SANTA CECILIA
MAS
COMENTARIOS POR LOS MÚSICOS Y MÚSICAS…
Celebramos
con entusiasmo el día de ayer a las Cecilias y a los Cecilios, y con ellos a
todos los músicos, porque se asocia a esta santa como “patrona de los que se
dedican a la Música”. Las referencias históricas son muy pobres e
inverosímiles, pero nos hablan de una joven romana, martirizada entre el año
190 y 230… perteneciente a la alcurnia romana y catequizada por un Obispo de
nombre Urbano… y que hizo voto de virginidad, mismo que confesó a su marido
después de casarse con él… todavía más increíble es que el marido, Valeriano,
lo aceptó de buena gana, y además también él fue martirizado con su hermano
Tiburcio… se afirma que descubierta su fe, fue decapitada por los soldados de
Marco Aurelio. Se conservan sus restos milagrosos, y se dice que tenía una gran
atracción por los acordes musicales y que después de haber sido decapitada su
voz aún se escuchaba… cantando,
En fin, es
una de las santas de mayor antigüedad, y se le ha hecho patrona de los músicos…
lo importante, para nuestro tiempo, es considerar la importancia de la música
como un medio para alabar a Dios. Ya lo dijo el gran pensador, “quien canta,
dos veces ora”, y ¿por qué?. Porque cuando uno canta está haciendo funcionar al
mismo tiempo la parte racional y emocional de nuestro ser, al escuchar la
música, nuestro cuerpo sigue el ritmo y nos invita a bailar o al menos movernos,
y nuestra mente sigue tanto la “estructura melódica” de la pieza y esto
comprende la melodía o “sonsonete” de la canción y la letra que implica un
lenguaje textual, además de todos los elementos del acompañamiento, a veces muy
simple, y en ocasiones tremendamente complejo, el ser humano goza descubriendo
el conjunto armónico de todo al mismo tiempo, en canciones vernáculas solo
escuchamos los acordes de una simple guitarra, y una voz desafinada, pero en
composiciones orquestales escuchamos cada una de las familias de instrumentos,
que coordinados por la sabiduría del compositor nos brinda sinfonías de alta
complejidad… y lo anterior en un marco de trasmisión de los sentimientos, la
música debe trasmitir sentimientos, y si no lo hace, pierde su sentido; en la
ópera, todo el aparato musical hace fondo a un poema literario, y en la
actualidad el cine hace realidad el acompañamiento de audio durante toda la
obra cinematográfica, con música específica para cara una de las emociones en
las que nos envuelve la trama.
El ser humano hace acompañar las “letras sentimentales” con “sonsonetes repetitivos” que afortunadamente nos hacen vibrar…(pensando en las canciones de un Juan Gabriel o un Chente…) y eso genera alegría.
Pues este
feliz fenómeno ha sido utilizado por todas las culturas en todo el mundo, de
todos los tiempos, para recurrir a este medio para alabar a Dios, se dice que
el mismo rey David, cantaba por las mañanitas y ponía música a los salmos de
cada día, y los judíos en tiempo de Jesús “cantaban las alabanzas”… este hecho
a lo largo de los siglos ha acompañado a todas las creencias para introducir en
sus rituales excelentes obras musicales. Y nuestra Iglesia católica cristiana
no esté exenta de esta pretensión, en su tiempo se canonizó el canto
gregoriano, pero después, tenemos grandes músicos, especialmente dentro de las
iglesias alemanas que han compuesto verdaderas maravillas de obras de arte para
alabar al Señor, obras que la liturgia ha recogido y utiliza para sus mismas
ceremonias. Cabe destacar sin lugar a dudas la enorme obra de Bach, y de
Mozart, como los más encumbrados ejemplos en este sentido (sin olvidar a Hëndel,
Frank, Pergolesi, y Behetoven y muchos otros), pero no debemos dejar a un lado
cientos de obras más contemporáneas (como Bernal Jiménez) que han seguido esta misma tradición,
especialmente en música para órgano y para corales.
A parir del
Vaticano II, dentro de la Iglesia se creó un movimiento para dar cabida a
nuevos cantos y nuevos ritmos aceptados dentro de las celebraciones litúrgicas
y eucarísticas, en especial buscando una participación viva y activa y una
mayor comprensión por parte de todos los feligreses que asisten a las
ceremonias, debemos dar importancia al contenido de las letras y empatizar con el
gusto popular en los cantos religiosos. En ese sentido trabajos tan importantes
como las “misas” que se han venido poniendo en las celebraciones litúrgicas en
todo el mundo tienen una enorme remembranza con el patronato de la Santa del
día de hoy. Encontramos misas y cantos como los de Alejandro Mejía, Espinoza,
Gabrain, Manzano y muchos otros que han compuesto para la actualidad y con un
fundamento teológico renovado.
Comentarios
Publicar un comentario