UNA FAMILIA A TODO DAR
Una familia a todo dar.
Cuando escuchamos Que la fiesta del pasado domingo
29 (una semana después de Navidad) se refiere a la “Sagrada Familia”, en
ocasiones pensamos que se refiere a grandiosos santitos, personajes imaginarios,
llenos de poderes y fantásticos atributos, por supuesto muy milagrosos y que
los hacen completamente diferentes a la familia de donde cada uno de nosotros
procedemos, porque nadie se refiere a ellos con la naturalidad de una verdadera
familia como a nuestra familia o nuestro hogar… además mucha gente no cae en
cuenta de que se trata precisamente de Jesús, su mamá y su papá, a los que
continuamente dirigimos oraciones y pedimos favores.
La “Sagrada Familia” es un término que
utilizamos para referirnos coloquialmente en términos religiosos, al hogar de
Jesús antes de dedicarse a su misión como predicador, es decir a “Jesús, José y
María” y pocas veces pensamos la enorme trascendencia que estas personitas han
tenido en la historia de la humanidad.
Poca, muy poca información tenemos en realidad con
respecto a la familia carnal de Jesús. En términos generales sabemos que Jesús
nació de María y que su padre era un “carpintero”, Llamado José, sabemos además
que ellos dos vivían en una población llamada Nazaret, en los tiempos de la
dominación romana… Y este hogar, vivió en Nazareth aproximadamente hace 2025
años es decir al rededor del año 700 del
imperio romano.
Hoy Nazareth es una población que se ubica geográficamente en las coordenadas 32º 42’08” N y 35º17’52”E, a 10 km al norte del monte Tabor y a 23 km al oeste del mar de Galilea. Es conocida como la «Capital árabe de Israel», y sirve como centro cultural, político, religioso, económico y comercial para la comunidad árabe (no israelita) del país, (el país es Israel), siendo actualmente la segunda ciudad con mayor población árabe en Israel, con una población total calculada en unos 80 mil habitantes. Su posición política está dentro del territorio de Israel, pero pertenece a la franja de la zona ocupada por población árabe, motivo por el cual vive en continuos conflictos sociales políticos y administrativos, el estado de Israel ha construido en las zonas donde la población árabe huyó, nuevos desarrollos urbanos, y los árabes alegan que eso es ilegal y no pueden o no quieren regresar a lo que alegan que les pertenece… pero regresemos 2000 años el reloj para poder continuar con esta reflexión. José y María pertenecían a los descendientes directos del gran personaje “Abraham” que aparece en la Biblia. Recordemos que, de acuerdo con las tradiciones la nación judía es la descendencia de Abraham, Dios le prometió a Abraham que lo haría padre de un gran pueblo y eso no se entiende en estilo figurativo, sino en que de su semen nacería todo un pueblo,
La esposa de Abraham se llamó Sarai… pero ella
solo tuvo a un hijo, llamado Isaac y eso cuando ya era una persona mayor de
edad; como pensaba que ya no podría tener descendencia, le sugirió a su marido
que tuviese un hijo con su sirvienta llamada Agar, y ese niño se llamó Ismael,
tras la muerte de Sara, Abraham tuvo seis hijos más, con otra de sus
concubinas, llamada Keturah.
A su vez, Isaac tuvo 2 hijos, Esaú y Jacobo…. Jacobo
tuvo hijos, y cada uno de ellos tuvo una numerosa prole, todos
ellos fueron a vivir al país de Egipto debido a una gran hambruna que los
obligó a que se establecieran allá gracias al hijo menor de Jacob, llamado
José, haciéndose servidores y esclavos de los egipcios hasta que el gran Moisés
liberó a su pueblo y lo llevó a vivir al desierto de acuerdo a la promesa de
libertad que le había hecho Dios a su pueblo.
Después de muchos años de vagar por el desierto
aquel pueblo encontró la Tierra Prometida en el territorio que conocemos como Judá.
Fue aquí donde se asentaron cada una de las tribus correspondientes a los hijos
de Jacob… Jacobo tuvo cuatro esposas: los
hijos de Lea fueron: Rubén, Levi, Simeón, Judá, Isacar, Zabulón y Dina; los de
Raquel fueron José y Benjamín, (Lea y Raquel fueron las hijas de Labán, hermano
de Rebeca) los hijos de Zilpa fueron Gad y Aser, y los hijos de Bilha, fueron Dan
y Neftalí. Cada uno de ellos dio nombre al espacio territorial que ocuparon sus
hijos. Los hijos de Ismael fueron ocho y también formaron un gran pueblo de
donde descienden muchas de las tribus árabes de los pueblos circunvecinos.
En ese gran territorio ocurrieron muchas
historias entre las que destaca una terrible guerra en la que los soldados
babilonios dominaron al pueblo de Israel destruyeron todo y se llevaron a los
hombres (varones) como esclavos.
Transcurrieron muchos años y cuando cambió la
situación política de Persia, se les concedió a los esclavos judíos
sobrevivientes, regresar a su Tierra. De esa manera se reconstruyó en tierras
de Judá el pueblo de Israel y retomó sus viejas tradiciones pero nunca dejó de
ser asediado por diversos intereses políticos y militares en medio de peleas y
guerras con los pueblos vecinos.
Cuando los romanos conquistaron los pueblos que
rodeaban el Mediterráneo, el territorio de Israel no quedó al margen de la
invasión. En un pueblo vecino gobernaba el famoso rey Antipas o Antipatro que era
Idumeo y que dominó parte del territorio de Judá… al morir dejó cuatro hijos:
Fasael, Herodes, Pheroras, y Salomé;
Fasael fue gobernador de Jerusalem y Herodes el
grande fue el gobernador de Galilea, nació en el año 74 antes de Jesus. Ese
Herodes, llevó a cabo proyectos constructivos colosales, entre los que están la
expansión del segundo templo de Jerusalén, la construcción del puerto
de Cesárea marítima y las fortalezas de Masada y el Herodión,
a su muerte su territorio se dividió entre sus hijos, fue el papá de Herodes
Antipas (que gobernaba en tiempo de Jesús) quien fue a pedir apoyo a los
romanos para combatir a su hermano que gobernaba Jerusalem, acusándolo de hacer
pacto con los Partos.
Por lo cual, los Romanos invadieron todo el
territorio Judío y reconocieron a Herodes Antipas como “rey” de los Judíos, sin
previo aviso, además, en esta época las autoridades políticas judías
desaparecieron y los judíos quedaron bajo el gobierno de Herodes que además de
sanguinario, no tenía valores religiosos ni morales, se había divorciado y
expulsado del país a su esposa y a su hijo, para casarse con Mariamna, nieta de
Hircano II y sobrina de Antígono, sólo para mejorar su imagen política,
tratando de complacer a los judíos, pero por el contrario, hubo una revuelta
por parte de los fariseos, y el flamante “rey” mandó matar a 1000 fariseos…
quedando todavía peor ante la opinión popular.
Para los judíos, las únicas autoridades
religiosas y morales estaban en manos de los descendientes de la familia de
Leví, para las ceremonias religiosas y de los hombres que se dedicaban a
reescribir los libros sagrados, pero ellos solo se reunían en las sinagogas
para las fiestas religiosas, y actuaban de acuerdo a las tradiciones orales de sus
padres y abuelos, sobrevivientes a la deportación de Babilonia…
Por esa razón y a falta de una autoridad, era
muy importante en todas las familias, la trasmisión verbal de las tradiciones
de padres a hijos: oraciones, salmos, textos, ceremonias, criterios morales,
historias, genealogía, etcétera y los responsables directos de esta tarea eran
los papás y no de las madres, el hombre era el portador de la semilla de vida
de la raza hebrea y además el encargado de trasmitir la fe, las creencias y
todas las tradiciones a sus hijos.
El Jefe de familia era el verdadero responsable
de todo lo que ocurriera con su mujer y con sus hijos inclusive era el
responsable por las faltas (pecados) que se cometieran en su casa o que
cometieran sus hijos. Los padres acordaban con sus amigos el casamiento de sus
hijos de manera que se asegurara la pureza de la estirpe y la legitimidad de la
raza, a esto se agregaba la obligación de la circuncisión y de la supervisión
directa por parte del rabino, que por lo general no hablaba con la familia sino
con el Hombre de la casa.
El hombre era el que debía asistir a las
ceremonias al templo y luego exigir en su hogar el cumplimiento exacto de todas
las reglas que comprendían desde cuestiones higiénicas, religiosas,
alimenticias, de repartición del trabajo doméstico y de la vida diaria… la mujer dependía no solo en lo económico,
sino inclusive en todas sus costumbres personales de la educación que había
recibido en su casa, pero esa educación estaba totalmente orientada a obedecer
al marido y en reforzar y secundar la educación que estableciera el hombre para
sus hijos.
Una estructura sicológica y social muy
diferente a nuestro moderno concepto de familia que ha evolucionado después de veinte
siglos
Recordemos que los romanos tenían una estructura familiar
semejante, pero apoyada en la servidumbre y los esclavos… el “pater familias”
establecía la ley en su casa, en la cual los siervos se encargaban de todas las
tareas domésticas, las esposas y concubinas eran parte casi decorativa de la
casa y no desempeñaban las labores domésticas, y al envejecer el Pater, los
hijos mayores ocupaban el lugar de sus padres, hasta que lograban
independizarse y por sus méritos o por herencia, formaban su propia familia y gobernaban
su propio territorio. Las personas del pueblo que lograban su libertad (por
reconocimiento de “no ser esclavo” vivían en las villas, burgos o las afueras
de las grandes ciudades, esta gente formaba familias, pero dependía de todas
formas de la autoridad del Pater Familias, que los había liberado… y que daba
su aprobación para matrimonios, operaciones comerciales etc.
Al desaparecer el poderío romano vino el tiempo
de desorden total, las invasiones de los “bárbaros” del norte… que tenían
también un régimen patriarcal, literalmente bárbaro. Después en la edad media,
las familias dependieron mucho más de la estructura comercial y de servicio en
torno a los grandes terratenientes que mantenían sus pequeños ejércitos… la
propiedad de la tierra era exclusivamente de los condes, duques, reyes, y el
esquema de familia se “copiaba” de la estructura que tenían los nobles, pero los
nobles en realidad solo se interesaban por consolidar su riqueza, por eso, las
familias de la nobleza se integraban en base a los requerimientos políticos, y
evidentemente, las familias de los siervos también se integraban por intereses económicos
y financieros, porque los nobles eran los únicos propietarios de la tierra, de
sus productos, y de sus siervos, incluyendo hijos e hijas, que eran
considerados parte de sus propiedades.
Al desatarse la revolución francesa, y abolir
la nobleza, la propiedad privada y el reconocimiento de la dignidad de la
persona (del citoayen) y de sus derechos, hizo cambiar el esquema de la familia
e inclusive el reconocimiento a la mujer… las familias en todo el mundo
siguieron existiendo como una comunidad orientada a la procreación y educación
de los hijos, pero en un contexto muy diferente, porque la ley empezó a
proteger los derechos familiares, y la propiedad privada en especial los
derechos de la mujer y de los hijos…
el matrimonio adoptó la forma de un contrato
civil, según las nuevas constituciones de los diversos estados y desde ese entonces,
con las diversas modalidades históricas y culturales adoptaron como una parte
muy importante del Derecho, la protección a la familia como una unidad
funcional.
A finales del siglo diecieocho, la revolución industrial, las
guerras y el desarrollo de la vida moderna, abrió oportunidades de trabajo para
hombres y mujeres y obligó a que la mujer se incorporara de lleno a las
actividades productivas que antes eran exclusivas del varón, en México, en los
siglos dieciocho y diecinueve, la
actividad de la mujer se concentraba en las actividades domésticas, en el nuevo
esquema, hombres y mujeres se hacen responsables por igual de los aspectos
financiero del hogar y se comparten las obligaciones domésitcas inclusive con
respecto a la educación de los hijos.
En la actualidad, desde el siglo veinte y en
particular después de las guerras mundiales el fenómeno del divorcio y de la asignación
de la patria-potestad, se una realidad que se da en un altísimo porcentaje permitiendo
la educación de los hijos a uno de los cónyuges.
Es por eso es muy difícil de entender, y
verdaderamente impactante (si lo analizamos bien) el texto del evangelio que nos describe a
María como una joven que recibe de un enviado, el mensaje de Dios… y la
posición de José frente a un hijo adoptivo, y recibiendo instrucciones sólo en
sueños. El texto del evangelio rompe totalmente con la tradición y las
costumbres del pueblo y de la época, sin embargo María como buena judía conocía
perfectamente la profecía y compartía la esperanza de la llegada de un Mesías…
ella pregunta circunstancialmente, ¿cómo será posible esto… si yo no conozco
varón? María es una mujer que vive en libertad y que toma sus propias
iniciativas y decisiones, y de inmediato se encamina a visitar a su prima para
ayudarla en todo, de mujer a mujer, para recibir a su sobrino Juan.
La actitud de José también rompe con todas las
tradiciones, seguramente tenía perfectamente claro que existía un compromiso
conyugal con María, tal vez más intenso mientras más se amaban y confiaban
ambos en la providencia de Dios para encontrar una pareja que compartiera los
ideales de justicia liberación para su pueblo… pero la costumbre era iniciar la
experiencia conyugal con la petición de la novia, el pretendiente debía
presentarse en la casa de la chica, con una gran suma de dinero, un contrato de
esponsales, llamado “shitre erusin” (redactado por las autoridades y costeado
por el futuro novio), y una bolsa o cuero de vino, y con un regalo (mohar) la
joven manifestaba su aceptación bebiendo de la misma copa que el pretendiente; pero
ambos seguían viviendo en la casa de sus padres, quedando comprometidos, después de doce meses se haría el protocolo
de “nissuin” que consistía en una gran fiesta, todos los invitados debían
esperar en la casa de la novia la llegada del novio hasta media hora antes de la media noche, en un día
miércoles y acompañar a los novios hasta la casa del novio siendo alumbrados
por las lámparas que llevaban los invitados… José, debido a los hechos, la
intempestiva partida de María a la casa de su prima, asumió las
responsabilidades sin ningún protocolo, su amor lo llevaba a buscar solamente
el bienestar de ella, pero debido a la obligatoriedad del censo, debían
emprender de inmediato un viaje lleno de dudas y problemas. Los jóvenes varones
se casaban antes de los veinte años, porque después se consideraban ya poco
aptos para el verdadero amor.
Nazareth era una población muy insignificante,
pertenecía al territorio de la parte baja de Galilea, pero era tan pequeña que
no es mencionada en ningún escrito ni en ninguna relación de poblados del siglo
primero, sino como una aldea que adquirió importancia después de ser mencionada
en los evangelios… con un máximo de habitantes de unas 480 personas… la
población que sí aparece en los escritos antiguos, es la ciudad de Japha que
está relativamente cerca a la actual localización de Nazareth, esa ciudad fue
destruida en el año 67 de nuestra era, y desapareció totalmente, los estudios
arqueológicos de excavaciones recientes en Nazareth, sí señalan que fue
utilizada como necrosario posiblemente de los habitantes de Japha … también han
encontrado muchas oquedades naturales en esa región, que eran utilizadas como
tumbas, cisternas y almacenes de aceite o granos… de cualquier manera, Nazareth
no tenía ninguna importancia política, religiosa, comercial ni cultural, solo
había unas cuantas viviendas y un baño público, y es extraño que se le mencione
como una “ciudad” en escritos que datan del siglo II . Cuando, según los
relatos del Evangelio, Jesús es apodado “el nazareno” no es simplemente el
gentilicio que le corresponde, sino es en sí un insulto, haciendo ver su origen
insignificante y despreciable.
Y es el lugar donde estimamos que vivían José y
María antes de que el Ángel anunciara a María su misión… María sube a las montañas para auxiliar a su
prima, y después emprende el viaje con José para registrarse en Belem, como
descendientes de Jacob… después huyen a Egipto, y cuando el niño está fuera de
peligro, regresan precisamente a Nazareth donde Jesús llega a la adolescencia y
donde alcanza su madurez como hombre…
Es en este periodo donde encontramos, por
deducción lógica, que conviven como “familia” el señor José, su mujer y su
hijo… Como ya se mencionó, la función principal era la del padre, cuya
principal misión era la preservación de todas las enseñanzas y costumbres que
correspondían a un verdadero judío practicante… Jesús aprendió de José,
seguramente de memoria, toda la Torah, los salmos y alabanzas, la historia del
pueblo de Dios y todas las prescripciones religiosas que obligaban a una
familia practicante.
La prueba de fuego era cuando aquel niño
obtenía la mayoría de edad, en ese momento (y aún hoy en algunas comunidades
israelitas auténticas) al cumplir los doce años, los hombres adquirían la
mayoría de edad, desde el punto de vista del respeto y cumplimiento de la Ley;
los padres a partir de esa edad, ya no son responsables de los pecados y faltas
que cometa el joven… por eso era también importante que en esos doce años, José
se encargara de brindarle todos los elementos para poder sobrevivir,
especialmente en aquellos tiempos de falta de autoridad y de desconcierto
generalizado. Por otra parte, la cuestión religiosa no solo abarcaba el asunto
del cumplimiento de la ley y evitar los
pecados, sino además, al llegar a esa edad, los jóvenes están aptos para
participar en la lectura de la Escritura, en las reflexiones y en todas las
ceremonias civiles y religiosas.
Es por eso que al ir al templo de Jerusalem,
Jesús se aparta de sus padres y se queda en el templo “discutiendo” con los
doctores de la Ley… no es que por su divinidad quisiera manifestarse como un
sabelotodo, sino para testimoniar que su papá José había completado su misión y
que él ya era capaz de ser tomado en cuenta, y sus razonamientos estaban
perfectamente alineados a lo que en esa época se esperaba de un joven de su
edad.
Por otra parte, debemos entender que hace
dosmil años, la tecnología no tenia nada que ver con lo que hoy esperamos de
las profesiones o actividades productivas y empleos de nuestra época. La
carpintería, desde siempre ha estado ligada al trabajo con la madera…
ciertamente el desarrollo de los barcos que permitieron a los romanos
apoderarse del mundo mediterráneo estuvo ligado al manejo de la carpintería y a
la explotación de grandes areas boscosas especialmente en el Líbano. Pero
Galilea, y en particular Nazareth no era una zona boscosa o productiva de
grandes árboles… por otra parte, el desarrollo de la carpintería, tal como hoy
la conocemos, está asociada a la metalurgia, y a contar con herramienta
metálica precisa, un serrote o un martillo, un poco de pegamento o una lija,
requieren de una enorme cadena de productos industriales para su fabricación,
así que si José se dedicaba a la carpintería, debe haber sido con herramienta
muy precaria y con procedimientos muy rudos, ingeniosos y complejos,
seguramente al tallado de piezas por medio de piedras afiladas, trozos de metal
adaptados y costosos… existían por supuesto los clavos, las espadas, los
escudos y las coronas, pero eso no era lo más común entre la gente del pueblo…
José le enseñó seguramente a Jesús a ganarse la vida mediante el trabajo pesado
y responsable. Nazareth era una comunidad básicamente agrícola por medio de
pequeñas parcelas de temporal, animales de crianza casi doméstica y la cercanía
al Jordán, que le daba acceso a la pesca, al igual que a todos sus amigos que
después fueron sus apóstoles… al tejido de redes o a la fabricación de
rudimentarias cazuelas de madera, trinches y bancos, quizá botes, puertas y
rudimentarias ventanas
Vivir en esos tiempos, en ambientes tan
desfavorables, sin recursos y expuestos a las arbitrariedades de las
autoridades y de los soldados romanos, era una pesadilla, el promedio de vida
no llegaba a los 45 años, y una persona de 50 ó 60 se consideraba un anciano;
por todo eso, y porque tenemos muy poca información, asumimos que la vida de
aquel señor de nombre José, fue bastante efímera, y que cuando Jesús, empieza
la temporada de su predicación, papá Josesito ya había fallecido.
María era una mujer fuerte, enamorada de la
vida, dedicada al cuidado de su José y su Jesús… encargada quizá de la parcela
familiar, de sus animales de crianza, del agua, los alimentos y de la limpieza
que en estas circunstancias era fundamental. Dedicada a reforzar todas las
enseñanzas que José hacía a su hijo, y sobre todo dedicada a unirse en la
oración que José y Jesús realizaban al Todopoderoso. Una persona consciente de
la problemática social y totalmente confiada en que el Señor haría maravillas
por medio de ella y su familia.
Las circunstancias socioeconómicas, de higiene
y de salud realmente son inconcebibles para nosotros en pleno siglo XXI,
imaginar una ciudad sin autos, sin teléfonos, sin servicio de agua potable y
sin drenaje sanitario ni alumbrado público… sin escuelas, sin mercados ni
centros comerciales, sin hospitales, sin periódicos ni tele, sin policías… y viviendas
que no tenían energía eléctrica, ni ventanas, ni baños, quizá solo algo que
servía como mesa y algo que servía como cama…
Es por eso que todas las imágenes mentales o
plásticas que nos intentemos hacer de lo que sería la vida de aquellos tres
personajes en el pueblito de Nazareth, necesariamente salen de toda realidad,
sin embargo, subsiste una serie de relaciones y valores que le dan vida actual
y nos permiten atrevernos a decir que hoy en pleno siglo XXI debemos hacer que
nuestro hogar tenga como modelo a aquella insignificante casa de Nazareth en la
que creció Jesús.
En primer lugar, el Hogar de José y María no
estuvo sujeto a la rigidez de un esquema religioso, jurídico o legal, sino que
partió de una relación de amor, un amor real, concreto y sin límites, entre un
hombre y una mujer, que decidieron entregarse uno al otro toda su vida, y
realizar con esa vida la voluntad de Dios, el amor entre esa pareja, se
convirtió en el amor a su hijo, y en todas las actividades que se requirieron
para cuidarlo y dejar que fuera creciendo en edad, sabiduría y santidad, a la luz
de Dios y de los hombres.
La única línea externa de conducta para esta “pareja”,
fue intentar con todo su entusiasmo, hacer siempre la voluntad de Dios.
En el caso de María, y según la tradición del
Evangelio, se presentó un Ángel que la saludó diciendo: “alégrate, porque ya estás
llena de gracia a los ojos de Dios, y el Señor está contigo”… ella quedó muy
sorprendida por lo que estaba viendo, y
el ángel agregó: ”no temas, porque has encontrado el favor de Dios”, “el
Espíritu de Dios te cubrirá con su sombra”… ella contestó “yo soy la servidora
del Señor, hágase en mí lo que has dicho”…
En el caso de José, el Ángel del Señor se le
apareció en sueños, y le dijo “José, descendiente de David, no temas llevar a
tu casa a María (es decir completar el rito de tu matrimonio), porque la
creatura que esperan es obra de Dios, y dará a luz un hijo, él salvará a tu
pueblo de sus pecados, todo esto para que se cumpla su palabra por boca de
Isaías, “una mujer ha concebido y dará a luz un hijo al que los hombres
llamarán: Dios con nosotros”
En esta misma línea, a través de la vida y
encontrándose en Egipto, el ángel sigue dándole instrucciones a José…”levántate
y regresa con el niño y con su madre a la tierra de Israel, pues ya han muerto
los que querían matar al niño… sabiendo José que en Judea reinaba un
descendiente de Herodes, el ángel de nuevo le avisó en sueños que regresara a
Nazaret…
Con respecto a la infancia de Jesús, fuera de
la mención que se hace de la ocasión en que habiendo ido a Jerusalem Jesús se
les pierde de vista a sus papás, no tenemos ninguna otra referencia sólida.
Existen muchas narraciones que pretenden crear la ilusión de que Jesús creció
en un ambiente lleno de fantasías en torno a las actividades infantiles de
Jesús y sus papás… algunos nos los presentan haciendo milagritos, que se le
escapaban por casualidad… otras nos
presentan un mundo hostil lleno de penurias, de asechanzas, y tristeza, o de
mágica resolución de todos los problemas. La realidad es que tenemos un total
desconocimiento de los hechos, de las costumbres y de las anécdotas… Si Jesús
inició su predicación a los treinta años es una estimación muy reconocida, y si
solo fueron tres los años de su predicación nos hacen pensar en que la
resurrección ocurrió en el año 33.
La versión de Mateo (Leví) está escrita para un
auditorio de personas de origen judío, que conocen las tradiciones y usanzas
del pueblo, por eso no pierde el tiempo en describir muchas de esas costumbres,
a Mateo le interesa demostrar que en la persona de Jesús se cumplieron todas
las promesas esperadas para el Mesías, inicia por mencionar a todos los
antepasados de Jesús, menciona que su madre estaba comprometida con José, para
poder señalar que en ella se cumple la profecía de una madre virgen… habla de los
reyes que vendrían de Oriente y del nacimiento en Belem, para enfatizar el
cumplimiento de las promesas, pero desde el momento que regresan de Egipto para
vivir en Nazareth, no menciona nada de su infancia y su desarrollo, sino hasta
que aparece el Bautista… las tentaciones de Jesús en el desierto y la historia
de su vida.
La versión de Marcos está motivada por resaltar
que Jesús es el “hijo de Dios”, Marcos vivió con Pedro y Pablo en Roma… y su
auditorio era básicamente gente que vivía en Roma (judíos y romanos) y que
desconocían ya muchas costumbres judías, irrelevantes para ellos, por lo que
inicia su evangelio relatando la predicación de Juan, su testimonio sobre
Jesús, y cómo fue a vivir al desierto impulsado por el Espíritu Santo. De hecho
al inicio de su relato de la vida de Jesús, nos relata cuando Juan es detenido,
y es cuando Jesús va a Galilea y empieza
su trabajo como predicador… nunca menciona la vida en Nazareth.
En el caso de Lucas, se calcula que empieza a
escribir su versión en el año 70, destinada a griegos, se asume que él era un
médico de origen sirio. Utilizó probablemente las mismas fuentes de escritos
que usaron Mateo y Marcos, pero gracias a sus viajes pudo recoger experiencias
de personas que escucharon directa y personalmente a Jesús… por eso describe
magistralmente la anunciación a María y lo ocurrido con Isabel y Zacarías,
padres de Juan… el nacimiento en Belem, la presentación al templo, la
predicación de Juan y el bautizo de Jesús. Lucas es el que señala que Jesús
inicia su misión en Nazareth, y señala que en ese pueblo el Maestro se crió.
Pero no señala más de cómo fue su vida ahí
Juan seguramente es el que escribió la versión
más tardía, que se comenzó a compartir en el año 95, su objetivo primordial es
describir que Jesús no solo es hijo de Dios sino que existió desde toda la
eternidad, y que su misión fue habitar entre nosotros, mostrando que en él está
la plenitud del amor… su narración de la historia de Jesús empieza con el
reconocimiento que hace de él, Juan el Bautista… su trabajo literario está
organizado en torno a siete milagros, de los cuales hace un antecedente, da lugar
a una amplia explicación y culmina con la descripción del milagro… por todo lo
anterior, la estancia de Jesús y sus padres en Nazareth no aparecen en su
relato, tampoco da detalles de la vida en Nazareth.
Sin embargo, debemos atender a un gran detalle,
es Juan el que relata las últimas palabras de Jesús, porque él precisamente
estuvo ahí y reitera su testimonio de que vio salir sangre y agua del pecho del
maestro, en el momento que su corazón fue traspasado por una lanza estando en
la cruz. En estas últimas palabras, Jesús le dice a María: “ahí tienes a tu
hijo”, y a Juan: “ahí tienes a tu madre”.
La imagen de Nazareth, ciertamente tiene una
connotación muy importante para todos nosotros, porque de esa casa, donde se
crió Jesús, encontramos grandes enseñanzas para nuestra vida, pero nuestra vida
actual, es la que se inicia después del misterio del sacrificio en la Cruz.
Ciertamente se hace plena en el momento de la
resurrección, pero se inicia el el Gólgota, y ahí es donde precisamente se
inicia el nuevo hogar de María… ahí es donde Juan se lleva a María a vivir a su
casa… el hogar de Juan se convierte por lo tanto en el nuevo Nazaret… la nueva
familia de María será Juan y todos sus amigos, y la nueva familia de María será
Juan… con la presencia del resucitado.
La tarde de ese mismo día (el día de la
resurrección), estando los apóstoles escondidos, por miedo a los Judíos, Jesús
se hizo presente y les dijo: “la paz sea con ustedes”, y después sopló sobre
ellos y volvió a decir “la paz esté con ustedes… reciban al Espíritu Santo”. El
mismo Espíritu que iluminó la casita de Nazareth, según el testimonio del propio
Juan, está ahora está ahora aquí. En Pentecostés vemos plásticamente cómo esa
casa de Nazareth abre sus puertas y se hace realidad para todo el mundo… María
no es la misma después de la resurrección, Aquella mujer que acompañó a su hijo
hasta la Cruz, y la misma mujer que lo acompaño, al lado de José huyendo hacia
Egipto, está ahora aquí, para manifestarnos que es nuestra madre, la madre
heredada en Juan, es también la que nos abre las puertas de su nuevo Nazareth.
Nazareth resulta para nosotros toda una
experiencia de vida, donde Jesús recibió toda la formación humanamente
necesaria para poder asumir su misión, José fue el verdadero formador de la
conciencia de Jesús… y le enseñó a amar y a perdonar, a caminar y a descansar,
a compartir y a disfrutar, le infundió el concepto de Dios como el de un padre
amoroso y compasivo, y sólo de esa experiencia como hijo de José, fue que Jesús
pudo hablar y predicar acerca de su Padre de los Cielos…
Por supuesto María estaba totalmente
comprometida con la preparación y educación de ese niño, y no podía permitir la
más mínima falta para las experiencias educativas de su hijo, las cuales eran
vivencias imborrables… María estaba plenamente consciente de la misión de su
hijo, pero al igual que él, nunca estableció el antecedente de su destino como
una prerrogativa o un condicionamiento, simplemente dejó que las cosas
ocurrieran, tal como lo vemos en Cana.
Quizá la enseñanza más importante de José y
María, fue enseñar a Jesús a Orar, a reconocer la presencia continua y amorosa
del Todopoderoso en todas y cada una de sus acciones, y a saber agradecer a
cada momento por todos los bienes recibidos y confiadamente pedir lo necesario.
Desde ese punto de vista y en este sentido, SI
ES POSIBLE, que convirtamos todos nosotros en pleno siglo XXI, nuestro hogar
actual, en una continuación activa y real, de la casa de Nazareth.
El hogar donde vivimos, y en el que quizá no
encontramos presentes las mismas figuras del padre, la madre y el hijo, pero
donde vamos a encontrar a cada momento la presencia del “Dios con Nosotros”,
donde podemos reconsiderar cada uno de los beneficios recibidos en todos de
nuestros logros, olvidar las ofensas, remediar los dolores, sobrellevar las
dificultades, corregir los inconvenientes, descansar y encontrar fuerzas para
proseguir nuestras labores diarias, a pesar del hartazgo de lo cotidiano y de
las limitaciones de los seres que más amamos. Feliz año quiere decir: “que tu
hogar se convierta en un nuevo Nazareth”.
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