Confesión vs conciliación

 Para empezar, la Iglesia Católica, reconoce como un "Sacramento" la RECONCILIACIÓN, no la "confesión".


Los sacramentos son SIGNOS a través de los cuales no solo expresan un significado, sino que permiten trasmitir la presencia real y el Don de Dios...


Para esto, debemos considerar lo que es un Signo... Implica que las personas que se comuniquen, comprendan el mismo significado. Y para poder compartir el mismo significado, se requiere tener la misma experiencia o vivencia.


 Es por eso que si no compartimos la misma FE, es inútil tratar de explicar una realidad que nos sobrepasa, que es el Amor y la Misericordia de Dios.


Uno de los temas fundamentales de la predicación de Cristo fue precisamente el perdón de Dios...y lo explicó y expresó en cientos de formas... La mentalidad de sus contemporáneos era muy "cuadrada": cada uno de los mandamientos había sido desglosado en una serie de obligaciones o preceptos...(Aproximadamente 700 reglas) Y los doctores de la ley eran los que determinaban si procedía o no la aplicación de ese precepto...para cada precepto había un castigo, y los sacerdotes eran los que decidían si el pecador ya había pagado el castigo correspondiente...


Jesús ROMPE totalmente ese esquema y establece tres aspectos fundamentales: primero, que el pecado no es transgredir un mandamiento, sino cortar tu comunicación con Dios y el plan o proyecto que El tiene para cada uno de nosotros, segundo: que la medida para valorar la gravedad de un pecado no depende del criterio de otros, sino de nuestra capacidad de amar, el mandamiento es Ama a tu próximo como a Ti mismo... por lo tanto no depende de lo que piense un cura o un pastor, sino de lo que tú manera de Amar u odiar a los que te rodean... 

Tercero, que necesitamos una señal de que Dios nos ama y nos perdona, y esa responsabilidad nos la asigna a TODOS LOS CREYENTES EN SU AMOR, Jesús es muy claro, porque dice, "reciban al Espíritu Santo, lo que ustedes aten en este mundo, será atado en el cielo y viceversa... Este no es un privilegio de los apóstoles, sino un mandato universal, en el que nos involucra a TODOS para exigir el perdón, el que no sabe perdonar no ha recibido al al Espíritu...


El problema que tuvieron los cristianos de los primeros siglos de la Iglesia fue, cómo manifestar a los hermanos ese perdón de Dios, tal como el mismo Jesús lo hacía... 


Recordando el episodio de la mujer sorprendida en adulterio, en el que dice"el que esté libre de pecado, que arroje la primera piedra..." Al final le dice a la mujer "YO también te perdono, vete y no vuelvas a pecar"...


Todo los seguidores de Jesús están o estamos comprometidos a arrepentirnos ante Dios y a comprender y liberar a nuestros hermanos de las ataduras del pecado...


En un principio, en un acto espontáneo las personas que se sentían atrapadas por el pecado, declaraban ante toda la comunidad sus pecados, y era la comunidad en pleno y el presidente de la asamblea, el que daba la "absolución" como un signo de perdón... 


Esto fue evolucionando, y primero se les imponía un castigo temporal y cuando se había cumplido el castigo o penitencia, y a nombre de la comunidad, el presidente de la asamblea absolvia al pecador... Esto por lo general se realizaba en la fiesta de la pascua...


Pasaron muchos años y fueron las autoridades civiles, las que influyeron para prohibir que las confesiones de los pecados fueran en voz alta y en el pleno de la asamblea... Entonces la confesión empezó a ser "privada" y a depender de un ministro... 


Hasta que el ministro a su vez tenía que ser autorizado por el obispo... Esto obligó a tener que implementar un catálogo de pecados y una clasificación en mortales y veniales y todo un sistema semejante al que tenían los contemporáneos de Jesús...


La atención se concentró en CONFESAR EN PRIVADO, Y NOS OLVIDAMOS de lo que Jesús nos vino a predicar... 


el signo de nuestro arrepentimiento es la declaración de nuestros pecados ante el ministro, y el signo del perdón de Dios es la absolución o bendición que recibimos de él...


Por eso a partir del concilio Vaticano II, hemos regresado a la RECONCILIACION, donde la parte más importante es nuestro compromiso con Dios, padre amoroso, para superar las cadenas del pecado y restablecer el perdón el respeto y la amistad con los que nos rodean... Desde el fondo de nuestros corazones, donde solo Dios ve ... 


La acción poderosa de Dios se manifiesta en el perdón y la reconciliación con nosotros mismos y con los seres que amamos. Dios es amor, Dios es misericordia y perdón, 


Los cristianos y católicos de nuestro tiempo no podemos seguir considerando la confesión como un juego mágico donde de manera irresponsable limpiamos nuestra conciencia de situaciones de las que nunca nos arrepentimos, 


si quieres ayuda, busca a un buen psicólogo o inclusive a un psiquiatra, si buscas la Gracia de Dios, pídele a Dios fortaleza y vive tu arrepentimiento con hechos. Y busca el perdón en tu comunidad.

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