llegaban a formar grandes cadenas de amistad aún sin conocerse físicamente, se hacían bromas, conocían algunos detalles familiares, enfermedades, noticias, oportunidades, etc formando una gran hermandad y siempre estaban en contacto con sus amigos… sin conocerse físicamente jamás, a excepción de los compañeros que cursaron juntos en la escuela. Esta fue la situación que se desencadenó en el momento que se encontraron los señores Ocaranza y Serrano, padres de los dos juniorcitos Nacho y Jorge, ambas familias establecieron una amistad extraordinaria y se visitaban en sus respectivas plazas de una manera más formal, Junto con Nacho, ingresaron a la congregación algunos de sus hermanos y las familias quedaron hermanadas para siempre.
Cuando yo pasé a segundo año de primaria, llegó don Ignacio Ocaranza al Colegio México, y siempre estuvo, como un ángel guardián, al cuidado de mi persona, por supuesto se encargó de que todos mis profesores fueran maristas, y yo sabía que Nacho estaba allá en la dirección aunque nunca tuve necesidad de pedir ninguna concesión o permiso especial. Lo perdí de vista al pasar a la secundaria.
Veinticinco años después, cuando yo me divorcié de mi esposa en el año 90, llegué a un acuerdo con respecto a la educación de mi hija, mi hija y mi señora escogerían el plantel y yo lo pagaría… mi hija perdió un año escolar y tuvo muy amargas experiencias en el segundo intento acercándose a diversas escuelas que no vale la pena mencionar… así que mi esposa tuvo conocimiento del colegio Montaignac, y decidió inscribir en él a mi niña, dándome instrucciones para que pasara a pagar colegiaturas y gastos… al llegar al plantel, lo primero que vi fue la imagen de Nuestra Señora, el personal me atendió con excelente trato, y me ofrecieron de inmediato todas las instrucciones, folletos y formatos para que pudiera proceder a complementar la inscripción… regresé a a casa feliz y sorprendido, y empecé a revisar toda la documentación que me habían entregado… era evidente que en la dirección del colegio, y a la cabeza de esta institución estaba la familia Ocaranza… encabezada por don José Ignacio…
Mi hija me pidió que de ninguna manera tratara yo de intervenir ni menos que la recomendara… pero una vez en clase, fue el mismo profesor Ocaranza el que la mandó llamar para preguntarle sus datos familiares, “me recuerdas a una persona que conocí hace mucho” le dijo. Y efectivamente en esa época es impresionante el parecido de mi hija con mi madre, en dos fotografías, que se tomaron cada cual al cumplir 17 años… Tuve que presentarme en la escuela y platicar ampliamente con don Ignacio y platicarle mi situación… ambos acordamos respetar esta supuesta secrecía… tan fue así que en tercero de secundaria el personal de orientación nos mandó llamar a los padres de mi hija por problemas de falta de aprovechamiento, y nos exhortó a tomar las providencias previo compromiso por parte de la estudiante para superar sus calificaciones, sin que don Nacho interviniera. La experiencia del Montaignac fue extraordinariamente rica y formadora una parte que complementó maravillosamente la educación de mi hija. Hecho que le agradezco infinitamente a la familia Ocaranza y al talento de don Ignacio y su equipo.
Despúes de la época de oro del Montainac en la colonia del valle, seguí tratando a Nacho y supe de su proyecto de establecerse en Coyoacán y de pretender una hermosa ampliación que le permitiría renovar totalmente el colegio. Nunca pude tener una entrevista con las personas que hacían la gestión, pero lo que pude investigar entre de los empleados de la delegación, de que había “consigna” para no permitir esa construcción y no solo eso sino cerrar esa escuela, y opiniones de que los gestores de ese colegio eran muy prepotentes… lo cual me llenó de tristeza.
Mi trato con don Ignacio siguió a través de los desayunos de antiguos hermanos en los cuales, mientras su salud se lo permitió siempre estaba presente y participaba con verdadero entusiasmo y fervor.
NACHO GÓMEZ ARCEO Nació el 21 de agosto de 1940, profesó en el 56 y se retiró en el 60,
Fue mi profesor en primero de primaria, he vuelo a tratarlo sobre todo en los desayunos de antiguos hermanos, despúes de dejar la vida religiosa estudió Actuaría y trabajo en la Universidad Anáhuac, pudo identificarse mucho con el estilo de vida y de trabajo de los Legionarios, y tuvo la oportunidad de participar en la implantación de la carrera de Actuaría en esa universidad.
Anécdota: en un desayuno de antiguos hermanos, en el colegio México, estábamos en la misma mesa desayunando cinco personas, que de hecho no nos conocíamos, estuvimos hablando del clima y de las ultimas noticias del programa televisivo, y comenzaron a salir los temas de trabajo, el caso es que don Ignacio comenzó a decir que él había estado presente cuando se construyó el ala nueva del Colmex, aunque él no había dado clases ahí sino en los antiguos sótanos de la antigua casa… de ahí surgió tema para reconocernos, yo reconocí a mi antiguo maestro, y él me identificó como su antiguo alumno… otro de los compañeros que compartíamos el desayuno, expresó que él no tenía nada que ver, que había estudiado en el Instituto México, en Amores, entre tal y cual año y después se había dedicado a la docencia… eso dio pie a que yo hiciera cuentas y resultara que él había sido mi alumno en la corta temporada que di clases en el Instituto… curiosamente estábamos almorzando juntos y sin saberlo, tres generaciones de profes... existe la casualidad?
MIGUEL ANGEL VILLALOBOS GALLARDO nació el 26 de agosto de 1938, profesó en 1957, se retiró en el 86. Fundó en Irapuato el Colegio Champagnat, que cuenta con preescolar, primaria, secundaria y Preparatoria… una enorme obra, además ha organizado un grupo de laicos (fraternidad) que es una de las pocas que han operado en nuestra provincia desde hace más de 20 años.
Fue mi profesor en segundo “A” y en sexto “E”, en el Colmex. En segundo año tuvo que trabajar muy especialmente conmigo ya que en ese entonces yo era un chamaco con problemas familiares y poco interés por la escuela; en sexto volvió a ser mi profesor, pero en ese momento pude apreciar con mucho mejor aprovechamiento, que se trataba de un profesor extraordinario, recuerdo que preparaba unos mapas mudos que cubrían de piso a techo toda el área del pizarrón, en los cuales señalaba, división política, orografía, hidrografía, capitales, mares, golfos y demás accidentes, y nos hacía competir sanamente en emocionantes competencias, para identificar los nombres de capitales, sierras, ríos, estrechos, mares, etc… era de una pulcritud extraordinaria y nos llevaba con precisión, en cada disciplina.
Dos anécdotas en que recuerdo con mucho gusto al que considero el mejor maestro que he tenido en toda mi vida:
Cuando mi padre por su edad se quiso retirar del trabajo, más o menos en el ’87, construyó una casa en Irapuato, vendió sus negocios en ciudad de México y Neza y se mudó a su nueva casa en la tierra de las fresas, sin considerar que sus hijos tenían otros intereses, en particular mi hermanito que cursaba secundaria en el Col Mex y vivía rodeado de amigos de la colonia Roma, al viajar a Irapuato se terminó su pequeño mundo, y el aspecto escolar se fue a pique… pasaron meses y exámenes reprobados en todas partes y una gran frustración… se volvió un joven huraño y taciturno, y un poco agresivo… Mi papá me platicaba de todos los esfuerzos que se hacían para recuperar a mi hermano… Yo visitaba a mi padre con alguna frecuencia, hasta que en una ocasión que viajé a Irapuato mi padre estaba feliz, porque había encontrado a un “maestro viejito”, que le había regresado la alegría a mi hermanito, “no sólo porque ya está estudiando para prepararse a los próximos exámenes, sino porque ahora va a jugar todos los días algún deporte y volvió a tener amigos”… ¿es alguna escuela especial o algo así? Pregunté… “no, solo que este señor viejito ha hablado mucho con él y primero lo puso a jugar básquet, y poco a poco lo ha venido componiendo… vamos mañana para que lo conozcas...” -de acuerdo, vamos mañana a conocerlo…- respondí.
A la mañana siguiente en que íbamos a conocer al maestro que había logrado sacar de la depresión a mi hermano, pensaba que era un venerable anciano o un líder politiquillo o algún charlatán divertido… pero finalmente me llevaron a conocerlo… Tremenda sorpresa cuando llegamos al sitio, que se trataba nada menos que del Colegio Champagnat, en el cual destacaban la imagen de la Virgen y la de Marcelino… pensé que se trataba del Pedro Martínez, que yo no conocía, pero no vi ningún letrero que lo identificara… veía una magnifica escuela, canchas de futbol, muchachos practicando deportes e incluso algunos tomando clase a pesar de ser sábado, pregunté por el director, y me encontré nada más y nada menos que a Miguel Angel Villalobos… “¡Jorgito!” me gritó cuando me reconoció a lo lejos y corrí para abrazarlo… fue tanta la emoción y tantas cosas que platicar, que el tema de mi hermano quedó en segundo plano…
Miguel Angel me mostró todo lo que se tenía en el plantel y en pocas palabras y sin exageraciones, sino con toda sencillez me explicó la enorme labor que había desarrollado y después me llevó a conocer su casa y su familia. A partir de ese encuentro, cada vez que visitaba Irapuato, era obligatorio pasar a visitarlo.
En una de tantas ocasiones que lo visité, Miguel Angel me dijo, tú eres ingeniero, acompáñame porque quiero comprar unos terrenos para mis maestros, vamos para que me des tu opinión… se trataba de adquirir algunos terrenos para poder construir y ofrecerles “casa” a sus profesores. Asi que fuimos a ver los terrenos que pretendía comprar… Después supe que las presiones económicas habían frenado este proyecto, y que había tenido algunos problemas, y nunca supe qué fue lo que pasó, para mí lo mas importante e increíble era considerar que él pensara a ese extremo, en el bienestar de sus profesores y trabajadores.
JAVIER OLMEDO BADÍA, (EL PESCA) Nació el 9 de enero de 1939, profesó en el 57 en el grupo de Jaime Villalba, Gerardo Cano, Jaime Nieto, etc… Fue mi profesor en 3º de primaria, todos lo conocían como “el pesca” son pocos los recuerdos escolares con él, pero le gustaba leernos libros de aventuras, y ponernos a dibujar… En una ocasión un compañero tomó una pequeña armónica que yo había introducido al salón, y trató de hacer algún sonido con ella. El pesca se la recogió y le puso un severo castigo a mi amigo… al final de clases fui a hablar con nuestro maestro y le dije que la armónica era mía… entonces después de explicarme que era tan malo haberla llevado a clase como haberla sonado… me prometió que “después” me la devolvería… yo pensé que de hecho la había perdido definitivamente pero, él me la devolvió el día que terminaron las clases… lo interesante es que él supo perfectamente cumplir su palabra.
A Javier lo he seguido tratando a través del grupo de antiguos hermanos que nos reunimos periódicamente… sabemos de él que fue uno de los grandes personajes que logró echar a andar el gran proyecto de la Universidad Pedagógica Nacional, donde él entregó la mejor parte de su vida. Además él sigue siendo vocero oficial de muchas de los comunicados de la SEP en lo que se refiere a esta universidad, varias ocasiones me ha tocado verlo o escucharlo en la radio o la televisión con ese tipo de noticias. Pero esto no se resta que siga a cargo de una serie de actividades académicas como exámenes profesionales y eventos escolares.
En lo personal, sigue siendo un excelente amigo… unos meses después de que yo cumpliera mis sesenta años, al terminar una de las reuniones en la quinta soledad, me llamó y me dijo: “que se siente?” - a qué te refieres? – respondí, “a estar ya en este grupo de los sesentones! Ja ja ja…” me sorprendió que él supiera exactamente mi edad y fecha de aniversario después de 54 años de haberlo tenido como maestro… En otra ocasión me dijo con gran entusiasmo,” Jorge, no dejen de invitarme a cualquier reunión o evento, tanto de antiguos hermanos o de exalumnos, esto es para mi una parte importantísima que me da Vida…” muchas veces no puedo asistir o tengo o tengo otros compromisos, pero para mí, este encuentro con los amigos, es algo que me renueva, gracias de antemano.
JUAN RUIZ MARTÍNEZ Nació un 24 de octubre de 1934, perteneció al grupo de Ignacio Ramírez,
Antonio Franco, Manuel Menchaca, Juan Ortiz Gallegos etc. y profesó en 1951 el sigue perseverante.
Fue mi maestro en cuarto año, “A”… era un profesor excelente y que nos impulsaba mucho a estudiar, su forma de enseñar era muy simple y directa, no le gustaban las complicaciones, pero lograba que nos entusiasmáramos en obtener las mejores calificaciones, era estricto, nos cumplía castigos y premios y asimismo nos exigía calidad y dedicación razonada.
El fue el primero que me invitó a ser catequista, y a participar todos los sábados en la catequesis que se hacía en las colonias populares, yo en 1963 era un niño de nueve años, pero el hombre más feliz del mundo al enseñar a rezar a otros niños más pequeños que yo… gracias a esas actividades me hice gran amigo del señor Ruiz, y de algunos otros maristas que también participaban en esa catequesis ahí conocí a don Felix, a Francisco García Olvera, aunque casi todos los compañeros catequistas eran de sexto o secundaria. Eran dos centros de catequesis: la Vasco de Quiroga y la Nueva Atzacoalco. Cada ocho días los sábados a las 16 horas partían sendos camiones llenos de catequistas, con material didáctico, balones y a veces redes de volley ball, botes de dulces y los codiciados boletos, a cada niño que asistía a la iglesia su catequista lo premiaba con un boleto, estos boletos se canjeaban al fin de año por ropa, juguetes o víveres… además se les formaba para salir, a fin de entregarles un puñado de dulces en su mano, a veces había bolsitas, pero normalmente era en la mano…
Al regreso se rezaba el rosario, en el transcurso del viaje en el camión, al final comenzábamos a cantar todo tipo de canciones cómicas o lúdicas… y a veces todavía nos daba tiempo de un juego antes de retirarnos del Colegio.
Juan Ruiz, era un hermano que siempre estaba presente en todos esos momentos, y yo lo veía como a un verdadero prototipo de lo que debiera ser cualquier otro profesor… no entendía en realidad que era un auténtico marista, pero yo anhelaba ser como él cuando creciera…
Cuando lo vi, alguna ocasión ya siendo él un viejo y yo un hombre, me sorprendió que llevaba en un apunte que doblaba y escondía en una pequeña agenda de bolsillo, con una letra manuscrita impecable, los nombres y apodos de cada uno de sus alumnos de 30 años atrás.
AVELINO MEJÍA BETANCOURT, nació como mi tio y yo un 16 de noviembre, pero de 1942; profesó con el numeroso grupo de Jorge Muñoz, Gaspar Ceja, Ignacio Camarena, Sergio Zamorano etc.
El nunca fue mi profesor, pero precisamente con motivo de las catequesis sabatinas y su respectiva preparación los viernes por la tarde, siendo profesor de tercero y yo estudiando cuarto, con deliberada intención vocacional, me permitía cada semana “ayudarle” a las diversas labores que debía realizar como profesor… esto me enloquecía de gusto y alegría: calificar exámenes, llenar listas de calificaciones, sacar promedios, incluso preparar material didáctico… como si fuera yo un estudiante de normal, me explicaba cómo se preparaba la clase, como se medían los tiempos, como se preparaban las preguntas de los exámenes, y hasta cómo se utilizaba el gis y el borrador… pasaba horas enteras a su lado mientras él realizaba sus tareas y yo aprendía a ser profesor… además de que me daba tareas que para mí eran maravillosas como llenar listas, o pasar calificaciones
Pero no quedaba todo en eso, de una manera especial me desarrollaba con sus pláticas un amor especial a la Virgen, y a Marcelino, me platicaba historias y vivencias, y me preguntaba como iba ya a explicárselo a los niños que me asignaran en las clases de catecismo…
La amistad nos llevaba a que me platicara de sus años de infancia, cómo su papá le enseñaba a predecir la lluvia, y a medir el tiempo, a saber si un animalito estaba enfermo, a orientarse en el campo y miles de detalles que me parecían maravillosos, todo era un cuento, un juego, una vida por vivir… Nunca me propuso ni me preguntó si deseaba ser marista, pero fue el que con su entusiasmo y forma de ser, la persona que con mayor impacto, forjó en mi corazón la pasión por ser marista algún dia… no era una elección que estuviera sujeta a una decisión, sino una hambre de trabajar en lo que más me gustaba: aprender y enseñar, darlo el todo por el todo, vivir sólo para eso que significaba estar frente a un pizarrón y poder trasmitir un mensaje de entusiasmo y amor a cualquier grupo de alumnos.
Pasaron los años y nunca volví a tener esas maravillosas lecciones con mi querido profe, pero un dia en el juniorado, mientras veíamos un partido de football, él estaba de paso porque no vivía en Querétaro y ambos esperábamos que terminara un partido, para poder jugar… en ese momento comenzó a hablarme de la Virgen como lo hacía cuando yo era niño, y sin ningún preámbulo, me dijo, “nunca te sueltes de las enagüas de la Virgen, aunque pasen todos los vientos y huracanes, nunca te sueltes de sus faldas, agárrate con todas tus fuerzas y no dejes de pedirle que ella te enseñe el camino para llegar a Jesús… ella siempre te va a responder, ella siempre estará ahí para ayudarte… recuerdo la sonrisa de Avelino al mencionar el nombre de nuestra Madre Santísima, como si la estuviera viendo, como si estuviera escuchando su voz o sintiendo su presencia… sonó un silbatazo y tuvimos que bajar al campo para empezar el partido, que no recuerdo si ganamos o perdimos, pero la expresión de su cara nunca la podré olvidar.
Estando en el noviciado en Morelia, se acostumbraba tener un par de semanas dentro de una comunidad, nos enviaban por parejas, y éramos asignados a alguno de los colegios para ponernos bajo las órdenes del director de la comunidad. Me tocó como compañero a Reynaldo Reynoso, y perdimos el camión al trasbordar en ciudad de México… pedí ayuda a mis familiares y tomamos el siguiente camión que nos llevara a nuestro destino. El hecho es que retrasamos nuestro viaje cuatro o cinco horas, y llegamos a nuestro destino después de las doce de la noche… dimos con la dirección y llegamos al colegio, donde suponíamos que nos esperaban… era el Colegio Victoria, en Teziutlán Puebla… encontramos el plantel y vimos que obviamente, estaba todo cerrado, buscamos la casa de los hermanos y también encontramos todo cerrado y las luces apagadas, empezamos a tocar la puerta en medio de un tremendo frio… después de un buen rato, apareció el señor director, precisamente don Avelino Mejía, que nos abrió la puerta, agazapado con un tremendo cobertor y apuntándonos con una pistola… Una vez hachas las identificaciones y presentadas las disculpas correspondientes, él mismo nos pasó a la cocina para darnos algo de cenar y nos llevó a nuestras habitaciones, al dia siguiente había que trabajar y los alumnos nos esperaban… fue una experiencia inolvidable.
En varias ocasiones lo volví a encontrar: en el Instituo México, y en Toluca, donde había formado varias fraternidades de laicos que lo recordaban con un inmenso cariño.
JOSE REFUGIO RUIZ ZAPATA. Nació en 1934, perteneció al mismo grupo que Miguel Angel Villalobos, porque profesó en 1957, se retiró en el año 67
Fue mi profesor de Quinto grado. Tengo muy pocos recuerdos de él , solo sabía que estudiaba Filosofía por las tardes y que tenía en gran estima a mi tío Jorge.
FRANCISO XAVIER JIMÉNEZ ESQUIVEL Nació en enero del 42, perteneció al grupo de José Lagunas, Antonio Piña, Carlos Martinez Lavin, etc que profesaron en 58. Se retiró en el 74.
Fue mi titular en primero de secundaria, grupo “C”, además de darnos religión era nuestro profesor de Inglés, era conocido como “la bruja” no por otra cosa sino la forma de su nariz, era una persona muy dinámica y excelente profesor.
Tuve la oportunidad de invitarlo este año 2020, a una reunión de exalumnos en la que asistió como uno de nuestros profesores de hace 54 años, actualmente vive en Toluca y trabaja en el plantel de esa ciudad. Pertenece a una de las fraternidades que se fundó en esa misma ciudad.
MIGUEL DÍAZ ORDAZ Y DEL RIVERO, Nació el 5 de julio de 1910, profesó en 1929 con el grupo de don Pablo Preciado y don Jesús Gil. Se retiró en 1968.
Fue nuestro titular en Segundo “A”, impartía las materias de historia y dibujo. Yo lo imaginaba como un gran buque en alta mar que seguía su camino un poco solitario pero cumpliendo estrictamente su trayectoria, con serenidad y aplomo… lo veíamos siempre sereno e inmutable, aunque siempre buscando innovación, era curioso que continuamente buscaba formas de crear el interés y la respuesta de nosotros; preparaba en el “mimeógrafo” hojas multicopiadas con dibujos que él mismo diseñaba, para que nosotros los ilumináramos, en la actualidad es muy fácil sacar fotocopias, pero en ese entonces, ese trabajo implicaba una serie de trabajos que él realizaba como apoyo didáctico y que nos hablan de su gran iniciativa. Trataba en clases una serie de temas que en aquel entonces eran tabú como la masturbación y la relación sexual… con gran sencillez y respeto, nos recomendaba lecturas, investigación y muchas actividades muy avanzadas para su tiempo.
Tuve conocimiento, pero no me consta, que murió viviendo solo y en medio de una gran austeridad y pobreza.
JAVIER LONGORIA GARCÍA DE LEON, nacido un 29 de noviembre, en el año 27, perteneció al grupo de Humberto Alvarez Ruesga, David Kuri, Raúl Sanchez Basurto y Javier Toral que profesaron en 1947. Murió perseverante.
Fue nuestro titular en Tercero “C”, además de darnos religión y Física. Era un hombre sencillo y muy dedicado a cualquier tarea que desarrollaba, facilitaba siempre todo lo necesario para que las cosas pudieran salir de la mejor manera, el era de los más entusiastas promotores de la catequesis sabatina, en muchas ocasiones que no había chofer, él conducía el autobús, era muy participativo, por lo general dirigía el rezo del Rosario cuando veníamos de regreso de la catequesis… En clase era muy preciso, tal como correspondía a las materias que nos impartía. Su mirada era muy profunda e invitaba a la reflexión y a la actividad directa e inmediata…
Siendo mi profesor titular en tercer año de secundaria fue uno de los directamente involucrados en mi ingreso al Juniorado, aunque el promotor vocacional era don Miguel García Olvera, Javier estuvo durante todo el año muy al pendiente de mi caso. A mi me invitaron a ingresar al terminar sexto, pero debido a mi edad, propusieron que nos esperáramos a terminar la secundaria, y así p fue. Ellos dos fueron a mi casa a ultimar detalles para la entrada a Querétaro.
Después de esto perdí por completo la comunicación con El… yo sabía que el estaba estudiando ingeniería, y que a eso se debía su facilidad para las materias tecnológicas. Uno de mis compañeros que acabó siendo ingeniero nos comentó que varios años des lo encontraba con frecuencia en la facultad de ingeniería y tomaban juntos algunas materias. Asi que asumo que pudo terminar sus estudios como ingeniero.
Un año antes de su muerte, lo volví a ver, precisamente en el plantel de Acoxpa, nos encontramos en uno de los largos e impecables pasillos, lo encontré exageradamente delgado, y su comentario fue, “Jorge, hace un año estuve muy delicado, pero el Señor me concedió unas cuantas horas extra, así que, estoy viviendo mis horas gratis, y estoy feliz, todo lo que Dios me quiera dar de vida será muy bienvenido, hoy no tengo enfermedades ni presiones de trabajo ni otras actividades asi que estoy disfrutando al cien porciento este periodo, bendito sea Dios”
ANGEL DANIEL GOÑI LERENDEGUI, Nació el 28 de Febrero del año 22 en España, profesó en 1939 al igual que Anastasio García, José Ibañez, Teodoro Liébana, y Rafael Palomar entre otros. Murió perseverante.
Fue mi profesor de Química en tercero de secundaria, me volvió a dar clase, esta vez de Matemáticas en san Javier en la prepa de Querétaro… pero yo lo conocía desde que íbamos a la catequesis sabatinas, el era, con don Felix y Longoria uno de los más entusiastas. Como profesor era un excelente personaje, claro, directo y muy estricto. Como persona, hacía honor a su nombre, un verdadero Angel, por su emotividad, su sencillez, su delicadeza y su atención a las necesidades de todos los que lo rodeaban… tomaba decisiones rápidas en medio de una sonrisa que no le dejaba hablar.
En una de las últimas tareas que le asignaron fue ecónomo de la Editorial Progreso, durante esa temporada tenía una especial atención a las actividades de nuestra fraternidad de antiguos hermanos retirados, asistía a la mayoría de los eventos y participaba con verdadera devoción en la eucaristía… siempre estuvo atento a que todos contáramos con nuestro misal producido por la editorial, así como algunas otras publicaciones.
En una ocasión lo busqué en la Editorial, para pedirle la liturgia de la eucaristía que se celebraría en nuestra siguiente reunión en Tlalpan… además de revisar que todas las oraciones y lecturas estuvieran exactas, le confesé que yo no me sabía bien el “Sub tuum praesidium”, para qseue me hiciera favor de facilitármelo escrito… pero don Goñi no quiso, es decir, se puso a enseñármelo, palabra por palabra hasta estar seguro que yo más o menos lo había memorizado.
ENRIQUE DE JESÚS VIGNAU QUIROZ. Nació un 21 de Marzo, como Benito Juárez, pero en 1925…
Profesó en 1944, en aquel extraordinario grupo de Basilio Rueda, Baltasar Santillán, Gabriel Ibañez y muchos otros gigantes de la provincia. Se retiró en el año 77.
Fue nuestro director del colegio México después del señor Casarín, a partir del 60, y mantuvo la sede de esta dirección en el edificio del número 33, así que lo volví a encontrar todos los días al pasar a secundaria. Era un hombre impecable que impresionaba por su sobriedad y rectitud, usaba siempre un traje negro, camisa blanca y corbata negra… los compañeros bromeaban diciendo: “¿viste el traje que se puso hoy?, - sí, el negro…”, -no, no es cierto, se puso el “otro negro”… Entre otros apodos se le identificaba como “el mazo”, porque “siempre cae de golpe”…, gracias al sistema de intercomunicación que había en los salones que todos conocíamos como “chismógrafo”, él escuchaba continuamente todo lo que ocurría en los salones, así que al mínimo desorden acudía al salón donde había algún problema, y se presentaba inmediatamente, por eso decíamos que “siempre cae de golpe”… además ingresaba a los salones de clase por la puerta trasera, cuando nadie lo esperaba, esto le acarreó otro apodo no muy agradable.
Durante los desórdenes del movimiento estudiantil, en el 67- 68, había amenaza de que los contingentes de estudiantes tomarían nuestro plantel, máxime porque nuestro amado colegio recién se habían incorporado al sistema de la UNAM… no podíamos suspender clases todos los días, así que continuaron las clases en medio de un gran temor… un día, como era de esperarse, llegó un grupo de estudiantes a las puertas del colegio… las actividades en los salones se suspendieron y nos bajaron al patio en medio de una gran expectativa… Vignau subió al primer piso y desde una ventana que daba a la calle, les dirigió la palabra a los visitantes. No sabemos qué les dijo, pero con gran aplomo, los enfrentó y los invitó a retirarse… y así lo hicieron. El milagro ocurrió y todos regresamos a clase, de manera casi milagrosa, en perfecto orden.
Participé en una serie de eventos vocacionales dentro de mi preparación para mi ingreso al juniorado, una de ellas fue un “retiro” en la denominada “casa de Tequesquitengo”, que era una hermosa casa veraniega el el lago del mismo nombre… mucho tiempo después supe que esa propiedad era de la familia Vignau… La última ocasión que pude platicar con don Enrique fue un desayuno de exalumnos del colegio México, en el que compartimos la mesa… él ya se había retirado de la congregación y trabajaba en funciones administrativas del CUM.
ANTONIO CAMPOS DE COS nací el 19 de noviembre de 1926. Fue compañero de Gabriel Rodríguez, Jesús Calderón, Alberto Godínez, que profesaron en 1946
Fue director de la secundaria del Colegio México en 1968 precisamente mi tercero de secundaria, nuestro plantel, y bajo la sabia dirección de don Antonio, llevó a cabo el cambio de incorporación, ya que anteriormente la secundaria operaba bajo la supervisión y con los programas de la SEP, los cuales privilegiaban los tiempos de actividades tecnológicas o talleres, y pasamos a estar incorporados a la Universidad Nacional como bachillerato básico. Se redujeron drásticamente los talleres y aumentaron muchas actividades que se calificaban a base de créditos y “cocurriculares”, trabajos de investigación y una orientación mucho más humanista. Implicó una serie de medidas y cambios que supo operar con el apoyo del gran equipo que dirigía… en mi caso durante primero y segundo, me volví un especialista en encuadernar libros, teníamos ocho horas semanales en el taller, el profesor me daba a encuadernar sus propios trabajos y yo estaba encuadernando dos libros a la semana… al pasar al sistema UNAM, solo quedaron dos horas a la semana en actividades tecnólogicas, pero desapareció encuadernación, y obligatoriamente tuve que tomar taquigrafia y mecanografía, que obviamente fue mucho más útil en mi vida. Llevamos cineclub, seminario de historia y actividades musicales, artísticas y culturales.
JOSÉ MARÍA (CHEMA) LIZARDI IÑIGUEZ. Nació el 12 de febrero del año 35… profesó en el 54 y fue compañero de Enrique Gómez Levy, Luis Benavides, Jesús Hernández, Pablo Hernández y Alejandro Mejía, entre otros.
Fue mi profesor de matemáticas en secundaria en el 66-67… ese año era titular de otros grupos, era un hombre totalmente sencillo y modesto, fue el que me introdujo en el divertido mundo del álgebra… como profesor era un personaje extremadamente puntilloso, cuidadoso y ordenado, exigía utilizar el color rojo para dibujar los márgenes en cada media hojita de block, donde se realizaban los exámenes así como en nuestros cuadernos, un número en cada cuadrito, y el uso exclusivo de lápiz, para poder borrar sin que notara… junto a nuestro nombre y número de lista debíamos poner las iniciales VJMJ.
Hacía ver sus razonamientos y explicaciones con una claridad extraordinaria, exigía siempre el desarrollo de cada uno de los pasos, marcar los signos con color, y resaltar las respuestas, pero siempre dentro de un ambiente ligero y amable…
Participaba también en la catequesis sabatina. Lo perdí de vista al terminar la secundaria. Lo volví a encontrar, muchos años después en una convivencia de antiguos hermanos en Queretaro, trabajaba en la Universidad Marista, a él le encargaron una investigación con motivo de los 70 años de la presencia Marista en Querétaro, y le estuve enviando algún material.
FÉLIX (EL PAPAYO) GONZÁLEZ GARCÍA (NICASIO FELIX de religión) nacío en su amada España el 11 de Junio de 1922, profesó en 1940, fue compañero de José García Olvera y muchos otros, en ese tiempo hubo muchos hermanos extranjeros.
Fue mi profesor de Español en secundaria y era titular de otros grupos. Tenía a su cargo la atención de la tienda de útiles escolares, por lo que era un personaje muy popular en todo el plantel, de tiempos inmemoriales le había quedado el apodo de “el Papayo” por lo que a la tienda de útiles escolares se le llamaba la “papayería”… Era un hombre muy transparente y tenía un carácter extraoridinariamente amable, que “caía bien a todos”… se desarrolló el mito de que estaba enamorado de la actriz Rocío Durcal, que en ese entonces brillaba por su juventud y su fama internacional.
Sin embargo era un excelente maestro, nos hacía leer bastante, además de estudiar sus materias, su temperamento afable no cedía para permitirnos ningún descuido en los trabajos, exigía no solo buena presentación sino excelente caligrafía y ni un solo error ortográfico… una y otra vez explicaba la razón de ser de las reglas de Ortografía… gustaba de hacer lecturas y de recitar de memoria poemas enteros en clase…
Lograba mucha afinidad con sus alumnos, y lo buscaban mucho como a un buen amigo, aún después de haber terminado su relación con él como alumnos, yo lo había conocido desde los tiempos de la catequesis sabatina, ya que era uno de los encargados y más asiduos promotores de esa actividad motivo por el que lo conocía mucho tiempo antes de que me diera clase. Pero le perdí contacto al terminar mi secundaria
Se cuenta la anécdota que algunos de mis compañeros, quizá ya estando en el CUM o en la universidad, tuvieron la ocurrencia de agendar una cita para que el buen Papayo fuera a conocer en persona a la Rocío Durcal a su hotel, en una de las giras de la cantante española… platicaron con ella explicándole que su antiguo maestro era un fanático de su música y actuación y al final accedió a recibirlo por unos momentos en algún privado de su habitación a una hora que resultara cómoda… después fueron con don Félix y a base de medios engaños le dijeron que iban a proporcionarle “algo” que el siempre había deseado… inocentemente pidió los permisos para ir a convivir con sus antiguos alumnos y una comitiva pasó por él para llevarlo al hotel donde ella se hospedaba… cuando le explicaron cuál era el motivo, el buen hermano se sintió totalmente cohibido y explicó que por ningún motivo podría pasar a un lugar privado con la artista, precisamente porque él era religioso marista y no quería que absolutamente nada pusiera en entredicho su fidelidad… los muchachos se sorprendieron de la negativa del maestro, y tuvieron que explicarle a la artista esta situación, y pedirle que por favor, ella bajara al loby del hotel para saludar al viejo maestro… ella lo entendió, y con mucho gusto accedió a bajar para saludar y conocer al buen religioso…
Tuve la oportunidad de acompañar a ese mismo grupo de “amigos” de don Felix en una comida que hicieron en su honor en el restaurante Covadonga, a una cuadras del Colegio México, en una época en donde don Félix ya no daba clases y solo vivía en esa comunidad… Me sorprendió cómo su sola presencia era un impresionante apostolado, sin necesidad de grandes explicaciones ni menos discursos egocéntricos, se dejaba querer y no perdía oportunidad de expresar sus sentimientos y su consagración marista.
Al regreso al colegio lo acompañé a su casa, aprovechando la ocasión de encontrarlo solo, le pregunté, “ y ¿cual es ahora su actividad principal?, ¿le dedica buen tiempo a la oración?,
“ si, pero” me contestó dando espacio para enfatizar su respuesta… “mi apostolado actual es la Presencia…” y me explicaba, el hecho de estar ahí con mis hermanos, con la gente que visita el colegio, incluso con los albañiles de la esquina o el señor que recoge la basura… me siento feliz de poder dedicar un tiempo para conversar y estar con ellos… eso es ahora mi forma de apostolado, no puedo hacer más. El apostolado de la presencia era para él una actividad importante que ponía en manos de nuestra Señora, y con toda seguridad era totalmente fructífera.
FRANCISCO GARCÍA OLVERA nació en 28 de febrero de 1926… y profesó en el 42, se retiro en el 69.
Lo conocí sólo en las catequesis sabatina, era uno de los entusiastas promotores de esta actividad, cuando yo estaba en primaria, le llamó mucho la atención a mi tio Jorge cuando le comenté que él nos acompañaba… seguramente algún recuerdo se cruzó en su mente porque cuando Jorge entró al juniorado, Francisco entraba como escolástico.
Es interesante que yo pueda recordar su entrega a la catequesis porque era verdaderamente impresionante su fervor y dedicación… le perdí la pista por completo, pero supe por medio de su hermano que había fallecido y que fue excelente profesor dentro del sistema de educación superior en una de las FES.
MIGUEL GARCÍA OLVERA nació un 20 de Noviembre, en 1931…, perteneció a una gran familia que aportó brillantes hombres a la congregación, profesó en el 48 con Federico Pardo y David Preciado, parece que su nombre de pila es José Edmundo, pero de religión fue Miguel Alejo, motivo por el cual siempre se le conoció como “Miguel”, de hecho todos lo conocíamos como Migarol, o “la Hormiga…”. Se retiró en el 71 después de un importante trabajo, especialmente en la atención a las comunidades indígenas en la tarahumara… él continuó sus estudios de especialidad en antopología y su labor docente a nivel universitario además de llevar un hermoso matrimonio en Querétaro.
Cuando yo estudiaba la secundaria él era el encargado de la promoción vocacional, asi que desarrollo su tarea conmigo, y fue uno de los que fueron a hablar con mi mamá para obtener su anuencia para ingresar al juniorado en 68, en ese entonces viajaba incesantemente en su Volkswagen… en su misión de “robachicos”
JUAN CRUZ PARDÍO nació el dia de la candelaria de 1937, profesó en el 55, junto con Alfonso Ayala, Horacio Bautista y Jesús Camarena. Se retiró en el 77
No fue mi profesor, pero era titular de otros grupos,
APOLINAR (MAGDALENO ALEJO) AGUIRRE GONZÁLEZ
Nació el 14 de Diciembre de 1923, profesó en 1941, en el grupo de Santiago Manrique… falleció como bueno y santo hermanito de María, aunque había perdido un poco la memoria.
Don Poli, fue precisamente el hermano que me recibió en el Juniorado de San Javier en 1968, siendo él el director. En ese entonces el juniorado funcionaba en dos secciones, la de “los grandes” que comprendía los estudiantes de preparatoria y algunos cuantos de secundaria cuya edad justficaba que pertenecieran a esa sección, y la de “los chicos” que comprende a los estudiantes de secundaria.
Al lado de don Apolinar estaba el prefecto (Toño Piña), como profesor de la prepa Francisco Castro, y director administrativo de la prepa, don Manuel Gutiérrez Mora… En la sección de chicos colaboraban Jorge Muñoz, Agredano…
ANTONIO PIÑA GARZA
JAIME VILLALBA
JOSE MANUEL GUTIÉRREZ (CHEN CHEN)
EL TÍO PANCHO
GEORGE NIRSHL
JUAN ORTIZ GALLEGOS
MANUEL PRECIADO PALACIOS
JOAQUIN (EL DIABLITO) FLORES SEGURA
SANTIAGO GUTIÉRREZ (DON CHENDO)
LOUIS DERNAT
PIERRE TOULEGNE (BROTHER GREGORY)
BALTAZAR SANTILLÁN
ANTONIO FRANCO
MANUEL MENCHACA
LUIS GONZAGA BENAVIDES ILIZALITURRI
GERAULT MIGNON
LUIS RAZO
MANUEL RUFRANCOS
De MI generación en juniorado:
José Covarrubias, Enrique Pelcastre, Ignacio Navarro, Mauro Pavón, Ramón Galicia, José González, José Castro Leñero, Ramón Ignacio Lemus Muñozledo, Victor Zambrano Zárate, Fernando Espinosa Golzarri, Dionisio Hernandez Orozco
y a partir de segundo Tarsicio Cruzaley Díaz Barriga,
y de tercero Laurencio Roberto de Jesús G Carrillo.
De mi generación Postulantado Noviciado
Victor Zambrano , Dionisio Hernandez , Laurencio Carrillo, Tarsicio Cruzaley, Javier Ayala,
De occidente: Enrique Escobar, Javier Lopez Godina, Victor Zuñiga, Francisco Lopez, Aquiles Bustillos, Rogelio, Francisco Castro, Manuel Padilla, etc
Novicios cuando eramos postulantes:
Jorge Landaverde Trejo, Eliseo Lopez, Mauricio Guerrero, Manuel Reyes Olvera,
De mi generación Escolasticado
Victor Zambrano , Dionisio Hernandez , Laurencio Carrillo, Tarsicio Cruzaley,

















































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