Saúl el fariseo que se accidentó cerca de Damasco

 Saul, el Fariseo, era un hombre temeroso de Dios, muy preocupado por la enorme cantidad de judíos que habían admitido toda esa basura sobre lo ocurrido con el Señor Jesús... El problema no era solo sobre las creencias personales, sino por el relajamiento y la falta de respeto a la autoridad de los sacerdotes y los doctores de la ley... Muchos de los privilegios que los rabinos habían conseguido para los verdaderos judíos, se ponían en entredicho con algunas de las habladurías de los seguidores de los supuestos "apóstoles" que habían conocido a aquel Carpintero de Nazareth conocido por todos como Jesús 

En territorio de Jerusalén, era más fácil obtener órdenes para detener a los rebeldes, pero muchos de ellos habían salido de Jerusalén y de las tierras de Judá, había un grupo que se había refugiado en Damasco... por eso Pablo se alistó y obtuvo órdenes escritas para detener a judíos residentes en Jerusalén y que estaban refugiados en aquella ciudad, y traerlos atados a Jerusalén para que fueran juzgados y castigados.

Saul pidió apoyo al gobierno romano, por considerar que esa gente podría llegar a organizar una resistencia en contra de las autoridades del Imperio Romano...así que con órdenes para las autoridades civiles, información para las autoridades religiosas y con la fuerza de un pequeño comando militar, se lanzó para emprender una acción que dejara un fuerte escarmiento a los cristianos de Damasco.

Salieron muy de mañana para evitar problemas y tomaron el camino directo, ese camino era una ruta muy conocida por los romanos y solía ser un camino seguro por dónde se enviaban remesas de dinero, en esos casos acostumbraban ir acompañados de soldados armados... De pronto en una curva muy cerrada, el escuadrón se encontró con unos montones de piedras, palizadas y troncos de árbol que obligaron a detener a los primeros hombres de la caravana, sin embargo los que iban en la retaguardia no alcanzaron a frenar, l los directivos que iban al centro se vieron atrapados entre los primeros y los últimos y para evitar ser golpeados, Saul y sus capitanes salieron del camino, pero cayeron en una pequeña hondonada cubierta por arbustos cuyas ramas atraparon a los caballos y sus pesadas armaduras,

Saul salió disparado y rodó por el polvo, en el trayecto se golpeó la cabeza y se sintió cegado por el polvo y una extraña luz que lo cegaba totalmente. Los soldados y sus jefes pensaron que se trataba de una auténtica emboscada o un asalto y después de recuperar todo lo que podía servir y trataron de destruir las evidencias de que habían sido atrapados por un grupo de bandoleros que habían sabido esconderse.

Saul cuando se pudo recuperar un poco, gritaba pidiendo ayuda, pero su voz se perdía entre las ramas y la maleza como si estuviera en el fondo un pozo vacío. De pronto su vista comenzó a regresar y sin dejar de ver un terrible resplandor, empezó a distinguir una silueta. Era un judío que se acercaba a él, sus vestiduras eran blancas, pero tenían rastros de sangre: una huella sobre la parte que cubría las muñecas de sus manos, otra en el costado y no se diga, el cabello de su cabeza que estaba cubierta con una maraña de espinas y sangre... Saúl gritando le dijo " y tú quien eres?"

"Soy Jesús, al que tú persigues", dijo el hombre con una voz fuerte clara y bondadosa... Saulo quedó atónito... cuando recuperó el habla, intentó gritar los nombres de sus capitanes... en el rostro del hombre que había aparecido empezó a distinguirse el rostro amable de Jesús y en su boca se dibujó una sonrisa. Su mirada se clavo en los ojos de Saulo que permanecía paralizado y en un escalofrío  en el que se empezó a sentir un relajamiento y una paz que él nunca había sentido... y de pronto se dio cuenta de que ese señor lo estaba auxiliando,  le sacudió el polvo y le alisó el cabello... y hasta le curó algunos de sus golpes y raspones. 

Soy Yo, Jesús, al que tú persigues... y con un simple intercambio de palabras apoyado en la Escritura que Saulo conocía perfectamente, empezaron a discutir y Saúl entendió que en aquel hombre se habían cumplido todas las profecías... Saulo sin saber que hacer o qué decir, balbuceó: qué quieres que haga?

Jesús le indicó que siguiera hasta Damasco y que ahí seguirían dialogando. Saul trató de llamar a sus hombres, pero todos habían huido, regresó al lugar donde había ocurrido el accidente, pero no pudo ver nada, porque él seguía cegado por esa extraña luz que no le permitía ver con claridad... al entender que estaba ciego, solo, sin agua ni alimento, en medio del desierto y con una hambre feroz, y su cuerpo lleno de golpes empezó a sentir pánico, y gritando pedía ayuda cuando escuchaba que se acercaba cualquier viajero.

Unos caminantes se compadecieron, y comprobando que estaba totalmente ciego, le ofrecieron llevarlo hasta Damasco... pero decidieron abandonarlo al llegar al pueblo para que nadie los acusara de haberlo asaltado y robado... Lo dejaron solo en la calle principal... Y Saúl empezó a gritar pidiendo ayuda. Estuvo tres días sin comer ni beber hasta que lo recibieron en una casa de un tal Judas que seguramente era judío.

Dice la leyenda que Dios habló en sueños a un hombre creyente en Jesús, y le encargó que fuera a la casa de Judas, y que buscará a un hombre que estaba en oración y que necesitaba ayuda... Este anciano señor se llamaba Ananias, pero todos, de cariño le decían el abuelo.. 

Cuando el abuelo entró a casa de Judas y vio a Saúl, quiso salir corriendo porque él lo reconoció inmediatamente como el Fariseo que en Jerusalén había detenido y maltratado a muchos creyentes en Jesús enviándolos a la cárcel y robándole sus bienes... Pero el buen Dios, le hizo ver qué ese hombre necesitaba ayuda y le dio fuerza para quitar el miedo y palabras para poder atenderlo.

Ananias, se presentó ante Saúl y comenzó a escucharlo... ordenó que le dieran de comer  que lo bañaran y le dieran ropa limpia, y un sitio para dormir Y poco a poco ambos empezaron a platicar. El primer tema de conversación, fue el extraño personaje que había ayudado a Saúl el día del accidente.

Saul y Ananias se entendieron muy bien porque ambos conocían las escrituras y toda la tradición hebrea, compartían la esperanza de la Liberación del pueblo de Israel, y eran completamente respetuosos de la Ley. Ni Saul ni El viejo habían conocido personalmente a Jesús, pero los dos conocían todo lo que se decía de Él, y de la fuerza del Espíritu Santo. Pero se necesitaba algo más que un acuerdo y un intercambio de palabras.

Es por eso que Ananias le propuso y Saúl aceptó recibir un nuevo bautizo, y después de compartir largas horas de oración Saul recibió el bautismo en la fé de Jesús. La tradición dice que en ese momento se le cayeron una especie de "escamas" de sus ojos, y pudo volver a mirar.

La situación de Ananias era muy difícil en Damasco en esos días, al igual que la de cientos de judíos que venían huyendo de la persecución en Jerusalén, entonces Saul se unió a ese grupo y empezó a compartir su experiencia sobre ese hombre que lo había tirado del caballo.

Cómo Saul era un hombre preparado muy activo y estaba convenciendo a muchas personas a seguir las huellas de Jesús, los judíos de Damasco, que no conocían ese mensaje, se propusieron dar muerte a Saulo y dieron órdenes para atraparlo y matarlo en caso de que quisiera abandonar la ciudad. Esto obligó a Saúl a pedir a sus amigos que lo ayudarán a escapar como si fuera un bulto, bajándolo por cuerdas en una muralla de la ciudad.

En todo Damasco y Jerusalén y lugares cercanos Saul el Fariseo había creado una terrible fama como terrible enemigo de los cristianos y fue muy difícil que ahora lo reconocieran como un hombre que daba testimonio de Jesús. 

Pedro realmente lo fue a encontrar varios años después en uno de sus viajes a Lidia, y para que Saul pudiera acercarse a los viejos apóstoles de Jerusalén, tuvo que hacer una gran tarea el señor Bernabé que después fue su amigo.

Pero la labor de Saúl fue impresionante. Gracias a su amplio conocimiento de áreas comerciales y políticas en todo el mundo romano, pudo llevar el mensaje de Jesús a distintos pueblos y naciones 

Cuando Pablo (Saul) aceptó su misión de predicar el Evangelio de Cristo, ya era un hombre verdaderamente nuevo y totalmente movido por el Espíritu Santo



Pablo inició su predicación en Damasco. Aquí la rabia de los judíos contra este "traidor" era tan grande que tuvo que escaparse de ellos dejándose bajar de los muros de la ciudad, en una canasta.

Al llegar a Jerusalén, fue continuamente vigilado por los judíos cristianos porque no podían creer que él que tanto había perseguido se había convertido. 

De regreso a su pueblo, en Tarso, otra vez se unió a Bernabé y juntos viajaron a Antioquía, donde encontraron tantos seguidores que fundó la primera comunidad de los primeros cristianos. Fue aquí donde los discípulos de Jesús fueron llamados cristianos por primera vez. 

Después que regresaron a Jerusalén, una vez más para apoyar a los miembros de la iglesia que estaban escasos de alimentos, estos dos señores regresaron a Antioquía y después navegaron a la isla de Chipre; durante su estancia convirtieron al procónsul, Sergius Paulus.

Una vez mas en Asia Menor, cruzaron las Montañas Taurus y visitaron muchos pueblos del interior, particularmente aquellos en que habitaban judíos. 

Generalmente en estos lugares Pablo primero visitaba las sinagogas y predicaba a los judíos; si ellos lo rechazaban entonces predicaba a los que no eran judíos. 

En Antioquía de Pisidia Pablo lanzó un discurso memorable a los judíos, concluyendo con estas palabras:  "Entonces dijeron con valentía Pablo y Bernabé: «Era necesario anunciaros a vosotros en primer lugar la Palabra de Dios" (Hechos 13,46-47)

Después de esto Pablo y Bernabé regresaron a  Jerusalén donde se abordó el tema de la circunsición... Los judíos de acuerdo a la ley se hacían desde bebés una pequeña operación en el pene, no solo por motivos higiénicos, sino para demostrar que eran parte del pueblo de Dios... los nuevos creyentes tenían conflicto con los viejos creyentes que querían exigirles a todos que fueran circuncidados... Pablo defendió que la fe no se debía mostrar con esos signos externos, sino con una conversión del corazón

La segunda jornada misionera, duró del año 49 a 52, llevó Pablo a Silas, su nuevo asistente a Frigia, Galacia, Troas, y a través de tierra de Europa, a Filipos en Macedonia. Lucas el médico escritor del Evangelio  era ahora un miembro de su grupo, y en el libro de los Hechos él nos da un relato que ellos fueron a Tesalónica, después bajó a Atenas y Corinto. 

En Atenas Pablo predicó en el Areópago y sabemos que algunos de los estoicos y epicureos (filosofos gregos) lo escucharon y discutieron con él informalmente atraídos por su intelecto vigoroso, su personalidad, y su enseñanza ética. 

Pero lo más importante es que el Espíritu Santo convertía los corazones de aquellos que abrían su corazón podían comprender que Pablo tenía una sabiduría nunca antes enseñada.

Pasando a Corinto, se encontró en el mismo corazón del mundo griego-romano, y sus cartas de este período muestran que él está consciente de la gran ventaja en su contra, de la lucha incesante contra el escepticismo y la indiferencia al igual que la que hoy encontramos en pleno siglo XXI

Él sin embargo se quedó en Corinto por 18 meses, y encontró éxito considerable.

 Un matrimonio, Aquila y Priscila, se convirtieron y llegaron a ser muy valiosos servidores de Pablo, Volvieron con él al Asia.

Se dice que Fue durante su primer invierno en Corinto que Pablo escribió las primeras cartas. Estas muestran su gran preocupación por la conducta y revelan la importancia de que todos  reciban al Espíritu Santo ya que solo así hay salvación y poder.

 El tercer viaje cubrió el periodo del 52 a 56. En Éfeso, ciudad importante de Lidia, donde el culto a la diosa griega Artemisa era muy popular. Pablo fue motivo de un pleito con escandalo público ya que los comerciantes veían peligrar sus negocios de venta de imágenes de plata de la diosa Artemisa que allí florecía.

 Después, en Jerusalén, causó una conmoción al visitar el templo; fue arrestado, tratado brutalmente y encadenado. Pero cuando fue ante el tribunal, él se defendió de tal forma que sorprendió a sus opresores.

 Fue llevado a Cesarea por el rumor de algunos judíos en Jerusalén que lo habían acusado falsamente de haber dejado entrar a gentiles en el templo. Así planeaban matarlo. Fue puesto en prisión en Cesarea esperando juicio por aproximadamente dos años bajo el procónsul Félix y Festus.

 Los gobernadores romanos deseaban evitar problemas entre judíos y cristianos por lo que retrasaronsu juicio de mes a mes. Pablo al final apeló al Emperador, demandando el derecho legal de un ciudadano romano de tener su juicio escuchado por el mismo Nerón. Fue entonces colocado bajo la custodia de un centurión, el cual lo llevó a Roma.

Aparentemente la apelación de Pablo fue un éxito porque hay evidencia de otro viaje posterior, probablemente a Macedonia. En esta última visita a las comunidades cristianas, se cree que nombró a Tito obispo en Creta y a Timoteo en Efeso. 

Volviendo a Roma, fue una vez mas arrestado. Su espíritu no decae ante tantos  problemas, porque sabe en quien ha puesto su confianza.

Después de dos años en cadenas (en la cárcel Mamertina que puede ser aun visitada en Roma) le cortaron la cabeza áhi en Roma, al mismo tiempo que crucuficaron de cabeza asu amigo Pedro, obispo de la Iglesia de Roma. Por ser romano, no fue crucificado sino degollado. 

Según una antigua tradición su martirio fue cerca de la Via Hostia,  cuando su cabeza, separada, rebotó tres veces y ahi brotó agua.

Al final de sus días decía: "He competido en el gran maratón de la vida, he llegado a la meta en la carrera, he conservado la fe" 

Saul nunca imaginó la importancia de su misión, su interés era terminar con la vida de los creyentes en Jesús, pero fue el mismo Jesús el que se le hizo presente... Y fue el trabajo de Ananias que le brindó toda la información para poder tomar una decisión, hacer un cambio de sentido en su vida y así ser bautizado. 

El bautismo de Saúl marcó un impresionante cambio de vida, y toda su actividad se convirtió en ser un mensajero del anuncio del Amor, el mismo amor de ese hombre judío que le ayudó después de su accidente. A Saúl se le cayeron una especie de "escamas" de sus ojos. Hoy necesitamos urgentemente que también esas escamas sean retiradas de nuestros ojos.

Pero analicemos a fondo está historia que hemos escuchado tantas veces: Saúl era un hombre muy respetuoso de su religión y sus convicciones, como judío convencido de su fé, deseaba hacer algo más para corregir lo que él consideraba que estaba mal... y precisamente por eso quiso ir a Damasco para apresar a los judíos disidentes... Pero qué es lo que sucedió?

Durante el accidente y en el tiempo de su convalecencia tuvo oportunidad de cambiar su manera de pensar y de entender a Jesús, es demasiado simple creer que Jesús lo haya tirado del caballo y lo haya dejado ciego... El mensaje de esta narración va mucho más lejos, porque Saúl tuvo que haber llegado a la conclusión en primer lugar de que Jesús era un hombre real, un hombre resucitado y un hombre con vida propia... Que en Jesús se habían cumplido todas las escrituras y que en realidad el era ese Mesias Salvador que esperaba su pueblo...

La frase que Lucas pone en boca de Jesús no habría sido suficiente para calmar la furia y el propósito que llenaba de fuerza a aquel fariseo convencido del daño que estaban haciendo los seguidores de Jesús... Tal vez al por esas palabras " yo soy aquel que tú persigues", en una lógica correcta, Saul habría tratado de capturarlo, de apresarlo y hasta de matarlo...

Pero algo sucede cuando Saúl se enfrenta con el Maestro, y logra distinguir en su voz y su mirada una verdad que lo invita a rependarlo todo, a cambiar su actitud y a modificar su pensamiento, sus convicciones y su actividad

Ciertamente Ananias hizo su trabajo, presentándole y compartiendo una experiencia  de fé y de vida. Y Saúl debió haber meditado muy profundamente su propia experiencia. 

Saul se tuvo que tragar sus palabras, sus acciones y su pensamiento, y eso solo lo pudo haber logrado al convencerse de que Jesús estaba vivo...y aunque nunca lo volvió a ver, sintió su presencia a su lado, toda la vida... Basta leer cualquiera de sus cartas, para entender esa verdad que le cambió la vida.

Pidamos humildemente que en medio de nuestra apresurada vida personal,hoy también Jesús nos tire de nuestro caballo, y nos deslumbre con esa Luz que nos lleve a un cambio de conciencia.

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