YO RESTAURARE EL TEMPLO
Cuando escuchamos que El Maestro expulso a los “cambistas” del templo, nos imaginamos una pequeñita iglesia o capilla de pueblo o una simbólica tienda de beduinos, con un pequeño grupo de comerciantes en el atrio intentando vender algunos productos para los turistas. Pero, quizá no alcanzamos a dimensionar el tamaño del templo, su importancia y el verdadero coraje de Jesus que lo impulsó a usar la violencia y tomar unas cuerdas para sacar a todos los que se encontraban en uno de los patios de este lugar sagrado, vendiendo animales.
Para empezar, debemos
entender lo que era, lo que significaba y en que estaba convertido aquel
espacio.
El templo de Jerusalem
fue construido sobre la zona alta y plana del monte Moira, era un gran espacio formado
por diversos patios, con distintas alturas y una construcción central sin
ventanas a donde el sacerdote principal entraba sólo una vez al año, ahí,
originalmente se guardó el arca de la alianza, que contenía un poco del maná
con el que se alimentaron los judíos en el desierto durante su viaje desde Egipto, las tablas de la ley,
unos candeleros, y una mesa de oro. En este recinto llamado el "santa sanctorum",
se asumía que estaba la PRESENCIA DE DIOS. Al rededor, sólo había patios y
portones para cada uno de los patios,
que estaban reservados para un determinado grupo de personas. En el Templo se
reunían, especialmente para las fiestas religiosas, la mayoría de los que se consideraban parte pueblo elegido, además de algunos visitantes, autoridades romanas y curiosos
Se dice que el gran
templo original fue construido por el rey Salomón, si esto ocurrió, fue aproximadamente
en el año 950 a.C.. es decir casi mil años antes del nacimiento de Jesús.
Recordemos que según
la biblia, Salomón fue hijo de David, y David fue el rey después de Saul, Saúl
fue el primer rey, fue ungido por Samuel, y el logró una cierta unidad entre las
diversas tribus, formando la “dinastía unida” creando por primera vez un estado
unificado… pero David y Saúl tenían fuertes diferencias y vivieron peleando
entre sí toda la vida, el hijo de Saul era Isbaal que gobernó a la muerte de su
padre, pero solo duró dos años, y entonces David ocupa el trono. El pueblo de
Israel se rebela contra David, y nombra como rey a su hijo Absalón. Entonces,
después de contraatacar y dar muerte a su propio hijo, logra una época de paz… esto
ocurrió entre el año 1000 y el 961 El
reino de Israel se calcula en ese entonces unos 24,000 km2
Salomón pidió a Dios
tener SABIDURÍA y fue el hombre que logro darle al pueblo de Israel
un reconocimiento de frente a todos los pueblos vecinos, por supuesto gracias a sus
victorias militares, pero por encima de esto, porque Dios le había dado a él “la
Sabiduría”, en atención a su fidelidad, es decir a poner en primer lugar
siempre al Todopoderoso. Fue por eso que la gran obra del Rey, fue
precisamente, según el relato bíblico, la construcción del Templo, y ese
espacio del templo es centro de la ciudad y lo mas importante de ella.
Este
primer templo fue saqueado por el faraón Sheshonq I en 925 a. C., después, profanado por
algunos de los reyes de Judá y a lo lago del tiempo estuvo destinado para
honrar a distintas divinidades, especialmente dioses persas, pasaron poco menos de quinientos años…, el
pueblo se dividió, y perdió toda la fuerza de su fe. Históricamente los
Babilonios habían dominado a todos los pueblos cercanos, y estando desunidos
los judíos, fue fácil para ellos dominar a las dos grandes comunidades judías,
primero a los samaritanos y después a los de Jerusalem.
Finalmente el antiguo
templo fue totalmente destruido por los babilonios durante el tercer
asedio de Nabucodonosor II contra Jerusalén en el año 587 a. C.
Aunque existe una
serie de bellas descripciones sobre lo que fue el templo original, antes de ser
destruido, y de acuerdo a la Biblia fue algo real, pero no existen pruebas
arqueológicas sobre la existencia de esa construcción… además casi no existen
citas de otras literaturas contemporáneas que lo mencionen, además que las
versiones de los estudiosos no coinciden en la edad exacta ni en la veracidad
sobre la existencia de este primer templo.
Los persas destruyeron
toda la ciudad incluyendo el “templo”, y se llevaron como prisioneros esclavos
a todos los hombres con capacidad de trabajar… y con ellos todos los que pudieran dar fe de la antigua edificación pasaron así muchos años y al
llegar nuevos gobiernos a Babilonia, liberaron a los a los judíos que aún
vivían allá y los dejaron regresar a su tierra … Las condiciones en que estaban
las antiguas tierras y sus construcciones eran deplorables, y los judíos
tuvieron que volver a reconstruir poco a poco lo más importante de su ciudad
santa.
Sin embargo, antes de
que iniciara esa reconstrucción, el gobernador Zorobabel en el año 515 a C.,
cuando Israel todavía estaba siendo gobernado por los persas, decidió
reconstruir el templo… y este fue consagrado por el profeta Esdras cuando
regresaron los judíos de Babilonia. Ese segundo templo era una obra monumental, de hecho, el
edificio más grande, y lo más importante de la ciudad, algunos la llamaban “la
ciudad-templo” que después utilizaron los diversos pueblos que tuvieron bajo su dominio
el territorio de Israel entre el año 500 y el año200 antes de Cristo. En
tiempos de Antíoco IV Epifanes, de nuevo fue profanado y convertido en un
templo para Zeus… en la revolución de los Macabeos, 165 años antes de Cristo,
fue recuperado el lugar y vuelto a consagrar al Dios de Israel…
A fines del siglo
primero antes de Jesús, una vez más, el gobernador Herodes quiso restaurarlo,
lo amplió y lo rehabilitó. Aumentando a casi al doble la extensión de su
construcción
El antiguo templo
estuvo situado sobre el monte Moriá, tenía una meseta en el extremo norte, y
descendía abruptamente en la ladera sur. El templo reconstruido por Zorobabel
adoptó esta misma situación, y según los historiadores estuvo consagrado en los
distintos tiempos por muy diversas religiones.
El plan de Herodes era
convertir todo el monte en una gigantesca plataforma cuadrada. El Monte del
Templo debía tener originalmente unos 480 m de ancho por 270 m de ancho y 9
pisos de altura, con paredes de hasta 4 m de espesor, pero nunca se terminó.
Es muy probable que el
comentario que hicieron los contemporáneos de Jesús, cuando él dijo que lo
demolería y lo reconstruiría en tres días, en el sentido de que llevaba 47 años
que lo estaban reconstruyendo… se refería a los trabajos realizados y la
continuación de esa obra civil hecha por Herodes.
Para aumentar el
tamaño de la meseta del monte, se cavó una zanja alrededor de la montaña y se
colocaron enormes «ladrillos» de piedra. Algunos de ellos pesaban más de 100
toneladas. El transporte se realizaba con bueyes y carros especializados. Dado
que la cantera se encontraba cuesta arriba desde el templo, tenían la gravedad
de su lado, pero había que tener cuidado para controlar el descenso. La
instalación final se hacía con poleas o grúas. Las poleas y grúas romanas no
eran lo suficientemente fuertes como para levantar los bloques por sí solas,
por lo que es posible que utilizaran varias grúas y palancas para colocarlos.
Cuando la ladera de la montaña comenzó a elevarse, el lado occidental fue
tallado hasta formar una pared vertical y se tallaron nuevos ladrillos para crear una continuación virtual
de la cara de ladrillos, que se continuó durante un tiempo hasta que la ladera
norte alcanzó el nivel del suelo. Una parte de la colina de Antonia, al norte
del Moriá, se agregó al complejo y la zona intermedia se rellenó.
El proyecto comenzó
con la construcción de gigantescas bóvedas subterráneas sobre las que se
construiría el templo para que fuera más grande que la pequeña zona plana original
de la cima del monte Moriá. Es muy posible que el complejo del templo acabara
de completarse en los tiempos de Jesús.
En el año 70 de la era
cristiana, hubo una revuelta en Jerusalem contra los romanos, por parte de los
Judíos, misma que reprimió el futuro emperador Tito, quien destruyó totalmente el
Templo en el año 70. Hoy solo queda uno de los muros laterales que todos
conocemos como el muro de las lamentaciones. Aún después de la caída de Jerusalem, después del año 1000, ya de nuestra era, los cruzados intentaron "rescatar los santos lugares, y habiéndose organizado como guerras, las cruzadas, alguno de los ejércitos que logró llegar a Jerusalen, fue un grupo al que se encargó del cuidado del templo... estos se convirtieron en los caballeros templarios, que fue una orden activa hasta 1312.
Pero, ¿cómo funcionaba
esa maravillosa construcción?
El Pórtico Real
es ampliamente reconocido
como construido por el Herodes contemporáneo de Jesús; sin embargo, hallazgos
arqueológicos recientes en los túneles del Muro Occidental sugieren que fue
construido desde el siglo I a,C. durante el reinado de Herodes Agripa I.
Patios interiores
Según el gran
historiador Josefo, había diez entradas
a los patios interiores, cuatro al sur, cuatro al norte, una al este y una que
conducía de este a oeste, desde el Patio de las Mujeres hasta al Patio de los
Israelitas, Las puertas eran: En el lado sur —yendo de oeste a este— la Puerta
del Combustible, la Puerta del Primogénito, la Puerta del Agua. En el lado
norte, de oeste a este, la Puerta de Jeconías, la Puerta de las Ofrendas, la
Puerta de las Mujeres y la Puerta de la Canción.
el Patio de las
Mujeres
En el lado oriental, era
la Puerta por la que entraban la mayoría de los judíos. Dentro de esta zona
estaba el Patio de las Mujeres, abierto a todos los judíos, hombres y mujeres.
Incluso un sacerdote ritualmente impuro podía entrar ahí, para realizar
diversas tareas domésticas.
También había un lugar
en este patio, para los leprosos —considerados ritualmente impuros—, así como
una barbería ritual para los nazaritas. En este, el más grande de los atrios
del templo, se podían ver constantes danzas, y escuchar cantos y música.
el Patio de los
Israelitas
Únicamente los hombres
hijos de judíos, podían entrar en el Patio de los Israelitas, donde podían
observar los sacrificios del sumo sacerdote que se efectuaba en el Patio de los
Sacerdotes.
El Patio de los
Sacerdotes estaba reservado a los sacerdotes y levitas.
EL Patio de los Gentiles
(de los no judíos)
Esta área era
principalmente un bazar, con vendedores que ofrecían recuerdos a los turistas,
pero, fundamentalmente se vendían animales para los sacrificios, y comida, ahí
es donde se localizaban los cambistas de moneda, intercambiando dinero romano (que
traían consigo los visitantes), por dinero corriente de la región de Tiro que
se les facilitaba a los judíos para poder realizar sus ofrendas, porque a los judíos no se les permitía acuñar
su propio dinero, y las ofrendas que se ofrecían para cumplir con la ley; normalmente se sacrificaba a un animalito (que podía ser un buey, un cordero
o una palomitas) acompañado de unas cuantas monedas… los judíos veían la moneda romana como una abominación al
Señor, por lo que tenían que cambiar su efectivo a monedas no romanas. Y
adquirir los animales que se iban a ofrecer en sacrificio. En este patio podían
entrar todo tipo de personas y aunque se consideraba un lugar sagrado, no había
formalmente una restricción para que se ejerciera el comercio, ni el acopio de
animales o el cambio de moneda,
Pero había una
situación muy clara, y es que este templo había sido construido por Herodes,
con la autorización de los romanos, pero estaba controlado por las familias de
los sacerdotes de alto rango y su consejo, los cuales, por una parte estaban en
coordinación con Herodes, además, ellos determinaban las ofrendas que el pueblo
debía de entregar, controlaban las limosnas y los donativos y decidían el
destino de las ofrendas sacrificadas… además como ellos establecían las reglas,
buscaban la forma de ser ellos los únicos proveedores de animales y monedas a
través de tercerías, por lo que era negocio redondo para los sacerdotes. Además,
como también se menciona en el relato
del Nuevo Testamento, el día que Jesús echó del templo a los cambistas y
mercaderes del Templo, Jerusalén estaba llena de judíos que habían venido para
la Pésaj, tal vez de 300.000 a 400.000 peregrinos. Luego el patio estaba lleno
de cambistas y vendedores, no era un lugar anexo, sino el centro donde se
realizaban todas las operaciones mercantiles
Los judíos procedentes
de zonas lejanas del Imperio romano llegaban en barco al puerto de Jaffa (ahora
parte de Tel Aviv), donde se unían a una caravana para realizar el viaje de
tres días a la Ciudad Santa y luego encontraban alojamiento en uno de los muchos
hoteles o albergues cercanos. A continuación, cambiaban parte de su dinero de
la moneda profana estándar griega y romana por dinero tirio y su equivalente
judío, los peregrinos compraban animales para el sacrificio, normalmente una
paloma o un cordero, y los hombres ricos un buey, como preparación para los
actos del día siguiente (la Pascua judía).
Lo primero que harían
los peregrinos sería acercarse a la entrada pública en el lado sur del complejo
del Monte del Templo. Revisarían sus animales y luego visitarían una piscina
para purificarse (mikve), donde se
limpiarían y purificarían ritualmente. A continuación, los peregrinos buscaban
dónde comprar los animales para el sacrificio y se dirigían a las puertas de la
Hulda. Tras ascender por una escalera de tres pisos de altura y atravesar la
puerta, los peregrinos se encontraban en el Patio de los Gentiles, donde
realizaban las negociaciones, que era una entesala al patio donde se
sacrificaban las ofrendas
Bueno este es el
horizonte donde Jesús, después de haber expulsado a cambistas de dinero y
vendedores de animalitos para los sacrificios, aseguró que este templo él lo
restauraría en tres días. Por todo lo anterior, este hecho da pie a una serie
de interpretaciones y explicaciones sobre lo que el Maestro dijo, y lo que
quiso decir, asi como la intención de los que escribieron el Evangelio.
Por lo pronto, antes
que otra cosa, tenemos que revirar hacia el significado del “gran Templo” en el
contexto de la historia del Israel… Muchos de los cristianos del siglo XXI por
falta de información nos imaginamos que Jesús nació en un lejano país lleno de
fantásticas costumbres, cuentos y fantasías, y la realidad es que como todos
los demás países y estados del mundo, los contemporáneos del gran Maestro, antes
de Cristo atravesaron por una historia muy real y dolorosa, y que han luchado o
muerto en el intento de consolidar la fortaleza de una nación establecida.
Muchos de nosotros
conocemos la historia de los descendientes de Abraham, Isaac y Jacobo, hasta
que salieron de Egipto dirigidos por Moisés… y en el momento que entran en el
desierto, perdemos totalmente el hilo de la historia para encontrarnos de nuevo, en el tiempo, con una ciudad como
Jerusalem totalmente reconstruida hasta el momento en que Jesús aparece en
escena… donde los judíos, romanos y cristianos se entremezclan como actores de
una obra de teatro, para que nosotros poder entender la parte del Evangelio que
nos interesa.
Las doce tribus o
familias que salieron del poder de los Egipcios y que siguiendo a Moisés a
través del desierto, fueron un gran pueblo de nómadas, que llegaban a
terrritorios ocupados y explotados previamente por otras culturas y otras
naciones… la biblia nos relata cómo llegaron a conquistar las tierras en las
que finalmente se asentaron, pero por varios siglos, ellos, como muchas otras
tribus tuvieron que luchar para mantener la posesión o al menos el usufructo de
las tierras.
Históricamente los
mismos Egipcios, los consideraban como tribus nómadas, la promesa de la “tierra
prometida”, se hizo realidad según la narración bíblica, con el encuentro de
las tierras de Judea y Samaria, y emblemáticamente la biblia relata la
repartición de este territorio entre las doce tribus… este asentamiento dio pie
a una serie de luchas internas y externas, donde no existía una verdadera unión
entre los supuestos descendientes de Abraham.
La presencia de los
profetas fue siempre una manera de conservar la unidad, y en particular, la fe
en ese mismo Dios, esto ayudó a mantener no solo la convivencia, sino la
identidad y la fortaleza que da la unión. Pero no fue sino hasta que un fuerte
liderazgo militar, político y de organización de gobierno los consolidó ya no
solo como un pueblo, sino como un estado (con autoridades -reyes-. Leyes -la
ley- costumbres, lengua y tradiciones, fue cuando comenzaron a tener identidad
para defender un territorio y todo lo que implicaba un estado. En ese sentido,
la labor de Saul, de David y de Salomón dieron cohesión a tribus nómadas y
desordenadas, y buscaron elementos que pudieran servir de estandarte para
focalizar esa unidad en elementos concretos.
En forma paralela, los
distintos pueblos circunvecinos también fueron adoptando formas de organización
y comenzaron a establecer límites territoriales y cuotas de domino, así
surgieron los reinos y los imperios con los que hoy podemos identificar las distintas
civilizaciones. La necesidad de ser respetados y reconocidos, motivó a crear
estados gobernados por reyes y emperadores. El pueblo de Israel, empezó a
figurar como un estado libre y soberano, precisamente en su lucha continua con
los filisteos… Saúl enfrentó cientos de batallas, y se fue fortaleciendo, David
elegido también por Dios, vivió en perene guerra con todos sus vecinos, y la
misma situación ocurrió con Salomón…este
rey logró una gran unidad militar entre las diversas tribus, y no solo
eso, sino que logró identificar las raíces y los elementos de cohesión, por lo
que alcanzó la unificación de una gran parte de Israel… estableció una ciudad
capital, para establecerse ahí los símbolos que crearían esa identidad.
Salomón no buscó
banderas o símbolos que hicieran referencia a sus batallas o a su poderío
militar, sino que construyó un espacio para salvaguardar la parte más
importante de su fe, y que eran los recuerdos de la travesía por el desierto
(el mana), y las tablas de la ley, así como algunos elementos ceremoniales y el
lugar del sacrificio… y ese fue su famosísimo templo, que aún después de
destruido sigue siendo el símbolo de la unidad y de la identidad del pueblo de
Dios. Dios mismo, abandonó la tienda donde vivía, para hacer presencia en el
gran templo.
A la muerte de Salomón,
la existencia del gran templo siguió dando cohesión al pueblo y a la vez se
convirtió en el lugar de control político y militar de la región… por ello, las
naciones vecinas una y otra vez tomaron la ciudad y se apoderaron precisamente
de su templo…como trofeo. Esto ocurrió con mayor coraje, precisamente cuando
Nabucodonosor alrededor del año 500 a C., destruyó totalmente el templo… y lo
mismo ocurrió con el romano Tito, 70 años después de los tiempos en que Jesús pasó
por Jerusalem.
Zorobabel era un
gobernante persa, y a pesar de haber conquistado a los Judíos, hizo reconstruir
el Templo… y una vez vuelto a construir, fue el sacerdote Esdras el que lo
volvió a consagrar, cuando el pueblo fue liberado de los babilonios y se
pretendió volver a infundir en el pueblo de Israel una identidad y una
fortaleza moral… Lamentablemente a
partir de la destrucción del templo, se perdieron los objetos que se
resguardaban en el mismo, por eso nunca apareció el arca de la alianza y los
libros originales de la Ley… Esdras se dio a la tarea de reconstruir la
historia de la tradición y de tratar de reescribir los viejos escritos de la
biblia, que de acuerdo a la tradición, las familias de los escribas,
descendientes de los antiguos sacerdotes, recordaban de memoria y comenzaron
con la inmensa tarea de reescribir la ley y los libros sagrados.
La influencia de la
cultura persa fue muy poderosa, y de esa manera, la reinscripción de la versión
judía de la creación, las historias en Egipto, las guerras, la trayectoria por
el desierto y muchísimas otros aspectos histórico-literarios quedaron bajo una
gran influencia de esta cultura, y como siempre, debemos entender que la
historia no es escrita por mejor historiador, sino por el superviviente que
tiene su propia versión.
El nuevo templo,
construido alrededor del año 500 a C, volvió a ser objeto de muchas
intervenciones y fue utilizado para el culto de diversas deidades, según los
conquistadores en turno, incluso estuvo destinado a la veneración de Zeus, de
acuerdo a la influencia de los griegos, Tras la rebelión de los hermanos
macabeos, fue de nuevo consagrado al culto para el Dios de Israel, y ya en
manos de los judíos del siglo primero antes de Cristo, ocurrió la dominación
por parte de Roma,
Recordemos que Herodes
el viejo, era un idumeo, que fue a Roma a solicitar la protección del Imperio
para defender sus tierras de unos bandoleros, los romanos le preguntaron de
donde era él, y como ellos no conocían el reino de Idumea, Herodes se acreditó
como “el rey de los judíos”… y las tropas romanas lo ayudaron a defenderse de
sus invasores, pero, al mismo tiempo los romanos invadieron los territorios de
Judea y Samaria… el imperio romano favoreció a Herodes, pero le exigió que
realizara obras que manifestaran la grandeza de su pueblo- vasallo de Roma,
seguramente por eso, Herodes decidió tomar como emblema precisamente el viejo
Templo de Jerusalem. Y por ello, ese templo estaba manchado de traición y de
falta de respeto, la élite sacerdotal, no perdió la oportunidad para reclamar
sus derechos en el control de los aspectos religiosos y convirtió al templo en
la sede de su alianza con Herodes y con la dominación Romana.
Por lo tanto, Jesús
por una parte reconoce este templo como un lugar sagrado, pero frente a sus
ojos y en su conciencia, el mismo templo que tiene ante sus ojos, ya no es el verdadero
templo de Salomón, sino uno nuevo, que recientemente se estaba remozando, colocado
en su lugar, el cual, estaba siendo utilizado y deshonrado, esta era la mejor
prueba del alejamiento de Dios con su pueblo, ahí en ese patio se encuentra
Jesús con la ofrenda que profanaba y cerraba el círculo de la traición.
Era indispensable
demoler ese templo, y volverlo a restaurar como un verdadero lugar de alabanza
y de compromiso de amor al verdadero Dios… por eso insiste con toda seguridad, y
en muchas ocasiones expresa la necesidad
de sacar del templo a los comerciantes y cambistas y de reconstruir el templo.
Pero mientras los
otros tres narradores, ubican este hecho a lo largo de los tres años de su
predicación (Mt 21: 12, Mc 11: 15, Lc 19:45), sin embargo Juan Jn 2: 15 es
específico al referirse a que él se refería a su propia resurrección, es decir,
para Juan, Jesús no se refiere al templo hecho de piedra, sino a su propio
cuerpo, que se restauraría en tres días… lo más importante no es en sí la
restauración, sino la forma de asumir que él mismo es el templo vivo, el
espacio donde se realiza la entrega de la ofrenda, la y la realización del
milagro de la presencia de Dios.
Dosmil años más tarde,
nos encontramos hoy con los restos del antiguo templo físico que Jesús visitó,
asi como con los textos del evangelio que nos relatan todavía la molestia y la
dicha que le significaba al Maestro el visitar este sitio, y además nos
conservan el comentario, en el que él mismo habla de una restauración en tres
días. En todas las religiones encontramos elementos de tipo “sagrado”, templos,
utensilios, e incluso figuras e imágenes, pero los Judíos respetaban el mandato
de no hacer imágenes por eso, es más importante la figura del templo, que
reservaba objetos reales. Y la santidad del “santa sanctorum” donde el
sacerdote entraba sólo una vez al año.
En ese sentido, la presencia de Jesús permite
al narrador, efectuar un juego de palabras en el que sin perder el sentido
directo de las mismas, nos está dando a entender que él mismo se convertirá en
templo, sacerdote y ofrenda, y que será restaurado al tercer día, y que su
acción será la culminación de la consagración que prefiguró Salomón, a Jesús no
le importa que las piedras del templo sean o no originales, ya que él mismo ve
como las piedras que pisa, son piedras agregadas por los trabajadores de Herodes,
pero reconoce en este maravilloso símbolo, la consagración original de Salomón
para todo su pueblo… Y además comprende
que en ese momento se culmina la promesa de amor que su Padre había establecido
con su pueblo, porque Él mismo, estaba siendo la presencia de Dios en medio de
su pueblo, Una presencia exigente que no permitía que hubiera en ninguno de los
patios un elemento que distrajera la
atención de los visitantes hacia cosas materiales que no tenían nada que ver
con la santidad de Dios. No eran los animales o las monedas, sino la intención
perversa de los que utilizaban el mandato divino para comercializar, para
engañar y para explotar a sus hermanos.
Si algo esperaba Jesús en este sitio era, precisamente el encuentro con su Padre, la oración sincera y profunda que brota del corazón arrepentido, y sin embargo solo encontraba la manipulación y los gritos para la venta de mercancía de un negocio que sólo beneficiaba a los poderosos en contubernio con el gobierno ilegítimo de Herodes y la dominación romana… Por eso, con toda libertad asevera que esos corazones sedientos de misericordia, serán demolidos en un día y convertidos en un nuevo templo al tercer día.
Por supuesto, Jesús nunca habló de demoler el templo que estaba reconstruyendo Herodes, pero sí de rescatar el sentido de un lugar sagrado, que era su propia persona y con el el corazón de todos los que esperaban esa reconciliación
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