la tercera es la vencida...

 Para los que no pudieron ir a misa ayer

En este domingo continúa la Iglesia en sus lecturas, relatando en los días inmediatos posteriores al momento de la Resurrección.

Algunos de los apóstoles que permanecen en Jerusalem, tienen fuertes conflictos con los miembros del Sanedrín, estos señores eran el grupo de los encargados de dar la cara y tomar decisiones a nombre de las altas autoridades Judías, frente al pueblo y frente al Gobierno… y es lógico que una vez que los apóstoles después de dos ocasiones en que Jesús se ha hecho presente ante ellos estando todos reunidos en oración, y después de lo ocurrido con Tomás que inclusive había metido sus dedos en las llagas del maestro, no les queda más remedio de ir por ahí, comentando estos hechos, y si alguien los atacaba o se burlaba de que habían matado a su maestro, y con una muerte escandalosa y brutal, ellos por lógica tenían que proclamar que Jesús había resucitado. Pero ante el hecho de que las escasas ocasiones que Jesús se había presentado, había sido en sitios privados, y en un ambiente muy familiar, no existía la evidencia, entonces, todo lo que decían los apóstoles en público, era tomado como falta de respeto, que no había comprendido el mensaje de los sanedrines, según el cual, habían acabado con Jesús e iban a seguir castigando y asesinando, si fuera necesario a todos los que siguieran dándole crédito a Jesús y a sus enseñanzas. 

Algunos apóstoles fueron detenidos y castigados en esa ocasión, quizá con golpes, la privación de la libertad por unas horas y sobre todo con insultos y un enorme sermón, de advertencia, que más era de intimidación…  «¿No os hablamos prohibido formalmente enseñar en nombre de ése? En cambio, habéis llenado Jerusalén con vuestra enseñanza y queréis hacernos responsables de la sangre de ese hombre.»

«Hay que obedecer a Dios antes que a los hombres¨ alegaron los detenidos, y lo que relata el gran Lucas, que explicaron los apóstoles a continuación, yo dudo que lo hayan podido expresar sin que se incrementara el mayor castigo y la violencia, pero es una excelente síntesis del mensaje que en ese momento embargaba a los amigos de Jesús… “ El Dios de nuestros padres resucitó a Jesús, a quien vosotros matasteis, colgándolo de un madero. La diestra de Dios lo exaltó, haciéndolo Jefe y Salvador, para otorgarle a Israel la conversión con el perdón de los pecados”. “Testigos de esto somos nosotros y el Espíritu Santo, que Dios da a los que le obedecen.»

Prohibieron a los apóstoles hablar en nombre de Jesús y los soltaron.

La otra lectura, nos relata la aparición de Jesús en el lago… en ese día, los  amigos de Jesús ya habían regresado a su pueblo, y se encontraban cerca del lago, donde ellos habían trabajado toda su vida, como rudos pescadores. Estaban esa tarde Pedro, Tomás y Natanael; Santiago y Juan, hijos del zebedeo y otros dos… Pedrito, les dice “me voy a ir a pescar”, y sus amigos le dicen, “vamos contigo”, se suben a la lancha y pasan toda la noche en blanco sin obtener ninguna pesca, ningún resultado…

Ya estaba amaneciendo cuando vieron en la playa a un hombre que les pregunta desde lejos que si ya agarraron pescado… Ellos por supuesto le gritan que NO.

El hombre les sugiere: “echen la red del lado derecho y van a encontrar algo”

Ellos, quizá por no dejar, le hacen caso, y de pronto la red se ll¿na de una manera extraordinaria de pescado, al grado que todos se tienen que movilizar para poder controlar la barca y la red… entonces Juan le da un codazo a Pedro y le dice “es el Maestro”… las pocas luces de esa madrugada no les permitía a ese grupo de personas ver ni distinguir a lo lejos la cara de nadie… Al oír esto y entender lo que estaba pasando Pedro toma una túnica y se echa al agua para tratar de alcanzar a ver a ese hombre… los demás sacan con muchos esfuerzos la barca y ciento cincuenta y tres pescados

Después de lograr amarrar la barca y asegurar la carga, ven que Jesús estaba ahí, y  que tiene preparadas unas brazas, sobre ellas un pescado ya cociéndose y un pan… vengan dice Jesús, “traigan algo de los que acaban de pescar y almuercen…”

Ninguno de los presentes se atrevió a preguntarle a Jesús quién era, porque todos lo habían reconocido…

Después de ese buen desayuno y ya con el estómago lleno, Jesús le pregunta a Pedro ¿me amas más que ellos?, y Pedro, le contesta – “sí Señor tú sabes que te quiero”, Jesús le contesta “apacienta mis corderos”.

Y de nuevo Jesús por segunda vez le pregunta a Pedro ¿me amas?, y Pedro, le contesta – “sí Señor tú sabes que te quiero”, Jesús le contesta “pastorea a mis ovejas”. 

Por tercera vez le pregunta a Pedro si lo quería, y Pedro, ya inquieto le contesta – “sí Señor tú lo sabes todo y sabes que te quiero”, Jesús le contesta “apacienta a mis ovejas” y añade: cuando eras joven tú mismo te ponías tu ropa e ibas a donde querías, pero cuando seas viejo, tú solo extenderás las manos para que otro te vista y te lleve a donde no quieres… y lo dijo en alusión a la forma en que Pedro habría de morir.

Dentro de este sencillo reportaje que nos hace Juan en su Evangelio, se pone de manifiesto que el hecho de la resurrección tiene una estructura totalmente horizontal, Jesús busca a sus amigos en el trabajo, tal vez después de un día pesado y de una noche infructuosa, y les sugiere cambiar su técnica… haz otro intento y busca otra forma nueva, ahora por el lado derecho… y el éxito corona el esfuerzo… 

Jesús ya tiene preparada la fogata y el pan, y solo falta el pescado que acaban de obtener, el Señor Jesús resucitado, no les regala el pescado, sino que los ayuda a obtenerlo, en un principio nadie lo reconocía, era demasiado poder pensar que el Maestro se encontrara ahí, donde tantas veces se habían encontrado, con las lanchas de pesca, las redes y todos los olores del pescado y  la madrugada. 

Es ese reencuentro donde podemos encontrar a Jesús, quizá no es en un sagrario de oro, en un altar rodeado de veladoras y de flores, sino en una fresca madrugada de una pésima noche de trabajo, haciendo esfuerzo por obtener algo para llevar comida a su casa… 

no fueron los apóstoles a llevarle una ofrenda de obras de misericordia,  sacrificios y oraciones, sino que es el mismo Jesús el que les prepara una fogata y el que les consigue un trozo de pan…  Ellos no lo reconocieron ni lo buscaron, fue Jesús el que iba a su encuentro, y Pedro solo quería ir a pescar un rato y poderse llevar un trozo de pescado a la boca, antes de dormir…

Y al buen hombre (con cabeza de piedra y corazón de oro), le recalca una y otra vez, si me amas, deberás "pastorear" a todos los que se interesan por seguir mis pasos… la labor del Pedro no es ser líder, sino pastor, ser el más interesado en rescatar a las ovejas perdidas y a los corderos atrapados por un matorral que no pueden regresar al sendero… el amor de los pastores hacia sus ovejas y pastores es algo sensacional que Jesús y Pedro conocían con toda precisión, apacentar es estar ahí, escuchar, entender, apoyar y desarrollar a los que le rodean, dar la libertad para caminar por su propio pie, y auxiliarlos para regresar al camino.


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