YO RESTAURARE EL TEMPLO

 Cuando escuchamos que El Maestro expulso a los “cambistas” del templo, nos imaginamos una pequeñita  iglesia o capilla de pueblo o una simbólica tienda de beduinos, con un pequeño grupo de comerciantes en el atrio intentando vender algunos productos para los turistas. Pero, quizá no alcanzamos a dimensionar el tamaño del templo, su importancia y el verdadero coraje de Jesus que lo impulsó a usar la violencia y tomar unas cuerdas para sacar a todos los que se encontraban en uno de los patios de este lugar sagrado, vendiendo animales.

Para empezar, debemos entender lo que era, lo que significaba y en que estaba convertido aquel espacio.

El templo de Jerusalem fue construido sobre la zona alta y plana del monte Moira, era un gran espacio formado por diversos patios, con distintas alturas y una construcción central sin ventanas a donde el sacerdote principal entraba sólo una vez al año, ahí, originalmente se guardó el arca de la alianza, que contenía un poco del maná con el que se alimentaron los judíos en el desierto durante  su viaje desde Egipto, las tablas de la ley, unos candeleros, y una mesa de oro. En este recinto llamado el "santa sanctorum", se asumía que estaba la PRESENCIA DE DIOS. Al rededor, sólo había patios y portones  para cada uno de los patios, que estaban reservados para un determinado grupo de personas. En el Templo se reunían, especialmente para las fiestas religiosas, la mayoría de los que se consideraban parte pueblo elegido, además de algunos visitantes, autoridades romanas y curiosos

Se dice que el gran templo original fue construido por el rey Salomón, si esto ocurrió, fue aproximadamente en el año 950 a.C.. es decir casi mil años antes del nacimiento de  Jesús.

Recordemos que según la biblia, Salomón fue hijo de David, y David fue el rey después de Saul, Saúl fue el primer rey, fue ungido por  Samuel, y el logró una cierta unidad entre las diversas tribus, formando la “dinastía unida” creando por primera vez un estado unificado… pero David y Saúl tenían fuertes diferencias y vivieron peleando entre sí toda la vida, el hijo de Saul era Isbaal que gobernó a la muerte de su padre, pero solo duró dos años, y entonces David ocupa el trono. El pueblo de Israel se rebela contra David, y nombra como rey a su hijo Absalón. Entonces, después de contraatacar y dar muerte a su propio hijo, logra una época de paz… esto ocurrió entre el  año 1000 y el 961 El reino de Israel se calcula en ese entonces unos 24,000 km2

Salomón pidió a Dios tener SABIDURÍA y  fue  el hombre que logro darle al pueblo de Israel un reconocimiento de frente a todos los pueblos vecinos, por supuesto gracias a sus victorias militares, pero por encima de esto, porque Dios le había dado a él “la Sabiduría”, en atención a su fidelidad, es decir a poner en primer lugar siempre al Todopoderoso. Fue por eso que la gran obra del Rey, fue precisamente, según el relato bíblico, la construcción del Templo, y ese espacio del templo es centro de la ciudad y lo mas importante de ella.

Este primer templo fue saqueado por el faraón Sheshonq I en 925 a. C., después, profanado por algunos de los reyes de Judá y a lo lago del tiempo estuvo destinado para honrar a distintas divinidades, especialmente dioses persas, pasaron poco menos de quinientos años…, el pueblo se dividió, y perdió toda la fuerza de su fe. Históricamente los Babilonios habían dominado a todos los pueblos cercanos, y estando desunidos los judíos, fue fácil para ellos dominar a las dos grandes comunidades judías, primero a los samaritanos y después a los de Jerusalem.

 Finalmente el antiguo templo fue totalmente destruido por los babilonios durante el tercer asedio de Nabucodonosor II contra Jerusalén en el año 587 a. C.

Aunque existe una serie de bellas descripciones sobre lo que fue el templo original, antes de ser destruido, y de acuerdo a la Biblia fue algo real, pero no existen pruebas arqueológicas sobre la existencia de esa construcción… además casi no existen citas de otras literaturas contemporáneas que lo mencionen, además que las versiones de los estudiosos no coinciden en la edad exacta ni en la veracidad sobre la existencia de este primer templo.

Los persas destruyeron toda la ciudad incluyendo el “templo”, y se llevaron como prisioneros esclavos a todos los hombres con capacidad de trabajar… y con ellos todos los que pudieran dar fe de la antigua edificación pasaron así muchos años y al llegar nuevos gobiernos a Babilonia, liberaron a los a los judíos que aún vivían allá y los dejaron regresar a su tierra … Las condiciones en que estaban las antiguas tierras y sus construcciones eran deplorables, y los judíos tuvieron que volver a reconstruir poco a poco lo más importante de su ciudad santa.

Sin embargo, antes de que iniciara esa reconstrucción, el gobernador Zorobabel en el año 515 a C., cuando Israel todavía estaba siendo gobernado por los persas, decidió reconstruir el templo… y este fue consagrado por el profeta Esdras cuando regresaron los judíos de Babilonia. Ese segundo templo era una obra monumental, de hecho, el edificio más grande, y lo más importante de la ciudad, algunos la llamaban “la ciudad-templo” que después utilizaron los diversos pueblos que tuvieron bajo su dominio el territorio de Israel entre el año 500 y el año200 antes de Cristo. En tiempos de Antíoco IV Epifanes, de nuevo fue profanado y convertido en un templo para Zeus… en la revolución de los Macabeos, 165 años antes de Cristo, fue recuperado el lugar y vuelto a consagrar al Dios de Israel…

A fines del siglo primero antes de Jesús, una vez más, el gobernador Herodes quiso restaurarlo, lo amplió y lo rehabilitó. Aumentando a casi al doble la extensión de su construcción

El antiguo templo estuvo situado sobre el monte Moriá, tenía una meseta en el extremo norte, y descendía abruptamente en la ladera sur. El templo reconstruido por Zorobabel adoptó esta misma situación, y según los historiadores estuvo consagrado en los distintos tiempos por muy diversas religiones.

El plan de Herodes era convertir todo el monte en una gigantesca plataforma cuadrada. El Monte del Templo debía tener originalmente unos 480 m de ancho por 270 m de ancho y 9 pisos de altura, con paredes de hasta 4 m de espesor, pero nunca se terminó.

Es muy probable que el comentario que hicieron los contemporáneos de Jesús, cuando él dijo que lo demolería y lo reconstruiría en tres días, en el sentido de que llevaba 47 años que lo estaban reconstruyendo… se refería a los trabajos realizados y la continuación de esa obra civil hecha por Herodes.

Para aumentar el tamaño de la meseta del monte, se cavó una zanja alrededor de la montaña y se colocaron enormes «ladrillos» de piedra. Algunos de ellos pesaban más de 100 toneladas. El transporte se realizaba con bueyes y carros especializados. Dado que la cantera se encontraba cuesta arriba desde el templo, tenían la gravedad de su lado, pero había que tener cuidado para controlar el descenso. La instalación final se hacía con poleas o grúas. Las poleas y grúas romanas no eran lo suficientemente fuertes como para levantar los bloques por sí solas, por lo que es posible que utilizaran varias grúas y palancas para colocarlos. ​ Cuando la ladera de la montaña comenzó a elevarse, el lado occidental fue tallado hasta formar una pared vertical y se tallaron nuevos  ladrillos para crear una continuación virtual de la cara de ladrillos, que se continuó durante un tiempo hasta que la ladera norte alcanzó el nivel del suelo. Una parte de la colina de Antonia, al norte del Moriá, se agregó al complejo y la zona intermedia se rellenó.

El proyecto comenzó con la construcción de gigantescas bóvedas subterráneas sobre las que se construiría el templo para que fuera más grande que la pequeña zona plana original de la cima del monte Moriá. Es muy posible que el complejo del templo acabara de completarse en los tiempos de Jesús.

En el año 70 de la era cristiana, hubo una revuelta en Jerusalem contra los romanos, por parte de los Judíos, misma que reprimió el futuro emperador Tito, quien destruyó totalmente el Templo en el año 70. Hoy solo queda uno de los muros laterales que todos conocemos como el muro de las lamentaciones​. Aún después de la caída de Jerusalem, después del año 1000, ya de nuestra era, los cruzados intentaron "rescatar los santos lugares, y habiéndose organizado como guerras, las cruzadas, alguno de los ejércitos que logró llegar a Jerusalen, fue un grupo al que se encargó del cuidado del templo... estos se convirtieron en los caballeros templarios, que fue una orden activa hasta 1312.

Pero, ¿cómo funcionaba esa maravillosa construcción?

El Pórtico Real

es ampliamente reconocido como construido por el Herodes contemporáneo de Jesús; sin embargo, hallazgos arqueológicos recientes en los túneles del Muro Occidental sugieren que fue construido desde el siglo I a,C. durante el reinado de Herodes Agripa I.

Patios interiores

Según el gran historiador  Josefo, había diez entradas a los patios interiores, cuatro al sur, cuatro al norte, una al este y una que conducía de este a oeste, desde el Patio de las Mujeres hasta al Patio de los Israelitas,​ Las puertas eran: En el lado sur —yendo de oeste a este— la Puerta del Combustible, la Puerta del Primogénito, la Puerta del Agua. En el lado norte, de oeste a este, la Puerta de Jeconías, la Puerta de las Ofrendas, la Puerta de las Mujeres y la Puerta de la Canción.

el Patio de las Mujeres

En el lado oriental, era la Puerta por la que entraban la mayoría de los judíos. Dentro de esta zona estaba el Patio de las Mujeres, abierto a todos los judíos, hombres y mujeres. Incluso un sacerdote ritualmente impuro podía entrar ahí, para realizar diversas tareas domésticas.

También había un lugar en este patio, para los leprosos —considerados ritualmente impuros—, así como una barbería ritual para los nazaritas. En este, el más grande de los atrios del templo, se podían ver constantes danzas, y escuchar cantos y música.

el Patio de los Israelitas

Únicamente los hombres hijos de judíos, podían entrar en el Patio de los Israelitas, donde podían observar los sacrificios del sumo sacerdote que se efectuaba en el Patio de los Sacerdotes.

El Patio de los Sacerdotes estaba reservado a los sacerdotes y levitas.

EL Patio de los Gentiles (de los no judíos)

Esta área era principalmente un bazar, con vendedores que ofrecían recuerdos a los turistas, pero, fundamentalmente se vendían animales para los sacrificios, y comida, ahí es donde se localizaban los cambistas de moneda, intercambiando dinero romano (que traían consigo los visitantes), por dinero corriente de la región de Tiro que se les facilitaba a los judíos para poder realizar sus ofrendas,  porque a los judíos no se les permitía acuñar su propio dinero, y las ofrendas que se ofrecían para cumplir con la ley;  normalmente se sacrificaba a un  animalito (que podía ser un buey, un cordero o una palomitas) acompañado de unas cuantas monedas… los judíos  veían la moneda romana como una abominación al Señor, por lo que tenían que cambiar su efectivo a monedas no romanas. Y adquirir los animales que se iban a ofrecer en sacrificio. En este patio podían entrar todo tipo de personas y aunque se consideraba un lugar sagrado, no había formalmente una restricción para que se ejerciera el comercio, ni el acopio de animales o el cambio de moneda,

Pero había una situación muy clara, y es que este templo había sido construido por Herodes, con la autorización de los romanos, pero estaba controlado por las familias de los sacerdotes de alto rango y su consejo, los cuales, por una parte estaban en coordinación con Herodes, además, ellos determinaban las ofrendas que el pueblo debía de entregar, controlaban las limosnas y los donativos y decidían el destino de las ofrendas sacrificadas… además como ellos establecían las reglas, buscaban la forma de ser ellos los únicos proveedores de animales y monedas a través de tercerías, por lo que era negocio redondo para los sacerdotes. Además,  como también se menciona en el relato del Nuevo Testamento, el día que Jesús echó del templo a los cambistas y mercaderes del Templo, Jerusalén estaba llena de judíos que habían venido para la Pésaj, tal vez de 300.000 a 400.000 peregrinos.​ Luego el patio estaba lleno de cambistas y vendedores, no era un lugar anexo, sino el centro donde se realizaban todas las operaciones mercantiles

Los judíos procedentes de zonas lejanas del Imperio romano llegaban en barco al puerto de Jaffa (ahora parte de Tel Aviv), donde se unían a una caravana para realizar el viaje de tres días a la Ciudad Santa y luego encontraban alojamiento en uno de los muchos hoteles o albergues cercanos. A continuación, cambiaban parte de su dinero de la moneda profana estándar griega y romana por dinero tirio y su equivalente judío, los peregrinos compraban animales para el sacrificio, normalmente una paloma o un cordero, y los hombres ricos un buey, como preparación para los actos del día siguiente (la Pascua judía).​

Lo primero que harían los peregrinos sería acercarse a la entrada pública en el lado sur del complejo del Monte del Templo. Revisarían sus animales y luego visitarían una piscina para purificarse  (mikve), donde se limpiarían y purificarían ritualmente. A continuación, los peregrinos buscaban dónde comprar los animales para el sacrificio y se dirigían a las puertas de la Hulda. Tras ascender por una escalera de tres pisos de altura y atravesar la puerta, los peregrinos se encontraban en el Patio de los Gentiles, donde realizaban las negociaciones, que era una entesala al patio donde se sacrificaban las ofrendas

Bueno este es el horizonte donde Jesús, después de haber expulsado a cambistas de dinero y vendedores de animalitos para los sacrificios, aseguró que este templo él lo restauraría en tres días. Por todo lo anterior, este hecho da pie a una serie de interpretaciones y explicaciones sobre lo que el Maestro dijo, y lo que quiso decir, asi como la intención de los que escribieron el Evangelio.

Por lo pronto, antes que otra cosa, tenemos que revirar hacia el significado del “gran Templo” en el contexto de la historia del Israel… Muchos de los cristianos del siglo XXI por falta de información nos imaginamos que Jesús nació en un lejano país lleno de fantásticas costumbres, cuentos y fantasías, y la realidad es que como todos los demás países y estados del mundo, los contemporáneos del gran Maestro, antes de Cristo atravesaron por una historia muy real y dolorosa, y que han luchado o muerto en el intento de consolidar la fortaleza de una nación establecida.

Muchos de nosotros conocemos la historia de los descendientes de Abraham, Isaac y Jacobo, hasta que salieron de Egipto dirigidos por Moisés… y en el momento que entran en el desierto, perdemos totalmente el hilo de la historia para encontrarnos  de nuevo, en el tiempo, con una ciudad como Jerusalem totalmente reconstruida hasta el momento en que Jesús aparece en escena… donde los judíos, romanos y cristianos se entremezclan como actores de una obra de teatro, para que nosotros poder entender la parte del Evangelio que nos interesa.

Las doce tribus o familias que salieron del poder de los Egipcios y que siguiendo a Moisés a través del desierto, fueron un gran pueblo de nómadas, que llegaban a terrritorios ocupados y explotados previamente por otras culturas y otras naciones… la biblia nos relata cómo llegaron a conquistar las tierras en las que finalmente se asentaron, pero por varios siglos, ellos, como muchas otras tribus tuvieron que luchar para mantener la posesión o al menos el usufructo de las tierras.

Históricamente los mismos Egipcios, los consideraban como tribus nómadas, la promesa de la “tierra prometida”, se hizo realidad según la narración bíblica, con el encuentro de las tierras de Judea y Samaria, y emblemáticamente la biblia relata la repartición de este territorio entre las doce tribus… este asentamiento dio pie a una serie de luchas internas y externas, donde no existía una verdadera unión entre los supuestos descendientes de Abraham.

La presencia de los profetas fue siempre una manera de conservar la unidad, y en particular, la fe en ese mismo Dios, esto ayudó a mantener no solo la convivencia, sino la identidad y la fortaleza que da la unión. Pero no fue sino hasta que un fuerte liderazgo militar, político y de organización de gobierno los consolidó ya no solo como un pueblo, sino como un estado (con autoridades -reyes-. Leyes -la ley- costumbres, lengua y tradiciones, fue cuando comenzaron a tener identidad para defender un territorio y todo lo que implicaba un estado. En ese sentido, la labor de Saul, de David y de Salomón dieron cohesión a tribus nómadas y desordenadas, y buscaron elementos que pudieran servir de estandarte para focalizar esa unidad en elementos concretos.

En forma paralela, los distintos pueblos circunvecinos también fueron adoptando formas de organización y comenzaron a establecer límites territoriales y cuotas de domino, así surgieron los reinos y los imperios con los que hoy podemos identificar las distintas civilizaciones. La necesidad de ser respetados y reconocidos, motivó a crear estados gobernados por reyes y emperadores. El pueblo de Israel, empezó a figurar como un estado libre y soberano, precisamente en su lucha continua con los filisteos… Saúl enfrentó cientos de batallas, y se fue fortaleciendo, David elegido también por Dios, vivió en perene guerra con todos sus vecinos, y la misma situación ocurrió con Salomón…este  rey logró una gran unidad militar entre las diversas tribus, y no solo eso, sino que logró identificar las raíces y los elementos de cohesión, por lo que alcanzó la unificación de una gran parte de Israel… estableció una ciudad capital, para establecerse ahí los símbolos que crearían esa identidad.

Salomón no buscó banderas o símbolos que hicieran referencia a sus batallas o a su poderío militar, sino que construyó un espacio para salvaguardar la parte más importante de su fe, y que eran los recuerdos de la travesía por el desierto (el mana), y las tablas de la ley, así como algunos elementos ceremoniales y el lugar del sacrificio… y ese fue su famosísimo templo, que aún después de destruido sigue siendo el símbolo de la unidad y de la identidad del pueblo de Dios. Dios mismo, abandonó la tienda donde vivía, para hacer presencia en el gran templo.

A la muerte de Salomón, la existencia del gran templo siguió dando cohesión al pueblo y a la vez se convirtió en el lugar de control político y militar de la región… por ello, las naciones vecinas una y otra vez tomaron la ciudad y se apoderaron precisamente de su templo…como trofeo. Esto ocurrió con mayor coraje, precisamente cuando Nabucodonosor alrededor del año 500 a C., destruyó totalmente el templo… y lo mismo ocurrió con el romano Tito, 70 años después de los tiempos en que Jesús pasó por Jerusalem.

Zorobabel era un gobernante persa, y a pesar de haber conquistado a los Judíos, hizo reconstruir el Templo… y una vez vuelto a construir, fue el sacerdote Esdras el que lo volvió a consagrar, cuando el pueblo fue liberado de los babilonios y se pretendió volver a infundir en el pueblo de Israel una identidad y una fortaleza moral… Lamentablemente  a partir de la destrucción del templo, se perdieron los objetos que se resguardaban en el mismo, por eso nunca apareció el arca de la alianza y los libros originales de la Ley… Esdras se dio a la tarea de reconstruir la historia de la tradición y de tratar de reescribir los viejos escritos de la biblia, que de acuerdo a la tradición, las familias de los escribas, descendientes de los antiguos sacerdotes, recordaban de memoria y comenzaron con la inmensa tarea de reescribir la ley y los libros sagrados.

La influencia de la cultura persa fue muy poderosa, y de esa manera, la reinscripción de la versión judía de la creación, las historias en Egipto, las guerras, la trayectoria por el desierto y muchísimas otros aspectos histórico-literarios quedaron bajo una gran influencia de esta cultura, y como siempre, debemos entender que la historia no es escrita por mejor historiador, sino por el superviviente que tiene su propia versión.

El nuevo templo, construido alrededor del año 500 a C, volvió a ser objeto de muchas intervenciones y fue utilizado para el culto de diversas deidades, según los conquistadores en turno, incluso estuvo destinado a la veneración de Zeus, de acuerdo a la influencia de los griegos, Tras la rebelión de los hermanos macabeos, fue de nuevo consagrado al culto para el Dios de Israel, y ya en manos de los judíos del siglo primero antes de Cristo, ocurrió la dominación por parte de Roma,

Recordemos que Herodes el viejo, era un idumeo, que fue a Roma a solicitar la protección del Imperio para defender sus tierras de unos bandoleros, los romanos le preguntaron de donde era él, y como ellos no conocían el reino de Idumea, Herodes se acreditó como “el rey de los judíos”… y las tropas romanas lo ayudaron a defenderse de sus invasores, pero, al mismo tiempo los romanos invadieron los territorios de Judea y Samaria… el imperio romano favoreció a Herodes, pero le exigió que realizara obras que manifestaran la grandeza de su pueblo- vasallo de Roma, seguramente por eso, Herodes decidió tomar como emblema precisamente el viejo Templo de Jerusalem. Y por ello, ese templo estaba manchado de traición y de falta de respeto, la élite sacerdotal, no perdió la oportunidad para reclamar sus derechos en el control de los aspectos religiosos y convirtió al templo en la sede de su alianza con Herodes y con la dominación Romana.  

Por lo tanto, Jesús por una parte reconoce este templo como un lugar sagrado, pero frente a sus ojos y en su conciencia, el mismo templo que tiene ante sus ojos, ya no es el verdadero templo de Salomón, sino uno nuevo, que recientemente se estaba remozando, colocado en su lugar, el cual, estaba siendo utilizado y deshonrado, esta era la mejor prueba del alejamiento de Dios con su pueblo, ahí en ese patio se encuentra Jesús con la ofrenda que profanaba y cerraba el círculo de la traición.

Era indispensable demoler ese templo, y volverlo a restaurar como un verdadero lugar de alabanza y de compromiso de amor al verdadero Dios… por eso insiste con toda seguridad, y  en muchas ocasiones expresa la necesidad de sacar del templo a los comerciantes y cambistas y de  reconstruir el templo.

Pero mientras los otros tres narradores, ubican este hecho a lo largo de los tres años de su predicación (Mt 21: 12, Mc 11: 15, Lc 19:45), sin embargo Juan Jn 2: 15 es específico al referirse a que él se refería a su propia resurrección, es decir, para Juan, Jesús no se refiere al templo hecho de piedra, sino a su propio cuerpo, que se restauraría en tres días… lo más importante no es en sí la restauración, sino la forma de asumir que él mismo es el templo vivo, el espacio donde se realiza la entrega de la ofrenda, la y la realización del milagro de la presencia de Dios.

Dosmil años más tarde, nos encontramos hoy con los restos del antiguo templo físico que Jesús visitó, asi como con los textos del evangelio que nos relatan todavía la molestia y la dicha que le significaba al Maestro el visitar este sitio, y además nos conservan el comentario, en el que él mismo habla de una restauración en tres días. En todas las religiones encontramos elementos de tipo “sagrado”, templos, utensilios, e incluso figuras e imágenes, pero los Judíos respetaban el mandato de no hacer imágenes por eso, es más importante la figura del templo, que reservaba objetos reales. Y la santidad del “santa sanctorum” donde el sacerdote entraba sólo una vez al año.

 En ese sentido, la presencia de Jesús permite al narrador, efectuar un juego de palabras en el que sin perder el sentido directo de las mismas, nos está dando a entender que él mismo se convertirá en templo, sacerdote y ofrenda, y que será restaurado al tercer día, y que su acción será la culminación de la consagración que prefiguró Salomón, a Jesús no le importa que las piedras del templo sean o no originales, ya que él mismo ve como las piedras que pisa, son piedras agregadas por los trabajadores de Herodes, pero reconoce en este maravilloso símbolo, la consagración original de Salomón para todo su pueblo…  Y además comprende que en ese momento se culmina la promesa de amor que su Padre había establecido con su pueblo, porque Él mismo, estaba siendo la presencia de Dios en medio de su pueblo, Una presencia exigente que no permitía que hubiera en ninguno de los patios un elemento que distrajera  la atención de los visitantes hacia cosas materiales que no tenían nada que ver con la santidad de Dios. No eran los animales o las monedas, sino la intención perversa de los que utilizaban el mandato divino para comercializar, para engañar y para explotar a sus hermanos.

Si algo esperaba Jesús en este sitio era, precisamente el encuentro con su Padre, la oración sincera y profunda que brota del corazón arrepentido, y sin embargo solo encontraba la manipulación y los gritos para la venta de mercancía de un negocio que sólo beneficiaba a los poderosos en contubernio con el gobierno ilegítimo de Herodes y la dominación romana… Por eso, con toda libertad asevera que  esos corazones sedientos de misericordia, serán demolidos en un día y convertidos en un nuevo templo al tercer día.

Por supuesto, Jesús nunca habló de demoler el templo que estaba reconstruyendo Herodes, pero sí de rescatar el sentido de un lugar sagrado, que era su propia persona y con el el corazón de todos los que esperaban esa reconciliación  

  

 

 

 

 

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